Varios operarios trabajan en labores de limpieza del petróleo derramado en las costas peruanas por la refinería de La Pampilla operada por Repsol. — Cristhian Meza / EFE

El desastre ambiental por el vertido de 6.000 barriles de crudo en las costas peruanas ha desatado una crisis entre la multinacional petrolera y el Gobierno peruano, que se plantea retirar las concesiones a la empresa. De fondo, el mayor ecocidio recordado con miles de aves y peces muertos

 

 "Lo que he visto es la destrucción completa de los ecosistemas. Ahí ya no vive nada y no vivirá nada durante mucho tiempo", dice Giuliano Ardito, biólogo peruano especializado en gestión de riesgos de desastres ambientales que, durante los últimos días, ha trabajado en algunas de las zonas afectadas por el derrame de crudo a las costas del Pacífico por parte de Repsol. "Las aves mueren cubiertas de petróleo. Otras tratan de volar, pero no pueden y se limpian con su pico intoxicándose. El alimento también está contaminado; toda la red y todas las especies que dependen de este entorno están condenados", describe. 

Tras los diez primeros días del vertido accidental, la mancha de petróleo que brotó de la refinería de La Pampilla (Callao) ya abarca más de 7 kilómetros de océano y contamina cerca de 2 kilómetros de playa, donde por el momento se concentran la mayor parte de las labores de limpieza. Ardito recuerda mientras habla con Público el desastre del Prestige en las costas gallegas y, desconcertado, alude al largo periodo de recuperación: "Los efectos de eso que ustedes llamaban chapapote seguirán estando presentes durante mucho tiempo. Desconozco cuánto tardará en recuperarse del todo el ecosistema, pero hablamos de una sustancia que contiene metales pesados y que, por tanto, tiene efectos mutagénico". 

El crudo adherido en la arena y las rocas no es una mera alteración estética del paisaje. Retirarlo del todo es un paso importante, pero la presencia del elemento quedará diluida en las profundidades del Pacífico durante mucho tiempo, tal y como indican algunas investigaciones científicas realizadas sobre los impactos a la larga de otros desastres similares como el del Deepwater Horizon en la costa del Golfo de México en 2010. Diez años después de aquel accidente que dejó el mayor vertido de crudo documentado, el 55% de algunas de las especies que habitaban en la zona seguían padeciendo enfermedades pulmonares asociadas al contacto con el crudo, según una investigación de la Federación Nacional de Vida Silvestre.

Otra publicación científica de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) estima que los daños ecológicos a gran escala tras el derrame de crudo del Exxon Valdez en 1989 y el vertido del Hebei Spirit en 2007 pueden persistir al menos durante veinte años. Los investigadores citaban impactos prolongados en el tiempo en la calidad de los corales, la contaminación de las ostras para consumo humano, la reducción de población de delfines, tortugas y aves marinas, así como los daños en los humedales de costa.

Estas referencias son sólo algunas de las ya evidenciadas por los constantes vertidos y derrames provocados por una economía dependiente de los combustibles fósiles. "Todo esto tiene consecuencias socioeconómicas importantes", dice el biólogo peruano, haciendo hincapié en que esa idea de red ecosistema también incluye al ser humano que depende de los valiosos recursos pesqueros de la zona, además de la atracción turística de las playas que, cubiertas de petróleo, afrontan la recta final del verano.

Los focos sobre Repsol

Los daños causados, que cada día parecen acrecentarse, han dejado un clima de tensión importante entre el Gobierno peruano de Pedro Castillo y la multinacional española Repsol, cuya filial lleva operando en la refinería de La Pampilla desde 1996. 

El Ejecutivo, que ha aprobado este lunes la declaración de emergencia ambiental, está estudiando qué medidas legales puede tomar contra la multinacional y se plantea suspender la concesión que le permite trabajar en una de las mayores refinerías petroquímicas del país latinoamericano, según ha podido saber Público. La controversia gira en torno a la reacción tardía de la empresa y a los malos cálculos sobre las dimensiones del desastre, algo que los expertos consideran podría ser clave para entender las dimensiones de la catástrofe ambiental. Ricardo Giesecke, exministro de Medio Ambiente de Perú durante el Gobierno de Ollanta Humala, tilda los hechos de "vergüenza" y asegura a este diario que bajo su punto de vista "lo más ecuánime y simple sería suspender el permiso de operaciones, al menos hasta que no estén todas las cosas en su sitio".

En un primer momento se dio parte de un vertido equivalente a 0,16 barriles de crudo, una capacidad algo inferior al depósito de gasolina de un coche, y se estimaba que la mancha de petróleo ocupaba unos 2,5 metros cuadrados. El daño, finalmente se estima en unos 6.000 barriles que abarcan más de 4 km² de mar. Además, Repsol tuvo constancia del accidente sobre las 5.00 pm del día 15 de enero, pero no dio aviso a las autoridades hasta las diez de de la noche, unas cinco horas después, según ha informado el departamento de Supervisión Ambiental del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), adscrito al Ministerio de Medio Ambiente de Perú.

En una entrevista para el programa Punto Final, Jaime Fernández-Cuesta, presidente de Repsol Perú, lamentaba lo sucedido y sostenía que el accidente había sido una probable consecuencia del incremento del oleaje provocado por la erupción volcánica del Tonga en Nueva Zelanda. El pequeño tsunami provocó dos muertes en Perú durante las horas previas al accidente y en medios internacionales como la BBC se ha vinculado el vertido con el oleaje anómalo.

La tesis del oleaje parecía una explicación factible, pero en las últimas horas los medios peruanos han publicado algunas informaciones que desmienten que el tsunami generado haya estado detrás de la tragedia. El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) ha realizado un primer informe de investigación sobre la fuga de crudo y este no menciona en ningún momento el oleaje anómalo, aunque si menciona un movimiento brusco del buque que descargaba el petróleo. Fuentes de la multinacional española lamentan el ruido mediático y aseguran a Público que dicho informe no es definitivo y llaman a tratar el asunto desde la "rigurosidad". En 2019, Repsol Perú instaló una nueva monoboya de descarga en la refinería de La Pampilla que, según anunciaba la propia empresa, soportaba olas de hasta 3,5 metros de altura.

¿Marca España?

La tensión entre el Gobierno y la multinacional petrolera es palpable. La decisión de estudiar acciones legales y abrir la puerta al fin de las licencias que permiten operar a la compañía en la refinería costera llega dos días después de que Repsol decidiera no presentarse en el Congreso peruano para dar explicaciones sobre lo ocurrido, algo que causó el enfado de los políticos de prácticamente todo el arco parlamentario. 

Las pesquisas del Gobierno, según informan algunos medios como La República, apuntan a Repsol como principal culpable de los hechos. Esas cinco horas de diferencia entre la catástrofe y la alerta emitida por la empresa; los malos cálculos a la hora de identificar la magnitud del derrame; y la dificultad de relacionar la erupción del Tonga a más de 10.000 km de distancia con el vertido ponen bajo el foco a la petroquímica vasca. Sin embargo, en caso de que finalmente se evidenciara la culpabilidad de Repsol, las posibilidades de una condena firme a escala internacional son difusas.

