China y Rusia convierten en "una prioridad" la cooperación militar

El segundo y tercer ejército del mundo estrecharon ayer en Pekín aún más sus relaciones. La visita del ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, a la capital china ha puesto de relieve la voluntad de ambos países de profundizar los intercambios militares. Shoigu y su homólogo chino, Chang Wanquan, declararon que la cooperación en este ámbito es "una prioridad".


"Nuestra cooperación militar tiene un gran potencial, y Rusia está dispuesta a desarrollarla de la manera más amplia", aseguró el ministro ruso. Chang destacó el "sólido" desarrollo de las relaciones y abogó por una mayor confianza mutua. El objetivo de ambos países es "crear un sistema colectivo de seguridad regional", asegura la agencia Xinhua.


Rusia ha sido tradicionalmente el principal proveedor de armas a China desde 1989, cuando tras la matanza de Tiananmen tanto la Unión Europea como Estados Unidos decretaron un embargo militar al gigante asiático. El primer portaviones chino Liaoning, cuya puesta en marcha en 2012 se calificó como un hito histórico, fue construido en 1985 por la Unión Soviética. A pesar de que la cooperación tiene límites —Rusia se ha resistido a vender a China su tecnología militar más avanzada—, en los últimos años ha ido en aumento. China, además, ha dejado atrás su condición de subordinado para, como hizo hincapié ante Shoigu el primer ministro chino, Li Keqiang, tener una relación con Rusia "de igual a igual".

En mayo, ambas potencias realizaron sus terceras maniobras conjuntas en el mar de la China Oriental, y en agosto lideraron unos ejercicios terrestres junto a tres países más de la Organización de Cooperación de Shanghái, que reúne a varias naciones de Asia Central. La colaboración proseguirá en 2015, cuando la Armada rusa y el Ejército de Liberación Popular chino planean otras dos rondas de maniobras, una durante la primavera en aguas del Mediterráneo y otra, sin fecha, en el Pacífico. También conmemorarán el 70 aniversario del fin la II Guerra Mundial, un conflicto que sigue siendo motivo de desconfianza entre vecinos de la región.


El estrechamiento de las relaciones militares llega en un momento de mejoría general de las relaciones bilaterales entre ambas potencias. Xi Jinping y Vladímir Putin se reunieron recientemente al margen de la cumbre foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) de la semana pasada y suscribieron un nuevo acuerdo por el cual Rusia suministrará a China 30.000 millones de metros cúbicos de gas natural, una cantidad que se suma a los 38.000 millones anuales durante 30 años acordados en mayo por un valor de unos 320.000 millones de euros. Ambos países, además, han cerrado filas en cuestiones internacionales: China no ha criticado ni responsabilizado a Moscú por el conflicto del Este de Ucrania, y ayer el viceministro de Defensa ruso, Anatoly Antonov, sugirió que ambos países compartían tesis sobre las protestas prodemocráticas en Hong Kong.

La buena sintonía es la demostración de una supuesta coalición ante Estados Unidos, que en el llamado giro hacia Asia de su política exterior, quiere recuperar su hegemonía en la región y contrarrestar la pujanza china. Shoigu fue claro en este sentido: "Hemos expresado nuestra preocupación por los intentos de EE UU de reforzar su influencia militar y política". China y Rusia defienden que su cooperación militar no representa una amenaza para terceros países y que su alianza "contribuye a la estabilidad internacional y la paz".


La reticencia a la injerencia estadounidense en la región quedó patente también en la última Conferencia para las Medidas de Interacción y Construcción de la Confianza en Asia (CICA), en la que el presidente chino, Xi Jinping, defendió ante los 28 estados miembros de la organización que "los problemas de Asia tienen que ser resueltos por el pueblo asiático, y la seguridad en Asia tiene que ser protegida también por los asiáticos".

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"Es fantástico cómo se nos jode la sexualidad por los mandatos de poder"

Ruben Campero es psicólogo y educador sexual. En su último libro "A lo macho" analiza la sexualidad desde el punto de vista de la masculinidad. ¿Cuánto pesa el mandato dominante sobre lo que significa ser un varón? "Acá me dedico a cómo nos daña a los hombres", precisa el especialista.


—En el libro usted primero habla de la masculinidad y luego se refiere a masculinidades hegemónicas. ¿Qué sería la masculinidad y cómo sería ese proceso por el cual se convierte en hegemónica?


—Seguramente en esto de constituirnos en hombres y mujeres hay cuestiones biológicas, que por cierto han sido muy manejadas hegemónicamente como la única verdad para hablar sobre esta diferencia sexual impuesta en Occidente. Pero la masculinidad, por lo menos desde las teorías que manejo, vinculadas con el construccionismo social, no tiene que ver con algo natural o biológico.


Yo te diría entonces que la masculinidad hegemónica, que es una sola, la digo en singular, tendría más bien que ver con una serie de discursos: frases, actitudes, gestos, símbolos, rituales, que construyen un ideal de cómo un ser humano que nace con pene debe ser, tener y expresar.


Ese conjunto de discursos, relatos que son repetidos de generación en generación por distintas vías, van construyendo toda una mitología y un folclore de cómo se supone que es este macho. Y ahí con la palabra macho –por eso la utilicé en el título– intento aludir a una estrategia social para hacernos creer que en realidad todo este poder hegemónico del macho corresponde a algo natural, innato, cuando en realidad es toda esta serie de discursos la que produce esta mitología.


Usamos un discurso biológico, etológico, para naturalizar relaciones de poder y enquistar roles de dominador y dominado. Pero no pensamos cómo esta construcción, esta mitología del macho, incide en todos los hombres. Y en todas las mujeres también. Seamos hombres, mujeres, heteros, homos, más o menos masculinos, más o menos femeninos, lo tenemos como eje. Un eje del cual nos distanciamos, nos alejamos, para criticarlo, para rechazarlo, para adularlo, pero lo tenemos como ideal. Es un ideal regulador.


Este mito llamado macho, que no es el instinto, tendría que ver con esta idea de entronizar una figura, vinculada con un cuerpo identificado como hombre, es decir con pene, que tiene cualidades vinculadas con el poderío, el ejercicio de autoridad, la no conexión con la sensibilidad; con capacidad de decisión racional, política, que echa para adelante. Vos me dirás, "pero están también las mujeres"...


—Pero las mujeres están definidas en función de ese ideal de masculinidad...


—Claro. Lo femenino hegemónico, que ya teorizaba Simone de Beauvoir en la década del 40, señala que esa feminidad que se construye es complementaria y fabricada por esta masculinidad hegemónica, que necesita pensar la feminidad como subordinada, como inferior, para sostenerse como mitología constituyente de esto que llamamos masculino. Y para presentarse como modelo ideal de conformación de los humanos.


A su vez, y este es el último elemento, lo masculino hegemónico se va a diferenciar de lo femenino, y de aquellas otras masculinidades, esta vez sí en plural, que llamamos subalternas, subordinadas. Que serían por ejemplo todas aquellas masculinidades que no son fuertes ni aguerridas, que están más conectadas con la sensibilidad, que no son por ejemplo heterosexuales.


—Pero no son necesariamente homosexuales.


—No. Una masculinidad subordinada o subalterna podría ser cualquier hombre que tenga una dificultad de erección. Enseguida se identifica con una antimasculinidad. De hecho alguien puede decir: "no rindo como hombre en la cama". Fijate cómo la expresión es constituyente de una subjetividad. ¿Cómo se supone que se es hombre rindiendo sexualmente? ¿Qué quiere decir? Ahí la frase revela esta fuerza constructora de subjetividad que tiene la mitología llamada macho.


Otro masculino subalterno a nivel heterosexual sería aquel hombre que no tiene poder de decisión, que no logra imponer su autoridad frente a la mujer. O aquellos hombres muy sensibleros, o los que no saben hacer aquellas cosas que son de hombre, como arreglar un enchufe. Todas características que se asocian generalmente con lo femenino, y que nada tienen que ver con lo homosexual, que es otra gran categoría que también se asocia con lo femenino. Es decir, todo lo que no sea parte de la mitología del macho hegemónico va a ser considerado femenino y/o masculino subalterno.


—Usted habla en el libro de la angustia de ese hombre que tiene que estar siempre a la altura de las expectativas que en él se depositaron.


—Empieza cuando somos niños. Las familias tienen una especie de angustia, no hablada, en torno a que ese varoncito se haga varoncito. Cosa que no sucede con las nenas. Un sistema de control que celebra todas las veces que este nene actúa como nene. Se lo fuerza incluso, cuando se agarra el pito del nene y se preguntan los adultos: "¿para quién esto?, y responden: "para las nenas". Eso nos habla de que hay culturalmente una necesidad política de que los varones rápidamente, o a la fuerza, nos identifiquemos con esta mitología llamada macho. Y al cuerpo y a la subjetividad de nosotros los hombres, nos daña. Y a las mujeres también; pero acá me dedico a cómo nos daña a los hombres.


