EE UU anuncia un impulso a sus relaciones con América Latina

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado que viajará a Brasil y Colombia en la última semana de este mes de mayo para discutir una amplia gama de asuntos regionales y bilaterales. En un discurso ante la asamblea anual del Consejo de las Américas, Biden ha dicho esta mañana que Washington busca situar las relaciones económicas y comerciales en un lugar privilegiado de la agenda con América Latina. El anuncio del vicepresidente llega pocos días después de que Barack Obama regresara de su gira por México y Costa Rica, su segundo viaje al extranjero de su segundo mandato tras su visita a Israel.


 
Biden ha informado también que el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y el de Perú, Ollanta Humala, visitarán la Casa Blanca el 4 y el 11 de junio, respectivamente, como antesala a un otoño en el que habrá “más visitantes latinoamericanos”, sin especificar nombres. “Es hora de buscar un compromiso mucho más profundo en el Hemisferio Occidental”. Biden ha recalcado ante el público que asistía al acto en el Departamento de Estado que la Administración del presidente Obama está protagonizando “el impulso más activo de alto nivel” con América Latina en “mucho, mucho tiempo”.


 
Las Américas, como ha adoptado el vicepresidente el nombre dado a la región por la conferencia, es una zona que ha cambiado mucho en los últimos años y que ahora presenta un "importante nuevo día y nuevas oportunidades no sólo para aquellos en el hemisferio, sino para nosotros también, como parte de ese hemisferio", ha continuado. “Éste es un momento para avanzar en la formación de amistades y alianzas que nos ayudarán a lidiar con los desafíos compartidos y a crear de forma conjunta un sistema global para dentro de diez, 20 o 50 años. Todo eso empieza ahora", ha insistido Biden.


 
En la actualidad, EEUU no tiene embajador ni en Caracas ni en La Paz y no tiene relaciones diplomáticas formales con el Gobierno de La Habana.

 


El primer viaje a la región poco después de jurar su cargo lo realizó Biden en marzo de 2009 a Chile. También ha visitado centroamérica y México, este último país en dos ocasiones. “Ha llegado la hora de buscar más asociaciones, hay considerables oportunidades políticas y económicas”. Además de Brasil y Colombia, el vicepresidente viajará también a Trinidad y Tobago.


 
Humala visitó la Casa Blanca un par de semanas antes de asumir la presidencia el 28 de julio del 2011. El gobierno peruano interpretó como un gesto de "alta deferencia política" el que Obama hubiera conversado con el mandatario aunque aún no había asumido el mando.


 
Con su viaje a Washington, Piñera atenderá así la invitación que le extendiera Obama cuando visitó el país suramericano en marzo de 2011, como parte de una gira que además lo llevó a Brasil y El Salvador.


 
Obama abordará con ambos visitantes las negociaciones en curso para culminar el Tratado Trans-Pacífico (TPP por sus siglas en inglés), el acuerdo comercial más ambicioso de las últimas décadas en el que participan un total de 11 naciones.


 
El TPP integra actualmente a Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, pero Australia, Estados Unidos, Malasia, Perú, Vietnam, México y Canadá negocian su ingreso. Japón espera convertirse este año en la nación número 12.
 


EEUU, que firmó sendos acuerdos de libre comercio con Colombia y Panamá en 2011, busca nuevos proveedores de energía, como Brasil, para superar la dependencia de Venezuela. Con Chile, Washington tiene ya un acuerdo de libre comercio, además de buscar la entrada en la zona de libre acmbio de la cuenca del Pacífico.

 

Por Yolanda Monge Washington 8 MAY 2013 - 22:22 CET

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Jueves, 09 Mayo 2013 06:29

Tras la OMC, la Copa del Mundo

Tras la OMC, la Copa del Mundo

Brasil y los países emergentes consiguieron un triunfo histórico que también será beneficioso para la Argentina. El triunfo es doble debido a la figura que ganó y a la figura que perdió. Ganó un diplomático brasileño, Roberto Carvalho de Azevedo, 55, que obtuvo la mayoría para ocupar desde septiembre próximo la dirección de la OMC, la Organización Mundial de Comercio. Perdió el mexicano Herminio Blanco Mendoza, 63, ministro de Industria y Comercio entre 1994 y 2000 y, sobre todo, jefe de los negociadores de su país entre 1990 y 1993 bajo el mando del presidente ultraliberal Carlos Salinas de Gortari para la construcción del Nafta, el área de libre comercio de los Estados Unidos, Canadá y México.

 

Europa votó en bloque a favor de Blanco. También los Estados Unidos, aunque, como es habitual, los negociadores norteamericanos redujeron su exposición pública cuando vislumbraron que se les vendría encima una derrota.

 

Azevedo ganó con los votos de Sudamérica y del Caribe, con los de Africa y con parte de los de Asia. Trabajó a toda máquina la Subsecretaría General de Asuntos Económicos y Financieros de Itamaraty, con 47 diplomáticos que se sumaron a los 17 destinados en Ginebra.

 

Los periodistas Joshua Goodman y Randall Woods escribieron ayer un análisis para la agencia Bloomberg, en el que señalaron que el brasileño “tiene el apoyo de los Brics para las negociaciones sobre el comercio mundial”. Los Brics son Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

 

“México puede ser la querida de Occidente, pero carece de apoyo amplio en el mundo en desarrollo”, dijo a Bloomberg Keving Gallagher, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Boston. Agregó que “una negociación encabezada por Brasil podría obtener el apoyo de los mercados emergentes” como China, la India y el resto de los Brics. Los analistas de Bloomberg relacionaron el triunfo del brasileño con “la lucha de los Brics para que su voz sea más escuchada en el Fondo Monetario Internacional y en todas partes”.

 

Al trazar el perfil del nuevo jefe, Bloomberg consignó que “como enviado de Brasil a la OMC desde 2008, Azevedo atacó los subsidios agrícolas de los Estados Unidos y Europa en nombre de los intereses de las naciones en desarrollo, mientras defendía el uso por parte de Brasil de mayores barreras arancelarias como una forma ayudar a los industriales heridos por la crisis financiera global”.

 

Tanto la presidenta Dilma Rousseff como el canciller Antonio Patriota interpretaron la victoria de Azevedo como un síntoma de transformación mundial. Al mismo tiempo, dijeron que de ahora en adelante Azevedo no representará a Brasil sino que será el director general de un organismo que agrupa a 159 países. Una primera lectura podría indicar que Dilma y Patriota fueron educados. No se agrandaron en la victoria, cosa mal vista en diplomacia, y a la vez supieron diferenciar entre el papel del candidato y el rol del director electo. Pero una segunda lectura permite tejer esta hipótesis:

 

- Blanco tiene experiencias que, analizadas por su contenido, apuntaron a la liberalización absoluta, y consideradas según quién firmó, son experiencias parciales. El Nafta es el caso más claro, pero también el hecho de que, con más de treinta acuerdos, México sea el país del mundo que firmó más tratados de libre comercio.

 

- Azevedo representa al grupo de países que formaron bloques –el Mercosur es uno de ellos– buscando más la integración que el comercio libre. En qué medida lo lograron es otro tema. Lo cierto es que, paradójicamente, la mirada del sector que triunfó en la OMC es más global que el punto de vista del sector globalizador derrotado.

 

Más allá de cómo se realicen las negociaciones futuras, parece claro que con la derrota de Blanco la OMC se salvó de ser una usina neoliberal simpática a los grandes intereses financieros. Azevedo sin duda será cuidadoso desde el día en que asuma, pero representa a una franja de naciones que sufrieron con el neoliberalismo y buscan una vida más allá del viejo esquema inaugurado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher a fines de los ’70 y comienzos de los ’80.

 

Solo queda una cosa por acordar. La argentina Máxima no se cuenta. Llegó a reina por casamiento y no por designación. Además, integra una casa real con jurisdicción sobre un solo país, Holanda. Brasil ya colocó dos funcionarios suyos en el comando de la FAO con José Graziano y ahora en la OMC con Azevedo. Son dos entidades internacionales contra una, la Santa Sede, en cabeza del argentino Jorge Bergoglio. El dos a uno sólo puede emparejarse hasta lograr un equitativo dos a dos con el compromiso de dejarle a la Argentina la Copa en el Mundial del 2014. Siempre, claro, que alcance un compromiso y no se necesite un milagro.

 

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Martes, 07 Mayo 2013 06:52

Venezuela en la contienda mundial

Venezuela en la contienda mundial

No bien concluida la elección presidencial de Venezuela, la presidenta Cristina Kirchner pidió al gobierno de Estados Unidos que reconociera el triunfo electoral de Nicolás Maduro. La razón central era evitar la violencia surgida de una oposición envalentonada por el respaldo de los EE.UU., apenas después de que la voluntad popular acabara de negársele.