Pedro Ramiro, doctor en Ciencias Químicas e investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), explica que en este caso "entran en colisión la parte política con la jurídica", ya que sobre el papel Repsol Perú es distinta a Repsol España, la matriz. "Formalmente sería una empresa peruana que se tendría que juzgar en base a la legislación peruana", explica el experto, que recuerda que solamente se pueden llevar ante los tribunales internacionales los crímenes de lesa humanidad y otros casos graves que no prescriben en el tiempo. Esto es algo que algunas organizaciones sociales, como la Fundación del exjuez Baltasar Garzón, están tratando de cambiar a través de la petición de introducir la figura del ecocidio dentro de la lista de casos juzgables en cortes internacionales.

Si el derecho internacional dinamita la posibilidad de que una compañía como Repsol rinda cuentas por supuestos delitos ambientales en países terceros, las leyes nacionales españolas tampoco dejan la puerta abierta para que Perú pueda acudir ante los tribunales europeos. No en vano, existen casos puntuales en el planeta, como la legislación de Países Bajos, que permitió juzgar a Shell por vertidos de petróleo en la cuenca del río Niger. Desde OMAL reclaman cambios que permitan avanzar hacia el rendimiento de cuentas de las multinacionales, además de tratados vinculantes que regulen las actividades económicas en terceros países.

Repsol, en este caso, no es una empresa cualquiera. Las actividades de la petrolera en territorio americano representan en buena medida la denominada marca España, pues se trata de un agente económico importante en la industria nacional y es una de las grandes empresas del sector energético del país. "La presencia de las grandes compañías españolas en territorio americano no se entiende sin el apoyo del Estado español. No del Gobierno, sino del Estado, pues siempre se les han puesto herramientas para facilitar su expansión internacional, sea a través de avales, créditos ICO o créditos del CESCE...", indica el investigador de OMAL. "Lo que no tiene sentido es que  haya una gran alianza de colaboración publico-privada para brindar apoyo a estas compañías, pero cuando hay problemas porque sus actividades generan impactos el Estado se lave las manos", opina.

En el caso de la refinería de La Pampilla, el Estado tiene ciertas implicaciones en la operatividad de Repsol. En 2016, recibió el respaldo del CESCE para la expansión de la planta cubriendo el riesgo del crédito de seis bancos para las obras. En 2017, CESCE también respaldó otra expansión de la refinería peruana. CESCE es una empresa con participación mayoritaria del Estado que brinda apoyo a empresas en proceso de internacionalización.

Público se ha puesto en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores para conocer la postura del Gobierno sobre la posible implicación de Repsol en el derrame de crudo, pero en el momento en el que se publica esta información no ha obtenido respuesta

24/01/2022 21:54

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 24 Enero 2022 10:22

Canto a la vida*

Angela J. Willard

Amanecer

¿Escuchas?
El trinar viene desde atrás de aquellos árboles
¿Escuchas..? El sonido es tenue, pero alegra el inicio de actividades.
Amanece y los sonidos de la vida van opacando otros, sus pares contrarios,
los que habitan la noche, que ya es pasado.
Afina el sentido del oído. ¿Ahora sí escuchas?
Es el trinar de un pájaro que celebra la aurora de un nuevo día;
El sonido es tenue, concéntrate.
Goza la vida.

¿Escuchas?
Es el filo de agua que con su fluir nos recuerda de su existencia.
El sonido, líquido, es tenue, ¿escuchas?
Concéntrate, goza el inicio del día
Después saciaras la sed en sus hilos, garantía de vida.
Relaja tu cuerpo con su fluir, que tu cuerpo todo sienta
ese hilo de vida, que en otras partes llega a formar torrentes inmensos,
en cuerpos de río como el Magdalena y similares.
Goza su canto al rozar las piedras, gózalo,
en la ciudad no se escucha,
allí sale con solo abrir el grifo, pero el milagro
de la naturaleza ya no está.
Recuerda: el 60 por ciento de nuestra composición corporal es agua.
Goza la vida.

¿Escuchas?
El aleteo es tenue, afina tus oídos,
Puede ser ave, mediana o grande,
Se desplaza con vivacidad, seguro busca alimento,
para sí o para los suyos.
¿Escuchas?
Goza la vida, cada instante, cada detalle.
No pierdas el aleteo, sonido tenue, señal de:
“vuelo, por lo tanto soy y vivo”.

El filo de luz ya bate las sombras nocturnas.
Abre la ventana,
que la luminosidad de los primeros rayos
del día lo iluminen todo,
que calienten el frío del amanecer.
Goza los primeros rayos del día,
frescos y atractivos,
puedes mirarlos y no encandilan.
¿Los detallas? ¿Ves como van iluminado todo a su paso?
Disfrútalos sin apuro, en la ciudad no se puede,
el calor químico de los vehículos engaña la temperatura
y las farolas opacan la natural luminosidad.

¿Ves el capullo?
Observa, detalla,
Es el inicio de una vida.
Detalla colores, formas caprichosas, olores.
Ahora mira más allá y detalla la flor salida de otro capullo,
Color intenso, formas laberínticas, aromas perfumados.
Goza sus formas y colores.
Es la vida, una sola y muchas manifestaciones a la vez.
Fija tu vista, detalla, ¿ves?, no se dejan uniformizar,
Adéntrate en el bosque y compruébalo,
Son diversas las plantas que les dan vida,
toman cuerpo, los más sencillos pero también los más sorprendentes.
Y descollan distintos sus colores: allí verdes fuertes, aquí más claros, allá rojas,
acullá café, allá morado, en fin, el arcoíris, señal de pluralidad,
señal de convivencia;
detalla sus formas: redondas, triangulares, ovaladas, circulares,
variedad, destreza, naturalidad.
¿Cuál más bella? Todas conviven.
Inhala sus aromas, los más dulces, los más florales, los leñosos,
Disfrútalos ahora que el viento los irriga por todo el bosque.
Pretenden su uniformidad, pero resisten, como debe hacerlo la especie humana ante semejante despropósito.

 

Crepúsculo

¿Escuchas?

Que el cansancio
de las horas de labor
no te nieguen el placer de sus sonidos.
El chirrido de unos insectos llena por ratos el territorio
En el fondo, pese a su celebración de la vida, quedan otros sonidos:
el croar de los batracios, por ejemplo, el ulular del búho, el aullido del perro, el
zumbido de los mosquitos.

¿Escuchas?
Afina tu oído, pon toda tu atención,
Apaga la radio,
Es la vida, con otras manifestaciones,
Ahora ocultada tras las sombras del crepúsculo.

¿Escuchas?
Es la vida, única, manifestada de día o de noche.
Cada especie con su espacio y su
búsqueda de alimento.
Cada especie anuncia su existencia
Y marca su territorio.
La especie humana también, impositiva, invasora.
¿Cuándo será que el más fuerte no desplace ni desconozca al más débil?

