Sábado, 25 Mayo 2013 10:45

ICIA en América Latina

ICIA en América Latina

La ICIA es una sigla que podría sintetizar la actual ofensiva de los sectores más conservadores de la sociedad sudamericana. Condensaría las supuestas banderas de “lucha” de las clases altas, históricamente privilegiadas, en contra de los avances progresistas y democratizantes promocionados sobre todo por los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina.

 

Las banderitas de la ICIA (“Inflación”, “Corrupción”, “Inseguridad” y “Autoritarismo”) forman el cuadrilátero reaccionario, oligárquico y derechoso, que orienta los discursos y las acciones de una parcela de las oposiciones de la región. Debe llamar la atención que el grado de “sensibilidad” de esas cuatro variables tenga una fuerte relación con dos agentes principales: 1) los grandes conglomerados industriales, financieros y comerciales, controlados exactamente por las clases altas y el capital extranjero, y 2) los medios de comunicación hegemónicos, que también están bajo la intervención de las élites locales y las transnacionales.

 

Se nota que cada uno de esos dos agentes influye de forma decisiva para la mayor o menor “gravedad” de esos cuatro problemas. Los primeros, los grupos económicos, en la medida que controlan amplias franjas de los mercados, cumplen un papel crucial en la determinación de los precios finales de los productos. Además de eso, por medio del acaparamiento y la especulación, pueden generar el desabastecimiento de bienes, la escasez y la consecuente alza de precios. Esa fue la llamada “fórmula para el caos”, que ayudó a derrumbar al gobierno de Salvador Allende, en 1973. La ausencia de productos en los supermercados y el encarecimiento de bienes básicos como leche, azúcar, arroz y harina, promocionaron grados de insatisfacción social y la disminución de la popularidad del gobierno. Es lo que se está tramando, en grados relativamente distintos, en los llamados países progresistas.

 

Por otro lado, y de forma complementaria, esos mismos elementos desestabilizadores resisten a los controles públicos que intentan actuar contra sus posturas criminales. Los grandes conglomerados económicos acusan a los gobiernos intervencionistas de autoritarios, seguidores de Hitler y Mussolini. Arremeten en contra de la acción del Estado sobre las elevadas tasas de ganancia, de interés, y de cambio, el acceso a dólares y la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores. Su argumento central es el supuesto “libre mercado”, que en verdad es una tela de protección para la libre actuación de poderosos grupos económicos.

 

De acuerdo a la ICIA, la planificación de los gobiernos es como un “exagero interventor”, un regreso al “populismo irresponsable” o, incluso, una “dictadura castro-chavista-comunista”. Son deprimentes la ignorancia, el desconocimiento y la cultura del odio presentes en esas marchas y cacerolazos de sectores opositores. Todo hace recordar a las momias chilenas que celebraron la llegada de Augusto Pinochet. Utilizan conceptos de forma primaria, haciendo incomprensibles ensaladas con términos desenterrados de la Guerra Fría contra la “amenaza roja” y los “guerrilleros marxistas”. El estribillo es el cuarteto ICIA.

 

Los que manejan un poquito mejor los conceptos suponen que regresar al nacional-desarrollismo de los años treinta, cuarenta y cincuenta del siglo pasado es un gravísimo error. Sin embargo, en lugar de eso, plantean ir aún más atrás. Buscan al viejo liberalismo que tan bien presentó, hace 250 años, el maestro Adam Smith. Se sabe que el planteamiento de un mundo liberal, que un día pudo haber sido parte de los sueños de hombres honestos, desde David Ricardo se transformó en una propuesta malandra, en una teoría hipócrita, para único beneficio de los más grandes y más fuertes. El alemán Friedrich List se dio cuenta de eso y lo denunció hace 170 años. Desde allá no les cree ni el loro.

 

Al mismo tiempo, los poderosos monopolios de desinformación y de alienación en masa, controlados por dos o tres familias de nuestros países, también se convirtieron en cajas de resonancia de la “corrupción” y de la “inseguridad”. De esa forma, las cuatros ruedas de la carroza opositora se convierten en verdades, en pruebas, en denuncias. En acción orquestada, imponen el ICIA. Por eso, los medios sí son autoritarios y torpedean la libertad de expresión. Se autodenominaron los defensores de las libertades individuales, guardianes de la justicia y de los derechos ciudadanos. Esos mismos medios hegemónicos son aquellos que nacieron, se crearon y se callaron durante las dictaduras militares.

 

Actúan sin ética ni vergüenza alguna. Respondiendo netamente a sus inconfesables intereses económicos, denuncian la existencia de una “inflación galopante”, la “mayor corrupción de la historia”, el “autoritarismo creciente” y la “inseguridad insoportable”. Es la fórmula para el caos del siglo XXI, nieta del matrimonio entre monopolios económicos y monopolios comunicacionales. Es lo que se ve, con distintos matices, principalmente en Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador. En Brasil, se vislumbró de forma muy clara esa campaña mediática en contra del ex presidente Lula. Las vacilaciones y crecientes concesiones del gobierno de Dilma Rousseff a los grandes grupos económicos nacionales e internacionales mantienen una aparente paz, solamente quebrada por los panfletos portavoces de Washington que circulan por nuestros quioscos.

 

Por fin, es fundamental que nos preguntemos hasta qué punto un gobierno puede controlar los niveles de inflación, inseguridad y corrupción en economías tan concentradas y con niveles tan altos de extranjerización. Con acaparamiento y especulación se genera inflación y se tensionan las tasas de interés hacia arriba, como forma de enriquecer al sistema financiero. Con acciones terroristas y conspiratorias, con playboys quemando caucho y motorizados armados, se aumenta la violencia y los grados de inseguridad hasta niveles “intolerables”. Con shows de denuncias y bombardeos de TV, radios, revistas y periódicos se presenta un clima de “corrupción generalizada” como “nunca antes”. Y toda acción del Estado para hacer frente a la inflación, a la inseguridad y a la corrupción es denominada autoritarismo por los grandes medios.

 

Por lo tanto, uno debe preguntarse hasta qué punto los niveles de medición de esas cuatro variables responden a la influencia de los medios de comunicación. Y hasta qué punto la percepción de las personas acerca de esos cuatro problemas es dirigida por los monopolios mediáticos. La respuesta, en nuestro punto de vista, lleva a una conclusión: no hay ninguna forma de avanzar en procesos progresistas, populares y democratizantes sin la implosión y el exterminio de esos dos tipos de monopolios privados. Porque aunque esa combinación de cuatro factores que llamamos ICIA sea etérea, gaseosa y superficial, ha impuesto dificultades y generado frenos considerables a los procesos de avance.

 

La destrucción de esos monopolios privados, económicos y mediáticos, es imprescindible y genera pavor en las elites y el capital extranjero. Por ese motivo se critica de forma tan contundente cualquier intento de ampliar el control del poder público, del Estado, sobre esas dos estructuras. Cuanto antes los gobiernos progresistas se percaten de la gravedad de esa situación y cuanto antes implementen acciones democratizantes, mayor su posibilidad de éxito. Por otro lado, seguir financiando esos monopolios con inmensas y crecientes sumas de dinero público, además de crimen de traición nacional, puede ser considerado un tiro en el propio pie.

 

* Profesor de la carrera de Economía, Integración y Desarrollo de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), Foz do Iguazú, Brasil.

Publicado enEdición 191

“Como dos Spitfires inclinando sus alas en el cielo, Gran Bretaña y Polonia empiezan a volar en direcciones diferentes. El piloto polaco va hacia Berlín, pero no para bombardearla, sino para unirse. El piloto británico se dirige al Atlántico.”

 

Así, Timothy Garton Ash, un historiador británico y conocedor de Polonia, describe las posturas de ambos países en la cada vez más desunida Europa: mientras Varsovia quiere tomar el lugar entre las naciones que deciden sobre el futuro de la Unión Europea (UE), Londres opta por dejarlo, aislándose del continente (The Guardian, 16/5/13).

 

El paralelismo (la historia de pilotos polacos y británicos que combatieron a los nazis en la batalla de Inglaterra, 1940-41) es emocional y lleno de carga histórica. Pero los divergentes “planes de vuelo” de dos miembros de la UE en los tiempos de la crisis se entienden sólo si el pasado y las emociones se ponen al lado de la fría calculación de intereses.

