Stella Moris, pareja del fundador de Wikileaks, Julian Assange, pronuncia un comunicado ante el Tribunal Superior de Londres, tras conocerse el fallo que da vía libre a la extradición — Andy Rain / EFE

En su recurso contra la decisión del tribunal británico que avala la extradición, el equipo jurídico de WikiLeaks insistirá en el riesgo real de suicidio y en el deterioro psicológico que sufre Julian Assange, implorando razones humanitarias como las que llevaron a la liberación del dictador Pinochet por parte del Gobierno británico.

 

Tras el fallo del Tribunal de Apelación de Londres, este viernes, que da luz verde a la extradición de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, para ser juzgado en Estados Unidos, aún cabe una mínima esperanza de que finalmente no se lleve a cabo su entrega a las autoridades estadounidenses, que le acusan de 17 delitos relacionados con la Ley de Espionaje y uno de piratería informática, por ayudar supuestamente a la militar Chelsea Manning; unos cargos que podrían suponerle a Assange hasta 175 años de condena

La defensa de Julian Assange, que tiene ahora 50 años, dispone de 14 días para presentar su apelación en la Corte Suprema, aunque, según ha informado su equipo jurídico a Público, el recurso estará listo en menos tiempo. 

Si la Corte Suprema admitiera el recurso, se prevé otra batalla judicial con Estados Unidos; si lo rechazara --lo más previsible--, el último paso en el recorrido del caso es el Tribunal de Magistrados de Westminster, competente en las solicitudes de extradición, donde un juez de distrito trasladará el expediente al secretario de Estado de Interior para decidir si se

La defensa del fundador de WikiLeaks no tira la toalla, cree que aún hay margen para impedir la entrega a Estados Unidos y está dispuesta a agotar todas las posibilidades, por lo que el proceso podría durar algunos meses más. En todo caso, la última palabra no la tendrá la Justicia británica sino el Gobierno de Boris Johnson, como indican a este medio fuentes jurídicas. En caso de ser extraditado finalmente, Assange será entregado a la Corte del Distrito Este de Virginia (Estados Unidos), un órgano judicial que reside en la misma localización que las grandes agencias de inteligencia norteamericanas.

La principal baza en la defensa de Julian Assange es el peligro para su salud psicológica, e incluso para su vida, que entrañaría la decisión de extraditarle a Estados Unidos. El periodista australiano lleva encarcelado en Reino Unido desde abril de 2019, cuando fue detenido a raíz del asalto a la embajada de Ecuador en Londres, donde llevaba refugiado siete años. Un informe forense del psiquiatra Michael Kopelman acredita el alto riesgo de suicidio que existe en el caso de que Assange sea finalmente extraditado.

Descartada la motivación política

Pese a que la jueza Vanessa Braitser se basó en ese informe pericial para denegar la petición de extradición el pasado 4 de enero, no tuvo en consideración el argumento principal para oponerse a la entrega a Estados Unidos esgrimido por la defensa de Assange, coordinada por el abogado y exjuez español Baltasar Garzón: la motivación política que denuncia el fundador de Wikileaks respecto a su persecución como periodista por el Gobierno de EEUU.

En 2010, el portal de Julian Assange publicó cientos de cables del Departamento de Estado estadounidense en los que se demostraba la vulneración de los derechos humanos en Guantánamo y durante las invasiones norteamericanas de Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre. En los documentos secretos desvelados por Wikileaks quedaba en evidencia el abuso del ejército estadounidense en cuanto a las muertes de civiles.

El antecedente más directo del caso Assange es el que frenó la extradición del dictador chileno Augusto Pinochet en el año 2000, cuando el entonces ministro del Interior inglés Jack Straw decidió liberarlo por razones humanitarias, pese a que la Justicia británica había acordado su extradición a España para ser juzgado por una treintena de delitos de torturas. Precisamente este caso, impulsado desde la Audiencia Nacional en España por el entonces juez Baltasar Garzón, será tenido en cuenta en el recurso de apelación de los abogados de WikiLeaks, coordinados por el propio despacho de Garzón, según ha podido saber Público.

El caso Pinochet

En octubre de 1999 el juez británico Roland Bartle aceptó la extradición del exdictador chileno a España, después de su detención en Londres hacía casi un año en virtud de la orden de detención internacional impulsada por el entonces juez Garzón desde la Audiencia Nacional. Se daba así el primer paso para que Pinochet fuera finalmente juzgado por genocidio en España, en aras a la entonces vigente jurisdicción universal.

Sin embargo, tres meses después, el ministro del Interior británico, Jack Straw, cambió el signo de los acontecimientos, al admitir una serie de informes periciales sobre la salud del dictador. "No está en estos momentos en condiciones de someterse a juicio y no es de esperar que se produzca un cambio en su situación actual", dijo Straw para rechazar la extradición. Finalmente el 2 de marzo de 2000, el ministro decidió liberar a Pinochet, que ese mismo día regresó a Chile. Pinochet falleció en diciembre de 2006 sin ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura chilena (1973-1990). 

El caso de Assange sólo se parece al de Pinochet en el deterioro de la salud como exigencia para pedir la liberación; en el caso del periodista, su salud mental, después de llevar privado de libertad desde 2012, cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres. El Gobierno británico está obviando conscientemente, según opinan fuentes jurídicas, que Assange y su medio ejercieron su libertad de prensa en aras del derecho a la información, que nada tiene que ver con la protección a un dictador como Pinochet. 

En el caso Assange, ha sido el juez Timothy Holroyde el que, ante una sala abarrotada, ha pronunciado este viernes la fatal frase: "El tribunal admite el recurso [de Estados Unidos]". El juez ha indicado que el Gobierno estadounidense "ha ofrecido suficientes garantías de que Assange recibirá el trato adecuado para proteger su salud mental". En la balanza, han primado esas supuestas garantías ofrecidas por Estados Unidos de un juicio justo y una estancia en prisión provisional garantista sobre el riesgo real de suicidio y de problemas psicológicos acreditados por informes periciales. 

Derecho a la información

El portal WikiLeaks ha anunciado que recurrirá la decisión del Tribunal de Apelación británico. El visto bueno a la extradición afecta en primer lugar a  Assange, pero también al resto de componentes de WikiLeaks y de otros medios y plataformas que informan sobre asuntos sensibles de Estados Unidos y desvelan información secreta. Está en juego la integridad de cientos de periodistas; en definitiva, la libertad de información. Por eso, cada paso judicial es fundamental. 

Así lo ha manifestado este viernes la abogada Stella Moris, pareja de Assange, con el que tiene dos hijos. Moris ha descrito el fallo judicial como "peligroso y equivocado" y un "grave error judicial". "¿Cómo puede ser justo, cómo puede ser correcto, cómo puede ser posible extraditar a Julian al mismo país que conspiró para matarlo?". 

Como ya informó Público, en 2017, tras la llegada al poder de Donald Trump y con Mike Pompeo como director de la CIA, se planeó secuestrar o asesinar a Julian Assange. A esos planes se ha referido este viernes Stella Moris frente al tribunal de Londres, donde se han congregado decenas de defensores de WikiLeaks. 

Las organizaciones de derechos humanos claman contra la extradición de Julian Assange. Amnistía Internacional incide en que las llamadas "garantías" en las que se basa el Gobierno de Estados Unidos "dejan a Assange en riesgo de malos tratos", son "intrínsecamente poco fiables" y "deben rechazarse". Amnistía alega que los cargos contra Assange tienen "motivos políticos". 

La aportación de WikiLeaks en España

WikiLeaks ha desvelado a lo largo de los años numerosas informaciones cruciales que afectan a los secretos de Estado de varios países. En España, entre marzo de 2012 y diciembre de 2015, Público dio a conocer cerca de cuarenta informaciones exclusivas gracias a los archivos de la plataforma dirigida por Julian Assange. Una de ellas, difundida el 23 de marzo de 2012, revelaba que la compañía privada de espionaje Stratfor, conocida como la CIA en la sombra, había dirigido su mirada hacia el movimiento español 15-M. 

Los cables de Wikileaks que Público difundió en exclusiva en España también aportaron datos sobre el ahora rey emérito y sus relaciones con las estructuras de poder de Estados Unidos. Este periódico dio a conocer, entre otras cosas, que la diplomacia estadounidense apostaba por Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco pese a que la monarquía no contaba con apoyo popular en España. Así constaba en un documento secreto del Departamento de Estado fechado el 23 de octubre de 1975, con Francisco Franco al borde de la muerte.

10/12/2021 21:36

Joan Cantarero / Ana María Pascual


Estas son las revelaciones de Wikileaks por las que EEUU quiere juzgar a Assange

Desde las violaciones a los derechos humanos en las guerras de Irak y Afganistán hasta quién está detrás del nacimiento de Vox, pasando por los vínculos del emérito con EEUU: repasamos los hitos informativos de la plataforma.

10/12/2021 15:16 Actualizado: 10/12/2021 15:39

Público

Con un vídeo y más de 90.000 documentos militares estadounidense revelados en julio de 2010 echaba a andar Wikileaks. Las primeras filtraciones se publicaron de manera coordinada en varios medios internacionales y mostraban con crudeza el fracaso de las guerras de Irak y Afganistán.

El fundador de la organización responsable de la filtración, Julian Assange, que ahora se enfrenta a un proceso de extradición a Estados Unidos acusado de 18 delitos relacionados con la Ley de Espionaje y la piratería informática, aportó luz en ese y otros asuntos sobre los que algunos buscaban que reinase la oscuridad. Repasamos algunos de los hitos informativos de Wikileaks.

Soldados de Estados Unidos acribillando a gente desarmada

El 5 de abril de 2010 Wikileaks filtró el vídeo Collateral Murder. Era la narración visual completa de cómo los tripulantes de un helicóptero de combate Apache aniquilaban a 12 civiles iraquíes en un suburbio de Bagdad. Entre ellos estaba el fotógrafo de la agencia Reuters Namir Noor-Eldeen.

Violaciones de los derechos humanos en Irak y Afganistán

En julio de 2010 más de 90.000 documentos desclasificados sobre la guerra en Afganistán vieron la luz gracias a Wikileaks. En ellos se demostraban las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el marco de la intervención militar en ese país.