¿Escuchas?
Es el arrebato de sonidos,
Es la sinfónica de la naturaleza,
Allí alzan sus sonidos los vientos, acá la percusión, más
allá las cuerdas…
Suenan, alegran la noche, es la vida.
¿Escuchas?
Ya no habitan la noche ni la Patasola
ni el Hombre sin cabeza,
tampoco los más diversos espantos
ni las ánimas de ningún tipo,
todos, unas y otros, desplazados por
el transitar sin fin de cientos de vehículos,
por las miles y miles de bombillas que ahuyentan
a quienes antes nos hacían temer lo peor.
¿Escuchas? Afina el oído: es la noche, también colonizada por el mercado.

¿Escuchas, ves, palpas, detallas?
Es la vida, que también es la muerte,
Sobre las cenizas puede surgir la llama, sobre
los huesos, ahora abono, emerge la planta.
Del cuerpo inerme de un animal otros sacian sus necesidades.
Es la vida, evolución, disputa, lucha, complementariedad, ayuda,
¿Cuándo será que el más fuerte no desplace ni desconozca al más débil?

¡Escuchas? Afina el oído. Aguza la vista.
Goza la vida, sus múltiples manifestaciones,
Sus alocadas formas, sus inesperados llamados,
Sus profundos perfumes, sus intensos colores,
Sus arrebatos matutinos o vespertinos
Sus manifestaciones con la aurora o con la sombra.

Mira, aguza la vista ahora que es de noche,
contempla el firmamento, embriaga la vista
con los millones de estrellas,

 

¿Conoces algunas? ¿Y los planetas?
Allí, millones de años dicen, fue el big bang,
de allí la energía y toda la materia.
Miles, millones de años después, aquí está su obra.
Deleita tus ojos, ahora que la luz de la noche no
está negada por los millones de bombillas
que habitan las ciudades y que arrasan el oscuro natural.

Goza la vida, cada noche, cada día –que puede ser el último.
Valora que sin lo débil no existiría lo fuerte,
Que sin el día no habría noche
Que sin el silencio el ruido no se impondría,
que sin bondad no existiría el egoísmo,
que sin variedad no habríamos tomado forma como especie.
Variedad, multiplicidad de especies, garantía de vida y de libertad.
¿Cuándo será que apreciemos la más pequeña expresión de vida, así como valoramos y tememos a las más grandes y fuertes?
¿Cuándo afinaremos cada uno de nuestros sentidos
para gozar la vida, a plenitud, cada día, al amanecer o al anochecer,
Deleitarnos con la vida, sin comprar el “derecho” a mirar, a escuchar, a oler, a palpar, a degustarlo todo, a saborear con todos nuestros sentidos las formas más diversas de la naturaleza?
¿Cuándo será que el más fuerte no desplace ni desconozca al más débil?

 

* Para mi madre que los 95 también los viva con total lucidez.

Publicado enEdición Nº287
Bisontes europeos en una finca privada en Segovia. Álvaro Minguito

A pesar de que los ritmos de desaparición de especies se están acelerando, un estudio alerta de que la estructura de la Lista Roja de Especies Amenazadas, así como algunas tendencias opinativas, podrían estar quitando hierro a un problema alarmante y global.

 

Como ocurre con la crisis climática, la avalancha de datos sobre la pérdida de biodiversidad global es innegable. Desde la extinción masiva del Cretácico, un evento que acabó con tres cuartas partes de las especies animales y vegetales de la Tierra hace 66 millones de años, no se ha producido un ritmo de extinción de especies tan acuciado y alarmante como el que lleva ocurriendo desde la presencia del Homo sapiens sobre el planeta, especialmente desde la revolución industrial. La mano del ser humano comienza a acercarse al poder destructor del mismísimo meteorito que acabó con los dinosaurios, aunque no todo el mundo lo vea.

Tal como sucede en otras materias, el negacionismo también está aquí presente. Y por supuesto la indiferencia. Un nuevo estudio publicado en la revista Biological Reviews, elaborado por tres científicos adscritos al Centro de Investigación en Biociencias del Pacífico (Universidad de Hawai, EE UU) y al Instituto de de Evolución Sistemática de la Biodiversidad (Universidad de la Sorbona, París), ha analizado las últimas informaciones científicas en lo que respecta a la pérdida de biodiversidad del planeta y el grado de aceptación de lo que ya se considera como la sexta extinción masiva de especies.

“Aunque una considerable evidencia indica que existe una crisis de biodiversidad con extinciones crecientes y poblaciones que caen en picado, algunos no aceptan que esto equivale a una sexta extinción masiva”, denuncian en el paper, titulado La sexta extinción masiva: ¿hecho, ficción o especulación?

El grupo de investigadores señala que la forma de elaboración de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), un instrumento clave para conocer el estado de la fauna y la flora global, es a menudo utilizada para restar importancia al problema y no considerarlo un evento de extinción masiva, “argumentando que la tasa de pérdida de especies no difiere significativamente de la tasa natural”, así como que las tasas de pérdida de especies han sido exageradas. 

Asimismo, denuncian que hay voces que niegan este proceso, una tendencia que consideran que, debido a que los humanos son parte del mundo natural, las extinciones causadas por humanos son un fenómeno natural, una parte de la trayectoria evolutiva de la vida en la Tierra. “Algunos incluso abrazan” este enfoque, señalan, “con el deseo de manipularlo para el beneficio humano”, una tesis con la que los investigadores se muestran en absoluto en desacuerdo, recordando que los humanos somos la única especie capaz de manipular la Tierra a gran escala y conseguir que ocurra una crisis de semejantes proporciones.

Lista limitada

La Lista Roja de Especies Amenazadas estaría, para este grupo de científicos, muy sesgada en lo que se refiere a las especies que la forman: en ella se evalúa el estado de conservación de casi todas las especies de aves y mamíferos, pero tan solo una pequeña fracción de los invertebrados.

“La incorporación de estimaciones del número real de extinciones de invertebrados lleva a la conclusión de que la tasa supera con creces la tasa natural y que, de hecho, podemos estar presenciando el comienzo de la sexta extinción masiva”, señalan los investigadores en el artículo publicado en Biological Reviews. De hecho, remarcan que el uso de los datos de la Lista Roja conduce inevitablemente a la subestimación de las tasas de extinción, a excepción de las aves, los mamíferos y, probablemente, los anfibios.

 “Es posible que la sexta extinción masiva aún no haya ocurrido, pero ya se han producido tasas elevadas de extinción y una gran disminución de la población y el rango, y como sea que se califique, la biodiversidad está cambiando a un ritmo mayor de lo que lo haría en ausencia de influencias antropogénicas”, concluyen.

En concreto, la Lista Roja incluye 120.372 especies de plantas y animales, pero eso supone solo el 5,6% del total de en torno a 2,14 millones existentes, según la propia IUCN acepta. El listado estaría, entonces, “fuertemente sesgado hacia los vertebrados no marinos, especialmente mamíferos y pájaros”, apunta el informe.

Mayoría invertebrada

Así, “muchos de los argumentos tanto a favor como en contra de la realidad de la sexta extinción masiva se han basado en análisis de vertebrados, principalmente mamíferos y aves, y en cierta medida anfibios, que han sufrido disminuciones y extinciones significativas”, señalan. “Los arrecifes de coral a veces se incorporan a dichos análisis, al igual que las plantas, pero los invertebrados rara vez se consideran”, continúan los autores del estudio. 