 

La apuesta por Alemania –por encima de la difícil historia– es una idée fix de Polonia. En 2011 el ministro de relaciones exteriores, Radek Sikorski, la expuso en la propia Berlín subrayando que hoy el mayor peligro para nuestro país y para la UE no son terrorismo, cohetes rusos ni tanques alemanes, sino el hundimiento de la eurozona: “Soy quizás el primer canciller polaco para decir que temo menos al poder alemán, que a la inactividad alemana” (Gazeta Wyborcza, 28/11/11).

 

Añadía que Polonia –que no ha adoptado el euro– está dispuesta a “ponerse a resolver los problemas de la UE” e “involucrarse más en la construcción de un nuevo orden europeo” (The Economist, 29/11/11).

 

Mientras los británicos hacen todo para “despegarse del muerto”, como dijo el premier David Cameron, mirando a Estados Unidos y debatiendo sobre una posible salida de la UE, Polonia quiere ubicarse más en su corazón.

 

Gritamos: “¡Europa, Europa!”, tratando de exorcizar la eterna desventaja geopolítica (antemurale europeo), nos reinventamos como un “país del norte” (¡sic!) –ya no del este y ni siquiera del centro...–, intentamos superar nuestros traumas (más de un siglo de no estar en el mapa, las guerras, el telón de acero, etcétera), pero al final acabamos cautivados por ellos: frente a la crisis no queremos quedarnos solos, como ya ocurrió varias veces en la historia.

 

Nos ayudamos con un poco de British-bashing: criticando a Londres por su falta de interés en Europa (como durante la mesa redonda Polaco-Británica en Cracovia, descrita por Garton Ash), resaltamos nuestro compromiso.

 

Lo que más tememos es el “egoísmo” de Francia y su visión de “pequeña Europa”; en un ejercicio de real politik y apostando por el “más fuerte” nos adherimos a Alemania y a su visión de la UE “grande y diversa” (que le permite a Berlín ejercer su hegemonía).

 

También es el dinero: Alemania es el mayor contribuyente al presupuesto común y Polonia el mayor beneficiario de los fondos para los nuevos miembros. Fue gracias a ellos –y a una afortunada confluencia de factores– que fuimos los únicos que evitamos una mayor recesión (algo que ya llega a su fin).


Pero es justamente aquí donde el curso a Berlín puede resultar mal calculado: las elites polacas alabando al modelo económico alemán, coinciden que la única receta para la eurozona es la “disciplina fiscal”. En su visión ésta ya tiene “buenos resultados” y la “recuperación está por llegar”; estando más cerca de Alemania nos montaremos mejor en la nueva ola del crecimiento (¡sic!). Tal vez será también el momento para entrar al euro, el tema principal en la agenda con Berlín (aunque en privado los políticos polacos son más reservados: la posibilidad de ir devaluando al zloty fue otro factor que nos salvó en estos años).

 

Sin embargo, según el nuevo y sombrío pronóstico de la misma Comisión Europea la recesión en la UE se prolongará “más de lo previsto” (Ap, 3/5/13). En vez de “recuperación” y “crecimiento”, habrá más austeridad y “sadismo económico” dictados desde Berlín que hasta ahora salvaron a la eurozona, pero sólo a costa de un enorme sufrimiento de sus habitantes.

 

La integración europea fue pensada en su origen como una herramienta para superar los traumas de la Segunda Guerra Mundial, que llevaron al continente al borde de la destrucción.

 

Una huella profunda reflejada por ejemplo en la obra de W. G. Sebald (1944-2001), un escritor alemán afincado en Inglaterra (Austerlitz, Los emigrados), transmitida por su padre, soldado de Wehrmacht que participó en la invasión de Polonia en 1939. Tratando con los viejos demonios Sebald tocó incluso –en Guerra aérea y literatura (Luftkrieg und literatur, en español: Sobre la historia natural de la destrucción)– un tema tan polémico como los bombardeos de las ciudades alemanas.

 

La UE como un adhesivo mantenía los viejos enemigos juntos, pero con la crisis algo empezó a soltar: volvieron las rivalidades y estereotipos nacionales, cosas que los pioneros de la unidad querían neutralizar.

 

Aunque el tema de una nueva guerra ya apareció en Europa (en 2011, Jacek Rostowski, el ministro de finanzas polaco, alertaba de que la crisis podría acabar en una), hoy el mayor peligro no es otro 1939, sino las mismas políticas que pretenden combatir la crisis, pero que arrasan con el continente.

 

Frente a esto, la postura de Varsovia –más un afán de mantenerse a flote, que salvar a la UE– no es ninguna alternativa, sino el respaldo al diktat alemán (“la vuelta a la competitividad tiene que doler”) y al proceso de reorganización europea según Berlín

 

La guerra aérea ya dejó de ser una historia de pilotos y batallas (y se volvió una cosa de drones), pero en Europa la amenaza sigue viniendo del cielo: Spitfires polacos y Messerschmitts alemanes volando en formación cerrada son un aviso de más destrucción.


Maciek Wisniewski, periodista polaco.

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Luces y sombras en el informe de Amnesty

Según el informe anual de Amnistía Internacional (AI), en las Américas existen avances en la lucha contra la impunidad. Sin embargo, para el organismo aún persisten la tortura, la violencia contra la mujer y otras violaciones a los derechos humanos. El fracaso de las intentos por llevar ante la Justicia a los responsables había colocado una larga sombra sobre muchos países de la región. Pero juicios de gran trascendencia en Argentina, Brasil, Guatemala y Uruguay marcaron importantes avances en el camino hacia la justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos en décadas pasadas. De todas maneras, AI ratifica que en algunos Estados del continente la lucha para el acceso a la Justicia persistió. En Haití, el proceso contra el ex presidente Jean Claude Duvalier continuó estancado en los tribunales. Y en Estados Unidos se hicieron pocos progresos para que rindan cuentas los responsables de abusos cometidos como parte del programa de detenciones secretas de la CIA durante la administración de George W. Bush, que incluye a quienes están encerrados sin juicios justos ni garantía alguna en la prisión de Guantánamo.

 

Aunque la situación en términos generales continuó mejorando en los últimos años, el continente sigue afrontando numerosos desafíos en el campo de los derechos humanos. “Además de los problemas crónicos en la región como la impunidad, la tortura y los malos tratos a los detenidos, ataques contra periodistas, violencia contra la mujer, discriminación hacia los más vulnerables y los miles de casos de desaparecidos y ejecuciones extrajudiciales que quedan sin aclarar, en 2012 se pueden destacar una cantidad de situaciones delicadas, como la situación de discriminación que viven los pueblos indígenas y los ataques contra el sistema interamericano de derechos humanos”, dijo Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

 

Los ataques contra el sistema interamericano de derechos humanos, en particular la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por parte de algunos Estados tuvieron el propósito de debilitar su mandato. Sin embargo, gracias a la movilización de las organizaciones de derechos humanos y otros Estados, el sistema superó esa crisis. Los pueblos indígenas continuaron enfrentando ataques a su derecho a sus tierras ancestrales por parte de terratenientes o empresas interesadas en los recursos naturales. En una sentencia histórica, la CIDH reafirmó el derecho de los indígenas a ejercer su derecho al consentimiento previo libre e informado en relación con proyectos de desarrollo.

 

La inseguridad y la violencia ligada a grupos criminales, pero con frecuencia generada por las propias fuerzas de seguridad, afectó a numerosos países de la región, como México, Guatemala, Honduras y Brasil. En Colombia estas amenazas provienen de las acciones de las fuerzas de seguridad, grupos paramilitares que frecuentemente operan en asociación con las últimas y grupos guerrilleros. “Las acciones de delincuencia común y de las bandas delictivas constituyen importantes desafíos para todos los países de la región. Y los gobiernos están fracasando en contenerlas”, destacó el informe. Además, señaló, “están aprovechando de modo sistemático estas preocupaciones legítimas para justificar o ignorar las violaciones de derechos humanos cometidas por sus fuerzas de seguridad al responder a actividades ilícitas o de grupos armados”.

 

En el informe, AI destaca que no ha habido cambios en relación con la violencia contra las mujeres y las niñas y la falta de reconocimiento de sus derechos sexuales y reproductivos. Hubo algunos progresos en países como Uruguay, que dio a todas las mujeres el derecho a abortar dentro de las primeras semanas de embarazo, y en Argentina, donde se autorizó el aborto sin permiso judicial si el embarazo fuese el resultado de una violación. Sin embargo, en países como Chile, El Salvador, Nicaragua y la República Dominicana, el aborto aún en casos de violación o cuando el embarazo representa una amenaza para la salud de la madre continuó prohibiéndose. A contramano de lo que sucede en la mayoría de los países desarrollados, América latina cuenta con una legislación anticuada en lo que a derechos reproductivos se trata.

