Jueves, 02 Diciembre 2021 05:46

¿Una era de autocratización?

¿Una era de autocratización?

Las democracias enfrentan hoy una amenaza más insidiosa que la de los golpes de estado: la de la tendencia a ser destruidas por autócratas electos. La Hungría de Viktor Orbán, la Turquía de Recep Tayyip Erdoğan y la India de Narendra Modi son buenos ejemplos de esta tendencia.

 

En los últimos años, la democracia se encuentra bajo asedio: desde 2015, el número de países que experimentan un retroceso democrático ha superado el número de los que se han democratizado. Varieties of Democracy [Variedades de Democracia], una organización que monitorea el desarrollo global de la democracia, lo describe como la «era de autocratización».

Aunque esta tendencia pueda causar tristeza, tomada desde una perspectiva histórica no debería sorprender. El trasfondo de este retroceso contemporáneo es la «tercera ola democratizadora» de fines del siglo XX, que en sus comienzos dejó muchas más democracias que las que habían existido con anterioridad. Las olas se caracterizan por el poder y el arrastre durante su ascenso, pero también por la inevitable contracorriente posterior. Como sabe cualquiera que haya estudiado las olas anteriores de democratización, por ejemplo las que se extendieron por Europa en 1848 y a fines de la Primera Guerra Mundial, estas contracorrientes pueden en verdad ser formidables.

Sin embargo, como reza el famoso aforismo que suele atribuirse a Mark Twain, «La historia no se repite, pero a menudo rima». El hecho de que una contracorriente haya seguido a la tercera ola democratizadora sin duda reitera el patrón histórico, pero eso no significa que se trate de una mera copia de sus predecesoras.

A diferencia de las contracorrientes previas, durante los últimos años las democracias no han muerto —como bien señalan Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en su influyente libro Cómo mueren las democracias (2018)— con rapidez o de manera violenta «a manos de hombres armados». Más bien, se han erosionado gradualmente «a manos de gobernantes surgidos de elecciones» que usaron su poder para socavarlas a lo largo del tiempo.

«Autocracia electoral»

Otra diferencia relacionada con esto radica en el tipo de régimen autoritario que se deja atrás. Durante gran parte del siglo XX, el colapso de la democracia dio paso muy a menudo a dictaduras cerradas y represivas, como aquellas del periodo de entreguerras en Europa o los regímenes militares que se establecieron en Asia y América Latina en las décadas de 1960 y 1970. En cambio, el producto autoritario más común de la contracorriente de la tercera ola ha resultado la «autocracia electoral».

La Hungría de Viktor Orbán, la Turquía de Recep Tayyip Erdoğan y la India de Narendra Modi entran en esta categoría. Estos regímenes son menos autoritarios que los que los precedieron, al permitir elecciones imperfectas y algo de espacio para la sociedad civil. En consecuencia, brindan oportunidades potenciales para que los opositores se movilicen y transformen pacíficamente sus sociedades. Pero dado que en las autocracias electorales el sistema está amañado —por ejemplo, mediante la manipulación de circunscripciones electorales, el control de la prensa y la corrupción—, los opositores deben actuar de manera unificada para sacar ventaja de las potenciales oportunidades disponibles, priorizando la derrota de los gobernantes en el poder por sobre sus propios objetivos disímiles.

Las recientes elecciones en la República Checa, donde coaliciones de diversos partidos unieron fuerzas en un «bloque democrático» para derrotar al oligarca populista Andrej Babiš, son un ejemplo de esta dinámica. También lo fue la elección municipal de 2019 en Estambul, donde Ekrem Imamoğlu unió a votantes por sobre las divisiones religiosas, de clase y étnicas y reunió a partidos islamistas, nacionalistas y kurdos bajo la convocatoria a luchar por la democracia turca. Pero la prueba más directa y consecuente de la posibilidad de los opositores de usar las limitadas oportunidades disponibles para derrotar a un autócrata populista vendrá con las elecciones de abril de 2022 en Hungría.

Dejar de lado las diferencias

Luego de su elección en 2010, Orbán debilitó gradualmente la democracia húngara y creó así una autocracia electoral que ha vendido posteriormente como un modelo a populistas y candidatos a autócratas de todo el mundo. Su habilidad para hacerlo fue el resultado de muchos factores, pero la incapacidad de los grupos de la oposición de unirse en su contra facilitó el proceso. Cuando reconocieron por fin el altísimo costo que sus divisiones habían representado para ellos y su país, los opositores de Orbán dejaron de lado sus diferencias y formaron una coalición con el propósito de derrotarlo.

A mediados de octubre, los contrincantes de Orbán llevaron a cabo primarias para elegir un candidato único al cargo de primer ministro para enfrentarlo en las próximas elecciones. El ganador fue Péter Márki-Zay, un conservador católico practicante que en 2018 ganó la contienda municipal en Hódmezővásárhely, bastión del partido Fidesz de Orbán, lo que demostró que con el candidato correcto el partido de Orbán podía ser derrotado.

Reconociendo que alguien con el perfil de Márki-Zay tenía las mejores chances de ganar votos fuera de la relativamente liberal Budapest, y mellando la estrategia de miedo de Orbán centrada en las «elites sin contacto con la realidad» y los «liberales traicioneros», incluso agrupaciones de izquierda se encolumnaron detrás de la candidatura de Márki-Zay. Klára Dobrev, la candidata derrotada de la Coalición Democrática, llamó a los votantes a apoyarlo: «Solo nos debe preocupar una cosa». Derrotar a Orbán, dijo, era «responsabilidad y tarea común de todos».

Gergely Karácsony, el alcalde de Budapest, se había retirado de las primarias luego de la primera ronda e instó a sus simpatizantes liberales a apoyar a Márki-Zay: «Tenemos que aceptar la realidad política. No son los liberales o los verdes quienes pueden ganarles a los populistas de derecha (…) [L]o importante es elegir un candidato que pueda ganarle a Orbán». Sostuvo que el populismo nacionalista tenía más éxito en ciudades pequeñas y áreas rurales donde la gente sentía miedo. «Márki-Zay es alcalde en uno de estos lugares y comprende los temores y los problemas de estas personas».

Lecciones importantes

No está claro si Márki-Zay podrá triunfar en el campo de juego extremadamente desparejo que ha creado más de una década de gobierno de Orbán. Sin embargo, para quienes intentan descubrir cómo luchar contra el retroceso democrático, los casos de Hungría, Turquía y la República Checa ofrecen lecciones importantes.

Dado que el retroceso contemporáneo es gradual más que repentino, los opositores tienen chances de frenar este proceso en evolución. Oposiciones divididas cuyos componentes individuales ponen el logro de sus propios objetivos particulares por sobre la preservación de la democracia les facilitan el éxito a los autócratas potenciales. Si los autócratas logran prevalecer, los opositores se encontrarán enfrentando inmensas desventajas, pero aun así no todo está perdido.

Las autocracias electorales les dan realmente algo de espacio a los opositores para maniobrar. Y estos regímenes tienen una tendencia a la esclerosis y la ineficiencia: Babiš, Erdoğan y Orbán se han visto debilitados por escándalos de corrupción. Aprovechar las oportunidades que ofrecen incluso elecciones viciadas y los traspiés de los autócratas requiere de oposiciones unidas que estén focalizadas en restaurar la democracia por sobre todas las cosas.

La fragilidad de la democracia

Es muy fácil dar por sentadas las libertades y oportunidades que ofrece la democracia. En los buenos tiempos, la fragilidad de la democracia se olvida pronto. En los difíciles, como los que enfrentamos en la actualidad, los demócratas no deben olvidar que la supervivencia de la democracia —así como la capacidad de hacer realidad algún día sus objetivos específicos, cualesquiera sean— depende de sus elecciones y comportamiento.

Para que la democracia prospere, los demócratas deben reconocer lo peligroso que es arriesgar sus normas e instituciones en pos del triunfo partidario. Cuando se enfrentan a quienes están decididos a destruirla, quienes están comprometidos con la democracia deben dejar de lado sus diferencias y preferencias políticas y hacer lo que sea necesario para protegerla, y recordarles a sus conciudadanos que el destino del país depende de que hagan lo mismo.

Fuente: Social Europe e IPG

Traducción: María Alejandra Cucchi

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U.S. Air Force / Giancarlo Casem / Reuters

"Es una carrera armamentística que lleva bastante tiempo en marcha", afirmó Frank Kendall.

Estados Unidos y China están inmersos en "una carrera armamentística" para desarrollar las armas hipersónicas más letales, declaró este martes Frank Kendall, secretario de la Fuerza Aérea del país norteamericano. 

"Hay una carrera armamentística, no necesariamente para aumentar el número, sino para aumentar la calidad", explicó en una entrevista a Reuters. "Es una carrera que lleva bastante tiempo en marcha. Los chinos se han dedicado a ello de forma muy agresiva", agregó.