Esto llevaría, según sus conclusiones, a que se haga la suposición implícita, o incluso explícita, de que las evaluaciones de las tasas de extinción de mamíferos y aves reflejan las tasas de extinción de toda la biodiversidad, cuando los invertebrados suponen el 97% del total de especies animales conocidas.

Incluso si se toma solo en consideración el grupo de los vertebrados, los datos son alarmantes. El último informe Planeta Vivo, realizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), concluye que entre 1970 y 2016 las poblaciones de especies de vertebrados han disminuido una media del 68%. Dicho informe, que recoge múltiples indicadores, como el Índice Planeta Vivo elaborado por la Sociedad Zoológica de Londres, analiza el estado de 21.000 poblaciones monitorizadas de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios.

Con 19 ediciones detrás y una abrumadora cantidad de datos, desde WWF señalan como conclusión que “la actividad humana insostenible está empujando los sistemas naturales del planeta que sustentan la vida en la Tierra al límite”.

“Como biólogos sistemáticos, fomentamos el fomento de la apreciación humana innata de la biodiversidad, pero reafirmamos el mensaje de que la biodiversidad que hace que nuestro mundo sea tan fascinante, hermoso y funcional se está desvaneciendo desapercibida a un ritmo sin precedentes”, concluye por su parte el grupo de investigadores sobre la aceptación social y científica de la sexta extinción masiva.

 “Ante una crisis creciente, los científicos deben adoptar prácticas de arqueología preventiva y recolectar y documentar tantas especies como sea posible antes de que desaparezcan”, advierten, remarcando que “negar la crisis, simplemente aceptarla y no hacer nada, o incluso aceptarla en beneficio ostensible de la humanidad, no son opciones apropiadas y allanan el camino para que la Tierra continúe en su triste trayectoria hacia una sexta extinción masiva”.

Por Pablo Rivas

@PabloRCebo

20 ene 2022

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 17 Enero 2022 06:19

Oleaje viral

Oleaje viral

El frecuente oleaje viral desde inicios de 2020 ha puesto a la pandemia en el centro de muy diversos acontecimientos que atañen al comportamiento social, los actos de gobierno, las repercusiones económicas, el papel de la ciencia, los trabajos de los sistemas de salud y muchos otros que han ido conformado la vida, de una u otra manera, en todas partes.

El virus, cuyo origen y condiciones de propagación se siguen debatiendo, ha mutado varias veces hasta la forma que hoy predomina: ómicron. Los efectos de estas variaciones en la salud se continúan desplegando. Se sostiene que el virus sigue siendo esencialmente el mismo, identificado originalmente en Wuhan, y lo que ha cambiado es la resistencia del cuerpo, en parte importante por el efecto de las vacunas. Aun siendo así, ómicrón provoca una disrupción ostensible.

Los contagios han aumentado de forma manifiesta en la ola actual, los síntomas que ocasiona son más leves, con menos personas hospitalizadas y fallecimientos. Aun así, los sistemas de salud se han copado de nuevo y la gente sigue muriendo. No se sabe cuál será la evolución de este coronavirus y cómo se afiance, finalmente, la resistencia del cuerpo, como ocurre con otro tipo de virus.

Otra cosa, por cierto, es la manera en que se asiente la sociedad luego de este desgaste; ahí se abre un espacio relevante de observación y de análisis. El proceso es continuo y conflictivo también. El tablero de los riesgos políticos y económicos ha de adaptarse continuamente y habrá que actuar de manera flexible y oportuna. Jorge Valdano ha recordado recientemente la frase de Menotti con respecto del futbol que es aplicable en este caso: "Lo que ocurre es que el tiempo tiene una cadencia que no se corresponde con las urgencias históricas".

El primer caso de covid-19 se reportó en el país a principios de febrero de 2020, según el centro de rastreo de la Universidad de Johns Hopkins y se han reportado 4,340,182 casos y 301,334 fallecimientos. Habría que añadir los casos que no han sido reportados oficialmente pero existen. Se calcula que 60 por ciento de la población tiene el esquema de vacunas completo y ahora se aplica ya una tercera dosis a ciertos grupos de edades. Según el centro universitario al que nos referimos, México tiene una mortalidad de 459 personas por cada 100 mil habitantes; Brasil le sigue con 294, Polonia, 269; Colombia, 269, y Estados Unidos, 259 (https://coronavirus.jhu.edu/data/mortality).

Es comprensible que en el curso de la pandemia y luego del largo confinamiento entre el 23 de marzo y el 31 de mayo de 2020 se haya tratado de evitarlo en fases posteriores de contagio. Su costo es alto en general, pero lo es aún más para las personas que dependen a diario de su trabajo para el sustento familiar. No es igualmente comprensible que prácticamente desde el inicio de la pandemia y hasta ahora, desde el gobierno se minimicen los riesgos y las consecuencias de la infección y su alta transmisión. Además de arriesgar a la gente se expone también a una situación extrema a los servicios públicos de salud y al personal que lo atiende.

En términos económicos es conocida la repercusión que ha habido en el terreno de la producción, el empleo, las cadenas de abasto y la inflación. Estamos en medio de procesos de ajuste que tendrán repercusiones en la reconformación de algún entorno supuestamente más funcional que el prevaleciente. El hecho es que esta economía tiene poco empuje para el crecimiento productivo, el nivel de empleo prepandemia apenas se recupera y su conformación es de calidad muy desigual. El subempleo es alto, así como el trabajo informal, al que debería llamarse trabajo no tributario.

En el caso de la inflación, que se ha disparado por todas partes, en buena medida también por el efecto extendido del covid-19, habrá acomodos que afectarán, una vez más, a la actividad productiva, al empleo, los ingresos y la calidad de vida de la mayoría de la población. Los escenarios económicos prepandemia están rebasados, así como las concepciones políticas que las sustentaban, las políticas públicas y los modos de gestión económica.

Los movimientos para contener el alza de los precios, como serán las relativas a las tasas de interés en Estados Unidos tendrán, necesariamente, repercusiones aquí. Éstas llevarán a ajustes compensatorios en las tasas internas, a flujos de capitales en función de los rendimientos relativos diferenciados y en las perspectivas de ajuste en el tipo de cambio. Esto provocará adaptaciones en las decisiones de inversión productiva y financiera y un potencial entorno recesivo.

Cómo serán las adecuaciones internas en términos monetarios y fiscales es un asunto central en la evolución económica de este año y lo será hasta el final del sexenio. Un escenario de continuidad en la gestión económica es difícil de concebir y por delante están medidas de relevancia como la reforma energética.

Publicado enInternacional
El plástico, los desechos y la ausencia de belleza

En su último libro, Sally Rooney escribe: “Los seres humanos perdieron el instinto de belleza en 1976, cuando los plásticos se convirtieron en el material más extendido”. Hoy es imposible imaginar el mundo sin el plástico; sólo hace falta levantar la vista en donde quiera que se esté para contar al menos diez artículos hechos con ese material.

Las redes virtuales están pobladas de imágenes de animales muriendo con pedazos de deshechos, islas enteras de productos creados por el hombre, rompecabezas enteros con la ausencia impresa de la naturaleza. Vivimos en un planeta artificial. Pesa más todo lo producido por el hombre: edificios, carreteras, basura, plásticos, juguetes y un largo etcétera, que todos los animales, plantas y humanos.