¿Qué pasaría si hiciéramos eso sobre las nenas? Si agarramos la vulva de la bebé y dijéramos: "¿Para quién es esto? Para los nenes", y la madre dijera: "Esta cuando sea grande no va a dejar títere con cabeza, se los va a coger a todos". Sin embargo con los nenes se hace. Los discursos van en torno al varoncito.


Cuando somos grandes y hay que iniciarse sexualmente, se hace a través de la penetración, sobre todo vaginal. Hay una cuestión reproductiva, heterosexualizante; es un acto, un ritual de masculinización. Parece que ponerla recubre al pene como de un halo mágico que lo constituye en falo. Y ahí lo vuelve un instrumento de poder.


—¿Cómo es el proceso con los hombres hegemónicos con los que trabaja en consulta? ¿Hay resistencias a lo que les plantea?


—Lamentablemente los hombres no vamos al médico. Mucho menos al psicólogo. Pero cuando el tipo, que ni a palos iría a un psicólogo, ve que no se le para, que tiene dificultades para la eyaculación, ahí no piensa en nada y va.


El trabajo no tiene que ver con convencer, sino con empezar a acompañar a este hombre, para olvidarse de esa armadura fálica que le hicieron creer que tenía, despojarse un poco de ella, y empezar a sentir. Cuando se saca la armadura, la piel está en llagas.


Es mentira lo que te creíste que tu cuerpo tiene que ser el cuerpo de un dios, o de una máquina que tiene que andar siempre. Tu cuerpo es un cuerpo, es sensible, y por tanto te dice cosas desde lo emocional, que vos deberías escuchar. Y que no son carencias, al contrario, son potencialidades. Capaz que vos estás precisando ahora vivir experiencias más ricas eróticamente, y no solamente meterla. Pero eso cuesta escucharlo.
Está difícil después coger en términos sensuales, eróticos, amorosos, como quieras llamarle; difícil manejar estos elementos del poder, porque en la cama está todo el tiempo el poder. Y de hecho a veces también la base del erotismo, porque si no hubiera vínculos de poder... Esto es de jugando; si yo me creo que soy el súper macho... ¿Por qué no ser la damisela? Que venga "mi" mujer y me haga, no sé, de macho también.
Es fantástico cómo se nos jode la sexualidad a los tipos por todos estos mandatos de poder.


Hay mucha basura cultural que no nos deja expresarnos. Expresiones como "por atrás nunca, yo soy macho". Tipos que, esto contado por muchas mujeres heterosexuales, las mujeres empiezan a tocar y van por las nalgas y no. Algunos dicen que no inmediatamente, otros aguantan porque han reflexionado un poco, pero se los ve tensos. ¡No te va a pasar nada! Pero no tenemos esa plasticidad, porque no nos deja la cultura. Seríamos más felices sexualmente.


—¿Esto tiene que ver con una resistencia a la pasividad? ¿Con ser el sometido en lugar de ser el que somete?


—Tiene que ver con la territorialización política del cuerpo. El cuerpo es un terreno claramente político, uno de los más políticos que hay. Desde el vamos, con esto de ir al frente, ponerle el pecho a las balas, dar la cara, ser un hombre que va, que no recula. Fíjate la expresión "recular", echar para atrás. Para nuestra cultura, todo lo que está atrás es siniestro: la puñalada por la espalda. Lo que viene de atrás es malo. Entonces, que el ano esté atrás tiene que ver con que la retaguardia quede vulnerable. Hay una mirada muy bélica del coito. El coito es un acto de dominación y colonización. Si el tipo tiene culo, puede que otro lo quiera colonizar. Es un acto político. Hay toda una matriz cultural que territorializa los cuerpos, y toma al ano, en el caso de los hombres, como esa zona tabuizada del cuerpo, en la cual se concentrarían los riesgos de la colonización, en tanto también el hombre tiene un área de su cuerpo pasible de penetración y por tanto pasible de humillación, como señala Beatriz Preciado. Todo hombre que se precie de tal, si usa su ano para gozar, es el traidor de los traidores, porque rompe con la ilusión de que todo hombre es sólo frontalidad y no tiene nada erotizable. "Por atrás nunca"; ni siquiera es específica la frase, es un atrás; todos pensamos que es el culo, pero no se dice.


—¿Por qué la penetración como una cuestión política?


—Por la relación de poder, de dominio, de colonización de un cuerpo. Es interesante analizar todas las expresiones populares que existen sobre las relaciones sexuales, que además las tenemos exclusivamente asociadas con el coito: "plantar bandera", "plantar el boniato", cuando en la relación sexual no necesariamente hay coito, podemos hacer otras cosas, pero tenemos un mandato reproductivo, heterosexualizante; asociamos penetración vaginal con relación sexual. Es una hegemonía, un reduccionismo terrible, que jode a las personas. Te puedo garantizar, en estos años de trabajo en consulta con mujeres y con hombres, que la mayoría de las disfunciones sexuales aparecen cuando hay que penetrar; sin embargo en otro momento no aparecen.
Un tipo, por ejemplo, que tiene dificultades de erección, se excita, pero cuando tiene que ponerla, se le baja. Hay factores psicológicos, claro, pero socialmente hay todo un estadio de otros hombres que están, "vamo, vamo, vamo", y ante tanta gente es muy difícil desarrollar una conducta refleja, porque la erección es un reflejo. Si yo le meto tanta cabeza en términos de obligación a un reflejo, el reflejo no me va a salir. Y si yo tengo el mandato de que cogerme a la persona que tengo enfrente, es para demostrarle, demostrarme, lo macho que soy, y por tanto retener a esa persona a mi lado para que me admire o me quiera, no voy a poder.


Porque esto se hace desde el lugar de la descontractura, del juego, de lo tranquilo. Yo no tengo que esperar nada para penetrar, porque si yo espero algo que no sea simplemente gozar, no se me va a parar. Y esto es una máxima del tratamiento de la disfunción sexual. La mayoría de los hombres viene con una exigencia de ejecución.


Está bueno esto de colonizar, el "sos mía", "sos mío", "te doy", pero no es porque te esté queriendo humillar, o te quiera destruir o te desprecie; es porque está bueno sentir esta cosa poderosa, y que vos sientas que yo soy poderoso, que goces con mi poder, que gocemos juntos en estos roles; pero si yo me creo que soy eso y que lo debo ser siempre, ahí me va a fallar.
Y no sabés el registro de sufrimiento que eso provoca. Porque provoca soledad psíquica; no estoy con alguien. Un recurso con los pacientes que están esforzándose por eso, es decirles: "Bajate del caballo. Sos uno más. Aceptá que sos uno más".


Hemos perdido la conexión con el juego. Por culpa de esta cultura. Y por culpa de nosotros mismos y nosotras mismas. Con los comentarios y los chistes que hacemos en las reuniones, en los boliches, en los asados, sostenemos todos los días este sistema perverso.


Pero eso ya son opciones personales. Que la gente haga lo que quiera. No estoy para evangelizar a nadie, ni decirle a nadie lo que tiene que hacer. Este no es un libro prescriptivo de conductas. Vos hacés lo que quieras; sos grande. Vos reflexioná. Y si después que reflexionás, querés volver a ser el mismo macho de siempre, selo. Pero consciente de lo que estás haciendo.


1. A lo macho. Sexo, deseo y masculinidad, Fin de Siglo, Montevideo, 2014.

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Altos cargos militares instan a EEUU a prepararse para guerra contra Rusia y China

Dos altos cargos militares de Washington han instado a los congresistas a preparar a las Fuerzas Armadas para una eventual guerra contra países como Rusia y China porque "la supremacía de EE.UU. está amenazada".


"SI no llegamos a un equilibrio" pronto será "demasiado tarde" y "sufriremos las consecuencias", advirtió el vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., el almirante James Winnefeld, en un discurso pronunciado en una reunión con los legisladores y representantes del sector industrial militar en la Biblioteca Ronald Reagan cerca de Los Ángeles.


Países como Rusia y China no están inactivos. "Antes contábamos con nuestra supremacía en fuerza y capacidades", dijo el almirante, citado por las agencias Tass y Reuters. "Ahora esta supremacía está bajo amenaza".


Ambos países invierten en nuevas clases de armamento como armas guiadas de alta precisión, tecnología furtiva y vehículos aéreos no pilotados, y también apuntalan sus capacidades en el espacio y en el ciberespacio y modernizan sus fuerzas nucleares", sostuvo el funcionario del Pentágono. Además, existen países como Corea del Norte e Irán, calificados por el almirante de totalitarios, que bajo el pretexto de su propia protección han obtenido armas de destrucción masiva. También sigue vigente la amenaza por parte de los extremistas de África y Oriente Medio, agregó.


"No nos estamos modernizando con la rapidez necesaria en un panorama técnico altamente competitivo", declaró Winnefeld, y recordó que existe el peligro de que se produzcan nuevos recortes en el presupuesto de la Defensa. Hizo también referencia directa a la nueva composición del Congreso tras las recientes elecciones y a sus esperanzas de que este cambio sea sinónimo de un aumento de los gastos militares.


