El Partido Comunista Chino encumbra a una nueva generación de líderes

Los 2.270 delegados que desde el jueves de la semana pasada participaban en el 18 Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) en Pekín han votado este miércoles la composición del Comité Central –organismo integrado por 200 miembros, más unos 170 sin derecho a voto-, con lo que ha quedado clausurado el acontecimiento político más importante de China, que tiene lugar cada cinco años. Los integrantes del Comité Central se reunirán este jueves por la mañana para decidir el Politburó (25 miembros) y, dentro de este, el Comité Permanente del Politburó, actualmente compuesto por nueve personas, pero que podrían quedar en siete. Los delegados han aprobado la modificación de la Constitución del Partido Comunista Chino para incluir el concepto de "desarrollo científico" impulsado por Hu Jintao.
 


A la cabeza del Comité Permanente, máximo órgano de poder del PCCh, y por tanto del país, se da por seguro que estará el actual vicepresidente de China, Xi Jinping, de 59 años, que será designado secretario general del partido en sustitución de Hu Jintao. El otro líder que también seguirá en el nuevo Comité Permanente es Li Keqiang, de 57 años, actualmente viceprimer ministro. Claros candidatos a entrar en el Comité Permanente -cuya composición exacta no se conocerá hasta mañana- son el viceprimer ministro Wang Qishan; el también viceprimer ministro y jefe del partido en Chongqing, Zhang Dejian, y el ministro de propaganda, Liu Yunshan. Todos ellos, así como Xi y Li, han sido nombrados miembros del Comité Central.


 
“El congreso ha elegido a un nuevo Comité Central del partido y ha sustituido a líderes mayores por otros más jóvenes”, ha asegurado Hu en el discurso de clausura en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín. “Estamos convencidos de que todas las decisiones y planes adoptados y todos los logros conseguidos en el congreso son de una importancia histórica de gran alcance” y “tendrán un papel importante para guiar el desarrollo completo de la gran causa del socialismo con características chinas”.


La transición a la quinta generación de líderes chinos –tras las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao- culminará en marzo del año que viene durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (el Parlamento), cuando Xi ocupe la presidencia del país y, salvo grandes sorpresas, Li Keqiang, de 57 años, sustituya en la jefatura de Gobierno a Wen Jiabao. Hu y Wen concluirán entonces sus 10 diez años en el poder. Se prevé que Xi y Li sirvan también dos mandatos de cinco años.


 
Los nuevos dirigentes del país más poblado y segunda economía del mundo tendrán que hacer frente a una larga lista de desafíos: la corrupción, un entorno económico difícil debido a la crisis global, unas relaciones tensas con sus vecinos asiáticos, la degradación medioambiental, el agravamiento de la crisis de Tíbet, y, en particular, la necesidad de reformas económicas y políticas, que permitan seguir creciendo a China a un fuerte ritmo y respondan a las crecientes protestas de una población cada vez más informada y reivindicativa.
 


La reunión del Comité Central de este jueves para elegir el Politburó y el Comité Permanente es esencialmente un formalismo. Aunque los delegados tienen alguna influencia en las decisiones, las figuras que ocuparán los máximos órganos de poder ya han sido determinadas por un núcleo duro, constituido por los más altos dirigentes del PCCh en activo y algunos de los jubilados, como el expresidente Jiang Zemin, quien en la apertura del congreso en el escenario del Gran Palacio del Pueblo ocupó un lugar privilegiado entre Hu Jintao y Wen Jiabao.
 


El escándalo Bo Xilai
 


Tras días de discursos, retórica, eslóganes y muestras de unidad en el partido, el congreso ha aprobado también el informe del ‘estado de la nación’ que leyó Hu en la apertura del cónclave. Un informe en el que lanzó una seria advertencia sobre la grave amenaza que representa la corrupción para el PCCh. “Si no somos capaces de gestionar bien este problema, podría ser fatal para el partido y causar incluso el derrumbe del partido y la caída del Estado”.


 
Otra incógnita que queda por despejar es si Hu Jintao conservará su puesto como presidente de la Comisión Militar Central, que controla el Ejército Popular de Liberación –integrado por 2,3 millones de personas-, lo que le permitiría mantener una gran influencia en el partido. Su predecesor, Jiang Zemin, retuvo el cargo dos años después de haberle pasado a Hu el testigo como máximo líder del PCCh.


 
La celebración del 18 congreso del partido ha estado marcada por el mayor escándalo político que ha vivido China desde las manifestaciones de Tiananmen, en 1989. En los últimos meses, Bo Xilai, alto dirigente y estrella ascendente, ha sido purgado después de que uno de sus colaboradores desvelara que la mujer de Bo había asesinado a un empresario británico. Sus partidarios aseguran que ha sido víctima de las luchas entre las diferentes facciones del partido. Bo, que era un claro candidato a entrar en el Comité Permanente del Politburó en este congreso, ha sido desprovisto de todos sus cargos y está pendiente de juicio, acusado de corrupción e intentar ocultar el crimen de su esposa, entre otros.

 

Jose Reinoso Pekín 14 NOV 2012 - 09:05 CET

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Viernes, 09 Noviembre 2012 06:10

China, potencia naval del siglo XXI

China, potencia naval del siglo XXI

La era de Hu Jintao al frente de China no solo será recordada por el avance económico del gigante asiático, sino también por su afán por convertirlo en una potencia militar. Para conseguirlo, el presidente no escatimó esfuerzos para ampliar y modernizar las Fuerzas Armadas y, muy especialmente, la Marina de Guerra, incluyendo la aviación naval y la infantería de marina.


 
En diciembre del año pasado, Hu expuso claramente la intención del gobierno de “acelerar la modernización de la marina” y de disponer de una fuerza militar con una “preparación intensiva para el combate”. El presidente justificó esta política por la necesidad de “salvaguardar la seguridad nacional y la paz mundial”.


 
Para cuando Hu declaró esta vocación de potencia naval, la Armada china ya había sacado músculo con ejercicios militares frente a las costas de Taiwán y en otros puntos del Mar de la China meridional, donde tiene conflictos territoriales con varios vecinos.


 
El último y más sonado de estos roces fue el enfrentamiento que han protagonizado Pekín y Tokio por la soberanía de las islas Senkaku / Diaoyu. El archipiélago está deshabitado, pero se encuentra cerca de importantes rutas navieras, alberga ricos recursos de pesca y bajo sus aguas yacen recursos petrolíferos sin explotar.


 
Sonado también fue el envío por parte de Pekín de un acorazado al mar Mediterráneo para proteger la evacuación de sus nacionales durante la guerra en Libia, considerado como una de las mayores exhibiciones del creciente poder naval y de que China se prepara para proteger sus intereses lejos de sus fronteras, sobre todo en África.


 
Recientemente China entró a formar parte del reducido número de países que cuentan con portaviones, adquiriendo a Ucrania el buque Varyag y que el año pasado ya fue botado con bandera china y rebautizado Liaoning. Más tarde, comenzó a circular por las publicaciones especializadas la imagen de un nuevo proyecto de portaviones chino totalmente revolucionario, dotado de un doble casco —tipo catamarán—, que ofrece posibilidades inéditas de maniobrabilidad y funcionalidad. El proyecto disparó las alarmas del almirantazgo estadounidense.


 
Sin duda la Marina se lleva la parte del león dentro de las fuerzas chinas ya que cuenta, además del portaviones, con otros 600 buques. Aunque la cifra es bastante inferior a la estadounidense (2.300 navíos), la Marina china tiene una potente capacidad de fuego que rebaja mucho esa diferencia numérica. En cuanto a submarinos, China ha dado un salto cualitativo y cuantitativo enorme. En los últimos años ya ha sido capaz de producir submarinos nucleares —hasta hace bien poco solo disponía de submarinos de propulsión diésel— que ha exhibido sin tapujos en sus aguas.
 