Con el fin de crear conciencia sobre la importancia de reducir el consumo y de encontrar un uso alternativo a todos los desperdicios, artistas de distintos países se han dado a la tarea de crear obras con mensajes ecológicos y sociales, hechas precisamente con basura. Hay quienes incluso consideran este tipo de “arte reciclado” como la expresión artística de la evolución en la función de los materiales.

En junio de 2018, el artista mexicano Jorge Gamboa ilustró la portada de National Geographic para su reportaje principal, “Un mar de plástico”. La imagen es sencilla pero fulminante: una bolsa de plástico flotando en el mar. “Básicamente la idea está inspirada en la frase ‘la punta del iceberg’ y una serie de elementos detonantes que se encontraban en mi cocina (un refrigerador + un garrafón de agua + bolsas de plástico)”, comenta el artista.

Las bolsas de compras plásticas, que eran una novedad en los años setenta, hoy son omnipresentes. El polietileno con el que están hechas se creó por accidente en una planta química en Northwich, Inglaterra, en 1933. Actualmente tenemos que lidiar con 8 mil 300 millones de toneladas de este material, apunta el reportaje de National Geographic.

Chris Jordan, fotógrafo y activista estadunidense, basa su trabajo en obras de gran formato que suelen estar conformadas por miles (¡o millones!) de objetos que demuestran y denuncian el consumismo brutal de la sociedad actual, transformada ya en una “sociedad de desecho”. El artista considera la basura como devastadora por su significado, pero fascinante por su “belleza intolerable”. Sus piezas son traducciones plásticas de las frías cifras de las estadísticas sobre consumismo, problemas sociales y adicciones en su país, que pretenden crear un shock en el espectador para detonar su proceso de reflexión.

“No hace tanto, con mi mujer lavábamos los pañales de los chicos. Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos... nuestros nenes... apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales)”, escribe el uruguayo Marciano Durán.

Hoy, cerca de setenta y cinco por ciento del plástico generado por la pandemia de Covid-19, como mascarillas, guantes y botellas de desinfectante para manos, se han convertido en desechos que llegarán a vertederos y mares, con un grave costo para el medio ambiente y la economía, alertó en un comunicado Naciones Unidas.

Maria Cristina Finucci no concibe el arte si no cumple una función social. Su proyecto The Garbage Patch State está por completo consagrado a denunciar el problema del cambio climático y la contaminación por plásticos. Su propuesta es multidisciplinar y va desde el performance hasta la fotografía y las instalaciones. Su proceso creativo está abierto a la participación externa.

En 1973 un reportaje australiano pronosticó el fin del mundo por contaminación para 2040. Con base en una investigación del Instituto de Tecnología de Massachusetts, una de las computadoras más grandes del mundo calculó la fecha. Los datos procesados alertaron sobre el crecimiento de la contaminación como factor de riesgo para la humanidad.

16 Jan 2022 07:23

Publicado enMedio Ambiente
Prepotencia, silencio y muerte: rasgos del dominio paramilitar

El asesinato de Huber Velásquez, el pasado 17 de diciembre de 2021, en la vereda La Balsa de San José de Apartadó, tiene características que revelan la extrema gravedad a que ha llegado el dominio paramilitar en la región y sus relaciones con las instituciones, con el Acuerdo de Paz, con el modelo de desarrollo y el modelo de sociedad dominante. No fue un simple episodio de violencia a los que la población de la región se ha acostumbrado tras muchas décadas de terror.

El contexto inmediato fue la pantomima de pavimentación de dos kilómetros de vía entre Apartadó y San José. Un grupo de pobladores de la vereda La Balsa decidieron hacer la Veeduría ciudadana y descubrieron horrores de corrupción: viviendas averiadas y no reparadas, materiales ineptos, calidad muy baja de la obra no obstante su elevadísimo costo que escandalizó a un diputado de la región. Esta veeduría no fue aceptada porque ya existía una veeduría registrada en la Personería; sin embargo, el grupo de Veeduría de La Balsa decidió continuar su trabajo investigativo ya que la otra veeduría no les daba suficiente confianza al aceptar muchas irregularidades que se estaban cometiendo.

Si se tiene en cuenta que la financiación de esa obra fue cubierta con los fondos del Acuerdo de Paz, asumiéndola como un PDET [Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial] para lo cual la Comunidad Internacional aportó enormes sumas de dinero, es de elemental honestidad solicitarle a los organismos internacionales un examen exhaustivo de los gastos, lo cual debe incluir una examen minucioso a los contratos de METRO-PLUS. También la Alcaldía debe ser sometida a rigurosos exámenes de sus egresos. Corre entre la población de la zona el rumor sobre la participación del alcalde Cañizalez en el crimen de Huber, pues sus simpatías por las estructuras paramilitares son de conocimiento público. Una entidad internacional independiente debe investigar esos rumores, pues los órganos de control del Estado hoy día están cooptados, a la luz del día, por el alto gobierno.

Muchos habitantes de La Balsa no salían de su estupor cuando vieron que muchachos muy jóvenes de su misma vereda paralizaron el tráfico, tanto hacia arriba (San José) como hacia abajo (Apartadó) mientras se consumaba el asesinato de Huber, permitiendo que 8 hombres armados penetraran en su vivienda y le arrancaran violentamente la vida. Sin embargo, los pobladores sabían que romper el silencio equivalía a correr un riesgo muy seguro de muerte. Varios asesinatos ocurridos en la zona en el último año se explicaron por la desobediencia de las víctimas a órdenes de los paramilitares. El terror selló el silencio que cubrió y sigue cubriendo este crimen. Adicionalmente hay otro rumor que corre entre los pobladores de La Balsa, según el cual la Junta Comunal ha ordenado destruir la casa construida por Huber en su finca; parece que el afán de arrasar la memoria de las víctimas, como costumbre de los regímenes más crueles, sigue haciendo carrera.

Los mensajes no pueden ser más contundentes: aquí mandan los paramilitares y el que les desobedezca compromete su misma vida; la población debe optar así entre la vida y la muerte.

Con pocos días de distancia, la junta comunal de la vereda La Esperanza decidió introducir a la fuerza una maquinaria en el asentamiento de nuestra Comunidad de Paz, con el fin de iniciar la construcción de una carretera ilegal que nuestra Comunidad ha denunciado repetidas veces, pues no ha respetado ningún requisito de planeación participativa, es planeada y construida por estructuras paramilitares con maquinarias de la fuerza pública y busca servir a la introducción de maquinarias de empresas multinacionales extractivistas que van en contravía de una desarrollo humano y ecológico. Los líderes de la Acción Comunal de la Esperanza han afirmado que construirán la carretera a las buenas o a las malas, sin importarles violar cualquier propiedad privada y cualquier interés que se oponga a su concepción del desarrollo y del progreso que va en contravía de lo humano.

