La 'Carta Talibán' en la estrategia de Rusia

Los sentimientos de Moscú hacia los Talibán, el grupo islamista de extremaderecha afgano-pakistaní, han ido cambiándose a lo largo de los años y Kremlin ahora se prepara, al igual que el resto del mundo, para reconocer su régimen, sea Emiratos o República islámica, que será un sistema político de corte fascista, donde los partidos progresistas, sindicatos obreros, organizaciones feministas, etc., estarán duramente perseguidos.

Recuerden que el propio Joe Biden en una entrevista con Newsweek en 2011 dijo que "Los talibanes no son nuestros enemigos y no queremos combatirlos": El autogolpe de EEUU en Afganistán, entregando el poder a los talibanes, sucede cuando el "exterior cercano" ruso sigue convulso: desde Ucrania y Bielorrusia hasta Armenia y Azerbaiyán; conflictos que le restan fuerza a Moscú impidiendo que recupere la posición de la superpotencia.

El primer contacto de Moscú con el "yihadismo" tuvo lugar en 1979 y además (y no por casualidad) en dos países vecinos: a) Afganistán, cuando tuvo que enviar al Ejército Rojo para apoyar al gobierno del partido socialista, seis meses después de que EEUU mandara a la turba de 30.000 alqaedista desde Pakistán. Fue Donald Trump quien reconoció esta realidad, de que los terroristas "patriotas" no habían ido a luchar contra los "ocupantes soviéticos"; b) Irán, donde el pueblo derrocó a la monarquía despótica semi secular de Pahlaví, y los G4 la reemplazaron por un totalitarismo religioso. Así, cercó las fronteras sureñas de la Unión Soviética con el islamismo profundamente anticomunista (el mismo año también patrocinó al católico ultraderechista Lech Walesa en Polonia, otra fronteras de la URSS).

Una vez desmantelada la "Cuna del Socialismo", los Talibán asesinaron brutalmente al presidente Nayibulá y su familia, cuyo gobierno progresista se mantuvo tres años y medio después de la retirada del Ejército Rojo en 1989: el de Ashraf Ghani, instalado por EEUU cayó incluso antes del espectáculo de los helicópteros en la Embajada de EEUU, el 15 de agosto.

En 1995, en un incidente rocambolesco, los Talibán secuestran un helicóptero ruso con siete tripulantes, y cuando el diplomático Zamir Kabulov no consigue convencer a Mullah Omar, los pilotos rusos deciden volar la nave y llevarla a Emiratos Árabes Unidos con los tres vigilantes talibanes incluidos.

Tras apoderarse de Kabul en 1996, cometiendo crimen contra la humanidad y silenciados por los medios occidentales, el Secretario del Consejo de Seguridad ruso, el general Alexander Lebed advierte que si Los Talibán no son detenidos en Afganistán, avanzarán hacia la ciudad de Samara (en Volga). Kremlin, luego establecerá una diferencia entre Al Qaeda-Talibán y otros grupos "yihadista" que operan en la región.

  1. Junto con China, la Rusia ya no socialista fundan la Organización de Cooperación de Shanghái, integrando a los países de Asia Central ex soviéticos. ¿Tuvo que ver este hecho histórico de alianza entre los dos gigantes (sin precedente desde la muerte de Stalin), con la ocupación de Afganistán, -el país más estratégico del mundo para EEUU por estar al lado de China, Rusia, Irán e India? ¡Cómo iba a permitir tal alianza tras haberse liberado de la URSS!

¿Por qué los dirigentes de la OCS apoyaron la invasión de la OTAN? Rusia, además le permitirá a esta alianza militar profundamente antirrusa usar su espacio aéreo y las instalaciones militares de Uzbekistán y Kirguistán para transportar material a las tropas en Afganistán: Era secreto a voces que el "nuevo enemigo yihadista" ha sido un recurso y un gran negocio para el complejo industrial militar y su guerra eterna contra el terror, justo cuando desapareció el Enemigo Rojo.

  1. Los talibanes son designados como "organización terrorista".
  2. Rusia empieza a recuperar su influencia en la "Comunidad de Estados Independientes", y la hostilidad de EEUU hacia el país ex socialista fuerza cambios en el comportamiento de Moscú: Obliga al Pentágono desmantelar su base militar en Uzbekistán. ¿Se imaginan una base rusa en Méjico?

A partir del 2010, aparece una nueva narrativa: "al contrario de Al Qaeda o ISIS que tienen aspiraciones globales los Talibán son un movimiento exclusivamente afgano y no representa un peligro para Rusia". ¿En serio? ¿No fueron los talibanes que proporcionaron a los separatistas chechenos dinero, armas, y territorio para entrenar en su hazaña de declarar el Yihad a Rusia?

El nuevo enfoque ignora que:

  • Este grupo ha sido creado por la CIA y está bajo el control de la Inteligencia Inter-Services (ISI) pakistaní.
  • La oposición de la base del grupo a EEUU no se debe a su "anti-imperialista", sino a que su ideología tribal y reaccionaria y se oponga a todo "extranjero" (¡salvo si son armas y móviles!). Además, una cosa son los dirigentes oportunistas y chaqueteros del grupo asentados en Qatar, y otra sus miles de militantes, que odian más a Rusia (por décadas de propaganda anticomunista y porque confunden a Rusia con la URSS) que a un país imperialista como Francia.
  1. Moscú comparte inteligencia con los Talibán en su "lucha común" contra ISIS.
  2. Kabulov, ahora como enviado especial de Rusia a Afganistán, opina que ISIS "se está preparando para una guerra en Asia Central, contra de los intereses de Rusia". Pues, tras cumplir con su misión de desmantelar el Estado sirio, parte del ISIS fue trasladada por la CIA a esta región, con el objetivo de incendiar el corazón de Eurasia, aplicando el "modelo sirio" a Afganistán.
  3. Rusia intenta mediar entre diferentes grupos de la derecha afgana, creyendo erróneamente que existe un "conflicto interafgano". Como señalamos en 2017, Rusia no tenía ninguna posibilidad en conseguir la pacificación del país, puesto que 1) los islamistas, supremacistas y totalitarios, se niegan a compartir el poder: lo querían todo, algo que no alarmó a Kremlin, y 2) los planes de la OTAN iban justamente en la dirección contraria. Utilizar a un grupo impredecible, y bajo el mando del Pentágono, era y es como mínimo, ingenuo.
  4. Rusia desmiente al general estadounidense John Nicholson que le acusa de armar a los Talibán.

2021, 8 de julio, una delegación talibán llega a Moscú, aunque el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, se niega a recibirle. Ante una incomprensible contradicción, el Ministerio de Relaciones Exteriores explica que las conversaciones eran no oficiales con los representantes no oficiales del grupo islamista.

La importancia de Asia Central para Rusia

Rusia celebra la caída del gobierno de Ashraf Gani, aunque un Afganistán hundido en el caos es la principal amenaza para su influencia e intereses en las repúblicas seculares de los países musulmanes de Asia Central. Rusia intenta compensar la debilidad de sus lazos con Occidente, fortaleciendo su poder e influencia en esta región.

La OCS ya ha integrado a Pakistán en su seno, al tiempo que el acercamiento de Rusia a Pakistán le facilitaría conocer los siguientes pases de los talibanes. Moscú ha regalado vacunas al «País de los inmaculado» (eso significa Pakistán), le vende armas y también invierte en "Pakistan Stream" un gasoducto extendido entre Karachi y Lahore. En 2020, las Fuerzas Especiales rusas y pakistaníes llevaron a cabo los primeros ejercicios militares en la frontera de Afganistán.

La 'Carta Talibán'

Y, mientras así EEUU procura enredar a Rusia en otro conflicto, y volcarse con la contención de China, Moscú podría:

  • Utilizar a los Talibán, en algún momento, para un quid pro quo con Joe Biden en Siria o Ucrania.
  • Participar en el diseño del futuro de Afganistán.
  • Entrar en el mercado afgano y sus inmensos recursos naturales.
  • Hacerse con el proyecto de gaseoducto transafgano.

Moscú de momento, ha entregado a los mulas una lista de deseos:

  • Que protejan la integridad física de sus diplomáticos en Kabul.
  • Que controle a su rama en Asia Central el grupo Jorasan.
  • Que impidan la entrada del opio a Asia Central y Rusia. El grupo gana cientos de millones de dólares al año por el negocio de la droga.

Y ellos a cambio piden que el Sr. Putin, desde el Consejo de Seguridad, promueva la eliminación de su nombre como organización terrorista.

Desde Tayikistán, preparando la defensa

"Todos para uno, uno para todos" es el lema del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), un "minipacto de Varsovia" creado en 1992 de algunos países ex soviéticos. Por lo que, la llamada de "¡Socorro!" del presidente tayiko, Emomali Rahmon, -que ya ha enviado a 20.000 soldados a la frontera con Afganistán-, fue escuchada enseguida.

Tayikistán, país complejo de habla persa y escritura cirílica, sembrado de los agentes de los ayatolás de Irán, alberga la mayor base militar rusa en el suelo extranjero, la "base 201" que acoge a unos 6.000 soldados y está equipada con el escudo antimisil S-300. En esta república exsoviética también está la estación rusa de vigilancia espacial Okno-M en el alto de las montañas de Pamir tayiko. En los últimos meses, el equipo del presidente Putin ha organizado dos importantes maniobras militares mirando a Afganistán.

El 10 de agosto, unos 10.000 soldado rusos y chinos practicaron tiros en la Región Autónoma china de Ningxia Hui, en la frontera que comparte con Tayikistán, y en los mismos días, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán hicieron lo mismo en el suelo tayiko, a unos 20 km de la frontera de Afganistán.

Rusia también está preocupada por la posible desestabilización de Irán, por el efecto de mariposa afgana, y no solo por cerca de mil kilómetros de frontera que comparten ambos estados, sino también debido a que Irán es vecino de Turkmenistán, Armenia y Azerbaiyán.

¿Es una casualidad que los principales actores de la guerra contra Siria sean los mismos que en Afganistan? Aunque es EEUU quien posee la mayoría de las bases militares en ambos estados. En el acuerdo de paz con Talibán, el Pentágono mantendría cinco de las nueve bases, aunque seguramente dispone de instalaciones secretas que no se contabilizan.

Esta situación fortalece el peso de Rusia en Asia Central, sus lazos con las repúblicas ex soviéticas, y potenciará a la OCS, para la desgracia de Washington. El geógrafo inglés Halford Mackinder llamó Heartland "la región cardial" a Asia Central, y advirtió: quien la domine dominará el mundo. Y ahora que EEUU no ha podido apoderarse de ella, planea hundirla en un estado de conflicto permanente. De hecho, los señores de Guerra de la Alianza del Norte, con algunos lazos con Rusia,Francia, India e Irán, se reorganiza, y buscan armas para luchar contra los talibanes

En el futuro incluso podrá romper Afganistán en varias piezas, y tener un Kosov en sus terrenos.

No hay que pedir a los Talibán que se comprometan civilizadamente, no podrán, sino negarles la legitimidad en la comunidad internacional.

Hace poco, Rusia criticaba a EEUU de dividir a los terroristas sirios en "buenos" y "malos". No hay "Talibán moderado", como no hay "fascismo moderado": en una de sus acciones del pasado mes de mayo, mataron a 85 niñas de un colegio y dejaron a 147 con graves heridas. El rastro de terror que están dejando a su paso también se refleja en cómo los afganos se arriesgan la vida para huir de estos monstruos, colgándose de los aviones a punto de despegar.

Una cosa es gestionar una amenaza y otra bien distinta es colar otro régimen fascista.

