Indignados de media Europa se citan en Madrid contra la austeridad

Las políticas de austeridad han provocado en los últimos años el resurgir de grandes movimientos de protesta en la mayoría de países europeos, especialmente en los que se encuentran en el sur del continente. Desde Grecia a Portugal, pasando por España y Grecia, las acampadas, las grandes manifestaciones y las huelgas se han repetido en todas partes. Por eso, los activistas más concienciados creen que, al igual que los Estados, los movimientos de protesta tienen que estar unidos y contar con estrategias conjuntas. Y para llevar a cabo este propósito han organizado en Madrid el 'Ágora 99%', un encuentro internacional en el que se darán cita a partir de este jueves y que se prolongará hasta el domingo.

 

"Con este encuentro recogemos el testigo del que tuvo lugar en Frankfurt hace unos meses", relata a Eva Muñoz, una joven madrileña que se ha volcado durante las últimas semanas en preparar estas jornadas de debate y discusión. Explica que "la idea es que en Madrid tengamos la oportunidad de reunir a movimientos sociales de Europa para intentar compartir nuestras experiencias, las diferentes realidades que vivimos en nuestros países y coordinar movilizaciones de aquí en adelante".

 


A la cita acuden activistas de un buen número de ciudades españolas para aprovechar la oportunidad de encontrarse con esas personas que viven en otros países, a los que no conocen, pero con los que comparten un objetivo común. También durante los últimos días han llegado los invitados de, al menos, Italia, Alemania, Grecia, Francia y Portugal. Para esta convocatoria los organizadores también tuvieron la intención de reunirse con los movimientos del otro lado del Mediterráneo, pero "por la dificultad que tienen para trasladarse", sólo vendrán algunos portavoces de Túnez y, posiblemente, de Egipto, "aunque están aún por confirmar", señala Muñoz.

 

En los talleres y asambleas que tendrán lugar durante el encuentro los activistas van a tratar los tres temas que han considerado fundamentales para analizar la actual realidad europea: deuda, derechos y democracia. Como reconocen en su página web, "son ejes amplios y queremos complejizarlos".

 

A falta de un lugar centralizado donde reunirse y dar alojamiento a todos los invitados, "hemos tenido muchas dificultades en este sentido" cuenta Muñoz, los organizadores han decidido repartir los talleres y asambleas en distintos centros sociales de Madrid afines al movimiento 15-M, como el Patio Maravillas o el EKO, o espacios que les han ido prestando. Para recordar la toma de las plazas, también celebrarán el domingo una gran asamblea en la Puerta del Sol.

 

La organización, que ha llevado varios meses, ha corrido por cuenta de "varios colectivos y asambleas del movimiento 15-M y los propios centros sociales", según explica la joven. Sin embargo, considera que tanto esfuerzo ha valido la pena y tiene buenas expectativas. "Hemos intentado darle un carácter práctico. No queremos sólo un foro para compartir opiniones, queremos que salgan cosas concretas", aclara. Y por eso, se han puesto un objetivo muy claro: "un calendario de fechas de movilizaciones conjuntas para que en toda Europa podamos demostrar que los de abajo, el 99%, también estamos unidos".

 

Por LUIS GIMÉNEZ SAN MIGUELMadrid01/11/2012 08:00 Actualizado: 01/11/2012 09:07

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Viernes, 26 Octubre 2012 06:22

Abuso policial para reprimir las protestas

Abuso policial para reprimir las protestas
En La letra con sangre entra, pintura de Francisco de Goya, un maestro golpea a su alumno en las nalgas, con un perro a sus pies, mientras dos estudiantes que ya recibieron la tunda observan la escena con gesto de dolor. En el Carnaval veneciano que atraviesa la Eurozona, el maestro viene disfrazado de troika europea, el perro puede ser cualquier de los gobiernos que aceptan la receta neoliberal sin chistar y los alumnos se visten de pueblos que resisten, como pueden, el plan de ajuste. La crisis económica es acompañada por la violencia de un Estado que aplica los recortes con rigor y no escatima en apalear a la ciudadanía europea. “¿Qué tienen en común la policía de España, Grecia y Rumania?”, lanzó Amnistía Internacional España, desde su cuenta de Twitter (@amnistiaes pana), como si se tratara de una trivia. La organización humanitaria develó ayer el misterio con la presentación de “Actuación policial en las manifestaciones en la Unión Europea”. Basado en testimonios recogidos en esos tres países, el documento denuncia que personas que se manifestaban pacíficamente, contra las medidas de austeridad aprobadas en la UE, recibieron golpes y patadas, fueron rociados con gas lacrimógeno y heridos por balas de goma. Además, pone el acento en la actuación de la Justicia, afirmando que el abuso policial no es investigado ni castigado y, en el caso de que se investigue, las demandas son cajoneadas al no ser identificados los agentes implicados.


La de Paloma Aznar es una de las historias que pinta esa represión que flota en el aire europeo, como los gases lanzados por la policía antidisturbio de su país. Con el arribo de la acampada de los indignados del 15-M, la escritora, guionista, cineasta y periodista española comprendió que había historias que contar sobre la crisis, las protestas y los movimientos sociales en España. Entonces se instaló en la madrileña Puerta del Sol. Ya había hecho reportajes sobre el movimiento okupa y los abusos bancarios.


Y documentó los primeros casos de abuso policial en una manifestación ante el Ministerio de Interior, durante las protestas contra el viaje del papa Benedicto XVI a Madrid, en agosto del año pasado. “Según se ha ido endureciendo la crisis, han aumentado las protestas y ha crecido la violencia policial contra manifestantes y periodistas, que se han convertido en testigos incómodos de abusos y agresiones”, señala la mujer, que lleva más de un año registrando golpizas a manifestantes y periodistas.


Aunque estuvo en Irak, asistió a manifestaciones en Egipto y viajó a los territorios palestinos en ocho ocasiones, la escritora –con la experiencia de haber recorrido escenarios de violencia– afirma de entrada: “No me podía imaginar que la policía española cometería las atrocidades que ha cometido en el último tiempo, especialmente, durante los dos últimos años”. “Comencé a ver cosas increíbles para un país europeo democrático”, insiste, consultada sobre las razones que la empujaron a cubrir las protestas en su país.


–¿A qué atrocidades se refiere? –pregunta este diario.


–Desde que comenzó la crisis, 23 personas han perdido un ojo por las balas de goma disparadas por los agentes de las UIP (antidisturbios de la Unidad de Intervención Policial) y dos han muerto. Todos los casos de los que te hablo están archivados, no se han investigado y no hay ningún policía sancionado. El último muerto es Iñigo Cabacas, en Bilbao, el pasado mes de abril. Estuvo en coma durante 72 horas y murió por lesiones cerebrales tras recibir el impacto de una bala de goma. La agresión de Iñigo no se produjo en una manifestación. La policía vasca (Ertzaintza) le disparó a la cabeza, durante unos alborotos callejeros, tras un partido de fútbol. Una mujer de 59 años, también vasca, llamada Rosa Zarra, falleció por una perforación intestinal provocado por una bala de goma.