El jefe de operaciones navales de la Armada estadounidense, el almirante Jonathan Greenert, también puso en tela de juicio la capacidad del complejo industrial militar de EE.UU. de seguir el ritmo de modernización de los adversarios potenciales y de responder a los múltiples desafíos.


"La contienda electrónica, el ataque electrónico, la guerra antisubmarino... en todas estas áreas modernas vamos a quedar obsoletos en el futuro por el simple hecho de que no invertimos en ellas", pronosticó el militar en el mismo evento en California. En su opinión, la Defensa estadounidense necesita urgentemente avances tecnológicos.


(Tomado de RT en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/147148-eeuu-preparaciones-guerra-rusia-china)

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Viernes, 14 Noviembre 2014 07:10

Los que sobran y la nueva insurgencia popular

Los que sobran y la nueva insurgencia popular

Para mejor controlar a la sociedad civil, el Estado mexicano asume dos formas: pública y clandestina. La segunda es la que emerge con toda su crudeza en la masacre de Ayotzinapa, e incorpora formas no convencionales de dominación. El terror de Estado paraliza a través del crimen. El procurador general de esa república intentó disparar la "solución final" de carácter legal, sin éxito por la tremenda deslegitimación que sufren las instituciones.

Arde Guerrero. Cada día la lumbre devora edificios públicos, sedes partidarias y automóviles. Se multiplican las manifestaciones y los cortes de carreteras. El 10 de noviembre el aeropuerto de Acapulco fue bloqueado durante cuatro horas. Dos días antes, la ira, la rabia, el coraje social habían llegado a las propias puertas del Palacio Nacional, en la ciudad de México, y ardió la puerta Mariana, que data del siglo XIX. Todo México hierve. En una multitudinaria marcha en el Distrito Federal un grupo de jóvenes pintó en la explanada del Zócalo una consigna con letras blancas: "Fue el Estado". Desde un edificio alguien le tomó una foto. Circuló masivamente, causó gran impacto y la frase se volvió viral en las redes sociales. El hashtag #FueElEstado ha sido multiplicado miles de veces en Facebook, Twitter e Instagram y se convirtió en un lema unificador.
La insurgencia ciudadana va en ascenso. En su epicentro, Guerrero, la revuelta popular agrupa a los normalistas de Ayot­zinapa, policías comunitarios, maestros de la disidencia magisterial y organizaciones campesinas y urbanas. Y a un nuevo actor: los padres y las madres de los 43 estudiantes detenidos-desaparecidos, los lesionados y los tres ejecutados de manera sumaria extrajudicialmente.
El pantano de Iguala ha sumido en una profunda crisis al Estado mexicano. El 7 de noviembre, la víspera del viaje del presidente Enrique Peña Nieto a China para participar en el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico, el informe del procurador general de la república, Jesús Murillo Karam, confirmando el peor de los escenarios (que los muchachos normalistas están muertos), enardeció más los ánimos. Los padres de las víctimas calificaron como farsa y un montaje la declaración del procurador; como un intento por querer darle "carpetazo" al caso. No obstante, por acción u omisión, la responsabilidad del Ejecutivo federal es ineludible.
UN ESTADO CON DOBLE FAZ. Según el Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018, publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 30 de abril, las fuerzas armadas, por sus características –"entrenamiento, disciplina, inteligencia, logística, espíritu de cuerpo, movilidad y capacidad de respuesta y de fuego"−, son el estamento "necesario" e "indispensable" para reducir la violencia y garantizar la paz social en México. Desde las 21 horas del 26 de setiembre el Gabinete de Seguridad Nacional recibió reportes y comunicaciones sobre qué estaba ocurriendo en Iguala. La detención y desaparición de los 43 normalistas ocurrió con el conocimiento, en tiempo real, de agentes de la Procuraduría General de la República y del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen, la policía secreta de la Secretaría de Gobernación), y de los mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional. No se puede argüir fallas de inteligencia; tampoco dudar de la movilidad y capacidad de respuesta del Batallón de Infantería número 27, bastión de la contrainsurgencia acantonado en esa ciudad desde los años setenta. Y es previsible que alguien haya informado al responsable de la cadena de mando y comandante supremo, el presidente de la república.
Al comenzar su mandato en diciembre de 2012 Peña Nieto cambió la narrativa sobre la violencia, pero no la esencia represiva del Estado y su gobierno. Huelga decir que la figura de la desaparición forzada, como instrumento y modalidad represiva del poder instituido, no es un exceso de grupos fuera de control sino una tecnología represiva adoptada racional y centralizadamente, que entre otras funciones persigue la diseminación del terror. El Estado terrorista encarna una filosofía que aparece cuando la normatividad pública autoimpuesta por los que mandan es incapaz de defender el orden social capitalista y contrarrestar con eficacia necesaria la contestación de los de abajo. Por ende, debe incorporarse una actividad permanente y paralela del Estado mediante una doble faz de actuación de sus aparatos coercitivos: una pública y sometida a las leyes (que en México tampoco se cumple) y otra clandestina, al margen de toda legalidad formal.
Es un modelo de Estado público y clandestino. Como un Jano bifronte. Con un doble campo de actuación, que adquiere modos clandestinos estructurales e incorpora formas no convencionales (o irregulares) de lucha. Un instrumento clave del Estado clandestino es el terror como método. El crimen y el terror. Se trata de una concepción arbitraria pero no absurda. Responde a una necesidad imperiosa del imperialismo y de las clases dominantes. Aparece cuando el control discrecional de la coerción y de la subordinación de la sociedad civil ya no resulta eficaz, y el sistema necesita una reconversión. No tiene que ver con "fuerzas oscuras" enquistadas en los sótanos del viejo sistema autoritario. Tampoco con "grupos de incontrolados" o "algunas manzanas podridas" dentro del Ejército y la policía.
Tiene que ver, fundamentalmente, con la reconversión del modelo de concentración del capital monopólico y la imposición de políticas de transformación del aparato productivo acordes con la nueva división internacional del trabajo. Y con la imposición del paquete de contrarreformas neoliberales, que incluye la apropiación de la tierra por grandes latifundistas y corporaciones trasnacionales que profundizarán el saqueo de los recursos geoestratégicos de la nación.
Pero el terror del Estado es también una respuesta al ascenso de las luchas políticas y reivindicativas de las masas populares; a la protesta de los de abajo, como la de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, que agrupa a los jóvenes de las escuelas normales rurales. Frente a la resistencia y la contestación, los amos del país necesitan una adecuación del Estado represivo. Entonces aparece el terror como fuerza disuasoria; la otra faz del Estado, la clandestina, la que recurre a fuerzas paramilitares, a los escuadrones de la muerte, a los grupos de limpieza social y los sicarios, a la guerra sucia. A los fantasmas sin rostro que ejecutan operaciones encubiertas de los servicios de inteligencia del Estado, que gozan de una irrestricta impunidad fáctica y jurídica. Aparece la otra cara de un Estado que construye su poder militarizando la sociedad y desarticulándola mediante el miedo y el horror. De manera selectiva o masiva, según las circunstancias. Pero siempre con efectos expansivos; haciéndole sentir al conjunto social que ese terror puede alcanzarlo.
Iguala exhibe la cara oculta de un Estado que hace un uso sistemático, calculado y racional de la violencia, de acuerdo con una concepción y una ideología que se enseñan en las academias militares. Que forman parte de una doctrina de contrainsurgencia.
LA SOLUCIÓN FINAL. Durante el sexenio de Felipe Calderón la narrativa gubernamental fue que la violencia no afectaba de manera negativa a la economía del país. Los dos primeros años de Peña Nieto estuvieron dedicados a gestionar las contrarreformas estructurales, y su imagen de "reformador" y "estadista" creció en el exterior. La revista Time le dedicó una portada con el título "Saving México" (Salvador de México), que ahora, ante el incendio de edificios públicos y vehículos, resulta patética.
Ante los hechos de Iguala la revista británica The Economist dijo en una reciente edición que "México está lejos de ser un país de leyes". The Wa­shington Post describió la sierra de Iguala como un "basurero humano". El diario concluyó que eso "ha destrozado la campaña de relaciones públicas" de Peña Nieto, al desviar la atención internacional hacia los fracasos en materia de seguridad. Y sentenció: "Se ha pasado del Mexican moment al Mexican murder".