 

AI registró e investigó abusos contra los derechos humanos en 159 países y territorios de todas las regiones del mundo durante 2012. El informe arroja cifras alarmantes en relación con la sistemática violación de garantías individuales y derechos básicos: 112 países torturaron a sus ciudadanos, 101 reprimieron el derecho de su ciudadanía a la libertad de expresión, 80 sometieron a personas a juicios injustos, en 57 se detuvo a presos de conciencia y 155 votaron a favor de la adopción del Tratado sobre el Comercio de Armas en la Asamblea General de la ONU en abril de 2013. Sin embargo, destaca que sólo 21 Estados llevaron a cabo ejecuciones en 2012 y que, a finales de dicho año, más de dos tercios de los países del mundo, cerca de 140, habían abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica. Por conflictos armados entre Estados, guerras civiles o persecución política, 12 millones de personas eran apátridas a principios de 2012 y 15 millones están actualmente registradas como refugiados. Por las mismas razones, en 36 países, hombres, mujeres y niños fueron desalojados de sus viviendas y en 31 se registraron desapariciones forzadas.

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Chindia: futuro mayor mercado del mundo y obstáculo al concepto estratégico “Indo-Pacífico” de EU

En torno a la postura de India se juega el brutal cerco a China bajo la modalidad del pivote” de la doctrina Obama en la región Asia-Pacífico que los superhalcones de Estados Unidos intentan expandir al letal concepto estratégico de moda “Indo-Pacífico” (ver Bajo la Lupa, 19/5/13).

 

De allí que la visita de seducción del premier chino Li Keqiang a India (miembro del BRICS) cobre una relevancia singular, pese a las recientes escaramuzas fronterizas.

 

El rotativo chino Global Times (19/5/13) anuncia que el primer viaje de tres días de Li Keqiang a India incluye una “diplomacia financiera” para impulsar el comercio bilateral.

 

Sabaree Mira, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Jawaharlal Nehru, considera que más allá del conflicto fronterizo existen “temas más amplios”, como la relación entre “dos añejas civilizaciones y el balance del poder global”.

 

Global Times cita a The Times of India para inferir que “China toma un mayor giro hacia la diplomacia financiera (sic), en lugar de buscar ganar contratos de construcción y vender equipamiento pesado como antes”.

 

Al premier Li Keqiang lo acompañaron en su comitiva una docena de ejecutivos financieros, que incluyeron siete del China Development Bank y dos del Industrial and Commercial Bank of China (ICBC: el mayor banco del mundo en ganancias y “capitalización de mercado”, uno de los principales cuatro bancos estatales en China).

 

En forma espectacular, el comercio bilateral creció de 290 millones de dólares en el año 2000, pasando por 61 mil 700 millones de dólares en 2010 (20 veces más en una década), hasta 66 mil 500 millones de dólares en 2012, que se espera alcancen 100 mil millones de dólares en 2015. Intriga la quietud comercial bianual entre 2010 y 2012.

 

Li Keqiang hizo escala en la relevante ciudad de Mumbai, donde se reunió con sus líderes empresariales, para proseguir su viaje a Pakistán, el aliado de China, y terminar en Suiza y Alemania.

 

Llama la atención que el premier chino haya optado por India como primera escala antes que su aliado Pakistán, lo cual descifra Sun Shihai, vicedirector del instituto de Estudios Asia Pacífico de la prestigiada Academia de Ciencias Sociales de China: “India y Pakistán juegan diferentes aunque importantes papeles en las relaciones diplomáticas de China”, sin perder de vista que ambos “poseen armas nucleares (sic), lo que los hace ser estratégicamente vitales a la seguridad regional”.

 

A juicio de Sun Shihai, “India es un jugador fundamental para mantener la seguridad de los canales marítimos en el océano Índico, que es crucial al comercio de China con Medio Oriente y África”, mientras “Pakistán ejerce gran influencia en otros países islámicos como Afganistán y sirve como puente entre China y Medio Oriente”.

 

Los juegos de equilibrio de poder han consistido en un acercamiento de China a Nepal y Sri Lanka, mientras India ha penetrado el sureste asiático y mantiene vigente el exilio tibetano del Dalai Lama.

 

Una óptima relación de Pekín tanto con Delhi como con Islamabad disolvería el esquema bélico del nuevo concepto estratégico “Indo-Pacífico” que promueven los superhalcones de Estados Unidos para asfixiar a China por la vía marítima.

 

Jack Georgieff, de TheDiplomat.com (17/5/13), publicita que el concepto Indo-Pacífico –acuñado por Rory Medcalf (anterior diplomático australiano y director del Programa de Seguridad Internacional en el Instituto Lowy– se encuentra ahora “en boga diplomática y estratégica” y reconoce que “la idea tuvo una recepción gélida en toda la región y murió rápidamente”, debido a la reticencia de China y a las revelaciones de Wikileaks en 2010, cuando el ex premier de Australia Kevin Rudd develó que su verdadera intención era usar a la comunidad” (nota: la región Asia-Pacífico) para “contener la creciente influencia regional de China”.

 


Li Jiabao ( China Daily, 20/5/13) aduce que Chindia tiene gran potencial, mientras Hu Shisheng, académico de título kilométrico, considera que “el proyecto de contratar negocios en India de parte de China mantendrá un crecimiento rápido porque el mercado es inmenso y los prospectos a largo plazo son muy brillantes (¡supersic!)”.

 

Hu Shisheng arguye que el duodécimo Plan Quinquenal de India concluye en 2017, a partir de cuando la demanda en inversiones será mayor a un billón de dólares (un trillón, en anglosajón) en los sectores de infraestructura, lo cual aportará grandes oportunidades a las compañías contratistas de proyectos de China.

 

A finales de 2012, las empresas chinas en el sur de Asia alcanzaron un valor acumulado de contratación de proyectos por 106 mil 400 millones de dólares, lo cual representa 11 por ciento del total de China, mientras las inversiones directas no financieras en el sur de Asia saltaron 39 por ciento en 2012 ( People’s Daily, 19/5/13).

 

Parece superada la reciente escaramuza transfronteriza cuyo principal problema se debe, desde su guerra de 1961, a la indefinición de su demarcación, que ha quedado en una etérea “Línea real de control”.

 

A un nivel de colaboración jerárquicamente superior y en forma más pragmática, ambos gobiernos están dispuestos a abrir sus mercados respectivos: China como destino de los productos farmacéuticos y de telecomunicaciones de India, mientras ésta, en reciprocidad, sería la anfitrióna para mayores inversiones de la primera en infraestructura, energía y telecomunicaciones, lo que en su conjunto servirá para construir una verdadera relación estratégica con un mercado conjunto de 2 mil 700 millones de consumidores.

 

Sin duda, la sinergia Chindia de manufactura china con el software de India con cobertura nuclear potencializará los sistemas de inteligencia de manufactura avanzada.

 

El premier chino exultó que los dos gigantes asiáticos serán “el nuevo motor de la economía mundial”, lo cual empujará a ambos a “una asociación de cooperación estratégica para la paz y la prosperidad”.

 

The Times of India (19/5/13) abunda en la “cooperación estratégica” y reflexiona que, después de altibajos en las pasadas seis décadas, la “madurez de ambos gobiernos ha sido capaz de moverse hacia adelante en forma rápida ahora que China puede volverse pronto el mayor socio comercial de India” mediante “interacciones civilizatorias (sic) que simbolicen el nuevo mantra de un giro paradigmático”. Para el rotativo indio, China se ha vuelto un imperativo ontológico, civilizatorio y estratégico. ¡“Diálogo de civilizaciones” anti Huntington!

 

Global Times (19/5/13) medita que la “resolución pacífica de la reciente confrontación fronteriza apunta a la madurez de las relaciones de Chindia, pero que también muestra que sus relaciones permanecen frágiles” (sic) y exhiben “la naturaleza hipersensible del tema fronterizo como núcleo de su sospecha mutua”. Lo relevante es que la escaramuza no descarriló las visitas del canciller indio Salman Khurshid a China ni la del premier chino a India.

 

Desde el viaje de Li Keqiang, pasando por la visita del presidente chino Xi Jinping a Rusia y África (Bajo la Lupa, 20/3/13) –y el anuncio de su próxima gira a Trinidad y Tobago, Costa Rica, México y Estados Unidos–, el objetivo de China consiste en romper el asfixiante cerco del concepto estratégico de moda “Indo-Pacífico”.