Aznar también sufrió la violencia de la policía española. En la protesta contra el viaje del Papa, la policía encerró a los manifestantes en la calle Carretas para sacarlos de la Puerta de Sol, que se llenaba de peregrinos católicos. “En Carretas cargaron contra la gente, vi a varios antidisturbios golpeando a una chica en el suelo, en un callejón, tras el edificio de la Presidencia de la Comunidad de Madrid –señala Aznar–. Corrí hacia allí pensando que cuando me viesen con una cámara dejarían de pegarle a la chica, pero se volvieron y me zurraron a mí.” La cineasta recuerda que eran antidisturbios con cascos y escudos, la mayoría sin número de identificación. “A mí me golpeó uno, pero sobre la chica había cinco, desalojando había varias unidades de UIP, serían unos cien agentes”, reconstruye. “¿Sabes? ¡Ahora vamos a trabajar con casco!”, cuenta la situación en la que trabajan los periodistas españoles.


La periodista siente miedo y señala que en su país impera la doctrina del shock. “España va a recibir pronto el rescate, la tensión aumentará, y la violencia en las calles también”, vaticina y se pregunta: “Si la policía está para protegernos, ¿quién nos protege de la policía?”.

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Miércoles, 24 Octubre 2012 19:12

Panamá: Colón en “estado de sitio”

ALAI AMLATINA, 24/10/2012.-  “A llorar al cementerio…” fue el grito de batalla del presidente de la Asamblea de Diputados después de aprobar la Ley 72 que privatiza las tierras de la Zona Libre de Colón (ZLC). Fue un anticipo de la muerte del niño José Patricio Vega Betancourt, de 9 años de edad, y del trabajador Andreve Dixon, de origen kuna. El niño fue atravesado por una bala y el trabajador kuna recibió un disparo en la frente en medio de la represión desatada contra el pueblo colonense por parte de la Policía Nacional y del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT).
 
Este cuerpo militarizado es financiado, armado y entrenado por el Comando Sur de EEUU que ha identificado como el enemigo número uno de sus intereses a “los campesinos e indígenas de Panamá”. La militarización acelerada del país puede explicar el reciente nombramiento de un comisionado (coronel) de la Policía como vice-ministro de Seguridad.
 
La Policía actúa sin un plan de contingencia y los heridos de bala se acumulan. Los medios de comunicación fueron amedrentados por actos de violencia contra su personal.  La Policía Nacional allanó la Iglesia San José de la ciudad atlántica con el fin de detener a personas refugiadas en ese sitio. Felipe Cabezas, dirigente del Frente Amplio de Colón, denunció el ataque de la Policía y dijo que Colón se encuentra en “estado de sitio”. El Frente inició un paro de 48 horas de todos los sectores de Colón a partir del lunes. Cabezas declaró que el Frente quiere dialogar con el gobierno una vez que derogue la Ley 72. Como consecuencia de la represión del martes, el Frente anunció que el paro tendría carácter indefinido. El ministro de Seguridad, J. Raúl Mulino, aseguró que la represión que ha causado dos muertes y decenas de heridos se justifica para proteger a los manifestantes. Igual opinó el Director de la Policía Nacional, Julio Moltó.
 
Apenas en febrero de este año, Martinelli desplazó al SENAFRONT a San Félix donde el pueblo ngobe buglé organizado se opone a la construcción de hidroeléctricas en su comarca. Murieron dos trabajadores. En 2010 Martinelli también transportó en avión varios batallones del SENAFRONT para aplastar una protesta de los trabajadores de la bananera Bocas Fruit. En este caso, murieron dos obreros indígenas. Todas las muertes fueron provocadas por heridas de balas. Se registraron, además, decenas de heridos de perdigones y mujeres ultrajadas.
 
La privatización de la ZLC
 
La “privatización” de las tierras de la ZLC traspasa la propiedad de ese patrimonio de la ciudad de Colón a intereses privados. Hasta ahora, la tierra era propiedad del Estado y patrimonio de los colonenses (según la Ley que creó la ZLC en 1948). Los comerciantes alquilaban los lotes donde construían mejoras (almacenes y tiendas) para depositar mercancías y venderlas a los compradores de países vecinos (en gran parte, la región andina, el Caribe y Centro América).
 
Hay dos versiones para justificar la operación financiera del gobierno de Martinelli, ninguna de las cuales se relaciona con las políticas neoliberales impuestas por las agencias financieras norteamericanas. Por un lado, los financistas del Ministerio de Economía y Finanzas incluyeron en el presupuesto de 2013 una partida de US$ 400 millones que sería cubierta con la venta de las tierras de la ZLC. Por el otro, con la venta de las tierras el gobierno está creando un nuevo segmento de “rentistas” que vivirían de los alquileres de las tierras de la ZLC. Es decir, se trasladaran los ingresos de los alquileres que recibe el gobierno a un grupo de propietarios privados.
 
Una tercera versión, que surge de algunos sectores, es que Martinelli tiene interés en comprar el paquete inmobiliario y convertirlo en parte de su patrimonio personal. También se estudia la venta de los terrenos vecinos (del Estado) que ampliarían la ZLC que serían adquiridos inmediatamente.  Esta opción no fue concebida ni por los fundadores de la ZLC quienes veían la zona franca como un negocio rentable sin necesidad de tener que compartirlo con los “rentistas”. Los gobiernos liberales (1948-1968), militares (1968-1989) y neoliberales (1990-2010), a su vez, vieron la ZLC como una “caja menuda” siempre disponible para desarrollar proyectos en diferentes partes del país. El diputado de la oposición, Elías Castillo, señaló que el gobierno quiere vender estas tierras para “utilizar ese dinero para gastos y para politiquería”. Según otro diputado, José Blandón, el gobierno necesita dinero para sufragar “el clientelismo y el robo descarado de los recursos públicos”.
 
Todo Panamá se solidariza con Colón
 
En una extraña coincidencia, la Asociación de Usuarios de la ZLC, la Cámara de Comercio, sindicatos, estudiantes y otras organizaciones cívicas y populares condenaron la actitud del gobierno que no quiso dialogar antes de aprobar la Ley 72 en la Asamblea. En medio de las manifestaciones populares en la ciudad de Colón, el presidente Martinelli salió del país con destino a Japón (su viaje número 67 al exterior en tres años de gobierno). En Japón Martinelli tuvo el tiempo necesario para atacar a China provocando un incidente internacional deplorable con el principal surtidor de mercancías de la ZLC y el segundo usuario más importante del Canal de Panamá.
 
El gabinete de Martinelli parece que está experimentado serias grietas por la forma irresponsable que ha manejado las protestas colonenses. Por un lado, el ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez, ha indicado en privado que abandonaría su cargo por razones de salud. A su vez, la ministra de Educación, Lucy Molinar, también ha evidenciado descontento por los acontecimientos de Colón. La ministra fue la única miembro del gabinete que no firmó el proyecto de Ley cuando fue enviado a la Asamblea.
 