 

Para resumir en un solo eje la diferencia entre los proyectos, ésta reside en el destino de la renta del país con más reservas petroleras de la Tierra. Si es el Estado para su distribución social o si retorna a las multinacionales. El tratarse de –nada menos– 297 mil millones de barriles (6 millones de los cuales consumen los EE.UU. diariamente), da cuenta, de un lado, de la pasión popular por la Revolución Bolivariana. Del otro, la inescrupulosidad de la derecha. Y esa controversia, en un país petrolero tan relevante y con un marco tan complejo de la política internacional, no repercute sólo en la región, sino que se generaliza.

 

No es casual que quienes desconocieran en un principio los resultados fueran los EE.UU., la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA). Los primeros, potencia dominante históricamente contraria a todo intento de autonomía política y económica de la región. Preocupados por el abastecimiento energético de los centros de poder mundial y las economías desarrolladas, y tapizando militarmente Medio Oriente, se resisten a perder el control del petróleo venezolano, y a la influencia regional de ese país. La OEA, por su parte, es la prolongación institucional de su hegemonía, resentida por construcciones como Unasur y Celac. Esta última presidida por Cuba, país excluido de la OEA y bloqueado por los EE.UU. desde hace más de medio siglo. Junto a ellos, la “troika” que asfixia a Europa en favor de los bancos, integrada por la Comisión Europea, el Banco Central de Europa y el FMI.

 

Como contracara, China y Rusia, los observadores internacionales y Mercosur, Unasur y Celac, respetaron de inmediato la voz de las urnas. Pero lo que subyace detrás de esto es una disputa –aunque inorgánica– de alcance planetario. A mediados de los ’70, el mundo se encontró ante la contienda por el excedente económico de la posguerra, y fue claramente ganada por el neoliberalismo. Hoy, la disputa se entabla alrededor del excedente financiero, en combinación con la escasez de recursos naturales. Y los poderes transnacionales –representados, precisamente, por quienes pusieron en duda el triunfo de Maduro– van a utilizar todas las herramientas a su alcance, legítimas o no, para no ceder posiciones.

 

Sin embargo, la crisis europea, la demora de la recuperación económica de los EE.UU. y su fracaso militar en Asia, y la aparición de nuevos protagonistas como China, ponen a estos actores en una posición de menor fortaleza en épocas del eje Reagan-Thatcher o el Consenso de Washington. Por su parte, el Consenso de Shanghai (China-Rusia), la integración sudamericana y la resistencia de Medio Oriente sitúan a quienes bregamos por la distribución racional del poder y de los recursos con una incidencia en la agenda internacional sin precedentes.

 

La Patria Grande, en su dimensión profundamente política, no sólo debe ser asumida en términos de coyuntura. Recuperación estatal, inclusión social, ampliación de derechos, reemplazo de la idea neoliberal de “crecer para igualar” por la de “igualar para desarrollarnos”, autonomía financiera, deben tener la continuidad necesaria para tornar irreversible la tendencia igualitaria que tan trabajosamente estamos construyendo.


 Por Carlos Raimundi, diputado nacional del bloque Nuevo Encuentro.

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El Estado de sitio, esta vez, para proteger la “inversión” canadiense

ALAI AMLATINA, 06/05/2013.-  El Presidente Otto Pérez Molina, militar retirado (acusado por sus ex camaradas como co responsable de genocidio cometido durante la guerra interna), decretó, el pasado 1 de mayo, el segundo Estado de sitio en lo que va de su gobierno. Esta vez, para reprimir al pueblo indígena Xinca, en los municipios de Jalapa y Mataquescuintal (Departamento de Jalapa), y en Casillas y San Rafael Las Flores (Departamento de Santa Rosa), y para proteger las “inversiones” de la empresa minera canadiense Tahoe Resources (Mina San Rafael).


 
El 1 de mayo del 2012, Pérez Molina también decretó otro Estado de sitio en contra del pueblo Maya, en el Municipio de Barillas, Huehuetenango, para defender los intereses de la empresa española Hidro Santa Cruz, que actualmente opera con mediana calma porque se logró asesinar y encarcelar a las y los dirigentes de las organizaciones en resistencia del lugar.
 


Estos estados de sitio no sólo coinciden en fechas y objetivos, sino en su método de aplicación.


 
Estado de sitio permanente como método de gobierno


 
Tanto en el caso de la hidroeléctrica española, como en el caso de la minera canadiense, el gobierno autorizó a ambas empresa la exploración y explotación de los proyectos, en contra de la voluntad expresa de los pueblos indígenas afectados del lugar.


 
Ante la presencia incómoda de las maquinarias de las empresas, ambos pueblos indígenas gestionaron diálogos con el gobierno, y al no ser escuchados se movilizaron e impidieron la invasión de las empresas a sus territorios. En ambos casos, las guardias privadas de las empresas dispararon y asesinaron a bala a algunos de los dirigentes indígenas movilizados, situación que desató la ira de las y los organizados en resistencia quienes incluso quemaron maquinarias y detuvieron a agentes estatales.


 
En ambos casos, inmediatamente el gobierno decretó Estado de sitio movilizando vario millares de militares/policías a la zona para detener a todos los y las dirigentes indígenas, para luego llevarlos a la cárcel por delito de terrorismo y crimen organizado. ¿Será una coincidencia? ¿O será el método poco inteligente del gobierno de Mano Dura?


 
En lo que va del gobierno de Otto Pérez Molina, se asesinaron selectivamente cerca de 20 dirigentes de organizaciones sociales e indígenas del país que se oponían a la invasión de las empresas extractivas a sus territorios. ¡Pero no existe un solo detenido o enjuiciado por dichos delitos! Eso sí, las cárceles se están llenando de dirigentes indígenas y campesinos conscientes que encarnan la soberanía y dignidad de este país asediado por las transnacionales.


 
Sólo para indicar un par de datos. La ilusión en la “inversión” privada es tal en Guatemala que, cerca del 60% del territorio nacional cultivable se encuentra bajo el control de las empresas de monocultivo. Existen 428 proyectos mineros (176 son metálicas) en todo el territorio nacional, cuya extensión es mucho más pequeña que un Departamento de Bolivia o de Perú.


 
Inversión o invasión canadiense


 
En los últimos tiempos, Canadá ha expandido a más 100 países sus inversiones en materia de minería y de petróleo. Del total de la inversión canadiense en estos rubros, el 70% se encuentran en el extranjero. Pero, las acusaciones por violaciones de derechos humanos, generación de convulsión socioambiental, conflictos laborales, etc. se levantan en diferentes partes del mundo en contra de las empresas canadienses. Sólo para mencionar casos en Latinoamérica:


 
Chile. Las actividades de la empresa canadiense Barrick Gold, en el mega proyecto minero Pascua-Lama, fueron paralizadas por orden de autoridades judiciales chilenas por delitos socioambientales.


 
Bolivia. El gobierno boliviano revirtió recientemente el negocio minero de South American Silver Corporation en Potosí, por incumplimiento de los acuerdos. Actualmente, dicha empresa canadiense inició un arbitraje internacional en contra del Estado boliviano.


 
Perú. El pasado año, la empresa canadiense petrolera Talismán salió urgido de la Amazonía peruana ante la resistencia y convulsión del pueblo Achuar, también por abusos medioambientales.


 
Honduras. La empresa minera canadiense Goldcorp (que extrae oro a cielo abierto en Valle de Siria, Morazán, Honduras), fue acusada como una de las empresas promotoras del golpe de Estado que destituyó a Manuel Zelaya, en junio de 2009. El motivo del involucramiento de esta empresa en dicho golpe habría sido porque el entonces Presidente Manuel Zelaya intentó prohibir la minería a cielo abierto, el uso de cianuro y la sobreutilización del caudal de las cuencas hídricas en los proyectos mineros. Hace unos meses atrás, el gobierno de Pepe Lobo (que emergió fruto del golpe de Estado), promulgó una Ley minera redactada entre Toronto y Tegucigalpa que aprueba todo lo que Zelaya intentó prohibir. Actualmente, de las más de 200 solicitudes de concesiones mineras en Honduras, cerca de la mitad son de empresas canadienses.


 
Guatemala. En la actualidad, en Toronto, Canadá, un tribunal estudia si juzga o no a la empresa minera canadiense Hudbay por violaciones de derechos humanos en Guatemala. Y, desde el 1 de mayo, del año en curso, el pueblo Xinca (en el oriente del país) soporta la militarización y el Estado de sitio para garantizar las actividades a la empresa minera canadiense Tahoe Resources, en contra de la voluntad expresa de dicho pueblo indígena.


 
¿Será que la milicia de traje y corbata, que (des)gobierna a este país policromático desconoce estas referencias? ¿O será que se tomó muy en serio el espejismo neoliberal del “crecimiento” económico que supuestamente hace de Guatemala un país pujante? ¿Qué ocurrirá en la mente del Sr. Presidente quien argumenta no tener las manos manchadas de sangre?