Tres meses más tarde, en octubre, una filtración de otros 400.000 documentos destapaban la atrocidades ocultas en Irak, otro territorio en el que EEUU cometió –y escondió– crímenes contra civiles, al tiempo que consintió las ejecuciones sumarias perpetradas por las fuerzas aliadas iraquíes. En ellos se admitía que el 60% de las personas fallecidas en Irak entre 2003 y 2009 eran civiles.

Correos del director de la CIA en los que habla de tortura

Wikileaks también publicó los correos electrónicos de la cuenta privada del que en 2015 era director de la CIA, John Brennan, que revelan el limbo legal de los interrogatorios a los sospechosos de terrorismo. En concreto, dos de ellos hacían alusión a presuntos casos de tortura.

Los archivos del 'Cablegate'

Las comunicaciones del Ejecutivo de Estados Unidos con sus delegaciones diplomáticas en distintas partes del mundo también vieron la luz con Wikileaks. Un total de 250.000 documentos del Departamento de Estado se hicieron públicos. 

Así se conoció que la embajada estadounidense en España presionaba al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapateropara evitar que se esclareciera el asesinato del cámara José Couso en Irak. Y se difundió información sobre el paso de los vuelos de la CIA por territorio español. A bordo viajaban presos con destino a la cárcel secreta de Guantánamo.

Guantánamo y Abu Ghraib

El 25 de abril de 2011 Wikileaks difundió fotografías y detalles inéditos sobre los interrogatorios en la cárcel de Guantánamo. Los informes revelaban que 150 personas afganas y pakistaníes habían sido detenidas sin ningún tipo de juicio. Además, se supo que el preso más joven tenía 14 años y el mayor había cumplido ya 89. Previamente, en 2007, Wikileaks había dado a conocer un manual del Ejército de EEUU para los soldados en Guantánamo

Wikileaks también difundió revelaciones sobre la cárcel iraquí de Abu Ghraib, otro lugar donde se violaban los derechos humanos bajo absoluta impunidad. Entre los documentos difundidos entonces figuraban los denominados "Procedimientos Operativos Habituales" de Abu Ghraib, Bucca (otro campo de detención en suelo de Irak) y Guantánamo.

Espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU

La Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA, por sus siglas en inglés) llegó a realizar escuchas secretas de un encuentro entre la canciller alemana Ángela Merkel y el entonces secretario general de la ONU Ban Ki-Moon. Estas operaciones de espionaje vieron la luz gracias a Wikileaks.

Además, el Gobierno de Estados Unidos también espió una reunión privada entre el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, el expresidente francés Nicolás Sarkozy y Merkel. Hubo además escuchas de una conversación entre Berlusconi y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Los correos de Hillary Clinton

Hillary Clinton ostentaba el cargo de secretaria de Estado en la Administración de Barack Obama cuando, en marzo de 2016 llegó la filtración de más de 30.000 correos electrónicos recibidos y enviados por ella misma. También vieron la luz 27.000 comunicaciones del Comité Nacional Demócrata (CND) y 50.000 correos electrónicos de John Podesta, jefe de la campaña presidencial de Clinton.

En ellos se dibujaban casos de disputas y maniobras internas o, incluso, una dura acusación de Clinton contra Arabia Saudí y Qatar, a quienes señalaba en un correo enviado a Podesta por suministrar apoyo de forma clandestina a la organización terrorista Estado Islámico (Dáesh).

Quién financió el nacimiento de Vox en España

Las filtraciones de Wikileaks no solo salpican a Estados Unidos y su Ejecutivo. En ellas también hay espacio para partidos políticos españoles. En concreto, la organización filtró quiénes fueron las grandes fortunas y altos ejecutivos españoles financiaron el nacimiento de Vox a partir del grupo ultracatólico Hazte Oír

Público desveló en exclusiva para España 17.000 documentos internos de Hazte Oír y CitizenGo previos al despegue meteórico del partido de Santiago Abascal incluidos los listados y aportaciones de los "grandes-grandes donantes" que hicieron posible el auge electoral de la ultraderecha.

Los vínculos del rey emérito con EEUU

Este periódico dio a conocer, entre otras cosas, que la diplomacia estadounidense apostaba por Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco pese a que la monarquía no contaba con apoyo popular en España. Así constaba en un documento secreto del Departamento de Estado fechado el 23 de octubre de 1975.

A través de distintos informes secretos revelados por Wikileaks fue posible saber que el entonces príncipe –que ya había sido elegido por Franco como su sucesor– actuaba como confidente de la Casa Blanca en las fechas previas al fallecimiento del dictador, convirtiéndose en la gran apuesta de EEUU para la España posfranquista.

Suárez y Fraga contra el PCE

Los archivos de Wikileaks difundidos en España por Público también permitieron conocer que EEUU había realizado un pormenorizado seguimiento de la actividad del Partido Comunista de España antes de su legalización. "Compartimos el escepticismo del Gobierno sobre que el PCE no es digno de confianza y que su legalización en este momento sería arriesgada", decía un cable de la diplomacia estadounidense fechado el 12 de marzo de 1976.

En ese contexto, Wikileaks recogió un cable en el que se destacaba que tanto el ministro Manuel Fraga como el presidente Adolfo Suárez habían prometido al embajador de EEUU, Well Stabler, que "los comunistas no serán legalizados ni se les permitirá tener un papel en este proceso evolutivo".

Manuales de la CIA

Las exclusivas de Público sobre los papeles de Wikileaks también trajeron otras historias, como la guía secreta que empleaban los agentes de la CIA para infiltrarse en Europa bajo identidades falsas. Allí se detallaba cómo traspasar las fronteras de España, remarcando que se trataba de uno de los países que "puede requerir datos biométricos" a los ciudadanos estadounidenses a la hora de obtener pasaportes especiales para representantes gubernamentales o personas que viajan en misión oficial.

De hecho, Wikileaks descubrió además que los espías de EEUU manejaban el manual de control de fronteras de la Unión Europea (UE). Tales datos figuraban en uno de los informes del programa 'Checkpoint' de la CIA filtrados por Wikileaks y a los que tuvo acceso este periódico.

TiSA, el tratado secreto

Asimismo, los archivos obtenidos por esa organización dejaron al descubierto el denominado Trade in Services Agreement (TiSA), un acuerdo de intercambio de servicios entre 50 países, incluida España, que se negociaba bajo absoluto secreto.

Los documentos de la negociación secreta del TiSA apuntaban hacia la eliminación de controles y obstáculos para favorecer la liberalización global de los mismos servicios financieros "innovadores" que provocaron la crisis global de 2007-2008, al tiempo que se buscaba condicionar a los estados firmantes a la hora de efectuar regulaciones o aprobar leyes que afecten a empresas multinacionales. Wikileaks reveló además que el tratado permitirá a las corporaciones financieras exportar los datos sensibles de los consumidores.

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Cámara de Representantes aprobó “mico” contra la libertad de prensa en Colombia

El artículo 68, o de “Injuria y calumnia contra funcionarios públicos”, tuvo luz verde en la plenaria para castigar con cárcel y con multas a quienes critiquen a funcionarios públicos

 

Fue negada en la plenaria de Cámara de Representantes la proposición para eliminar el polémico artículo 68 del proyecto de ley anticorrupción por 73 votos por el no sobre 51 votos por el sí.

Los promotores de eliminar el artículo, encabezados por los representantes Gabriel Santos, Germán Navas Talero, Juan Fernando Reyes Kuri, Ángela Robledo, María José Pizarro y David Racero, entre otros, alertaron que este “mico” le daba “dientes a la censura en Colombia”, según expresó Santos (Centro Democrático).

De qué trata el polémico artículo 68, o el “mico” contra la libertad de prensa en Colombia

Como parte del articulado del proyecto de ley anticorrupción que busca adoptar medidas en materia de transparencia, prevención y lucha contra la corrupción en Colombia, el “mico” que limita la libertad de expresión y de prensa en el país, fue incluido de última hora en la plenaria del Senado, por iniciativa de congresistas de la bancada de gobierno que presentaron esta proposición, al parecer, con el visto bueno de la Procuraduría y del Gobierno nacional.

Los autores de esta propuesta son los senadores Efraín Cepeda, Mauricio Gómez Amín, Ana María Castañeda, Guillermo García Realpe, Fabián Castillo, Miriam Paredes, quienes votaron por el “no” en Plenaria.

Al detalle, al artículo 68 se le añadió el 221a titulado de “Injuria y calumnia contra funcionarios o exfuncionarios públicos”, según el cual “el que mediante injuria o calumnia debidamente comprobada pretenda atacar u obstruir las funciones constitucionales y legales de algún funcionario público, denunciando hechos falsos sobre él o sobre su familia, incurrirá en prisión de sesenta (60) a ciento veinte (120) meses y multa de trece punto treinta y tres (13.33) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes, sin que sea procedente algún beneficio o subrogado penal”.

Asomedios, FLIP y organizaciones a favor de la libertad de prensa elevaron sus voces en rechazo a esta proposición que, aprobada mayoritariamente por la bancada de gobierno, sienta un histórico precedente negativo para el ejercicio de la prensa y los derechos democráticos en Colombia.

7 de Diciembre de 2021

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Martes, 26 Octubre 2021 05:48

Assange: que cese la venganza

Assange: que cese la venganza

La jueza británica Vanessa Baraister deberá iniciar mañana miércoles la revisión de la apelación presentada por Washington a la negativa judicial a extraditar a Julian Assange a Estados Unidos, emitida en enero pasado por esa misma magistrada. El informador australiano permanece en una prisión de Londres desde abril de 2019, luego de que el gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno decidió expulsarlo de su embajada en la capital británica, en donde estuvo refugiado durante casi siete años.