El país entero se ha solidarizado con el pueblo de Colón, las provincias, las comarcas, los municipios, los trabajadores del agro, los obreros de la ampliación del Canal de Panamá, estudiantes e, incluso, sectores empresariales. A la vez, responsabilizan nuevamente al presidente Martinelli, por los desmanes cometidos por las fuerzas policíacas.
 
Por Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del  Centro de Estudios Latinoamericanos  Justo Arosemena (CELA) http://marcoagandasegui11.blogspot.com
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Miércoles, 24 Octubre 2012 07:22

En busca de sujetos políticos

En una democracia liberal que funciona con normalidad, la cuestión del sujeto político no se plantea porque la sociedad, políticamente organizada en partidos, genera los sujetos necesarios para la conducción de la vida colectiva. La democracia portuguesa no está funcionando con normalidad, como sucede en otros países del sur de Europa. La razón es conocida: es una democracia tutelada por una fuerza extranjera que no responde ante los portugueses. El gobierno es una delegación de una agencia internacional de negocios. De aquí derivan las demás señales de anormalidad. Entre los miles de ciudadanos que se manifiestan en la calle se capta un evidente sentimiento antipartidos que abarca todo el espectro político. Este clamor a veces se desliza hacia la antipolítica, donde germinan todos los extremismos. Pero la creatividad de la crisis portuguesa es tan grande que la derecha ha generado su propia indignación contra el poder. Destacadas figuras del Partido Social Demócrata (PSD) y del Centro Democrático Social (CDS) se manifiestan con una violencia tan grande que el ciudadano distraído no se da ni cuenta de que fueron ellas las que durante décadas cocinaron la mediocridad política que está en el poder. Tenemos dos movimientos de indignados, los que sólo tienen la calle para mostrar su indignación y los que cuentan con periódicos, radios y televisiones para hacerlo.


De todo ello resulta que los partidos en el poder son un sujeto político ausente, al tiempo que no parece haber un sujeto alternativo, ya que el Partido Socialista (PS), después de haber firmado el memorando y respaldado las sociedades público-privadas, sólo podrá ser oposición si comienza por oponerse a sí mismo. La expresión de la ausencia de sujetos políticos a la derecha y en el centro está en la propuesta de un gobierno de unidad nacional que pivota sobre la crisis hasta que Europa la resuelva. Esperar a Europa es lo mismo que esperar a Godot [1]. Si no hacemos nada por la nueva Europa (lo que implica desobediencia organizada al memorando y a toda la política y economía que supone), la vieja Europa no hará nada por nosotros. De ahí mi convicción de que estamos en busca de nuevos sujetos políticos.


No creo que se den las condiciones para el surgimiento de un sujeto político de extrema derecha. El escenario más creíble tiene dos dimensiones. La primera es la formación de un nuevo sujeto político que capte la energía de miles de ciudadanos dispuestos a dejar de lado sus lealtades partidarias para encontrar una solución para el país a partir de alternativas concretas. No se trata de crear un partido nuevo, sino de crear un frente electoral y político a través de un acto de refundación de dos partidos, el PS y el Bloco de Esquerda (BE). El PS convoca un congreso extraordinario, se desvincula del memorando y de los contratos de las sociedades leoninas y elige a un líder para capear la tormenta (el actual es un líder formado en y para tiempos calmos). El BE, también reunido en congreso, se libera de toda la ideología de vanguardia. Elige a un líder de retaguardia, capaz de poner al BE a caminar con la sociedad excluida y sobre todo con la que camina más lento. Así refundados, ambos partidos pueden generar un nuevo sujeto político de alta intensidad democrática.


La segunda dimensión consiste en la convocatoria, que sugiero desde ya, de un Foro Social del Sur de Europa, a celebrarse en el próximo año. Complementa y expande el inmenso potencial revelado por el Congreso Democrático de las Alternativas [2]. Por un lado, es europeo y no sólo portugués; por otro, está convocado por movimientos y organizaciones sociales, y no sólo por ciudadanos. Este Foro discutirá los caminos para Europa a partir de la premisa de su profunda democratización. Podrá generar la energía que lleve a la Unión Europea a merecer el Nobel de la Paz, por ahora un chiste de dudoso gusto. Será convocado por viejos y nuevos movimientos sociales, por los indignados, sindicatos, estudiantes, desempleados, inmigrantes, movimientos feministas, antirracistas, ecologistas, LGTB, etc. Los sindicatos se sentirán entonces fortalecidos y acompañados, más capaces de convivir con la diversidad sin sofocarla bajo un alud de banderas rojas y de largos y espesos discursos de sus líderes.


Por Boaventura de Sousa Santos
Visão


Traducido por Antoni Jesús Aguiló


Notas

[1] Alusión a la obra teatral Esperando a Godot (1952), de Samuel Beckett. (N. T.)

[2] Iniciativa ciudadana celebrada el pasado 5 de octubre en el Aula Magna de la Universidad de Lisboa (Portugal) para debatir propuestas alternativas para salir de la crisis. (N. T.)




Artículo original del 19 de octubre de 2012.

Fuente:

http://visao.sapo.pt/-a-procura-de-sujeitos-politicos=f692216


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Amalia Solórzano “contiene y simboliza a las mujeres de México, y mucho más allá de sus fronteras”, dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano al recibir el premio que lleva el nombre de la luchadora social, defensora de la soberanía nacional y esposa del general y ex presidente Lázaro Cárdenas, durante una ceremonia efectuada anoche en el Palacio de Minería.


“Gracias a lo que hizo Cárdenas, acompañado sobre todo por su mujer, el petróleo se convirtió en una bandera de la soberanía mexicana. Amalia fue la coautora de esta grandiosa obra de dignidad nacional”, agregó Galeano, acompañado en la mesa por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ex candidato presidencial y cabeza del Centro Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano, que por segunda vez otorga el premio, el cual fue entregado el año pasado a Luiz Inacio Lula da Silva, ex presidente de Brasil.


En la mesa estaban, además, entre otros, el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, el jefe de Gobierno electo, Miguel Ángel Mancera; el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro; el poeta Juan Gelman; la actriz Ofelia Medina, y la feminista Marta Lamas, quien también recibió el galardón.


Historias de mujeres



Galeano, quien la tarde del 5 de noviembre encabezará la lectura de su nuevo libro, Los hijos de los días (Siglo XXI), en un encuentro con estudiantes y público en general en Ciudad Universitaria, agradeció la generosidad de los organizadores del segundo Premio Amalia Solórzano de Cárdenas 2012, sobre todo a Cuauhtémoc Cárdenas.


De inicio, rindió homenaje “al hombre que Amalia amó”, ambos “mitades de un solo cuerpo”, y leyó un fragmento de un texto escrito hace años que reflejaba parte de la figura del general, quien como presidente “gobernó escuchando”, andando el país y no prometía lo que no iba a cumplir, porque “como hombre de palabra, hablaba muy poco”.