 
Lo cierto es que el haber convertido al deficiente Estado de Guatemala en un desalmado gendarme de la “inversión” extranjera para criminalizar, perseguir y asesinar a la conciencia moral del pueblo nadie lo va a perdonar. Las y los guatemaltecos conscientes, indígenas o no, organizados y movilizados para defender los bienes naturales del país, no son criminales, ni terroristas. Son el reducto y bastión de la dignidad y de la soberanía de este país cuyas élites fueron incapaces de expresar.


 
Sr. Presidente, no acelere Ud. la dinámica de la creciente convulsión social generalizada en el país que podría derrocarlo desde las calles antes que Ud. cumpla el período de su mandato. Este pueblo ya comenzó a perder el miedo al rifle y a la bota militar. Recuerde, Sr. Presidente, que los procesos revolucionarios de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, etc. se deben, en buena medida, al recrudecimiento violento de la tiranía del sistema neoliberal.

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Lunes, 06 Mayo 2013 06:16

El Diktat alemán

El Diktat alemán

En la reciente reunión entre el secretario del Tesoro norteamericano, Jacob Lew, y el superministro alemán Wolfgang Schäuble (foto) quedó demostrado que el fundamentalismo neoliberal hoy domina más en Europa que en los Estados Unidos. Ante la recomendación realizada por Lew para que Europa atenúe el énfasis en la austeridad y promueva el crecimiento económico, el ministro alemán respondió desabridamente que “nadie en Europa ve una contradicción entre consolidación fiscal y crecimiento” y que “debemos detener este debate que nos dice que tenemos que optar entre austeridad y crecimiento”. Demostrar que hay alternativas a los dictados del nacional-austeritarismo alemán y que son políticamente viables es el mayor desafío que enfrentan las sociedades europeas en la actualidad. El desafío es común, aunque su concreción varíe en cada país.

 

La historia europea muestra de manera muy trágica que no es un desafío fácil. La razón alemana tiene un lastre de predestinación divina que el filósofo Fichte definió bien en 1807, cuando contrapuso al alemán con el extranjero de esta forma: el alemán es al extranjero como el espíritu a la materia, como el bien al mal. Ante esto, cualquier compromiso es una señal de flaqueza y de inferioridad. El propio derecho tiene que ceder ante la fuerza para que ésta no se debilite. Cuando a comienzos de la Primera Guerra Mundial, hace casi un siglo, Alemania invadió y destruyó Bélgica bajo el falso pretexto de defenderse de Francia, violó todos los tratados internacionales, dada la neutralidad de aquel pequeño país (las agresiones alemanas tienden históricamente a tomar como primer blanco a los países más débiles). Sin ningún escrúpulo, el canciller alemán declaró en el Parlamento: “La ilegalidad que practicamos debemos procurar repararla en cuanto hayamos alcanzado nuestro objetivo militar. Cuando se está amenazado y se lucha por un bien supremo, cada cual se gobierna como puede”.

 

Esta arrogancia no excluye cierta magnanimidad, siempre que las víctimas se porten bien. En la nota que la Cancillería alemana le envió a la Cancillería belga el 2 de agosto de 1914 –un documento que quedará en la historia como un monumento a la mentira y la felonía internacional– constan las siguientes condiciones: “3. Si Bélgica observa una actitud benévola, Alemania se compromete, de acuerdo con las autoridades del gobierno belga, a comprar con dinero contado todo lo necesario para sus tropas y a compensar los daños causados en Bélgica por las tropas alemanas. 4. Si Bélgica se comporta de un modo hostil a las tropas alemanas y si, especialmente, plantea dificultades a su marcha... Alemania estará obligada, con gran disgusto suyo, a considerar a Bélgica como a un enemigo”. Es decir, si, como diríamos hoy, los belgas eran buenos alumnos y se dejaban utilizar por los intereses alemanes, su sacrificio, aunque injusto, recibiría una hipotética recompensa. De lo contrario, sufrirían sin compasión ni piedad. Como sabemos, Bélgica, inspirada por el rey Alberto, decidió no ser buena alumna y pagó por eso el elevado precio de la destrucción y las masacres, una agresión tan vil que se conoció como la “violación de Bélgica”.

 

Dada esta superioridad über alles (sobre todos), humillar la arrogancia alemana siempre ha implicado mucha destrucción material y humana, tanto de los pueblos víctimas de esa arrogancia como del pueblo alemán. Claro que la historia nunca se repite y que Alemania es hoy un país sin poder militar, gobernado por una democracia bien consolidada. Pero tres hechos perturbadores obligan a los demás países europeos a tener en cuenta la historia. En primer lugar, es perturbador verificar que el poder económico alemán se ha convertido en fuente de una ortodoxia europea que beneficia unilateralmente a Alemania, al contrario de lo que ésta quiere hacer creer. También en 1914 el gobierno imperial pretendía convencer a los belgas de que la invasión alemana era para su bien, “un deber imperioso de conservación”, y que “el gobierno alemán lamentaría vivamente que Bélgica considerara (a la invasión) como un acto de hostilidad”, como está escrito en la infame declaración ya mencionada. En segundo lugar, son perturbadoras las expresiones de prejuicio racial de la opinión pública alemana en relación con los países latinoamericanos. Traen a la memoria al antropólogo racista alemán Ludwig Woltmann (1871-1907), quien, disconforme con el genio de algunos latinos (Dante, Da Vinci, Galileo, etc.), intentó germanizarlos. Se cuenta, por ejemplo, que le escribió a Benedetto Croce para preguntarle si el gran Gianbattista Vico era alto y de ojos azules. Ante la respuesta negativa, no se desconcertó y replicó: “Sea como fuere, Vico deriva evidentemente del alemán Wieck”. Hoy todo esto parece ridículo, pero viene a la memoria, sobre todo, teniendo en cuenta un tercer hecho perturbador. Una encuesta realizada hace poco más de un año entre estudiantes de escuelas secundarias alemanas (jóvenes de entre 14 y 16 años) reveló que un tercio no sabía quién fue Hitler y que el 40 por ciento estaba convencido de que, desde 1933, los derechos humanos siempre fueron respetados por los gobiernos alemanes.

 

Traducción: Javier Lorca.

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Los gobiernos de AL después de Chávez

Desde el punto de vista de los gobiernos y las instituciones, los cambios en América Latina producidos por la desaparición de Hugo Chávez son importantes, pero no fundamentales. El proceso revolucionario venezolano está más débil y por consiguiente sus adversarios están más fuertes, pero si la dirección del Estado y del PSUV decidiese radicalizar y profundizar la transformación del país apoyándose en sus bases, si redujese los despilfarros y mejorase algo la distribución de alimentos y bienes, el cambio social podría dar un nuevo salto adelante, ya que el ligero restablecimiento actual del consumo y de la producción en Estados Unidos –el principal mercado venezolano– da cierta estabilidad al precio del petróleo.

 

Sobre eso se basan, por otra parte, las seguridades dadas por el gobierno de Maduro a Cuba, al Alba y al Caribe en contra del griterío de la derecha venezolana contra la "regaladera" de petróleo y de apoyos financieros a los aliados de Venezuela y de las mismas concesiones en este plano que la derecha del propio chavismo quiere hacer a la derecha antichavista. En Brasil, al mismo tiempo, ante las elecciones del año próximo, la derecha no parece tener ni candidato claro ni posibilidades de victoria; la economía está algo mejor y el gobierno cuenta con el apoyo de las trasnacionales, el agronegocio y el gran capital nacional, a los cuales ha hecho grandes concesiones, y no enfrenta fuertes protestas sociales.

 

En Uruguay, en cambio, existe la posibilidad de que Tabaré Vázquez, la derecha del Frente Amplio, sea el nuevo presidente, lo cual debilitaría los lazos con Brasil (y con Venezuela), agravaría las tensiones con Argentina y fortalecería una tendencia a acercarse a Estados Unidos y a tratar de formar un bloque muy moderado en la Unasur, pero ese cambio sería gradual y cuantitativo, no cualitativo. El nuevo gobierno colorado de Horacio Cartes, corrupto y de derecha, en Paraguay está por su parte muy ligado a Brasil y no podrá mantener la oposición al papel de Venezuela en el Mercosur ni oponerse eventualmente al ingreso de Ecuador y Bolivia.

 

En cuanto a Perú, el moderado Ollanta Humala sigue bajo el fuego derechista de Alan García y del fujimorismo y además tiene el problema fronterizo con Chile, lo cual, unido al crecimiento económico, permite pensar que en lo inmediato mantendrá su política. En Colombia, el presidente Santos mira con un ojo lo que sucede en Venezuela, tratando de no comprometerse con la derecha de ese país y de mantener el comercio fronterizo; con el otro ojo vigila el sabotaje constante que le hacen el ex presidente Álvaro Uribe y la extrema derecha, y trata de contrarrestarlo con las negociaciones de paz con las guerrillas y con promesas vagas de reforma agraria.