 

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Martes, 21 Mayo 2013 06:06

Bancos centrales al rescate

Bancos centrales al rescate

Ahora que las perspectivas de recuperación flaquean en varios países, los bancos centrales inundan la economía global con dinero barato en un esfuerzo por revivir el crecimiento. En las primeras dos semanas de mayo hubo una ola de recortes de tasas de interés, que delataron las preocupaciones de los gobernantes por el ambiente de crecimiento. Es debatible hasta qué punto la liberación monetaria siga siendo efectiva dado el clima actual, pero la economía mundial se repara poco a poco a sí misma después de la crisis de años pasados. EIU prevé al menos cierta recuperación del empuje de las principales economías hacia el final de 2013, lo cual pondrá el escenario para un mejor 2014.

 

Nuestro más reciente pronóstico mensual mantiene el tono cauteloso sobre la recuperación que hemos adoptado en meses recientes, con pequeñas revisiones a proyecciones específicas. Lo más notable es que hemos ajustado nuestras previsiones de crecimiento para EU, Japón y China. En general seguimos esperando que el PIB a tipos de cambio del mercado crezca 2.1% en 2013, igual que en 2012. (En paridad de poder de compra o PPC el cuadro es ligeramente más favorable, pues esta medición da mayor peso a los mercados emergentes de rápido crecimiento.)

 

Las condiciones en muchas economías son más débiles que a principios de año. El crecimiento de China se redujo a 7.7% anualizado en el primer trimestre de 2013, contra 7.9 en octubre-diciembre. El crecimiento del primer trimestre en Rusia fue de apenas 1.1%, el más lento desde 2009. Sobre todo, las aflicciones económicas de la zona euro seguirán gravitando. Si bien el riesgo de una ruptura catastrófica de la divisa única europea a corto plazo se ha desvanecido, la deuda y la austeridad aún impiden el crecimiento. El desempleo está en niveles récord, e incluso las economías antes resistentes, como Francia, muestran mayores signos de tensión. La incómoda verdad es que la economía mundial no puede salir bien si su bloque económico más grande, la zona euro, está en recesión.

 

Sin embargo, el cuadro no es del todo desalentador. Es muy probable que China crezca más rápido en los próximos dos trimestres que en el primero, al dejarse sentir los efectos del reciente crecimiento del crédito y del resurgimiento del mercado de inmuebles. Y continuamos esperando un desempeño relativamente bueno de la economía de EU, donde los temores de un descenso primaveral se han disipado y los datos del empleo se han revisado al alza. La restricción fiscal podría aún entorpecer la recuperación y sus efectos no deben subestimarse, pero la economía creció a una tasa saludable en el primer trimestre y el gasto de consumo fue boyante. Vemos que los principales cambios posibles a nuestro pronóstico para EU serían al alza, y esperamos que el crecimiento se acerque o rebase 3% hacia el final del año.

 

Las políticas tienen que ver también en la recuperación global. Las tensiones financieras en la zona euro se han aligerado tremendamente en meses recientes, luego del compromiso del Banco Central Europeo de intervenir en forma ilimitada en los mercados de bonos soberanos. El nuevo esquema aún no se aplica, pero su sola existencia ha obrado maravillas. El BCE también recortó tasas de interés a principios de mayo, acción muy emulada en otras partes. Los bancos centrales de Corea del Sur, Australia, Polonia, India y Dinamarca han bajado tasas de interés, y hay probabilidad de recortes en otros países. Al mismo tiempo, la liberación cuantitativa en EU, Japón y Reino Unido ha tenido un impacto dramático en el trazo de políticas y en la conducta de los inversionistas, elevando los precios de activos. Sin embargo, la abundante liquidez ha hecho relativamente poco hasta ahora por mejorar el crecimiento global. Los bancos débiles, el arraigado desempleo y los altos niveles de endeudamiento han perturbado la transmisión de políticas monetarias. Pero la situación mejora: los préstamos crecen en algunos países, los bancos reparan sus balances, y las compañías aprovechan las históricamente bajas tasas de interés para acumular efectivo. Como la liquidez de los bancos centrales respalda esos y otros ajustes posteriores a la crisis, el crecimiento debe comenzar a elevarse. Prevemos un crecimiento del PIB mundial de 2.8% a tipos de cambio del mercado (y 3.8 a PPC) en 2014.

 


América Latina

 

El crecimiento en la región aminoró en forma sustancial en 2012, y la economía más grande –Brasil, que representa alrededor de 40% del PIB total– está entre los países más afectados. El inesperadamente débil desempeño de China en el primer trimestre causa inquietud entre los productores sudamericanos de bienes primarios, y este mes hemos degradado de nuevo nuestro pronóstico para Brasil en 2013-14. Sin embargo, continuamos viendo la desaceleración de América Latina como cíclica y no estructural, y prevemos que el crecimiento regional repuntará a 3.5% este año y 3.8 en 2014.

 


Tipos de cambio

 

El panorama del mercado de divisas está cambiando. En parte esto refleja el debilitamiento del yen en respuesta a la política monetaria de Japón, pero también una aparente disminución del impacto del dólar en el llamado comercio de mayor o menor riesgo, fuerte factor en los movimientos de la moneda de EU en años recientes. Este comercio implicaba que los inversionistas vendían los dólares seguros cuando las perspectivas de la economía global mejoraban y volvían a ellos cuando el apetito de riesgo disminuía, pauta que parece haberse debilitado hoy día, en que los inversionistas siguen un curso intermedio entre ambas posiciones. Ahora el dólar se eleva frente a otras divisas porque la economía estadunidense supera el desempeño de las demás en un grado notable. Como la zona euro sigue en el hoyo, mantenemos el optimismo respecto del dólar, para el cual prevemos un promedio de 1.31 por euro en 2013 y 1.29 en 2014, sin variación respecto del cálculo anterior. En cambio, es probable que en los próximos meses rebajemos nuestro yen respecto de la actual previsión de 98.3 por dólar para 2013.


Productos primarios

 

Hubo una venta masiva de productos primarios a mediados de abril, en respuesta a los débiles datos económicos y a un súbito incremento de temores de inversionistas por el euro, relacionado con Chipre. El oro fue el del peor desempeño, pero también los precios de metales básicos tuvieron una fuerte caída. Dada nuestra previsión de una economía mundial más fuerte en el segundo semestre de 2013, esperamos que el segundo trimestre represente el punto más bajo de los precios de productos primarios, que entonces deberán comenzar a repuntar hacia la segunda mitad. El petróleo (mezcla Brent con fecha) promediará 106.6 dólares por barril en 2013. Nuestra previsión del precio del petróleo no ha cambiado; en contraste, hemos reducido el pronóstico para las materias primas industriales en 2013, para reflejar la reciente venta masiva. Los precios de éstas serán esencialmente bajos este año, pero en 2014 aumentarán de modo un poco más fuerte de lo previsto en nuestro pronóstico anterior.

 

E I U

Traducción: Jorge Anaya

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El órgano guatemalteco ordena la realización de un nuevo juicio

La Corte de Constitucionalidad guatemalteca anuló hoy la sentencia de 80 años de cárcel al ex dictador Efraín Ríos Montt impuesta hace nueve días por genocidio y delitos de lesa humanidad, y ordenó un nuevo juicio.

 

Tras cumplir este lunes el último día de análisis de las acciones legales interpuestas por la defensa, los cinco magistrados que integran el órgano constitucional concluyeron que durante el debate, que se inició el 19 de marzo, no se cumplió el debido proceso, por lo que decidieron la anulación.


Ríos Montt fue condenado a 80 años de prisión el 10 de mayo por el tribunal A de mayor riesgo.

 

Otro militar acusado, José Mauricio Rodríguez, jefe de los servicios de inteligencia durante el mandato de facto de Ríos Montt (1982-1983) fue absuelto, pero también se anuló ese fallo.

 

Ambos militares fueron juzgados por la matanza de al menos mil 770 indígenas ixiles en el departamento de Quiché (norte de Guatemala).

 

Dpa

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“Sin pensamiento estratégico vamos a perder lo que construimos”

Lula cerró su visita a la Argentina con una reunión en la Embajada de Brasil. El periodista de este diario Martín Granovsky, uno de los 40 invitados, cuenta cómo y por qué el ex presidente se comprometió a empujar la integración sudamericana.


