El carácter de los conflictos en la Bolivia actual
Las relaciones entre desarrollo económico y protección ambiental cruzan hoy, prácticamente, todos los procesos latinoamericanos. El continente necesita, absolutamente –después de una fuerte y prolongada recesión–, poder atacar su problema central: la desigualdad económica. Es que conforme los gobiernos neoliberales promovieron la desindustrialización y la apertura acelerada de los mercados internos, la situación de la demanda internacional cambió: la exportación de productos primarios –entre ellos los energéticos– pasó a tener un papel central en la pauta comercial de América Latina.


Esta combinación produjo conflictos explosivos en casi todos los países del continente, con gobiernos progresistas o no. Bolivia no es una excepción, aún teniendo, por primera vez, un presidente indígena y un gobierno apoyado directamente por los movimientos de habitantes originarios.


El proyecto de construcción de una carretera cruzando la reserva de los Tipnis (*), ubicada entre Cochabamba y el Beni, condujo a grandes polémicas y muchos conflictos. La cobertura de prensa fuera de Bolivia fue totalmente unilateral, promoviendo un brutal y cobarde cerco informativo contra el gobierno de Evo Morales.


Dentro del país, los medios privados exaltaron los movimientos opositores al proyecto del gobierno, apareciendo, paradójicamente, como defensores de los indígenas y de la ecología. Como en todos los países de la región, la finalidad de minimizar al gobierno, mediante una insólita alianza de la derecha con sectores del movimiento popular.


A lo largo de toda la crisis de los Tipnis, nadie, o casi nadie, dio cabida para escuchar las voces del gobierno –en particular de Evo Morales y Álvaro García Linera–. Su interés era condenar la supuesta “traición” del gobierno originario del movimiento indígena, que reprimía a esos movimientos y violentaba sus reservas.


Álvaro García Linera publicó un libro que refuta todos y cada uno de los alegatos de la oposición y de sus portavoces bolivianos e internacionales. A pesar de ser el más importante intelectual latinoamericano contemporáneo y, al mismo tiempo, vicepresidente de la república, se buscó ejercer sobre sus palabras la censura y el cerco cobarde que se emplea sobre el proceso boliviano.


El libro se titula Geopolítica amazónica, y se le subtituló Poder hacendario-patrimonial y acumulación (capitalista). Fue publicado por la vicepresidencia de la república, y participé de su lanzamiento en La Paz, el 8 de septiembre, con la asistencia de un público –mayoritariamente– joven de unas mil personas.


En él, Álvaro comienza por exponer las transformaciones logradas por el gobierno en estos seis años, que permiten decir que se trata de un proceso revolucionario –una “revolución político-cultural y económica”, en sus palabras–. Transformaciones en la adecuación del poder del Estado y en las propias formas de adoptar decisiones que caracterizan los profundos cambios políticos y culturales vividos por Bolivia. Transformaciones en la propiedad de los principales medios de producción –en el campo, en los sectores industriales– marcan la revolución en el plano económico.


Sin embargo, el libro de Álvaro se centra en desmentir los supuestos que orientan la campaña mediática de la oposición –dentro y fuera de Bolivia– contra el gobierno. Entre estos, uno es el que circula la idea de que la carretera de Tipnis sería parte de la IIRSA (**), como instrumento de exportación de los productos brasileños hacia el Pacífico, valiéndose del territorio boliviano.


El libro demuestra, claramente, que la carretera llega a territorio boliviano como parte de la unificación nacional del país, siempre fragmentado y dependiente; en este caso, el pasaje por Santa Cruz de la Sierra aporta a la conexión entre Cochabamba y el Beni –provincia esta última en que el gobierno desarrolla amplios proyectos agrícolas que liberarían a su economía de la dependencia de su vecina cruceña. Por eso Álvaro llama “farsa cantinflesca” la acusación.


Otra falsedad tiene que ver con una supuesta imagen de los Tipnis como una reserva virgen, que sería violada por la carretera que el gobierno proyecta construir. El libro demuestra, con hechos –mapas y fotos– cómo esa región es intensivamente explotada por las grandes empresas internacionales del sector de la madera, de la caza de cocodrilos y por ganaderos, entre otros. Varios aeropuertos clandestinos sirven para algunas de estas actividades, así como un intenso turismo internacional.