En enero pasado, China realizó con éxito un vuelo de prueba de su avión J-20, un cazabombardero invisible para los radares. Lo hizo además coincidiendo con una visita oficial del secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates. “La aeronave, denominada J-20, voló por unos 15 minutos en los alrededores de la ciudad de Chengdu”, indicó la edición electrónica del diario chino Global Times. El diario informó de que la aeronave estaba equipada con la más avanzada tecnología stealth (furtiva) y tiene capacidades similares al caza estadounidense F-22 Raptor. Tras conocerse la prueba, un portavoz de Exteriores chino declaró que la política armamentista del país tenía “un carácter defensivo”, para intentar aplacar la cada vez mayor preocupación de Occidente.


 
Algunos análisis publicados recientemente en diferentes portales de defensa dan algunas pistas de cuál es la estrategia militar china a medio y largo plazo. El Ejército de Tierra destinado a la defensa continental se apoya sobre el número de hombres que está siendo sistemáticamente reducido si se lo compara con el aumento del papel de la Marina de Guerra y a la Fuerza Aérea. En número de carros de combate y vehículos blindados, los chinos están muy por debajo de Rusia y EE UU, con menos de 7.500 frente a los más de 20.000 y casi 10.000 de rusos y estadounidenses, respectivamente. Y es que gran parte del aumento de los recursos destinados al Ejército de Tierra chino se están utilizando para mejorar los salarios de los militares, muy bajos frente a los salarios medios del trabajador chino en las grandes urbes.

 

El País Madrid 9 NOV 2012 - 03:17 CET

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Domingo, 04 Noviembre 2012 06:13

La Arenosa y su herencia

La Arenosa y su herencia

La irrupción de Frankenstorm (por Frankenstein y storm, tormenta) terminó de trastornar un proceso electoral que ya era de difícil pronóstico. El sistema por el cual se definirá si Barack Obama seguirá otros cuatro años en la Casa Blanca o dejará su lugar a Mitt Romney es un monstruo con costuras no menos visibles que el fenómeno sin precedentes bautizado Sandy, aunque el acarreo de arena no forma parte de su tortuosa personalidad. La votación indirecta, por electores en un colegio que sigue las mismas proporciones por estado que los representantes en el Congreso, permite que el candidato más votado a escala nacional no acceda a la presidencia, cosa que ya ocurrió cuatro veces en la historia. (La Argentina modificó ese sistema en 1994. Esto reforzó el peso de la provincia de Buenos Aires, que recibía sólo el 27 por ciento de los electores y ahora ejerce todo el poder de su padrón, que pasa del 38 por ciento del total. En cambio, la incidencia de los diez distritos más pequeños decreció del 23 al 3,6 por ciento, aunque de ellos hayan surgido cuatro de los presidentes del último cuarto de siglo. Una reforma federal de la Constitución debería considerar el regreso al viejo sistema. El Colegio Electoral atenúa el impacto demográfico; la elección directa lo potencia, aunque no parece que la reforma haya beneficiado a algún partido, en un sistema con una hegemonía nítida.) Es presumible que en Estados Unidos el esquema argentino favorecería a los demócratas, cuya fortaleza reside en los grandes estados de ambas costas, y no a los republicanos, que son inconmovibles en los estados centrales, con menor densidad poblacional y predominio de las tradiciones conservadoras.

 

En debate

 

Los candidatos sostuvieron tres debates. El primero puso en carrera a Romney, quien eligió como compañero de fórmula a una estrella del ultraderechista Tea Party, el diputado Paul Ryan. Esto le permitió apartarse de los extremos caricaturescos de conservadurismo a los que apeló para dejar atrás a sus contendientes por la candidatura republicana, Rick Santorum, Newt Gingritch y Ron Paul, una colección de desaforados intolerantes, al gusto de Fox News (o, traducido, radio Diez). Después de cuatro años en los que decepcionó casi todos los fervores que había encendido, Obama llegó al primer debate cargado con una dosis de realismo que debía bastarle para minimizar al primer mormón con aspiraciones presidenciales. Pero ocurrió todo lo contrario. Lejos de las posiciones estridentes de las primarias, el financista y ex gobernador de Massachusetts se mostró como un moderado centrista, lo cual desconcertó a Obama, quien debió improvisar ante la movilidad del oponente. Esto no se repitió en los dos debates siguientes, que trajeron sendas victorias a Obama, pero lo que Romney consiguió en el primero era irreversible: había dejado de ser un personaje marginal e inviable. La política exterior no es lo que diferencia a Obama y Romney, como quedó claro en el debate que le dedicaron. El presidente dijo que su rival hablaba más fuerte para disimular que decía lo mismo que él y se burló cuando Romney denunció que la US Navy tenía menos naves hoy que hace ocho décadas. También hay menos bayonetas y caballos en el Ejército, y además hoy tenemos unos barcos que van por debajo del agua y otros en los que aterrizan aviones, le respondió el presidente. Obama se propone disminuir en diez años el gasto militar del 4,2 al 2,6 por ciento del PIB; Romney se niega a cualquier merma por debajo del 4 por ciento. Ninguno puede ilusionar a los americanos al sur del Río Bravo, pero Romney es más temible, porque tiene negocios en la región, está en relación con algunos de sus gobernantes más reaccionarios y es uno de los inversores en el fondo buitre que anda a la caza de naves argentinas en Africa, pecados de los que Obama es virgen. El voto de la creciente minoría hispana, que ya es el 16 por ciento de la población, se inclina más que nunca a favor de Obama, que sigue prometiendo una ley migratoria decente, pese a las tensiones que enfrentan a los descendientes de africanos y de españoles, como competidores por empleo escaso. Es impactante que los aviones no tripulados conducidos desde Nevada como un videojuego para matar personas a miles de kilómetros en países con los que Estados Unidos no está ni siquiera en guerra, como Yemen, no formen parte de la discusión electoral, mientras la CIA presiona para expandir su uso en el norte de Africa. De los miles de bajas causadas de este modo, incluyendo ancianos y niños, sólo unas pocas docenas han sido identificadas con la difusa calificación de terroristas, según el cálculo publicado hace dos semanas en el sitio libertario antiwar.com. Todas las semanas, Obama en persona recibe la lista de candidatos y autoriza estas ejecuciones extrajudiciales. Pocas cosas me asombraron más en este viaje que la resignación de sectores progresistas y humanistas, que llegan a consolarse con que la intervención del comandante en jefe sea un elemento moderador que evite la discrecionalidad de quienes compiten en este sombrío campo, el Pentágono y la CIA. Esta imperturbabilidad se extiende a cuestiones que afectan a la propia población, como la ley que permite grabar en secreto conversaciones internacionales de ciudadanos estadounidenses sin orden judicial. El lunes 29, mientras llegaba el huracán, la Corte Suprema escuchó los argumentos a favor del director de Inteligencia Nacional James Clapper, y las objeciones de la American Civil Liberties Union y Amnesty, que representan también a periodistas y abogados.