El autor de Las venas abiertas de América Latina recordó el enojo y amenaza de las trasnacionales petroleras y las potencias extranjeras, luego de la “insolente” nacionalización. “Es bueno recordarlo hoy que hay quienes quieren borrar sus caminos y quemar su memoria, ahora más presente que nunca, el hombre que hizo que el petróleo mexicano fuera mucho más que una mercancía”. Pero la noche de ayer, Galeano quería contar historias de mujeres: mexicanas, bolivianas, argentinas, de otros países. Y las contó, pero antes recordó palabras del viejo Antonio (personaje o “especie de otro yo” del subcomandante Marcos): “Cada persona es tan grande como el enemigo que elige, y tan pequeña como el miedo que siente”.


Retomó entonces la figura de Amalia Solórzano, porque “contiene y simboliza a las mujeres de México, y mucho más allá de sus fronteras”. Y contó la historia de las que quizá crearon las pinturas rupestres, porque después de todo ellas permanecían en las casas, cuevas de entonces. Trazos de tan delicada manera, figuras llenas de gracia, líneas “que se escapan de la roca y se van al aire”.
Si las santas y no los santos hubieran escrito los Evangelios, siguió contando, ellas hubieran consignado que san José era el único con “cara larga” mientras los demás sonreían ante el resplandesciente niño Jesús recién nacido. “Es que yo quería una nena”, habría dicho san José, dijo Galeano y recibió uno de los muchos aplausos de la velada.


Recordó que son femeninos los símbolos de la Revolución francesa, como mujeres desnudas, gorros frigios y banderas al viento. Pero los derechos proclamados fueron los “del hombre”. Y cuando la militante revolucionaria Olimpia de Gouges propuso la declaración de los derechos “de la mujer”, la decapitaron.


Contó que en 1837, en Nicaragua, un gobierno conservador legalizó el aborto si la vida de la mujer corría peligro. Pero casi 200 años después el gobierno revolucionario sandinista lo prohibió “y condenó a las mujeres que lo practican a la cárcel o al cementerio”. Es, dijo, un gobierno surgido de una revolución en un país pequeño y pobre que había demostrado que era posible desafiar al imperio estadunidense.


“Hay que tener mucho cuidado con considerarse de izquierda, de derecha, tener mucho cuidado con el nombre que se le da a las cosas: revolucionario, no revolucionario. Se puede ser un dictador en casa y un ardiente revolucionario en algún acto público, agitando banderas rojas.”


Galeano contó historias de las mujeres de la Revolución Mexicana, que llevaban “la cocina a cuestas”, seguían a los hombres en las batallas, llevaban al bebé “prendido en la teta” y tomaban el arma cuando su pareja caía. Viajaban en los techos de los vagones, dentro de los cuales iban hombres y caballos. “Sin ellas, la Revolución mexicana no hubiera existido, pero ninguna cobró pensión”.


Mencionó a algunas guerreras, muchas disfrazadas de hombres, otras, pocas, sin ocultar su género. Juana Ramona, La Tigresa; Carmen Vélez, La Generala.


Un día Galeano vio a la boliviana Domitila Barrios, su amiga y quien murió hace poco, levantar la mano en una asamblea de mineros, donde era la única mujer, y decir: “Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo tenemos adentro”.


Tiempo después la encontró con otras cuatro mujeres en una huelga de hambre en la plaza principal de La Paz, en demanda de la caída del dictador Hugo Bánzer. La gente se burlaba de ellas, pero al pasar de los días se les juntaron 50, 500, 5 mil, 50 mil, medio millón de personas. Y la dictadura cayó. “¡Ellas no estaban equivocadas, el equivocado era el miedo!”, dijo Galeano.

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Martes, 23 Octubre 2012 19:58

Cada casa es una historia

Cada casa es una historia
Al caer la tarde, el edificio de cinco pisos ubicado en el costado occidental de la Carrera Séptima con Calle 47 en Bogotá sigue siendo el blanco de las miradas de quienes se dirigen de regreso hacia sus casas. Desde la ventana de los autobuses han visto en las últimas semanas arremolinarse frente al edificio a policías, funcionarios, periodistas, jóvenes y transeúntes, así como a quienes esporádicamente se asoman por las ventanas del tercer piso. Cuando el bus avanza, todos vuelven a sus asuntos cotidianos: qué preparar para la comida de esta noche, pedir una cita médica, etcétera.

Por la ventana del tercer piso del edificio, doña María* se asoma desde esa altura del costado occidental de la carrera séptima, para observar a quienes con curiosidad dirigen sus miradas hacia ella y al inmueble que desde la noche del domingo 30 de septiembre se tomaron junto con un grupo de familias desplazadas de diferentes zonas del país. Mientras mira los autobuses, piensa en lo que podría ‘preparar’ para la comida de esa noche (a pesar de que no cuenta con luz eléctrica) y lo mucho que necesita una cita médica para ella y sus familiares. Pero, sobre todo, se pregunta a dónde irán a parar con su familia y todos los problemas de salud, educación, vivienda y alimentación que tienen encima y que no parecen tener solución en el corto plazo.

En casa de herrero, cuchara de palo


Desde la patrulla parqueada frente al edificio, un policía habla por teléfono, al parecer con un familiar, de lo que está sucediendo. La cosa para él es muy simple: se trata de gente que se metió a la fuerza a una casa que nos es de ellos y tienen que sacarlos. Sin embargo, no pueden entrar mientras no tengan la orden de un juez. Luego se concentra en asuntos domésticos y finalmente comenta su deseo de llegar rápido a la casa para comer, porque el almuerzo al parecer se les envolató. A los pocos minutos llega Gladys, una de las familiares de los ocupantes, con algo de comida para su gente. La policía no permite que la entreguen: “A veces no dejan entrar comida porque los policías dicen que la supuesta dueña –quien no ha demostrado papeles en mano que lo es– se lo tiene prohibido; ¡Como si ella fuera la comandante del cuadrante! Imagínese, hasta a los presos les dan comida y a nosotros nos quieren impedir que comamos y la policía se presta para eso, cuando se supone que ellos velan por que se cumplan los derechos de la Constitución”, dice indispuesta Aura*, una de las ocupantes del edificio, quien se asoma por la rendija de la puerta para poder hablar.

La alusión a los “presos” la hace Aura porque quien se reclamó primero como propietaria y luego, con el pasar de los días, como apoderada del propietario, decidió sellar con soldadura las puertas del edificio para que no pudieran salir y nadie más pudiera entrar. Los ocupantes del edificio aseguran que esto sucedió en presencia de la policía: “Luego de una hora, el amigo del cerrajero que contrataron les hizo caer en la cuenta a todos que podían estar cometiendo un delito, y quitaron de nuevo la soldadura”.