El alto funcionario del Pentágono señaló que al concentrar sus fondos en Irak y Afganistán, el Ejército estadounidense dejó fuera del foco central las armas hipersónicas. "Esto no quiere decir que no hayamos hecho nada, pero no lo suficiente", subrayó.

Asimismo dijo que a medida que el Departamento de Defensa de EE.UU. entra en el ciclo presupuestario anual del 2023, espera derivar fondos mediante el retiro de servicio de los sistemas más antiguos y caros de mantener, en favor de los más nuevos, incluidos los programas de desarrollo hipersónico.

"Me encanta el A-10. El C-130 es un gran avión, que ha sido muy capaz y muy eficaz para muchas misiones. Los MQ-9 han sido muy eficaces para la lucha antiterrorista y demás. Siguen siendo útiles, pero ninguna de estas cosas asusta a China", apuntó, refiriéndose a un avión de combate de más de 40 años, a otro para transportar carga y a unos drones muy utilizados, respectivamente.

EE.UU. acusa a China de probar un misil hipersónico y Pekín lo niega

En octubre, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EE.UU., general Mark Milley, declaró que las supuestas pruebas de armas hipersónicas por parte de China representan un acontecimiento "muy alarmante" en medio de las crecientes tensiones entre ambos países. 

Mientras, el general John Hyten, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto del país, afirmó que EE.UU. está desarrollando sus propias armas hipersónicas, pero no tan rápido como China. Así, detalló que en los últimos cinco años Pekín ha llevado a cabo cientos de pruebas hipersónicas, mientras que Washington solo ha realizado nueve. Según el militar, China ya ha desplegado un arma hipersónica de medio alcance, mientras que a su país aún le faltan unos años para disponer de la primera.

Por su parte, desde Pekín negaron repetidamente haber probado un misil hipersónico e insistieron en que se trataba de la prueba de un vehículo espacial. "Lo que me gustaría reiterar es que la prueba reportada por algunos medios fue una prueba rutinaria de una nave espacial para probar la tecnología de reutilización de naves espaciales", explicó el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Wang Wenbin.

Este año, el Pentágono ha realizado varias pruebas de armas hipersónicas, con resultados desiguales. En octubre, la Marina estadounidense probó con éxito un motor de cohete propulsor que se utilizaría para impulsar un vehículo de lanzamiento, capaz de llevar un arma hipersónica a lo alto.

A diferencia de los misiles balísticos intercontinentales, que se desplazan en un arco predecible y pueden ser rastreados por los radares de largo alcance, un arma hipersónica maniobra mucho más cerca de la tierra, lo que dificulta su detección.

Publicado: 30 nov 2021

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La victoria de Xiomara Castro en la Honduras de la «democracia oligárquica»

El triunfo de Xiomara Castro cambia el panorama político hondureño y abre un «giro a la izquierda» en la nación centroamericana. ¿Logrará Honduras quitarse de encima el peso del autoritarismo y la corrupción sobre los que descansaba el gobierno de Juan Orlando Hernández?

 

El domingo 28 de noviembre, los hondureños salieron a votar masivamente contra la continuidad del prolongado régimen autoritario de Juan Orlando Hernández. Los resultados preliminares de las elecciones generales perfilan a Xiomara Castro como la próxima presidenta de Honduras, con una ventaja de 20 puntos (53,61%) sobre el candidato oficialista Nasry Asfura (33,87%). La coalición de partidos que la acompaña tiene ante sí el desafío de cumplir con las expectativas de una ciudadanía esperanzada en encontrar soluciones a las crisis sociales y políticas que viene enfrentando el país. A la espera de la declaratoria final de los resultados, conviene examinar el proceso electoral y las principales fuerzas que lo condicionan, con el objetivo de discernir las características del sistema político y la situación social en que tendrá lugar la investidura de la candidata que reivindica el «socialismo democrático» en el corazón de Centroamérica.

Un país políticamente inestable

Honduras, uno de los países más pobres y desiguales de América Latina, se ha definido por una permanente inestabilidad política. Durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX, la sucesión gubernamental se dirimió primordialmente a través de la guerra civil y, de tanto en tanto, por elecciones amañadas en las que se obstaculizaba el voto opositor. Luego de la dictadura de Tiburcio Carías Andino (1933-1949), el golpe de Estado fue la técnica de cambio de gobierno por excelencia, hasta que en 1981 —y por presiones externas— comenzó un periodo de alternancia democrática dominado por los partidos Liberal y Nacional. Esta forma de bipartidismo se vio bruscamente interrumpida por el golpe de Estado de 2009 contra Manuel Zelaya, lo que creó las condiciones para un reacomodamiento del tablero político a partir de 2012. Sin embargo, el Partido Nacional ganó las elecciones de 2009 y los comicios generales de 2013 y de 2017 que llevaron al Poder Ejecutivo al nacionalista Hernández, volviendo a poner en escena las «elecciones estilo Honduras». Diputado entre 1998 y 2014 y presidente del Congreso Nacional entre 2010 y 2014, Hernández fue el primer mandatario hondureño en lograr la reelección. Su padrino político fue el ex-presidente Porfirio Lobo (2010-2014), ahora relegado a una posición marginal y adversario suyo.

El régimen de Hernández, émulo confeso del viejo dictador Tiburcio Carías, ha significado un profundo retroceso para el país. Ha minado las bases del Estado de derecho y de la mutua vigilancia de los poderes. Se considera a sus titulares como hombres leales al presidente que, junto con el alto mando militar, forman parte del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad que lo sostiene. Su gobierno ha enriquecido a sus aliados de la banca privada al otorgarles la administración de fondos públicos en forma de fideicomisos y les ha cedido el control de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros. Además, ha debilitado severamente la capacidad de maniobra de las empresas de servicios públicos, así como los sistemas de salud y educación. La pandemia también mostró claramente cómo se maneja el régimen del todavía presidente. Y es que las posibilidades de sobrevivir al covid-19 han estado ligadas a la capacidad de pagar los altos precios requeridos por el tratamiento, en un contexto en que el Partido Nacional ha puesto en cuestión los derechos laborales consagrados por el Código de Trabajo, al emitir una ley de trabajo por hora. Las cosas no terminan ahí. Bajo el gobierno de Hernández se ha aplicado una política de neto corte extractivista, con sus consabidas depredaciones de bosques, minería a cielo abierto y entrega de los bienes comunes como el agua. Con el aparato estatal bajo su control, Hernández ganó las elecciones de 2013 y de 2017, pero contaminado por una fuerte impopularidad.

Pese a todo, el clan de Hernández ha sabido beneficiarse y hegemonizar el sistema de negociaciones cupulares imperante en Honduras, respetando las «reglas del juego» al responder cuidadosamente «a los intereses de todas las elites prominentes», que son esencialmente las facciones mayoritarias de los sectores empresariales, de las Fuerzas Armadas y de las iglesias. La embajada estadounidense ha jugado un papel tutelar en ese sistema. El prolongado régimen de Hernández se ha desenvuelto en medio de una cultura política de acuerdos entre pares, en la cual juegan un rol fundamental los grandes pactos entre quienes se consideran caciques de los partidos políticos. 

La seducción populista 

Las elecciones del domingo marcan un cambio de rumbo de la política hondureña. Con los resultados de los que se dispone hasta este momento, Xiomara Castro ha triunfado en la contienda electoral. Perteneciente a una familia de hacendados y empresarios de la madera, vinculada históricamente al liberalismo, Castro lidera una coalición que ha sido la revelación de la campaña electoral. Sus críticas al gobierno de Hernández le granjearon parte del apoyo popular y la ubicaron en la primera línea política. Autoidentificada como una persona de izquierda, Castro afirmó que su lucha es por desarrollar en Honduras un modelo basado en el «socialismo democrático».

Xiomara Castro es esposa de Manuel Zelaya, el presidente depuesto por un golpe de Estado de 2009. Anteriormente miembro del Partido Liberal, Zelaya fue víctima de un golpe tras evidenciar un giro al estilo del «populismo refundador» sudamericano. Las críticas a los tratados de libre comercio con Estados Unidos, el acercamiento a Venezuela y al llamado bloque de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y la tentativa de modificar la Constitución le atrajeron la enemistad de una parte de la elite tradicional. Cuando el golpe se consumó, su esposa saltó a la palestra y se ganó la simpatía de un sector de la ciudadanía hondureña. Cuando Zelaya fundó el partido Libertad y Refundación (LIBRE), Castro se convirtió en la primera figura de la organización. En 2012, apenas un año después, Castro se lanzó como candidata presidencial, pero en 2013 quedó en segundo lugar, con 28,8% de los votos. Quiso volver a intentarlo en 2016, pero acabó abandonando la carrera en favor de Salvador Nasralla, líder de la Alianza de Oposición contra la Dictadura y entonces el candidato mejor posicionado para enfrentar a Hernández. Nasralla perdió la elección por un escasísimo margen y denunció un «descomunal fraude electoral».