Un presidente nunca dice que se angustia. Si no, qué queda para los gobernados. Un ex presidente sí se puede dar ese lujo. El resultado es apasionante si el ex se llama Luis Inácio Lula da Silva y tiene una capacidad única de transmisión intelectual y emotiva.

 

Por ejemplo: “O crecemos juntos o nos quedaremos pobres todos juntos”.

 

Por ejemplo: “Cuando le entregué el mandato a Dilma le dije que necesitaría muchos Doberman. Le dije que a cada decisión importante suya tenía que ponerle un perro detrás, porque si no no habría ningún resultado”.

 

Lula habló en la embajada de Brasil en la Argentina, que organizó un encuentro con 40 intelectuales, políticos, economistas y empresarios junto con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y el Instituto Lula de Brasil. Fue el viernes a la tarde y los asistentes hicieron decir al embajador Enio Cordeiro: “Presidente, en este grupo nadie piensa como el otro”. Antes, el presidente que gobernó Brasil durante ocho años desde el 1º de enero de 2013 recibió ocho doctorados honoris causa. “Para el Guinness”, bromeó el senador y ex ministro de Educación Daniel Filmus, coordinador de los doctorados junto con Pablo Gentili, secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

 

El ex presidente brasileño estaba acompañado por Luiz Dulci, ex secretario general de la Presidencia durante su gobierno y secretario del Instituto Lula. Dulci, que acaba de publicar un libro sobre los diez años de gobierno encabezado por el PT, Un salto hacia el futuro, dijo que el Instituto está firmando acuerdos con organismos multilaterales y que trabajará cada vez más en una doctrina de la integración. “No se trata de sustituir a los Estados, pero a veces es difícil para los Estados avanzar en determinados temas.”

 

Lula explicó que el instituto antes se llamaba Instituto de la Ciudadanía. “El programa Hambre Cero lo diseñamos allí”, contó sobre el trabajo previo a las elecciones victoriosas del 2002. Dijo que algunos contactos excedían el marco del PT y que por eso recibía gente en el instituto. Es decir, una preparación completa para el gobierno que se vendría. Sobre el futuro, Lula reforzó la promesa de Dulci y la amplió hacia el Africa. “Durante mi gobierno visité siete países de Oriente Medio, todos los países de América latina y el Caribe y 33 países africanos en 39 viajes.” Lula no tocó el tema, pero además de Sudamérica la gran base de votos para que el brasileño Ricardo Azevedo ganase la dirección de la Organización Mundial de Comercio fue Africa.

 

De traje oscuro y corbata a rayas con los colores brasileños y argentinos, Lula pasó más de tres horas debatiendo, de a ratos sentado y de a ratos parado. Antes de abrir el espacio a comentarios y preguntas, se las hizo a sí mismo. “Hay que crear una doctrina de la integración. ¿Qué es la integración? ¿Es comercial? ¿Es comercial y social? ¿Involucra a las universidades? Todavía no está todo claro para nosotros. Cada vez que Hugo Chávez hablaba de la espada de Bolívar yo le decía: ‘Chávez, ya no necesitamos la espada de Bolívar, sino un banco de desarrollo, carreteras, puentes...’.”

 

Lula mencionó muchas veces a Chávez. Lo hizo con cariño y con picardía. Un muerto no puede quejarse por la revelación de secretos que, por otra parte, sirven para entender qué dificultades enfrenta un presidente incluso cuando tiene legalidad, legitimidad y popularidad. Como estaba presente el ex canciller Jorge Taiana, Lula lo tomó de compinche. “Tal vez un día Taiana, Enio y yo podamos contar cómo son las reuniones presidenciales y las secuencias de las decisiones. Firmamos un acuerdo, un protocolo de intenciones y cuando termina el mandato de cuatro o cinco años, no se hizo nada. Porque cuando esa reunión terminó, viene otra reunión y otro protocolo, y a veces además no hay mucha gente interesada en hacer el seguimiento de las decisiones. Taiana sabe bien cómo se quejaba el pobre Chávez. Casi todas las reuniones terminaban con Chávez peleándose con el pobre Maduro. ‘No voy firmar el documento porque no lo leí.’ Y miraba a la cámara de Telesur. ‘¿Por qué los burócratas no me dieron el documento antes?’ Entonces yo me levantaba y le contaba mi angustia.” Y ahí fue que le contó su idea de los Doberman.

 

En verdad, y aunque no apareció en la reunión de la embajada brasileña, el que se acercó a un sistema de Doberman fue el presidente chileno Ricardo Lagos. Su jefe de asesores Ernesto Ottone enviaba a cada reunión de Lagos un funcionario que luego se encargaría del seguimiento. En otro estilo, para algunas decisiones Kirchner llamaba por teléfono en el acto a toda la cadena de funcionarios que se haría responsable por el cumplimiento de una decisión suya.

 

“Una vez con Chávez estuvimos a punto de despedir juntos a los presidentes de Petrobras y de Pdvesa, porque no había llevado a la práctica un acuerdo al que habíamos llegado”, dijo. “Lo mismo sucedió con la Argentina, y lo mismo con otros países. Cuando los presidentes están dispuestos y convencidos, las cosas deben cerrarse delante de ellos y no después de la reunión. No se puede trabajar en la integración si uno cede a las presiones de un grupo.”

 

La falta de resultados tiene un problema, que Lula tocó. “Cuando llegás al gobierno y no conseguís hacer las cosas que se esperan de vos, la gente se aleja. Pero muchos, en cambio, cuando algo no nos sale perseveramos.”

 

Pensamiento propio

 

Y las reuniones como la del viernes, ¿sirven? “Hay una carencia motivacional”, dijo Lula. “Aparecen buenos diagnósticos y buenas propuestas, pero después deben ser tomados por los políticos.”

 

El ex presidente aprovechó ese momento para levantar un libro en el aire. Es de tapas rojas y el título traducido dice así: Lula y Dilma. Diez años de gobiernos posneoliberales en Brasil. Es una compilación de 21 trabajos realizada por Emir Sader, ex secretario de Clacso antes de Gentili, que escribió el capítulo educativo porque, como dijo Lula, “es un argentino importado a Brasil”. Para que no queden dudas del margen que Lula quiere para decisiones que no son de gobierno sino de análisis hecho por gente con pensamiento propio, dijo: “Lo único mío en este libro es mi nombre en el título, porque los autores trabajaron con toda libertad”.

 

A Lula parece preocuparle el callejón sin salida que se produce cuando los funcionarios y los políticos no se acostumbran a vivir dentro de la contradicción. “Si las divergencias fueran un problema, el PT no existiría. No hay nada que tenga más divergencias que el PT.” También luce preocupado por las profecías autocumplidas según las que nada distinto será posible. “Nací en una región donde muchos niños mueren antes de los cinco años y yo no me morí. Cuando entré al sindicato me dijeron que no podría hacer nada porque la estructura sindical de Brasil era una copia fiel de la Carta del lavoro de Benito Mussolini. Sin que la ley se modificara una línea, en sólo tres años cambiamos la vida sindical. Después nos dijeron que no había espacio para un partido político. En tres años creamos el PT, que nació en 1980. Que llegara un obrero metalúrgico a la presidencia era impensable. Lo logramos. Por lo tanto, podemos producir una doctrina para que nuestros presidentes piensen estratégicamente. Es el compromiso que asumo. No sé si lo cumpliré, pero lo voy a intentar.”

 

Cómo avanzar

 

Lula alertó contra “las peleas entre nosotros”. Citó el caso de la Ronda de Doha, que concluyó en 2008 sin resultados. Estuvo discreto: omitió apuntar que las diferencias esenciales sobre el final se produjeron entre Brasil y la Argentina. “Allí no avanzamos, pero no sucederá más. Si no construimos un pensamiento estratégico vamos a perder incluso lo que ya construimos. Y no es cuestión de defectos. Todos los tenemos. Los tuvimos los presidentes de aquel momento: Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Ricardo Lagos, Tabaré Vázquez, yo... Pero si analizamos nuestras relaciones tal como estaban en el 2000 y vemos cómo son ahora, vamos a ver que avanzamos extraordinariamente.”