El buen hijo vuelve a casa


A pocos metros del edificio, quien se reclama como apoderada pregunta: ¿Y por qué no se devuelven a dónde estaban viviendo antes? ¿Por qué no se devuelven para la casa? La pregunta es la misma que les hace el Sisben a quienes les niega la afiliación debido a que aparecen registrados en una EPS del municipio donde vivían: “La solución que ellos proponen es fácil: regresen y pidan una certificación de que ya no están afiliados, pero ¡cómo vamos a regresar si por no poder ir allá es que somos desplazados!”, dice Alexander*, quien ha salido del edificio para hablar con los funcionarios del gobierno distrital que han llegado a proponer una mesa de diálogo.

La propuesta que le lanzan al vocero es pragmática: “Desocupen la construcción y luego iniciamos la negociación”. El argumento es, básicamente, que se está reformando la atención y los programas dirigidos a la población desplazada, y adicionalmente pudieran también ingresar al programa de las 100.000 viviendas del gobierno nacional, todo esto en el mediano plazo. Luego de consultarlo con las demás personas del edificio, el vocero sale de nuevo y declina la propuesta debido a que “en realidad no hay garantías para que nuestra situación cambie en algo, y nosotros debemos velar por el bienestar inmediato de nuestras familias. En una mesa de diálogo no existirían garantías que nos permitan pensar que luego podríamos exigir el cumplimiento de lo que acordemos”. Hasta el cierre de la edición, los ocupantes de la Calle 47 con séptima siguen insistiendo en que “¡Si la vivienda no es un hecho, okupar es un derecho!”.

Lo que conviene a la casa viene


El viernes 5 de octubre se convocó por una red social a una “Jornada solidaria con [email protected] [email protected] okupas de la 47” –se tienen programadas otras más– a la que asistieron jóvenes de diferentes colectivos políticos y culturales, quienes les entregaron a los ocupantes de la casa: alimentos, mantas y medicamentos, así como su apoyo a través de carteles: “Derecho al techo”, “No más especulación urbanística”, “No más viviendas en ruinas y vacías”, “El techo es un derecho”. Luego, en la carrera séptima agitaron carteles como: “Pite si apoya la lucha por la vivienda”, “¡Arriba la lucha por una vivienda y una vida digna!”, “Okupa por techo, luchar por dignidad y derecho”.

En medio de la jornada llegó una “Carta de solidaridad. Presos políticos”, en la cual apoyan la ocupación del edificio: “Ante su victimización, la ciudad los recibe con desprecio, indolencia, “código de policía”, política de “seguridad ciudadana”, Esmad y un nuevo proceso de victimización que sólo les deja la disyuntiva de someterse a la indigencia y la lumpenización, o dignificarse en la lucha con esta acción directa de Okupación […]” (Lea la carta completa en www.desdeabajo.info). Al final de la jornada, los ocupantes del edificio manifestaron su agradecimiento: “Gracias por su colaboración y apoyo a nuestra causa, busquemos un grito que estremezca al país para que se den cuenta de que existimos”.

* Los nombres han sido cambiados por su seguridad.

Recuadro


“Algunos somos desplazados del sur de Colombia, desplazados por la violencia de los paracos y la guerrilla. Yo salí sola en el 2005, en ese momento era menor de edad, no supe dónde quedó mi mamá y hasta tres años después vinimos a encontrarnos. Mi hermana está aquí en el edificio, ella está reconocida en el registro único de víctimas. Cuando mi hermana salió de donde vivía, al niño de ella le rozó una bala y necesitó cirugía plástica. Ella es cabeza de familia, tiene un niño discapacitado, un niño de 14 años y la niña de 9. El gobierno se lava las manos diciendo que nos da las ayudas cada tres meses, pero es mentira, a veces es una sola al año, además si no es con tutela eso no le llega nunca. La gente dice: ¿Y por qué no trabajan? Yo trabajo como vendedora ambulante y la policía no hace sino corretearlo a uno y quitarle las cosas. ¿Y entonces?”

Gladys.


Publicado enEdición 185
Martes, 23 Octubre 2012 19:49

Festival de Britalia

Es recurrente entre las bandas entrevistadas en la sección “Abajo y a la izquierda –Rock y Rap de resistencia en Bogotá”–, la mención del Festival Popular por la Vida de Britalia, evento organizado por colectivos de base del suroccidente de Bogotá. Para conocer sobre sus orígenes y el desarrollo del Festival, conversé con Mauricio Castellanos, figura cimera del trabajo popular en Kennedy, militante de causas sociales y líder indiscutible de las comunidades de esta parte de la ciudad.

Mauricio Castellanos: Empecé a tener vínculos con lo social desde muy joven, desde mi época de estudiante en el Colegio Inem de Kennedy. En un primer momento me integré a un grupo estudiantil denominado G-15, que hacía parte de la Unión de Estudiantes de Secundaria (UNES), y en 1982 participé de un curso de periodismo con dirigentes estudiantiles de los colegios de la localidad, y como resultado de ello se publicó el periódico ‘8 y 9 de Junio’1. Ya para ese momento recurríamos a la música como elemento para acercar a los muchachos a los mítines que realizábamos a la salida de los colegios, así que invitábamos a un grupo de música andina que se llamaba Los Toyos. En esos años fui un activista de izquierda, pero no el activista convencional. Me gustaba el rock y me muevo con los llamados ‘colinos’. Incluso, con algunos compañeros llegamos a constituir un colectivo que se llamó Amor y Paz, cosa que no es bien vista por la izquierda tradicional, muy conservadora y moralista, y fue ese el motivo por el que nos excluyeron del partido comunista.

A los jóvenes de Kennedy que disfrutábamos con el rocanrol nos gustaba echarnos una pasadita por la Discoteca Ovni, ubicada en inmediaciones del Almacén Ley, que los domingos de 2 de la tarde a 8 de la noche programaba los famosos ‘rocolos’, rumbas de rock y sonidos juveniles. El ingreso costaba 35 pesos, pero uno retacaba con el portero y lograba entrar por 15 o 20. Kennedy era un mundo nuevo, y la juventud prevalecía en todos los barrios, particularmente en el centro de Kennedy, donde se movían diversos parchecitos de pelados que venían de barrios como Timiza, Carimagua, Banderas, Socorro y Britalia, entre otros. Con algunos amigos nos reuníamos en cercanías del Almacén Caravana, otros en la esquina de Foto John, la Papelería la Pantera Rosa o El Cuatro. Otros, por los lados del Parque Revolución, en el barrio Tequendama. Ahí se ubicaban los llamados ‘sabáticos’, jóvenes de gustos más pesados en la música.

Digamos que ellos fueron los primeros metaleros. Se vestían con ropa oscura, chaquetas de cuero, abrigos largos de paño, algunos con botas punteras. Era usual que estos parches bajaran hasta la Media Luna, un humedal de los lados de Timiza, hasta donde llegábamos con grabadoras y el vinito que siempre comprábamos en Cafam, a 67 pesos la botella. Por esos tiempos no había los conciertos o toques de hoy sino que proyectaban películas de bandas de rock en función de doblete (dos películas) hacia la medianoche en los teatros del centro, como el Faenza, el Coliseo o el Metropol. Como era tanto el parche de Kennedy, hubo un tiempo en que las proyectaron en el teatro Iris.