Castro volvió a lanzarse como candidata en enero de 2020. Con la venia de su marido, derrotó a sus tres oponentes internos dentro de LIBRE con el apoyo de seis sobre las nueve corrientes internas del partido, e inició el camino hacia la Presidencia. Su campaña estuvo centrada en la crítica de las leyes destinadas a sostener al juan-orlandismo, en la promesa de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para redactar una nueva Carta Magna, en la crítica de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDES) —a las que calificó como una entrega de la soberanía popular a empresas internacionales—, en el rechazo al «modelo neoliberal» y a la corrupción. Además de su promesa de vender el avión presidencial —al que consideró un lujo que el país no puede permitirse cuando buena parte de la población atraviesa severos problemas sociales—, afirmó que Honduras buscará relaciones con China, marcando así una agenda alejada del histórico «norteamericanismo» de la dirigencia política local. Castro prometió además terminar con el régimen de «narcodictadura» que, según su perspectiva, encarna Juan Orlando Hernández.

Su campaña también tuvo un eje de especial importancia: el que se refiere al rol de las mujeres. Castro se manifestó contra la violencia de género y el acoso sexual, pero ha sido ambivalente en relación con el aborto. Ha hecho declaraciones favorables cuando se trata de ciertas causales, pero también ha sostenido posiciones más ambiguas. La virtual presidenta electa ha sido duramente criticada por sus pasadas manifestaciones en favor del chavismo. Sus detractores la han acusado de querer implantar el comunismo en el país y de generar un clima de desconfianza en el mundo empresarial. Ella ha respondido que es una «socialista democrática» que busca una política que tenga a los seres humanos en el centro de las preocupaciones. Tras conocerse los resultados preliminares, que dejaron a Castro 20 puntos por encima de Nasry Asfura —quien obtuvo 33% de los votos— y de Yani Rosenthal, del Partido Liberal —quien consiguió 9%—, la futura presidenta del país sostuvo la importancia llamar a un diálogo con todos los sectores para la puesta en marcha de una democracia directa y participativa. El Ejecutivo adquiere, sin lugar a dudas, una nueva dirección.

Los partidos políticos y sus perspectivas

Las elecciones del domingo despertaron gran afluencia e interés gracias a los efectos que supone la salida de Hernández, en un país en que las tasas de abstención tradicionalmente se ubican en la mitad del censo electoral. El partidizado Consejo Nacional Electoral (CNE) registró una participación histórica de 68,09%, aun cuando las novedades son escasas: los actores en contienda cuentan con décadas de experiencia en el sistema político de negociaciones cupulares, colaborando en la construcción de una cultura de la ineficiencia y de la corrupción en la que la carrera política aparece ante todo como un medio para el enriquecimiento. El lenguaje político de los competidores se inscribe en la tradición personalista de las lealtades y vínculos partidarios en beneficio de prebendas y favoritismos clientelares.

Esta figura del Estado como «botín de los triunfadores» quedó nítidamente evidenciada en el trabajo de las instituciones judiciales estadounidenses. Frente a la debilidad de la justicia en Honduras, Estados Unidos ha extraditado y arrestado en su territorio a reconocidos políticos y gánsteres hondureños que violaron las leyes estadounidenses. En este contexto, la justicia de Estados Unidos sentenció a cadena perpetua en Nueva York el hermano del presidente y ex-diputado Antonio Hernández, a causa de su implicación en el tráfico de cocaína hacia ese país, en complicidad con el cártel de Los Cachiros, liderado por Devis Maradiaga, cuyas declaraciones fueron pieza clave en varios juicios. Maradiaga afirma haber colaborado con conocidos profesionales de la política local, lo que lo ha vuelto uno de los narcotraficantes más célebres del país. En marzo de 2021, reveló haber pagado sobornos por varios cientos de miles de dólares al presidente Hernández, a su vicepresidente Ricardo Álvarez y a los ex-presidentes Zelaya y Lobo.

El candidato del Partido Liberal, el banquero Yani Rosenthal, guardó prisión por tres años en una cárcel estadounidense por lavado de activos para Los Cachiros. Es hijo del banquero Jaime Rosenthal, quien fuera vicepresidente (1986-1990) y diputado  por el departamento industrial de Cortés (2002-2006). En su dilatada carrera política, Yani ocupó cargos de dirección en el Partido Liberal, fue ministro de la Presidencia (2006-2008) en el gobierno de Zelaya, diputado en el Congreso Nacional entre 2010 y 2014, y precandidato a la Presidencia en 2012. Ganó las primarias en 2021 pero no funge como dueño de partido. Los Rosenthal fueron propietarios del diario Tiempo, del Banco Continental y de Canal 11, un medio privilegiado para su campaña. Su emporio comenzó a decaer tras el escándalo internacional que lo vinculó con la banda de Maradiaga. La condición de ex-convicto le restó credibilidad a su intento de presentarse como «el centro» frente a una «derecha corrupta y una izquierda radical», tal como declaró en su campaña.

Por su parte, el candidato nacionalista Nasry Asfura era percibido como la continuación del régimen de Hernández. De haber ganado, se habría visto en la incómoda situación de tener que proteger al actual mandatario, quien es acusado en la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York de haber recibido del Chapo Guzmán un aporte de un millón de dólares para financiar su candidatura en 2013. Para ese mismo propósito, los nacionalistas saquearon los fondos del Seguro Social y de la Secretaría de Agricultura. La candidatura de Asfura, quien ha sido incondicional al presidente, heredó el legado de un gobierno que es altamente corrupto y que está políticamente desgastado. Su principal activo fueron los recursos públicos y de la cooperación internacional que se manejan a través de la más importante estructura clientelar del Partido Nacional: el programa Vida Mejor. El Partido Nacional también dispone de abundantes recursos financieros obtenidos por el robo de fondos públicos durante la pandemia y de los onerosos préstamos aprobados por la mayoría mecánica con que disponen en el Congreso.

Castro tuvo, por su parte, otros condimentos que se agregan a los explicados anteriormente. En primer lugar, fue promovida por su marido, Manuel Zelaya, quien busca recuperar las riendas del Estado desde que fue expulsado por un golpe en 2009. La familia Zelaya formó parte de un grupo de ricos hacendados, históricos empresarios de la depredación del bosque, y es parte de la clase política que maneja el Estado desde la década de 1980. Por eso fue sorprendente su giro a la izquierda como presidente. Su larga trayectoria de militancia en el Partido Liberal y una década de «coordinación general» de LIBRE le permitió al matrimonio Castro-Zelaya acumular un capital político considerable, con el que juegan un papel decisivo en los vaivenes del sistema. Zelaya fue expulsado momentáneamente del juego político debido a sus proclamadas simpatías con el castrismo y el chavismo y a la tentativa de amañar a su favor la elección de los miembros de la Corte Suprema de Justicia y convocar a una «Consulta Popular de la Cuarta Urna» con pretensión hegemónica. Pero la forma de la asonada, mediante un golpe de Estado, marcó la política hondureña durante estos 12 años de autoritarismo.

Zelaya se reintegró el tablero gracias a los Acuerdos de Cartagena firmados en 2011 con el gobierno de Lobo. Frente a la aún inhabilitada figura de la reelección, decidió promover la candidatura de Castro en 2013 con el partido LIBRE, que es básicamente un desprendimiento del otrora poderoso Partido Liberal y que dispone de una pequeña ala de izquierda organizada. LIBRE le arrebató al liberalismo alrededor de la mitad de sus adherentes. El perfil carismático de Castro ha sido exitoso entre su militancia, aun cuando su presencia parece limitarse al periodo electoral y pese a que sus apariciones mediáticas son escasas. Ha sabido aprovechar la herencia simbólica y material de su esposo, evitando esta vez vociferar como en campañas anteriores que «votar por Xiomara es votar por Mel». Aunque todavía en 2016 Zelaya apostaba abiertamente por su retorno a la Presidencia, el malestar general que el Partido Nacional le imprimió a esta perspectiva lo ha convencido de que la mejor estrategia es evitarlo, reduciendo además las apariciones públicas con Castro.