 

Un desastre

 

Mientras buscaba la candidatura de su partido, Romney propuso suprimir el organismo federal que se encarga de coordinar la asistencia en casos de desastre y devolver esa función a los estados provinciales o, mejor aún, a las empresas privadas. La agencia fue creada por el demócrata Jimmy Carter, el demócrata Bill Clinton la elevó al rango de ministerio, el republicano W. Bush la degradó a mero tentáculo de la secretaría de seguridad nacional, decisión insensata arrasada por el huracán Katrina, y Obama le devolvió el rol que cumplió en los últimos días, coordinando las actividades de rescate y apoyo. La propuesta de acabar con ella es insostenible, cuando se hace autoevidente que no sólo los más desfavorecidos (ese 47 por ciento que según Romney viven de la ayuda estatal y no pueden esperar nada de él) no podrían superar este tipo de catástrofe sin el sostén del denostado Big Government. Tampoco se las arreglarían solos los pequeños empresarios arruinados por el fenómeno. El soplo furioso del huracán barrió con muchos árboles que tapaban el bosque y mostró lo que se discute en esta elección: el tipo que gobierna quiere extender los servicios sociales para los más pobres y el tipo que aspira a reemplazarlo reduciría los impuestos a los más ricos (como él mismo) con los que se pagan aquellos gastos. Mientras Obama sobreactuaba su rol presidencial y era reemplazado en los actos de campaña por Bill Clinton, Romney lidiaba con los periodistas que le pidieron sin éxito que ratificara o rectificara su propuesta de supresión de la agencia federal de manejos de emergencia. El fenómeno Clinton es impresionante. Hace unos años asistí a un acto en Harlem en el que lo presentaron como “el primer presidente negro de los Estados Unidos”, con más amor del que nunca despertó Obama. Su presencia en los actos levantó el tono emocional de la campaña, pero el problema es que su nombre no aparecerá en las boletas de votación. Más importante para el presidente es lo que el huracán produjo en el gobernador republicano de New Jersey Chris Christie y el intendente de Nueva York Michael Bloomberg. New Jersey es el estado vecino a Nueva York, donde Sandy causó una devastación sin precedentes. Más bajo que Obama y con el doble de su circunferencia, el blanco Christie también aspira a la reelección, por lo que, como el presidente, repite que su única preocupación es la gente que sufre y no los comicios de pasado mañana. Por eso archivó su alineamiento activo con Romney y pasó parte de la semana a no más de cincuenta centímetros de Obama, ofreciendo consuelo y prometiendo ayuda. En los peores momentos, Bloomberg dio varias conferencias de prensa por día, con datos y advertencias útiles para los ciudadanos. Es una figura inclasificable en el mapa político estadounidense. Comenzó como periodista en el servicio de finanzas de Reuters, al que luego desplazó con el que lleva su nombre. Fue demócrata, luego republicano y hace cinco años se declaró independiente. Lleva una década al frente de la ciudad y cada cuatro años se especula con una candidatura presidencial que hasta ahora no parece haberle interesado. Pese a tener una de las mayores fortunas del mundo, es partidario de un Estado activo y no como retórica política. Su pronunciamiento a favor de Obama fue uno de los grandes golpes de efecto a pocas horas del cierre de la campaña. No sólo porque ambos coincidieron en el hiperactivismo posterior, sino porque reconoció que Obama es el único de los candidatos con propuestas para atenuar el calentamiento global, por el que se prevé que siga aumentando la intensidad y la frecuencia de calamidades meteorológicas. (Es imposible para un argentino no comparar las respuestas del auténtico ingeniero Bloomberg ante Sandy con las del alcalde porteño, frente a un Serenito de mucha menor gravedad. A Mauricio Macrì no se le ocurrió otra cosa que acusar por el daño de las inundaciones al gobierno nacional, como si administrara una pequeña intendencia que nada puede hacer por si misma. Macrì alardeó con la ayuda siempre prometida y no siempre

 

entregada a los comerciantes inundados y aventuró que tal apoyo ¡no existía en ningún otro lugar del mundo!)

 

Cuestión de swing

 

Romney tuvo que inventar algo que lo mostrara como un hombre sensible. En los estados que pueden ser decisivos, pidió socorros de emergencia para las víctimas del desastre, pese a que se había anunciado que eso no era ni necesario ni conveniente, por los problemas logísticos que creaba. Parecería que La Arenosa dejó mejor parado a Obama, pero dada la mecánica del Colegio Electoral, la definición puede surgir una vez más de los llamados swinging states, es decir aquellos que oscilan entre ambas fórmulas. Esta vez son Florida, Colorado, Iowa, Missouri, Nevada, Virginia, Carolina del Norte, Ohio y Pennsylvania. La clave para la victoria de Obama fue que el entusiasmo suscitado por su candidatura quebró la línea descendente por la que cada vez menos personas ejercían su derecho. La exaltación ha mermado con los años, incluso entre los descendientes de africanos, cuya situación socioeconómica no ha mejorado durante su mandato. El debate acerca de si Obama está en falta con ellos como presidente negro o como líder del partido demócrata, que es el de los más pobres, es teórico y el efecto es el mismo en cualquier hipótesis: esta vez habría menos electores ansiosos por acudir a las urnas en su apoyo. Si a esto se suma el huracán, que golpeó sobre todo en estados de firme arraigo demócrata, la perspectiva no mejora. En todo caso, el actor Michael Moore inició una movilización en Twitter porque una encuesta actualizó lo que siempre se supo: entre quienes no piensan ir a votar, una amplia mayoría jamás apoyaría a Romney, pero tal vez sí a Obama.

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Lunes, 29 Octubre 2012 06:36

Lula, el hacedor obcecado

Lula, el hacedor obcecado

Comunicándose por momentos con señas debido a un tumor en la laringe, Lula persuadió a la cúpula del PT, hace un año, para que el ignoto Fernando Haddad sea el candidato a la alcaldía de San Pablo. Estaba solo. Le habían diagnosticado cáncer el 28 de octubre de 2011, el 30 comenzó las sesiones de quimioterapia, y esa misma semana citó a sus compañeros para machacar en la idea que más de uno veía como un capricho: la postulación de ese graduado en Derecho, Economía y Filosofía, autor de una tesis doctoral sobre nuevas lecturas de Marx, que nunca había disputado un cargo mayoritario. Finalmente, la dirigencia petista acató la candidatura del ahijado político de Lula en noviembre del año pasado y la oposición adscripta al ex presidente Fernando Henrique Cardoso, líder del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), conmemoró anticipadamente lo que imaginó sería una derrota humillante del PT en los comicios de ayer en esa ciudad estado de 11 millones de habitantes que es San Pablo.

 

Dueño de una sensibilidad política impar, Lula se empecinó no sólo en defender a este profesor de 49 años que ayer fue electo con más del 56 por ciento de los votos, sino en nacionalizar el pleito. Era prácticamente el único petista convencido de que su partido era capaz de vencer en San Pablo y así asestar un gancho al hígado de la derecha, que había hecho de la mayor metrópoli sudamericana una trinchera de resistencia al proyecto iniciado en 2003 con la llegada del mayor partido de izquierda latinoamericana al Palacio del Planalto (Presidencia).

 

Esa obstinación puso a Lula al borde del ridículo mediático.

 

Desde la empresa de ntretenimientos, noticias y desinformación Globo, el partido de facto (PSDB), cuyo norte político ha sido desplumar el experimento petista como sea, surgió la interpretación, diseminada con fuerza viral en los círculos políticos, de que el ex tornero mecánico estaba debilitado por su enfermedad y esto le hizo perder su sentido de la realidad al pretender que el “poste” Haddad se torne un candidato viable.

 

Globo basaba su argumentación en un dato cierto: el candidato a intendente electoralmente era nadie, ya que hace 90 días sólo el 3 por ciento de los paulistanos sabía de su existencia.

 

A lo largo de la campaña, el multimedios ninguneó a Haddad con el mismo script adoptado en 2010, cuando su línea editorial fue mostrar a la entonces candidata presidencial Dilma Rousseff como una “ex terrorista” sin luces, tesis urdida por Fernando Henrique Cardoso, que la despreció por ser una “marioneta de Lula”. Cardoso y Globo erraron en el diagnóstico: Dilma demostró tener identidad propia y venció las presidenciales con 56 millones de votos frente a José Serra, del PSDB, el mismo candidato que ayer cayó ante Fernando Haddad en San Pablo.

 

Si la elección de Rousseff hace dos años se debió en gran parte al ex mandatario, la de Haddad fue una obra que él proyectó y montó pieza por pieza, desde el llano, sin contar con la visibilidad que le daba el ejercicio de la presidencia.

 

Lula es un hacedor obcecado y es el verdadero vencedor de la elección de ayer, a la que llegó a definir como una “guerra” ante el bloque conservador que había tomado como bandera de campaña el escándalo de corrupción conocido como “Mensalao”, ocurrido durante su gobierno entre 2003 y 2005.