Los métodos de coordinación y de aquiescencia entre la fuerza pública y los paramilitares son ya muy conocidos y rutinarios: el negativismo; la evasión; la ficción de ignorancia; los acuerdos verbales para no encontrarse en los mismos territorios en coincidencia. Así, cuando las evidencias son ineludibles, es aún posible engañar a la sociedad.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Enero 12 de 2022

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"A Dios no le gusta que nadie sufra (...) no creo que Dios, porque yo trate de dejar de sufrir, me vaya a castigar por eso", decía Víctor Escobar, quien murió ayer por eutanasia sin ser paciente desahuciado. En la imagen, las últimas horas con su familia. Foto Afp

Víctor Escobar fue uno de los primeros latinoamericanos en fallecer por eutanasia sin ser enfermo terminal y quiso "abrir una puerta" para que otros accedan a la muerte asistida amparados en una decisión de la justicia de Colombia.

Horas antes de su deceso, el hombre de 60 años celebró que "ganó una batalla legal" de más de dos años para descansar de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que le impedía respirar por sus propios medios. La diabetes y las secuelas de un accidente cardiovascular agravaron la condición de Escobar y lo obligaron a postrarse en una silla de ruedas.

"Quiero que mi historia se conozca porque abre un hilo para que pacientes como yo, que somos pacientes degenerativos, tengan una puerta abierta a que puedan solicitar su descanso."

Falleció en la ciudad de Cali, bajo asistencia médica, confirmó su abogado en Twitter. En las últimas imágenes se le vio risueño junto a su familia. "Se les estaba obligando a vivir en condiciones que no son dignas contra su voluntad", explicó Mónica Giraldo, directora de la Fundación Derecho a Morir Dignamente, quien agregó que otros tres pacientes no terminales ya accedieron a la eutanasia a raíz del fallo, pero sólo Escobar quiso hacer público su caso.

Según cifras oficiales, al menos 157 personas han recibido la muerte asistida en Colombia hasta octubre de 2021, tras la despenalización en 1997.

En Europa, sólo Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y España legalizaron la eutanasia.

A la fecha, Derecho a Morir Dignamente acompaña cinco casos que buscan la eutanasia en Bogotá

Domingo 9 de enero de 2022

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Lunes, 10 Enero 2022 07:14

El corona totalitarismo y las masas

El corona totalitarismo y las masas

La aceptación masiva de las reglas draconianas impuestas por varios gobiernos a raíz de la "pandemia" del covid-19, podría conducir a un nuevo sistema totalitario tecnocrático de ideología transhumanista, con la eventual deriva de atrocidades que serían justificadas bajo la bandera del bienestar colectivo.

Según esa hipótesis de Mattias Desmet, sicoanalista y sicoterapeuta especialista en mecanismos de formación de masas, millones de personas −atrapadas en las garras de la "hipnosis covid" y presas del miedo y de una "intoxicación mental" producida por la falsa narrativa impuesta de forma dominante a través de los medios de (des)información masiva desde hace casi dos años− estarían dispuestas a luchar contra un "enemigo común" (los "antivacunas", los "conspiracionistas") con total despreocupación por la pérdida de sus derechos y libertades fundamentales.

Profesor de sicología clínica en la Universidad de Gante, Bélgica, y autor del libro Sicología del totalitarismo (en imprenta), Desmet explica por qué unas sociedades en shock, hipnotizadas por la propaganda y el miedo, aceptaron la "narrativa corona" y una serie de estrategias gubernamentales de mano dura antes inimaginables, como el confinamiento obligatorio, el uso de mascarillas, el distanciamiento social, el pasaporte covid y sucesivas dosis de vacunas experimentales. Porque son parte de lo que en términos sicológicos denomina, inspirado en Gustave Le Bon, "formación en masas", una especie de hipnosis, histeria o sicosis colectiva, a gran escala, que elimina la capacidad de pensamiento crítico de las personas, componente típico de los regímenes totalitarios.

Expone que una masa es un grupo específico en el que todos los individuos se asemejan y creen firmemente en la misma narrativa. Sufren una falta radical de pensamiento crítico, y sus capacidades cognitivas se deterioran y disminuyen.

En varias entrevistas, Desmet dijo que al principio de la crisis del virus corona analizó la información desde una perspectiva estadística, y tras unas semanas observó que los números no cuadraban y el modelo inicial del Imperial College of London había sobrestimado el peli­gro del virus y su mortalidad. Luego se percató de que se trataba de un fenómeno clásico de "formación de masas" a gran escala. (Dan Astin-Gregory, "Why do so many still buy into the narrative?#MassFormation", 21/9/21 y Clémence Corré-Saint-Jours y Caroline Rouyer, "Corona totalitarismo: las claves para entender la crisis", 12/11/21).

Desmet argumenta que para que aparezca una formación de masas son necesarias cuatro precondiciones: 1) la falta de vínculos sociales, con un fuerte sentimiento de aislamiento (las personas deben sentirse socialmente "atomizadas" diría Hannah Arendt); 2) una falta de sentido en su vida; 3) ansiedad latente y flotante y descontento generalizado, y 4) una gran frustración y agresividad en la sociedad. Demuestra que esas condiciones estaban presentes antes de la crisis del covid-19, y cuando aparece la nueva narrativa que da un objeto (el virus) a la angustia y es martillada día tras día por gobernantes y los medios masivos, genera una enorme disposición en la población para conectar su ansiedad flotante con ese objeto específico y participar en las estrategias para combatirlo.

En el grupo que sigue esas estrategias se crea un (falso) nexo de solidaridad. Y se lleva a cabo de forma colectiva una "verdadera batalla heroica", dice Desmet. Explica que un ser humano es social y si se siente aislado y de repente pasa de ese estado sin conexión a otro en que se está fuertemente conectado a una multitud o masa, se crea una especie de "intoxicación mental". Aunque la historia sea absurda y falsa, la gente se "traga" la narrativa covid porque "le da sentido a sus vidas". Y canaliza su frustración y agresividad contra el "nuevo enemigo": los "conspiracionistas", los "antivacunas"; incluso puede llegar a matar en nombre del "bienestar colectivo".

Advierte que el análisis histórico muestra que la formación de masas puede ser el primer paso hacia el totalitarismo, y que los sistemas totalitarios tienen las mismas tendencias a aislar: “Para garantizar la salud de la población, las porciones ‘enfermas’ de la población” deben ser "aisladas y encerradas en campos", idea sugerida durante la crisis corona, pero descartada como "no factible" debido a la resistencia social. "¿Persistirá esa resistencia si el miedo sigue en aumento?" Abunda que “la ceguera que conlleva el condicionamiento social y la totalitarización, inculpará a quienes no estén de acuerdo con la narrativa y/o rehúsen ser vacunados. Servirán como chivos expiatorios. Intentarán acallarlos. Y si eso tiene éxito, el temido punto de inflexión en el proceso de totalitarización llegará: solamente después de haber eliminado completamente a la oposición, el Estado totalitario mostrará su forma más agresiva. Y se convertirá −usando las palabras de Hannah Arendt− en un monstruo devorando a sus propios hijos. Lo peor está por venir.” (Patrick Dewals, "The Emerging Totalitarian Dystopia: An Interview With Professor Mattias Desmet", The Daily Sceptic, 4/3/21.)

Afirma que el sistema totalitario que está surgiendo es tecnocrático y se basa en la ideología transhumanista, que tiene raíces en la creencia de que el hombre es semejante a una máquina; forma parte de una máquina más grande, el universo, y puede ser "optimizado" añadiéndosele todo tipo de componentes mecánicos.