Es así que la no presencia del Estado, propugnada por las ONG internacionales y algunos movimientos indígenas, lo que defienden no es la inexpugnabilidad de la reserva, sino la permanencia y extensión de esas explotaciones, con la ausencia del Estado nacional boliviano. Álvaro acusa a esas ONG y movimientos indígenas de defender, de esa forma, los intereses de grandes multinacionales y de gobiernos extranjeros.


El poder en la Amazonia boliviana es detentado, entonces, por esas empresas, por gobiernos de países centrales del capitalismo, por un bloque hacendado-empresarial que explota materias primas de la región y por un conjunto de ONG que actuan en la zona. Al final del libro, Álvaro se concentra en el argumento de que en Bolivia –como también otros países progresistas de la región– se desarrolla un modelo “extrativista”, negativo para el desarrollo económico y social. Después de retomar criterios clásicos de Marx sobre las formas de apropiación de la naturaleza por la humanidad, Álvaro concluye: “No existe evidencia histórica que certifique que las sociedades industriales capitalistas sean menos nocivas frente a la Madre Tierra que las que se dedican a la extracción de las materias primas, renovables o no renovables. Superar el extractivismo no es superar el capitalismo. En esta fase se hace indispensable utilizar los recursos aportados por la actividad primaria o exportadora controlada por el Estado para generar los excedentes que permitan satisfacer las condiciones mínimas de vida de los bolivianos y garantizar una educación intercultural y científica que genere una masa crítica capaz de asumir y conducir los procesos emergentes de industrialización y de economía del desarrollo”.


Si se dejara intempestivamente el “extractivismo” se perdería la oportunidad de la acumulación de recursos para el salto hacia una economía basada en la industria y en el conocimiento. La simple condena al “extractivismo” dejaría la economía del país pobre e inerme, relegado a su estado actual. Sería la estagnación, que prepararía el camino para la restauración conservadora que los opositores desean. “Lo importante es reorientar el sentido de la producción sin olvidar que es preciso satisfacer las necesidades básicas fundamentales, que fueron precisamente las que llevaron a la población a construir el poder del Estado. Justamente lo que estamos haciendo en Bolivia:”


Es, por lo tanto, un libro esencial, sin el cual la visión de los conflictos y de la etapa actual del proceso boliviano serían imposibles de comprender.


(*) Tipnis: Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure


(**) IIRSA: Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana


Traducción: Ruben Montedónico


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Rebelión en Europa contra el neoliberalismo
Según los datos de la Comisión Europea, la actividad económica en la Eurozona está descendiendo. Durante el periodo Abril-Junio descendió, como promedio, un 0,2%, y se espera que el informe de Octubre muestre una contracción incluso mayor de tal actividad. A estos datos debe añadirse la información proveída por el Banco Central Europeo, que señala que la actividad financiera también ha disminuido en la Eurozona, sin que se espere la reactivación de tal actividad en un futuro próximo. Mírese como se mire, pues, la situación económica y financiera va mal, en realidad, muy mal. Las cifras de desempleo en la Eurozona han alcanzado niveles sin precedentes, 18 millones de parados con un incremento anual de un millón durante estos años de crisis.

 
Es obvio que las políticas de austeridad –que se han estado promoviendo por la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional)- no están reavivando la economía de la Eurozona. En realidad, todos los datos señalan que, al revés, la están hundiendo. Y a pesar de ello, la troika continúa insistiendo en que la solución pasa por todavía más austeridad y más recortes. En estos momentos, está exigiendo en Grecia que se recorten 11.500 millones de euros del presupuesto nacional. En España también se están exigiendo para 2013 añadir 13.000 millones de euros de recortes a los que han ocurrido durante cada año de la crisis. En Francia, con un gobierno socialista, presidido por el Sr. François Hollande, éste está planeando recortar 30.000 millones de euros de su presupuesto. Y la lista puede alargarse incluyendo más y más países de la Eurozona. Las políticas de recortes han sido el eje central de las intervenciones públicas en los países de la Eurozona.