 

La quimioterapia afectó el timbre y la sonoridad de su voz, pero esto no le impidió participar como un militante de base en decenas de actos a favor de Haddad y de decenas de candidatos a alcaldes en todo el país antes de la primera vuelta del 7 de octubre. Luego de un breve receso el 17 de octubre, cuando viajó a Buenos Aires para reunirse con la presidenta Cristina Fernández, el 19, Lula ya estaba animando otro mitin en San Pablo de cara al ballottage celebrado este domingo.

 

La vigencia política de Lula luego de dejar el gobierno es otro dato inusual en Latinoamérica: en las recientes elecciones presidenciales de México, el mandatario saliente Felipe Calderón fue derrotado por la oposición. Algo similar ocurre en Colombia, donde el ex presidente Alvaro Uribe vio como su proyecto belicista fue dejado de lado por su sucesor, Juan Manuel Santos, en los incipientes diálogos de paz con las FARC.

 

“Quiero agradecer del fondo de mi corazón al presidente Luiz Inácio Lula da Silva; le debo al presidente Lula la confianza y el apoyo sin los cuales hubiera sido imposible lograr el éxito en esta elección”, dijo Haddad frente a sus correligionarios antes de los festejos en la Avenida Paulista.

 

Luego, Haddad, agradeció a la presidenta Dilma que el viernes había celebrado por anticipado en una fiesta privada junto a Lula, quien el sábado cumplió 67 años.

 

El triunfo en San Pablo y la buena elección del partido gobernante en las 5568 comunas que fueron a elecciones el 7 de octubre, de las cuales 50 tuvieron ballottage ayer, también fue un espaldarazo para la mandataria, de 64 años, al cumplirse la primera mitad de su gestión.

 

Haddad conquistó la confianza de Lula gracias a su gestión como ministro de Educación entre 2005 y 2012, cuando implementó un programa de becas para estudiantes pobres, el Prouni, el cual permitió que un millón de jóvenes pudieran llegar a la universidad. Ahora deberá demostrar que es competente para gobernar San Pablo, y si lo hace, se perfilará como un referente de la nueva generación petista, esa que Lula imagina podrá gobernar el país en la próxima década. Esa es la apuesta de largo plazo del fundador del PT.

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“Los espacios están llenos de poder, son un producto de las relaciones sociales”

En el mundo, con los vínculos financieros, o en la intimidad, con la diferencia entre la cocina y una oficina. La investigadora británica propone otra mirada sobre los espacios: la que tiene que ver con el poder. Así, analiza el neoliberalismo, la globalización y la multipolaridad. Reivindica los nuevos espacios de poder en América latina y cuenta cómo sus conceptos teóricos son aplicados en las reformas territoriales de Venezuela.


–Usted suele repetir un lema: “La geografía importa” (Geography matters!). ¿Por qué y para qué es importante hoy la geografía?

 

–Importa en principio porque la geografía de una sociedad hace una diferencia a la organización de la sociedad. El desarrollo desigual dentro de un país hace una diferencia en relación con cómo funciona esa sociedad. Por ejemplo, si hay personas jóvenes que no tienen acceso a la cultura, van a tener dificultades para entrar en determinados espacios, como los grandes museos o lugares por el estilo, espacios oficiales del arte; esta dificultad empeora la exclusión. La organización del espacio tiene efectos sobre la posición social de las personas. El espacio es un producto social y a su vez tiene efectos sobre lo social. Porque el espacio está lleno de poder. Cada día producimos el espacio. A nivel global, por ejemplo, están los vínculos financieros, y aun dentro del espacio íntimo, la diferencia entre la cocina y una oficina marcan estas relaciones de poder. En Europa, por ejemplo, en este momento un aspecto importante del problema es espacial, porque no pueden diseñar una arquitectura financiera que ataque al desarrollo desigual entre países, es el problema fundamental, es geográfico, pero no pueden manejarlo.

 

–¿Cómo se enmarca la crisis griega en esta situación geográfica que describe?

 

–Creo que el problema para los griegos es el resultado de que la arquitectura de la Unión Europea falla, porque no puede resolver el problema del desarrollo desigual entre países. Aparece como un problema del país, pero en realidad es un problema que está a nivel de la organización europea, no es individual de Grecia. Como en Grecia no pudieron devaluar su moneda, tuvieron que devaluar a su gente. Entonces, el problema de no poder manejar estas cuestiones geográficas produce efectos terribles. Mi argumento también es que en términos del poder de las elites de Europa, están fomentando políticas nacionalistas, y en lugar de acusar a los bancos y al FMI, la gente de Grecia está acusando a Alemania, y la gente de España también le echa la culpa a Alemania. Entonces, están convirtiendo lo que es una responsabilidad de los bancos en un problema donde la gente de diferentes países están luchando unos contra otros. De esta manera, la imaginación geográfica, mediante las identidades nacionales, está siendo usada para enfrentar a un pueblo contra otro.

 

–Desde una perspectiva geográfica, ¿cómo ve este fenómeno que hoy se nombra como “globalización”?

 

–En primer lugar, yo diría que el término “globalización” debería ser nombrado junto a un adjetivo, porque lo que hoy tenemos es una “globalización neoliberal”. Entonces, el problema no es el hecho de ser global, sino la forma de serlo. Es importante pensar en distinguir estas cuestiones. En segundo lugar, creo que necesitamos enfocar esta versión de la globalización con un mundo multipolar. Para mí es importante la idea de multipolaridad porque es un intento de decir: “Sí, queremos ser internacionalistas, globales, pero queremos ser globales de una manera diferente, no de una forma neoliberal”.

 

–¿A qué se refiere con multipolaridad?

 

–Es bueno aclarar esta idea, porque detecto en el debate actual diferentes interpretaciones. Creo que alguna gente, con multipolaridad sólo quiere decir que hay variaciones en el mundo, que algunos lugares son diferentes de otros. Pero para mí la cuestión de la multipolaridad es esencialmente política, es una cuestión que surge en una era unipolar, en la que Estados Unidos y el neoliberalismo eran completamente dominantes. Entonces, la pregunta para mí es “¿podemos establecer multipolaridad en el sentido de tener otras alternativas al neoliberalismo?” Así no hay un solo centro de poder en el mundo. Hay manifestaciones que muestran que otras maneras de organización en la sociedad son posibles. Por eso es que la cuestión de la multipolaridad está siendo encarada acá en Latinoamérica. Pero no todo el mundo piensa así. ¿Podemos realmente ser un desafío a la hegemonía del liberalismo en un nivel internacional? La multipolaridad para mí es más que un reconocimiento de las diferencias. Se necesita un desafío real a la dominancia de la unipolaridad. En este momento parece haber una sola forma de la economía, que es la del mercado libre, la del neoliberalismo. Desde ese lugar, cuando dicen que no hay alternativa, quieren decir que hay sólo una manera de organizar la economía y la sociedad. Es un tema casi filosófico, el espacio es la dimensión de la multiplicidad, el espacio es la dimensión en que muchas cosas existen al mismo tiempo. Lo que hace el liberalismo y algunas de las versiones de la modernidad es arreglar las diferencias geográficas en una sola dirección histórica, mostrando que sólo hay una posibilidad. Abrirse a la multiplicidad implica espacializarse, abrirse a la posibilidad de la multipolaridad.

 

–Pero ¿qué sería reconocer que hay más que diversidad?

 

–Creo que el desafío real es a los principios del neoliberalismo, particularmente la idea de que el mercado es algo natural, que está por fuera de lo social, algo que no se debe debatir, como una fuerza de la naturaleza. Y esto es lo que establece el neoliberalismo, es el mercado. Lo primero que hay que hacer es desafiar esto. Segundo, debemos desarrollar a un sentido multipolar, necesitamos desarrollar modos de organizar la sociedad, que tengan sus propias trayectorias, sus propias dinámicas, que no sean sólo una variación del neoliberalismo, algo centralmente diferente con una economía social que tenga una dinámica particular. Y tercero, tiene que ser sostenible. Porque nosotros en Europa acostumbrábamos pensar que la socialdemocracia era una alternativa al neoliberalismo. Pero la socialdemocracia falló completamente por diferentes razones, pero principalmente porque no fue lo suficientemente radical a nivel económico, no desafiaba al mercado, y además no estableció una base social lo suficientemente fuerte. Por eso fue insostenible económica y socialmente.