Público

20 agosto 2021

Publicado enInternacional
“La libertad de los medios de comunicación públicos depende del nivel de democracia de la sociedad”

Noam Chomsky / Filósofo y lingüista

 

Para todo crítico con los medios de comunicación y la política a finales del siglo pasado y principios de este, Los guardianes de la libertad, de Edward S. Herman y Noam Chomsky, era una lectura imprescindible. El “modelo de propaganda” del libro ofrecía un marco de referencia útil para entender cómo la cobertura informativa típica filtra cierto tipo de datos mientras que enfatiza otros, lo que a la larga favorece el discurso dominante. La lección clave de este análisis estaba clara: para cambiar el mundo, primero hay que cambiar los medios de comunicación.

A principios de la década de los 2000, esa idea me llevó hasta el movimiento de reforma de los medios y al campo académico de la comunicación, donde esperaba aprender sobre las limitaciones y las alternativas al hiper mercantilizado sistema mediático estadounidense. Sin embargo, me resultó descorazonador encontrar en la escuela de postgrado una mezcla de hostilidad e indiferencia hacia el análisis crítico de los medios. Con los años, encontré círculos de corriente radical, sobre todo en el subcampo de la economía política, que se centra en los análisis críticos e históricos de los medios, pero este trabajo seguía siendo marginal. Hoy en día, con el auge de los nuevos monopolios digitales, el miedo al fascismo y el hundimiento del periodismo, hay un renovado interés en los análisis estructurales de nuestros sistemas informativos, aunque con demasiada frecuencia carece de crítica radical.

Chomsky aporta desde hace tiempo una voz radical firme en estos temas. He hablado con él sobre la importancia actual de la crítica a los medios que escribieron Herman y él y le he preguntado por qué se centró en los medios de comunicación como un lugar importante de conflicto. Me preguntaba si había cambiado su análisis, si algo le había sorprendido a lo largo de las décadas y, sobre todo, si creía que un sistema de medios democrático era concebible y alcanzable.

A sus 92 años, Chomsky sigue haciendo gala de una crítica aguda y un análisis sagaz. En nuestra conversación por Zoom, sacó en repetidas ocasiones el New York Times del día para ilustrar los diversos temas que íbamos tratando. Lo que más me impresionó fue su optimismo con matices: si bien considera que las mismas patologías estructurales siguen aquejando a nuestros sistemas de medios de comunicación comerciales, hoy en día, también percibe un avance significativo en la cobertura informativa, sobre todo a la hora de enfrentarse a atrocidades históricas que los relatos de los principales medios de comunicación ignoraban o tergiversaban en el pasado.

El subtítulo [original] de su famoso libro junto con Ed Herman es “La economía política de los medios de comunicación”, pero la economía política es marginal dentro de los estudios de comunicación. Viniendo de fuera del campo, ¿qué le llevó a centrarse en el análisis crítico de los medios?

A mí lo que más me interesa es la cultura intelectual general y es sobre lo que más he escrito. Una de sus manifestaciones son los medios de élite. Te lees The New York Times y no estás muy lejos del Harvard Faculty Club. Viene siendo el mismo ambiente cultural. Ahí tenemos de manera clara y manifiesta, un día tras otro, una recopilación de datos fácil de estudiar que refleja bastante bien la cultura intelectual general y ofrece la posibilidad de asomarse a ella. Ed Herman y yo discrepábamos un poco sobre este orden de prioridades. A él le interesaban más concretamente los medios de comunicación y a mí me interesaban más los medios de élite como reflejo de la cultura intelectual general. Esta discrepancia no tuvo repercusión alguna, nos resultó muy fácil colaborar. Pero esa es básicamente mi entrada en el tema. Por eso, por ejemplo, no me molesto en escribir sobre las noticias de la Fox.

Es verdad, las noticias de la Fox ofrecen la posibilidad de asomarse a otro discurso. Me gustaría ahondar en esa diferencia: ¿su objetivo es examinar el discurso de élite mientras que el de Ed estaba más centrado en las estructuras económicas de nuestro sistema de medios de comunicación?

Eso es, esa parte del libro es suya por entero. Y era también lo que le interesaba profesionalmente. Por ejemplo, uno de sus libros más importantes fue Corporate Control, Corporate Power (Control corporativo, poder corporativo).

Sin embargo, las estructuras económicas de los medios, como el poder monopolístico y el mercantilismo, suelen favorecer los discursos dominantes.

¿Hay alguna diferencia en la manera en que las instituciones de los medios de comunicación perpetúan los discursos de élite hoy en día? Sé que ya le han preguntado esto otras veces, pero ¿sigue siendo relevante el modelo de propaganda en nuestra era digital?

Herman y yo actualizamos el libro para tener en cuenta el auge de internet, pero llegamos a la conclusión de que no había cambiado gran cosa. Las fuentes de información siguen siendo las mismas. Si quieres saber qué está pasando en Karachi, no encuentras información fiable en Facebook ni en Instagram que no sea la que se filtra de los principales medios de comunicación. Por eso, lo primero que hago por las mañanas es leer The New York Times, Washington Post, Financial Times, etcétera. De ahí es de donde viene la información.

O sea, que aunque por encima parezca que disponemos de diversos tipos de información, buena parte todavía proviene de las mismas fuentes mayoritarias.

Así es. Puedes obtener información de otras fuentes, internet te permite leer la prensa extranjera si te interesa. Pero creo que el efecto principal de internet es limitar la variedad de información a la que accede la mayoría de la gente a fuerza de empujarlos a las burbujas de las redes sociales. El modelo de propaganda es básicamente el mismo.

Pero bueno, ha habido otros cambios de diversa índole. Uno de ellos, por supuesto, no es más que el declive de los medios. Por ejemplo, yo he vivido buena parte de mi vida en Boston, y The Boston Globe, cuando estaba allí, era un periódico de verdad. Tenía una de las mejores coberturas del país sobre Centroamérica, por ejemplo. Ahora ni siquiera merece la pena suscribirse. Es básicamente una agencia de noticias. Lo mismo ocurre con The San Francisco Chronicle y muchos otros periódicos. Hay mucha limitación en las principales fuentes de información.

Por otra parte, si se analiza un periódico como The New York Times, se nota que le han afectado considerablemente los cambios en el nivel general de concienciación y sensibilización. El efecto civilizador del activismo de los años sesenta y sus repercusiones ha afectado a los periodistas, a los editores, al contenido y a todo. Mucho de lo que aparece hoy en el Times habría sido impensable hace un par de décadas. Mire el de esta mañana: el artículo principal es sobre la destrucción de Gaza.

El cambio en la cobertura mediática ha sido impresionante.

No nos habríamos encontrado con algo así hace un par de años, ¿verdad? Es uno de los efectos que ha tenido el activismo popular a la hora de cambiar la forma en la que el país entiende las cosas. Pero claro, genera una reacción negativa, así que también obtenemos todo lo contrario. El Proyecto 1619 [proyecto periodístico de largo alcance, publicado por el New York Times en agosto de 2019, cuyo objetivo es replantear la historia de EE.UU. “colocando las consecuencias de la esclavitud y las contribuciones de los estadounidenses negros” en el centro de la  narrativa nacional] recibió su correspondiente aluvión de quejas de historiadores: que si había una nota al pie que estaba mal y eso. Pero fue un auténtico avance el hecho de poder analizar 400 años de atrocidades en un periódico de gran tirada. Si nos remontamos a la década de los sesenta, por ejemplo, sería inconcebible. Ahora estamos empezando a enfrentarnos a parte de esa historia.

Resulta que el periódico de hoy también trae un artículo importante acerca de las atrocidades canadienses cometidas contra la población indígena: el asesinato en unos internados dirigidos por la Iglesia católica de cientos de niños, puede que de miles, a los que básicamente los secuestraban y los obligaban a entrar en estas escuelas de reeducación. En los años sesenta ni siquiera se podía hablar de algo así. Hasta historiadores profesionales e importantes antropólogos nos decían: “Bueno, aquí no había más que unos pocos cazadores-recolectores rezagados deambulando por el país, no había prácticamente nada”. Todo ha cambiado radicalmente, y es así con un tema tras otro. Tampoco quiero exagerar. Sigo emitiendo el mismo tipo de críticas que he formulado durante años, pero el marco ha cambiado. El activismo ha abierto oportunidades importantes.

Yo también comparto parte de ese optimismo, pese a todo. Sin embargo, también sufrimos claramente las consecuencias de la desinformación y la propaganda en nuestros medios de comunicación, cada vez más degradados. ¿Hay otras formas de censura que expliquen la limitación de nuestro imaginario político?

Oh, claro, hay una profunda labor de censura. Mire otro artículo de esta mañana: el gobernador de Florida está promoviendo leyes para investigar las opiniones de los estudiantes en las universidades del estado y asegurarse de que hay lo que él llama “diversidad”, es decir, suficiente ideología de derechas. Quiere asegurarse de que las opiniones de extrema derecha tienen un papel primordial, en vez del papel importante que ya tienen. Es control del pensamiento al más puro estilo estalinista.

Mientras tanto, siguen inventando villanos imaginarios de izquierda y delitos de pensamiento.

Un ejemplo llamativo es el ataque que sufre en los estados republicanos la denominada “teoría crítica de la raza”. Está claro que no tienen la menor idea de qué es la teoría crítica de la raza, pero para ellos supone cualquier tipo de debate sobre temas como el Proyecto 1619, la voluntad de enfrentarnos a la historia real del país y al terrible legado que dejó. No se puede permitir porque puede acabar con el dominio de la supremacía blanca. Hay que asegurarse de que no ocurra con una labor directa de censura en colegios y universidades. Así mismo, la derecha ha desenterrado acusaciones sobre una pequeña escuela no sé dónde, no me acuerdo, que adoctrinaba a alumnos de tercero para que apoyasen los derechos de las personas transgénero, y ahora invaden las redes de ultraderecha. No cabe duda de que este tipo de censura ocurre y es importante, pero es un complemento a la iniciativa más amplia de dificultar el derecho al voto y asegurarse de que dominen las doctrinas de la supremacía blanca cristiana, tengan el apoyo popular que tengan.

Aparte de esta descarada forma de censura, ¿hay otros medios más sutiles de limitar el debate?

Sí, los ves cada vez que abres el periódico. Mire, volvamos al New York Times de esta mañana: informan sobre la última votación de la ONU, 184 votos a favor y dos en contra, de terminar con el embargo estadounidense que está oprimiendo a Cuba y que es un escándalo internacional. Es interesante analizar la redacción. Dicen que es la manera de marcar distancia por parte de “los críticos con Estados Unidos”. Los críticos con Estados Unidos resulta que son el mundo entero menos Israel, que tiene que seguirle la corriente a Estados Unidos porque es un Estado cliente. Así que, en esencia, según el Times, no es más que la oportunidad de que el mundo entero demuestre su crítica irracional hacia Estados Unidos. La narrativa no puede ser que Estados Unidos está cometiendo un delito grave que el mundo detesta y rechaza. No es censura directa, pero instruye sobre cómo se supone que tenemos que ver las cosas: que el mundo no está en sintonía con Estados Unidos, no se sabe por qué.

O sea, que sigue habiendo una frontera tácita. Creo que también entra en juego cuando hablamos del papel del capitalismo y de cómo funcionan nuestros medios de comunicación dentro del sistema capitalista. Apenas se oye hablar de esas conexiones en los medios… ni en buena parte del discurso académico, siquiera.

Eso es indiscutible. De hecho, resulta interesante echarle un vistazo a la historia del debate en torno al capitalismo. Incluso en los años sesenta, al contrario de lo que se cree, no había muchas inclinaciones anticapitalistas, ni siquiera entre la izquierda radical. Me acuerdo de una charla espectacular que dio el presidente de los SDS [Estudiantes por una Sociedad Democrática, por sus siglas en inglés], Paul Potter, en 1965, en la que defendía que había que “nombrar el sistema” cuando hablábamos de problemas sociales importantes. Sin embargo, él no lo hizo, no mencionó ni una vez la palabra capitalismo. Eran los sesenta. Hoy es distinto. Podemos hablar de capitalismo, pero solo un poco. En realidad, todavía no se puede insinuar que puede que haya otras opciones aparte del capitalismo.