 

Lula suele hacer un contrapunto permanente entre el rescate de lo bueno, porque es un obsesivo de la autoestima colectiva, y el planteo de desafíos, porque se muestra optimista, pero no tiene la noción fanática de que las cosas, las malas pero también las buenas, son inexorables. “Si no consolidamos los avances como política de Estado, creando parlamentos e instituciones multilaterales, cualquier gobernante de derecha puede terminar con todo. Sobre todo en Brasil. Estén seguros de que ese presidente brasileño le dará la espalda a América del Sur, porque su cabeza está colonizada por Europa y los Estados Unidos.” Y siguió Lula, parado, micrófono en mano y mirando hacia cada lado, moviendo las manos como el orador sindical que fue o que es, confesando que hoy ve cosas que no veía cuando era presidente. “Cosas en las que podríamos haber avanzado y no avanzamos. ¿Por qué no avanzamos en la ONU? Egipto y Nigeria querían ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad, pero no lo dijeron. La Argentina, Brasil y México también. No discutimos lo esencial: el que sea, cuando sea, no puede investir una representación individual sino colectiva, del continente. Pero nunca profundizamos esa discusión. Y son 10 años míos y de Dilma, 12 de Chávez, 10 de Néstor y Cristina. Media generación creció sin que discutiéramos el tema. Con el comercio, lo mismo. Es importante porque genera desarrollo, ganancia, empleos.”

 

Gripe o neumonía

 

En su intervención, el tablero del mundo siempre estuvo presente. Para él, en Europa “una gripe se convirtió en neumonía”. Según Lula, “es ridículo que Europa culpe a Grecia o Chipre mientras ningún banquero está preso”.

 

La industria también. “Tenemos que aprovechar el tipo de personas que hoy están en los distintos gobiernos para hacer lo que hay que hacer. No es malo exportar commodities cuando el precio está bien. Es malo cuando el precio está bajo. Pero a nivel internacional debemos discutir el valor de los productos. Por qué la comida vale tan poco y un chip vale tan caro. En la década del ’70 los Estados Unidos decidieron llevar el cuerpo de las industrias a China y quedarse con la cabeza, con los servicios. Ahora, con esta crisis, se dieron cuenta de que la cabeza sin el cuerpo no es un ser humano, es un busto. Así que discuten cómo reindustrializar a los Estados Unidos.”

 

El animador

 

Un fantasma, a veces, es el papel de Brasil, el gigante de la región. Incluso es un fantasma cuando ya nadie repite disparates sobre hipótesis de conflicto bélico. Como Lula quería desmontarlo, abordó el punto. “Brasil no puede crecer solo. Y Brasil tiene más responsabilidad que el resto. En la crisis del 2008 llamé al presidente del Banco Central y al ministro de Hacienda y les dije que destinaran dinero a Uruguay y a la Argentina. No lo hicimos. Lo hizo China. Pero Brasil no necesita 400 mil millones de dólares de reservas. Hoy podríamos usar ese dinero para financiar la integración aquí y en el continente africano. Pensemos, imaginemos. A veces me da la impresión de que los intelectuales de América latina dejaron de pensar después de la caída del Muro de Berlín. Hay menos canciones, menos libros... Me acuerdo de una charla con Fidel. Un día me dijo de haberle enseñado a su pueblo la historia equivocada. Era la historia rusa, con sus buenos que de golpe se convertían en malos y sus malos que de un día para otro se transformaban en buenos. ‘Sabes, Lula’, me dijo Fidel. ‘Estoy arrepentido de no haberle enseñado a mi pueblo la historia de América latina’. Yo digo: hagámoslo. Trataré de ser el animador y el provocador para que pensemos de nuevo en nosotros.”

 

Los comentarios

 

Antes de la última intervención de Lula en el seminario, varios de los participantes preguntaron o hicieron comentarios.

 

Taiana dijo que hay un punto delicado: “Hemos alcanzado un cierto tope en la integración, estamos entrando en una meseta, cuando hay dificultades la reacción natural es retraerse ante el miedo y lo que no avancemos significará que vamos a retroceder”.

 

El consultor Rosendo Fraga dijo que el Mercosur y la Unasur demostraron “gran eficacia frente a los imprevistos como los que se produjeron en Venezuela, Colombia y Ecuador, pero cierta ineficacia para enfrentar los conflictos históricos”. Citó que Chile y Perú hayan recurrido a La Haya y lo mismo Bolivia y Chile. Lula agregaría que tampoco el conflicto de las pasteras entre Uruguay y la Argentina se resolvió en el marco sudamericano. Fraga se quejó de que en la Argentina “no se puede ver por cable un canal brasileño y no tenemos una radio que transmita en portugués”.

 

Félix Peña, ex subsecretario de Guido Di Tella y hoy en la Universidad de Tres de Febrero, pidió un “Informe Lula” sobre cómo trabajar en Sudamérica.

 

El consultor de Poliarquía Sergio Berenztein sugirió para Mercosur un avance por pasos. “Incremental, minimalista”, dijo.

 

El rector de la Universidad de Cuyo, Arturo Somoza, hico centro en la necesidad del intercambio cultural y el peso de las decisiones políticas.

 

El ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, que revistó con Fernando de la Rúa, dijo que la integración y los derechos humanos “son políticas de Estado en los últimos 30 años”. Recomendó “fortalecer el diálogo Pacífico-Atlántico para ponernos en la dinámica de la negociación global, porque vamos a enfrentar tensiones y ya las estamos enfrentando, y Brasil tendrá dos sombreros”.

 

Rafael Follonier, colaborador de Néstor y Cristina Kirchner con rango de secretario de Estado y ahora a cargo de investigar los crímenes en Venezuela contra seguidores del chavismo en la última campaña electoral, dijo que “el posicionamiento de Brasil como actor global se dio en el marco de la última etapa del proceso de integración sudamericana”. Pidió “un fortísimo relanzamiento de Unasur” y afirmó: “Vendría bien que Lula nos ayudara a resolver la próxima etapa del organismo que creó con el resto de los presidentes”.

 

El ex presidente de la Unión Industrial Argentina y ex ministro de Eduardo Duhalde José Ignacio de Mendiguren llamó a “no dejar pasar el tiempo y tentarnos con el canto de sirena de la primarización de la economía, porque a pesar del enorme período de crecimiento la participación industrial en el PBI de los dos países disminuyó”.

 

El rector de la Untref, Aníbal Jozami, pidió formar “un grupo de delirantes que discuta una unión con Brasil”.

 

Alberto Ferrari Etcheberry, ex subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de Raúl Alfonsín y uno de los negociadores de entonces para lograr la integración con Brasil, además de ser quien invitó a Lula a su primera visita a la Argentina en 1999, recordó qué es la ciudadanía entre los vecinos. “Con la Constitución de 1988 y con la presencia decisiva del PT, esencial para la caída de Fernando Collor de Mello, surgió la democracia de masas por primera vez.” Añadió Ferrari: “Con Lula terminaría la historia de los Braganza en Brasil. Lula fue el primer Silva. Y después vino Dilma, que también se llama Silva”. Para Ferrari, entre los dos países “no se ha avanzado lo suficiente en conocerse y, sobre todo, en conocer las diferencias”.

 

El uruguayo Gerardo Caetano dijo que “para esta nueva etapa, más de lo mismo no basta”.

 

Pino Solanas lamentó que “en diez años no hemos resuelto ni el Banco del Sur” y dijo que “América latina no puede ser el paradigma de un consenso sobre los commodities”.

 

El diputado de Unidad Popular Víctor de Gennaro advirtió que “el genocidio dejó la idea de que, por miedo, hay que evitar lo peor y ser sobrevivientes” y opinó que “tenemos derecho a vivir felices”.

 

Pablo Gentilli, como organizador, expresó su compromiso de seguir ayudando a la coordinación de centros de estudio, políticos e investigadores.

 

Filmus, otro de los organizadores de la visita de Lula y miembro del Consejo Académico de la flamante Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, se autocriticó “el escaso esfuerzo legislativo para trabajar en forma conjunta, el déficit de diplomacia parlamentaria y el avance lento en la enseñanza de portugués y español, al punto de que científicos argentinos y brasileños se comunican en inglés”.
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La “estrategia Indo-Pacífico” de Estados Unidos

Hoy se escenifica en Washington una batalla sin cuartel, salpicada de una plétora de megaescándalos que tienen a Obama contra la pared, por la posesión del alma bélica de EU, en plena decadencia, entre los fracasados neoconservadores straussianos y los precavidos neorrealistas (v.gr. Zbigniew Brzezinski: ex consejero de Seguridad Nacional de Carter).

 

Los neoconservadores straussianos, muy cercanos a Israel, condujeron a EU, durante la aciaga fase de la dupla Bush/Cheney, a varias derrotas multidimensionales: desde las militares de Afganistán/Iraq, pasando por el derrumbe axiológico de Abu Ghraib/Guantánamo hasta su retraimiento en Latinoamérica/Mundo Árabe/Islámico, donde el lema publicitario del “sueño estadunidense” y sus controvertidos “derechos humanos neoliberales” se volvieron pesadilla insufrible.