 

–De alguna manera, usted reconceptualizó la idea de lugar. ¿De qué manera los lugares pueden tener un sentido global?

 

–Como geógrafa, por un lado quiero reconocer las especificidades de los espacios, amo los lugares y las diferencias entre ellos. Pero por el otro lado quiero ser internacionalista, tengo intereses en las relaciones globales. Hay un montón de gente que le presta atención a la especificidad de los lugares, desde un lugar típicamente romántico, ese tipo de amor a los lugares se convierte en algo sentimental, esencialista. Yo creo que podemos amar la especificidad de los lugares, pero al mismo tiempo debemos hacer implosionar este tipo de visión romántica y esencialista. Por ejemplo, la “britanidad”. Inglaterra no sería Inglaterra sin las relaciones con el resto del mundo: imperio-colonia, lo bueno y lo malo. Entonces, la identidad de los lugares no es algo que surge del suelo, sino de la relaciones que se mantienen con el resto del mundo. Un lugar no es una cosa cerrada con una identidad esencial, es una articulación específica de relaciones globales y es esa articulación de relaciones más amplias lo que le da su particularidad. La especificidad de los lugares es siempre un producto de cosas más amplias. Y esa especificidad es algo que está en disputa.

 

–Usted introdujo un concepto nuevo en geografía, el de “geometría del poder”. ¿Puede explicar de qué se trata?

 

–Como decía, los espacios están llenos de poder y son un producto de las relaciones sociales, hacemos el espacio todo el tiempo. Pero el poder es siempre un producto relacional, no se trata de que yo tengo poder y usted no, se trata del ejercicio del poder entre personas, entre cosas, entre lugares. El concepto de geometría del poder intenta captar estas cuestiones. El espacio está siempre hecho de las relaciones sociales llenas de poder y, por otro lado, el poder siempre tiene una cartografía, se puede hacer mapas del poder social, político, económico.

 

–Este concepto de “geometría del poder” está siendo utilizado en las reformas territoriales que se llevan a cabo en Venezuela. ¿De qué manera el gobierno de Chávez incorpora sus ideas?

 

–Ellos están usando esta idea de tratar de hacer más igual la geografía del poder político en el país. Y hay muchas maneras de hacer eso. Primero tratan de igualar el poder entre las grandes ciudades de la costa y las más pequeñas que están más alejadas. La idea es darles voz a todos los lugares en el nivel local en la conversación política. Es un proyecto que puede llevar mucho tiempo, pero ellos establecieron las formas institucionales que pueden desarrollar este tipo de poder, ésta es una de las cuestiones. El otro tema central es el desarrollo de los consejos comunales. Cada cuatrocientos hogares puede formarse un consejo comunal. Son generados y operados a través de una democracia participativa. Esto es la autogestión local. La geografía del poder está basada en lo local, y va de abajo hacia arriba, lo que cambia la naturaleza del poder, desde el poder de votar hasta el poder de hacer, de lograr cosas prácticas. Están tratando de pensar acerca de la geografía del poder político en el país, tanto en término de regiones como de ciudades. Por ejemplo, en Caracas hay un sentimiento real, la gente de los barrios pobres por primera vez realmente siente que tiene una voz, y esto es un cambio en la geografía del poder político. Antes los barrios pobres estaban excluidos de la conversación política, no tenían una voz política, y creo que ellos ahora sí la tienen.

 

–¿Le parece que experiencias de América latina, como la formación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), es una forma de desarrollar la multipolaridad?

 

–Exactamente. Para mí el establecimiento de la Celac es muy significativo, es la primera organización que incluye a todos los países de América, con excepción de Estados Unidos y Canadá, marca una nueva identidad continental. En Europa, a diferencia de lo que está sucediendo aquí, no hay realmente un sentido de identidad europea. Por otra parte, la Unión Europea es sólo mercado libre y competencia entre países, no tiene que ver con un proyecto común, con relaciones sociales, simplemente neoliberalismo. Yo veo en Latinoamérica un mosaico de alianzas: está la Unasur, ALBA, Petrocaribe, son maneras diferentes de imaginar el espacio que en Europa. Las relaciones pueden significar mutualidad o cooperación, o cambio igualitario, eso no es neoliberal. Y esto también es construir una identidad en el continente, una solidaridad, lo que también permite las diferencias. Sabemos que Bolivia no es lo mismo que Argentina, pero hay una solidaridad. Puede haber diferencias y solidaridad también. Y esto es diferente de lo que sucede en Europa. Por un lado, hay un nuevo tipo de espacio, un nuevo tipo de identidad, pero también creo que esta identidad está comenzando a desafiar al neoliberalismo. Para mí, que lo veo desde Europa, esto es fantástico. Porque lo que está sucediendo es la construcción de una nueva voz, que está diciendo cosas diferentes, y de esta manera está desafiando al neoliberalismo. Por otra parte, hay experimentos de nuevas formas de democracia. Desde Europa, eso da esperanza también, porque el establecer un sentido para este nuevo proyecto, como en Venezuela, realmente depende de la gente. Y este tipo de proyectos son una forma de decir que hay alternativas al neoliberalismo. Lo que está pasando en América latina es diferente. Las preguntas son: ¿es lo suficientemente diferente? ¿Está desafiando las bases? ¿Es sostenible? Esto es realmente una batalla ideológica, una batalla acerca de la imaginación geográfica. La imaginación geográfica en Estados Unidos y Europa les dice que somos todavía el centro del mundo. Lo que me parece más interesante es que desde América latina están planteando algo diferente. Yo estuve en India hace unos años, y ellos hablaban de políticas tecnológicas y en sus discusiones se referían a sus relaciones de competencia con China, nadie mencionó a Estados Unidos o Europa. Esto es increíble y significa que hay realmente posibilidades de desarrollar un mundo multipolar, pero en el caso de India era una cuestión sólo económica. Lo que me gusta de Latinoamérica es que también es un asunto político, un desafío al neoliberalismo.

 

–Usted trabaja en la Open University, una universidad bastante particular en la escena académica de Gran Bretaña, ya que está abierta a la clase obrera. ¿Cómo es trabajar ahí?

 

–Es muy importante para mí estar en la Open University (OU). Yo provengo de una zona pobre del norte, de la clase obrera de Manchester, pero fui a la universidad de Oxford. Aunque realmente amo el trabajo académico, el elitismo de Oxford me hizo pensar en que no quería ser una académica. Entonces, durante varios años trabajé fuera de la universidad haciendo otras cosas, porque pensaba que ser una académica era algo muy elitista. En un momento se presentó la posibilidad de trabajar en la OU, y de esta manera se resolvió mi problema, personalmente porque era un universidad con proyecto político de educación popular y democrática. Es el único lugar en el que pienso que podría ser feliz como académica. Es un proyecto democrático, se puede ir a la OU sin títulos, pero ofrecen el apoyo necesario como para que cada persona pueda alcanzar el nivel universitario. Es una universidad explícitamente antielitista. Y es masiva, tiene miles de estudiantes, en la facultad de ciencias sociales debe haber más de diez mil estudiantes. Para mí es como debería ser la educación en diferentes aspectos, es para cualquiera. En un curso puedo tener una gran variedad de personas, puede haber un diplomático, un ama de casa, un trabajador del puerto, y a mí me encanta eso. Me han ofrecido trabajo en universidades de elite, pero yo siempre continué trabajando en la OU.

 

–Además de su labor académica, usted suele trabajar con artistas.