La persecución contra Assange ha durado más de una década. Se inició con una investigación de la policía sueca por supuestos delitos sexuales tan insustanciales que nunca dieron lugar a una imputación formal, pero que fueron el pretexto para detenerlo en Londres, en respuesta a una petición de Estocolmo para someterlo a un interrogatorio. Temiendo que la demanda fuese una coartada para llevarlo a Suecia y extraditarlo de allí a Estados Unidos; Assange buscó refugio en la mencionada representación diplomática y ofreció comparecer allí ante representantes legales de Suecia. Su sospecha se vio confirmada por el hecho de que Estocolmo cerró definitivamente la pesquisa policial y desechó los cargos.

Sin embargo, para entonces el Departamento de Justicia ya había formulado imputaciones graves en su contra, una de ellas por “espionaje”, debido a que el fundador de Wikileaks divulgó en 2010 documentos secretos que demostraban la comisión de crímenes de lesa humanidad por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Afganistán e Irak.

Posteriormente, al año siguiente, la organización de Assange distribuyó entre varios medios del mundo –entre ellos, La Jornada– cientos de miles de reportes enviados al Departamento de Estado desde las representaciones diplomáticas de Estados Unidos en el mundo. Tales documentos revelaron la falta de escrúpulos con la que las autoridades de Washington se conducían en otros países, pero también la supeditación y la corrupción, si no es que el carácter llanamente delictivo, de numerosos gobiernos.

Es claro, pues, que el informador australiano no puede considerarse espía, porque no entregó información alguna a un tercer gobierno sino que la divulgó para la opinión pública internacional. Es evidente también que ha sido víctima de una vasta venganza de Estado por haber dado a conocer a la sociedad la descomposición, la inmoralidad y hasta las facetas criminales de la superpotencia en su proyección diplomática, económica y militar en el ámbito internacional.

Con esas consideraciones en mente, es ine-ludible concluir que el encarnizado acoso judicial de tres presidentes estadunidenses contra Assange –Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden– reviste el carácter de escarmiento para cualquier informador que pretenda revelar documentación clasificada del gobierno estadunidense y es, en tal medida, un bárbaro e injustificable ataque a la libertad de expresión de los periodistas y al derecho a la información de las audiencias. Resulta desolador, por lo demás, que tres gobiernos que se presumen defensores de esa libertad y de ese derecho –Estados Unidos, Suecia y Reino Unido– se hayan conjurado para imponer un castigo ejemplar a un individuo que no cometió más delito que revelar la verdad.

Es exasperante, además, que se haya mantenido en prisión a una persona a todas luces inocente a pesar de su salud precaria y de los riesgos que corre en el encierro. Su encarcelamiento no es sólo una injusticia y un atropello inexcusable a los derechos humanos sino también una afrenta a los principios elementales de la democracia, la transparencia y la libertad de expresión.

Cabe esperar, en suma, que la jueza Baraister ratifique mañana su negativa a otorgar la extradición del fundador de Wikileaks, que con ello Washington se desista de buscar venganza contra Assange y que éste obtenga una pronta e incondicional liberación.

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La periodista colombiana Jineth Bedoya, en una fotografía de archivo. EFE/Leonardo Muñoz

Más de 21 años después de la agresión a la periodista en la Cárcel Modelo de Bogotá, el tribunal internacional determinó que el Estado deberá pagar

 

Veintiún años después de que la periodista Jineth Bedoya fuera atacada en la Cárcel Modelo de Bogotá y agredida sexualmente, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) falló a favor de la actual subeditora del diario El Tiempo. Según el tribunal internacional, el Estado colombiano fue responsable no solo del ataque que sufrió Bedoya dentro de la prisión el 25 de mayo del 2000, sino del posterior secuestro en el que fue agredida sexual, física y verbalmente por paramilitares.

“La Corte IDH declaró la responsabilidad internacional del Estado por la violación de los derechos a la integridad personal, honra y dignidad, libertad de pensamiento y expresión y garantías judiciales en perjuicio de la periodista por la ausencia de investigaciones sobre las amenazas que recibió con carácter previo y de manera posterior a los referidos hechos de 25 de mayo de 2000″, se lee en el resumen de la sentencia publicado por el tribunal este 18 de octubre.

La pelea de Bedoya en los tribunales internacionales está relacionada a dos atentados contra su integridad física y mental que sufrió en su labor como periodista. El primero, como ya se mencionó, ocurrió el 25 de mayo del 2000 y fue orquestada por paramilitares con la intención de detener su cubrimiento del conflicto armado y situación de violencia en la cárcel La Modelo. Allí se documentaron casos de descuartizamiento y desaparición y Bedoya, quien en ese momento trabajaba para el diario El Espectador, fue a investigar el tema.

El segundo caso ocurrió en 2005, cuando ya trabajaba para El Tiempo. La periodista fue retenida por una célula de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) que la liberó después de la presión del diario para el que trabajaba y de la sociedad civil.

Ambas situaciones sucedieron a pesar de que Bedoya había pedido protección al Estado debido a amenazas en su contra. La respuesta que recibió fue que “no estaba en riesgo y no podía recibir un esquema de seguridad”.

Teniendo esto en cuenta, y las otras evidencias aportadas por la periodista, la Corte IDH tomó la decisión de forma unánime.

Además de encontrar responsable al Estado colombiano por los que le sucedió a Bedoya en el año 2000, los magistrados declararon “violación del derecho a la integridad personal, honra y dignidad, garantías judiciales y protección judicial” en perjuicio de Luz Nelly Lima, madre de Bedoya.

En razón de estas violaciones, la Corte IDH ordenó siete medidas esenciales de reparación para resarcir a Bedoya de forma directa y para evitar que se presenten más casos como este en el futuro.

En la lista está promover y continuar las investigaciones que sean necesarias para sancionar a los otros responsables de los actos sucedidos el 25 de mayo del 2000 y los actos de amenazas que ha sufrido. Además, el Estado colombiano deberá pagar las cantidades fijadas en la sentencia por concepto de rehabilitación, daño material, inmaterial y costas.

El Estado también deberá garantizar la difusión del programa transmedia “No es hora de callar”, el cual se transmitirá por el sistema de medios públicos. Este proyecto inició en 2010 y es liderado por Bedoya.

Entre las medidas que se deberán adoptar para evitar casos parecidos en el futuro, la Corte IDH ordenó crear e implementar un plan de capacitación y sensibilización a funcionarios públicos, fuerzas de seguridad y operadores de justicia para garantizar que cuenten con los conocimientos necesarios para identificar casos de violencia contras las mujeres basadas en el género. En este sentido, también deberán diseñar e implementar un sistema de recopilación de datos y cifras vinculadas a los casos de violencia contra periodistas, así como de violencia basada en género contra mujeres periodistas.

Por último, el Estado debe crear un centro estatal de memoria y dignificación de todas las mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado y del periodismo investigativo. Además de un Fondo destinado a la financiación de programas dirigidos a la prevención, protección y asistencia de mujeres periodistas víctimas de violencia.

18 de Octubre de 2021

Publicado enColombia
María Ressa, Justo después de ganar el premio Nobel de la Paz 2021. Mark R. Cristino. EPA/EFE

La célebre periodista filipina, azote del régimen de Rodrigo Duterte —el llamado 'Trump asiático'—, brinda una lección de humildad en una larga entrevista en la que sostiene que ser periodista hoy requiere mucho valor y mucha empatía.

La co-ganadora del Premio Nobel de la Paz de 2021—la única mujer en esta edición— tiene una voz clara y amable. Maria Ressa (Manila, 1963), abrumada por la repercusión de su premio, busca un hueco en su imposible agenda para hablar sobre la importancia de un periodismo libre y valiente. Para ella, "el trabajo de ser periodista, de decir la verdad al poder, de exigir responsabilidades, se ha vuelto no sólo más difícil, sino mucho más peligroso".

El Nobel es el último de una interminable lista de galardones internacionales para esta periodista, de aspecto frágil y sonrisa generosa, que estudió biología molecular en la Universidad de Princeton en los años 80. Su incansable labor de denuncia de las violaciones de derechos humanos, tanto en Filipinas como en gran parte de Asia, la ha convertido en el azote del Gobierno de Rodrigo Duterte (el llamado 'Trump filipino'), un régimen cuasi dictatorial en el que cualquiera puede ser acusado de terrorismo si protesta contra el Gobierno bajo el paraguas de la sangrienta 'guerra contra las drogas'.

La periodista tiene abiertos seis procesos judiciales contra ella simplemente por hacer su trabajo — "mi libertad está en juego", afirma tranquila, "podría ir a la cárcel el resto de mi vida"— y, de momento, no puede salir de su país, cuyo Gobierno ha sido acusado por crímenes de lesa humanidad ante la corte penal internacional de La Haya; la ONU tiene comprobados al menos 248 asesinatos de defensores de derechos humanos, juristas, sindicalistas y periodistas.

En una larga conversación con Público a través de videollamada, Ressa habla en primer lugar de las redes sociales como un instrumento de dominación y represión por la cantidad de datos a los que los gobiernos pueden acceder, y por su poder para distribuir información sesgada basada en sus propios algoritmos. También por el ciberacoso —que ella misma sufre— que termina degenerando en violencia física.

Además, son un campo abonado para la desinformación; para una periodista como Ressa, para quien los hechos son sagrados, no hay otra formula contra la desinformación que seguir haciendo periodismo. En uno de sus libros más conocidos, 'From Bin Laden to Facebook' (2012), hace una década Ressa ya relacionaba el auge del terrorismo internacional con la difusión (intoxicación) de los mensajes a través de las redes sociales.

También cuenta por qué tuvo que fundar su propio medio, Rappler, un bastión de independencia informativa frente a los grandes poderes económicos y políticos. El propio Duterte ha llegado a calificar a ese influyente medio de "sucursal de noticias falsas". Convertida en un símbolo de libertad de expresión y defensa de los débiles frente a las atrocidades de los gobiernos y las multinacionales, ella se ve a sí misma, por encima de todo, como una periodista más.

¿Qué significa para usted haber ganado el Nobel de la Paz?

Creo que es un reconocimiento apropiado para el tiempo en que vivimos. La última vez que un periodista ganó esto fue hace 85, 86 años, y languideció en un campo de concentración nazi. Creo que hay una señal. Hay algo que está mal. Hoy en día, el trabajo de ser periodista, de decir la verdad al poder, de exigir responsabilidades, se ha vuelto no sólo más difícil, sino mucho más peligroso. Yo misma podría ir a la cárcel por el resto de mi vida. Cuando era una joven periodista, jamás pensé que llegaría a esto.