Una campaña desesperada

El proceso electoral adquirió un giro inesperado el pasado 13 de octubre cuando, tras una reunión con el ex-presidente Zelaya, Salvador Nasralla anunció su afiliación a la fórmula presidencial de LIBRE en calidad de vicepresidente. Nasralla es el presentador de televisión más conocido del país y ha atraído la simpatía de los electores más jóvenes por su lucha abierta contra la corrupción del régimen actual. Obtuvo el segundo lugar en las elecciones de 2017 como candidato de LIBRE, luego de ser expulsado del Partido Anticorrupción con el que participó por primera vez en 2013. Desde el 12 de noviembre, la coalición la compone adicionalmente el ex-candidato del movimiento Honduras Humana, Milton Benítez, conductor del programa El perro amarillo, que ha ganado reputación por sus denuncias contra la corrupción y la banca.

La súbita suspensión de la enemistad que perduraba desde el comienzo de la «crisis poselectoral» de 2017 entre Nasralla y los Zelaya permitió que nasrallistas, indecisos e independientes se sumasen progresivamente a LIBRE, optando por el voto de castigo contra el régimen de Hernández. La coalición despierta expectativas al prometer desmontar el proyecto gubernamental desarrollado por el Partido Nacional, criticando sin ambages a su «pandilla de ladrones». Pese a la multiplicidad de identidades políticas que componen la coalición, su estrategia «populista» fue exitosa. En una muestra de desesperación, el Partido Nacional aceleró la entrega del «Bono de Vida Mejor del Bicentenario» decretado hace un mes, equivalente a 7.000 lempiras en efectivo por beneficiario (289 dólares), acudiendo descaradamente al mecanismo de compra de votos. En un país con un pasado anticomunista visceral, el Partido Nacional se ha servido de los elogios de Zelaya hacia el régimen cubano, al igual que hacia el venezolano y el nicaragüense, para intensificar una campaña anticomunista contra Xiomara Castro. Buscando afianzar su posición con las iglesias, los nacionalistas concentraron su campaña en buscar provecho de la postura un tanto ambigua de los Zelaya sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto. Asfura llegó a firmar un acuerdo «pro-vida» con la Confraternidad Evangélica de Honduras, orientando su discurso en la defensa de valores tradicionales. 

A pesar de las querellas de orden ideológico, Hernández mantuvo buenas relaciones con su vecino Daniel Ortega, y los principales líderes de la oposición nunca dejaron de acudir a las reuniones a puerta cerrada con el Partido Nacional. Poco después de una reciente reunión con Ortega en Managua, las autoridades hondureñas encarcelaron al candidato independiente y ex-capitán de las Fuerzas Armadas Santos Orellana, quien ganó notoriedad por denunciar el involucramiento de los militares en el narcotráfico. Si bien los niveles de represión política de Honduras no igualan los de Nicaragua, la situación es preocupante, con un aproximado de 26 militantes asesinados entre el 23 de diciembre de 2020 y el 25 de octubre de este año.

Lamentablemente, las elecciones no se focalizaron en contrastar alternativas para resolver estas y otras problemáticas urgentes que enfrenta el país. Por el contrario, buena parte de las campañas se basaron en la solicitud del «voto en plancha», en desprestigiar a las adversarias y los adversarios o, en el mejor de los casos, en proponer soluciones mágicas sustentadas en el cortoplacismo electoral. Para los grandes jefes de los partidos, sus clanes internos, sus fieles lugartenientes y quienes participan en sus redes clientelares —en particular, para los familiares y amigos de los candidatos—, lo esencial es ocupar un lugar en el sistema de negociaciones cupulares. Honduras es una suerte de democracia oligárquica.

Con todo, gran parte de la ciudadanía decidió ejercer su derecho al voto de manera pacífica. Aunque los caudillos tradicionales de los partidos políticos declararon ganadores a sus candidatos antes de tiempo, los competidores han respetado tácitamente los resultados. No se registraron mayores disturbios, protestas o conflictividad social similares a las conocidas en 2017. La calidad del espinoso avance democrático alcanzado está por verse en este país de tradiciones políticas autoritarias. ¿Los vencedores contemplarán reconstruir el Estado de derecho y la interdependencia de los poderes del Estado? Honduras requiere establecer una política social incluyente, que restaure los equilibrios sociales básicos que animaron la ola reformista que vivió el país desde la huelga de 1954 hasta el reformismo militar.

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Domingo, 28 Noviembre 2021 05:35

Paranoia y nuevas ultraderechas

Paranoia y nuevas ultraderechas

En las distintas lecturas de Nietzsche y Heidegger que anticipan, después de la denominada muerte de Dios, el nihilismo actual, se puede apreciar una de las claves del llamado neoliberalismo contemporáneo. Nihilismo en este caso es que los valores fundantes de la modernidad (verdad, democracia, igualdad, justicia, etcétera) han perdido sus referencias y su sentido. Se han tornado intercambiables, multiplicando su significación hasta lograr un vaciamiento de su sentido original. No se trata de que no haya valores, sino de que ninguno valga por sí mismo nada.

La muerte de Dios implica la desaparición de la verdad y su suplantación por las habladurías y la incesante avidez de novedades que, aunque tomen la apariencia de "valores", pueden ser absolutamente contradictorios según los intereses en juego y sin que ello tenga alguna consecuencia. Se puede defender a ultranza la Libertad y a su vez la moral tradicional y la misoginia más rancia; se puede defender la Patria frente a los extranjeros y a la vez realizar todas las maniobras para vender la soberanía al capital financiero. 

Esta anticipación profética de Nietzsche y Heidegger puede ser vinculada a los estudios freudolacanianos sobre las psicosis paranoica. Es más, a mi juicio, permiten una lectura más profunda del nihilismo acontecido. 

Según Lacan, en la personalidad paranoica existe una certeza previa a cualquier verdad e inmune a cualquier demostración argumental: el Otro, el que maneja los hilos, nos engaña, juega con nosotros como si fuéramos marionetas, nos quiere arrebatar un tesoro sagrado que está en nuestro interior y por tanto se debe fundar un nuevo orden que vuelva a poner las cosas en su sitio.

En el nihilismo de la paranoia hay una increencia constitutiva en el Otro, al que se le otorga de un modo imaginario un poder omnímodo. Este Otro "engañador" puede ser figurado y representado por el comunismo, Venezuela, los extranjeros, las vacunas, el populismo, líderes o mujeres de gran personalidad política, etcétera. De este modo, los puntos de anclaje que sostenían a la verdad y su fragilidad inherente son sustituidos por certezas resentidas. 

Como anticipó Nietzsche, en la corriente actual del mundo existe un gran caudal social de odio. Y de pulsión de muerte, tal como supo dilucidar Freud. El siglo XXI demuestra que no hay neurosis social y sí psicosis social. 

Las certezas delirantes del negacionismo que vuelven a poner al Occidente central en el abismo constituyen un testimonio logrado de esta cuestión. Más allá de las distintas hibridaciones que configuran a la agenda de las ultraderechas actuales, el elemento común que encontramos en las mismas, es que la Democracia es un escondite para los intrusos del mal que responden a un Otro sin reglas, y que por tanto hay que destruir.

Es el verdadero éxito de la operación paranoica, legitimar su odio desmedido y obsceno con imputaciones y denuncias permanentes a un supuesto Otro sin Ley.

Dicho de otro modo, en la paranoia hay una inversión especular, su odio querellante es la respuesta hostil a un Otro que nos amenaza. Un Otro inventado por la propia estructura paranoica. Por ello las Memorias de un psicópata de Daniel Paul Schreber leídas por Freud, pudieron ser pensadas como una prefiguración de la ideología del nacionalsocialismo.

A su vez, como ya lo demuestra la pandemia, los polos negacionistas de clara vocación paranoica constituyen una nueva superficie de inscripción para el devenir ultraderechista.

28 de noviembre de 2021

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Excombatientes de las FARC participan hoy en una movilización conmemorativa por los cinco años de la firma del acuerdo de paz, en Medellín (Colombia). — Luis Eduardo Noriega / EFE

El Escuadrón Móvil Antidisturbios tiene a sus espaldas cientos de heridos oculares con traumas "irreversibles" y la ciudadanía colombiana opina que no se pueden "acostumbrar a que el Estado violente de manera indiscriminada".

Colombia y su gente siguen al pie del cañón en la lucha contra el Gobierno de Iván Duque. Las movilizaciones y protestas continúan, así como la represión por parte del Ejecutivo y la especial reacción por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), que ha dejado a cientos de personas heridas con traumas oculares. 

Amnistía Internacional, que ha denunciado esta represión por parte del Gobierno, ha documentado, por el momento, 12 de casos de violencia policial que han tenido como resultado "traumas oculares irreversibles". Algunos de estos tuvieron lugar en las marchas de años anteriores, pero durante 2021 ya se han dado ocho casos. 

La organización, que ha analizado más de 300 piezas audiovisuales (que van desde el 28 de abril al 20 de octubre), ha concluido que los agentes del ESMAD "violaron de forma generalizada los derechos humanos de los manifestantes".