Hablando de alternativas al capitalismo, desde la izquierda somos rápidos a la hora de criticar los medios corporativos, pero no tanto cuando se trata de discutir alternativas sistémicas. Como ha apuntado, hay menos periodismo de verdad hoy en día y lo que queda se va degradando cada vez más. ¿Tiene alguna idea de cómo podría ser un sistema de medios de comunicación no capitalista?

Me hago alguna idea después de leer su libro, así que voy a venderle miel al colmenero si le cuento lo que usted ha escrito. Pero bueno, usted analizaba cómo los fundadores de la República de Estados Unidos creían que el Gobierno debía subvencionar con fondos públicos la difusión de medios informativos variados. En este sentido, debería entenderse que la Primera Enmienda proporciona lo que se denomina “libertad positiva”, no solo “libertad negativa”. Debería crear oportunidades para la información libre e independiente. Subvencionar los medios informativos era una de las funciones principales de la oficina de correos. La inmensa mayoría del tráfico del servicio postal se componía de periódicos.

De modo que esa es una alternativa. De hecho, prácticamente todos los países democráticos tienen un sistema público de medios de comunicación con fondos suficientes, excepto Estados Unidos. Su obra y las de Bob McChesney analizan la historia de cómo el sistema de medios estadounidense pasó a estar más manejado por las empresas en comparación con otros sistemas del mundo. En Estados Unidos, el interés comercial y sus aliados destruyeron y acabaron con iniciativas de radio y televisión para crear un mayor sistema público de medios como contrapartida al sector privado, por eso no llegó a consolidarse aquí.

Resulta instructivo oír que apoya la subvención de los medios para construir un sistema democrático y de propiedad pública al margen del mercado (algo que evidentemente comparto), pero ¿hay otros enfoques? ¿Cómo sería un modelo socialista libertario?

Está claro que las subvenciones públicas a los medios son una posibilidad dentro del marco actual de instituciones, sin siquiera cambiarlas, simplemente recuperando las ideas que se supone que veneramos, los famosos fundadores. Pero hay mucho más. Como a finales del siglo XIX, que teníamos una prensa obrera muy diversa, independiente y con inquietudes. Publicaba artículos muy interesantes, entre ellos crónicas, análisis y debates serios escritos por trabajadores, muchos de los cuales tenían poca o ninguna educación formal, pero producían obras tremendamente destacadas (por ejemplo, el trabajo de las denominadas factory girls, las mujeres jóvenes que trasladaron del campo a las fábricas). Esa dinámica prensa obrera duró mucho tiempo en Estados Unidos, llegando a adentrarse en la década de 1950 y condenando el “sacerdocio comprado” que servía al poder privado en los principales medios de comunicación. Pero terminó arrollada por la concentración de capital y la dependencia de los anunciantes.

Todo eso puede recuperarse, todas esas posibilidades para los medios de comunicación liberados del control corporativo o estatal. Y en cuanto a los medios de comunicación públicos, hasta cierto punto pueden tener más libertad que los medios comerciales. La medida de su libertad depende en gran parte del nivel de democracia en la sociedad en general. Si están controlados por el Estado bajo el mando de la Rusia estalinista, obviamente no van a ser libres, pero si es la BBC del Reino Unido, entonces sí, pueden ser razonablemente libres (no totalmente libres, para nada, pero razonablemente libres).

Una última pregunta que no tiene que ver con los medios directamente, pero que se me antoja pertinente, sobre todo dados los recientes ataques a académicos progresistas. En el imaginario popular, la academia está plagada de enconados izquierdistas. Sin embargo, sabemos que es predominantemente una institución liberal, donde los de izquierdas son una pequeña minoría. ¿Tiene algún consejo para los radicales que actualmente están intentando hacerse un hueco en el sistema y ser eficaces activistas académicos?

Es difícil porque hay muchas barreras. El mundo académico es básicamente de centro. Dicen que es liberal, que para los estándares internacionales significa más o menos de centro. Puede que esté alineado con el Partido Demócrata, pero ni siquiera es socialdemócrata. Si intentas desligarte y ser más radical, encuentras trabas. Suelen ser sutiles, comentarios como “este no es el tipo de tema en el que quieres trabajar”, que es otra forma de decir “más te vale espabilar y hacer otra cosa”. Hay que enfrentarse a la realidad del sistema doctrinal e intentar ampliar los límites. A veces se encuentran compañeros que te apoyan y te permiten superar esas limitaciones, pero muchos no lo van a hacer. Así que hay que entender la naturaleza de la institución, la naturaleza de los factores que la llevan a funcionar así, y luego, intentar encontrar una vía a través de la maraña de dificultades.

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Por Victor Pickard (The Nation) 17/08/2021

Victor Pickard es profesor de políticas de medios de comunicación y economía política en la Escuela de Comunicación Annenberg de la Universidad de Pensilvania, donde codirige el Media, Inequality & Change Center (Centro de medios, desigualdad y cambio).

Esta entrevista se publicó en The Nation.

Texto traducido por Ana González Hortelano

Publicado enSociedad
Los talibanes recuperan el control de Kabul tras casi 20 años de guerra y el presidente de Afganistán abandona el país

Los insurgentes se hacen con la capital sin encontrar resistencia. Los países occidentales con representación en el país aceleran sus planes de evacuación entre escenas de desesperación y caos en las cercanías del aeropuerto de Kabul.

 

Los talibanes recuperaron este domingo el control de Kabul después de casi veinte años de guerra, con la entrada de sus combatientes en la capital sin encontrar resistencia. Mientras, el presidente afgano, Ashraf Ghani, abandonaba Afganistán.

Después de una semana en la que los insurgentes fueron tomando una tras otra casi la totalidad de las 34 capitales de provincia afganas, este domingo amanecía con la noticia de que los talibanes se habían apostado al norte, oeste y sur de los límites de Kabul.

El pánico estalló entonces en la capital, con las autoridades afganas pidiendo a todos los funcionarios que abandonasen sus puestos de trabajo y fueran a sus hogares, mientras cerraban tiendas y bancos, con el tráfico paralizado por grandes atascos.

Los talibanes, sin embargo, pidieron a sus combatientes no entrar en la capital. "Dado que la capital Kabul es una ciudad grande y densamente poblada, los muyahidines del Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes) no tienen la intención de entrar en la ciudad por la fuerza o combatir, sino más bien entrar en Kabul pacíficamente", remarcaron en un comunicado los insurgentes.

Para ello, continuaron, "se están llevando a cabo negociaciones para garantizar que el proceso de transición se complete de manera segura, sin comprometer la vida, la propiedad y el honor de nadie, y sin comprometer la vida de los kabulíes", un extremo que confirmó también el ministro del Interior afgano, Abdul Satar Mirzakwal.

Pero a medida que se iban retirando las fuerzas de seguridad afganas de varias partes de la capital y comenzaban en algunos lugares a escucharse disparos y posibles actos de pillaje, los talibanes anunciaron que finalmente entraban en Kabul para, según ellos, "evitar actos de saqueo y que los oportunistas hagan daño a la gente".

"No le está permitido a ningún combatiente entrar en casa alguna o torturar o molestar a nadie", dijeron para tratar de crear confianza entre la población. Tras la orden, combatientes talibanes comenzaron a patrullar las calles de Kabul, registrando a las personas que se iban encontrando, para luego dejarlas seguir, según pudo ser testigo Efe.

Toma del palacio presidencial

La salida del mandatario afgano se hizo pública al tiempo que los talibanes entraban en Kabul, cuando el presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional de Afganistán, Abdullah Abdullah, anunciaba en un mensaje de vídeo que "el expresidente" Ghani había abandonado el país, culpándole de lo que sucedía.

Al final del día, y tras soportar numerosas críticas por su huida rápida y silenciosa, Ghani justificó su marcha para evitar "un derramamiento de sangre", algo que logró, dijo, con su salida y la toma de Kabul por los talibanes sin encontrar resistencia.

"Los talibanes ya habían declarado que, para expulsarme, estaban dispustos a llevar a cabo ataques contra la ciudad de Kabul y sus ciudadanos. Para evitar un derramamiento de sangre, pensé que era mejor marcharme", aseguró el presidente en un comunicado.

Ghani afirmó que se trató de una "decisión difícil", al tener que elegir entre enfrentarse a los talibanes que querían entrar en el palacio presidencial o salir del país al que dedicó su vida. La entrada en el palacio presidencial finalmente se produjo, como mostraron imágenes de televisión con los insurgentes recorriendo el recinto, pero Ghani evitó, dijo, "una catástrofe humana" al decidir no resistir en esta ciudad de seis millones de habitantes.

El ministro de Defensa afgano, Bismillah Mohammadi, que padeció la semana pasada un ataque talibán a su residencia en Kabul, culpaba sin embargo al mandatario. "Nos ataron las manos a la espalda y vendieron la patria, maldito Ghani y su pandilla", sentenció.

Evacuación

El acecho de los talibanes había aumentado la presión para tratar de encontrar una salida de urgencia de parte de la población ante la probable caída de la ciudad, un temor que se cierne sobre funcionarios públicos, académicos, periodistas y, sobre todo, entre aquellos que han trabajado con alguno de los países que enviaron tropas a Afganistán para combatir a los insurgentes.

Pero la rápida llegada de los talibanes a Kabul, que ni los más pesimistas pensaban que pudiera ser tan rápido, trastocó los planes de evacuación de varios países en Afganistán, que esperaban una salida de un modo más coordinado y escalonado.

En vez de eso, se vivieron imágenes que Estados Unidos nunca quiso que se produjeran, como la salida en helicóptero de su personal diplomático desde la azotea de su embajada en Kabul, o escenas de desesperación y caos en las cercanías y el interior del aeropuerto internacional de Kabul entre aquellos que quería huir.

Países como Canadá, Alemania, Reino Unido también han anunciado el inicio o la próxima evacuación de parte del personal de sus embajadas y de otros ciudadanos afganos con sus familias que trabajaron codo con codo con ellos, pero todo es incertidumbre ahora sobre cómo se procederá ante la masiva presencia de talibanes. España enviará este lunes dos aviones con destino a Dubái para cubrir la primera fase de repatriación.

KABUL

15/08/2021 10:44 Actualizado: 15/08/2021 23:38

Baber Khan Sahel (EFE)


La fuerza insurgente venía avanzando de manera abrumadora desde mayo de este año

Cronología de la crisis en Afganistán: los talibanes volvieron a tomar Kabul 25 años después

Los talibanes ocuparon la capital afgana en 1996 e impusieron un régimen integrista islámico que extendieron al 90 por ciento del territorio hasta que fueron expulsados del poder en 2001 por fuerzas opositoras ayudadas por Estados Unidos.

15/08/2021

La reconquista de Kabul por los talibanes supone un punto de inflexión en la larga guerra en la que está inmersa Afganistán y perfila un panorama similar al registrado hace 25 años en la capital afgana. Los talibanes, cuyo origen de la palabra significa estudiantes (del Corán), tomaron por primera vez Kabul en 1996 e impusieron un régimen integrista islámico que extendieron al 90 por ciento del territorio hasta que fueron expulsados del poder en 2001 por fuerzas opositoras ayudadas por Estados Unidos.

La fuerza insurgente, que ingresó este domingo en Kabul tras la fuga del presidente Ashraf Ghani al extranjero, encadenó una serie de victorias en el camino hacia la toma del poder desde mayo, beneficiándose de la retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN. En su reporte "Protección de Civiles en Conflicto Armado en Afganistán", la misión de Naciones Unidas en el país identificó 1.659 civiles muertos y 3.254 heridos solo en los primeros seis meses de 2021.