 
Además de estos recortes, se están aplicando otras políticas de claro corte neoliberal, como el retraso de la edad de jubilación, la reducción de los beneficios sociales y laborales, el descenso del seguro de desempleo, la reducción de salarios, y una larga lista de intervenciones que están reduciendo el bienestar social de las clases populares, que constituyen la mayoría de la población en los países de la Eurozona.

 
Europa se rebela


 
Como era de esperar, tales clases populares de estos países se están rebelando frente a estas políticas, políticas que en su gran mayoría se están imponiendo a la ciudadanía sin que hubiera un mandato popular para ello, ya que tales medidas no estaban en el programa electoral de los partidos gobernantes. De ahí que la legitimidad de tales gobiernos y de las instituciones que gobiernan la Eurozona y la Unión Europea esté cada vez más cuestionada. La atracción de Europa, que era generalizada en los países del Sur de tal continente (la mayoría habían sufrido dictaduras fascistas o fascistoides durante muchos años), está desapareciendo muy rápidamente. Y la conveniencia del euro como moneda común también se está cuestionando. Varias encuestas han aparecido en los mayores medios de información europeos diciendo que un porcentaje cada año mayor, identifica el establecimiento del euro como responsable de su pérdida de capacidad adquisitiva.

 
La rebelión de las clases populares a estas políticas neoliberales impuestas por el establishment europeo está actualmente generalizada. En Portugal, acaba de realizarse una huelga general y hay manifestaciones de protesta día tras día. En Francia, este domingo hubo manifestaciones a lo largo de su territorio protestando por la propuesta del presidente Hollande de aprobar el Pacto Fiscal que obligará, en la práctica, a perpetuar las políticas de austeridad. En Grecia, las protestas laborales y sociales son también el pan de cada día, alcanzando cada vez más una orientación violenta que puede afectar la viabilidad de sus instituciones representativas. Un tanto parecido ocurre en España, donde la represión por parte del Estado, heredero, en parte, de la dictadura, es especialmente acentuado en contra de las numerosas manifestaciones que toman lugar a lo largo del territorio español. Y lo mismo está ocurriendo en Italia, donde los sindicatos están liderando una oposición cada vez más generalizada contra las imposiciones del gobierno Monti.

 
La respuesta del establishment que gobierna la Eurozona

 
 Ni que decir tiene que esta agitación social está generando respuestas del establishment que gobierna la Eurozona. Una de ellas, son las medidas tomadas por el BCE de comprar bonos públicos (de corto periodo, no más de tres años) en el mercado primario, condicionado a que los países pidan un rescate del European Stability Mechanism (ESM), al cual se le ha dotado de 500.000 millones de euros para que compre deuda pública (a largo plazo, de 10 años) en el mercado secundario, sujeto todo ello a unas condiciones leoninas que implican todavía más recortes. Estas medidas de recortes y austeridad, forzando una bajada de los salarios, supondrán todavía un mayor endeudamiento, junto con una mayor austeridad, reforzándose así el ciclo vicioso entre endeudamiento, austeridad y declive de la actividad económica.

 
Lo que está pasando en España con el rescate bancario es un claro ejemplo de ello. Se proveen 100.000 millones de euros, que se prestan al Estado español (con lo cual el déficit y la deuda pública aumentan), con la condición de que se reduzca todavía más el gasto público, empeorando así, incluso más, la situación de la economía española.
 

¡Hay alternativas a los recortes!

 
Para cualquier persona que no esté obcecada con el dogma neoliberal es obvio que la solución a la crisis económica pasa por romper este círculo vicioso, que se inicia con un endeudamiento que quiere resolverse a base de políticas de austeridad que determinan un descenso de la actividad económica y de los ingresos al Estado, lo cual lleva a pedir prestado más dinero y a endeudarse. Este círculo vicioso es lo que está llevando la Eurozona al desastre.