Además, en su informe, Amnistía Internacional detalla que las víctimas de trauma ocular se encuentran con "múltiples barreras" con las que lidiar para recibir "atención especializada en salud y atención psicosocial". Asimismo, muchas de ellas han visto dificultado su acceso a un "trabajo digno" o a una educación en igualdad de condiciones. 

No se trata de "hechos fortuitos"

Las víctimas, en este sentido, narran que sus heridas no son "hechos fortuitos", sino que más bien al contrario y, desde el observatorio de violencia policial de Temblores, Grita, su coordinador ha lanzado el siguiente mensaje: "La violencia policial no puede seguir siendo parte de nuestra cotidianidad". Y opina que no se pueden "acostumbrar a que el Estado violente de manera indiscriminada a la ciudadanía, ni mucho menos que lesione a quienes ejercen su derecho a la protesta". 

El informe, además, aporta casos específicos de algunas de las personas que han sufrido este tipo de represión estatal, como Leidy, que perdió el ojo en uno de estos ataques; o testimonios del Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión Social (PAIIS), desde donde ayudan a personas como Leidy. 

"Estamos convencidos de la necesidad de seguir visibilizando las formas como la fuerza pública no solo no garantiza los derechos de los ciudadanos, sino que los vulnera deliberadamente", explica la directora de PAIIS, Juliana Bustamante, que ha concluido que "las lesiones oculares se presentan como un castigo a las víctimas por ejercer su legítimo derecho a la protesta, que queda impreso en sus caras y en sus vidas". 

26/11/2021 16:12


Rusia today

Un miembro de las fuerzas de seguridad apunta su arma durante una protesta antigubernamental en Bogotá. 30 de abril de 2021Foto: Luisa González / Reuters

"Tiros a la vista": el informe que documenta las agresiones oculares en Colombia durante el paro nacional contra Iván Duque

Publicado: 26 nov 2021 19:13 GMT

Organizaciones exigen al Gobierno que cumpla las recomendaciones de la CIDH.

El pasado 28 de abril, Leidy Cadena, una estudiante de Ciencia Política, se manifestaba junto con su novio y amigos en el centro de Bogotá, durante la primera jornada del Paro Nacional contra el Gobierno de Iván Duque que se extendió por semanas, cuando se dio cuenta de que varios agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) se les acercaban.

"Simplemente grité 'ya vámonos' y acto seguido siento mi rostro súper caliente. No veo por ninguno de mis dos ojos, estoy muy angustiada", recuerda Leidy. El rostro le sangraba, gritaba de dolor, pero los agentes jamás la ayudaron.

La joven perdió un ojo en el ataque. Es una de las más de 100 víctimas de las represiones en las que las fuerzas de Seguridad atacaron directamente a los ojos de los manifestantes, una modalidad que ya se había intensificado en Chile durante las protestas de 2019.

Así lo relata el informe "Tiros a la vista: traumas oculares en el marco del Paro Nacional", que este viernes presentaron la organización Temblores y Amnistía Internacional, junto a la Universidad de los Andes, y que denuncia la violencia institucional de las fuerzas represivas de Colombia contra la protesta social.

Leidy considera que fue un acto de violencia basada en género, porque sus demás compañeros salieron ilesos. Desde entonces ha tenido que relatar lo ocurrido en al menos 10 entrevistas, lo que la ha revictimizado. A ello se suman las redes sociales y un ataque con pólvora en la puerta de su casa. Las amenazas la obligaron a dejar el país junto con su madre y su pareja.

"Nos quitaron un ojo, pero seguimos teniendo nuestra voz", advierte la estudiante en un informe que detalla 12 casos de violencia policial que dejaron como resultado traumas oculares irreversibles. Cuatro de ellos ocurrieron en años anteriores y ocho el marco del Paro Nacional de 2021, en las ciudades de Bogotá, Popayán, Florencia, Medellín y Manizales.

"El Cuerpo de Verificación Digital de Amnistía Internacional analizó más de 300 piezas audiovisuales sobre el actuar desproporcionado y represivo del ESMAD desde el 28 de abril al 20 de octubre, concluyendo que sus agentes violaron de forma generalizada los derechos humanos de los manifestantes, al infligir heridas oculares como consecuencia del uso desproporcionado de armas menos letales", señala.

Reclamos

El reporte advierte que estas historias solamente son una muestra de un patrón más amplio de violaciones de derechos humanos y, en especial, del derecho a la integridad física en el marco de manifestaciones sociales.

"Este patrón no es novedoso y hace parte de una historia de uso desproporcionado de la fuerza para reprimir protestas sociales de más de 20 años en Colombia", explica un documento que también recuerda que, debido a la gravedad de las denuncias durante el Paro Nacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizó una visita de trabajo en junio de 2021.

"En su informe, la CIDH destacó que recibió denuncias sobre uso excesivo de la fuerza con armas potencialmente letales; por ejemplo, mediante el uso indiscriminado de gases irritantes vencidos, o la utilización del dispositivo lanzagranadas Venom", precisa.

La información disponible revela que las agresiones directas a los ojos han aumentado. El Sistema de Información de Agresiones Oculares a la Protesta Social (SIAP) de la Campaña Defender la Libertad, registró 12 lesiones oculares en el marco de protestas entre el 10 de octubre y el 22 de noviembre de 2019, lo que implica un ataque cada 3,6 días.

En comparación con estos datos, la plataforma GRITA de Temblores registró que del 28 de abril al 20 de julio de 2021 hubo al menos 103 casos de lesiones oculares, es decir, una cada 0,81 días. Con respecto al perfil de las víctimas, 90 son varones, en su mayoría estudiantes de entre 18 y 22 años.

De las 103 personas agredidas este año, 14 perdieron el ojo y 14 la vista total; nueve sufrieron pérdida parcial y seis más heridas oculares sin pérdida de vista, en tanto que 60 quedaron sin un trauma identificado.  

"Ligada a las afectaciones físicas y mentales, las víctimas dan cuenta de las múltiples barreras que enfrentan para el goce efectivo de sus derechos a la salud, a la movilidad, a la educación y al trabajo, entre otros", señala el informe que, además, recomienda a las autoridades nacionales cumplir sin demora las recomendaciones formuladas por la CIDH para asegurar que el uso de medios no letales de control del orden público esté sometido a un protocolo estricto y público para prevenir afectaciones a la integridad y a la salud de manifestantes.

"Asimismo, se insta a las autoridades a cumplir con la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de septiembre de 2020, con el fin de garantizar los derechos a la expresión, reunión, protesta pacífica y libertad de prensa", añade al sumarse al llamado de organizaciones sociales nacionales e internacionales para reformar a la Policía Nacional y, en particular, al ESMAD.

Alejandro Rodríguez Pabón, coordinador de la plataforma GRITA en la ONG Temblores, aseguró en una entrevista a RT que Iván Duque solo respondió con silencio a su solicitud de dialogar sobre la violencia policial en el país.


Sputnik mundo

El dilema de sobrevivir a las protestas en Colombia… a cambio de la vista

Por Paula Carrillo

BOGOTÁ (Sputnik) — Gareth Sella, Faber Carvajal y Daniel Jaimes son tres jóvenes colombianos que comparten la suerte de haber sobrevivido al abuso policial en las protestas este año, aunque con un alto precio: la vista.

Sella, cineasta de 25 años, fue el primero de ellos. Cuando le arrebataron la vista del ojo izquierdo, no había empezado el llamado Paro Nacional, como se conocen las más fuertes protestas que haya enfrentado el Gobierno de Iván Duque, y que tuvieron lugar del 28 de abril hasta mediados de año.

No eran tan frecuentes entonces los disparos a la cara. Después, durante las manifestaciones, la práctica se volvería común: al menos un centenar de personas dejó de ver con algún ojo, según el informe "Tiros a la vista", de las ONG Temblores y Amnistía Internacional; y la Universidad de Los Andes.

"Salí con la Primera Línea 'Escudos Azules'. El día anterior, la policía había sacado una alerta tachándonos como un grupo radical y violento. Entonces, me dispararon al ojo", afirma este joven en entrevista con la Agencia Sputnik.

"Ya nos íbamos. Yo estaba viendo de frente a los antidisturbios porque si no, disparan a la cabeza por detrás, como le pasó a Dylan Cruz", asegura, al recordar al joven de 18 años que murió, también en el centro de la capital colombiana, por un objeto contundente lanzado por un uniformado hace dos años.

Sella tenía los elementos que usa la llamada Primera Línea, como se autodenominan manifestantes que, con escudos de lata, cascos de construcción, gafas de plástico y guantes, se ubican al frente de los uniformados.

Según ellos, para proteger la protesta de los abusos. Según las autoridades, para vandalizarla.