Foto: AFP, Pedro Pardo
En la coyuntura, la envoltura fabricada durante los últimos años se desvaneció y emergió la verdadera consistencia de Peña Nieto. Entre contradicciones y lagunas, y bajo la presión internacional, sus hombres de confianza tuvieron que salir a hacer un de­sesperado "control de daños" centrado en refutar que se trató de un crimen de Estado. El 7 de noviembre asistimos a la puesta en escena de la "verdad oficial" sobre los crímenes de lesa humanidad de Iguala.
Mezcla de ficción y realidad, la representación mediática de Jesús Murillo Karam fue concebida por los estrategas del marketing político de Enrique Peña como una preparación para la "solución final" del régimen a la detención-desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos, de Ayotzinapa. En su papel de hechicero mayor de la aldea, Murillo anunció que los muchachos habían sido quemados y sus restos óseos triturados, lo que hará muy "difícil" la extracción de Adn para la identificación genética. Ergo, nunca aparecerá el cuerpo del delito de los 43 homicidios y se consumará la "segunda desaparición" de los desaparecidos, prolongando de manera indefinida la "tortura" (como la llamó Felipe de la Cruz) a los familiares, a quienes no se les permitirá hacer el trabajo de duelo.
Pensada para el consumo de masas, la novelesca actuación del procurador –con sus dislates histriónicos y el carpetazo del caso incluidos– remite al "Decreto noche y niebla" (Nacht-und-Nebel-Erlass) del Führer Adolfo Hitler, del 12 de diciembre de 1941, reconocido como el primer documento de Estado con órdenes para detener-desaparecer personas de manera furtiva o secreta, bajo el cobijo u ocultamiento de la oscuridad y la niebla. El decreto fue complementado por otros del mariscal Wilhelm Keitel, que especificaban cómo debían hacer desaparecer a personas sospechosas de resistir la ocupación nazi en Europa: sin dejar rastro de su paradero, ninguna pista, ningún atisbo de esperanza y "sin proporcionar información alguna" a sus parientes. El cadáver debía ser inhumado en el sitio de muerte y el lugar no sería dado a conocer. El objetivo, instruyó Keitel, era generar "un efecto aterrorizante" (abschreckende Wirkung) eficaz y perdurable sobre los familiares y la población, que debería permanecer con la "incertidumbre" sobre el destino de los detenidos.
En esos decretos que los ideólogos nazis preconizaban como "innovación básica en la organización de Estado", el propósito era "paralizar" a la población a través del "terror". Los desaparecidos eran un medio; el objetivo principal era desarticular cualquier forma de resistencia y mantener a la población en una incertidumbre duradera. Un esquema que parece repetirse en México a través de la simulación e instrumentalización de la búsqueda de los 43 desaparecidos, con el objetivo encubierto –pero hasta ahora no logrado– de aniquilar psíquicamente a los familiares y compañeros de las víctimas y a la población en general, e inhibir cualquier oposición o resistencia a la colonización, ocupación y despojo del territorio que habitan.
La finalidad del Estado terrorista es el disciplinamiento del cuerpo social. Ese "ocultar mostrando", perverso y deliberado (que no logra hacer desaparecer el negacionismo oficial), obedece a una técnica de sometimiento y dominación social. Como indican muchos análisis sobre prácticas de violencias extremas, hay un proceso previo de clasificación y simbolización que impregna a la sociedad y la divide en "ellos" y "nosotros". Es un proceso previo de deshumanización del "otro" a exterminar; de deshumanización y polarización extremas. Es necesario llevar al máximo las tensiones sociales para crear la sensación de que ningún proceso de diálogo es posible y lo único que cabe es una solución final que resuelva la cuestión. Porque al exterminio se llega. Se llega de manera premeditada a través de un proceso minuciosamente preparado, muchas veces por años. Y en eso los medios de difusión masiva tienen una función específica en la demonización y estigmatización del "grupo objetivo". En la fabricación de una víctima que, según la ideología de la criminalización del disenso (Vattimo), es clasificada como una "amenaza" social.
Reproductores y amplificadores de la violencia simbólica (Bourdieu) y todo un sistema de mentiras clasista y racista, los medios son usados para acelerar el proceso de deshumanización y des-individualización del otro, considerado enemigo; para la manipulación de la información y la simbolización de la violencia asimétrica –invisible, implícita o subterránea– del poder y la organización del exterminio. Y luego, para la negación. En general, y más allá del outsourcing o subrogación de la violencia oficial en boga con fines exculpatorios, los responsables de las desapariciones forzadas son los aparatos estatales. Es el mismo Estado, que lo puede hacer de modo directo o indirecto, como ocurrió en Iguala y antes en Oaxaca, Acteal, Aguas Blancas, Tlatelolco y un largo etcétera.
EL TERROR DE ESTADO Y LOS MATABLES. Los estudiantes de Ayotzinapa fueron baleados por agentes del Estado y luego entregados a personal tercerizado. A Julio César Mondragón lo detuvieron, lo torturaron y ejecutaron. Lo desollaron y vaciaron las cuencas de sus ojos. El cuerpo no fue ocultado sino expuesto, abandonado en una calle de Iguala. La técnica utilizada se planificó y ejecutó para ser vista. Los torturadores quisieron enviar un mensaje, un mensaje de terror.
En México se libra una guerra contra los que sobran, los jóvenes. Agamben los llamó "matables" (uccidibiles), como se dice en Colombia. El pretexto es la lucha contra las drogas. Su destino: la fosa común, clandestina, sin nombre. Los jóvenes sobran, el sistema del Estado los descarta. Vivimos la sociedad del descarte guiada por su razón cartesiana: descartar lo que sobra. Artaud señaló que Hitler haría lo que hoy hacen los cárteles tercerizados del Estado: el capitalismo produce sobras y ellos los eliminan por su goce herético. No se soporta el estilo de vida de los jóvenes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa y se los elimina con la anuencia de la clase política, sus partidos e intelectuales orgánicos.
Viene luego la etapa de la negación, de la mentira y las manipulaciones. Negacionismo como expresión de un mundo turbio donde lo verdadero y lo falso se confunden, donde el sentido de las palabras se transforma o se invierte. En el caso de Iguala, la esquizoide negación gubernamental ha estado dirigida desde un principio a intentar eludir toda responsabilidad en lo que ha sido calificado como un crimen de Estado. De allí que en la fabricación de la solución final del caso Iguala-Ayotzinapa la única hipótesis en las investigaciones haya estado dirigida a fortalecer la unión "crimen organizado-fosas comunes", complementada con otro mecanismo perverso, luego desechado: la inversión de la acusación. Esto es, las pretendidas víctimas (los normalistas asesinados, lesionados y desaparecidos) eran "culpables", ya que en el expediente se los quería presentar como "parte" o "auxiliares" de un grupo criminal. Esa inversión de la acusación es el argumento más cínico de la negación.
México configura hoy un Estado macabro, donde la imbricación de violencia, corporaciones que devastan y despojan, y grupos de la economía criminal, empuja para que nada se aclare, para que todo se sumerja en un no lugar y en un no tiempo coludidos contra la esperanza de la gente. El Estado y sus instituciones se han convertido en baluarte del crimen, la decadencia y el espanto, donde lo bárbaro y sus atrocidades reinan. Dice el poeta Javier Sicilia que México se parece cada vez más a un rastro, a una inmensa fosa clandestina, a un campo de concentración al aire libre.
En ese contexto, debemos recordar que un Estado perpetrador de crímenes contra la humanidad rechaza siempre reconocer su evidencia. Desvanece datos, fabrica testimonios, disimula hechos a la justicia y sustrae criminales a una sanción; por eso es un delito. Además, el negacionismo es un acto deliberado de destrucción de la memoria y una ofensa a las víctimas, a los sobrevivientes y sus familias. Enfrentar la realidad implica aceptarla en toda su crudeza, y con Georges Bernanos podríamos decir que la verdadera esperanza comienza cuando hemos aprendido a desesperar de todo.

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No hay diferencia entre narco, burguesía y élites

Propongo que dejemos de hablar de narco (narcotráfico o tráfico de drogas) como si fuera un negocio distinto a otros que realizan las clases dominantes. Atribuir los crímenes a los narcos contribuye a despolitizar el debate y desviar el núcleo central que revelan los terribles hechos: la alianza entre la élite económica y el poder militar-estatal para aplastar las resistencias populares. Lo que llamamos narco es parte de la élite y, como ella, no puede sino tener lazos estrechos con los estados.


La historia suele ayudar a echar luz sobre los hechos actuales. La piratería, como práctica de saqueo y bandolerismo en el mar, jugó un papel importante en la transición hegemónica, debilitando a España, potencia colonial decadente, por parte de las potencias emergentes Francia e Inglaterra. La única diferencia entre piratas y corsarios es que éstos recibían patentes de corso, firmadas por monarcas, que legalizaban su actuación delictiva cuando la realizaban contra barcos y poblaciones de naciones enemigas.


Las potencias disponían así de armadas adicionales sin los gastos que implicaban y conseguían debilitar a sus enemigos tercerizando la guerra. Además, utilizaban los servicios de los corsarios sin pagar costos políticos, como si los destrozos que causaban fueran desbordes fuera del control de las monarquías, cuando en realidad no tenían la menor autonomía de las élites en el poder. La línea que separa lo legal de lo ilegal es tenue y variable.


Encuentro varias razones para dejar de considerar a los narcos como algo diferente de la burguesía y del Estado.


La primera, es histórica. Es bien conocido el caso de Lucky Luciano, jefe de la Cosa Nostra preso en Estados Unidos. Cuando las tropas estadunidenses desembarcaron en Sicilia, en 1943, para combatir al régimen de Mussolini, contaron con el apoyo activo de la mafia. El gobierno de Estados Unidos había llegado a un acuerdo con Luciano, por el cual éste movilizó a sus partidarios a favor de los aliados a cambio de su posterior deportación a Italia, donde vivió el resto de su vida organizando sus negocios ilegales.