 

Desde los neoconservadores straussianos hasta el grupo del siempre violento senador John McCain (del Partido Republicano y también de la Academia Naval) –acantonados en el ultrafascista Committee On The Present Danger (ver Bajo la Lupa: 22/2/12)–, el amplio espectro de superhalcones alucina que EU puede resolver su inexorable decadencia mediante guerras en los cuatro rincones del planeta para beneficiarse de su impresionante cuan inigualable maquinaria tecnobélica, la cual, como suprema paradoja, triunfa tácticamente, pero pierde estratégicamente.

 

Los tambores de guerra de los superhalcones han arreciado estruendosamente para que Obama opte –y de paso limpie cómodamente el terreno a Israel de sus enemigos– por la intervención “humanitaria” en Siria e Irán, a lo que se oponen el Pentágono y Brzezinski, quienes prefieren una salida diplomática con la ayuda de Rusia y China.

 

El repliegue de EU, tanto del “Gran Medio-Oriente” como del binomio Afganistán/Pakistán, lo ha reposicionado en la región Asia/Pacífico, donde se ha desplazado el eje de gravedad de la geopolítica/geoeconomía, mediante la “doctrina del pivote” de Obama acompasada por la mercantilista Alianza del Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés), con el fin de “contener” (como residuo nostálgico de la exitosa doctrina de George Kennan contra la ex URSS) y cercar a China (ver Bajo la Lupa: 4 y 18/12/11, 11 y 15/1/12 y 11/7/12).

 

No contentos lo suficiente con la “doctrina del pivote” de Obama y la disruptiva “Alianza del Pacífico” –a la que se incrustó insensatamente el “México neoliberal itamita” en una política peligrosa de “ejes”–, ahora EU desea incluir el concepto estratégico de moda “Indo-Pacífico” al esquema asfixiante para China: susceptible de desencadenar la “Cuarta (¡super-sic!) Guerra Mundial” ( Norman Podhoretz, Commentary, septiembre 4; nota: la “tercera” fue la “guerra fría”: ¡pura guerra!), tan anhelada por los neoconservadores straussianos y ultrafascistas del Committee On the Present Danger, ambos muy cercanos a Israel.

 

Cliford Kiracofe, anterior funcionario del Comité del Senado de Relaciones Exteriores de EU, aborda en el rotativo chino Global Times (24/4/13) el concepto estratégico “Indo-Pacífico”, el cual, a mi juicio, tiene como aviesa intención descuartizar a dos miembros fundacionales de los BRICS: India y China.

 

Cliford Kiracofe aduce que dicho concepto goza de gran atractivo con los proponentes de la “contención a China” y recuerda que en 2001 (sic) Richard Lee Armitag, poderoso subsecretario de Estado de Baby Bush, señaló que el mayor desafió de la política exterior de EU consistía en “manejar el ascenso de China e India”.

 

El superhalcón bushiano Richard Lee Armitag, del Partido Republicano, fue funcionario naval y carga en su conciencia la crapulosa “filtración” de que Valerie Plame Wilson era “encubierta agente de la CIA” (Matt Apuzzo: AP, 8/9/06), como represalias a su esposo, el embajador Joseph Wilson, quien rehusó inventar que existía uranio en Níger destinado a Saddam Hussein (NTY: 6/7/03). ¡Santo Dios: hasta dónde lleva el tropismo bélico de EU!

 


Cliford Kiracofe considera que la “contención de China” parece más bien “un cerco y una campaña de supresión (sic) como estrategia de gestión (sic)” que utiliza “una combinación de poder militar duro y poder económico blando”: el primero “tiene como objetivo la contención militar estratégica”, mientras el segundo “tiene como objetivo la supresión (¡super-sic!) del modelo de desarrollo de China y el impedimento (sic) de su adopción por otros países de Asia”.

 

El poder militar duro es el concepto de la “Batalla Aire-Mar”, mientras el TPP constituye el económico “poder blando”. ¡Pues ni tan “blando”!

 

El enfoque “Indo-Pacífico” es de mayor envergadura: “un nuevo abordaje y una nueva visión estratégica que eventualmente sustituirá la perspectiva Asia-Pacífico” que abarca desde el punto de vista naval (¡super-sic!) al “triángulo EU-India-China” a toda la “cuenca del océano Índico” (nota: superficie de 73.56 millones de kilómetros cuadrados).

 

El concepto “Batalla Aire-Mar” comprende las líneas marítimas de comunicación que pasan por los superestratégicos estrechos de Malaca y Lombok: “puntos de estrangulación” (choking points).

 

Sus proponentes cuentan invitar a Japón y Australia (¿y también a México para cubrir apariencias plurales?).

 

Australia es fundamental: “punto nodal estratégico o cruce entre el eje Norte-Sur del Este de Asia que involucra a Japón y un eje Este-Oeste Indo-Pacífico que involucra a India”.

 

¿Aceptará India incorporarse al esquema sinofóbico o también es tiro al blanco del belicismo de EU como incómodo miembro del BRIC?

 

Del lado económico, “el proyecto (sic) del Corredor Económico Indo-Pacífico contempla transportar mercancías de Chennai a través de la Bahía de Bengala por Myanmar, para arribar a Tailandia, Camboya y Vietnam”.

 

Chennai, antigua Madrás, es la capital del estado indio sureño de Tamil Nadu, que cuenta con los mayores intercambios comerciales con el sudeste asiático.

 

Se desprende del “proyecto” de marras y amarres navales en la cuenca del océano Índico que EU da por descontada la participación de India al esquema de asfixia integral de China, que contempla vínculos marítimos entre el Sur y el Este de Asia y rutas terrestres de transporte que jugarán un relevante papel complementario, como la ruta Tamu-Kalewa-Kalemyo que conecta el estado indio de Manipur a dos entidades de Myanmar (Mandalay y Yangon), así como la carretera adicional que conecte Manipur a Tailandia. El estado indio de Manipur es la puerta al sudeste asiático.

 

Cliford Kiracofe aduce que el reciente periplo de Obama a Tailandia, Myanmar y Camboya tenía el “objetivo de demostrar el compromiso de Washington y la estrategia por venir en la región” y fustiga el “narcisismo geopolítico” de EU y su élite, susceptible de “errores estratégicos mayores” que llevan a la agravación de las tensiones y confrontaciones mediante el “pivote” en la región Asia Pacífico y el nuevo concepto estratégico “Indo-Pacífico” que, a mi juicio, aplican ciegamente en forma unilateral, como si China se encontrase mutilada, sin capacidad de represalias.

 

¿Cual será el papel crucial de Rusia, que tampoco se quedará con los brazos cruzados y que definirá los alcances de la colisión entre EU y China?

 

EU no aprende nada de sus graves errores geopolíticos. Peca de “narcisismo geopolítico”. Y se paga muy caro.

 

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Viernes, 17 Mayo 2013 13:16

Santos podría buscar reelección

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dejó la puerta abierta este viernes a una posible reelección para un segundo mandato en 2014, en el marco de una reunión en la que se oficializó la salida de Germán Vargas Lleras del Ministerio de Vivienda a la Fundación Buen Gobierno. El mandatario afirmó que quiere la reelección de sus principales políticas.


“Quiero que muchas de nuestras políticas continúen más allá del 7 de Agosto de 2014. Quiero que la política de paz sea reelegida, quiero que la política de vivienda del ministro Vargas Lleras sea reelegida, quiero que la política que ha reducido el desempleo sea reelegida y quiero que nuestra política de seguridad sea reelegida. No quiero que los profundos cambios se queden a mitad de camino”, sostuvo Santos durante una rueda de prensa en la Casa de Nariño.


Pese a que no aseguró su reelección, el presidente de Colombia conformó un “equipo de lujo” en caso de que decida oficialmente lanzarse a la Presidencia en 2014.


Sin embargo, Santos aclaró que será respetuoso de las reglas de juego y no tomará ninguna decisión hasta que la ley lo establezca.Además, confirmó el retiro del ministro de Vivienda y del secretario general de la Presidencia, Juan Mesa, quienes trabajaron de la mano y muy cerca del jefe de Estado.