 

En Ecuador, Rafael Correa se afirmó mucho frente a la derecha con su control de la Asamblea y la oposición social de izquierda está más débil que nunca, lo cual le da importante campo de maniobra a un "progresismo" oficial de tipo socialcristiano. En Bolivia la derecha no está en condiciones de enfrentar al gobierno de Evo Morales que, por el contrario, encuentra oposición en los movimientos sociales, pero ha logrado progresos para la economía en general. Lo más interesante en el continente se está produciendo, por último, en Chile donde las luchas indígenas, las huelgas y el constante movimiento estudiantil por una educación laica, estatal y gratuita coinciden con la candidatura presidencial de Michelle Bachelet (aunque no la apoyan) y llevan así a ésta y al Partido Socialista a correrse algo hacia la izquierda. Por lo tanto, para el futuro próximo es previsible una Unasur más moderada, un retraso en los planes integracionistas promovidos por Chávez y un Mercosur aún más limitado y con abundantes conflictos internos donde Brasil pesará más que en el reciente pasado y Venezuela menos, pero no son previsibles cambios dramáticos, a pesar de los puntos críticos venezolano y argentino.

 

En efecto, todo depende de hacia dónde se incline finalmente la balanza en la lucha por profundizar el proceso democrático venezolano, dar golpes reales al capitalismo, construir elementos de autonomía y de autogestión reforzando las comunas y los gérmenes de poder popular. Para derrotar a la derecha oligárquica y proimperialista hay que vencer a la burocracia, al centralismo autoritario, al verticalismo decisionista. Ese es el desafío para el próximo periodo, y del desenlace de esa batalla depende hacia dónde irá Venezuela, si hacia el pasado prechavista o hacia la construcción de elementos socialistas. Argentina también se enfrenta a un proceso electoral importante en octubre y a la renovación presidencial dentro de un año y medio. El 54 por ciento de los votos que obtuvo Cristina Kirchner quedó en el pasado y hoy el gobierno se da por contento con 35-40 por ciento, lo cual le permitiría ser, de todos modos, la primera mayoría frente a una oposición dispersa y conservar la mayoría en el Parlamento.

 

La elección presidencial aparece complicada, ya que es difícil que el gobierno obtenga la mayoría parlamentaria indispensable para renovar la Constitución, de modo de permitir una tercera elección de Cristina Fernández y no cuenta por ahora con otro candidato. Además, el ajuste económico no confesado provoca choques con los sindicatos e irrita a una oposición tan violenta, primitiva e insaciable como la venezolana pero más desunida que ésta. La clave del problema en Argentina es que la legítima protesta social contra la corrupción, el autoritarismo y la reducción de los salarios reales no encuentra una expresión política positiva. Como trataré de analizar en el próximo artículo, lo fundamental es por lo tanto el grado actual y la evolución futura de la conciencia y organización de los movimientos sociales y la independización de una izquierda anticapitalista de los confusos movimientos nacional-populares que han llegado a su límite.

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Lula se confiesa: llama a su partido a “reinventarse”

Lula da Silva ha hecho unas confesiones inesperadas en una publicación que está por salir a la luz. El expresidente asegura que su partido necesita “reinventarse” y que le costó sudores que los suyos aceptasen a su candidata a la Presidencia de la República, Dilma Rousseff, en 2010. Lula critica, además, a los partidos que, según él, “se convierten en negocios”.

 

Estas y otras confesiones aparecen en la obra “10 años de gobiernos pos-neoliberales en el Brasil de Lula y Dilma”, que lanza la editora Boitempo el próximo día 13.

 

Las afirmaciones del expresidente fueron recogidas en febrero pasado por Paolo Gentile y Emir Sader, organizador éste último del libro en tono de defensa abierta del Partido de los Trabajadores y con duras críticas a las condenas del Supremo en el proceso del mensalão.

 

Quizás por ello llamen más la atención las confesiones de Lula, un político acostumbrado a sorprender, en las que afirma que la parte del “PT electoralista” necesita reinventarse, es decir “volver a creer en los valores en los que creía la gente y que fueron banalizados con motivo de la disputa electoral”.

 

Distingue, Lula, entre el “PT de base”, del que afirma que sigue teniendo las mismas características de los años 80 y que es “exigente y solidario”, y el “PT electoralista”: cuando un partido “se convierte en un negocio, cuando en realidad debería ser extremadamente importante para la sociedad”.

 

Más aún, el partido necesita reconvertirse para que la política “no se pervierta más de lo que ya lo fue en algún momento” y para que sea capaz de hacer alianzas sin que ello suponga una “relación de promiscuidad”.

 

Algunos han querido ver en estas confesiones de Lula un eco al proceso del mensaláo en el que han acabado condenados a cárcel varios altos dirigentes del PT que le habían llevado al poder, entre ellos su exministro y brazo derecho José Dirceu. Y admite que su gobierno y su partido “tuvieron tropiezos; muchos tropiezos. El 2005 fue un año muy complicado”.

 

Se refiere a cuando saltó a la luz el escándalo del soborno a políticos y partidos aliados por parte de miembros de su partido. Fue entonces cuando Lula pidió perdón a la nación y aseguró que “había sido traicionado por los suyos”.

 

Revela además que fue muy difícil en 2010 convencer a sus amigos del partido para que aceptaran el nombre de Dilma como candidata a su sucesión en la Presidencia. “Sólo yo sé lo que aguanté de mis amigos, no de mis adversarios, que me decían: ‘Lula, eso no puede ser. Ella no tiene experiencia. Ella no es del ramo’”. Recuerda ahora que les convenció sobre la necesidad de “sorprender a la nación con una novedad”: sería la primera mujer que llegaría al Planalto. Ganó la apuesta.

 

Lula, que es apellidado en el libro de “enigma”, hace también una confesión que podrá sorprender a muchos. Afirma que él estuvo en contra de la famosa “Carta al pueblo brasileño”, con la que él convenció entonces al mundo de la empresa y de las finanzas así como a la clase media de que continuaría la política neoliberal de Fernando Henrique Cardoso, controlando la inflación y manteniendo el equilibrio fiscal. “En ella se decían cosas que yo no hubiese querido afirmar, pero hoy reconozco que la carta fue importante”.

 

Acaba el expresidente recordando las tres recetas de éxito de sus dos gobiernos: “probar que era posible aumentar los sueldos sin dañar la inflación”; “crecer distribuyendo renta sin esperar crecer para distribuir” y “aumentar el comercio exterior y el mercado interno sin crear un conflicto”.

 

Ahora que Dilma lucha desesperadamente para contener una inflación que se le ha disparado y para hacer crecer al país con una industria en crisis, suenan los nostálgicos que piden la “vuelta de Lula”.

 

Él ya se ha comprometido a no presentarse. Todo su trabajo ahora es conseguir la reelección de su pupila. Lula que maneja muy bien la política ya ha lanzado un mensaje: “Elegiremos a Dilma en la primera vuelta”. ¿Acertará de nuevo?


Por Juan Arias Río de Janeiro 4 MAY 2013 - 18:51 CET

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Ciberespías chinos logran sortear a EE UU y robar secretos militares vitales

Entre los contratistas de defensa, la empresa QinetiQ North America es conocida por sus conexiones en el mundo del espionaje y su asombrosa línea de productos. Sus aportaciones a la seguridad nacional incluyen satélites secretos, aviones no tripulados y software que emplean las fuerzas especiales de Estados Unidos en Afganistán y Oriente Próximo.

 

El exdirector de la CIA George Tenet fue ejecutivo de la compañía entre 2006 y 2008 y el antiguo responsable de espionaje del Pentágono Stephen Cambone encabezó una de las principales divisiones. La empresa madre, británica, se creó como derivación de un laboratorio de armas del gobierno que había sido la inspiración para el laboratorio de Q en las novelas de James Bond de Ian Fleming, una conexión de la que a QinetiQ aún le gusta presumir.

 

Sin embargo, la experiencia de esta veterana empresa de espionaje no pudo impedir que los ciberespías chinos la engañaran. Durante tres años, unos piratas informáticos vinculados al ejército chino se infiltraron en los ordenadores de QinetiQ y pusieron en peligro la mayor parte de su labor investigadora, por no decir toda. En un momento dado, se introdujeron en la red interna de la compañía aprovechando un fallo de seguridad que se había descubierto meses antes y nunca se había reparado.

 

“Encontramos huellas de los intrusos en muchas de sus divisiones y en la mayoría de sus líneas de producto”, dice Christopher Day, que hasta febrero era vicepresidente de Terremark, la división de seguridad de Verizon Communications, contratada en dos ocasiones por QinetiQ para investigar las entradas ilegales. “No hubo prácticamente ningún sitio en el que mirásemos en el que no les encontráramos”.