Los mafiosos eran, además, fervientes anticomunistas, por lo que fueron usados en el combate a las fuerzas de izquierda en el mundo y como fuerza de choque contra los sindicatos estadunidenses.


En segundo lugar, la superpotencia utilizó el negocio de las drogas en su intervención militar en el sureste de Asia, en particular en la guerra contra Vietnam. Pero también a escala local, en el mismo periodo, para destruir al movimiento revolucionario Panteras Negras. En ambos casos la CIA jugó un papel destacado. Sobre estos dos primeros puntos hay decenas de publicaciones, lo que hace innecesario entrar en detalles.


En tercer lugar, Colombia ha sido el principal banco de pruebas en el uso de las bandas criminales contra las organizaciones revolucionarias y los sectores populares. Un informe de Americas Watch de 1990 establece que el cártel de Medellín, dirigido por Pablo Escobar, atacaba sistemáticamente a líderes sindicales, profesores, periodistas, defensores de los derechos humanos y políticos de izquierda, particularmente de la Unión Patriótica (Americas Watch, La guerra contra las drogas en Colombia, 1990, p. 22).

A renglón seguido destaca que los narcotraficantes se han convertido en grandes terratenientes y, como tal, han comenzado a compartir la política de derecha de los terratenientes tradicionales y a dirigir algunos de los más notorios grupos paramilitares.


Este es el punto clave: la confluencia de intereses entre dos sectores que buscan enriquecerse y mantener cuotas de poder, o adquirir más poder, a costa de los campesinos, los sectores populares y las izquierdas. Todo indica que la experiencia colombiana –en modo particular, la alianza de los narcos y los demás sectores de las clases dominantes– está siendo replicada en otros países como México y Guatemala, y está disponible para aplicarla donde las élites globales lo crean necesario. De más está decir que esto no podía hacerse sin el concurso de la agencia antidrogas estadunidense, así como de sus fuerzas armadas.


En cuarto lugar, hace falta comprender que el negocio de las drogas forma parte de la acumulación por desposesión, tanto en su forma como en su contenido. Funciona como una empresa capitalista, como una actividad económica racional, como concluye el libro Cocaína & Co., de los sociólogos colombianos Ciro Krauthausen y Luis Fernando Sarmiento (Tercer Mundo Ediciones, 1991). Tiene algunas diferencias con los demás negocios capitalistas, sólo por tratarse de una actividad ilegal.


La violencia criminal, considerada a veces como demencial, es el argumento que suelen utilizar los medios y las autoridades para enfatizar los aspectos especiales del negocio de las drogas. Es tan falso como lo sería atribuir un carácter criminal al cultivo y comercialización de bananas porque en diciembre de 1928 fueron asesinados mil 800 huelguistas que trabajaban en la United Fruit Company en la Ciénaga de Santa Marta, norte colombiano. Algo similar podría atribuirse al negocio minero o al petrolero, manchados de sangre en todo el mundo.


El negocio de las drogas está en sintonía con la financierización de la economía global, con la cual confluye a través de los circuitos bancarios donde se lavan sus activos. Es bueno recordar que durante la crisis de 2008 el dinero del narco mantuvo la fluidez del sistema financiero, sin cuyos aportes hubiera padecido un cuello de botella que habría paralizado buena parte de la banca.


Por último, eso que mal llamamos narco tiene exactamente los mismos intereses que el sector más concentrado de la burguesía, con la que se mimetiza, que consiste en destruir el tejido social, para hacer imposible e inviable la organización popular. Nada peor que seguir a los medios que presentan a los narcos como forajidos irracionales. Tienen una estrategia, de clase, la misma a la que pertenecen.

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Colisión de dos cosmogonías mercantilistas: EU vs China

Empezaron en China los impactantes ajustes de 15 días del nuevo orden del G-3 geoestratégico, que no se atreve a pronunciar su nombre (http://goo.gl/94Tb2w).

Voice of America reconoce que, pese a las tensiones, China otorga a Obama una bienvenida cálida (http://goo.gl/5F3exZ).

El alicaído Obama inició su periplo asiático en Pekín con un discurso muy trillado, que ya no convence ni a sus ciudadanos, sobre ajenos derechos humanos-libertad-democracia, de los que se hace de la flagrante vista gorda con su aliado neoliberal de México.

Obama piensa usar todas las plataformas de las trascendentales cumbres asiáticas para impulsar su proyecto, muy polémico, de la Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), que en forma anómala no incluye a China, que lo juzga como un diseño geopolítico, mediante armas mercantilistas, para su contención, sino, de su alucinante exclusión regional.

La embajada de EU en Pekín sirvió para que Obama aleccionara a 11 países vasallos sobre las supuestas bondades del diseño unilateral del TPP, que favorece a sus trasnacionales.


Fue inevitable que Obama no saludara al grotescamente exorcizado Vlady Putin, con quien se reunirá oficialmente en la próxima cumbre del G-20 en Brisbane (http://goo.gl/ovlm8n), mientras Rusia sea una potencia nuclear euroasiática de primer orden.


A juicio del rotativo galo Le Figaro, Xi Jinping coloca a China en el centro del sueño Asia-Pacífico al desafiar (sic) de manera aterciopelada (sic) a EU y su proyecto de integración económica regional (el TPP polémico y hiératico, ergo antidemocrático, según Wikileaks).


China se posicionó en el centro de un nuevo orden asiático y el mandarín Xi invitó a los participantes de la cumbre de la APEC a realizar el sueño Asia-Pacífico para los pueblos de la región.


Le Figaro juzga que el proyecto de Obama del TPP sufre abiertamente la competencia de la cosmogonía más armónica de China (http://goo.gl/rs3Ihw).


El TPP es hoy un diseño desfalleciente que constituye una extensión transasiática del neomonroísmo regional de la Alianza del Pacífico, a la que pertenecen los subyugados Chile, Perú, Colombia y el castrado México neoliberal itamita, éste cada vez más absorbido al esquema de América del Norte (pero sin mexicanos).


Hasta Edward Luce, del Financial Times, uno de los máximos portavoces de la anglósfera, juzga que "China no es refugio para las aflicciones de Obama (http://goo.gl/1YyqcB)".


Durante el Foro de la Cuenca del Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), el mandarín Xi lanzó en forma oficial la Zona de Libre Comercio de Asia-Pacífico, que naturalmente no goza de la aprobación de Obama.


El mandarín Xi juega estupendamente al hipercomplejo go (ajedrez chino) con dos anuncios espectaculares que impactarán tanto en la geoenergía como en las geofinanzas: cierra el trato con Rusia para el segundo tramo de otro gasoducto que le blinda de los piratas del estrecho de Malaca, cuyas operaciones se realizarán exclusivamente en yuan, la divisa ascendente del nuevo orden multipolar en curso, y conecta las bolsas de Shanghai y Hong Kong (la primera plaza financiera global, de acuerdo con el ranking del Índice de Desarrollo Financiero), lo cual disparó las acciones de China en los pasados 3 años (http://goo.gl/QJBzLL).


Lo que pierde Rusia en la bolsa y con su divisa podrá recuperarlo ulteriormente en el binomio bursátil Shanghai-Hong Kong, lo cual significa un tremendo golpe a la hegemonía bursátil de la City en Londres y Wall Street.


Obama, quien llega derrotado domésticamente a su periplo asiático –de enorme relevancia para el futuro de EU–, anunció una nueva política de otorgamiento de visas de turismo y negocios con un límite de 10 años para los ciudadanos chinos (http://goo.gl/5qrYXn).


Hoy los nuevos turistas a cortejar son los chinos, quienes dejarán una derrama de 85 mil millones al año en EU.
En mi entrevista al Shanghai Daily aduje que el escándalo de la licitación del tren chino a Querétaro, desde el punto de vista geoeconómico, es la consecuencia de la colisión de las dos cosmogonías entre Obama y Xi, cuando el México neoliberal itamita operó en forma esquizofrénica, sin contemplar su incrustación al regionalismo tripartita de Norteamérica (pero sin mexicanos).


La cumbre de la APEC acordó un arreglo anticorrupción que cierra la puerta a los fugitivos económicos foráneos, también firmado por Peña en forma conspicua.

Cabe señalar que el mandarín Xi ha hecho de la lucha anticorrupción uno de los pilares de su gobernabilidad (http://goo.gl/Sf2fTV).

Algunas personalidades de la anglósfera, como el anterior premier australiano Bob Hawke –uno de los turiferarios de la APEC–, reclaman un G-2 para el curso de la transformación del orden estratégico regional, que deberán acordar a China una mayor posición sustancial y que incluya un papel de liderazgo sustancial para EU. Insiste la anglósfera en aislar a Rusia de un G-3 geoestratégico ineludible (http://goo.gl/Z5jtjg).