Sin embargo, se quitó las gafas porque se le empañaban y "llegó una ráfaga de 'marcadoras'", como llama a las balas de goma.

"En dos minutos, todo se fue al carajo", confiesa.

De pelo largo, acompañado por uno de sus tres perros y con gafas de sol, asiste, con otros compañeros de tragedia, al Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, para acompañar la presentación del informe mencionado anteriormente.

Un acordeón

Tres meses después de Sella, y de otros casos más de lesiones oculares, le llegó el turno a Jaimes, en el sur de Bogotá.

Era 1 de mayo, y él ya estaba en el "tropel", como se conoce en Colombia al enfrentamiento entre manifestantes (que usualmente lanzan piedras y en ocasiones, bombas molotov), y policía (con gases lacrimógenos, bombas aturdidoras y demás).

"Al frente mío estaba ubicado un agente del Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios). Me disparó directamente al rostro, y me causó múltiples fracturas", cuenta este joven de 20 años, que incorporó a su vestuario un parche negro para cubrir la lesión.

Una cicatriz le atraviesa la cara. Sigue hablando pausadamente.

"Me disparó en la zona derecha de la nariz. Me causó pérdida de pómulos, de dientes. Parecía un acordeón", revela este aprendiz de tatuador, que perdió la confianza en la policía.

Amenazado

Dos meses después, otro joven de 20 años se despedía de su ojo izquierdo al otro lado del país. Concretamente, en Popayán (suroeste), epicentro de violentas manifestaciones, junto con Cali y Bogotá.

"Yo estaba grabando, documentando todo lo que estaba sucediendo en Popayán (para publicarlo en redes sociales). Ya agentes del Esmad me habían dicho que me iban a sacar los ojos, que me iban a matar", relató Faber Carvajal, quien también incorporó un parche de color piel a su atuendo.

"Ese día, 7 de julio, yo estaba en la mitad de la confrontación, al lado de la tanqueta (del Esmad). Me asomo por un lado y no veo a nadie. Voy por el otro y hasta ahí me acuerdo", reconoce.

Aunque en el resto del país ya disminuía el estallido social, esta ciudad, capital del departamento del Cauca (suroeste), se encendía aún más: la joven Alison Meléndez se había suicidado luego de denunciar una violación múltiple por parte de agentes.

"Los ahorros que tenía para la universidad me los tuve que gastar todos" en tratamientos, continúa Carvajal.

Su autoconfianza se fue también con el ojo izquierdo.

"Yo no salía de mi casa ni de mi habitación. Antes era una persona que me expresaba muy bien, pero ahora me da miedo hablar. No puedo sostener la mirada. Es complejo", agrega.

La lesión ocular era, sin embargo, una primera advertencia. Luego siguieron las amenazas de muerte, por lo que tuvo que dejar su ciudad natal para salvar, por lo menos, su vida.

De acuerdo con el reporte de Derechos Humanos, la mayoría de casos se ha presentado en Bogotá (54,37%), seguido por el departamento de Valle del Cauca (11,65%) y Cauca (7,77%),

El perfil de las víctimas es, en su mayoría, hombres de entre 18 y 22 años, usualmente estudiantes y de bajos recursos.

Según Erika Guevara, directora de Amnistía Internacional, la diferencia entre el número de lesiones oculares en el marco de protestas ocurridas en Colombia respecto a Chile (donde también fueron frecuentes), es que allí hubo "más personas con lesiones oculares, pero menos asesinados".

En Colombia, por el contrario, estas organizaciones documentaron 103 personas que perdieron la vista, pero más de 40 homicidios en las manifestaciones, presuntamente a manos de la fuerza pública.

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Sábado, 27 Noviembre 2021 06:31

Dividir para ganar

Circuito de votación en Caracas durante las elecciones del 21 de noviembre / Afp, Federico Parra

Venezuela: el chavismo gana, pero se debilita

 

 
26 noviembre, 2021

Parece haber quedado en el pasado el desconocimiento a los resultados, la patada a la mesa y las arbitrariedades de último minuto. Por primera vez en años hubo una participación activa de misiones de observación internacionales, junto a la presencia de un panel de expertos de la Organización de las Naciones Unidas. De acuerdo a la misión de la Unión Europea, en estos comicios «mejoraron las condiciones electorales en comparación con las tres elecciones nacionales anteriores». Además de un cumplimiento cabal del protocolo, se divulgó el mismo día de la elección el primer boletín con resultados preliminares. En fin, un avance importante en materia de normalización política.

El evento produjo, al mismo tiempo, un nuevo mapa político que parece abiertamente favorable a la coalición oficialista, con victorias en al menos 18 gobernaciones de las 23 en disputa (la oposición ganó en tres y hay dos cuyo resultado sigue en suspenso al escribirse este artículo, por lo cerrado de la votación). Cualquier observador inocente podría considerar que la derrota opositora es evidente y que el chavismo volvió a arrasar. Esta es, no obstante, una verdad que puede relativizarse.

La oposición moderada logró lo que quería: ubicarse en el tablero institucional y prepararse para un escenario superior: las presidenciales de 2024. Con la oposición más radical ya alejada (y derrotada en el escenario militar que había escogido), los moderados lograron obtener condiciones mínimas que, de mantenerse, podrían poner en grave riesgo la continuidad chavista en la presidencia. Los resultados confirman esta tendencia: a escala nacional, las diferentes candidaturas de la oposición obtuvieron en total más de 700 mil votos, casi 10 puntos porcentuales por encima del chavismo. En más de diez gobernaciones, la división o dispersión del voto opositor fue definitoria para el triunfo del oficialismo.

A nivel municipal, además, la oferta electoral opositora, que en 2013 había ganado 76 alcaldías y en 2017 apenas 26, estaría triunfando ahora en más de 117 de ellas (de un total de 335), lo que es un récord propio en elecciones locales. Muchas de estas alcaldías pertenecían a la «zona de confort» del chavismo, donde solía ganar sin problemas.

Más que una oposición fuerte, lo que podemos ver es un chavismo que continúa en proceso de desafiliación: ya perdió alrededor de 500 mil votos en relación con una de sus votaciones históricas más bajas, las parlamentarias de 2020, en las que sacó cerca de 4.300.000 votos (recordemos que, en las presidenciales de 2013, el oficialismo había obtenido casi 7.600.000 votos; cuando su derrota en las parlamentarias de 2015, 5.600.000 votos, y en las regionales de 2017, unos 5.800.000). La abstención el domingo alcanzó el 58 por ciento del padrón electoral. Además, hay más de 4 millones de venezolanos que no pueden votar por encontrarse en el exterior y que, de hacerlo, es de esperar que no sería por el chavismo.

En las últimas regionales, el partido de Nicolás Maduro alcanzó más del 50 por ciento de los votos en unas 17 gobernaciones; en 2021, solo lo logró en tres de ellas. En aquella oportunidad tuvo más del 60 por ciento de los apoyos en unas cuatro gobernaciones; en 2021, en ninguna. Este 21 de noviembre perdió o quedó a punto de perder en los estados que históricamente fueron los más chavistas del país: Apure, Barinas, La Guaira y Cojedes.

El oficialismo ha intentado crear una narrativa pos-Chávez, no solo en su apuesta a una política económica heterodoxa y aperturista, por no decir neoliberal y dolarizada (véase «¿Estabilización o desmantelamiento?», Brecha, 13-III-20), sino también en la esfera retórica y electoral, donde la figura, simbología e ideas del expresidente y fundador del partido oficial han sido desplazadas bajo un nuevo relato que intenta llegar a nuevos electores. Parece obvio que este intento ha contribuido a –o no ha alcanzado para detener– la erosión de su nicho de votantes más sólido.

HÁNDICAP OPOSITOR

El problema con esta visión optimista del desempeño de la oposición es que, de las alcaldías en las que ganó, 59 corresponden a la Mesa de la Unidad Democrática (la oposición institucional, por decirlo de alguna manera) y 58 a agrupaciones disidentes con las que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no pudo llegar a acuerdos. Aquí se le presenta a la oposición institucional un nuevo dilema, que ya no es si participar o no en los comicios, sino el de buscar la unidad con sectores a los que ha considerado «alacranes» o «entreguistas» al gobierno.

Los opositores radicales han dejado en claro que quieren eliminar a esa oposición disidente tanto o más que al propio chavismo, pues la consideran traidora por participar en eventos electorales donde ellos llamaron a la abstención. El caso es que esa disidencia ha conseguido prácticamente la misma cantidad que la que consiguió la oposición nucleada en la MUD.