 

QinetiQ no era más que uno de los objetivos de una amplia operación de piratería informática. Desde al menos 2007, los hackers chinos se introdujeron en las bases de datos de casi todos los grandes contratistas de defensa de Estados Unidos y lograron hacerse con varios de los secretos tecnológicos más protegidos del país, según dos funcionarios del Pentágono que prefieren mantener el anonimato porque la valoración de daños de los incidentes sigue siendo información reservada.

 

Ahora que la Casa Blanca se dispone a pedir cuentas a China por la tecnología estadounidense que ha robado gracias a la piratería informática, las autoridades necesitan saber todavía cuánto daño está ya hecho. Durante sus años de ataques contra los contratistas de defensa, los espías robaron varios terabytes --es decir, cientos de millones de páginas-- de documentos y datos sobre programas de armamento, un volumen que deja pequeño cualquier robo de secretos durante la Guerra Fría. Los piratas de QinetiQ quizá pusieron en peligro informaciones vitales para la seguridad nacional, como el despliegue y las capacidades de la flota de helicópteros de combate.

 

“Son pocos los contratistas de defensa que no han sufrido estos ataques”, dice James Lewis, investigador titular sobre seguridad en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington. “Los daños han sido considerables”.

 

Algunos de estos ataques han llegado a hacerse públicos, como el robo que sufrió Lockheed Martin Corp., en 2007, de tecnología relacionada con el F-35, el avión de combate más avanzado de Estados Unidos. Los responsables de los servicios de inteligencia dicen que los daños son mucho más amplios de lo que se sabe en público y que los piratas chinos han adquirido datos sobre varios sistemas de armas importantes y numerosos menos importantes. Un antiguo funcionario de inteligencia dice que en el Pentágono ha habido discusiones sobre si sería seguro desplegar en combate otro aparato de Lockheed Martin, el F-22 Raptor, después de que vatios subcontratistas hayan sufrido ataques informáticos.

 

En 2007-2008, el Pentágono llevó a cabo sesiones informativas secretas con alrededor de 30 empresas de defensa para alertarles de la campaña de espionaje y proporcionarles armas que les permitieran defenderse contra ella, según una persona que vivió el proceso. Esta persona no sabe si QinetiQ fue una de las empresas que recibió esa información secreta.

 

Los investigadores acabaron por identificar a los piratas que, desde Shaghai, habían entrado en QinetiQ, un grupo de élite denominado la Comment Crew por los expertos en seguridad, que también se ha introducido en las redes de grandes compañías y de personajes políticos, incluidas las campañas para las elecciones presidenciales de 2008 de Barack Obama y John McCain. Es posible que interviniera al menos otro grupo más de ciberpiratas chinos, según una persona que está al corriente de la investigación.

 

En un informe del 18 de febrero, Mandiant, una empresa de seguridad con sede en Alexandria, Virginia, atribuyó 141 grandes ataques informáticos a Comment Crew, sin revelar los objetivos. Mandiant decía que el Comment Crew es la Unidad 61398 del Ejército Popular de Liberación, que equivale, en ciertos aspectos, a al Organismo de Seguridad nacional de Estados Unidos. El informa de Mandiant empujó a Tom Donilon, consejero de seguridad nacional del presidente Obama, a exigir a China que dejara de piratear empresas norteamericanas.

 

El propósito del espionaje en QinetiQ y otras empresas contratistas de defensa parece ser conseguir que China cierre la distancia que le separa de Estados Unidos en tecnología militar avanzada, ahorrándose años de investigación y desarrollo que le habrían costado miles de millones de dólares, según Michael Hayden, exdirector de la CIA.

 

También es posible que el ejército chino robara códigos de programación y detalles de diseño que le ayudarían a incapacitar el más sofisticado armamento estadounidense.

 

La prolongada operación de espionaje contra QinetiQ puso en peligro la delicada tecnología de la empresa relacionada con aviones no tripulados, satélites, robótica militar y la flota de helicópteros de combate del ejército de Estados Unidos, tanto en sistemas ya desplegados como en otros todavía en fase de desarrollo, según las investigaciones internas. Jennifer Pickett, portavoz de QinetiQ, no ha querido hacer ningún comentario por su política general de no hablar sobre medidas de seguridad.

 

“Dios no quiera que entremos en guerra con China pero, si ocurriera, podría ser muy embarazoso, cuando empezáramos a probar todas estas armas tan complejas y viéramos que no funcionan”, dice Richard Clarke, antiguo consejero especial del presidente George W. Bush sobre ciberseguridad.

 

La pista de los espías en QinetiQ comienza a finales de 2007, igual que los errores de la empresa. Los esfuerzos de QniteiQ están registrados en cientos de correos electrónicos y docenas de informes que nunca deberían haberse hecho públicos pero formaron parte de un alijo filtrado en 2011 por el grupo Anonymous después de piratear HBGary Inc., una empresa de seguridad informática con sede en Sacramento que QinetiQ había contratado el año anterior.

 

Los correos e informes son auténticos, según Christopher Day y varios antiguos directivos de HBGary. Day aceptó que se le preguntara sobre las conclusiones de la investigación porque esos documentos ya eran públicos.

 

Después de examinar los documentos con varios expertos en seguridad y de entrevistar a más de una docena de personas que conocen los ciberataques sufridos por QinetiQ, Bloomberg News ha reconstruido de qué forma los piratas sortearon al equipo de seguridad interna de la empresa y otras cinco empresas más a las que se recurrió para remediar la situación.

 

Desde su sede en una torre de cristal y acero en McLean, Virginia, la filial estadounidense de QniteiQ es un fabricante de armas de pequeño tamaño, menos d ela décima parte de gigantes del sector como Lockheed y Northrop Grumman Corp. Se ha especializado en campos con perspectivas de crecimiento a medida que se reducen otros apartados del presupuesto del Pentágono, como aviones no tripulados, robótica, software y ordenadores de alta velocidad. Una oferta de empleo publicada en 2012 por las instalaciones de QinetiQ en Albuquerque pedía un programador para trabajar en “un sistema de vigilancia mundial por satélite” y solo aceptaba candidatos con la máxima autorización de seguridad.

 

En diciembre de 2007, un agente de los Servicios de Investigación Criminal de la Marina se puso en contacto con el pequeño equipo de seguridad de la empresa y les notificó de que dos personas que trabajaban en McLean estaban perdiendo datos confidenciales de sus ordenadores portátiles, según un informe interno. Los servicios de la marina se habían encontrado con los datos robados dentro de otra investigación y querían avisarles como cortesía.

 

El agente, que trabajaba en San Diego, no proporcionó la identidad de los piratas, a los que los servicios de inteligencia estadounidenses seguían la pista al menos desde 2002, ni tampoco proporcionó el dato crucial --pero secreto-- de que estaban atacando también a otros contratistas de defensa. QinetiQ no sabría quienes eran sus atacantes hasta dos años después.

 

La compañía emprendió la investigación pero con unos límites estrictos.

 

“Pensaron que era algo muy restringido, como un virus o algo así”, dice Brian Dykstra, experto forense que trabaja en Columbia, Maryland, y al que QinetiQ contrató para dirigir la investigación.

 

Solo le dieron cuatro días de plazo para completar su tarea. Dice que no le concedieron el tiempo ni la información necesarios para descubrir si había más empleados que hubieran sido pirateados, que es una medida de precaución habitual. En su informe final, Dykstra advertía que QinetiQ “no parece darse cuenta de la amplitud” de la intromisión.

 

Casi de inmediato surgieron pruebas que demostraban que Dykstra tenía razón, porque los ataques continuaron. El 7 de enero de 2008, la NASA alertó a la empresa de que unos hackers habían intentado introducirse en el organismo espacial desde uno de los ordenadores de QinetiQ.

 

Durante los meses posteriores, se produjeron varios ataques que QinetiQ abordó como incidentes aislados. Los piratas siguieron una estrategia más meticulosa: en los primeros dos años y medio, reunieron más de 13.000 contraseñas internas y entraron en servidores que podían darles información detallada sobre la empresa y su modo de organización, unos datos que después emplearían con consecuencias devastadoras.

 

Nuevas investigaciones desvelaron más agujeros de seguridad. En 2008, un equipo de seguridad descubrió que era posible entrar en la red corporativa interna de QinetiQ desde un aparcamiento de Waltham, Massachusetts, a través de una conexión wifi abierta. Esa misma investigación averiguó que unos piratas informáticos rusos llevaban más de dos años y medio robando secretos de QinetiQ da través del ordenador de una secretaria, que habían manipulado para que enviase los datos directamente a un servidor en la Federación Rusa.

 

Mientras tanto, los directivos de QinetiQ estaban preocupados porque los costes de la investigación estaban aumentando.