China se coloca motu proprio en el asiento trasero de Rusia en su contraofensiva en el mar Negro-Medio Oriente, mientras Moscú le imita ubicándose detrás de Pekín en su armonía asiática, lo cual se subsume en la nueva ruta de la seda, que va de Chongqing hasta Alemania, pasando por Asia central y Rusia (http://goo.gl/YkQFp6). ¿Reparto sincrónico de roles de Rusia y China?

China no acepta más la supremacía de EU en el nuevo orden regional emergente en la región asiática –del que Rusia forma parte, aunque en forma menos preponderante, en la zona del eje Kamchatka-Vladivostok.


El grave defecto del G-2 de Brzezinski –alianza entre China y EU para repartirse el mundo, http://goo.gl/Qv3vA1– es que no toma en cuenta la compenetración cada vez más profunda entre China y Rusia, a la que la anglósfera busca exorcizar en forma absurda de la Vía Láctea.


A estas alturas, ¿puede China desprenderse de Rusia, de la que depende tanto de su nuevo abastecimiento energético gasero como de su panoplia militar nuclear, quizá a cambio de la primacía del yuan (por encima del atribulado rublo), y de la conectividad de Moscú binomio bursátil de Shanghai-Hong Kong?

Es tan insensato pretender excluir a Rusia de Europa y Asia como intentar hacer lo mismo con EU en otras regiones del planeta.

El grave inconveniente radica en acomodar a EU, que viene de una unipolaridad aberrante, en un G-3 con Rusia y China.
Lo real es que Asia se escapa a la hegemonía de EU, hoy en declive, y no tiene más remedio que reconocer la ascendencia irresistible del "sueño chino ( China's dream)", mucho más atractivo por su ausencia de pontificaciones e injerencismos mesiánicos insustentables basados en los mitos del Destino Manifiesto y el excepcionalismo del pueblo elegido por la Providencia.


No creo que los geoestrategas de Rusia y China vean algún inconveniente para que EU sea el primus inter pares, siempre y cuando cese su injerencismo y se le olvide pontificar a civilizaciones milenarias de 6 mil años, como China, cuando EU es de reciente creación, del siglo XVIII

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Martes, 11 Noviembre 2014 06:24

Ayotzinapa y electorerismo

Ayotzinapa y electorerismo

El atroz fin de los estudiantes de la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos", de Ayotzinapa, debe invitarnos a mirar las diferentes aristas que se encuentran detrás de un hecho que ha generado indignación generalizada. Es muy fácil hablar de Estado fallido y de poder del "crimen organizado", pues eso más que revelar oculta el conjunto de prácticas sistemáticas del capital dentro de las que la violencia y la cleptocracia son tan sólo algunas de las estrategias.

La asociación de las fuerzas del Estado con grupos paramilitares financiados por el narcotráfico, que tiene como propósito aterrorizar una población "roja", con una importante historia de resistencia social, despierta aún más inquietudes si se tiene en cuenta que los gobernantes locales y regionales, imputados como responsables del hecho pertenecen al Partido de la Revolución Democrática (PRD), que en las dos últimas elecciones impulsó la candidatura de Andrés Manuel López Obrador (2006 y 2012), político izquierdista de la oposición, a quien vencieron las fuerzas más oficialistas, en elecciones cuya transparencia dejó fuertes dudas (en 1988 el fraude fue contra Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD).

Seguramente, se buscarán las explicaciones y las justificaciones, a la usanza de la política oficial, hablando de "manzanas podridas", y de que por un elemento no se puede juzgar todo el movimiento, pero, la verdad es que la aceptación total de las reglas del sistema y la reducción de la práctica política al "electorerismo representativo" está llevando a los movimientos políticos de la izquierda convencional a parecerse cada vez más a los partidos tradicionales.

Las acusaciones mutuas que hoy se lanzan los miembros de las diferentes corrientes en que se encuentra dividido el PRD de ser los impulsores de la candidatura del hoy capturado José Luis Abarca, ex alcalde Iguala, y acusado de ser el autor intelectual de la masacre de los estudiantes, es una muestra de lo que en buena medida significa la deriva de muchos movimientos de "izquierda" hacía su conversión en simples "empresas electorales"

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De todos es sabido que las estructuras plutocráticas de los Estados modernos han basado su predominio y legitimidad en la venta de la llamada "ilusión democrática", que tiene como instrumento central la elección periódica de miembros de los órganos del poder ejecutivo y legislativo. A estos procesos se destinan enormes sumas de dinero que garantizan que los cuerpos colegiados y los despachos de los gobernantes regionales y nacionales estén ocupados por sujetos de las élites económicas. En el congreso norteamericano, por ejemplo, 268 de los 534 representantes declararon un patrimonio igual o superior al millón de dólares, y la revista televisiva Meet The Press estima que en la reciente campaña electoral se gastaron cuatro mil millones de dólares.Cifra que no contabiliza el llamado "dinero oscuro", que es el autorizado a las instituciones sin ánimo de lucro, que pueden invertir secretamente en las campañas con la condición de que tal inversión no sea coordinada con los candidatos y tenga lugar en los medios electrónicos. Se estima que tal inversión representó no menos del 55% del total gastado en las campañas de las recientes elecciones.

Pues bien, la necesidad de los partidos políticos de la izquierda convencional de hacerse competitivos en estos escenarios, es la que los está llevando a verse involucrados en casos como los de Iguala, pues la aceptación de ciertas candidaturas obedece tan sólo a las capacidades de financiación que ofrecen. Esto termina limitando el discurso y las acciones, cuando se accede al gobierno, a un abierto seguidismo de la política tradicional.


En reciente entrevista, el escritor uruguayo Raúl Zibechi afirmaba que el ciclo del progresismo en América Latina estaba llegando a su fin y que si bien los gobiernos que lo representan pueden sostenerse por un tiempo, el arsenal de sus políticas transformadoras parece agotado. Eso no implica desconocer que la ola de "progresismo" que ha atravesado América Latina no sólo cuestionó las políticas neoliberales y melló en cierta medida el discurso de "pensamiento único", sino que fue pieza fundamental en el esbozo de un mundo multilateral que hoy se disputa como estructura futura entre los hegemones actuales. Pero, tampoco es menos cierto, que las asimetrías sociales y económicas se mantienen y que la columna vertebral del capital no sólo permanece incólume sino que, incluso, parece fortalecida.

La fatiga de los alcances del progresismo y casos como los de Iguala en México y las recientes condenas por corrupción a ex-miembros del Polo Democrático en Colombia, son indicadores de que los movimientos populares en América Latina deben empezar a replantearse seriamente la forma de "hacer política". Si bien no se trata de regresar a la vieja dicotomía abstención versus participación electoral, es claro que a ésta última no puede ni debe limitarse el accionar de los partidos alternativos. Recentrar las actividades alrededor de las luchas y metas de los movimientos populares de base debe ser un propósito inmediato. La clara definición de las metas alcanzables cuando se participa en gobiernos bajo las reglas actuales, para evitar desgastar el discurso transformativo y no permitir que éste se ponga a nivel de las finalidades de la política convencional, debe ser una exigencia a quienes en nombre de una sociedad diferente se someten a los procesos electorales.


Ya es hora de que la izquierda supere el complejo de impotencia surgido hace veinticinco años con la caída del Muro de Berlín, y plantee abiertamente las transformaciones básicas que nos deban conducir a una nueva sociedad. La redistribución del trabajo y del ingreso, una producción agropecuaria realmente sostenible, la exigencia de pasos decisivos para el cambio de la matriz energética, medidas serias para limitar el consumismo de los grupos dominantes eimpulsar la democratización de las relaciones laborales y familiares, entre otras cosas, deben ser las metas orientadoras de los grupos alternativos.

No puede pedirse menos cuando el mismísimo capital da muestras de entender la gravedad de la coyuntura, e inicia recortes en la jornada de trabajo, como la instaurada por el multimillonario Carlos Slim, al reducir la semana laboral a cuatro días ,o, cuando "La Conferencia sobre Capitalismo Inclusivo", organizada por los banqueros Rothschild, y que reunió en mayo de éste año a los principales fondos de inversión del mundo, reconoce las profundas aberraciones producidas por el capitalismo en los últimos treinta años tal el caso de la elevada concentración de los ingresos en todo el planeta, el poder de manipulación en los mercados de valores y los daños ambientales que se han convertido en una seria amenaza para la vida humana.

El éxito editorial del libro de Thomas Piketty, centrado en la creciente desigualdad patrimonial y de ingresos no es casual, se trata del mensaje que el sistema se envía a si mismo, sobre los riesgos de levantamientos sociales si el actual modelo continúa ahondando su lógica. Algunos grupos del establecimiento consideran que el nivel de alienación inducido sobre la población es suficiente para poder continuar como hasta ahora, mientras que otros estiman conveniente suavizar las condiciones de explotación. Sin embargo, los movimientos alternativos siguen presos de un gran temor a proponer cambios radicales bajo la premisa de la desigual correlación de fuerzas y un sedicente pragmatismo que impulsa tan sólo la búsqueda de logros de muy limitado alcance como los subsidios que eliminan temporalmente la pobreza.