1996

  • 27 de septiembre: Los talibanes toman Kabul e imponen un régimen integrista islámico.
  • Octubre: Los antiguos líderes muyahidines (combatientes santos) firman un pacto para luchar contra los talibanes.

1998

  • Septiembre: Los talibanes toman la ciudad de Bamiyan, lo que supone el control del 90 por ciento del territorio afgano.

2001

  • Marzo: Los talibanes destruyen las estatuas gigantes de los Buda de Bamiyan, patrimonio de la humanidad.
  • 7 de octubre: Un mes después de los atentados de Nueva York y tras la negativa de los talibanes a entregar a Bin Laden, Estados Unidos inicia la operación "Libertad Duradera" con apoyo del Reino Unido.
  • Noviembre: Fuerzas opositoras toman las principales ciudades afganas, lo que supone el fin del régimen talibán.
  • Diciembre: El Acuerdo de Bonn (Acuerdo sobre Arreglos Provisionales en Afganistán) designa a Hamid Karzai presidente interino y prevé la creación de una misión internacional.

2003

  • 1º de mayo: Estados Unidos anuncia el fin de las operaciones de combate en Afganistán.
  • Agosto: La OTAN asume el mando de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF) creada por la ONU para combatir a las fuerzas insurgentes.

2004

  • 9 de octubre: Primeras elecciones libres en Afganistán. Karzai es elegido presidente.

2008

  • 17 de febrero: Cien muertos en un atentado suicida en Kandahar, el más sangriento desde la invasión.

2009

  • 20 de agosto: Bajo una campaña de intimidación talibán y acusaciones de fraude, Karzai se impone en las segundas elecciones democráticas.
  • 1º de diciembre: El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anuncia el envío de 30 mil soldados adicionales y el comienzo de la retirada del contingente internacional para junio de 2011.

2011

2014

  • 29 de septiembre: el presidente Ashraf Ghani sustituye a Karzai. Mientras se celebraba la toma de posesión explotó una bomba en la ruta al aeropuerto de Kabul dejando un saldo de cuatro muertos, y en la provincia de Paktia decenas de talibanes fallecieron en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.

2015

  • 15 de octubre: Obama renuncia a la retirada completa y prolonga una misión con 5.500 efectivos.

2017

  • 31 de mayo: Un camión cargado con explosivos explota en la zona de alta seguridad de Kabul. Se registran más de 150 muertos en el peor atentado desde la caída del régimen talibán.

2019

  • 28 de septiembre: Ghani vuelve a ganar las presidenciales.

2020

  • 29 de febrero: El gobierno de Donald Trump y los talibanes firman un acuerdo en Doha, Qatar, que prevé la completa retirada de las tropas en 14 meses.

2021

  • 14 de abril: El nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, anuncia que la retirada definitiva de las tropas empezará el primero de mayo. Coincidiendo con el anuncio, los talibanes avanzan y ya controlan 100 de los 402 distritos del país.

Fuente: Página12

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 Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, presenta a Messi en París.. Imagen: EFE

La geopolítica detrás de la contratación de la estrella del fútbol

Qatar es el principal exponente del sportswashing, un concepto acuñado en 2015. Es el intento de utilizar al deporte como un lavado de cara, algo que muchas naciones realizaron en los últimos años.

En el distrito XVI de París, a once minutos en Metro desde la Torre Eiffel, el Parque de los Príncipes es la sede del primer club-Estado de la posmodernidad.Un nuevo concepto de la geopolítica que hizo posible el PSG de Messi, Neymar y Mbappé. Detrás de este rey Midas futbolístico hay un emirato tan rico como diversificado en inversiones por todo el planeta: Qatar. De 11,571 km cuadrados - casi la mitad de la superficie de Tucumán - tiene uno de los ingresos per cápita más altos del mundo y la tercera reserva de gas.

Su fondo soberano, el QSI, pone la plata que haga falta para practicar el sportswashing, un concepto acuñado en 2015. Es el intento de utilizar al deporte como un lavado de cara, algo que muchas naciones realizaron en los últimos años. Rusia organizó el Mundial de la FIFA e Israel el Giro de Italia que partió de Jerusalén en 2018, Azerbaiyán la final de la Europa League en 2019 y Arabia Saudita programó para diciembre próximo su Gran Premio de Fórmula Uno en Jeddah. ¿Qué tienen en común estos eventos? Se dan cuando determinados gobiernos reciben críticas de organismos internacionales por violar los derechos humanos. Qatar lidera esta política de enjuague. Ya fue la sede de los mundiales de handball (2015), atletismo (2019) y en 2022 recibirá al de fútbol.

Reino de contrastes

El emirato tiene contrastes notables. Cuando sus vecinos - las demás monarquías del Golfo Pérsico- lo acusaban hasta hace poco de financiar el terrorismo, mantuvo una base aérea de Estados Unidos en su minúsculo territorio a 30 kilómetros de Doha, su capital. En 2016 se lanzaron desde ahí operaciones contra el Estado Islámico en Irak y Siria. Al Udeid no es cualquier instalación militar. Contiene al Centro de Operaciones Aéreas Conjuntas (CAOC, por sus siglas en inglés) de EE.UU, vital para sus operaciones de inteligencia en la región.

La familia gobernante qatarí ya cruzó tres siglos en el poder. Cuando el régimen del emir Tamim bin Hamad Al Thani fue aislado por el bloqueo del reino saudí – levantado en enero de este año – se recostó en una alianza con Irán y Turquía. Tampoco resignó su política de inversiones explosivas ni su alto perfil de jugador global. Incluso mantuvo a su cadena de noticias Al Jazeera, cuyo cierre le exigían sus vecinos porque la acusaban de haber alentado la Primavera Árabe que acabó con gobiernos como los de Tunez, Egipto y Libia.

Qatar se salió con la suya, no acató ninguna de las trece exigencias de la monarquía saudita y ésta admitió su derrota diplomática. En ese entramado de aparentes piezas sueltas, y muy lejos del Golfo Pérsico, el PSG se transformó con el tiempo en su principal producto de cosmética. Lo utilizó como un lápiz labial para escribir su historia en el corazón cultural – y ahora, gracias a Messi-, epicentro futbolístico de Europa.

De tenista a magnate

Nasser Al-Khelaïfi, NAK para sus amigos, es el presidente del París Saint Germain, un qatarí sin títulos de nobleza pero amigo del emir Al Thani. De un discretísimo nivel como tenista profesional – llegó a estar en el puesto 995° del ranking ATP en 2002 – escaló hasta manejar el Qatar Sports Investments (QSI). El Fondo que hará posible pagarle el contrato a Messi por 40 millones de euros al año, en un vínculo por dos temporadas con opción a una tercera.

“Si firmamos con Messi es porque tenemos la capacidad de hacerlo” respondió NAK cuando le hicieron la pregunta incómoda que viene escuchando desde que maneja al PSG. Al empresario lo persiguen las sospechas de falta de transparencia financiera. Tanto o más que las acusaciones recibidas por el emirato por explotación despiadada contra los trabajadores en las obras del Mundial 2022. Hay quienes denunciaron la contratación de Messi en la Justicia francesa. El abogado Juan Branco, defensor de Julian Assange y de una peña del club Lyon – rival en la Liga del PSG – dijo: “La Liga de Francia decidió posponer a 2023 las sanciones a los que no cumplen esas reglas, o sea después del mundial de Qatar. Hasta entonces el PSG puede hacer lo que le dé la gana, mientras que el Barça tiene que acatar esa normativa”.

Trabajo esclavo

Lo que gasta el club-Estado en refuerzos para su plantel lo pudo haber ahorrado Qatar en la construcción de sus estadios para la Copa del Mundo. Las acusaciones contra el emirato por trabajo esclavo surgieron cuando se conoció la Kalafa. Así se llamaba el régimen jurídico que rigió hasta 2015 y permitía a las constructoras tomar migrantes por cinco años o más, aunque bajo una condición: los asalariados debían pedirles permiso para cambiar de empleo o salir del país. Sometidos a la voluntad de los desarrolladores que, en muchos casos, les retenían el pasaporte. Las denuncias por falta de pago también abundaban.

Una de ellas partió desde la ciudad donde nació Messi. La Fundación Argentina para la Democracia Internacional tiene su sede en Rosario y llegó hasta el Papa Francisco con un informe sobre Qatar en 2017. Entre sus acusaciones figuraban que los inmigrantes vivían hacinados en precarias viviendas, rodeados por moscas y cucarachas y en condiciones higiénicas lamentables. También sostenía que no existían sindicatos que los defendieran. “Ahí pude ver, apilados y amuchados, a cientos de los obreros de la construcción que llegan mayormente desde India, Nepal, Bangladesh, aunque también los hay de Sri Lanka, Filipinas o Uganda. No se ven mujeres. Sólo hay hombres, sólo fuerza de trabajo” contó el periodista argentino Santiago Menicheli, uno de los pocos que comprobó in situ lo que pasaba en el emirato.

El último 1° de mayo en Qatar, su ministro de Desarrollo Administrativo, Trabajo y Asuntos Sociales, Yousef bin Mohamed al-Othman Fakhroo, se ufanó de los “incansables esfuerzos encaminados a promover y proteger los derechos de los trabajadores”. Una de las medidas que tomó el emirato fue interrumpir las actividades laborales si la temperatura supera los 32,1 grados al aire libre e impuso la obligación de los controles de salud anuales.

A casi siete horas de vuelo de Qatar, en las calles de París donde ya se vendieron más de un millón de camisetas de Messi con el número 30, Al-Khelaïfi se acerca a cumplir una década al frente del PSG. Asumió como presidente del Fondo QSI en junio de 2011 y el 7 de octubre de ese año llegó al club francés. Durante su mandato invirtió alrededor de 1300 millones de euros y su poder creció hasta integrar el comité ejecutivo de la UEFA (Unión Europea de Fútbol).

Según el británico Simón Chadwick, profesor de Geopolítica Económica del deporte, “los comentarios sobre Messi, la venta de camisetas y los acuerdos con patrocinadores son necesarios, ya que Qatar es un estado rentista. Sin embargo, esto refleja típicamente la noción neoclásica de lo que es el negocio del fútbol. El fútbol del siglo XXI es ahora una economía geopolítica en la que el ROI (Índice de Retorno de la Inversión) se mide en algo más que términos financieros”.

Kagame

Es tan amplio el universo de negocios y tráfico de influencias que promueve la llegada de Messi al PSG, que hasta un pequeño país africano potenció su campaña de turismo junto a los colores del equipo francés. Visite Ruanda, se lee en la espalda de la camiseta desde 2019. Qatar es uno de los inversores más fuertes en esa nación donde se cometió el último genocidio del siglo XX. Hace un tiempo, su presidente Paul Kagame, le asignó la construcción del nuevo aeropuerto de Kigali. Las visitas al Parque Nacional de los Volcanes donde hay un santuario de gorilas son el máximo atractivo del país. Neymar y otros futbolistas ya lo promocionaron antes de la llegada de Messi. “This is Rwanda”, dijeron a cámara en un inglés forzado para el spot publicitario.

Por Gustavo Veiga

14/08/2021

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China define el rumbo para los próximos 5 años

El Consejo de Estado de China y el Comité Central del Partido Comunista definieron las directrices para fortalecer en los próximos cinco años (2021-2025) el control regulatorio en sectores estratégicos de la economía como la tecnología, la atención médica, la producción de alimentos y fármacos.

El documento, que será implementado por todas las regiones y departamentos gubernamentales, describe una serie de pasos para mejorar "drásticamente" la administración, delinear claramente el poder administrativo, optimizar las funciones de las agencias estatales, acelerar la construcción de un "gobierno orientado a los servicios" y "continuar optimizando un entorno empresarial regido por la ley".