 

–Sí, trabajé con (el artista danés) Olafur Eliasson, que tiene un estudio en Berlín. Me involucré mucho en proyectos con artistas que están interesados en el espacio. Recién terminamos un film en el que participé (Robinson in Ruins), y también escribí un ensayo que se llama Landscape, Space, Politics (Paisaje, Espacio, Políticas). Lo que tratamos de hacer es pensar sobre cómo leer el paisaje políticamente, sin romantizar, cómo caminar a través de un paisaje y entenderlo, y poder aprender del paisaje qué está sucediendo en la sociedad. Es un proyecto con un sentido político, tiene mucho que ver con la globalización neoliberal, con la crisis financiera y con el reclamo de un cambio. Vanesa Redgrave hizo la locución en la película. Me siento muy afortunada, porque el tema en el que estoy interesada, el espacio y la política, está en todas partes, entonces puedo trabajar con una gran cantidad de personas. Puedo desplegar mis inquietudes en diferentes áreas, y de esta manera aprendo más. Por ejemplo, los artistas piensan muy distinto de mí, y por eso me gusta trabajar con ellos. Tenemos acercamientos muy distintos a los mismos problemas, y para mí eso es maravilloso. Es lo que me mantiene activa, es la manera de abrirse a otras maneras de pensar.

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Un estudio de la Universidad de Zurich reveló que un pequeño grupo de 147 grandes corporaciones trasnacionales, principalmente financieras y minero-extractivas, en la práctica controlan la economía global. El estudio fue el primero en analizar 43.060 corporaciones transnacionales y desentrañar la tela de araña de la propiedad entre ellas, logrando identificar a 147 compañías que forman una “súper entidad” que controla el 40 por ciento de la riqueza de la economía global. 
 
El pequeño grupo está estrechamente interconectado a través de las juntas directivas corporativas y constituye una red de poder que podría ser vulnerable al colapso y propensa al “riesgo sistémico”, según diversas opiniones. El Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California desclasificó esta noticia sepultada por los medios y su ex director Peter Phillips, profesor de sociología en esa universidad, ex director del Proyecto Censurado y actual presidente de la Fundación Media Freedom /Project Censored, la citó en su trabajo “The Global 1%: Exposing the Transnational Ruling Class” (El 1%: Exposición de la Clase Dominante Transnacional), firmado con  Kimberly Soeiro y publicado en ProjectCensored.org.
 
Los autores del estudio son Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, investigadores de la Universidad de Zurich (Suiza), quienes publicaron su trabajo el 26  de octubre 2011, bajo el título “La Red de Control Corporativo Global” (The Network of Global Corporate Control) en la revista científica PlosOne.org. 
 
En la presentación del estudio publicado en PlosOne, los autores escribieron: “La estructura de la red de control de las empresas transnacionales afecta a la competencia del mercado mundial y la estabilidad financiera. Hasta ahora, fueron estudiadas sólo pequeñas muestras nacionales y no existía una metodología adecuada para evaluar el control a nivel mundial. Se presenta la primera investigación de la arquitectura de la red de propiedad internacional, junto con el cálculo de la función mantenida por cada jugador global”. 
 
“Encontramos que las corporaciones transnacionales forman una gigantesca estructura como corbata de lazo y que una gran parte de los flujos de control conducen a un pequeño núcleo muy unido de instituciones financieras. Este núcleo puede ser visto como un bien económico, una "súper-entidad" que plantea nuevas cuestiones importantes, tanto para los investigadores y responsables políticos”.
 
El diario conservador británico Daily Mail fue quizás el único del mundo que recogió esta noticia, el 20 de octubre 2011, presentada por Rob Waugh bajo el llamativo titular “¿Existe una "súper-corporación que dirige la economía global? Estudio clama que podría ser terriblemente inestable. La investigación encontró que 147 empresas crearon una “súper entidad” dentro el grupo, controlando el 40 por ciento de la riqueza”.
 
Waugh explica que el estudio de la Universidad de Zurich "prueba" que un pequeño grupo de compañías -principalmente bancos- ejerce un poder enorme sobre la economía global. El trabajo fue el primero en examinar un total de 43.060 corporaciones transnacionales, la telaraña de la propiedad entre ellas y estableció un "mapa" de 1.318 empresas como corazón de la economía global.
 
“El estudio encontró que 147 empresas desarrollaron en su interior una “súper entidad”, controladora del 40 por ciento de su riqueza. Todos poseen parte o la totalidad de uno y otro. La mayoría son bancos –los 20 top, incluidos Barclays y Goldman Sachs. Pero la estrecha relación significa que la red podría ser vulnerable al colapso”, escribió Waugh.
 
Dibujo 1 y lectura:
Mapa-mundi de la riqueza
 
El tamaño de los círculos representa los ingresos. Los círculos rojos son “corporaciones súper-conectadas” mientras los amarillos son “corporaciones muy conectadas”. Las 1.318 empresas transnacionales que forman el núcleo de la economía globalizada, muestran sus conexiones de propiedad parcial entre unos y otros, y el tamaño de los círculos corresponde a los ingresos. A través de las empresas sus propietarios controlan la mayor parte de la economía “real” (Ilustración de los autores, PlosOne, 26/10/2012).
 
"En efecto, menos del 1% de las empresas fue capaz de controlar el 40 por ciento de toda la red", le dijo al Daily Mail James Glattfelder, teórico de sistemas complejos del Instituto Federal Suizo de Zurich, uno de los tres autores de la investigación.
  
Algunos de los supuestos que subyacen en el estudio han sido criticados, como la idea de que propiedad equivale a control. “Sin embargo, los investigadores suizos no tienen ningún interés personal: se limitaron a aplicar a la economía mundial modelos matemáticos utilizados habitualmente para modelar sistemas naturales, usando Orbis 2007, una base de datos que contiene 37 millones las compañías e inversionistas”, informó Waugh.
 
Economistas como John Driffil, de la Universidad de Londres, experto en macroeconomía, dijo a la revista New Scientist que el valor del estudio no radicaba en ver quién controla la economía global, pero muestra las estrechas conexiones entre las corporaciones más grandes del mundo. El colapso financiero de 2008 mostró que este tipo de redes estrechamente unidas puede ser inestable. "Si una empresa sufre angustia, ésta se propaga”, dijo Glattfelder. 
 
Para Rob Waugh  y el Daily Mail hay un “pero”: “Parece poco probable que las 147 corporaciones en el corazón de la economía mundial pudieran ejercer un poder político real, pues representan demasiados intereses”, aseguró el diario conservador británico.
 
La riqueza global del mundo se estima que ronda los 200 billones de dólares, o sea, dos centenas de millones de millones. Según Peter Phillips y Kimberly Soeiro, el 1 por ciento más rico de la población del planeta agrupa, aproximadamente, a 40 millones de adultos. Estas personas constituyen el segmento más rico de las primeras gradas de la población de los países más desarrollados e, intermitentemente, en otras regiones. 
 
Según el libro de David Rothkopf “Súper-clase: la Elite de Poder Mundial y el Mundo que Está Creando”, la súper elite abarcaría aproximadamente al 0,0001 por ciento (1 millonésima) de la población del mundo y comprendería a unas 6.000 a 7.000 personas, aunque otros señalan 6.660. Entre ese grupo habría que buscar a los dueños de las 147 corporaciones que cita el estudio de los investigadores de Zurich.
 