 

“Una empresa puede llegar a gastarse todos sus recursos investigando este tipo de cosas”, dijo William Ribich, expresidente del QinetiQ's Technology Solutions Group, durante una entrevista en enero. Ribich, que se jubiló en noviembre de 2009, poco después del hallazgo de un gran robo de datos, decía que habia que sopesar el peligro no comprobado de que los piratas utilizaran lo que habían robado con la el hecho de que cada vez había más productos de seguridad y honorarios de asesoría.

 

“Llega un momento en el que hay que decir ‘Pasemos la página’”, dijo.

 

De hecho, la primera división que atacaron los piratas chinos fue la de Ribich, con sede en Waltham, y en concreto la tecnología de aviones no tripulados y robótica de QinetiQ. Unos informes internos filtrados por Anonymous hablan de un ataque sufrido por el TSG en febrero de 2008 y otro intento en marzo de ese mismo año. En 2009, los hackers tenían ya el control casi total de los ordenadores del Grupo, según muestran los documentos.

 

En 2009, durante 251 días seguidos, los espías atacaron al menos 151 máquinas, entre ellas portátiles y servidores, y catalogaron los datos de códigos fuente e ingeniería de TSG. Los piratas extraían datos de la red en pequeños paquetes para evitar ser descubiertos, y consiguieron robar 20 gigabytes antes de que se pusiera fin a la operación, según una evaluación interna de daños.

 

Entre los datos robados había tecnología militar muy confidencial, en un volumen equivalente a 1,3 millones de páginas de documentos o más de 3,3 millones de páginas de tablas en Microsoft Excel.

 

“Todas sus claves y sus secretos corporativos han desaparecido”, escribió Phil Wallisch, ingeniero jefe de seguridad en HBGary, en un correo electrónico después de que la empresa le notificara sus pérdidas.

Pero aún quedaba lo peor.

Mientras el equipo de QinetiQ se tambaleaba de una crisis a otra, los piratas informáticos estaban refinando sus habilidades. Se les volvió a ver en marzo de 2010, después de que entraran en la red de la empresa con la contraseña robada de un administrador de red en Albuquerque, Nuevo México, Darren Back.

 

Los hackers utilizaron el acceso remoto de la empresa, igual que cualquier otro empleado. Si pudieron emplear ese truco fue porque QinetiQ no utilizaba la autenticación de dos factores, una herramienta muy sencilla que genera una clave única que los empleados deben utilizar, además de su contraseña habitual, cada vez que trabajan desde casa.

 

Unos meses antes, en una revisión de seguridad, se había detectado el problema. Mandiant, que había examinado varias intromisiones sufridas por TSG y había realizado la prueba, recomendó un remedio relativamente barato. Su consejo quedó ignorado, según una persona que conoce el informe.

 

En cuatro días de frenética actividad, los piratas atacaron al menos 14 servidores, y se interesaron en particular por la sede de la compañía en Pittsburgh, especializada en el diseño robótico avanzado. El Comment Group también utilizó la contraseña de Back para entrar en el ordenador del responsable de control de tecnología de QinetiQ en Huntsville, Alabama, que contenía un inventario de elementos tecnológicos armamentísticos supersecretos y códigos fuente de toda la empresa. Los espías habían dado con el mapa de todos los secretos digitales de QinetiQ.

Al mismo tiempo, habían empezado a extender sus ataques. En abril de 2010, al ver que se acumulaban las pruebas de que los piratas habían entrado en otras divisiones además de TSG, QinetiQ contrató a dos empresas externas, Terremark y una pequeña empresa relativamente nueva, HBGary, encabezada por Greg Hoglund, un antiguo hacker convertido en experto en seguridad.

 

HBGary instaló software especializado en más de 1.900 ordenadores y los examinó en busca de restos de códigos malintencionados. Enseguida surgieron fallos. De acuerdo con varios correos internos de HBGary, el software no se podía instalar al menos en la tercera parte de los ordenadores, e incluso cuando lo hacía, no detectaba algunos de los que se sabía que habían sido infectados por los espías.

 

Matthew Anglin, uno de los responsables de seguridad de la información en QinetiQ, con la tarea de coordinar las dos investigaciones, estaba angustiado por no saber lo que estaba ocurriendo en su propia red. Se quejó de que los expertos llevados de fuera no parecían dar con lo que pasaba y estaban perdiendo el tiempo en la búsqueda de un software que era inocuo, aunque no estuviera autorizado.

 

Los consultores también se pelearon. En un informe, HBGary se quejó de que Terremark ocultaba información vital. Terremark respondió que daba la impresión de que los piratas sabían que HBGary estaba persiguiéndoles y estaban usando su tecnología para borrar las huellas de su presencia en los ordenadores.

 

“Creen que les delatamos a los atacantes”, escribió en un correo Wallisch, el investigador jefe de HBGary en este proyecto.

 

Los equipos de seguridad encontraron pruebas de que los hackers se habían introducido en prácticamente todos los rincones de las actividades de QinetiQ en Estados Unidos, incluidos laboratorios de diseño y fábricas en San Luis, Pittsburgh, Long Beach (Mississippi), Huntsville (Alabama) y Albuquerque (Nuevo México), donde los ingenieros de QinetiQ trabajan en proyectos de espionaje por satélite, entre otros.

 

A mediados de junio de 2010, tras varias semanas de intensa labor, los investigadores pensaron que habían limpiado las redes de QinetiQ y empezaron a rematar la tarea.

 

La calma duró poco más de dos meses. A principios de septiembre, el FBI llamó a QinetiQ para decir que el contratista de defensa estaba volviendo a perder datos, según varios correos electrónicos y una persona que participó en la investigación. Anglin envió mensajes a HBGary y Terremark para pedirles que volvieran sus equipos cuanto antes.

 

A las pocas horas de llegar, los investigadores empezaron a encontrar una vez más software malintencionado (malware) en ordenadores de todas las divisiones norteamericanas de la empresa. En algunos casos, estaba allí desde 2009.

 

Los equipos de seguridad empezaron a darse cuenta de que los piratas habían logrado crear una presencia casi permanente en los ordenadores del contratista de defensa que les permitía extraer nuevos datos en cuanto se grababan en sus discos duros. “No cabe duda... Están jodidos”, escribió Wallisch a Hoglund en septiembre.

 

Los investigadores también tuvieron que lidiar con la frustración de los empleados de QinetiQ. Molestos por la potencia que consumía el software de detección de HBGary, los trabajadores empezaron a eliminarlo de sus ordenadores, con la aprobación del equipo de tecnología de la información de la empresa.

 

A medida que avanzaba la búsqueda, surgían más pistas sobre los secretos que perseguían los espías. Encontraron sus huellas digitales en los ordenadores del director ejecutivo de QinetiQ, un vicepresidente de división y docenas de ingenieros y arquitectos de software, incluidas varias autorizaciones confidenciales.

 

Una de las víctimas fue un especialista en el software incrustado en microchips que controla los robots militares de la empresa, una tecnología que sería útil para el programa chino de construcción de robots, dice Noel Sharkey, experto en aviones no tripulados y robótica de la Universidad de Sheffield, en Gran Bretaña. En abril de 2012, el Ejército Popular de Liberación dio a conocer un robot de desactivación de bombas similar al Dragon Runner de QinetiQ.

 

La arquitectura de chips también podría ayudar a China a ensayar maneras de tomar o derrotar a robots y aviones no tripulados estadounidenses, dice Sharkey.

 

“Podrían colocarlos en una placa de simulación y piratearlos”, dice. “Es algo fácil de hacer”.

 

Los espías también se interesaron por los ingenieros que trabajaban en un innovador programa de mantenimiento para la flota de helicópteros de combate del ejército. Atacaron al menos a 17 personas que trabajaban en lo que se conoce como Mantenimiento según las condiciones (Condition Based Maintenance, CBM), que utiliza sensores de a bordo para reunir datos sobre helicópteros Apache y Blackhawk desplegados en todo el mundo, según expertos que conocen bien el programa.

 

Las bases de datos de CBM contienen información confidencial, incluidos los números PIN de cada aparato, y podrían haber proporcionado a los piratas un panorama del despliegue, el comportamiento, las horas de vuelo, la durabilidad y otras informaciones cruciales de cada helicóptero norteamericano de combate desde Alaska hasta Afganistán, según Abdel Bayoumi, que dirige el centro de CBM en la Universidad de Carolina del Sur.

 

Es posible que los hackers aprovecharan asimismo el sistema de QinetiQ para entrar en el Arsenal Redstone del ejército, a través de una red que comparte con los ingenieros de QinetiQ en la cercana Huntsville. Según una persona que conoce los pormenores de la investigación, los investigadores militares relacionaron un allanamiento de la base, que alberga el Mando de Aviación y Misiles del Ejército, con QinetiQ.

 

No fue la única vez que los piratas aprovecharon rodeos para entrar en ordenadores oficiales. Esa misma persona dice que, todavía el año pasado, unos agentes federales estaban investigando la entrada ilegal en una unidad de ciberseguridad de QinetiQ que sospechaban que los piratas chinos estaban utilizando para atacar objetivos de la administración federal.