Según Desmet, en una sociedad totalitaria cerca de 30 por ciento de las personas está bajo el hechizo hipnótico de la formación de masas; 40 por ciento permanece en silencio y se conforma sin estar convencida de la narrativa dominante, y 30 por ciento no cree ni cumple la narrativa y expresa su desacuerdo en voz alta. En la crisis del corona, el grupo que resiste no logra hablar al unísono, y su impacto sobre el grupo que permanece silencioso nunca es tan poderoso como el impacto de la masa que está hipnotizada por la campaña de intoxicación mediática. Si el grupo disidente encontrara una manera de unirse sin convertirse en una masa −la masa destruye la individualidad y singularidad del ser humano−, la crisis y su proceso quedarían suspendidos. Si no, iremos de un confinamiento a otro y de una crisis a otra, que culminará en un totalitarismo que, tras eliminar a la resistencia, devorará a sus propios hijos.

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Sábado, 11 Diciembre 2021 08:58

La ciencia contra sí misma

La ciencia contra sí misma

Cada día, recibimos un alud de noticias desde el mundo de la ciencia. Alcanzan todos los lados y aspectos de la vida cotidiana. Desde el último tratamiento contra la epilepsia, la dieta ideal o las disquisiciones sobre el calentamiento global. A partir del siglo XVII, la ciencia se fue abriendo camino cimentando su función de descifrar la relación entre los seres humanos y la naturaleza y, simultáneamente, la de encontrar salidas a los desafíos y peligros inscritos en esta relación.

En el siglo XX, la construcción de la vida social dejó de estar basada en las creencias para dar paso en su lugar a las convicciones. Sólo que éstas se encuentran en poder de los “hechos”. No es casual que, cada vez que surge un problema, un peligro o una amenaza, se recurra a los científicos. Son ellos los encargados de recubrir con un aura de facticidad y, por ende, veracidad las estrategias y los dispositivos para hacer frente a lo que afecta, cuestiona o sitúa en el límite a la vida misma.

Como afirma Ives Gringas, un sociólogo dedicado a estudiar el funcionamiento interno de la Big Science (las instituciones científicas públicas y privadas encargadas de la investigación masiva), los científicos han devenido una suerte de “árbitros” o “jueces” que dictaminan sobre las opciones ideales para garantizar el bienestar y la seguridad de una población. Pero con ello, su actividad se ha visto ya entrecruzada por los dilemas del poder político, la lógica de la rentabilidad de los mercados y, por ende, la corrupción.

Desde hace tiempo, el concepto de “hecho“ expresa más bien la realidad de un hoyo negro comunicativo. El caso del descubrimiento de la relación entre el uso de cigarrillos y el cáncer representa una historia significativa al respecto. Es un escándalo bien conocido. En 1954, un grupo de biomédicos estadunidenses revelaron que la aplicación constante de alquitrán sobre tejido humano podría producir cáncer. Sólo 10 años después, en 1964, el director general de Salud Pública de la Casa Blanca, Luther Terry, confirmó el hallazgo con base en miles de estudios. Pero no fue hasta 1974 cuando se expidieron las primeras leyes para advertir al público sobre el peligro de sus consumo y definir áreas libres de humo. Y no sería sino hasta principios del siglo XXI, cuando las campañas antitábaco adquirirían su actual radicalidad. ¿Por qué transcurrió tanto tiempo entre el descubrimiento y el diseño de leyes y políticas para prevenir el tabaquismo?

En diciembre de 1953, cuando empezaron a escucharse las primeras noticias sobre la posible relación entre el cáncer y el alquitrán, los CEO de las compañías tabaqueleras se reunieron en Nueva York. Se convencieron de que no podían simplemente refutar el hallazgo. Decidieron apoyar financieramente las investigaciones para “garantizar la salud de los fumadores”. Destinaron millones de dólares a estudios que distrajeran deliberamente la atención sobre la relación entre el cigarrillo y el cáncer. Se realizaron miles de trabajos, algunos verosímiles y otros simplemente inverosímiles: la relación entre la calvicie o el color de los ojos o la edad y el cáncer; se investigaron a poblaciones desnutridas o sobrenutridas; a quienes padecían de insomnio o dormían demasiado; a las diversas racialidades.

Es evidente que, en la estadística, siempre aparecía algún grupo canceroso. Se recurría así a los métodos previstos por la propia ciencia para relativizar y, digamos, boicotear la relevancia de sus hallazgos. Durante medio siglo, la opinión pública quedó así confundida, enfrentada a un halo de incertidumbre sobre las consecuencias de fumar. La ciencia revertida en contra de sí misma para socavar sus conclusiones.

La misma estrategia de producción de incertidumbre (algunos historiadores de la ciencia le llaman “la producción de una nueva ignorancia”) se aplicó a los estudios sobre las posibles causas de la muerte de las abejas. Una vez que se detectó que los nuevos pesticidas y los transgénicos eran los causantes principales del deceso de las abejas, se multiplicaron los estudios que fragmentaban el problema en centenares de temas: las abejas y el cambio climático, o su relación con el eje magnético de la Tierra. No faltaron los que imputaban la crisis a la impericia de los apicultores. Cuando súbitamente comienzan a multiplicarse masivamente las investigaciones, es probable que se trata de un caso de “estudios de distracción”, afirma Stanton Glantz, en el documental que produjeron Pascal Vaseline y Frank Cuiveller (“¿Por qué dudamos de la ciencia?”).

La crítica que dirigió Theodor Adorno contra la razón científica en la década de los 40, se basó en la verdad inapelable sobre la cual se constituyó en el siglo XIX y la primera mitad del XX. Sobre los hombros de esta verdad se construyó la retórica del evolucionismo social que envío a millones a los campos de exterminio. Hoy el montaje de la verdad científica ha dado un giro de 180 grados. Se emplea a la ciencia contra la propia ciencia para continuar con la masacre silenciosa de los cuerpos.

El primer confinamiento en Europa de la nueva era covid cumple una semana, mientras ómicron amenaza al continente

Austria reduce muy levemente el impacto de la covid tras una semana de confinamiento. "Así como al principio había más rabia y frustración por haber dado pasos atrás, ahora hay resignación, porque nos lo esperábamos", dice a 'Público' un español residente en el país. La nueva ola de la pandemia del coronavirus avanza sin freno por Europa.

 

"Los ciudadanos deberán asumir nuevas restricciones durante 20 días porque hubo demasiados que se han mostrado insolidarios. Les pido que sigan las medidas y que reduzcan los contactos". Con estas palabras se dirigió el canciller federal austriaco Alexander Schallenberg el pasado día 19 de noviembre, para anunciar a su población el inicio de un confinamiento total en el país a partir del lunes, día 22. Hasta ese momento, el confinamiento tan solo había sido decretado para los no vacunados. 

El de Austria es el primer confinamiento total tras la relajación de las restricciones con la llegada de las vacunas en una Unión Europea (UE) que ya se ha convertido en el epicentro mundial de la pandemia del coronavirus y a la que comienzan a llegar los primeros casos de la nueva variante, ómicron.