Por Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno
 
Fuentes y referencias:
● Stefania Vitali, James B. Glattfelder, and Stefano Battiston, “The Network of Global Corporate Control,” Public Library of Science, October 26, 2011, http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0025995
● Rob Waugh, “Does One ‘Super Corporation’ Run the Global Economy? Study Claims it Could be Terrifyingly Unstable,” Daily Mail, October 20, 2011, http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-2051008/Does-super-corporation-run-global-economy.html.
● Stefania Vitali, James B. Glattfelder, Stefano Battiston, Revista PlosOne, 26 de octure 2011
http://www.mediafreedominternational.org/2012/04/04/small-network-of-corporations-run-the-global-economy/
● Peter Phillips y Kimberly Soeiro, “The Global 1%: Exposing the Transnational Ruling Class” 
http://www.projectcensored.org/top-stories/articles/the-global-1-exposing-the-transnational-ruling-class/
Estudiante Investigador: Sean Lawrence (Sonoma State University)
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Lunes, 22 Octubre 2012 07:02

China busca un nuevo modelo económico

 China busca un nuevo modelo económico
El Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh), que comenzará el 8 de noviembre, no deparará las mismas emociones ni la incertidumbre sobre la identidad del máximo líder del país durante la próxima década que habrán proporcionado días antes las elecciones estadounidenses. El guión ya está escrito, y se prevé que el nuevo secretario general del PCCh y presidente de China a partir de marzo sea el actual vicepresidente, Xi Jinping.

 
Pero bajo la ausencia de drama en la superficie, y una vez alcanzado el consenso entre las diferentes facciones del partido sobre quiénes se sentarán en el todopoderoso Comité Permanente del Politburó, yace un amplio abanico de desafíos a los que tendrá que hacer frente la nueva generación de dirigentes: las desigualdades sociales, las crecientes protestas de la población, la corrupción rampante, los problemas medioambientales, las tensiones con sus vecinos en Asia, las ascendentes peticiones de reformas políticas de los ciudadanos, y, en particular, la ralentización de la economía y lo que los expertos consideran el agotamiento del modelo económico chino, muy centrado en las exportaciones y la inversión.

 
“Hay una crisis potencial en el modelo de crecimiento económico chino”, asegura un documento de Estrategia y Reforma, uno de los varios centros de pensamiento que durante 2012 han inundado al Gobierno con planes de acción para los próximos 10 años. “La década que viene puede ser la última oportunidad para buscar de manera activa la reforma, y deberíamos valorar esta última oportunidad”, señala el informe del grupo, integrado por académicos, directivos de empresas y consejeros gubernamentales. “Las contradicciones económicas y sociales chinas parecen estar acercándose a un límite”, ha afirmado el reconocido economista Wu Jinglian en una entrevista en la revista Caijing


Hu Xingdou, profesor de Economía en el Instituto de Tecnología de Pekín, va más allá. “El modelo chino se basa en una fuerte intervención del Gobierno para impulsar el desarrollo de la economía, pero ha llegado a un punto final y no se trata de si se enfrenta a una crisis potencial sino que se encuentra en una crisis profunda”, asegura. “Hay dos factores para ello: la dificultad de sostener la inversión por parte del Gobierno, y el hecho de que el exceso de intervención estatal, la fuerte corrupción y la polarización intensifican las contradicciones sociales”.

 
La economía china creció un 7,4% en el tercer trimestre, el valor más bajo desde el primer trimestre de 2009, al haberse visto afectada por el impacto en sus empresas exportadoras de la crisis global. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado recientemente sus previsiones de crecimiento para China al 8% este año, y el 8,2% en 2013, debido, en buena parte, al efecto de la crisis europea. El PIB (producto interior bruto) subió un 10,4% en 2010 y un 9,3% en 2011.

 
El vicegobernador del banco central Yi Gang ha afirmado que Pekín continuará tomando medidas para estabilizar el crecimiento y ha insistido en que China dispone “de un espacio relativamente amplio” para utilizar las políticas monetaria y fiscal para lograrlo.
 

El Gobierno y analistas creen que la segunda economía del mundo se está estabilizando y volverá a rebotar en los próximos meses. Pero los partidarios de las reformas dicen que sus inquietudes se dirigen a las perspectivas a largo plazo. Muchos expertos consideran que sin una transformación profunda China crecerá para finales de esta década a un ritmo más cercano al 5% anual que alrededor del 10% como ha hecho desde que Deng Xiaoping lanzó el proceso de apertura y reforma en diciembre de 1978. Pero durante otras dos décadas podría aumentar al 8% si implementa las políticas adecuadas, según el profesor de la Universidad de Pekín Justin Lin, que ha sido economista jefe del Banco Mundial hasta este año. Una necesidad para un partido que funciona bajo un contrato no declarado de mantener el monopolio en el poder a cambio de entregar crecimiento económico y continua mejora del nivel de vida de la población.
 

Los partidarios de cambios decisivos están presionando a Xi Jinping para que elimine los privilegios de las compañías estatales, facilite el asentamiento permanente de los emigrantes rurales en las ciudades, cree un sistema fiscal que decida a las autoridades locales a financiarse con las expropiaciones de suelo y, por encima de todo, limite el poder del Estado.

 
Cuando el actual presidente chino, Hu Jintao, accedió al poder a finales de 2002, tuvo que hacer frente a las peticiones de cambios ambiciosos, y algunos analistas le vieron como un innovador audaz. Las esperanzas se desvanecieron, ya que Hu se reveló como un dirigente cauto, lo que hace temer a algunos que ocurra lo mismo con Xi Jinping, cuando las reformas son más urgentes que hace 10 años..
 
El reforzamiento de la posición de Xi Jinping tras la expulsión del partido y el futuro juicio al exsecretario del PCCh en la municipalidad de Chongqing Bo Xilai, su pertenencia al grupo de los llamados ‘príncipes’ (los hijos de altos exdirigentes del partido) y su experiencia en las ricas provincias costeras le pueden hacer más proclive a cambios en favor del mercado que Hu.
 

Los expertos piensan que los nuevos líderes son conscientes de que China ha alcanzado un punto de inflexión en su desarrollo económico y político. La cuestión es cómo seguir adelante. “Hay que pasar de una gestión extensiva de la economía a una gestión intensiva, de una economía basada en la inversión, especialmente gubernamental, a una dirigida por el consumo”, señala Hu Xingdou. Y añade: “Los problemas de la economía china no se pueden resolver salvo que haya reformas políticas. El Gobierno debería aflojar el control de la economía, eliminar los privilegios de las empresas estatales, restringir el poder del Gobierno y eliminar los grupos de interés y monopolio, pero esto solo puede lograrse si hay reformas políticas. El modelo actual de la economía china no puede durar más. Este es un periodo de transición muy importante en China”.


Por Jose Reinoso Pekín 21 OCT 2012 - 20:51 CET

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Jueves, 11 Octubre 2012 06:41

La amenaza haitiana

La amenaza haitiana
Este artículo está dedicado a Jorge Marchini


Como de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar “en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”.


¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede?


¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligado a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?


¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban “haitianismo” en el siglo XIX? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza?

¿O será porque ésa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales?


Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños.


¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no va a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita.


¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás?


¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.

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Chávez nombra un vicepresidente civil con la vista puesta en su sucesión
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ganador de las elecciones presidenciales el pasado domingo, inició este miércoles las reformas en su Gabinete al nombrar al canciller Nicolás Maduro como su nuevo vicepresidente en sustitución de Elías Jaua, que competirá en las elecciones regionales de diciembre contra el líder opositor, Henrique Capriles. Paralelamente, Capriles anunciaba que se presentaría a la reelección como gobernador del Estado de Miranda.


La designación de Maduro confirma la estrecha relación que tiene con Chávez y coloca al nuevo vicepresidente en una buena posición para mantener viva la llama chavista más allá del presidente. En caso de que Chávez fallezca o simplemente quede inhabilitado para gobernar en el periodo final del mandato, Maduro asumiría el cargo de jefe del Estado. Si bien Maduro no cuenta con formación profesional ni estudios en relaciones internacionales, la presencia en los foros internacionales como interlocutor de confianza del mandatario venezolano le valió cierto renombre.


"Hasta esta semana tenemos a Elías como vicepresidente. Ha sido un excelente vicepresidente, gracias, Elías", dijo Chávez tras ser proclamado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) como el ganador de las elecciones presidenciales del pasado domingo por un 55,26 % de los votos frente al 44,13 % que obtuvo Capriles. En la sede del CNE y frente a un auditorio lleno, Chávez bromeó: "No le recomiendo a nadie que sea vicepresidente de la República" porque no es "cosa fácil" aguantarlo.