Santos agradeció la lealtad y el compromiso que tuvieron para con el gobierno. Al tiempo que señaló que ahora Lleras estará al mando de la fundación Buen Gobierno y Juan Mesa estará como director ejecutivo de esa misma organización, creada por el dignatario en 1994.
Santos utilizó Buen Gobierno como plataforma para las elecciones de 2010, cuando venció a Antanas Mockus.

 

17 mayo 2013


(Tomado de Telesur)

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Falta el juicio a la cúpula del poder oligárquico en Guatemala: experto

El juicio y la sentencia condenatoria contra el ex dictador Efraín Ríos Montt en Guatemala toca por primera vez el alma de los perpetradores, los ejecutores. Pero deja sin juicio el alma negra de los autores intelectuales de los crímenes de lesa humanidad que se cometieron durante la guerra; las élites y el Estado, la cúpula del poder oligárquico, señala en un amplio análisis el experto en temas militares y de seguridad nacional Héctor Rosada-Granados.

 

Sostiene que igual de importante que fue el fallo que declaró culpable de genocidio al militar que gobernó uno de los periodos más sangrientos en la historia de este país –de por sí cruzada por la violencia– fue la orden que emitió la juez Jazmín Barrios para que el Ministerio Público continúe la investigación judicial contra cualquier otro implicado en hechos de esa naturaleza.

 

Y esto es lo que hace de este proceso un paso paradigmático y profundamente simbólico para Guatemala y el mundo. El país –añade– demostró que, a pesar de los antecedentes graves sobre la debilidad de su aparato judicial, es capaz de proporcionar justicia a sus ciudadanos.

 

Pero advierte que, al mismo tiempo, abre un compás muy peligroso, porque en la cúpula se reagrupó el pacto oligárquico que, como era de esperarse, reacciona con odio. Temo que estos días estamos viviendo una nueva oleada anticomunista; precisamente ahora, cuando ya no hay subversión, ni insurgencia ni comunismo. Temo que vamos a ver represalias violentas. Si lo están diciendo ellos, es porque están dispuestos a ejercerla.

 

Rosada-Granados encabezó la delegación gubernamental en las negociaciones de paz que culminaron en 1996. Sociólogo y antropólogo, ha hecho del estudio de las fuerzas armadas de su país el eje de sus investigaciones; la más reciente es su libro Soldados en el poder, el proyecto militar en Guatemala (1944-1990). En 1997 fue llamado para hacer un diagnóstico interno sobre la situación de la institución castrense.

 

Fue cercano al poder y asesor, incluso amigo de militares. En su calidad de negociador, tuvo acceso a información interna de Inteligencia Militar (D-2) y el archivo (donde se registraron las órdenes y decisiones más secretas de la guerra). Durante el juicio del caso ixil fue convocado por la representación de las víctimas. Su peritaje analizó la cadena de mando que funcionó desde la presidencia de facto hasta los operativos de campo y demostró que en el lapso que gobernó Ríos Montt se pasó de una guerra contrainsurgente a una contra la población civil, que llegó a ser considerada como el enemigo en los planes doctrinarios y operativos emanados desde la jefatura de Estado. El dictamen del tribunal basó parte de sus conclusiones en lo que sostiene este peritaje, que demuestra el genocidio por la frecuencia, repetición y masividad de los actos brutales.

 

Rosada Granados no es el primero que advierte que el juicio puede conducir a una confrontación. Cinco personajes claves en los acuerdos de paz firmaron un controvertido desplegado en el cual calificaron el proceso penal como una traición a la paz, que divide a Guatemala. Entre los firmantes hay tres ex delegados del gobierno en las negociaciones, Gustavo Porras, Raquel Zelaya y Richard Aikenhead, el ex guerrillero Andrés Zapata (Porras también lo fue) y el analista Eduardo Stein.

 

El investigador los critica duramente: Rigoberta Menchú los caracterizó magistralmente: intelectuales hipócritas. Para no enfrentar a la ultraderecha se aglutinan en torno a una posición que significa: dejemos las cosas como estaban antes de la guerra. Siendo negociadores de la paz, dan un paso atrás, como si el Acuerdo de Paz no existiera.

 

Ese acuerdo estableció la finalidad de lograr la reconciliación de la sociedad guatemalteca. Yo me opuse a usar ese término porque no puede hacer reconciliación donde nunca hubo conciliación. Eso es algo que se tiene que construir. Y precisamente, se puede construir a partir de ahora.

 

Cita, por lo tanto, palabras del obispo Juan Gerardi, quien encabezó los trabajos de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico y que fue asesinado dos días después de presentar su informe, hace 15 años: Decía: si quieren la paz, busquen la justicia.

 

En el informe de la CEH, en 1999, se habló por primera vez de genocidio. ¿Y porqué? Porque lo hubo.

 

Los grupos que reaccionan virulentamente contra la sentencia van desde los niveles más humildes, familias de ex Patrulleros de Autodefensa Civil (que fueron forzados a actuar como paramilitares) y familias de militares retirados de bajo rango, mandos medios organizados en la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua) hasta los más poderosos, las familias oligárquicas representadas en el CACIF y grupos de extrema derecha como la Federación contra el Terrorismo.

 

Esta última publicó, en el último mes, tres extensos suplementos que circularon como encartes en El Periódico. Ahí reviven los ataques contra líderes civiles y defensores de derechos humanos, a quienes asocian con la guerrilla. Uno de sus editoriales resume: La farsa del genocidio tiene como intención debilitar al ejército y a las fuerzas de seguridad del Estado, quebrando su moral y espíritu de lucha ante el ataque de las ordas (sic) neomarxistas.

 

Rosada interpreta: Esos sectores no tienen miedo, tienen pavor, porque tienen la conciencia sucia. Y porque no están acostumbrados a que los cuestionen ni a perder ante los débiles, mucho menos si son indígenas. Entre ellos incluyo al presidente Otto Pérez Molina.

Los cuatro efectos del juicio histórico

 

Académico al fin, el también presidente del Centro de Estudios Estratégicos en Seguridad para Centroamérica (CEESC) enumera los cuatro efectos que tendrá el proceso en la vida política y social del país. Todos, asegura, son preocupantes.

 

Primero, en la redefinición en las fuerzas armadas. El tema del genocidio les devolvió la unidad de cuerpo que perdieron con el fin de la guerra. Se unieron los rudos y los rambos con los institucionales. Desde que se firmó la paz hubo fricciones entre armas y niveles de la fuerza armada porque se sintieron ninguneados por los sucesivos presidentes en la posguerra. La reconstrucción del espíritu de cuerpo ocurre ahora, cuando el ejército ha vuelto a ser actor político.

 

Segundo: En la sociedad han resurgido formas de pensar del pasado, el lenguaje que decía enemigo por nombrar al otro, al diferente, al indio. Ese racismo nunca lo logramos superar, ni después de la firma de la paz.

 

Tercero: La recomposición del pacto interoligárquico. En los últimos años las élites, los ricos de antaño, los de las fincas, los nuevos ricos, los poderosos, la banca, acusaron varias rupturas. Pero esa confrontación ahora queda superada porque nuevamente tienen frente a sí lo que entienden como el enemigo común.

 

Y cuarto: Este me gusta, pero me preocupa. Se está aglutinando el movimiento indígena, se está viendo su fuerza. Lo que vimos estos años fueron apenas segmentos de una diversidad étnica, 24 expresiones distintas, que ahora encuentran un punto común. El indio vivió en situación de sumisión desde la colonia. Esto no cambia hasta que en 1993 una indígena (Menchú) gana el Premio Nobel de la Paz. Entonces empezamos a pensar, como sociedad, en lo indígena. El mejor de los 17 acuerdos de 1996 es el de la identidad y los derechos indígenas, porque por primera vez pusimos en blanco y negro el concepto de pueblo maya. Ahora, con este juicio, se abre otra etapa, porque se reconoce lo que se les hizo a un pueblo. Ellos tuvieron el valor de ir a decirlo a un tribunal, que significa que además han perdido el miedo de hablar, 30 años después.

 

–Después de la sentencia, ¿qué sigue?

 

–El día que estuve en la sala del tribunal vi miradas y reacciones de odio. Eso es tremendamente complicado. Es de esperar que parte de los guatemaltecos, aunque sea pequeña, entienda que la única manera como se puede seguir construyendo el país es aceptando que las equivocaciones fueron mutuas.

 

Pero el juicio tiene un enorme potencial. Por primera vez estamos visualizando a los actores de un hecho genocida por el papel que desempeñaron. Falta identificar a la fuente, al autor intelectual. Es decir, las élites del poder. De ahí su miedo y su odio.

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