Llevo haciendo periodismo 35 años, y es impactante mirar hacia atrás y recordar lo que por lo que hemos tenido que pasar en los últimos cinco años. Pero es que la cita de Nietzsche siempre es verdad: lo que no te mata te hace más fuerte. Creo que eso es lo que exigen estos tiempos. Y por eso creo que el Nobel es una inyección tremenda de energía y adrenalina para los periodistas filipinos.

También para los periodistas en todo el mundo, ¿no?

Sí, claro. Para mí, el mayor cambio que hemos experimentado en nuestra labor como periodistas ha sido cómo la tecnología quitó a las organizaciones de noticias el poder de distribución, cómo arrebató el poder de los medios de proteger la esfera pública y abdicó de toda responsabilidad. Todo lo que podemos hacer como periodistas es seguir haciendo nuestro trabajo, pero estamos compitiendo en un campo de juego desigual, donde los algoritmos de distribución están en realidad sesgados contra los hechos.

Además, existe ese tipo de manipulación insidiosa de las emociones de las personas que reciben las noticias, lo que hace que sea significativamente más difícil tener un discurso público. De hecho, se hace imposible.

En 35 años de periodismo siempre frente a los poderosos, ¿qué precio ha tenido que pagar por ello?

[Se rie] ¡Ya tengo canas! En realidad no me hago ese tipo de preguntas porque es difícil de responder, porque la única alternativa es perder las ganas de hacer tu trabajo. Sin embargo, mientras la administración de Duterte me ataca, yo sé por qué hago lo que hago. De hecho, yo he escrito las normas y manuales de ética de algunas organizaciones de noticias. Sabía dónde me metía y conocía la misión. Creamos Rappler precisamente para ser independientes de cualquier tipo de presión comercial o política.

Los cuatro cofundadores habíamos trabajado antes en grandes grupos de noticias y nos dimos cuenta de que si no tienes independencia económica, no tienes poder. Cada organización de noticias debe encontrar un modelo de negocio sostenible. Y esto me lleva a otro argumento: creo que las organizaciones de noticias deberían estar dirigidas por periodistas, buenos periodistas que sepan de negocios o que sepan cómo construir modelos de negocio alternativos. Porque entonces ya sabes las líneas que no puedes cruzar.

Otra cosa que hace de Rappler diferente es que fue creado por gente mayor, veterana; yo dirigía la mayor organización de noticias de Filipinas. Y aunque yo sabía que la tecnología estaba poniendo todo patas arriba, es complicado darle la vuelta a un Titanic, a un medio tradicional. Sin ánimo de ofender a mis antiguos empleadores [se ríe], tienen un problema bien gordo.

Como usted sabrá quizá mejor que nadie, estamos rodeados de noticias falsas y desinformación. ¿Existe la posibilidad de que ganemos esa guerra informativa?

Por supuesto que sí. Por eso, de las 24 horas que tiene un día, intento cómo hacer para poder invertir un 20% de mi tiempo en algo que me reporte el 80% de los resultados. En Rappler tenemos tres pilares fundamentales: tecnología, periodismo y comunidad.

Me preocupa que las plataformas tecnológicas en las que estamos todos nos estén entrenando a todos también. Me refiero a la muerte de la democracia por miles de pequeños ataques. Los algoritmos de las plataformas están sacando nuestro peor yo, y lo está haciendo por dinero, para obtener beneficios. En este sentido, cuando vi a la última denunciante de Facebook, Francis Hogan, cómo explicaba [las manipulaciones de esta red social] en el Senado de EEUU la semana pasada, me reafirmé en que merece la pena sobrepasar este virus de mentiras que se ha desatado en nuestro ecosistema de información.

La distribución algorítmica actual nos está cambiando como personas a peor. Nos está dividiendo. Y esas grietas están siendo explotadas por el juego de poder geopolítico. Así que estamos siendo insidiosamente manipulados.

Por eso considero la tecnología como algo vital: en 2022 tendremos elecciones presidenciales, y hay que tener en cuenta que en Filipinas, Facebook es sinónimo de internet [hay 47 millones de cuentas activas, casi la mitad de la población del país]. Y esta es la razón por la que he estado trabajando la mayor parte de los últimos dos años con grupos internacionales como Real Facebook Oversight Board y Forum on Information and Democracy. He copresidido un grupo de trabajo para proponer doce soluciones sistémicas lo que llamamos la infodemia y 250 tácticas. Ya no estamos en el momento de hablar del tema, sino de actuar: tiene que haber una regulación.

También es importante para mí trabajar con las plataformas para mostrarles el impacto de las decisiones algorítmicas que están haciendo: apelo a su propio interés cuando les muestro que el dinero que ganan no puede ser a costa de destruir una democracia o de enviarme a mí a la cárcel. Porque este es otro punto muy importante: las plataformas sociales han creado un entorno que permite a las autoridades silenciar a los periodistas de una forma más eficaz.

Los medios sociales son como un fertilizante para campos de exterminio. Y por eso estamos construyendo nuestra propia tecnología. Al fin y al cabo, la democracia no es nada si no existen razonamientos basado en hechos y pruebas: las discusiones, los debates políticos, tienen que tener eso. Y esos insultos de jardín de infancia que fomentan las plataformas de medios sociales nos lleva al sinsentido. Me pone mala.

De modo que es necesario cambiar los algoritmos, porque a través de ellos ganan dinero a costa de nuestra democracia y de nuestra gente. Puedes hacerlo tú mismo. Y las plataformas pueden hacerlo. Después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos sabemos que pueden fomentar y dar más visibilidad a las noticias basadas en hechos. Pueden hacerlo. Ganan menos dinero, pero protegen al público.

¿Qué más se puede hacer?

Tenemos que ayudar a las organizaciones de noticias independientes a sobrevivir a este periodo. El modelo de negocio del periodismo está muerto: la publicidad se ha marchado hacia las mismas plataformas que están matando los hechos. Por esta razón dije sí a copresidir el Fondo Internacional para los Medios de Interés Público (IFPIM) junto con el ex director general de The New York Times Mark Thompson.

¡Yo ya estaba haciendo esto antes de que mi mundo se pusiera patas arriba con el Premio Nobel! Ojalá logremos recaudar 1.000 millones de dólares al año para organizaciones de noticias en las que los periodistas corren enormes riesgos por decir la verdad sobre el poder.

Y, por último, es imprescindible para los medios generar comunidad. Nosotros exponemos información independiente y denunciamos la insidiosa manipulación que se hace a nuestro pueblo. En 2011, cuando aún no había salido Rappler, ya estábamos construyendo comunidad.

Antes, tras pasar tantos años con la CNN, ya me había dado cuenta de que era una mera observadora; entraba y salía rápidamente de muchos de los países que cubría. Pero es que yo quería construir algo. Creo que una democracia se compone esencialmente de la sociedad civil, de las ONG, de los ciudadanos que se preocupan, que conocen los hechos y presionan para actuar. Así que esa fue la razón por la que lanzamos Rappler, también creo que esto funciona en una dinámica global.

La labor fundamental es presionar en EEUU, porque las plataformas de redes sociales más extendidas son de allí. Nosotros tenemos elecciones en Filipinas en 2022. ¡Por favor, hagan algo desde ya!

Usted ha investigado el poder de las redes sociales y su libro 'From Bin Laden To Facebook' lo dice casi todo con el título. ¿Qué es más peligroso, enfrentarse a los poderosos cara a cara o enfrentarse a las multinacionales que se están lucrando con estos mensajes de odio?

Creo que ambas cosas son difíciles de diferentes maneras. Una lo sabe cuando dices la verdad al poder, cuando exiges respuestas. A partir de ahí te encuentras con un problema de seguridad: en Rappler hemos tenido que aumentarla ya seis veces desde 2016. La violencia online se convierte en violencia en el mundo real. Fue parte de lo que que vimos, por ejemplo, en la 'convocatoria' para llevar a cabo el atentado de Christchurch (Nueva Zelanda). Hemos podido verlo desde el 11-S. Así que tenido que aumentar la seguridad; mi libertad está en riesgo. Encima, ahora mismo no puedo viajar fuera de Filipinas. Es una locura.

Hay días en los que me digo ¿qué estoy haciendo? ¿Por qué estoy haciendo esto? Y luego me siento y me tomo una copa con los amigos y simplemente dices: "Bueno, es lo que hay". Yo soy quien soy. Creo que llegamos maduros a un momento difícil para el periodismo, pero es un buen momento porque determinaremos en qué se convertirá.

Parece que es un precio extra que ha pagado…

Siempre digo que parece que estamos corriendo una carrera de relevos, cada generación pasa el testigo a la siguiente. Y resulta que me he convertido en una nueva líder en mi país, en un momento en el que me han pasado el testigo. Y siento que en lugar de correr por una pista lisa ésta está llena de clavos. Pero tienes que seguir para poder pasar el testigo a la siguiente persona.

Y después de todo lo que le están haciendo por defender la libertad de expresión y la verdad, los hechos, frente a la propaganda y las presiones, con todo un régimen en contra… ¿cómo lo hace para seguir?

Me lo han preguntado varias veces antes y he estado pensando en que creo que lo primero está en tu mente, en cómo defines lo que tienes que hacer. Y estuve meditando sobre el tema especialmente cuando me preguntaron en Filipinas por qué el gobierno tardó tanto en felicitarme [Maria Ressa es la primera mujer filipina en recibir un Nobel; el Gobierno de su país tardó cuatro días en felicitarla], algo tan simple que para mí es duro.

Estoy pensando que lo difícil es no definirme como periodista; una no se define en oposición a una persona o a un gobierno. Cuentas las historias, cuentas los hechos, y cuando violan tus derechos pues también lo cuentas. Pero, en general, ha habido violaciones sistemáticas de la Constitución [filipina], puedo probarlo y lo cuento. Al final no siento que lo que me está pasando sea algo personal, sino que resulta que soy el símbolo al que querían golpear. Sí, es cierto. Así que es extraño, recibo tanto lo mejor como lo peor.