El antecedente del “Festival Popular por la Vida de Britalia” es, sin duda, la llegada en 1978 de la comunidad de las monjas de San Javier o javerianas al sector, y la posterior fundación del Centro de Promoción y Cultura (CPC) de Britalia. Para 1987 se había creado el Comité de Erradicación del Basurero de Gibraltar, basurero ubicado a espaldas de Britalia y Patio Bonito, problema muy sentido por los vecinos en virtud de ser un factor de problemas de salud. La Asociación de Juntas de Acción Comunal acordó un paro cívico que se llevó a cabo el 4 de marzo de 1988. Como resultado, se firma un “acta de acuerdo” entre la comunidad y la Alcaldía.

Sin embargo, la Alcaldía incumplió y no quitó el basurero en la fecha acordada, lo que motivó la idea de hacer un festival ambiental que a la vez fuera un acto de protesta. El 14 de agosto de 1988 se realiza entonces el Carnaval Ecológico y Cultural en medio de las celebraciones de los 450 años de la fundación de Bogotá, bajo el lema ‘Britalia también es capital’. El festejo fue un éxito, con más de 2.000 participantes, y es este evento lo que definirá las características del carnaval en el futuro: música, comparsas de niños, de jóvenes, de ancianos, zanqueros, grupos de danzas y protesta social.

En 1990, las monjas organizan el Carnaval por la Vida como rechazo al asesinato de pelados en eso que se denomina “limpieza social”, período muy severo de crímenes contra jóvenes de barrios populares, y nosotros los jóvenes del barrio hacemos las Olimpíadas Britalia 90, con el apoyo de la junta de acción comunal de Gran Britalia y Ciproc2. No recuerdo de quién fue la idea, pero se nos ocurrió invitar una banda de rock que se llamaba Minga Metal, unos chicos que habíamos conocido en la Casa de la Cultura de Kennedy y que habían logrado posicionar en las emisoras juveniles de la época uno o dos temas que fueron éxito, una presentación que gustó mucho a la comunidad. Es éste el momento en el cual unimos los eventos del barrio con la música rock. Ya en ese entonces Kennedy era un hervidero de bandas de rock: Las Ovejas Negras, Hades y un largo etcétera.

Para 1992 se conmemora lo que se denominó América 500 Años. Nosotros decimos, ¿cuáles 500 años? América tiene miles de años. ¿Cuál encuentro de dos mundos? Aquí lo que hubo fue una masacre y la destrucción de los pueblos ancestrales, un despojo salvaje. El concepto era claro. Nosotros no celebramos el saqueo y la devastación de nuestros pueblos. Esta coyuntura nos permite hacer unidad con la gente del CPC en eventos que buscaban darles otro sentido a los 500 años de invasión y exterminio, y realizamos el carnaval América Miles de Años, en que, a través de actividades culturales, deportivas y foros, nos opusimos a tal celebración y se nos facultó para que ampliáramos y extendiéramos el trabajo social y cultural a barrios como Villas de Kennedy, Villa de la Torre, Almenar, Calarcá, Villa Nelly y otros.

En este año, Richard Díaz, del grupo de teatro Máscatela, de Patio Bonito, trajo a los Redskin al barrio. Él se hablaba con David Moreno, uno de los fundadores de ese movimiento, y los invitó. Así que ellos aparecieron el domingo 12 de octubre a las 6 de la tarde, a la salida de misa. Llegaron a una procesión que presidía el párroco Pablo Emilio Moreno –imaginen una celebración cristiana con velas y cirios, y una cruz al frente–, por los indígenas, afros y demás mártires de la invasión europea. Recuerdo ahora la imagen de algo más de 40 muchachos rapados, parados en el atrio de la iglesia con chaquetas de aviadores o camufladas, con yines bota tubo, botas militares, cordones rojos y parches con símbolos comunistas y nombres de bandas (desconocidas para nosotros) de Ska y Punk. A más de que venían con algunos punqueros, que con sus crestas retadoras causaron estremecimiento entre las camanduleras del barrio. Este fue el comienzo de un vínculo que permitió que muchas bandas del naciente Ska, Punk y Rock militante, pasaran por los festivales de Britalia.

Paradójicamente, el primer evento conjunto con los Redskin no se realizó en Britalia sino en Villa de la Torre, un barrio contiguo que por esos años se estaba originando sobre el Humedal de la Chucua de la Vaca. Los muchachos organizaron un concierto encima de la plataforma de una tractomula, ante un público perplejo de vecinos cautelosos que siguieron el evento desde las puertas de sus casas. Tocaron Anarka, Desarme, Skandalo Oí, Justicia Natural y Papá Montero. ¡Un concierto inaudito en la mitad de un gran potrero!”.

M.C.: Para 1995 ya se habían cimentado el Carnaval, al que cada año le dábamos un nombre distinto. Entonces se acordó fijarle una sola identidad, que sería Carnaval Popular por la Vida, y ahí empieza una época muy dinámica de eventos político-culturales. Por ahí pasaron bandas hoy ya clásicas, como Pequeña Nación, Skampida, Alerta Camarada (unos peladitos de 15 años muy vivaces con la hoz y el martillo pintados en sus guitarras), Furibundo Serna, Desarme, Zona de Distención, Kolkana Soviet, La Extrema, Insumisión, Ritmo Rebelde, etcétera. Los vecinos se formaron poco a poco como un público que valoraba el Ska, el Punk, el Reggae, la música andina y los demás ritmos que tocaban los muchachos. En particular, se valoraban las letras de sus canciones, que denunciaban los asesinatos de líderes sociales, el paramilitarismo, los altos costos de los servicios públicos, las agresiones de Estados Unidos a los pueblos del mundo y otras lacras sociales.

Ahora, si usted me pregunta por qué esa música se avivó desde aquí, no le tengo una respuesta concluyente. Tal vez, el hecho de que estuvieran las monjas en los eventos era lo que les daba confianza a los padres de familia, o tal vez el hecho de que fuéramos más abiertos a las nuevas propuestas, cosa que no ocurría en otros barrios donde la gente era muy conservadora, pero también ayudaba el que los organizadores de los eventos fuéramos adultos, ya que eso generaba confianza en los vecinos. En otros barrios fueron los propios jóvenes quienes organizaron sus conciertos, muchas veces con la intransigente oposición de los mayores.

Con los años fuimos aprendiendo el manejo del sonido, la traída de los artistas, el montaje de la tarima, la propaganda, hasta consolidar lo que tenemos hoy día. No puedo terminar sin agradecerles a los muchachos que siempre estuvieron dispuestos a apoyar las actividades culturales del barrio. Nunca cobraron por sus presentaciones y nos entregaron su arte con total generosidad. Gracias, pelados.