La guerra amenaza por todas partes y se manifiesta en conflictos velados como la "guerra contra las drogas" en México y Colombia, o de forma abierta como en Irak, Siria y Ucrania. La masacre de los estudiantes de Ayotzinapa es parte de esa guerra y entre muchas cosas ha desnudado la degradación que para la izquierda representa limitarse a actuar en la misma forma que los partidos tradicionales. De ahora en adelante, una buena señal de cuales movimientos son realmente alternativos será observar si su accionar no se limita tan sólo a diseñar campañas electorales y a conseguir fondos exclusivamente con ese propósito

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'Decisiones Difíciles': Hillary Clinton admite su papel en el golpe de Honduras

En un reciente artículo de opinión en el Washington Post, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton utilizó una reseña del último libro de Henry Kissinger, Orden Mundial, para dar a conocer su visión de "mantener el liderazgo de Estados Unidos en el mundo". En medio de numerosas crisis a escala mundial, Clinton pidió volver a una política exterior con propósito, estrategia y pragmatismo. También destacó algunas de estas opciones de política en su autobiografía, Decisiones Difíciles, y la manera en que han contribuido a los retos que la Administración de Obama enfrenta ahora.


El capítulo sobre América Latina, en particular la sección sobre Honduras, una de las principales fuentes de los niños y niñas migrantes que están actualmente cruzando la frontera, ha pasado en gran parte desapercibido. En las cartas a Clinton y a su sucesor John Kerry, más de 100 miembros del congreso han advertido en varias ocasiones sobre el deterioro de la situación de seguridad en Honduras, especialmente después del golpe militar en el 2009 que derrocó al presidente democráticamente elegido, Manuel Zelaya.


Dana Frank, experta en Honduras, escribió en ForeignAffairs que el Gobierno posterior al golpe "recompensó a los partidarios del mismo con puestos altos en ministerios. Ellos abrieron la puerta, a su vez, para el agravamiento de la violencia y la anarquía...como las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, la Organización de los Estados Americanos, y Human RightsWatch han documentado...". La tasa de homicidios, ya la más alta del mundo, aumentó en un 50% de 2008 a 2011; la represión política y los asesinatos de los candidatos políticos de la oposición, organizadores campesinos, y activistas LGBT aumentaron y continúan hasta el día de hoy. Los feminicidios se dispararon. La violencia e inseguridad fueron exacerbados por un colapso institucional general. La violencia relacionada con las drogas ha empeorado en medio de denuncias de corrupción en los servicios de la policía y el Gobierno de Honduras. Mientras las pandillas son responsables de gran parte de la violencia, las fuerzas de seguridad en Honduras también han participado en una ola de asesinatos y otros crímenes contra los derechos humanos con impunidad.


Sin embargo, a pesar de esto, tanto bajo el liderazgo de Clinton como el de Kerry, la respuesta del Departamento de Estado respecto a la violencia y a la constante impunidad de la policía y el ejército ha sido en gran medida solo silencio, junto con la ayuda continua de los Estados Unidos a las fuerzas de seguridad de Honduras. En Decisiones Difíciles, Clinton describe su papel en el periodo posterior al golpe de Estado que ha llevado a Honduras a esta situación. Su cuenta de primera mano es significativa no solo porque contiene una confesión verdadera de un hecho importante, pero también porque contiene un falso testimonio crucial. No vamos a acusar a nadie de mentir; al igual que los houyhnhnms en Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, quienes no tenían una palabra para mentir, solo digamos que ella ha dicho "lo que no es".


En primer lugar, la confesión: Clinton admite que ella utilizó el poder de su oficina para asegurarse de que Zelaya no volviera a la Presidencia. "En los días siguientes [después del golpe] hablé con mis homólogos de todo el hemisferio, incluida la secretaria [Patricia Espinosa] en México", escribió Clinton. "Nosotros establecimos las estrategias de un plan para restaurar el orden en Honduras y garantizar que elecciones libres y limpias se celebren rápidamente y de manera legítima, lo que haría que la cuestión de Zelaya sea irrelevante".

Esto tal vez no sea una sorpresa para aquellos que han seguido de cerca el drama después del golpe (ver mi comentario de 2009 sobre el papel que jugó Washington ayudando a que el golpe tenga éxito aquí, aquí y aquí). Pero la historia oficial, la cual fue debidamente aceptada por la mayoría de los medios de comunicación, era que la Administración de Obama en realidad estaba en contra del golpe y quería que Zelaya retornara a la Presidencia.

La cuestión de Zelaya era cualquier cosa menos irrelevante. Líderes de América Latina, la Asamblea General de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales reclamaron vehementemente su regreso inmediato a la oficina. La posición desafiante y antidemocrática de Clinton provocó un descenso en las relaciones de Estados Unidos con varios países de América Latina, algo que ha continuado hasta la fecha. Se ha erosionado la cálida bienvenida y el beneficio de la duda que incluso los gobiernos izquierdistas de la región le habían ofrecido a la recién instalada Administración de Obama unos meses antes.


Ahora sobre la "cosa que no es": Clinton informa de que Zelaya fue arrestado en medio de "temores de que se estaba preparando para burlar la Constitución y prorrogar su mandato". Esto simplemente no es verdad. Como Clinton debe saber, cuando Zelaya fue secuestrado por los militares y fue transportado fuera del país en pijamas el 28 de junio de 2009, él estaba de hecho tratando de poner una votación consultiva en la boleta electoral, no una votación vinculante. La encuesta iba a preguntar a los electores si querían tener un verdadero referéndum sobre una reforma de la Constitución durante las elecciones previstas para noviembre. Es importante tener en cuenta que Zelaya no era elegible para candidatear en esa elección. Incluso si él hubiera conseguido todo lo que quería, era cronológicamente imposible que Zelaya prorrogara su mandato. Pero esto no impidió a la extrema derecha en Honduras y los Estados Unidos utilizar acusaciones falsas de manipulación de la Constitución para justificar el golpe.

Además de su audaz confesión y aceptación de la narrativa de la extrema derecha en el episodio hondureño, el capítulo sobre América Latina está considerablemente a la derecha de su propia trayectoria en la región como secretaria de Estado. Esto parece ser un cálculo político. Clinton corre poco riesgo de perder votos al admitir su papel en hacer que la mayoría de los gobiernos del hemisferio estén indignados frente a los Estados Unidos. Por otro lado, hay grupos de interés influyentes y bastante dinero de campaña para recaudar de grupos de presión derechista con enfoque latinoamericano, como los cubano-americanos de Florida y sus recaudadores de fondos.


Al igual que los 54 años del fallido embargo contra Cuba, la posición de Clinton sobre América Latina en su candidatura a la Presidencia es otro ejemplo de cómo la derecha ejerce una influencia desproporcionada en la política exterior de los Estados Unidos. Como también hemos visto en el caso de la lucha continua de la República Argentina contra los fondos buitre, estas influencias pueden ser sustanciales en ciertos momentos en los cuales incluso la mayoría de la clase política preferiría dejar que prevalezca la razón. Ni que decir del electorado, si es que tuviera una voz en estos asunto

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Lunes, 10 Noviembre 2014 07:58

El mundo deshizo las promesas

El mundo deshizo las promesas

La caída del Muro de Berlín es un relato histórico con varias dimensiones. El derrumbe del llamado "Muro de la vergüenza" desembocó en el fin del sistema comunista, facilitó la reunificación de Alemania, extendió el número de países que forman parte de la Unión Europea, propagó la democracia liberal en el Viejo Continente y sepultó la socialdemocracia. Estos rasgos esenciales del impacto que tuvo la desaparición del Muro que separaba el Este del Oeste desde 1961 no escapan a las memorias antagónicas. Según el lugar del "post Muro" donde uno se encuentre la lectura es divergente. Hay "narrativas opuestas. Nuestros relatos de los últimos 25 años son totalmente antagonistas", reconoció durante un coloquio celebrado en Washington el responsable del centro de análisis de la Cancillería francesa, Justin Vaïsse, citado por el vespertino francés Le Monde. El balance, en el campo occidental, está ensombrecido por las contingencias negativas de la realidad. El mundo contemporáneo deshizo las promesas y las esperanzas sembradas por el desmoronamiento del Muro. Le Monde escribe, por ejemplo, que "los occidentales están a la defensiva. El conflicto en Ucrania está en un camino sin salida, las revoluciones árabes salieron mal, las intervenciones en Irak y Libia tuvieron consecuencias desastrosas y el capitalismo no se recuperó totalmente de las graves crisis de finales del año 2000".