La razón por la que el Comité del Nobel premia ahora a los periodistas es por los cambios en el mundo y lo peligroso que es para el oficio. Y la razón por la que nos eligieron a Dmitri [Muratov, director de Novaja Gazeta y defensor de las libertades en Rusia] y a mí es porque somos un símbolo de todos los periodistas que, como nosotros, simplemente hacemos nuestro trabajo. Por eso yo no me defino como una oposición frente a nada, yo defino la misión y ésta se ha vuelto más difícil. Tengo mis valores que me hacen mantener la línea de acción porque sé que si no lo hiciera, no sería yo. Así es como he construido mi identidad: soy periodista.

¿Cómo se construye un personaje como Rodrigo Duterte? O como como Teddy Lux Jr. [el controvertido ministro filipino de Exteriores] y ese tipo de gente similar a Donald Trump ¿Cuáles son los hechos que has visto para que un hombre así se convierta en presidente?

Pienso en Trump y Duterte y me sale la imagen un hombre machista, como mínimo sexista o, peor, misógino. Tienen un ego tal que toman el poder de forma muy paternalista. No se preocupan por cumplir con las leyes sino que se preocupan porque tú cumplas sus leyes. En este caso es muy sencillo verlo: Duterte siempre ha estado en el poder. Su familia y él mismo han gobernado la ciudad de Davao [la tercera ciudad más poblada de Filipinas] desde 1988.

Es casi como un clan político, muy feudal. Es un sistema feudalista impulsado por la propaganda. Y esa es parte de la razón por la que se comporta de esta manera. Gobernó la ciudad de Davao a través de la televisión y la radio; cada semana tenía un programa de radio y televisión, en donde abordaba los problemas más o menos la forma en que está tratando de hacerlo ahora, pero en todo el país. Lo que pasa es que se ha dado cuenta de que una nación de 110 millones de personas es mucho más compleja que una ciudad de un millón de habitantes.

Así, por ejemplo, una de las prácticas que se ha llevado de Davao a Manila es el concepto de 'sustitución'. La semana pasada tuvo lugar la presentación de las candidaturas para las presidenciales de 2022. Antes de Duterte, era cuando se formaban las agrupaciones y comenzaba la campaña informal. Ahora, se aprovecha de una laguna legal para poder cambiar candidatos hasta el 15 de noviembre.

Se basan en un tecnicismos legales y explotan las grietas del sistema, como cuando Duterte fulminó a la presidenta del Tribunal Supremo porque no le gustaba: la amenazó y se deshizo de ella, de la misma manera que yo me estoy enfrentando con él. ¡A mí me han condenado por cibercalumnia por una historia que se publicó antes de que existiera la ley que supuestamente violé!

Las plataformas sociales permitieron su ascenso, el mensaje de que él y su partido político nos salvarían. Los medios de comunicación social fueron fundamentales para su victoria. Y los medios de comunicación social —Facebook, especialmente— facilitaban datos de 'engadgement' a Duterte, la compañía incluso mandó a Filipinas a Katie Harbath, la entonces responsable mundial de políticas públicas de la red socal. Y líderes como él, que proclaman "ellos contra nosotros", utilizan las redes sociales para propagar la violencia y el miedo.

A ello hay que sumar una desilusión general con la clase política, con las élites. Lo estamos viendo en todo el mundo. Durante la pandemia, la tendencia global es que los ricos son más ricos y los pobres, más pobres. Y esto, en lugar de desencadenar una crisis hacia un cambio, parece un goteo de malas noticias que llegan demasiado lentamente. Todo lo anterior unido creo que forma la tormenta perfecta para el surgimiento de estos líderes, hombres fuertes, al igual que en 1938, 1939... Es decir, son elegidos democráticamente y luego, una vez que están en el poder, lo aumentan y lo acaparan desde dentro. Yo o veo así.

Y todo esto pasa delante de nuestras narices

Y tú vives en un país que también está yendo hacia allá, ¿verdad? [se ríe]

Hace un rato, gracias a un tuit de una compañera de profesión, me enteré que en esta edición de los Nobel sólo hay una mujer premiada —usted—, los demás son hombres; de hecho, hay más hombres llamados David (cuatro) que mujeres. Quizá sin entrar en tópicos, y siendo una mujer poderosa a influyente, ¿cree adecuado hacer un llamamiento mundial para evitar este tipo de desigualdades?

Lo único que puedo señalar es que las mujeres reciben, al menos, diez veces más ataques que los hombres en Filipinas, porque éste es un ecosistema que podemos mapear. Y hemos hecho algunos estudios de género que muestran eso. Y aunque estos datos tienen ya unos años, hace poco más del 70% de los empleadores, si tienen que elegir entre un hombre y una mujer con la misma calificación, elegirá al hombre. Creo que ha de darse un cambio cultural. Supongo que como el cambio climático, como la diversidad de género, como la lucha de la comunidad LGTBI.

Creo que gracias a la tecnología hemos dado dos pasos adelante, pero como las plataformas de los medios sociales también permiten todo tipo de misoginia y sexismo, es como si todo el mundo sacase de sí mismo también su peor yo. Inevitablemente pienso en las minorías, las personas que no tienen una voz más fuerte, se vuelven aún más vulnerables. O asiáticos. Me alegra tanto que saques este tema, porque tú eres un hombre blanco europeo.

Para finalizar, quisiera pedirle un consejo a los lectores, especialmente a jóvenes que quieren contar una historia y que quieren hacer periodismo. ¿Cuál es la regla número uno para usted?

Creo que voy a dar dos. Una es lo que busco en un periodista para contratarle. El otro viene de cuando soy yo quien hace el reportaje.

La primera es cada vez más importante, quizá, sobre todo a medida que me hago mayor. El rasgo necesario para un buen periodista es el valor. Eso es increíblemente importante. Pero no para ir a dar puñetazos: de hecho, yo no ejerzo ese tipo de periodismo. de hecho, no creo que el periodismo tenga que ver con el “te pillé” tanto como con tratar de ponerse en los zapatos de la otra persona, y en el proceso obtendrás mucho más.

Y aquí está el segundo consejo. Cuando eres tú el que hace la información, se trata de llegar al núcleo de la persona con la que estás hablando. Cuando era más joven, solía pensar que cada persona es un tesoro, y todo lo que tienes que hacer es mirar bien. Afortunadamente, sigo pensando así.

Porque a una le puede gustar o disgustar una persona, pero debe descubrir su núcleo: eso es lo que busco. Me atrae la gente que es abierta, pero al mismo tiempo una persona no es abierta puede contener en su núcleo un diamante o una perla, lo que sea que estés buscando. Eso se llama empatía.

Madrid

15/10/2021 21:29

Pablo Romero//twitter.com/@pabloromero">@@pabloromero

Publicado enSociedad
Ressa es cofundadora del sitio Rappler, mientras Muratov es uno de los fundadores del periódico independiente Novaja Gazeta.. Imagen: EFE

Por sus esfuerzos para "salvaguardar la libertad de expresión"

Los periodistas Maria Ressa, de Filipinas, y Dimitri Muratov, de Rusia, ganaron este viernes el premio Nobel de la Paz por su lucha por la libertad de expresión, anunció el comité noruego, reconociendo así por primera vez el papel de la prensa independiente. Ressa y Muratov fueron galardonados "por sus esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión, que es una condición previa para la democracia y la paz duradera", dijo la presidenta del comité Nobel, Berit Reiss-Andersen, en Oslo.

Ressa

Maria Ressa, de 58 años, experiodista de CNN y cofundadora de la página de información online Rappler, ha sido objeto en los últimos años de varias investigaciones, procesos judiciales y ha sufrido un intenso ciberacoso. Rappler ha publicado artículos críticos contra el jefe de Estado, Rodrigo Duterte, incluyendo su sangrienta y polémica lucha contra el narcotráfico.

"Nada es posible sin hechos", dijo Ressa, tras recibir la noticia del Nobel, e insistió en que "es el mejor momento" para ser periodista. "Los momentos más peligrosos son también los momentos en los que es más importante" el trabajo de periodista, explicó en una entrevista online retransmitida por Rappler. Ressa, que también tiene nacionalidad estadounidense, ya fue galardonada en abril con el Premio Mundial de la Libertad de Prensa Unesco/Guillermo Cano 2021, creado en memoria del periodista colombiano Guillermo Cano asesinado en 1986.

"El periodismo te pondrá a prueba mentalmente, intelectualmente, físicamente, moralmente", señaló la reportera, quien reconoció que Rappler no hubiera sobrevivido sin el apoyo recibido en los últimos cinco años de acoso por parte de las autoridades filipinas. Ressa fue elegida personalidad del año junto con otros periodistas por la revista Time en 2018 por su lucha contra la desinformación de, según ella, la "sofisticada maquinaria" de cuentas falsas vinculadas al entorno de Duterte para intimidar y silenciar a los críticos.

La periodista, que se enfrenta a siete casos criminales por presunta evasión de impuestos y vulneración de las leyes de propiedad de los medios, fue condenada en junio 2020 por ciberdifamación por un tribunal filipino. Tras ser condenada, alertó de que la "democracia está muriendo poco a poco" debido al ascenso de líderes autoritarias y populistas como Duterte y alertó de la manipulación en las redes sociales, sobre todo en plataformas como Facebook.

Muratov

Dimitri Muratov, de 59 años, es uno de los fundadores y jefe de redacción del periódico independiente ruso Novaya Gazeta, y "ha defendido desde hace décadas la libertad de expresión en Rusia en condiciones cada vez más difíciles", subrayó el jurado del Nobel. Novaya Gazeta ha sacado a la luz "la corrupción, la violencia policial, los arrestos ilegales, el fraude electoral y las 'granjas de trolls'", señaló el comité, unos temas por los que ha pagado un alto precio: seis de sus periodistas fueron asesinados, entre ellos Anna Politkovskaya, muerta hace 15 años.