1 Fecha en que se conmemora el asesinato de líderes estudiantiles en 1929, 1954 y años 60 y 70.
2 Fundación Centro de Investigación y Promoción Comunitaria (Ciproc), ubicado en el barrio Socorro, de la localidad de Kennedy, fundada en 1981.

Publicado enEdición 185
Multitudinarias manifestaciones en Italia contra recortes al gasto público
Roma, 20 de octubre. Decenas de miles de italianos se manifestaron este sábado en el centro de esta capital para protestar contra los recortes en el gasto público, los despidos y los cierres de fábricas, e instaron al gobierno del primer ministro Mario Monti a hacer más por ayudar a los trabajadores golpeados por la recesión.


“Estamos aquí para apoyar a todos los trabajadores que están en disputa con sus compañías durante esta crisis económica (...) El gobierno sólo está pensando en los bonos”, dijo un inconforme al sumarse a la manifestación organizada por la izquierdista Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), la mayor del país.


La agrupación anunció que el 14 de noviembre realizará una huelga nacional, una medida similar a la convocada por las centrales sindicales españolas.


Los italianos afrontan un prolongado estancamiento económico, el desempleo ha subido a su mayor nivel desde que empezaron a tomarse los registros mensuales en 2004 y los sindicatos están empantanados en disputas con las compañías por cierres de plantas y despidos.


Las medidas de austeridad aprobadas para reducir la deuda y mejorar la situación del país en los mercados de bonos tras el remplazo del ex primer ministro Silvio Berlusconi el año pasado han avivado el descontento popular, mientras las alzas de impuestos, reformas a las pensiones y los recortes de gastos devoran los ingresos de las familias.


Trabajadores de todos los sectores reunidos fuera de la Basílica de San Juan, tradicional punto de encuentro de manifestantes de tendencia izquierdista, ondeaban globos rojos y carteles con eslóganes que decían: “Vete Monti” y “Empleo antes que nada!


La secretaria del CGIL, Susanna Camusso, sostuvo que las políticas del gobierno “han impactado la capacidad de consumo y no lograron proteger a la industria y a los trabajadores (por lo cual) el país está en una recesión extraordinariamente profunda”.


La de hoy fue la última de una serie de protestas contra el gobierno, y coincide con el creciente número de manifestaciones y huelgas que se efectúan en países en crisis del sur de Europa, como España y Grecia.


Los posibles cierres de fábricas, como la de aluminio de Alcoa en Cerdeña, han generado airadas protestas y paralizaciones de trabajadores que temen perder sus empleos.


El viernes, una corte ordenó a la automotriz Fiat recontratar a 145 trabajadores despedidos a inicios de este año en medio de una disputa sindical.


Reuters y Afp
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Cacerolazo internacional contra la crisis económica
“No debemos, no pagamos”, fue la consigna que miles de personas gritaron ayer en 27 países golpeando cacerolas, sartenes y tapaderas para denunciar que los efectos de la crisis económica recaen en la población mientras los bancos son rescatados. La convocatoria fue lanzada por conducto de las redes sociales, como Twitter y Facebook, y fue bautizada como Global Noise (Ruido Global).


Las concentraciones más nutridas tuvieron lugar en España y Portugal, donde miles de inconformes salieron a las calles para expresar su repudio a las medidas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Miles marcharon este sábado por el centro de Madrid. Convocados por el movimiento de los indignados, hombres y mujeres de todas la edades, algunos con niños, partieron en un ambiente festivo de la representación local de la Unión Europea (UE) –a la cual el viernes se le otorgó el Premio Nobel de Paz– para terminar su trayecto en la emblemática plaza de la Puerta del Sol, informó la agencia Afp.


Los organizadores de la protesta señalaron que 80 por ciento de la deuda pertenece a los bancos y que es injusto que el pueblo pague por ello.

“La crisis capitalista se ha propagado y ha causado muchísimo daño y dolor a la sociedad, y a la hora de implantar las soluciones se está tirando evidentemente de las clases que no contribuyeron a su generación, pero pagan con sudor y sangre su posible solución”, declaró Carlos Sánches Mato, miembro del colectivo M-15 uno de los convocantes al cacerolazo del sábado.


“La idea es hacer mucho ruido para que nos escuchen, aunque ya saben que estos dirigentes no tienen oídos para nosotros”, declaró Marita, quien pidió “un sistema económico diferente, que no esté basado en el crecimiento, sino en las personas”.

Además de Madrid, otras ciudades españolas se hicieron eco de la manifestación contra la deuda, como el caso de Sevilla, Santander, Gijón, Barcelona y Logroño, donde los organizadores pidieron “Pita si tu banco (o gobierno) te roba”.


En Portugal miles de personas se manifestaron contra las medidas de austeridad que su gobierno ha impuesto contra la población.


Las protestas en Lisboa y otras ciudades del país se caracterizaron por desarrollarse en un aire festivo y sin incidentes.


Actores, cantantes y bailarines, así como la principal central sindical portuguesa, la CGTP, también hicieron oír su voz en un escenario que fue colocado en la Plaza de España.


“Cultura es resistencia, los artistas están en la calle”, fue la consigna que marcó la manifestación del sábado.


Hace unas semanas, el gobierno portugués informó que unas 50 mil personas contratadas por el Estado perderán sus empleos a lo largo del año entrante, como parte de las medidas que se aplicarán para reducir el déficit de la deuda pública.


En París, cientos de personas se manifestaron a las afueras del banco de inversiones Goldman Sachs y marcharon hacia la Asamblea Nacional francesa en una ruidosa marcha contra “las medidas de austeridad que roban derechos sociales”. Al menos 300 personas expresaron su apoyo a la convocatoria de Global Noise, informó la prensa francesa en Internet.


En Londres, simpatizantes del Occupy London se reunieron a las afueras de la catedral de San Pablo para conmemorar el primer aniversario del movimiento contra el corporativismo y su respaldo al cacerolazo. La manifestación se desarrolló con total calma, reportó el diario The Washington Post en su edición digital.


También hubo manifestaciones en las ciudades de Roma y Venecia, en Italia; Ámsterdam, en Holanda, y Berlín, en Alemania, según se informó por Twitter, aunque las agencias de noticias no hicieron eco ni corroboraron la afluencia.


Cerca de cien personas salieron a las calles de Bruselas, la capital belga y sede de la UE. De acuerdo con los reportes de tuiteros la policía se mostró “violenta” contra los inconformes y “utilizó macanas” para dispersarlos. Hasta el cierre de esta edición no se tenía mayor información al respecto.


De acuerdo con las redes sociales Globlal Noise se hizo escuchar en Sao Paulo, Brasil, donde la manifestación se desarrollaba con total calma.


En Nueva York, el movimiento Occupy Wall Street realizó su marcha por el Rockefeller Center hasta Times Square. Según los datos obtenidos la policía impedía el paso del contingente y pedía a los manifestantes no obstaculizar el tráfico.