En el chavismo la preocupación va en un sentido parecido. Beneficiarse de una abstención que inmovilizaba a la oposición ya no le funciona como antes, porque la falta de asistencia a las urnas ha comenzado a afectarle seriamente a él mismo y no resulta suficiente para debilitar completamente a sus rivales. Es de la división opositora de la que depende ahora para alcanzar el triunfo y es hacia allí a donde dirigirá sus acciones. De momento, quedan tres años de descanso electoral y no será hasta 2024 que las presidenciales se presenten en el horizonte. Hasta entonces, cada bando deberá implementar su propia estrategia para derrotar al adversario: a punta de votos o de tácticas divisionistas.

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Foto: Cuartoscuro

En 2021 se han registrado 630 casos de homicidios cuyas víctimas han sido mujeres, de los que 64 pueden ser catalogados como feminicidios

Su género le sigue costando su integridad, y hasta la misma vida, a decenas de mujeres en Colombia que son víctimas de feminicidios y otros tipos de violencia. La Procuraduría General de la Nación aseguró que solo entre enero y agosto de este año ha registrado 630 casos de homicidios en los que las víctimas han sido mujeres. Según la entidad, estas cifras son graves y duelen, aún cuando no haya casos que puedan catalogarse como feminicidios directamente.

“Las cifras de violencia contra las mujeres no solo asustan sino que duelen. ¿Cuántos más datos no tenemos visibilizados y cuántos no alcanzamos a conocer?”, dijo Margarita Cabello, procuradora General de la Nación.

Simultáneamente, la Defensoría del Pueblo presentó su más reciente Boletín de Violencias Basadas en Género con datos que ha recolectado en el año e indicó, que de esos homicidios reportados ya ha confirmado que 64 casos corresponden a feminicidios. Además, tiene conocimiento de 76 casos por tentativa de ese mismo delito.

La Defensoría detalló que la mayoría de feminicidios ocurrieron en Córdoba, donde se han registrado 12 casos; Santander y Caquetá, reportan seis casos en cada departamento; y Cauca, donde se cuentan cuatro casos. Así mismo, hay un reporte importante de tentativa de feminicidio en Norte de Santander (24), Chocó (8), Cundinamarca (6), Cauca (5) y Santander (4).

Las autoridades indicaron que, infortunadamente durante la pandemia la violencia contra la mujer aumentó considerablemente. De 2018 a 2021 la Defensoría del Pueblo reportó 351 casos de presuntos feminicidios y la mayoría de ellos ocurrieron de 2020 hasta ahora.

“La Defensoría advirtió que las medidas adoptadas durante la pandemia, especialmente el confinamiento, significaron la imposibilidad de denunciar agresiones cometidas en el hogar y que se obligara a la convivencia con los victimarios. Durante 2020 se conocieron 136 feminicidios y 193 tentativas de feminicidio. Y en 2019 habían sido cometidos 68 feminicidios y 125 tentativas de feminicidio. El 2020 fue el año en el que la entidad atendió más casos por esta conducta violatoria”, dijo Carlos Camargo, defensor del Pueblo.

Por otra parte, los ministerios públicos revelaron que más de 12.281 mujeres han sido afectadas por violencia interpersonal y 24.492 víctimas de violencia intrafamiliar. Durante la pandemia, por ejemplo, aumentaron los casos y los diferentes tipos de violencia: económica en 95 %; patrimonial en 70 %; física en 61 %; psicológica en 43 % y sexual en 31 %.

“Los principales agresores son parejas, exparejas y personas conocidas, por lo que se infiere que la exposición a la violencia se agudiza en el entorno familiar y de confianza de las mujeres. La pandemia visibilizó y profundizó las barreras que enfrentan las mujeres para acceder a sus derechos y a una vida libre de violencias y se reiteró que para algunas mujeres el lugar más inseguro es su propio hogar”, explicó la Defensoría.

Además de los allegados, los siguientes agresores son los grupos armados ilegales, por los impactos que el conflicto continúa representando para las mujeres. Y por último, los agentes del Estado representados en la fuerza pública y funcionarios públicos de entidades gubernamentales. La Defensoría mostró preocupación por esta variable ya que estos últimos son quienes, en teoría, deberían proteger los derechos humanos de las mujeres.

Para poder erradicar cualquier tipo de violencia contra la mujer, la Procuraduría pidió que se creen programas especiales para atender las distintas necesidades de las mujeres. Además, llamó a buscar soluciones de fondo que incluyan el desarrollo de políticas para garantizar una atención oportuna, digna y suficiente en materia de salud.

En esta petición solicitaron tener en cuenta la generación de oportunidades laborales e incentivos para las iniciativas económicas de las mujeres, su inserción en diferentes programas educativos, y el apoyo a los procesos de formación y participación política de las mujeres.

24 de Noviembre de 2021

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Miércoles, 24 Noviembre 2021 06:18

La militarización "tripolar" del espacio

"El cosmos se está volviendo un campo de batalla", si bien todavía tienen cabida proyectos científicos como la Estación Espacial Internacional, que se aprecia en una imagen tomada desde la nave Crew Dragon de SpaceX. Foto Afp

Un perturbador artículo del Daily Mail (17/11/21) expone la militarización "tripolar" (https://bit.ly/3HAaBf0) en el espacio: "las armas hipersónicas de China en el espacio pueden ser usadas para lanzar un ataque nuclear sorprendente contra Estados Unidos", según John Hyten (JH), vicejefe de las fuerzas armadas conjuntas, quien admite que "Pekín se encuentra más avanzada tecnológicamente en esa esfera".

El general JH asevera el notable avance de China, que catalogó –después de su superior Mark Milley– la hazaña china como un "momento Sputnik", en alusión al lanzamiento del primer satélite por parte de Rusia en 1957.

Daily Mail, en la misma tónica del rotativo globalista neoliberal Financial Times –que volvió a la carga el domingo pasado con el agregado de que un misil adicional fue lanzado al mar del Sur de China–, alega que "se piensa que China ha realizado dos pruebas hipersónicas orbitales con armas nucleares". Tal "arma nuclear está diseñada para evadir los poderosos sistemas de radar de Estados Unidos y sus defensas antimisilísticas volando en una baja órbita terrestre, lo que hace más difícil su ubicación, trazabilidad y destrucción".

Así, "Estados Unidos fue atrapado por sorpresa y coloca a Rusia (¡mega-sic!) en la delantera de la carrera armamentista en el espacio" (https://cbsn.ws/3DDIZn2). China ha desmentido el tsunami propagandístico de los multimedia anglosajones y sólo admite haber realizado una prueba de "navegación" en el espacio (https://bit.ly/3qUgaiA).

Paul Robinson (PR), profesor de la Universidad de Otawa, experto en historia militar rusa y soviética –autor del blog Irrussianality, un juego de palabras sobre la "irracionalidad" imperante en la anglósfera contra Rusia (https://bit.ly/3HDj9SB)–aborda impecablemente la carrera armamentista en el espacio (https://bit.ly/3nDxFBO).

PR menciona la prueba de un misil antisatelital de Rusia que ha desatado la furia de Washington, que la calificó de "irresponsable" y "temeraria".

La prueba rusa "destruyó un satélite antiguo e inoperable de reconocimiento" de la era soviética. Lo que más (pre)ocupa a PR se centra en la "ausencia de tratados internacionales que regulen la militarización del espacio, lo que significa que el cosmos se está volviendo un campo de batalla" (sic).

La prueba antisatelital rusa desnudó que "hoy no existe ningún régimen legal vinculante para regular los escombros en el espacio" (https://bit.ly/3kTpPBZ). El único instrumento legal que regula las armas en el espacio es el Tratado sobre el espacio ultraterrestre (Outer Space Treaty) de 1967, que "prohíbe la colocación de armas nucleares u otro tipo de armas de destrucción masiva en órbita alrededor de la Tierra o en la Luna, o en los cuerpos celestiales" ( https://bit.ly/3x8nhoF ).

La postura de los "círculos militares estadunidenses", según PR, es que "tal carrera armamentista es inevitable (sic) y es mejor para Estados Unidos llevar la delantera mientras goza de su ventaja tecnológica" (https://bit.ly/3DIjkcW). La política nacional en el espacio de Estados Unidos, de 2006, sustentó que "Washington se opondrá al desarrollo de nuevos regímenes legales y a otras restricciones que buscan prohibir o limitar el uso del espacio" (https://bit.ly/30I4WmM).

En 2008, China y Rusia propusieron un borrador sobre el Tratado de prevención de colocación de armas en el espacio ultraterrestre y la amenaza o uso de la fuerza contra objetos ultraterrestres en el espacio, que fueron rechazados por Estados Unidos.

Si antes los militares de este último país estaban seguros de ganar la militarización del espacio, el reciente "despliegue de misiles hipersónicos por Rusia ha devaluado los miles de millones de dólares invertidos por Washington en su defensa balística misilística", según PR.