Resalta que el enfoque "centrado en las personas" está guiado por el sistema socialista de China y el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo para una nueva era.

Entre otras cosas, el documento pide la creación de "un entorno empresarial estable, justo, transparente y predecible bajo el Estado de derecho", incluida la protección de los derechos de propiedad y la gestión independiente de las empresas, así como normas para "prevenir el abuso de poder administrativo para eliminar y restringir la competencia".

También impulsa la aceleración de "la construcción de credibilidad en los asuntos gubernamentales", incluso creando y trabajando para mejorar la rendición de cuentas "aumentando el castigo por la deshonestidad y centrándose en los comportamientos deshonestos en áreas como el financiamiento de la deuda, la contratación pública, licitación y promoción de inversiones".

Luego de que la agencia Xinhua difundiera el documento sobre "la implementación de la construcción de un Gobierno bajo el Estado de derecho (2021-2025)", la respuesta de los medios occidentales no tardó en llegar con furiosos análisis al respecto.

El Financial Times sugirió que las directrices constituyen un intento del Partido Comunista de afirmar "la supremacía sobre la segunda economía más grande del mundo" y las califica como el "último asalto de regulación".

Por su parte, Bloomberg advirtió que el nuevo "plan de cinco años que exige una mayor regulación de vastas partes de la economía (...) ha dejado a los inversores tambaleándose" y proporciona "un marco general para la represión más amplia de industrias clave".

En tanto, BBC Business tituló su artículo sobre el plan "China dice que la represión de los negocios continuará durante años", y de manera similar se quejó de que las acciones de empresas chinas que cotizan en los mercados de valores de EEUU, Hong Kong y China continental ya han "caído drásticamente este año".

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Cientos de personas esperan para cruzar la frontera entre Afganistán y Pakistán después de que fuese reabierta hoy en Chaman, Pakistán. — Akhter Gulfam / EFE

 

 

Los fundamentalistas conquistan Kandahar, la segunda mayor ciudad del país.

kabul. Los talibanes siguen con un imparable avance mientras la ONU advierte de catástrofe humanitaria en Afganistán. Son ya 17 las capitales que están en manos de los talibanes, de las 34 capitales de provincia que hay en el país. Este viernes han tomado el control de dos capitales de provincias más: Logar y Uruzgan, en el sur de del país. 

"La capital de Logar, Pul-e-Alam, ha caído en manos de los talibanes y ahora controlan la casa del gobernador y la jefatura de la Policía provincial", ha declarado Khalid Momand, representante de esta provincia en la Cámara baja del Parlamento afgano. 

La mayoría de las fuerzas de seguridad se hallan atrincheradas en la base provincial de la principal agencia de inteligencia afgana. "Ha habido intensos combates desde anoche y las fuerzas de seguridad afganas también llevaron a cabo ataques aéreos", anotó Momand, que además ha revelado que el gobernador provincial, Abdul Qayum Rahimi, y sus colaboradores se unieron a los insurgentes. Algo que Zabihullah Mujahid, principal portavoz de los talibanes, ha confirmado, aunque ha reconocido que aún hay combates en la sede de la agencia de inteligencia.

Mujahid ha celebrado en un comunicado la captura de la capital de Logar y asegura que casi todos los edificios gubernamentales de la ciudad están ahora bajo control insurgente. 

La capital de la provincia de Uruzgan, Tirinkot, también sucumbió a los talibanes, según apunta Bismillah Jan, un diputado por Uruzgan en la Cámara baja del Parlamento nacional. 

"Todos los órganos gubernamentales, incluida la casa del gobernador, el cuartel general de la Policía y otras oficinas, están bajo el control de los talibanes", ha añadido Jan.

Así, estas dos capitales de provincias se convierten en la decimosexta y decimoséptima en caer ante los talibanes en los últimos siete días como parte de su rápido avance en el país tras la fase final de retirada de las tropas extranjeras el pasado 1 de mayo.

Anteriormente, los talibanes habían tomado en las últimas horas el control de las importantes ciudades meridionales de Kandahar (segunda ciudad más importante del país) y Lashkargah, capitales de la provincia homónima y de Helmand, respectivamente, y de la occidental Firozkoh, capital de Ghor. Además, los insurgentes han hecho hincapié en que continuarán sus avances. 

Esta ventaja de los talibanes se deben, en parte, al repliegue de las tropas internacionales, lo que ha hecho que esté incrementando la preocupación de la comunidad internacional por el posible colapso del Gobierno que encabeza el presidente, Ashraf Ghani, sin que se descarte que los insurgentes lleguen a tomar la capital, Kabul.

Se propaga el hambre 

En este contexto de avance de los talibanes, la ONU advierte de catástrofe humanitaria en Afganistán, ya que los insurgentes están forzando a decenas de miles de personas a dejar sus hogares en medio de la propagación del hambre.

Las embajadas occidentales se preparan para enviar tropas para ayudar a evacuar al personal, aunque Naciones Unidas ha dicho que sus 320 miembros se quedarán.

"Nos tememos que lo peor está por llegar y que la mayor ola de hambre se acerca rápidamente (...) La situación tiene todas las características de una catástrofe humanitaria", ha afirmado Thomson Phiri, del Programa Mundial de Alimentos, en una sesión informativa de la ONU.

Más de 250.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares desde mayo, el 80% de ellas mujeres y niños, ha declarado Shabia Mantoo, de la agencia de la ONU para los refugiados. 

Miles de personas se están precipitando desde las zonas rurales hacia la capital, Kabul, y otros centros urbanos en busca de refugio, ha señalado otro funcionario de la ONU.

"Están durmiendo al aire libre, en parques y espacios públicos", ha afirmado Jens Laerke, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. "Una de las principales preocupaciones en este momento es simplemente encontrarles un refugio".

Un funcionario de la Organización Mundial de la Salud ha expresado su preocupación por la escasez de suministros médicos y ha confirmado que están formando al personal médico en el manejo de víctimas a gran escala.

Frontera de Chaman-Wesh

Por otra parte, el Gobierno de Pakistán y los talibanes han reabrierto este viernes el paso fronterizo Chaman-Wesh, una puerta aduanera terrestre estratégica con Afganistán que cayó en manos de la insurgencia hace casi un mes. 

"Pakistán y los talibanes acordaron ayer en una reunión abrir la frontera, por lo que fue reabierta hoy", ha anunciado Fazal Khan, un oficial de seguridad del puesto de Chaman, sin dar detalles sobre los términos acordados por las partes para reabrir el corredor.

El paso de Chaman en el lado de Pakistán, y Wesh del lado afgano, es el segundo punto de cruce más grande entre los dos países y proporciona un acceso a Afganistán, sin salida al mar, hasta el puerto marítimo paquistaní de Karachi.

La decisión de los talibanes de reabrir el cierre se debe a que el pasado jueves "un ciudadano afgano muriese a causa de un infarto mientras esperaba en la puerta para entrar a Afganistán", ha explicado Khan. Este hecho provocó enfrentamientos y una manifestación, que tuvo 10.000 participantes el pasado jueves y este viernes 30.000.

Los talibanes tomaron el pasado 14 de julio el control del punto fronterizo, lo que llevó a las autoridades paquistaníes a cerrar la frontera de inmediato

13/08/2021 17:43 Actualizado: 13/08/2021 17:55

Público / Agencias


Claves sobre los talibanes y su avance en Afganistán

El avispero afgano amenaza con convertirse en un dolor de cabeza para los países occidentales y pone en jaque todo su esfuerzo bélico y económico tras 20 años de presencia en el país.

 

La ofensiva de los talibanes en Afganistán es tan fulgurante que ya controlan más de la mitad del país y el Departamento de Defensa de Estados Unidos cree que los talibanes podrían aislar la capital, Kabul, en 30 días y tomarla en 90, con lo que pasarían a controlar completamente todo el territorio. El Gobierno británico también ha alertado de que si eso ocurre Afganistán se convertirá en un Estado fallido en el que Al Qaeda prosperará, volviendo así a la situación que existía en el año 2001, justo antes de los atentados del 11-S.

Estados Unidos aún confía en que se pueda revertir la situación. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo el martes que no lamentaba su decisión de retirar las tropas estadounidenses de Afganistán después de más de 20 años, tras asegurar que las tropas afganas superan en número a los talibanes y deben querer luchar.

Sin embargo, el avispero afgano amenaza con convertirse en un dolor de cabeza para los países occidentales, temerosos de que el país se convierta de nuevo en un santuario yihadista. Estas son algunas claves para entender qué está ocurriendo en Afganistán. 

El riesgo de una guerra civil

El imparable avance insurgente, que en los últimos tres meses y medio ha logrado el control de unos 125 centros de distrito y la captura de la mitad de las capitales regionales del país, ha sorprendido a todos por la velocidad e intensidad del mismo. Tanto es así que el Gobierno afgano ha planteado la posibilidad de compartir el poder con los talibanes, como medida para lograr la paz.

Los talibanes, sin embargo, niegan que esta oferta de última hora se pusiese sobre la mesa de la negociación y remarcan sus esfuerzos en hallar una solución pacífica al conflicto afgano, así como su necesidad de establecer un estado islámico libre de corrupción en Afganistán.

Sin embargo, el general Austin Miller, comandante de la misión liderada por Estados Unidos en Afganistán, advirtió en junio que el país podría estar dirigiéndose hacia una caótica guerra civil.

¿Qué hace Estados Unidos?

En abril de 2021 Joe Biden anunció que todas las tropas estadounidenses habrían abandonado el país para el 11 de septiembre, dos décadas después de los ataques al World Trade Center y de la invasión de las tropas internacionales lideradas por Estados Unidos. La misión militar de Estados Unidos finalizará el 31 de agosto y de momento la Casa Blanca no tiene previsto cambiar los planes.

La fuerza de los talibanes

El repliegue de los estadounidenses ha dejado el campo libre a los talibanes. A lo largo de estos 20 años, los talibanes han estado acorralados pero nunca han sido derrotados. Su actual avance pone en peligro un esfuerzo bélico y económico de dos décadas. Las tropas estadounidenses que aún permanecen en el país ni siquiera intentan frenar el avance. 

En 2014, las fuerzas internacionales, que no querían quedarse en Afganistán indefinidamente, pusieron fin a su misión de combate dejando al Ejército afgano al cargo de la lucha contra los talibanes. Desde ese año, el movimiento talibán ha ido tomando cada vez más fuerza pese a que el Ejército afgano tiene más hombres y dispone de un moderno material que le suministra Estados Unidos. Ya en 2018, la BBC informó que los talibanes estaban abiertamente activos en el 70% de Afganistán. La actual ofensiva no es más que el desenlace de una situación que venía germinando desde hace tiempo.

De hecho, los talibanes entraron en conversaciones directas con Estados Unidos en 2018, y el año pasado ambas partes llegaron a un acuerdo de paz en Doha que comprometía a Estados Unidos a retirarse y a los talibanes a prevenir ataques contra las fuerzas estadounidenses. 

¿Se irán todas las fuerzas estadounidenses?

Según la agencia Associated Press, alrededor de 650 soldados estadounidenses permanecerán en el país, principalmente para brindar protección a los diplomáticos y ayudar a proteger el aeropuerto internacional de Kabul, un centro de transporte vital para el país sin litoral.

Una crisis de refugiados

La dureza del conflicto en Afganistán ya ha desplazado a  250.000 personas, un 80% de ellos son mujeres y niños, y amenaza con provocar –algunos no lo dudan– una nueva crisis de refugiados que llegará a las mismas fronteras de la Unión Europea, que teme que se reaviven los peores fantasmas de sus temores migratorios. 