 
Lo que tiene que hacerse es dejar de endeudarse, renegociando una deuda que ha beneficiado a la banca y a sus accionistas, pero a nadie más. No se puede avanzar con un sistema financiero que funciona para tan pocos a costa del sacrificio de tantos. La banca privada ya ha perdido su función social, que es la de proveer crédito. Si no ofrece crédito, no tiene lógica su existencia. El tamaño del sector financiero en una economía debe por lo tanto reducirse sustancialmente mediante toda una serie de medidas, que incluyen desde una carga impositiva mucho más elevada a la banca (sin afectar los ahorros del ciudadano normal y corriente), gravando principalmente a los grandes depósitos, las largas transacciones y las actividades especulativas. Otras medidas deberían incluir su nacionalización, con pleno intervencionismo del Estado para garantizar la disponibilidad de crédito razonable y accesible. No puede permitirse que la banca privada sea el aparato sanguíneo del cuerpo económico.

 
Por otra parte, los Estados deben dejar de depender tanto de los préstamos externos, observación que es especialmente relevante para los países llamados en la terminología anglosajona PIGS (o GIPSI si se incluye Italia). Cada uno de estos Estados (cuyos ingresos al Estado son excesivamente bajos) debe incrementar sustancialmente sus ingresos públicos. Si España tuviera la carga fiscal de Suecia, el Estado español ingresaría 200.000 millones de euros más al año. En Italia, según el Banco de Italia, la riqueza existente en el país, altamente concentrada (que podría y debería general fondos al Estado), representa 8.600.000 millones de euros, que es más de cuatro veces los 2.000.000 millones de euros de deuda pública que tiene su Estado. Si tal riqueza concentrada, como sugiere Tom Gill en su artículo “Europe is Revolting” (CounterPunch, Septiembre de 2012) se la gravara con un 2% de la riqueza poseída por el 50% más rico de los propietarios, se generarían 100.000 millones de euros más al año para las arcas del Estado.

 
Un tanto semejante en Portugal, donde el gobierno propuso recientemente unos recortes de 4.900 millones de euros (que tuvo que retirar debido a la oposición de la ciudadanía). Los sindicatos portugueses propusieron como alternativas un aumento del gravamen de un 0,25% en las transacciones bancarias (consiguiendo así 2.000 millones), de un 10% en las ganancias en la propiedad de los mayores accionistas del país (consiguiendo 1.700 millones de euros), un incremento del impuesto de sociedades para las empresas que facturan a partir de 1.2 millones de euros al año (1.200 millones de euros), y una disminución del fraude fiscal (1.200 millones de euros). Todas estas medidas afectarían sólo al 1% de la población: los súper ricos. Todas estas propuestas son altamente populares.
 

Otras propuestas también altamente populares es la reducción del gasto en las Fuerzas Armadas. Gran parte de tales fuerzas militares hacen funciones policiales y de represión interna, caso claro en España, donde se asigna a tales fuerzas armadas la garantía de “la unidad de España”, función que expresa el carácter  policial y de represión interna del país, defendiendo en la práctica un centralismo que inhibe la expresión de la riqueza de España que debería basarse en la expresión de su plurinacionalidad. Ni que decir tiene que estas propuestas alternativas, populares a nivel de calle, son inmensamente impopulares en los establishments que gobiernan a los países de la Eurozona, que están imponiendo políticas opuestas, altamente impopulares. Hoy existen unas instituciones que no han sido elegidas por la población, que gobiernan e imponen lo que favorece a sus intereses particulares, a costa de los intereses generales. Las fuerzas auténticamente democráticas deberían coordinarse a nivel europeo, incluyendo una huelga general a nivel de toda la Eurozona para indicar que las clases populares están diciendo basta ya de esta dictadura financiera que está llevando a todos los países al desastre.


Por Vicenç Navarro
 Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

04 oct 2012

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En masiva protesta se exige en Madrid la dimisión del gobierno de Mariano Rajoy
Madrid, 29 de septiembre. Decenas de miles de personas se concentraron este sábado alrededor del Parlamento español para exigir por tercer día en una semana la dimisión del gobierno, encabezado por el conservador Mariano Rajoy, la convocatoria a un referéndum para decidir sobre el rescate y para expresar su profundo hartazgo con los recortes públicos y la desprestigiada clase política española.


Al grito de “¡Vergüenza!”, los manifestantes repudiaron la represión policial del pasado martes. Otras de las consignas más recurrentes fue “Sí se puede”, por el rotundo éxito de la convocatoria de este sábado, que reunió a familias enteras, jóvenes, ancianos y ciudadanos indignados.