De dos cosas una, o las dos, o la omnipotente maquinaria propagandista anglosajona que abulta hiperbólicamente las proezas tecnológicas de Rusia y China en el espacio –en el rubro de misiles hipersónicos, donde Estados Unidos viene en un nada glorioso tercer lugar detrás de Rusia y China–, o bien, la realidad rebasó al Pentágono.

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La jefa de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE), la eurodiputada portuguesa Isabel Santos, este martes 23 de noviembre en Caracas. — Miguel Gutiérrez / EFE

La jefa de la misión, la eurodiputada portuguesa Isabel Santos, ha asegurado que la participación de partidos de la oposición resulta "clave para reconstruir la vida política" del país.

 

La misión de observación electoral de la Unión Europea en Venezuela valora de forma positiva la participación de la oposición en los comicios regionales y municipales del país latinoamericano celebradas el pasado domingo. Sin embargo, destacan que aún existen "deficiencias estructurales". El chavismo ganó en 20 de los 23 estados con una abstención del 58%.

En la declaración preliminar de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE), destacan que "el proceso electoral mostró la persistencia de deficiencias estructurales, aunque mejoraron las condiciones electorales en comparación con las tres elecciones nacionales anteriores".

La jefa de la Misión, la eurodiputada portuguesa Isabel Santos, ha asegurado en la presentación de esta declaración preliminar en Caracas que la participación de partidos de la oposición resulta "clave para reconstruir la vida política" del país.

En el texto, el organismo afirma que "el actual Consejo Nacional Electoral (CNE) se considera el más equilibrado de los últimos 20 años", pero también constatan un desigualdad de condiciones durante la campaña electoral. "El acceso privilegiado al combustible, así como el amplio uso de recursos del Estado, la entrega de bienes, como paquetes de alimentos, bombonas de gas o bombas de agua, afectaron a la igualdad de condiciones", señala el informe.

En cuanto a la cobertura de los medios de comunicación en la campaña han constatado que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tuvo mayor presencia. "La cobertura del partido gobernante fue dominante y  desproporcionadamente favorable en la televisión estatal, y muy significativa en las emisoras monitoreadas de radio y televisión privadas. [...] La presencia constante del vicepresidente del PSUV en los medios de comunicación estatales, en los cuales dirigió encendidos ataques contra opositores políticos, e incluso contra un rector del CNE, va en contra de los estándares internacionales
de cobertura imparcial de los medios de comunicación estatales durante los períodos electorales", apunta el texto.

Se señalan "importantes retrasos en la apertura y el cierre de las mesas electorales" y los observadores vieron la "instalación de dispositivos de control a los votantes por parte del PSUV (puntos rojos) en los 23 estados y en el distrito capital, a pesar de la prohibición explícita del CNE".

Isabel Santos celebró que se haya podido celebrar esta misión de observación, ya que es la primera que envía la UE en 15 años. "Tengo entendido que este ha sido también el resultado de un proceso de diálogo entre los actores políticos venezolanos. Todos los actores", ha afirmado.

Santos ha insistido en la importancia de que este informe preliminar "no puede ser objeto de instrumentalización política". "Combatiré cualquier intento interesado de interpretar esta declaración en favor de intereses partidistas", puntualizó.

Borrell también señala "deficiencias estructurales"  

El alto representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, también ha coincido celebrar las "mejores condiciones electorales" respecto a anterior comicios aunque destaca "deficiencias estructurales".

"Estas elecciones se han organizado en mejores condiciones electorales en comparación con los procesos anteriores, incluso a través de un Consejo Nacional Electoral renovado, considerado ampliamente como el más equilibrado de los últimos 20 años", ha afirmado Borrell en unas declaraciones recogidas por la agencia EFE.

Entre estas "deficiencias", Borrell destacó "la descalificación política arbitraria de los candidatos, el acceso desigual a los medios de comunicación y el uso desequilibrado de los recursos estatales durante la campaña electoral".

"La Unión Europea confía en que este trabajo puede contribuir a encontrar una solución a la crisis en Venezuela facilitando la celebración de unas elecciones creíbles, inclusivas y transparentes en todos los niveles en el futuro, incluido el nivel presidencial", concluyó.

23/11/2021 21:51

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Lunes, 22 Noviembre 2021 06:15

Noticiero en blues

El reverendo Jesse Jackson (al centro), marchó el fin de semana con cientos de personas en Federal Plaza, Chicago, en protesta por la absolución de Kyle Rittenhouse, de 18 años, en Kenosha, Wisconsin. El liberado mató a dos personas e hirió a otra durante una manifestación contra la brutalidad policial el año pasado.Foto Ap

El blues no sólo lamenta qué tan mal está la cosa, sino que a la vez es un grito rebelde, un carcajeo ante lo peor, rehusando, con ritmo y furia, que eso logre derrotarnos.

Reportar la última semana es como el inicio de una canción de blues:. “le dicen el lunes tormentoso, pero el martes está igual de mal, y, Dios, el miércoles es aún peor…”

Aquí sólo algunos acontecimientos, entre tantos:

Un joven blanco fue absuelto por un jurado de asesinar a dos manifestantesantirracistas blancos y herir a un tercero con un rifle de alto poder AR-15 adquirido de manera ilegal, aceptando así que fue un acto de "autodefensa". El veredicto fue festejado por ultraconservadores –entre ellos fanáticos cristianos y neonazis– en todo el país y varios legisladores derechistas le ofrecieron chamba al acusado, mientras para otros envió un mensaje escalofriante, como comentó un observador: "esto abre la temporada de cacería contra manifestantes progresistas".

Más de 100 mil estadunidenses murieron de sobredosis de drogas entre abril de 2020 y y abril de 2021, cifra anual sin precedente.

Republicanos en varios estados están forjando un sistema de manipular elecciones para asegurar mantener su poder, suprimir el voto opositor y hasta anular elecciones con resultados no aceptables (para ellos).

En el aeropuerto de Atlanta cundió el pánico después de la descarga accidental de una pistola; en el estado de Georgia hay una ley conocida como "armas en todas partes" que permiten portar armas cargadas en cualquier lugar, incluyendo aeropuertos.

Más estadunidenses dicen que no desean tener hijos, contribuyendo al desplome de la tasa de natalidad que acompañó a la pandemia, y entre los nuevos factores está el temor ante el cambio climático y sus consecuencias para el futuro inmediato; o sea, para los niños.

Bueno, y los ricos también tienen quejas: aparentemente hay una escasez de yates, mansiones, relojes y aviones privados de lujo entre el sector conocido como individuos de “valor neto ultraelevado (con más de 50 millones de dólares), segmento que fue el más beneficiado durante la pandemia.

Pero durante esos mismos días también hubo noticias que marcan triunfos de justicia, dignidad y resistencia; la otra parte del blues.

La cámara baja aprobó la mayor inversión en programas de bienestar social y apoyo a los más necesitados en más de medio siglo, después de promulgarse la mayor inversión en infraestructura en décadas; todo marcando intentos por sepultar el neoliberalismo (aunque su destino final ahora está en manos del Senado).

Y gracias a años de organización y lucha de migrantes y sus defensores dentro de ese paquete legislativo, la cámara baja adoptó la mayor iniciativa de reforma migratoria en 35 años (https://www.jornada.com.mx/2021/11/ 20/mundo/023n2mun]).

Y gracias también a la lucha incesante de ambientalistas, indígenas y jóvenes, en esa misma iniciativa se incluye la mayor inversión pública en frenar el cambio climático en la historia del país.

La ola de acciones laborales que llegó a su máximo nivel en octubre con más de 22 mil trabajadores estallando en huelga, continúa con miles de trabajadores de Kellogg, más de 3 mil estudiantes que laboran como trabajadores académicos en la Universidad de Columbia, a trabajadores siderúrgicos y mineros en varios puntos del país en huelga y otros incluyendo periodistas agremiados en una sección del New York Times autorizando huelgas, mientras otros han concluido en triunfos como el de los más de 10 mil trabajadores de John Deere, y los 30 mil trabajadores de salud en California (mapa de huelgas actuales: https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=1hE1nDR-Ff_sVgOS67IteJSxGZlvqIP3k&ll= 34.35833140861114%2C-102.63857702467465&z=4).

Fue aniversario, el 19 de noviembre de 2015, de la ejecución del organizador anarco-sindicalista Joe Hill por autoridades estadunidenses, quien pidió a sus camaradas: "no pierdan el tiempo en luto, organicen".

T-Bone Walker. Stormy Monday. https://www.youtube.com/watch?v=VAPDJheC0Jk

Tom Morello/Grandson. Hold the line. https://www.youtube.com/watch?v=61gHyyGZyXU

Paul Robeson canta a mineros ingleses https://twitter.com/i/status/1115582378980839426

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