"Por eso, quiero que le demos un aplauso de apoyo, de estímulo al nuevo vicepresidente que es Nicolás Maduro", señaló el presidente, vestido con traje negro y corbata roja, quien obtuvo el domingo su tercera reelección consecutiva. Chávez destacó que Maduro "ha sido un gran servidor público" desde su paso como diputado del Parlamento hasta su cargo como canciller, que inició en agosto de 2006.


Nicolás, el conductor del metro


"Mira dónde va Nicolás, el autobusero. Nicolás era chófer de autobús en el metro y cómo se han burlado de él, la burguesía se burla", señaló el presidente venezolano al recordar el pasado laboral de Maduro, quien llegó a liderar un sindicato de conductores del metro de Caracas.


En su juventud, Maduro militó en la liga socialista y trabajó como conductor del metro de Caracas, posición desde la cual dio un salto al sindicato hasta llegar a ser uno de sus líderes, recordó CNN. A punto de cumplir 50 años, Maduro es uno de los ministros de Exteriores más jóvenes de la historia venezolana y uno de los ministros chavistas que más tiempo lleva en el mismo cargo, donde cumplió seis años.


Desde esa cartera, fue muy activo en la concreción de convenios entre Venezuela y China, Rusia, Bielorrusia e Irán. Muchos analistas ya creían que el canciller podía haber sido el candidato del chavismo en las pasadas elecciones en caso de que un avance de la enfermedad dejara a Chávez fuera de competencia.


De hecho, Maduro había formado parte del círculo chico del chavismo que trabajó para el triunfo de Chávez en las elecciones de 1998. Ese año logró un escaño en la Asamblea Nacional, la cual renovó en 2005, pero que dejó un año después para asumir como ministro. Actualmente, también forma parte de la directiva de la petrolera estatal venezolana PDVSA y está casado con la Procuradora General de la República y ex presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores.


El nuevo vicepresidente venezolano, que reemplazará a Elías Jaua, tuvo un papel activo desde la Unasur durante la destitución de Fernando Lugo. Incluso la oposición paraguaya y el Gobierno de Federico Franco lo acusó de haber instado a las Fuerzas Armadas a levantarse a favor del ex mandatario. Anteriormente, se implicó a fondo en la condena internacional del golpe de Estado contra el expresidente de Honduras Manuel Zelaya en junio de 2009.


También se le cita como hombre clave en la normalización de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia tras la elección de Juan Manuel Santos como presidente de Colombia. La relación, que durante el mandato del presidente Uribe estuvo llena de enfrentamientos verbales entre ambos Gobiernos e incluso movimientos de tropas amenazantes en la frontera, ha derivado hacia una fructífera colaboración antiterrorista.


Chávez no precisó quién sustituirá a Maduro como canciller del país, pero sí recordó el futuro político de Elías Jaua. Desde hace meses, el mandatario insistió en que mandará a Jaua para competir en Miranda con Capriles, que gobierna desde 2008. Jaua, a quien Chávez definió como un hombre "noble, trabajador, honesto, entregado, inteligente y humilde", era vicepresidente de Venezuela desde enero de 2010.


Estos primeros movimientos del Gabinete forman parte de la "dinámica que ya entró en acción, los nuevos motores" para el nuevo periodo 2013-2019, aseguró Chávez en su discurso tras ser proclamado. El domingo, Chávez fue elegido para un cuarto mandato consecutivo que llevará su revolución socialista a 20 años de poder. Desde el pasado lunes, Capriles retomó sus funciones como gobernador de Miranda, que durante el mes que ha durado la campaña electoral han sido desempeñadas por el número dos del Ejecutivo local, Adriana D'Elia.


Agencias Caracas 11 OCT 2012 - 10:20 CET

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Sábado, 06 Octubre 2012 07:23

Brasil: Haga buen uso de su voto

Brasil: Haga buen uso de su voto
ALAI AMLATINA, 05/10/2012.- El domingo que viene, 7 de octubre, los electores brasileños irán a las urnas -excepto en Brasilia, Distrito Federal- para elegir nuevos alcaldes y concejales.


El voto es una conquista del derecho del pueblo a decidir quién va a ocupar, en su nombre, las instancias del poder. Durante siglos la población estuvo sometida a gobiernos monárquicos, absolutistas, que no admitían ni la existencia de un parlamento. La sucesión en el trono dependía sólo del linaje familiar. Igual que sucede todavía hoy en Arabia Saudita, con el apoyo de los EE.UU., y en Corea del Norte con apoyo de China.


La Revolución Francesa, en 1789, les cortó la cabeza a los reyes e instauró un gobierno popular. Para entonces ya la monarquía inglesa había admitido el parlamento desde el siglo 13. De ese modo poco a poco el poder dejó de ser monopolio de una familia o de una casta para ser ocupado por los escogidos por el voto popular en las urnas.


Aunque nuestro actual sistema democrático esté aún lejos de la perfección, fue gracias a él como en las últimas décadas se eligieron presidentes de países de América Latina personalidades incómodas para los intereses de los EE.UU., que siempre ha tratado a la región como si fuera su colonia. Véase la protesta de Obama ante las medidas proteccionistas tomadas por la presidenta Dilma a favor de los productos brasileños.


Es el precio que la Casa Blanca paga hoy por hablar tanto de las virtudes de la democracia y haber implantado dictaduras militares en nuestro continente, incluido el Brasil (1964-1985). Quien conoce la historia de los EE.UU. sabe que el Tío Sam siempre ha sido maestro en predicar una cosa y hacer otra, exactamente la contraria.


El domingo próximo el elector brasileño decidirá quién habrá de gobernar su municipio -el nuevo alcalde- y quién habrá de gobernar al alcalde: los nuevos concejales.


Hay quien prefiere no votar, votar en blanco o anular su voto. Ellos estarán, de hecho, colaborando a favor de los candidatos que puntean las encuestas electorales y que, en general, con los más apoyados por el poder económico. En política no hay indiferencia. Se participa por acción o por omisión. Y quien no eche en la urna un voto válido, que pesa en la matemática del cociente electoral, acaba reforzando, con su voto inválido, a los candidatos al frente de las encuestas.


¿Serán elecciones libres y democráticas las del domingo? Todavía no. Porque van a estar condicionadas por el poder económico. El candidato al que se le facilitaron abundantes recursos financieros es más conocido que los demás. Su imagen, maquillada por la campaña publicitaria, que tiene poder hasta para transformar demonios en ángeles, se proyectó más ampliamente en la opinión pública. Y quien no contó con recursos, desde luego que obtendrá votos, que irán a favorecer a los candidatos más conocidos de su partido o facción.


Si no presionamos para que se haga la reforma política ya, tendremos que bailar al son de la música del sistema político actual. El cual no es tan bueno como quisiéramos. Pero es un bien mejor que una dictadura que cierra las Cámaras de concejales y las Asambleas legislativas, impone gobernadores y alcaldes e impide al elector votar. De todo ello conocimos en el Brasil a lo largo de 21 años.


Ahora es la ocasión para perfeccionar nuestro proceso democrático. No con la ilusión de que la elección es el remedio de todos los males. De verdad que no. Más importante que votar es movilizarse en movimientos sociales, que son los verdaderos protagonistas de la democracia, de la conquista de derechos civiles y de la reforma del Estado.


¿Quién participa hoy en los movimientos sociales? ¿Quién cree que “el pueblo unido jamás será vencido”? El neoliberalismo presiona para que nuestra indignación no termine en movilización. Protestamos en casa y en las redes sociales, para evitar los desórdenes en las calles. Lo cual es bueno para quienes desean que todo permanezca igual en el cuartel de Abrantes.


Traducción de J.L.Burguet


- Frei Betto es escritor, autor de “Conversación sobre la fe y la ciencia”, junto con Marcelo Gleiser, entre otros libros.
www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

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