 

Incluso dentro de Alemania las disparidades entre el oeste y el este están lejos de haber desaparecido. En una página web especial elaborada por el semanario alemán Die Zeit, la publicación pone de relieve, a través de una serie de gráficos muy claros, la desigualdad persistente. Su diagnóstico es inapelable: "En la euforia de la caída del Muro de Berlín, Alemania quiso borrar rápidamente las cicatrices de las divisiones de la Guerra Fría. Pero la herencia de la RDA (ex Alemania del Este) permanece visible en las estadísticas". Las herencias controvertidas no atañen únicamente a Alemania. La Europa y el mundo actual son descendientes de los escombros del Muro de Berlín. Una de las líneas editoriales que más sobresalen en la prensa europea es precisamente la deuda de "un nuevo mundo" que quedó pendiente. El mundo cambió a partir de aquel 9 de noviembre de 1989, pero la ambivalencia sobre su impacto permanece viva. La deuda de otra configuración mundial es una herida abierta cuyos reclamos se escuchan en América latina, Africa, Asia, Medio Oriente y la misma Europa. Aquella transformación histórica de hace un cuarto de siglo que liberó a millones de personas de Europa del Este de la dictadura de las botas rojas derivó en un nuevo orden mundial asfixiante y deshumanizado donde una sola potencia, Estados Unidos, maneja el modelo. Esa es la línea de fractura en la lectura que hacen los europeos occidentales y los orientales. ¿Quién ganó? ¿La democracia o sólo el prototipo neoliberal?


Desde luego, Washington considera que ganó la Guerra Fría y que, con eso y la expansión del patrón de democracia liberal, es más que suficiente. Pero en Rusia, por ejemplo, el análisis no es el mismo. Moscú mantiene su reproche histórico que consiste en culpar a Occidente de haberse "aprovechado" de la caída del Muro para hegemonizar su modelo y, sobre todo, de no haber cumplido con las promesas hechas a los países que se liberaron del delirio comunista. Ambas critican convergen en la refutación del contexto presente. El presidente ruso Vladimir Putin no cesa de reclamar "un nuevo orden mundial que permita la paz y la estabilidad", mientras que Occidente le reprocha a él ser el factor que lo impide. Aficionado irreverente a culpar al otro y ocultar sus pecados mortales, el Oeste hace caso omiso de los estragos que provocó, con o sin Muro de Berlín, en buena parte del planeta. Cada uno aporta su visión de la historia, y también del presente. Esa mirada disidente surgió en medio de las celebraciones por los 25 años de la caída del Muro de Berlín. Quien reavivó la controversia no fue Vladimir Putin sino el actor central de esta enorme historia: Mijail Gorbachov, el último dirigente de la Unión Soviética, el hombre que dio el empujón clave al derrumbe del Muro. Camino a la capital alemana, Gorbachov no sólo defendió a Putin, sino también advirtió que "el mundo está al borde de una nueva Guerra Fría". El ex dirigente soviético y Premio Nobel de la Paz apuntó sus dardos contra este Occidente hipócrita. "Tratan de llevarnos a una nueva Guerra Fría. Vemos también que hay nuevos muros. En Ucrania están cavando un pozo. Estoy convencido de que Ucrania es un pretexto utilizado por Estados Unidos para ingerirse. El peligro sigue presente. Hoy, los occidentales quieren comenzar otra nueva carrera armamentista." Mijail Gorbachov se negó luego a hacer de Putin el demonio de la era post Muro de Berlín. "Estoy absolutamente convencido de que Putin defiende mejor que nadie los intereses de Rusia. Por supuesto, su política puede ser criticada, pero yo no lo voy a hacer y no quiero que nadie lo haga".


En realidad, 25 años después, lo que llena los debates y las tensiones es la reactivación de la Guerra Fría y la consiguiente confrontación con Moscú a propósito de Ucrania. Y el símbolo que sobrevuela las celebraciones es el de un gran desperdicio, el del estrepitoso fracaso de Europa para hacer emerger una democracia renovada, para inventar un nuevo modelo de sociedad. Pero en lugar del entusiasmo y la imaginación política se impuso el miedo, el retorno del populismo europeo (la ultraderecha), la oprobiosa rendición de la socialdemocracia, la reactualización de la idea de frontera como salvación. El mundo del Muro de Berlín era el mundo oriundo de la barbarie de las dos guerras mundiales (1914-1918, 1939-1945) y de dos totalitarismos. El que surgió después fue una incalculable esperanza. Hoy, es un amargo desencanto para más de una generación de europeos que confió sin reservas en que la democracia se iba a reinventar. Pero la nueva democracia no es ciudadana o participativa sino financiera y, además, de alcance universal. El humanismo europeo es apenas una vieja canción de cuna. El derrumbe del Muro abrió dos territorios: uno, de libertad para quienes vivían en las dictaduras rojas. El otro, de libertad global sin adversario para un sistema liberal depredador de la naturaleza y de la condición humana.


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Lunes, 10 Noviembre 2014 07:34

Cuando expropiación es crimen

Cuando expropiación es crimen

Una demanda recibida el 7 de agosto por la Corte Penal Internacional (CPI) detalla los cargos que se pueden imputar a la que llama la élite en el poder del país acusado. La demanda abarca a miembros del gobierno, las fuerzas armadas y grandes empresarios. Dicha élite habría incurrido en traslados forzosos, asesinatos, arrestos ilegales, persecución y otros actos inhumanos con el objetivo de enriquecerse y mantenerse en el poder a cualquier costo. Todo lo cual cabe en la definición que el Estatuto de Roma, carta fundacional de la CPI, establece para los crímenes contra la humanidad, aunque nunca se han aplicado a desplazamientos forzosos producidos, no en un contexto de guerra, sino por concesiones realizadas por el gobierno a empresas de medio mundo, dice un informe.

En un momento en el que las violaciones de los derechos humanos relacionadas con la tierra han alcanzado niveles escandalosos, esta comunicación da a la CPI la rara oportunidad de confirmar el papel de la ley internacional para proteger a las poblaciones de los desplazamientos masivos forzosos durante tiempos de paz, aseguró Richard J. Rogers, abogado del bufet londinense Global Diligence que representa a las víctimas, reporta Laura Villadiego en ¿Expropiaciones forzosas, nuevo crimen contra la humanidad? (30 de octubre, en la revista digital esglobal, editada en Madrid como heredera de la conservadora Foreign Policy en español).


Aunque podría, no se trata de México (todavía), sino de Cambodia. Mas luego de las reformas estructurales que las élites nos terminaron de asestar, y su aplicada reglamentación para las expropiaciones en favor de petroleras, mineras o constructoras (y sin derecho de consulta para los afectados, la Tremenda Corte dixit), bien podría el régimen peñista ponerse pronto el saco, no lejos de Guatemala.


El término crímenes contra la humanidad fue acuñado en 1915 cuando Francia, el Reino Unido y Rusia denunciaron el exterminio de armenios en Turquía. El nuevo concepto adquirió relevancia al ser juzgados los criminales nazis tras la infame Segunda Guerra Mundial. En las siguientes décadas, apunta la autora, las condenas por crímenes contra la humanidad se han aplicado fundamentalmente a asesinatos en masa, violaciones, tortura o esclavitud. La nueva demanda podría ampliar este concepto a un tipo de crimen que ha estado en auge durante los años recientes: la expropiación masiva de tierras.


Global Diligence insta a la fiscalía de la CPI a abrir una investigación sobre las expropiaciones en Camboya, donde 770 mil personas (6 por ciento de la población) han perdido sus tierras en lo que va del siglo por las concesiones del gobierno. La demanda, apunta Villadiego, podría sentar un precedente jurídico para otros casos de expropiaciones de tierras en el mundo, un fenómeno que la FAO describe como global.
El carácter masivo y violento que han tenido las expropiaciones en Camboya será un argumento de peso para la fiscalía. Las expropiaciones de tierra son un problema crónico y masivo en Camboya. Es una de las violaciones de los derechos humanos más graves en el país y ha empeorado durante los últimos años, según Chak Sopheap, directora del Centro Camboyano por los Derechos Humanos, quien destaca que la represión contra activistas se ha endurecido en 2014.


Cabe mencionar que la CPI sólo puede juzgar a personas, no Estados, y para ello necesita que los acusados sean detenidos y extraditados a La Haya, algo a lo que probablemente se opondrá Camboya, a pesar de ser un país firmante del Estatuto de Roma. Acá, el gobierno de Ernesto Zedillo firmó el Estatuto de último minuto, el 7 de septiembre de 2000.


Uno de los mayores obstáculos será demostrar que las expropiaciones forman parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque, como estipula el Estatuto. Probablemente el gobierno dirá que tiene el derecho a organizar el suelo si es en el interés público y si hay compensaciones adecuadas. Pero el problema es que casi nunca es por interés público y casi nunca hay compensaciones, sostiene Scott Leckie, director de Displacement Solutions, organismo que apoya a víctimas de desplazamientos forzosos.


A pesar de las dificultades, el caso de Camboya es una esperanza para otros movimientos en Asia y otras regiones del mundo, apunta Villadiego. Camboya es uno de los países que más se ha movilizado internacionalmente y varias comunidades han presentado quejas ante la OCDE y la Unión Europea. Pero no es el único, también Laos y Myanmar han denunciado esta práctica (propia del capitalismo en su agresiva fase neoliberal, como bien sabemos en México). Bloquear una investigación de la CPI es un asunto muy serio, advierte Leckie. Implica sanciones al país que pueden llegar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y fundamentar órdenes de arresto de Interpol para los acusados.

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