Muratov les dedicó el premio: "No puedo atribuirme el mérito. Es de Novaya Gazeta. Es de los que murieron defendiendo el derecho de la gente a la libertad de expresión", dijo. "Habría votado por la persona por la que apostaban las casas de apuestas, y esa persona tiene todo el futuro por delante. Me refiero a Alexei Navalni", aseguró Muratov, sobre uno de los principales opositores rusos.

Tras el anuncio, el Kremlin elogió al reportero. "Felicitamos a Dimitri Muratov, trabaja en base a sus ideales y está comprometido con ellos", dijo Dimitri Peskov, portavoz de la Presidencia rusa,. Peskov dijo que Muratov "tiene talento" y es "valiente", pero no aclaró si también el presidente, Vladimir Putin, se sumará a las felicitaciones. "Acabamos de enterarnos, dadnos algo de tiempo", respondió al ser consultado al respecto.

Novaya Gazeta fue creado en 1993 con la ayuda de Mijaíl Gorbachov, que precisamente destinó una parte del dinero que obtuvo al ganar el Nobel de la Paz tres años antes. "Felicito a un hombre maravilloso, valiente y honesto, a un periodista, a mi amigo Dimitri Muratov", aseguró el expresidente soviético tras el anuncio del premio.

"Llamado a la acción"

El premio no es solo un mensaje a Rusia y Filipinas, según el comité noruego. "Por supuesto que condenamos la situación en estos dos países especialmente, pero quiero subrayar que condenamos también la situación en todos los países donde la actividad de los periodistas está limitada y donde la libertad de expresión está bajo presión", declaró Reiss-Andersen.

En 120 años de historia, el Nobel de la Paz nunca había reconocido la labor de una prensa independiente que fuerza a las autoridades a rendir cuentas y contribuye a luchar contra la desinformación. "El periodismo libre, independiente y de hechos sirve para proteger contra los abusos del poder, las mentiras y la propaganda de guerra", insistió la presidenta del comité del Nobel noruego.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a emprender un esfuerzo mundial por la libertad de prensa tras felicitar a los periodistas rusos Maria Ressa y Dmitry Muratov por haber obtenido el Nobel de la Paz "Mientras felicitamos a los galardonados, reafirmemos el esfuerzo por el derecho a la libertad de prensa, reconozcamos el papel fundamental de los periodistas y reforcemos a todo nivel el apoyo a los medios libres y diversos", dijo Guterres en una declaración. "Ninguna sociedad puede ser libre y justa sin periodistas que puedan investigar delitos, aportar información a los ciudadanos, responsabilizar a los líderes y decir la verdad al poder", señaló.

Según la última clasificación anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF) --una de las organizaciones que más sonaba entre los posibles ganadores del Nobel--, la situación de la libertad de prensa es problemática, difícil e incluso muy grave en el 73% de los 180 países analizados. La organización señala que, en lo que va de año, 24 reporteros profesionales han muerto y otros 350 siguen encarcelados. Este premio es "un llamado a la acción", reaccionó el secretario general de RSF, Christophe Deloire.

El premio, que consiste en un diploma, una medalla de oro y un cheque de 10 millones de coronas (980.000 euros), se entrega habitualmente el 10 de diciembre, fecha del aniversario de la muerte de Alfred Nobel (1833-1896). Novaya Gazeta informó que una parte de la suma recibida será destinada a un fondo de caridad que ayuda a niños con enfermedades raras. Esta organización, Krug Dobra (El círculo de la bondad) fue fundada en enero por iniciativa de Putin.

Ressa es la primera mujer galardonada en la edición de este año de los Nobel. Después del premio de la Paz, el único anunciado en la capital noruega, los Nobel vuelven a Estocolmo para cerrar el lunes la temporada de anuncios con el galardón de Economía

8 de octubre de 2021

Publicado enInternacional
Julian Assange, más cerca de la extradición a Estados Unidos

El Tribunal Superior de Justicia de Londres pone en duda el deterioro de la salud mental y el riesgo de suicidio del fundador de Wikileaks si es entregado a Washington, motivos por los que una jueza había denegado la extradición. 

 

Duro revés para el periodista australiano Julian Assange y para sus posibilidades de no ser extraditado a Estados Unidos, cuyo Gobierno persiste en su petición de extradición para que sea juzgado por 17 cargos relacionados con la Ley de Espionaje y la piratería informática; acusaciones que podrían suponerle al fundador de 'WikiLeaks' 175 años de condena. En la vista del pasado 11 de agosto, el juez Timothy Holroyde, del Tribunal Superior de Justicia de Londres, cuestionó la decisión de su homóloga Vanessa Baraitser de negarse a la extradición para salvaguardar la salud mental de Assange y ante el riesgo de suicidio si es condenado finalmente en Estados Unidos, donde, según la jueza, su ingreso en una prisión sería un duro "confinamiento". 

En estos momentos, la única baza de la defensa de Julian Assange, encarcelado en Reino Unido desde abril de 2019, cuando fue detenido en un asalto a la embajada de Ecuador en Londres, donde llevaba refugiado siete años, es su deteriorada salud mental y el riesgo de suicidio que supondría su entrega a Estados Unidos. Un informe forense del psiquiatra Michael Kopelman así lo acredita. La jueza Braitser se basó en ese informe pericial para denegar la petición de extradición el pasado 4 de enero. 

Lo más preocupante de la situación procesal de Assange es que la jueza británica no avaló la tesis principal de su defensa, coordinada por el abogado y exjuez español Baltasar Garzón. Baraitser rehusó la motivación política que denuncia el fundador de 'Wikileaks' respecto a su persecución como periodista por el Gobierno de EE.UU. En 2010, el portal de Julian Assange publicó cientos de cables del Departamento de Estado estadounidense en los que se demostraba la vulneración de los derechos humanos en Guantánamo y durante las invasiones norteamericanas de Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre. En los documentos secretos desvelados por 'Wikileaks' quedaba en evidencia el abuso del ejército estadounidense en cuanto a las muertes de civiles.

Tras la sentencia de la jueza Braitser, otro juez denegó a Washington la posibilidad de usar en su recurso argumentos contrarios al informe psiquiátrico que advierte del peligro de suicidio. Según la Administración de EE.UU, el profesor de Psiquiatría Kopelman trató de engañar al tribunal al apuntar como "alta y certera" la posibilidad de que Assange se quitara la vida si llegaba a ser extraditado a Estados Unidos.

En la vista del pasado 11 de agosto, un tercer juez ha permitido a Estados Unidos cuestionar ese dictamen psiquiátrico en su impugnación contra la no extradición. Así mismo, el juez Timothy Holroyde reprocha a la jueza Braitser haber sobredimensionado el riesgo de suicidio; también pone en duda la fragilidad de la salud mental del periodista. En la vista definitiva para decidir la extradición, que se celebrará en Londres el próximo mes de octubre, el informe del doctor Kopelman será el eje central. 

La credibilidad del informe ha sido duramente cuestionada por los fiscales estadounidenses, tras desvelar que el psiquiatra omitió intencionadamente que Assange tenía dos hijoscon su abogada, Stella Morris, mientras estuvo refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres

Julian Assange, que se encuentra en prisión provisional en la cárcel de Belmarsh, en Londres, lleva una década soportando un auténtico calvario, sin haber sido condenado todavía por los delitos que se le imputaron desde que difundió los documentos militares secretos de EE.UU. Fue acusado de abusos sexuales en Suecia, pero la Fiscalía del país nórdico archivó finalmente la causa por la dificultad probatoria. En Reino Unido fue condenado a cincuenta semanas de prisión por violar las condiciones de libertad condicional en 2012,  cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres. Allí permaneció casi siete años, protegido como asilado político.

Sin embargo, el sucesor de Rafael Correa en la presidencia de Ecuador, Lenin Moreno, retiró a Assange la protección diplomática y permitió en abril de 2019 el asalto de la Policía Metropolitana de Londres a la embajada ecuatoriana, que concluyó con la detención del periodista. No sólo está en juego la salud y la vida de Julian Assange, también la libertad de prensa.

16/08/2021 21:55

Ana María Pascual@Anmariapascual

Publicado enInternacional
Domingo, 27 Junio 2021 06:23

Un ejercicio periodístico impecable

Un ejercicio periodístico impecable

En medio del dolor que nos invade una vez conocida la noticia del atentado sufrido y posterior muerte de nuestra compañera comunicadora Beatriz Cano, integrante del tejido de comunicación de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca –Acin–, locutora de notable vitalidad en la emisora Radio Payumat, como proyecto desdeabajo no podemos dejar pasar por alto el ejercicio de un medio que también está dando todo por la defensa de la vida, al igual que lo hizo Beatriz, nos referimos al equipo de trabajo del Canal 2.

Desde el 28A este equipo informativo, en cabeza del periodista José Alberto Tejada, sobresale por sobre cualquier medio de comunicación a nivel nacional, e imparte una magistral clase de periodismo al conjunto de facultades de comunicación y sus docentes, como también al conjunto de medios alternativos y comunitarios de Colombia. El Canal 2 y su director, se ganaron el cariño del pueblo caleño por su labor informativa seria, veraz, constante y sencilla a la hora de comunicar.

Arriesgando la vida cada día y cada noche, este equipo de trabajo está haciendo un registro histórico de la coyuntura nacional. Entendieron el momento coyuntural y se la jugaron de frente, sin timidez, por informar desde el lado de los jóvenes populares. Su decisión es tan nítida, que, en la editorial del 3 de junio, su director, José Alberto, se atrevió a decir:

“Es en la juventud donde descansa la posibilidad del futuro […] esto que estamos viendo hoy no es solamente una explosión y un estallido social porque queremos que nos den un poquito más o porque queremos que no nos quiten tanto, no, aquí hay una crisis civilizatoria planteada como eje de la discusión, aquí hay un debate al contrato social como eje del debate en discusión, ya no sirve el contrato social que tenemos, hay que replantearlo. Este sistema representativo de la clase política que viene ejerciendo por lo menos desde la Constitución del 91, está haciendo aguas, habrá que encontrar otros mecanismos y los jóvenes están diciendo: “estamos pidiendo que nos abran la puerta”. Y la crisis civilizatoria tiene que ver con algo mucho más profundo y es ¿cuál es la cosmovisión, el proyecto de sociedad, el propósito de la existencia humana en el planeta Tierra? Esta pregunta, que parece una pregunta metafísica, está en el centro de toda esta explosión, de este estallido”.