Desde entonces, ya ha pasado una semana y los ciudadanos lo llevan con "resignación". "Así como al principio había más rabia y frustración por haber dado pasos atrás, ahora hay resignación, porque nos lo esperábamos". Así lo narra a PúblicoJavier Luque, periodista y español residente en Austria, quien remarca que, si bien el teletrabajo es recomendable, aún es posible ir a trabajar haciéndose una PCR diaria. No obstante, estima que por el centro de Viena hay aproximadamente un 25% de la gente que suele haber entre semana en hora punta. Además, cuenta que también está permitido salir a pasear y hacer deporte sin mascarilla y mantener el contacto con una persona fuera del núcleo de convivencia, una medida pensada "para combatir la soledad".

Sin embargo, la mejoría de la pandemia del coronavirus aún no se aprecia demasiado. "Los casos están desbocados", explica Luque. Y está en lo cierto, pues si al inicio del confinamiento total se reportaban 14.125 casos nuevos, este domingo aún había 10.478 personas más contagiadas y 39 fallecidas, según datos del Ministerio de Sanidad que recoge el diario austriaco Kurier. Además, las hospitalizaciones por covid continúan subiendo y aún hay 623 personas en situación crítica ingresadas en la UCI. Y esta cifra no deja de crecer. 

En total, hay 148.603 infecciones activas por covid-19 en el país. Sin embargo, son 3.668 menos que el día anterior. Los muertos se elevan ya hasta los 12.388 y, hasta el momento, ha habido un cúmulo de 1.143.283 resultados positivos en las pruebas de detección. 

Este aluvión de casos se debe, entre otras cosas, a que el país tan solo tiene a un 66,6% de su ciudadanía con la pauta vacunal completa. Este sábado, se inoculó a 87.568 personas. De ellas, un 11,87% recibieron la primera dosis; un 12,91%, la segunda; y un 75.22%, la de refuerzo.

Una baja tasa de vacunación que Javier Luque achaca a varios factores: "Teorías conspiranoicas, medicinas alternativas, el influjo de las fake news, el auge de la ultraderecha -que tiene el púlpito del Parlamento para enviar mensajes negacionistas-, el hecho de que las primeras olas no fueron tan traumáticas en Austria como en otros países de Europa... Todo esto no ha ayudado a que toda la sociedad vaya a una en la lucha contra la pandemia".

La segunda medida que anunció el canciller austriaco va precisamente destinada a combatir este problema: el país convertirá en obligatoria la vacunación a partir de febrero del 2022. "Hemos adoptado una decisión muy difícil", afirmó, para recordar a continuación que quienes no cumplan esta normativa se enfrentarán a duras sanciones administrativas. De este modo, Austria será la primera nación europea en poner en marcha esta medida.

"A pesar de meses de persuasión, a pesar de todas las campañas en los medios de comunicación, a pesar de todo, no hemos podido convencer a la gente de que se vacune", se lamentó el canciller, para posteriormente cargar duramente contra los partidos políticos que se ponen a la inoculación, como el ultraderechista FPÖ, cuya postura definió como "un atentado contra el sistema sanitario".

Esta medida ha hecho salir a la calle a manifestarse este fin de semana a unas 40.000 personas, que han protestado en diferentes ciudades del país al grito de "Paz, Libertad. No a la dictadura". Estas concentraciones, sin embargo, han sido mayoritariamente pacíficas. Tan solo se han notificado 150 informes administrativos, la mayor parte de ellos por no llevar puesta la mascarilla. 

A todo esto, ahora se suma la noticia de que Austria ha detectado su primer caso sospechoso de la variante ómicron. El hombre infectado, según informa el diario Kurier, habría estado durante tres semanas con un amigo en Sudáfrica, país donde se detectó el primer caso de ómicron. Cuando el martes regresó al país, dio negativo en el test de antígenos. Sin embargo, el momento el Gobierno cerró sus fronteras a la llegada de aviones procedentes de la zona y comenzó a pedir una PCR a todos los ciudadanos austríacos o residentes en el país que regresaran de allí. Fue entonces cuando este individuo, que se encuentra asintomático, dio positivo. El resultado final, que confirmará si está contagiado con la nueva cepa, se espera en unos días. 

"Nos quedan dos semanas de confinamiento", afirma apesadumbrado Luque, quien nos informa de que a partir del 12 de diciembre lo más probable es que sigan confinados quienes aún no tengan la pauta de vacunación completa.

La nueva ola cabalga sobre Europa

El mapa del coronavirus en Europa se oscurece a marchas forzadas, con una nueva ola que ya ha convertido al viejo continente en el epicentro mundial de la pandemia. "Ya no estamos en la covid-19. Nos encontramos ante la covid-21, que es mucho más contagiosa", afirmó tajante Alexander de Croo, primer ministro belga.

La Unión Europea (UE) ya lucha con todas las armas a su disposición para atajar este pico de contagios, que podría verse acrecentado con la llegada de ómicron: restricciones, confinamientos... La más potente, la vacunación. Sin embargo, se encuentra con un obstáculo: la negativa de miles de ciudadanos comunitarios a inocularse. El 25% de los adultos sigue sin estar completamente vacunado. España es uno de los países más avanzados, con alrededor del 84% de su población adulta con ambas dosis. El más rezagado es Bulgaria, con tan solo un 29% de inoculados.

Curioso es el caso de Portugal, que, siendo el país con más dosis puestas, en concreto un 86,6% con pauta completa, ya ha anunciado que el país entrará en lo que denominan "estado de calamidad", un paso previo al estado de emergencia. El Gobierno de Antonio Costa ha sido contundente y pondrá en marcha una batería de restricciones: desde la "semana de contención" desde el 2 al 9 de enero de 2022 -que obligatoriza el teletrabajo y decreta el cierre de bares y discotecas y el retraso de la vuelta a las clases- hasta la obligación de presentar tests negativos para entrar en el país.

Más duros aún se han puesto los Gobiernos de Austria y Eslovaquia, que han impuesto un confinamiento total para frenar el avance del coronavirus. Por su parte, Países Bajos o Bélgica han limitado los horarios y aforos de bares y restaurantes.

Europa, bajo la amenaza de la nueva variante: ómicron

A la ya de por sí complicada situación de la pandemia en Europa se suma ahora la aparición de la nueva variante del coronavirus, ómicron.

Durante la jornada del sábado tan solo Alemania, Reino Unido o Bélgica confirmaban algunos positivos entre sus ciudadanos. Sin embargo, este domingo Países Bajos se ha sumado con 13 casos nuevos de los vuelos procedentes de Sudáfrica, en los cuales se había detectado la presencia de 61 positivos.

Además, el Gobierno germano ha añadido este domingo un nuevo positivo y ya son tres los casos con la variante ómicron. A los que se suman otros dos ciudadanos de Dinamarca que viajaron desde el sur de África. 

Una propagación que ha hecho saltar todas las alarmas y ha obligado a cerrar las fronteras europeas a ciudadanos procedentes de Sudáfrica, país donde se detectó el primer paciente infectado con ómicron.

28/11/2021 22:24

Cristina del Gallego Baraibar@CrisdelGallego

Publicado enInternacional
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