 

Los fallos de seguridad en QinetiQ hicieron que varios organismos federales, como el FBI, el Pentágono y los Servicios de Investigación Criminal de la Marina, llevaran a cabo sus propias búsquedas, según dos personas involucradas que no conocen aún los resultados de la labor.

 

El Departamento de Estado, que tiene la potestad de revocar la autorización de QinetiQ para manejar tecnología militar restringida si encuentra que ha habido negligencia, no ha emprendido aún ninguna acción contra la compañía. Dos antiguos miembros de las fuerzas del orden dicen que, a pesar de ese poder, el Departamento de Estado no tiene gente con los conocimientos informáticos forenses necesarios para evaluar los daños, y ninguno de ellos recuerda que el Departamento haya participado en ninguna gran investigación sobre robo de datos.

 

“En este caso, da la impresión de que han pasado años y no se ha aprendido nada, y eso es lo que da miedo”, dice Steven Aftergood, que dirige el Proyecto de Secretos Oficiales en la Federación de Científicos Americanos. “La empresa es responsable de sus fallos, pero el gobierno es responsable de haber tenido una reacción insuficiente”.

 

Las actividades de QinetiQ en Estados Unidos están supervisadas por un consejo delegado en el que está presente Riley Mixson, el antiguo jefe de guerra aérea de la Marina. El consejo fue informado en varias ocasiones sobre los ciberataques y las investigaciones. En una breve entrevista telefónica, Mixson dijo que “todo estaba debidamente documentado” y colgó. Tener se negó a hacer comentarios.

 

Las investigaciones no disminuyeron la capacidad de la empresa de obtener contratos del gobierno e incluso proporcionar servicios de seguridad informática a varios organismos federales.

 

En mayo de 2012, QinetiQ obtuvo un contrato de seguridad informática valorado en 4,7 millones de dólares con el Departamento de Transportes de Estados Unidos, que incluye la protección de algo tan fundamental como las infraestructuras de transportes del país.

 

“En seguridad informática, QinetiQ no se enteró de nada, así que me asombra que hayan vuelto a ganar”, dijo Bob Slapnik, vicepresidente de HBGary, en 2010, después de que la compañía recibiera una subvención del Pentágono a cambio de asesoramiento sobre métodos para luchar contra el ciberespionaje.

 

En el otoño de 2010, Terremark envió a Anglin un informe con la conclusión de que QinetiQ había sido blanco del Comment Crew desde 2007 y que los piratas habían actuado sin cesar en sus redes, por lo menos, desde 2009. El informe estaba entre los documentos filtrados por Anonymous.

 

Para entonces, los hackers controlaban ya casi por completo la red de la empresa. Habían actuado sin obstáculpos durante meses y habían implantado múltimples canales ocultos de comunicaciones para extraer datos. En privado, los investigadores estaban convencidos de que los espías habían logrado todo lo que querían de los ordenadores de QinetiQ.

 

“En mi opinión, si un pirata lleva años en tu entorno, tus datos han volado”, escribió Wallisch en un correo electrónico a un colega en diciembre de 2010, pocas semanas antes de que la propia HBGary fuera también pirateada.

 

“Cuando tu enemigo conoce, cataloga y analiza todos los elementos de tu empresa”, escribió Wallisch, “ya no tengo la sensación de apremio”.

 

MICHAEL RILEY / BEN ELGIN (Bloomberg News) Washington 4 MAY 2013 - 22:47 CET

*Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

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Estados Unidos, deuda y declive de su poder mundial

Todo el mundo habla de la deuda y la debilidad económica de Grecia, Portugal, España, y ahora también Hungría, como causa de fondo de la inestabilidad que recorre los mercados y de las amenazas a la recuperación económica y la salida a la crisis. ¿Es pensable, sin embargo, que media docena de países periféricos, subordinados y dependientes hayan pasado a convertirse hoy en el centro de la economía mundial?


Para contestar a esta pregunta, hay que remontarse atrás en el tiempo. Desde 1980, con la llegada de Reagan a la Casa Blanca, la economía norteamericana dio un giro de 180 grados, convirtiéndose de uno de los principales acreedores del mundo, en el mayor deudor del planeta.
Aunque este fenómeno ha podido ser relativamente enmascarado durante tres décadas por el éxito en la Guerra Fría y su transformación en la única superpotencia realmente existente, el estallido de la crisis financiera ha sacado a la luz esta realidad oculta: la deuda de la economía norteamericana constituye un termómetro que refleja con precisión fidedigna los cambios en la distribución del poder económico mundial y las nuevas tendencias de fondo que marcan el ocaso imperial yanqui y el ascenso de las potencias emergentes.


La madre de todas las deudas


Se ha dicho que la economía norteamericana es en la actualidad un caballo desbocado, galopando sin freno a la búsqueda de los ingentes recursos de capital que necesita para financiar la inmensa montaña de deuda sobre la que se asienta su hegemonía político-militar. Bastarán unos pocos datos para corroborar esta afirmación.


La deuda de la economía norteamericana asciende a un total de 55,7 billones de dólares. Por comparación, la deuda total española no llega a los 4 billones de dólares.


Al gobierno federal y los gobiernos estatales y locales les corresponde un 23,4% de esa deuda, algo más de 13 billones de dólares. Lo que a su vez significa que la deuda pública norteamericana, en relación a su PIB, es del 90,4%, muy por encima del 55% que supone la deuda pública española en relación a nuestro PIB.


¿Puede alguien en su sano juicio pensar de verdad que los poco más de 750 mil millones de dólares de deuda pública española son una grave amenaza, mientras que los más de 13 billones de deuda yanqui no suponen ningún problema? ¿Quieren hacernos creer que la deuda pública de España desequilibra la economía mundial, pero que la deuda de 18 Españas juntas no?


Por otra parte, se ha convertido casi en un tópico, sobre todo en sectores de izquierdas, considerar que en la base del gigantesco endeudamiento USA está el desaforado consumismo de las familias medias norteamericanas. Nada más alejado de la realidad, pues el endeudamiento de los hogares en hipotecas, créditos al consumo o tarjetas de crédito no llega a ser el 30% del total de la deuda. El resto, es decir, el 47% corresponde a los préstamos solicitados por la banca y las grandes corporaciones monopolistas en los mercados de capitales, endeudamiento con el que hicieron el negocio del siglo levantando una gigantesca burbuja inmobiliaria en el interior del país y una no menos gigantesca estafa a escala mundial con los productos financieros derivados del mercado inmobiliario.


En la base de este enorme endeudamiento, que es el origen de todos los desequilibrios de la economía mundial, se encuentran dos factores entrelazados.


En primer lugar, la necesidad de la oligarquía financiera yanqui de parasitar al resto del mundo a fin de seguir apropiándose de una cuota de la plusvalía mundial que ya no se corresponde a su peso real en la economía mundial. La sofisticada ingeniería financiera ideada por Wall Street estas últimas décadas, la desregulación de los mercados de capitales a escala global o el mantenimiento del dólar como núcleo del sistema monetario internacional y moneda de reserva mundial son otros tantos mecanismos de los que dispone el capital monopolista norteamericano para mantener la apropiación de la mayor parte de la plusvalía mundial, aunque sea a costa de precipitarse en un abismal déficit comercial y en unos niveles insondables de deuda.


El segundo factor es el coste del gigantesco aparato político-militar que exige el mantenimiento de su hegemonía mundial. Para hacernos una idea de lo que esto significa, sólo los gastos del Departamento de Defensa en 2009 consumieron en EEUU tantos recursos como la Seguridad Social en su conjunto. Si un país como España mantuviera esa misma relación de proporcionalidad entre uno y otro gasto, tendríamos que multiplicar los gastos en defensa... ¡por más de 15 veces! De hacerlo, en un sólo año el ejército español podría disponer de 25 portaaviones de última generación.


La acumulación, año tras año, de esta gigantesca deuda pública, bancaria y corporativa es la que está en el origen de todos los desequilibrios de la economía mundial que han estallado con la crisis de las hipotecas subprime.


Cambios en los flujos mundiales de capital


Antes del estallido de la crisis, los bancos facilitaban la salida de flujos internacionales de capital desde las regiones excedentarias, cuyos cuatro grandes pivotes están situados en Japón, la zona euro, los centros financieros asiáticos y los países exportadores de petróleo. El sistema bancario mundial –hegemonizado por Wall Street y la City londinense– canalizaba los fondos desde estas regiones a través de oficinas en el Reino Unido y los centros financieros del Caribe para transferirlos en última instancia a prestatarios de Estados Unidos.


Los altos retornos, en forma de dividendos o de intereses, que durante este tiempo estuvo proporcionando la burbuja inmobiliaria y el mercado de derivados financieros norteamericanos facilitaba este flujo de capitales desde todas las regiones productoras (y ahorradoras) hacia la economía norteamericana.