La página oficial de Global Noise informó que también se desarrollaron manifestaciones en Canadá, México, Argentina, Perú, Bosnia Herzegovina, Hungría, Croacia, Turquía, Egipto y Australia.


Un mapa de las muestras de rechazo está en la siguiente dirección de Internet: www.globalnoise.net/wp-content/plugins/leaflet-maps-marker/leaflet-fulls creen.php?layer=1


El cacerolazo de este sábado fue realizado por las agrupaciones que nutrieron los movimientos de indignados, Occupy y #YoSoy132, entre otros, según explica la página www.globalnoise.net/category/news/ donde fue lanzada la convocatoria.


Esta jornada de protesta se realizó exactamente al año de que comenzaron a expandirse por las plazas de distintas ciudades –Nueva York, la principal– las ocupaciones de los indignados, que protestaron por la desprotección social y contra la especulación financiera que dio paso a la crisis económica que se vive hoy en día.


Agencias

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Los trabajadores estadounidenses en pie de lucha, de Florida a California
La gran recesión de 2008, que trajo aparejada la crisis económica mundial en la que estamos sumergidos, arrasó con los ahorros de toda la vida de muchas personas y para millones de individuos significa una amenaza inminente de desempleo crónico. Esto sucede mientras las arcas de los grandes bancos estadounidenses y también de las grandes empresas que no pertenecen al sector financiero gozan del nivel de efectivo disponible más alto de toda la historia. Si bien la tasa de desempleo continúa siendo elevada, y a pesar de la preocupación que genera luchar para llegar a fin de mes, muchos trabajadores en Estados Unidos están tomando las riendas del problema y exigen mejores condiciones laborales y aumentos salariales. Se trata de los trabajadores que no son mencionados en los debates presidenciales, que no son invitados a los lujosos estudios de las grandes cadenas de televisión. Son los trabajadores de Wal-Mart, la mayor empresa privada de Estados Unidos; son los recolectores de tomate de Florida. A pesar de contar con escasos recursos, armados de valor y con la convicción de que merecen mejores condiciones laborales, los trabajadores se están organizando y están logrando resultados.
 

Esta semana, los trabajadores de Wal-Mart lanzaron la primera huelga contra la gigante de venta minorista en 50 años de historia de la empresa. Realizaron manifestaciones y piquetes en 28 tiendas en 12 estados. Muchos de estos trabajadores no sindicalizados afrontan represalias de la empresa, a pesar de estar protegidos por la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo. Los huelguistas están organizados en “OUR Walmart” (nuestro Wal-Mart), sigla en inglés que significa “organización unidos para exigir respeto en Wal-Mart”, que se creó con el apoyo del Sindicato de Trabajadores del Sector Alimentario y Comercial. Los miembros de OUR Walmart protestaron frente a la “Reunión para la Comunidad de Inversores 2012” en Bentonville, Arkansas, para exigir que la empresa detenga las represalias contra los empleados. El grupo prometió tener una presencia importante en todas las tiendas de Wal-Mart a nivel nacional en el llamado 'Black Friday', el día siguiente al Día de Acción de Gracias, que es, a su vez, el día de mayor venta en las tiendas minoristas en todo el año. Los trabajadores han logrado un apoyo considerable de aliados que están prontos para unirse a su lucha, como la Organización Nacional para las Mujeres.
 

A lo largo de su historia, las prácticas empresariales de Wal-Mart se han caracterizado por tercerizar determinados servicios a otras empresas, como las tareas de depósito y entrega a domicilio. En Elwood, Illinois, los trabajadores del depósito empleados por la empresa subcontratada por Wal-Matr, RoadLink, se declararon en huelga inmediatamente después de que una huelga similar fuera iniciada por trabajadores en California. Según el grupo Warehouse Workers for Justice (WWJ), “los empleados de los depósitos trabajan a temperaturas extremas y levantan miles de cajas que pueden pesar hasta 110 kilos cada una. Los accidentes en el trabajo son frecuentes y los trabajadores rara vez alcanzan a ganar el salario mínimo o cuentan con las prestaciones sociales básicas”.
 

Según WWJ, luego de 21 días de huelga en Elwood, los trabajadores “lograron una victoria en su demanda principal de que se pusiera fin a las represalias ilegales contra los empleados que protestan contra las malas condiciones laborales. Regresarán a sus puestos de trabajo...y percibirán el 100% de su salario por el período que estuvieron en huelga”.

 
Hablé con uno de los huelguistas de Elwood, Mike Compton, que me contó en detalle acerca de una de las terribles condiciones que deben soportar en su trabajo mal remunerado:

 
“Tenemos un grave problema con el polvo. Todos los contenedores que descargamos vienen de China y están cubiertos de polvo negro. Es horrible tener que respirar eso todo el día. Hemos llegado a tener que pedir hasta siete u ocho veces que nos den máscaras. Simplemente nos hacían ir a diferentes lugares, dirigirnos a otro gerente o acudir a otro departamento. Y la mitad de las veces nos íbamos con las manos vacías. Hubo casos de tráilers que tenían la leyenda ‘desinfectado en México’. No sabemos por qué. Muchos trabajadores han tenido dificultades para respirar dentro de los tráilers. Es decir, en mi opinión, algo sencillo y tan barato como una máscara para el polvo debería estar disponible a cualquiera, especialmente en una empresa que tiene tanto dinero como Wal-Mart”.

 
Compton estaba participando en las protestas realizadas frente a la sede de Wal-Mart en Bentonville, Arkansas, mientras se desarrollaba la reunión de inversores de la empresa.

 
Mientras tanto, varias generaciones de trabajadores inmigrantes del sector agrícola han trabajado durante años en la recolección de tomates en la localidad rural de Immokalee, Florida en condiciones terribles. En 1993, fundaron la Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW, por sus siglas en inglés) para organizarse junto con los consumidores y exigir que las grandes cadenas de restaurantes compren los tomates a granjas que paguen un salario digno a sus trabajadores.

 
Hablé con Gerardo Reyes-Chávez, trabajador agrícola y dirigente de los trabajadores rurales de Immokalee. Se encontraba en Denver, donde está la sede de la empresa de comida rápida Chipotle. La Coalición ha trabajado en el tema de Chipotle durante diez años. Reyes-Chávez me dijo: “Hemos logrado crear un Programa de Comida Justa, que se ocupa de los abusos cometidos en la industria del tomate. Creamos todo un nuevo sistema para identificar dónde ocurren estos abusos y así poder erradicarlos del sistema. Esta es la oportunidad para que Chipotle haga lo correcto. Afirman que venden comida “con integridad” y que realmente les interesa la sustentabilidad…Lo que les decimos es que esta es la oportunidad para que lo hagan realidad”.
 

Al día siguiente de la entrevista a Reyes-Chávez, Chipotle firmó el Acuerdo de Comida Justa. Mientras los candidatos a la presidencia están ocupados intercambiando ataques acerca de sus planes para crear empleo en debates fuertemente controlados, los trabajadores de las bases, de Florida a California, se están organizando para lograr un cambio.

 
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 

 Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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