 

13/08/2021 21:09 Actualizado: 13/08/2021 21:25

Público / Agencias

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Funcionarios de seguridad paquistaníes patrullan en la frontera entre Pakistán y Afganistán, ya que estuvo cerrada durante los últimos días en Chaman, Pakistán. — Akhter Gulfam / EFE

Los talibanes han tomado la ciudad de Herat y ya tienen 11 capitales de provincia controladas de las 34 que forman el país.

 

kabul. El Gobierno afgano ofreció a una delegación talibán en Doha un acuerdo de reparto de poder a cambio del cese inmediato de los ataques a las principales ciudades de Afganistán, una propuesta que forma parte de las negociaciones de paz.

"El Gobierno afgano ofrece la participación en el poder a los talibanes y exige el cese inmediato de los ataques a las ciudades en el nuevo plan de paz", han indicado fuentes oficiales no identificadas al canal de noticias afgano 1TV.

El presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional de Afganistán, Abdullah Abdullah, que desde ayer está en Doha para asistir a dos reuniones internacionales sobre el futuro de Afganistán, ha "presentado a los mediadores el plan para poner fin a la crisis". 

Última ofensiva

Los talibanes han asegurado que controlan ya la ciudad de Herat, capital de la provincia homónima y una de las más pobladas de Afganistán, horas después de que las autoridades locales afirmasen que habían logrado contener el avance insurgente, imparable desde hace una semana. 

Con Herat, ya serían once las capitales de provincia controladas por los talibanes, casi un tercio de las 34 que conforman el país. En este caso, se trata de una región "estratégica", como ha afirmado el portavoz talibán, Zabihulá Muyahid, en su cuenta de Twitter

Este portavoz ha asegurado que controlan ya por completo las principales sedes administrativas y policiales, fruto de una "rendición" que llegaría tras horas de intensos combates. 

El consejero Ghulam Habib Hashimi y la diputada Rahima Jami, así como una tercera fuente que prefiere permanecer en el anonimato, han confirmado a la agencia de noticias DPA la caída de la sede de la Policía, la oficina del gobernador y la cárcel. De hecho, habrían liberado a todos los presos. 

El gobernador de Herat, Abdulsabur Qani, había detallado que los insurgentes atacaron la ciudad en la noche del miércoles desde cuatro direcciones e hicieron frente a una "enorme respuesta" por parte de las fuerzas gubernamentales y las milicias aliadas. 

Así, recalcó que los combates se saldaron con la muerte de un miembro de las fuerzas de seguridad y al menos 30 talibanes, mientras que cuatro agentes y decenas de insurgentes resultaron heridos, según ha informado la cadena de televisión afgana Tolo TV.

EEUU prevé evacuar al personal diplomático de su embajada

Estados Unidos mantendrá abierta su embajada en Kabul, aunque evacuará a la mayor parte de su personal diplomático en Afganistán y, para proteger esta operación, enviará más tropas a la capital afgana, según ha informado este jueves el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price. 

Este movimiento está motivado por el declive en la situación de seguridad en Afganistán, pero Price ha explicado que no se trata de una evacuación completa y ha insistido en que el trabajo de la embajada continuará, incluida la tramitación de los visados especiales para los afganos que han trabajado con las tropas estadounidenses.  

Además, ha recalcado que la "prioridad" del Gobierno estadounidense es la seguridad de su personal y de ahí que efectúe esta operación, para la que contará con el apoyo de tropas estadounidenses adicionales que el Departamento de Defensa enviará al aeropuerto de Karzai, ubicado en la capital afgana.

12/08/2021 20:05

Público / Agencias

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Venezuela: las primarias del PSUV y la descomposición de un partido de Gobierno

¿Qué reflejaron las recientes elecciones primarias del PSUV? Marcaron la tónica la baja participación, denuncias de irregularidades y hasta golpizas, pero sobre todo el uso de toda una maquinaria de Estado y los controles partidarios para llevar a cabo una interna a imagen y semejanza de la descomposición y el autoritarismo gubernamental.

 

El PSUV celebró el pasado fin de semana sus primarias abiertas para las elecciones municipales y regionales del próximo noviembre con una muy baja participación. Oficialmente se declara que participaron un 17,5%, pero se trata de datos que son cuestionados.

Pero la armonía de las que hablaron los jerarcas del partido de gobierno estuvo lejos de ser: golpes, pedradas, denuncias públicas de compra de votos, disputas y divisiones, además de denuncias de irregularidades, y no faltó hasta el apoyo de pranes desde la cárcel a ciertos candidatos de alto escalón.

Se da por descontado el uso de la maquinaria del Estado, eso no es novedad en estas como en otras elecciones internas del partido gubernamental. Delcy Rodríguez, se refiere al PSUV como el partido más grande de América Latina y Maduro contabiliza en ocho millones los “militantes” de la formación política. A pesar de todo el aparato estatal apenas votaron 3,5 millones de personas, según las cifras del partido, pese a que las urnas estuvieron abiertas hasta la noche para todos los inscritos en el registro electoral.

En la madrugada del lunes comenzaron a darse algunos resultados. En 15 de las 23 gobernaciones el chavismo ya tiene candidatos. En los otros ocho estados tendrán que evaluar, porque ninguno de los aspirantes logró el requisito de superar el 40% de los votos y tener 10 puntos de diferencia con el segundo. Cabello explicó que donde las diferencias son muy cerradas, el partido tomará la decisión de quién es candidato. Hasta el momento, los ocho estados que están en “revisión” son Aragua, Bolívar, Nueva Esparta, Sucre, Trujillo, Cojedes Monagas y Apure.

En tres estados salieron como candidatos los llamados “protectores”, nombre con el que se conoce a las autoridades que designaba a dedo Maduro en los estados y municipios donde el gobierno perdía las elecciones, como figuras paralelas a los gobernadores y alcaldes opositores, y dotadas por el Ejecutivo nacional de autoridad, infraestructura y recursos propios.

Para el municipio Libertador (sede del gobierno central) resultó electa la almiranta Carmen Meléndez, que ha ocupado cargos en el Ministerio del Despacho de la Presidencia, en Defensa, como Tesorera de la Nación y ahora como ministra de Interior. En el Estado Barinas, donde dos familiares de Chávez, se disputaban el puesto, finalmente resultó electo el hermano del fallecido Hugo Chávez, Argenis Chávez.

En un partido que se tilda de “democrático”, el que es electo no es sinónimo que va a la contienda electoral: “En el reglamento está que haber sido electo no significa ser el candidato. Aquí lo estratégico es la revolución y su permanencia en el tiempo”, declaró Diosdado Cabello. Y como no hay segunda vuelta, la decisión es a dedo. Con un baremo de un piso del 40% de votos y una diferencia del 10% del segundo más votado, tal candidato es imposible de garantizarse sino es con toda la maquinaria central del partido (y del Estado), es decir, una medida casi anticipada de quién será el ganador.

Son las “astucias” de un partido de gobierno para organizar elecciones internas donde ya se predefinen los ganadores. Ya mucho antes incluso de las primarias, el propio PSUV ya había bajado de la contienda a muchos precandidatos, siendo el caso más sonado el de Elías Jaua que, a pesar de haber contado con las postulaciones suficientes por los militantes de base del partido, desde arriba le dijeron “no te presentas”, y así muchos otros.

Las denuncias de irregularidades inundaron las redes, pero muchas se quedaban cortas frente a las de compra de votos por 20 dólares o a situaciones de golpizas, como la que sucedió en Barquisimeto, el propio domingo de las primarias, donde un grupo de choque, motorizados controlados por el movimiento Gayones de Barquisimeto arremetieron contra voceros y dirigentes populares de la comuna El Maizal.

Pero la expresión mayor de una situación poco vista se observó cuando pranes, presos de “La Pica” y miembros del "Tren de Oriente" respaldaron la candidatura de Yelitze Santaella en Monagas, vía la red social Twitter. Al momento de escribir este artículo no se sabe si Santaella rechazó tal apoyo. De no ser así, solo puede poner al desnudo los niveles de descomposición existente.

Si las últimas elecciones nacionales han sido cuestionadas con un diseño hecho a la medida del Gobierno con anulación de legalidad de partidos de oposición u otorgando reconocimiento a fracciones de partidos a conveniencias vía el Tribunal Supremo de Justicia, no se puede esperar menos cosas de una interna abierta del PSUV, donde es la maquinaria central del propio partido que tiene el control pleno. En toda esta situación no se dejaron de expresar el descontento de bases del chavismo que acudieron a las urnas.

Muchos otros no acudieron a las primarias aun reivindicándose chavistas, pero no partidarios de Maduro, ya sea que la apatía prime frente a una situación imperante de una crisis que se arrastra por años o porque algunos otros deciden, ya sea postularse o apoyar otras tarjetas electorales como la de la Alianza Popular Revolucionaria, donde el grueso de los grupos que lo componen continúan reivindicando la figura de Hugo Chávez.

Milton D'LeónCaracas @MiltonDLeon

Miércoles 11 de agosto

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Estados Unidos insistió en la extradición de Julian Assange

En una audiencia preliminar cuestionó el fallo de la justicia británica

La abogada Clair Dobbin sostuvo que Assange no tiene un historial de querer lesionarse y "nunca ha sufrido del tipo de condición de salud mental" que "le privase de la capacidad" de tomar decisiones racionales.

 

El gobierno estadounidense consideró ante el Tribunal Superior de Londres que el fundador de WikiLeaks, el periodista australiano Julian Assange, no está "tan enfermo" como para querer suicidarse si es extraditado a Estados Unidos, país que lo requiere por cargos de presunto espionaje. Los abogados estadounidenses entienden que las pruebas presentadas por la defensa de Assange, quien permanece recluido en una cárcel de máxima seguridad del Reino Unido acusado de difundir documentos clasificados, no se basan en su actual estado de salud sino en cómo podría evolucionar. Decenas de manifestantes con pancartas que rezaban "Diez años, ¡ya basta!" o "Liberen a Assange" se congregaron el miércoles ante el tribunal londinense, incluido el exlíder laborista Jeremy Corbyn.

Durante una audiencia preliminar del proceso de apelación dispuesto por Washington, la abogada Clair Dobbin informó que Assange no tiene un historial de querer lesionarse y "nunca ha sufrido del tipo de condición de salud mental" que "le privase de la capacidad" de tomar decisiones racionales. Su mirada difiere mucho de la del psiquiatra Michael Kopelman, quien en septiembre de 2020, durante el juicio de extradición de Assange, había informado que el periodista presenta un comportamiento suicida que podría potenciarse si la justicia inglesa decide trasladarlo a Estados Unidos.

Assange fue detenido por la policía británica en abril de 2019 después de que el gobierno de Ecuador le retirara su asilo diplomático en la embajada ecuatoriana de Londres, donde vivía refugiado desde 2012 por miedo a ser extraditado a Estados Unidos. La justicia estadounidense lo acusa de espionaje por difundir en 2010 más de 700 mil documentos clasificados sobre las actividades militares y diplomáticas, sobre todo en Irak y Afganistán, que revelaron actos de tortura, muertes de civiles y otros abusos.

11/08/2021

Publicado enInternacional
Diálogo sobre las relaciones entre EE UU y China

[No es un secreto que hay confusión en la izquierda estadounidense sobre la manera de responder al ascenso de China. Hay una amplia oposición, plenamente justificada, a la continuación por parte del presidente Joe Biden de los esfuerzos de contención emprendidos por su antecesor en el cargo, Donald Trump, que consiste en agitar el espectro de China para justificar los presupuestos astronómicos del Pentágono. Pero la oposición al imperio estadounidense no implica tomar partido por China. El Partido Comunista Chino (PCC) ha asumido el capitalismo y ejerce una represión brutal contra las y los activistas obreros y feministas, las minorías musulmanas e intelectuales críticos, entre otros.