Un canal del pueblo

En sus transmisiones diarias, las personas denuncian todo el tiempo lo que sucede, pues el medio abre sus micrófonos para escuchar a todo aquel o aquella que quieren decir algo. La situación se va polarizando, hoy la sociedad empieza a entender quiénes son los medios del pueblo y los medios que están en su contra. Así como a RCN quienes se movilizan le arrojan piedras e intentan romper sus instalaciones, en la sede del Canal 2 las personas se reúnen a cantarles arengas, a gritarles que muchas gracias por su labor. De igual manera, mientras que a los medios tradicionales les dibujan pintas con ofensas, en Cali dibujan grafitis homenajeando al medio del pueblo.

Lo que han logrado quienes integran el equipo del Canal 2 es una comunicación informal, cotidiana, en la que no faltan las risas en medio de la tensión de las balaceras. Es asombroso ver cómo en medio de las movilizaciones, mientras se registra el actuar paramilitar y de guerra contra la sociedad civil y la protesta social, se escuchan mensajes de admiración y cariño al medio, todo el tiempo les dicen a estos comunicadores que se cuiden, que los necesitan vivos. “El viejo”, como le dicen con amor a su director, hoy es un referente de quienes luchan y se juegan la vida en las barricadas que bloquean la entrada a muchos barrios; ese “viejo” es hoy el parlante de la voz del pueblo.

Actuar de igual manera, es la tarea y reto que hoy nos colocan los amigos del Canal 2. Un actuar indispensable para develar el estado actual de la supuesta democracia colombiana, un proceder crucial para politizar a la sociedad. Por esto es urgente que la sociedad escuche el llamado de “El viejo” y consulten a los medios alternativos, así como a la prensa nacional e internacional no adscrita al establecimiento.

El ejemplo de este equipo periodístico traza un reto inmenso: los académicos, activistas sociales, líderes políticos, empresarios, defensores de derechos humanos, dirigentes religiosos y ciudadanía en general, deben visitar los territorios, deben caminar el suelo que pisan los jóvenes populares, oler el aire que huelen, ver con los ojos que miran estos jóvenes en resistencia.

Hoy es imprescindible que los medios alternativos del país rodeemos el ejercicio del periodista José Alberto y su equipo de trabajo. Es más urgente que nunca impulsar y crear un escenario de articulación comunicativo, tal y como desde hace años venimos proponiendo relacionando y dando forma a un Sistema Nacional de Comunicación Alternativa. Uniendo los medios, experiencia, disposición y fuerza humana de los pequeños proyectos comunicativos que existimos podremos romper el cerco mediático, disputar la opinión pública y ayudar a construir otra sociedad posible.

Así mismo, es urgente que los movimientos sociales y dirigentes políticos dejen de pensar en los medios de comunicación alternativos como simples instrumentos, cajas de resonancia, medios para la propaganda, y los valoren y potencien, en autonomía, como baluarte fundamental e indispensables en un proyecto cultural renovador de la nación en todos sus tejidos.

Hoy todos y todas deben tomar posición y decidir si continuarán informándose y apoyando con sus lecturas, compras y en no pocas ocasiones escritos a los medios oficiosos, o si optan por apoyar, colaborar, comprar, difundir, multiplicar, a los medios alternativos. Esa toma de posición, los potenciará o aportará para que el establecimiento no mantenga y prolongue una visión e imagen de país ajena a la realidad que viven quienes hoy reclaman en las calles la necesidad de otro país, otro presente, otro futuro.

Un inmenso reto que evidencia que otra democracia sí es posible, y tal factibilidad también transita por el despliegue de un grande, abierto, articulado y dinámico proceso comunicativo, con pies en la tierra y con mente en las vivencias de los menos, de los excluídos, perseguidos, asesinados, negados, desplazados, sin techo ni trabajo.

 

 

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Julian Assange y el colapso del Estado de derecho

 Este artículo reproduce la intervención de Chris Hedges en un acto celebrado el pasado jueves en Nueva York en apoyo de Julian Assange. Dicho acto forma parte de una gira por Estados Unidos que durará un mes y en la que intervienen entre otros el padre y el hermano de Julian y Roger Waters (Pink Floyd).

Una sociedad que prohíbe la posibilidad de decir la verdad anula la posibilidad de vivir en la justicia.

Esa es la razón por la que esta noche estamos aquí. Todos los que conocemos y admiramos a Julian condenamos su prolongado sufrimiento y el de su familia. Exigimos que se ponga fin a los muchos errores e injusticias que se han cometido con su persona. Le respetamos por su valor y su integridad. Pero la batalla por la libertad de Julian nunca ha sido solo por la persecución a la que se sometía a un editor. Es la batalla por la libertad de prensa más importante de nuestra era. Y si perdemos esa batalla las consecuencias serán devastadoras, no solo para Julian y su familia sino para todos nosotros.

Las tiranías invierten el Estado de derecho. Convierten la ley en un instrumento de injusticia. Esconden sus crímenes mediante una falsa legalidad. Utilizan la dignidad de tribunales y juicios para ocultar su criminalidad. Aquellos que, como Julian, exponen ante el público esa criminalidad son personas peligrosas, porque sin el pretexto de la legitimidad la tiranía pierde credibilidad y lo único que le queda es el miedo, la coacción y la violencia.

La prolongada campaña contra Julian y Wikileaks es una ventana hacia la demolición del Estado de derecho, un paso más hacia lo que el filósofo político Sheldon Wolin llama nuestro sistema de totalitarismo invertido, una forma de totalitarismo que mantiene la ficción de la antigua democracia capitalista, incluyendo sus instituciones, iconografía, símbolos patrióticos y retórica, pero que internamente ha entregado todo el control a los dictados de las corporaciones globales.

Yo estaba en la sala del tribunal cuando Julian Assange fue juzgado por la juez Vanessa Baraitser, una versión moderna de la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas, que exigía la sentencia antes de declarar el veredicto. Fue una farsa judicial. No existía base legal alguna para mantenerle en prisión. No había base legal alguna para juzgarle, siendo un ciudadano australiano, según la Ley de Espionaje de EE.UU. La CIA le estuvo espiando en la embajada ecuatoriana a través de una compañía española, UC Global, contratada para proporcionar la seguridad a la embajada. Este espionaje incluyó las conversaciones confidenciales entre Assange y sus abogados cuando discutían los términos de su defensa. Este mero hecho debería haber invalidado el juicio. Julian está prisionero en una cárcel de alta seguridad para que el Estado pueda continuar los abusos degradantes y la tortura que espera provoquen su desintegración psicológica o incluso física, tal y como ha testificado el relator Especial de la ONU para la Tortura, Nils Melzer.

El gobierno de Estados Unidos ha dado instrucciones al fiscal londinense James Lewis, tal y como ha documentado con elocuencia [el exdiplomático, periodista y defensor de derechos humanos británico] Craig Murray. Lewis presentó dichas directrices a la juez Baraitser, que las adoptó como su decisión legal. Todo el show fue una pantomima judicial. Lewis y la juez insistieron en que no estaban intentando criminalizar a los periodistas y amordazar a la prensa, al mismo tiempo que se afanaban en establecer un marco legal para criminalizar a los periodistas y amordazar a la prensa. Y esa es la razón por la que el tribunal se esforzó tanto por ocultar el proceso judicial a la opinión pública, limitando el acceso a la sala del tribunal a un puñado de observadores y poniendo todas las dificultades posibles para imposibilitar su visionado en línea. Fue un oscuro juicio amañado, más típico de la Lubianka que de la jurisprudencia británica.

Yo sé que muchos de los que estamos hoy aquí nos consideramos radicales, puede que hasta revolucionarios. Pero lo que estamos exigiendo tiene de hecho un tinte conservador, dentro del espectro político. Exigimos la restauración del Estado de derecho. Algo tan sencillo y básico que no debería resultar incendiario en una democracia en funcionamiento. Pero vivir en la verdad en un sistema despótico es un acto supremo de desafío. Esa verdad aterroriza a quienes detentan el poder.

Los arquitectos del imperialismo, los señores de la guerra, las ramas legislativa, judicial y ejecutiva del gobierno, controladas por las grandes empresas, y sus serviles cortesanos de los medios de comunicación son ilegítimos. Si pronuncias esta sencilla verdad quedas desterrado, como hemos estado muchos de nosotros, a los márgenes del panorama mediático. Si demuestras esa verdad, como han hecho Julian Assange, Chelsea Manning, Jeremy Hammond y Edward Snowden al permitirnos fisgar en las interioridades del poder, serás perseguido y procesado.

Poco después de que Wikileaks publicara los archivos de la Guerra de Irak en octubre de 2010, que documentaban numerosos crímenes de guerra de Estados Unidos –incluyendo imágenes del ametrallamiento de dos periodistas de Reuters y otros 10 civiles desarmados en el video Asesinato Colateral, la tortura sistemática de prisioneros iraquíes, el ocultamiento de miles de muertes de civiles y el asesinato de cerca de 700 civiles que se habían acercado demasiado a los puestos de control estadounidenses–, los destacados abogados de derechos civiles Len Weinglass y mi buen amigo Michael Ratner (a quien acompañaría posteriormente para reunirse con Julian en la embajada ecuatoriana) se reunieron con Julian en un apartamento de Londres Central. Las tarjetas bancarias personales de Assange habían sido bloqueadas. Tres ordenadores encriptados habían desaparecido de su equipaje durante su viaje a Londres. La policía sueca estaba fabricando un caso en su contra con la intención, le advirtió Ratner, de extraditarle a Estados Unidos.