Sin embargo, a partir del estallido de la crisis se ha invertido la dirección de los flujos de capitales entre varias de las principales economías del mundo. El mayor cambio ha sido el rápido aumento de los reflujos netos desde EEUU hacia el Reino Unido, como resultado de una menor concesión de préstamos y de reducciones del valor contable de las posiciones frente a residentes en Estados Unidos por parte de las oficinas londinenses de los principales bancos con sede en Europa.


Pero no sólo Europa ha invertido el flujo de sus capitales. El pasado mes de diciembre, el Banco Central de China cogía a todo el planeta financiero por sorpresa al anunciar que ya no era el mayor tenedor de bonos del Tesoro USA, como resultado de haber puesto discretamente a la venta en el mercado mundial un paquete superior a los 36.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, los países productores de petróleo, poseedores también de grandes reservas de divisas, tras los catastróficos resultados de su inversión en la banca anglosajona los meses inmediatamente anteriores a la caída de Lehmann Brothers, han puesto en marcha un proceso de retirada de fondos y repatriación de capitales.
Sólo Japón ha mantenido de forma regular y constante su transferencia de ahorros hacia EEUU. Algo totalmente insuficiente para la voracidad recaudatoria de la economía USA.


Pero que esos capitales “huyan” actualmente de la economía norteamericana, no quiere decir, en absoluto, que permanezcan quietos. Simultáneamente a su retirada de los grandes mercados financieros de Occidente, se está produciendo un movimiento masivo en los flujos de capitales con destino a las economías emergentes, donde está concentrado el crecimiento de la economía mundial y las ganancias producidas por esa inversión son incomparablemente más altas y seguras que las que hoy proporciona el deteriorado mercado de EEUU.
Hasta el punto de que países como China o Brasil se han visto obligados, a fin de evitar un “recalentamiento” de su economía o la creación de burbujas financieras en torno al mercado de la vivienda o al bursátil, a dictar medidas de contención, poniendo nuevos impuestos para su entrada o bien simplemente limitándola.


Es importante partir de este movimiento pendular de los flujos de capitales para comprender la urgencia de Washington en “poner orden” en la zona euro.


Las sacudidas sísmicas que vive Europa desde principios de año, no están sólo dictadas –como desde algunos sectores se nos quiere hacer creer– por la intransigencia de la banca alemana para proteger sus inversiones y préstamos en el sur de Europa, sino también por las necesidades norteamericanas –gestionadas a través del FMI– de transferir rentas desde las economías más débiles y dependientes de su órbita de dominio y obtener para sí una mayor parte del mercado mundial de captación de capitales, expulsándolas de ellos.


Liderazgo dubitativo y frentes que se abren


Si hubiera que resumir en una sola idea la naturaleza de la profunda crisis que atraviesa el mundo capitalista occidental, ésta sería la siguiente: el endeudamiento de la economía norteamericana es insostenible por más tiempo en las actuales condiciones geoestratégicas y de distribución del poder económico mundial.


La abismal separación que existe –y que cada día se profundiza más– entre la base económica real de EEUU y su supremacía política y militar ha podido ser mantenida durante los últimos 30 años gracias al endeudamiento. Pero éste ya no da más de sí.


En el capitalismo, el sistema crediticio es por naturaleza elástico, la velocidad de circulación de los capitales a través del crédito proporcionado por el sistema bancario permite acelerar y expandir el proceso de revalorización y acumulación de capital. Pero Wall Street ha llevado está elasticidad mucho más allá de cualquier límite razonable, precipitando así la crisis.


Esta situación de deterioro acelerado tiene, a su vez, efectos en la política mundial y en la correlación de fuerzas entre los distintos jugadores activos.


En la base del dubitativo liderazgo que Obama ha mostrado hasta ahora en la escena internacional está precisamente esta cada vez más insostenible contradicción. 
  
Los bandazos en las relaciones con China, que inició Obama con la propuesta de un G-2, a la que le siguieron unos meses de duros enfrentamientos con los motines de Xinjiang, la venta de armas a Taiwán, el incidente político con Google patrocinado por el departamento de Estado o la reunión con el Dalai Lama, para a continuación volver otra vez mansamente a la mesa de diálogo estratégico. Acontecimientos como los ocurridos en la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, donde China, India, Brasil y Sudáfrica negociaron las resoluciones al margen de EEUU. La incapacidad para someter a Irán y limitar su programa nuclear. O el más reciente ataque israelí contra la flotilla de Free Gaza, poniendo de relieve tanto la capacidad de “insumisión” de Tel Aviv frente a Washington, como la acelerada emergencia de Turquía como potencia regional en Oriente Medio. 


Todos ellos superan con mucho la categoría de anécdota  al mostrar a un Obama que va a remolque de los acontecimientos, en lugar de preverlos y conducirlos, la lógica que se correspondería a su condición de superpotencia. Como decía hace poco un reputado columnista del Washington Post, David Ignatius, es un axioma de la política internacional que “si no estás en la mesa es que estás en el menú”.
Su creciente debilidad multiplicada por la crisis hace que EEUU no pueda estar en todas “las mesas” del planeta. Y en cada una de ellas que no está, o que llega tarde, forma parte “del menú”. Es decir, le dan bocados a una hegemonía que en otro tiempo fue omnímoda.

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Irak se desliza hacia otra guerra civil sectaria

Dos centenares de muertos en menos de una semana son muchos incluso para el nivel de violencia al que nos tiene acostumbrados Irak. El cariz del último estallido hace temer además que no se trate solo de un repunte sino de un salto cualitativo que termine por sumir ese maltrecho país en la guerra civil que lo amenaza desde la invasión estadounidense de 2003. Su controvertido primer ministro, Nuri al Maliki, ha reconocido ese peligro, pero en lugar de dar un paso valiente hacia la reconciliación de la mayoría chií con la minoría suní, cuyo sentimiento de marginación está en el origen del problema, se ha limitado de momento a culpar al mensajero y a cerrar diez cadenas de televisión a las que acusa de alentar el sectarismo.
 


El golpe de gracia a una situación que ya se presentaba delicada se produjo el pasado martes, cuando las fuerzas de seguridad decidieron actuar contra la acampada de la comunidad árabe suní en Hawija, unos 200 kilómetros al norte de Bagdad y muy cerca de la bomba de relojería étnica que es la ciudad de Kirkuk. El medio centenar de muertos que dejó esa intervención desató una oleada de represalias en las cinco provincias donde los árabes suníes son más numerosos y donde desde el pasado diciembre protestan contra el Gobierno central, que perciben como monopolizado por los chiíes. A día de ayer, iban 215 muertos según el recuento de las agencias de noticias.
 


“Se trata de la crisis más grave y peligrosa (…) desde 1921”, declaró el jueves Muafak al Rubai, antiguo consejero de Seguridad Nacional, citado por France Presse. La Liga de Naciones reconoció a Irak como Estado bajo mandato británico el 11 de noviembre de 1920. Dadas las vicisitudes que ha vivido el país desde entonces, puede parecer exagerado, pero no cabe duda de que “ha empezado a deslizarse de forma peligrosa hacia el enfrentamiento”, tal como ha advertido el International Crisis Group (ICG).


 
El propio primer ministro ha alertado del riesgo de que se reavive “la guerra civil confesional” que desangró Irak entre 2006 y 2007, cuando atentados y asesinatos selectivos llevados a cabo por milicias de una y otra rama del islam causaron decenas de miles de muertos. La seguridad ha mejorado mucho desde entonces, pero las tensiones entre las comunidades chií y suní no han desaparecido. La violencia interconfesional “ha regresado a Irak porque empezó en otro lugar de la región”, aseguró el sábado Al Maliki, en unas declaraciones televisadas que claramente apuntaban al actual conflicto en la vecina Siria.


 
Los analistas del ICG admiten que “la guerra en Siria también influye”. Al igual que otros observadores, opinan que según ese enfrentamiento se intensifica, los suníes iraquíes experimentan una creciente solidaridad con sus hermanos de fe y comparten sentimientos de hostilidad hacia un supuesto eje chií formado por Hezbolá, Damasco, Bagdad y Teherán.


 
Sin embargo, eso no es excusa para el Gobierno de Al Maliki ignore las quejas fundadas de los suníes. Si no se da prisa en garantizar una adecuada participación de esa comunidad en el sistema político, sus líderes tendrán una buena excusa para alinearse con los sectores más radicales, e incluso reforzar los lazos con aquellos actores regionales que apoyan a la oposición siria. Suspender 10 cadenas de televisión, entre ellas la polémica Al Yazira, con el pretexto de que “incitan a la violencia y al sectarismo” no parece que vaya a solucionar el problema, menos aún cuando la mayoría de ellas son canales locales de las zonas suníes.

 

Por Ángeles Espinosa Dubái 28 ABR 2013 - 18:07 CET

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