Un grupo de la asociación académica Critical China Scholars y miembros de la redacción de la revista Spectre se han reunido para hablar de la complejidad de la respuesta a la creciente rivalidad entre EE UU y China, con vistas a formular una política anticapitalista y de liberación a ambos lados del Pacífico. La conversación se ha editado mínimamente y dividido en dos partes. Esta segunda parte trata del marxismo y las teorías del imperialismo. En la primera parte se habló de la visión que tiene la izquierda estadounidense de China.]

Eli Friedman

Voy a plantear la cuestión del marxismo. ¿Cómo afecta a la izquierda internacional que China sea un Estado que se dice socialista? Tenemos un Partido Comunista que en los últimos años ha redoblado concretamente sus esfuerzos en la enseñanza de la teoría de Marx. ¿Qué pensamos de esto? He visto la manera en que enseñan marxismo en las aulas chinas. Soy muy escéptico al respecto, pero tal vez otras personas piensan que hay alguna oportunidad de reapropiarse del discurso oficial y centrarlo en el capital y el Estado.

Charlie Post

Cuando enseñan marxismo, ¿qué enseñan? ¿Qué lee la gente y qué cuentan en la escuela pública? Porque en esta clase de regímenes, históricamente, el marxismo ha sido readaptado para que encaje con las necesidades particulares de las clases dominantes del Estado. El Estado cubano redescubrió a Trotsky, pero no al Trotsky que propugna la democracia, sino uno que defiende la planificación centralizada de la economía frente a quienes abogan por el mercado. Así que ¿podéis darnos alguna idea de cómo es ese marxismo que enseñan? Sé lo que fue el maoísmo y la teoría de los años sesenta, pero no estoy seguro de cuál es la versión Xi Jinping del marxismo en estos momentos.

Yige Dong

Puedo ofreceros mi punto de vista como alguien que se crió en China en los años ochenta y noventa. Vaya por delante la buena noticia: todo el mundo mantiene una actitud muy escéptica con respecto al marxismo oficial. Sabemos que es una especie de marxismo de boquilla y nadie se lo toma en serio. Enseñan la versión estalinista del marxismo: hay cinco etapas en el desarrollo de la sociedad. Se trata de demostrar que el PCC es la vanguardia de esta visión evolucionista de las etapas históricas y que China va por delante del resto del mundo, con los países socialistas a la cabeza de esta clasificación.

También canonizan a los revolucionarios chinos. Por ejemplo, la versión china del marxismo se presenta como una síntesis de confucianismo y socialismo, donde tratan a Confucio como a una especie de santo y dicen que hay que tratar a Marx como a un clásico entre otras aportaciones culturalmente chinas. Así que no hay rupturas, no hay contradicciones en los supuestos cinco milenios de historia… todo muy teleológico. El punto de llegada es Xi Jinping: él será quien rejuvenezca la grandeza de la nación china.

David McNally

Cuando estuve en la conferencia sobre teoría marxista en Nanjing allí por 2012, resultó muy revelador conocer el contexto del llamado retorno a Marx, porque hubo ponencias explícitamente favorables a EE UU presentadas por intelectuales chinos. En otras palabras, había intelectuales que hablaban allí y decían básicamente que la implantación del mercado había sido todo un acierto, pero que solo se había realizado a medias. Había que seguir hasta el final los pasos de EE UU, que van por el camino que conduce al desarrollo y la democracia. Por tanto, el PCC opera en distintos niveles, poniéndose nervioso y tratando de restablecer esta versión de la que ha hablado Yige, el marxismo estalinizado como ideología del Estado para poner coto a lo que parece ser una creciente fascinación por el liberalismo de tipo estadounidense.

Dicho esto, quiero añadir brevemente otras dos cuestiones. Una es que las y los estudiantes de posgrado estaban completamente absortos en materias que ahora huelen a muy antiguas y rancias en la universidad estadounidense. Así, estudiaban a Foucault y Lacan, por ejemplo, porque esto parecía ofrecer alguna manera de criticar la sociedad que no era marxista. Pero la otra cara de la moneda es que al final estuve en una clase de estudiantes de grado en la que no había ningún tutor, ningún representante del partido, nadie que me vigilara. Di una conferencia sobre Occupy, y la audiencia estuvo preguntándome durante una hora: ¿Podría producirse un Occupy aquí?

Así que existe este intento doctrinario de volver a consolidar cierta clase de ideología necesaria para el PCC. Sin embargo, la realidad es que hay mucha fermentación por todas partes: hacia el neoliberalismo, hacia ideas de democracia mucho más popular, etcétera. Esto fue lo que yo vi, en todo caso.

Kevin Lin

Creo que siempre hay ese temor por parte del Estado chino a que la gente joven se tome realmente en serio el marxismo. Como ha señalado Yige, pienso que en realidad la mayoría de estudiantes de secundaria y después universitarias en China lo ven como una asignatura obligatoria. Nadie quiere estudiarla, y no se enseña de un modo serio. Todo el mundo la asume como un ritual. De alguna manera, es una prueba de lealtad. Si la gente asume el ritual, demuestra su lealtad al sistema.

Pero cuando la política económica de China se desvía tanto de cualquier versión del socialismo que presente el Estado, y la distancia va en aumento, me pregunto cuándo se alcanzará un punto de ruptura en que la gente, especialmente la gente joven, piense que está tan lejos de la realidad que pondrá en tela de juicio la versión aséptica oficial del marxismo como ideología del Estado.

Veo a un número muy reducido de personas que de hecho se sienten inspiradas y por lo menos utilizan el lenguaje del marxismo –hablando de explotación, por ejemplo– en sus luchas contra los empresarios. Me pregunto si deja alguna huella en la mente de algunas personas y genera un lenguaje que algunas personas utilizan, aunque no necesariamente crean en el contenido tal como se les enseña.

Ashley Smith

La idea de que el llamado marxismo del Estado chino cumple una promesa política es una propuesta realmente problemática. El marxismo es una estrategia y una teoría de autoemancipación de la clase obrera y la gente oprimida. Asociarlo a un Estado que es tan claramente explotador y opresor suscitará toda clase de problemas. Puede que haya un subproducto contradictorio del hecho de que este Estado enseñe al marxismo a las y los estudiantes: pueden tomarse en serio a Marx y el marxismo y ver que el Estado chino es un Estado capitalista que es preciso derribar mediante una revolución obrera. Esto podría fomentar la oposición al Estado. Pero el hecho de que el Estado enseñe marxismo también sirve para conducir a la juventud estudiantil a los brazos de una ideología nacionalista, como señala Yige, que poco tiene que ver con el marxismo propiamente dicho.

Lo que más me preocupa es lo que significa geopolíticamente que el Estado chino se asocie al marxismo, por ejemplo en Hong Kong, donde este Estado es el principal agente de la represión social y del recorte de las libertades y los derechos democráticos. Cuando se identifica el marxismo con semejantes prácticas, el marxismo deja de aparecer como una alternativa para la gente que lucha. Lo mismo se puede decir de Xinjiang, Tíbet o, ya fuera de la esfera de influencia inmediata de China, en el caso de la revuelta democrática en Tailandia, donde vemos cómo está forjándose una alianza entre el Estado tailandés y el Estado chino. Esto dificultará el desarrollo de una corriente marxista en el seno del movimiento tailandés. La asociación del marxismo con el Estado chino también desacreditará al primero en Myanmar, donde el Estado chino ha respaldado el golpe militar y la represión de la lucha de la clase trabajadora y de los sectores oprimidos por su liberación.

Esta asociación también hará que resulte más difícil construir una corriente marxista en EE UU. La naturaleza opresora y explotadora del Estado chino apartará a la gente trabajadora y oprimida de EE UU del marxismo como alternativa al capitalismo estadounidense. De este modo, el marxismo oficial será un obstáculo al desarrollo de una teoría y una estrategia popular de liberación a escala internacional.

Eli Friedman

Durante una serie de años tuve ese sueño de estar funcionando dentro de la hegemonía del marxismo, de modo que esto al menos nos proporcionaba un lenguaje de clase. Y toda una serie de experiencias que he tenido en los últimos años me han hecho mucho más pesimista. Por ejemplo, estaba yo en un grupo de lectura del Capital que fue disuelto por las autoridades porque consideraban que era demasiado delicado políticamente, y este hecho causó una profunda impresión.

Tal vez la gente esté familiarizada con la lucha de Jasic que hubo en 2018. Fue una movilización en que estudiantes de universidades de elite se tomaban muy en serio el marxismo e incluso se autocalificaban de maoístas. Fueron y se organizaron con trabajadores y la consecuencia fue que el Estado golpeó con mucha más dureza, justamente porque estaban utilizando este lenguaje, puesto que el Estado tiene que monopolizarlo. Y esto fue para mí una señal muy clara de que utilizar el lenguaje marxista no te proporciona más espacio político.

En realidad, tratan a la gente marxista con más dureza que lo que harían con neoliberales. Si apareciera un grupo de estudiantes que se manifestara reclamando que se liberalicen los mercados financieros, no tendrían ningún problema en una universidad china. Pero tomarse demasiado en serio a Mao, tomarse demasiado en serio a Marx, eso ya es un problema político. El marxismo oficial ha eliminado del análisis la lucha de clases, la autoorganización de la clase trabajadora y la emancipación social, con lo que queda una teoría completamente inútil.

Sigrid Schmalzer

He estado pensando mucho en cómo queremos intervenir en la izquierda fuera de China. Una parte de lo que sucede es que la gente construye un otro político, imaginario, que utilizamos para impulsar determinados programas que tenemos en nuestro país. He analizado esta dinámica en la época de Mao. Había estadounidenses que iban a China, incluidas personas radicales, así como científicos liberales, que volvían incitando a sus colegas porque estaban impresionados con lo que estaba haciendo China y pensaban que había que aprender de ello. Expertos en control de insectos iban a China y decían: “Veis, cuando no son empresas privadas las que hacen ciencia, podéis tener enfoques racionales del control de plagas que no enriquecen simplemente a la industria química en detrimento de la ecología.” Esto es lo que la gente también quiere saber. Aspira a una civilización ecológica, o decir que China es de verdad marxista, que China respeta estos valores políticos que queremos impulsar aquí.

Podemos ver por qué a menudo nos interesa presentar a China como modelo, o por lo menos no permitir que la derecha desacredite estos proyectos. Sin embargo, ¿hace esto justicia a las experiencia de la gente en China? No, no lo hace. Y en la misma medida en que pretendemos acudir a esas otras experiencias políticas para impulsar esos objetivos muy loables, resulta que son una profunda injusticia para la gente que sufre opresión de manos del Estado. ¿Podemos animar a la gente a tener una imaginación política que resulte suficientemente potente y creativa para que no tengamos que simplificar la situación real en otros países de manera que podamos utilizarlos como modelos?

Pienso que tal vez nuestra intervención tenga que consistir en animar a la gente a ser más imaginativa y al mismo tiempo reconocer que están participando de una injusticia si utilizan a otro país como ejemplo que encarne su propia imaginación política.

Sasha Day

Sobre la cuestión del marxismo en China: desde finales de los noventa, la visión del marxismo de la Nueva Izquierda y del neomaoísmo también era problemática, ofreciendo una especie de alternativa con una lectura muy simplista de la teoría de los sistemas mundiales en la que situarían a China como el proletariado y a EE UU como los capitalistas. Y pienso que esta lectura sigue prevaleciendo bastante en China también. Y una de las cosas que surgen entonces es asimismo la falta de un análisis de lo que es el imperialismo hoy en día. Así que además de pensar sobre lo que es el Estado hoy, hemos de pensar sobre lo que es el imperialismo y la relación de China con el imperialismo estadounidense, y China no es ajena a esto. El imperialismo aquí es más bien un sistema más amplio, aunque evidentemente EE UU se halla en el centro del mismo. Así que creo que también hace falta absolutamente un análisis del imperialismo y de la posición de China en el mismo.