“Wikileaks y tú personalmente os enfrentáis a una batalla que es tanto legal como política”, le dijo Weinglass a Assange. “Como aprendimos en el caso de los Papeles del Pentágono, al gobierno de Estados Unidos no le gusta que se haga pública la verdad. Y no le gusta que le humillen. No importa que sea Nixon, Bush u Obama, un Republicano o un Demócrata, quien ocupe la Casa Blanca. El gobierno de EE.UU. intentará evitar que publiques sus repugnantes secretos. Y si tienen que destruirte a ti, y destruir al mismo tiempo la Primera Enmienda y los derechos de los editores, están dispuestos a hacerlo. Creemos que van a perseguir a Wikileaks y a ti, Julian, por publicarlos”.

“Que van a perseguirme, ¿por qué razón?”, preguntó Julian.

“Por espionaje”, continuó Weinglass. “Van a acusar a Bradley Manning por traición, acogiéndose a la Ley de Espionaje de 1917. No creemos que se le pueda aplicar porque es un denunciante de conciencia, no un espía. Pero van a intentar obligar a Manning a que te implique a ti como colaborador”.

“Que van a perseguirme, ¿por qué razón?”

Esa es la cuestión.

Han perseguido a Julian por sus virtudes, no por sus defectos.

Han perseguido a Julian porque sacó a la luz más de 15.000 muertes no denunciadas de civiles iraquíes; porque hizo públicas la tortura y los malos tratos a unos 800 hombres y muchachos de entre 14 y 89 años en Guantánamo; porque publicó que Hillary Clinton ordenó en 2009 a los diplomáticos estadounidenses que espiaran al Secretario General de la ONU Ban Ki Moon y a otros representantes de China, Francia, Rusia y Reino Unido, un espionaje que incluía obtener su ADN, el escaneo de su iris, sus huellas dactilares y sus contraseñas personales, continuando métodos habituales de vigilancia ilegal como las escuchas ilegales al Secretario General de la ONU Kofi Annan las semanas previas a la invasión de Irak de 2003 dirigida por Estados Unidos; le han perseguido porque divulgó que Barack Obama, Hillary Clinton y la CIA orquestaron el golpe militar de 2009 en Honduras que derrocó al presidente elegido democráticamente, Manuel Zelaya, y lo reemplazó con un régimen militar corrupto y asesino; porque reveló que George Bush hijo, Barack Obama y el general Davis Petrous llevaron a cabo una guerra en Iraq que, según las leyes posteriores al proceso de Núremberg, se considera una guerra criminal de agresión, un crimen de guerra y porque autorizaron cientos de asesinatos selectivos, incluyendo los de ciudadanos estadounidenses en Yemen, donde también lanzaron secretamente misiles, bombas y ataques con drones que acabaron con la vida de decenas de civiles; porque reveló que Goldman Sachs pagó a Hillary Clinton 657.000 dólares por dar conferencias, una suma tan enorme que solo puede considerarse un soborno, y que Clinton aseguró en privado a los líderes empresariales que cumpliría sus ordenes, mientras prometía a la opinión pública una regulación y una reforma financiera; porque sacó a la luz la campaña interna para desacreditar y destruir a Jeremy Corbyn por parte de miembros de su propio Partido Laborista; porque mostró cómo la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad utilizan herramientas de hackeo que permiten al gobierno la vigilancia al por mayor a través de nuestros televisores, ordenadores, smartphones y programas antivirus, lo que permite al gobierno registrar y almacenar nuestras conversaciones, imágenes y mensajes de texto privados, incluso si están encriptados.

Julian sacó a la luz la verdad. La desveló una y otra y otra vez, hasta que no quedó la menor duda de la ilegalidad, corrupción y mendacidad endémicas que definen a la élite gobernante global. Y por descubrir esas verdades es por lo que han perseguido a Assange, como han perseguido a todos aquellos que se atrevieron a rasgar el velo que cubre al poder. “La Rosa Roja ahora también ha desaparecido…”, escribió Bertolt Bretch cuando la socialista alemana Rosa Luxemburgo fue asesinada. “Porque ella a los pobres la verdad ha dicho, los ricos del mundo la han extinguido”.

Hemos experimentado un golpe de Estado empresarial, mediante el cual los pobres y los hombres y mujeres trabajadores se ven reducidos al desempleo y el hambre; la guerra, la especulación financiera y la vigilancia interna son las únicas ocupaciones del Estado; por el cual ya ni siquiera existe el habeas corpus; por el que los ciudadanos no somos más que mercancías que se usan, se despluman y se descartan para los sistemas corporativos del poder. Negarse a contraatacar, a tender lazos y ayudar al débil, al oprimido y al que sufre, a salvar el planeta del ecocidio, a denunciar los crímenes internos e internacionales de la clase dominante, ea xigir justicia, a vivir en la verdad es llevar la marca de Caín. Quienes detentan el poder deben sentir nuestra ira, y eso significa realizar actos constantes de desobediencia civil, significa acciones constantes de protesta social y política, porque este poder organizado desde abajo es el único que nos salvará y el único poder que liberará a Julian. La política es un juego de temor. Es nuestro deber moral y cívico hacer sentir miedo a los que están en el poder, mucho miedo.

La clase dominante criminal nos tiene a todos sujetos por el miedo. No puede reformarse. Ha abolido el Estado de derecho. Oscurece y falsea la verdad. Busca la consolidación de su obsceno poder y su obscena riqueza. Por tanto, citando a la Reina de Corazones, metafóricamente, claro, yo digo: “¡Que les corten la cabeza!”.

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Por Chris Hedges | 16/06/2021

Chris Hedges es un periodista ganador del Premio Pulitzer. Fue durante 15 años corresponsal en el extranjero para The New York Times, ejerciendo como jefe para la oficina de Oriente Próximo y la  de los Balcanes. Anteriormente trabajó para los diarios The Dallas Morning News, The Christian Science Monitor y NPR. Presenta el programa “On Contact”, nominado para un Premio Emmy, de la cadena internacional de televisión rusa RT.

Publicado enInternacional
Lunes, 14 Junio 2021 06:14

Delatores democráticos

Estatuas que representan a Edward Snowden, Julian Assange y Chelsea Manning, durante el lanzamiento de una campaña internacional, hace unos días, que apremia a la liberación inmediata del fundador de Wikileaks. Las figuras representan a personajes que se han atrevido a informar a sus conciudadanos sobre engaños, corrupción, injusticias o abusos gubernamentales.Foto Afp

Se cumplen 50 años este domingo desde que comenzó la publicación de los Papeles del Pentágono entregados al New York Times y después al Washington Post por Daniel Ellsberg, y el 11 de junio fueron ocho años desde que Edward Snowden decidió revelar que él fue quien filtró documentos secretos sobre el espionaje masivo a ciudadanos en Estados Unidos y otras partes del mundo, mientras Julian Assange lleva más de una década perseguido por Washington y otros gobiernos por atreverse a publicar y filtrar documentos sobre crímenes de guerra, engaños de gobernantes y políticos a sus ciudadanos, corrupción y más.

La semana pasada se reveló que el gobierno de Trump secretamente obtuvo información de las llamadas telefónicas de periodistas del New York Times, CNN y el Washington Post que sospechaba estaban recibiendo información filtrada. Y el jueves pasado, mientras Biden declaraba parte de su cruzada internacional contra la corrupción, un juez dio una sentencia de prisión a una funcionaria del Departamento del Tesoro que probablemente hizo más que nadie en tiempos recientes en la lucha contra la corrupción al filtrar documentos que llevaron a la investigación periodística multinacional sobre el dinero sucio en el sistema financiero internacional (https://www.icij.org/investigations/fincen-files/)

Se les llama whistleblowers, sopladores de silbato, los que dan pitazos, filtradores, denunciantes, y son aquellos que se atreven a informar a sus conciudadanos sobre engaños, corrupción, injusticias o abusos gubernamentales que podrían dañar a la sociedad.

Los periodistas que colaboran en estos esfuerzos por la transparencia también son perseguidos por las autoridades. Nixon ordenó a su Departamento de Justicia prohibir la publicación de los Papeles del Pentágono –que revelaban años de mentiras gigantescas sobre la guerra en Vietnam– un caso que llegó hasta la Suprema Corte, la cual, con un fallo de seis a tres, defendió la libertad de expresión y la prensa libre en una gran derrota para el presidente. Ante ello, Nixon ordenó a un grupo de operadores secretos conocidos como "los plomeros", ingresar a las oficinas del siquiatra personal de Ellsberg para buscar material con qué destruir al filtrador públicamente, y ahí empezó lo que después se conoció como Watergate y el fin de Nixon.

A sus 90 años, Ellsberg continúa no sólo defendiendo los actos de filtradores, sino solicitando que se multipliquen, y ahora se dedica a alertar sobre la amenaza creciente de una guerra nuclear, así como del cambio climático. "El acto de delatar es un acto de patriotismo, de defensa de la Constitución", afirmó la semana pasada. "Necesitamos vigilancia pública de todos los que están en el poder".

El padre y hermano de Assange están ahora en una gira por Estados Unidos, apoyados por un elenco de figuras reconocidas como Roger Waters y Chris Hedges, para exigir que el gobierno de Biden que ya abandone la persecución de Julian, quien permanece encarcelado en Inglaterra tratando de evitar ser extraditados a Estados Unidos, donde enfrenta una posible condena de 175 años de cárcel por revelar crímenes de guerra de Estados Unidos. "La batalla por la libertad de Assange es la batalla por la libertad de prensa de nuestros tiempos", afirmó Hedges en un foro de esta gira. (https://assangedefense.org/tour/).

Ellsberg señala que Snowden, Assange, Manning y varios filtradores y periodistas más son perseguidos y amenazados por revelar que las autoridades estaban violando las leyes internacionales y la propia Constitución. "Aquellos que revelan estas violaciones, y no los que cometieron esos crímenes son los que están bajo juicio".

"Un gobierno que exilia a Snowden por revelar espionaje doméstico ilegal y con cárcel a Assange por revelar crímenes de guerra y corrupción de líderes políticos estadunidenses y sus aliados, tienen cero credibilidad para denunciar a otros por abusar a disidentes y derechos humanos", escribe el periodista Glenn Greenwald.

Ms. Lauryn Hill. I’ve got life. https://open.spotify.com/track/4myeNyb8ArMQFvYqeivzp3? si=Ixwa0LkpTJGcXDJYpJJwIA&dl_branch=1

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