Daniel Fuchs

Puede que las cosas sean contradictorias: los grupos marxistas/maoístas en las universidades de elite chinas eran espacios increíblemente vibrantes. Se trataba de estudiantes que no se interesaban para nada por las asignaturas obligatorias sobre los clásicos del socialismo, que hay que seguir en la universidad, sino que se reunían regularmente y entablaban debates abiertos sobre artículos y libros que escogían ellas y ellos mismos. Además, no solo organizaban grupos de lectura, sino que también iban a los tajos a mostrar películas y proporcionar libros a los trabajadores migrantes, además de investigar por su propia cuenta. Era un espacio realmente muy vibrante, y la represión que sufrió esta gente en el contexto de la lucha de Jasic dice mucho del tipo de marxismo que se promueve en China.

Otra cuestión: hace poco estuve hablando con una colega estadounidense, una economista. Me dijo que si miras las solicitudes de plazas de jóvenes economistas heterodoxos, recientemente doctorados en universidades de EE UU, muchos y muchas de ellas aspiran a obtener una plaza en destacadas universidades chinas. No soy economista, pero a la vista de ello parece que en los departamentos de económicas de esas universidades en China hay espacio para estas economistas heterodoxas, tal vez mucho más que en las universidades estadounidenses y europeas. Si esto es así, me pregunto cómo debemos valorarlo.

Kevin Lin

Siempre me sorprende lo poco que sabe de China la izquierda en muchos lugares. Cuesta encontrar más de unas pocas personas en grupos de izquierda que hayan dedicado tiempo a comprender a China. Creo que hay muchas razones subyacentes, pero quiero ir un poco más allá y decir que también es tarea nuestra explicar o describir lo importante que es comprender a China y la relación del propio país con China. Y esto es algo que no siempre hacemos bien. Una cosa es informar de todas las luchas sociales y obreras y las contradicciones de clase en China. Pero otra distinta es explicar por qué es relevante para la izquierda estadounidense, por ejemplo, saber qué significa que nos importen qué luchas obreras en China. Más allá de una noción abstracta de solidaridad, todavía no sabemos cómo conseguir que sea relevante para la izquierda de muchos lugares.

Hay dos cosas que podemos hacer. Una consiste en describir en términos muy claros las diversas relaciones. Existe una interpenetración, si queréis, entre capital chino y capital estadounidense. Está claro que China no es un lugar lejano que no nos afecta para nada. Esta es la primera cosa en el plano analítico. Pero también hay otra manera muy concreta, que consiste en relacionarnos con los numerosos estudiantes internacionales chinos y las comunidades sinoamericanas en EE UU y sus luchas. Estas son dos maneras que podemos emplear para explicar qué está en juego para la izquierda internacional y por qué les debe importar lo que sucede en China.

Daniel Fuchs

Pienso que tenemos dos problemas. Uno es que en lo tocante a la transformación de las relaciones de clase, a las luchas de clases y a las luchas feministas, por ejemplo, disponemos de un montón de análisis excelentes, tanto de analistas de China como de otros países. Sin embargo, la cosa cambia un poco en lo que respecta al Estado chino, y en mi opinión todavía hace falta desarrollar un análisis de clase más fundamentado teóricamente del Partido-Estado en China.

Y el segundo problema que quiero plantear es que cada vez resulta más difícil conectar con luchas reales en China. Si queremos exponer de forma convincente que defendemos una perspectiva socialista o comunista de la lucha social, hemos de centrarnos todavía más en esas conexiones, en el diálogo con analistas progresistas y la sociedad civil en China, pero esto se ha vuelto mucho más difícil en los últimos cinco a diez años.

Eli Friedman

Para retomar la cuestión que ha planteado Kevin hace un momento, lo cierto es que existe una gran interconexión e interpenetración de las elites de China y de EE UU. Un ejemplo clave es que la multinacional de más valor en el mundo, Apple, solo puede existir gracias a la cooperación de los capitalistas y los Estados de EE UU, Taiwán y China. Partir de un único país como base de análisis resulta insuficiente para explicar por qué existe una empresa cuyo valor supera los dos billones de dólares.

Y además se olvida a menudo que el mayor receptor de inversiones chinas en el extranjero es de lejos EE UU. Se habla mucho de África, pero no tiene ni punto de comparación. Así que esto requiere una explicación y nos ofrece, como internacionalistas y socialistas que somos, un asidero al que agarrarnos. Podemos preguntar: ¿qué hace el capital chino aquí? ¿Qué hace el capital estadounidense en China? Y ¿del lado de qué intereses te sitúas?

Sasha ya ha mencionado la cuestión crítica del imperialismo, así que veamos esto con un poco más de detalle. Estaremos todas y todos de acuerdo en que EE UU es una potencia imperialista, pero ¿lo es China? Y la que de todos modos es para mí la cuestión más interesante: ¿importa o qué está en juego en la práctica para nosotras y nosotros en EE UU que se califique a China de imperialista o no? ¿Altera esto nuestra manera de hacer política, para que no se quede en una mera cuestión teórica?

Sasha Day

Me pregunto si esta es la cuestión que hay que plantear. Veamos la relación de China con África, y creo que hay aspectos importantes en ello, pero lo que ocurre al final es que se busca simplemente una comparación con el imperialismo estadounidense, en vez de examinar la relación real con el imperialismo estadounidense. Creo que esta sea tal vez la cuestión primordial y más importante.

Charlie Post

Creo que es importante que digamos en voz alta, para que se nos oiga, que China es una amenaza seria para la dominación económica, política y militar de EE UU. Esto la diferencia de Irak y otras muchas sociedades del Sur global. China juega en el tablero mundial. Hay cuestiones teóricas sobre la manera que tenemos de entender esto sin caer en lo que pienso que es una formulación sumamente chapucera de la dinámica dual de las relaciones entre la competencia económica y la competición político-militar, cuestión a la que en mi opinión ningún marxista ha respondido suficientemente por el momento.

Aún más importante es saber cómo es la competencia económica entre dos economías que están muy, pero que muy interpenetradas y en que el capital estadounidense tiene una presencia significativa en la sociedad china y en el mercado nacional chino. Y el capital chino tiene una presencia muy significativa en EE UU. ¿Cómo afecta esto a la mitigación de lo que vimos en la parte temprana del siglo pasado, de unos bloques comerciales autocontenidos? ¿Qué significa esto para la rivalidad económica y cómo determina o limita la rivalidad político-militar? Pienso que todo lo que tenemos que decir es que el Estado chino y la clase dominante china compiten con EE UU. La clase dominante y el Estado de EE UU lo reconocen, y el Estado y la clase dominante de China lo reconocen. Así que lo que tenemos que hacer es discernir cuál es la forma concreta de esta competencia, a lo que no tengo ninguna respuesta.

Ashley Smith

Pienso que Charlie está describiendo lo que es una rivalidad interimperial. Soy más de la tradición de Lenin-Bujarin que Charlie. Al menos desde el punto de vista heurístico, esta visión te permite describir la evolución de una dinámica dentro del sistema sin transponer simplemente lo que decía la teoría clásica en su tiempo de una manera algo simplista.

Evidentemente, hay nuevos fenómenos que hemos de entender, sobre todo la internacionalización del sistema que vincula los capitales por encima de las fronteras estatales. Esta es una novedad importante del periodo neoliberal de los últimos 40 años. Y especialmente la interconexión entre el capital chino, tanto público como privado, y el capital estadounidense, además del capital europeo y del japonés. Así que no se trata de una mera rivalidad entre Estados que están económicamente segregados. Están profundamente interpenetrados en el plano económico, pero la diferencia radica en que el Estado chino todavía conserva el control sobre enormes partes del capital, su capital de propiedad pública, lo que lo distingue de muchos otros Estados y multinacionales con las que compiten el Estado y el capital de EE UU.

Y el otro aspecto es que China está subiendo en la cadena de valor. Ya no es una mera plataforma de exportación para las empresas multinacionales. Esto significa que no solo se convierte en un rival geopolítico, sino también en un potencial competidor económico, sobre todo en alta tecnología. Esto es lo que preocupa enormemente a EE UU, porque este desarrollo de la alta tecnología está vinculado al Estado chino y su ejército. Si leéis el documento más reciente del consejo nacional de inteligencia, veréis que el estamento militar está preocupado por el desafío que puede suponer China al predominio militar estadounidense.

Así que pienso que estamos asistiendo al surgimiento de una rivalidad interimperial asimétrica. EE UU es muchísimo más poderoso, pero el Estado y el capital chinos avanzan. Esta rivalidad no conduce a una simple repetición de la primera o la segunda guerra mundial o de la guerra fría. Tiene su propia dinámica particular, que hemos de analizar teóricamente e investigar empíricamente más en detalle. Encuentro numerosos escritos en el plano teórico y empírico sobre cuestiones del imperialismo que me parecen muy poco convincentes en este momento. Pienso que el Imperio de Hardt y Negri no sirven para comprenderlo. Creo que el análisis de Panitch y Gindin del imperialismo no es convincente porque descarta la posibilidad de una rivalidad. Y pienso también que la distorsión simplista, diría que tercermundista, de la teoría del imperialismo de Lenin resta importancia a la rivalidad interimperial y reduce el sistema mundial a la dominación del Norte global sobre el Sur global.

Estas posiciones teóricas simplemente no encajan con el hecho real de la rivalidad, así como con el modo de pensar de los gestores del Estado en China y EE UU, que han elaborado sus estrategias sobre la base de la rivalidad. La izquierda debería ser capaz de abordar esto tanto teórica como empíricamente. Y lo que es más importante que esto, necesitamos desarrollar una estrategia para construir la resistencia internacional desde abajo frente a ambos Estados.

Yige Dong

Me ha parecido útil analizar a fondo la diferencia entre imperio y hegemón. China es definitivamente imperialista de diversas maneras, pero creo que no ha alcanzado todavía la capacidad de convertirse en hegemón. El Estado se propone sin duda cambiar la dominación global unilateral de EE UU, está claramente en ello. Y los procesos en los que China desafía al hegemón podrían acarrear un montón de problemas.

David McNally

Solo dos cuestiones más. La primera es que creo que no tenemos una teoría del imperialismo suficiente para la época en que vivimos. Así que estoy de acuerdo con muchas cosas que ha descrito Ashley, pero no sé si encaja también con la teoría de la primera guerra mundial, como tal vez nos gustaría, y este es un reto que sigue abierto. Vimos esas intervenciones de comienzos de los años 2000. Ashley ha mencionado a Panitch y Gindin. Además de ellos, Ellen Wood ha escrito Empire of Capital, Harvey ha escrito The New Imperialism, pero por todo tipo de razones ese debate se ha estancado, lo cual no deja de ser interesante.

Pienso que hace falta retomar algunas cosas de estas y analizar a fondo cuáles fueron los puntos fuertes y débiles de aquellas intervenciones, si queremos que la teoría se abra camino. La cuestión que de todos modos quiero retomar de lo que ha dicho Sasha es que hace falta que podamos hablar del imperialismo como sistema mundial, por oposición a un conjunto de políticas nacionales, porque lo que ha ocurrido en gran parte del debate, es que el imperialismo se convierte en acción de un único Estado, y para retomar el comentario de Yige, se convierte en el hegemón, y entonces ningún otro Estado nacional puede ser imperialista. Así que necesitamos una teoría global mucho más rica, pero pienso que de todas maneras no la tenemos, de modo que creo que esta es una cuestión que realmente necesitamos plantearnos para seguir adelante.

Critical China Scholars

9 agosto 2021

 

https://spectrejournal.com/marxism-and-imperialism/

Traducción: viento sur

Critical China Scholars es un grupo de académicas y académicos que trabajan temas relacionados con China. Se puede leer más sobre sus actividades políticas en https://criticalchinascholars.org.

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