España está sumida en una de las peores crisis de su historia, pero no sólo económica –con 5 millones 600 mil desempleados (24.5 por ciento de la población activa) y una recesión que se prolongará al menos hasta 2013, sino también política y social, con una de las regiones más prósperas, Cataluña, que comenzó el camino de la independencia, y una fractura social que se hace cada día más grande. El gobierno derechista de Rajoy, a pesar de su mayoría absoluta, se queda cada día con menos apoyos y está más aislado que nunca.


La última expresión popular de la indignación se manifestó a través de la convocatoria del pasado martes, que pretendía “rodear” e
l Congreso de los Diputados para exigirle al gobierno y a los parlamentarios su dimisión y la apertura de un nuevo proceso constituyente. Esa protesta derivó en una de las represiones policiales más brutales de los últimos años, con más de 70 heridos y 35 detenidos, a quienes el gobierno del Partido Popular intentó imputar, sin lograrlo, delitos contra la nación. La actuación policial quedó registrada en numerosos videos que circularon de inmediato en Internet y las redes sociales, en los que se puso en evidencia la violencia de los agentes, así como el amedrentamiento y hasta agresiones físicas a periodistas y legisladores.


A pesar de los numerosos testimonios de los excesos policiales, el gobierno español calificó de “perfecta” y “ejemplar” la actuación de la Unidad de Intervención Pública, lo que motivó que este sábado salieran a la calle decenas de miles de personas para rodear por tercer día consecutivo el Congreso de los Diputados. En esta ocasión los ciudadanos acudieron, muchos de ellos, con su familia. Había centenares de niños, de ancianos, de jubilados, de jóvenes y de funcionarios que reclaman un cambio en las políticas anticrisis activadas por el gobierno desde su llegada al poder.


Con gritos de “dimisión” y otras consignas ya clásicas de la revolución de los indignados, como “esta crisis no la pagamos”, los manifestantes se limitaron a silbar y a sentarse de espaldas al Congreso de los Diputados. Y también explicaron otras de sus razones, como las imposiciones financieras de la llamada troika de la Unión Europea (Francia, Alemania y el Banco Central Europeo) y los mercados financieros. Explicaron que su movimiento es y ha sido siempre pacífico, pero que “el gobierno nos respondió con golpes, infiltraciones, detenciones, violencia indiscriminada, heridos y un despliegue policial absolutamente inédito. Sin embargo… perdió. Las imágenes de la represión han dado la vuelta al mundo y la visita de Rajoy a la ONU (Organización de Naciones Unidas) quedó completamente ensombrecida”.


Y advirtieron que “seguimos rodeando el Congreso porque queremos dar un salto en la movilización social y poner en el centro la recuperación de la soberanía y del poder ciudadano, es decir, de la democracia. Ni el gobierno del (socialista José Luis Rodríguez) Zapatero, ni el de Rajoy nos han escuchado. Ambos gobiernos han traicionado a sus propios votantes llevando adelante medidas que prometieron que nunca pondrían en marcha. No obedecen a los ciudadanos, no tienen la valentía ni interés para hacerlo. El gobierno de Rajoy, por lo tanto, no nos sirve y exigimos su dimisión”.


También criticaron la presentación y el contenido de los presupuestos generales del Estado para el próximo año, que a su juicio “dedican mucho más dinero a pagar una deuda ilegítima que a las necesidades sociales que puede articular una salida colectiva de la crisis. Esos presupuestos son una vergüenza para la soberanía nacional, para la democracia. Y por eso tenemos que pararlos. No tenemos miedo. Los presupuestos de la vergüenza, los vamos a rodear”.


La delegada del gobierno en Madrid, la conservadora Cristina Cifuentes, tildó la concentración de “absolutamente ilegal” y advirtió contra la presencia de “500 radicales antisistema”. Además esta dirigente del Partido Popular y funcionaria pública habría sido la que ordenó a los policías que impidieran que los medios de comunicación –decenas de todo el mundo– instalaran una tarima para transmitir y captar mejores imágenes de la protesta. Cuando ya estaban arriba del soporte de hierro, los policías los fueron bajando uno a uno, hasta dejarlo vacío.


Durante la concentración también se registró un empujón y una supuesta amenaza por parte de la policía al mesero del Café El Prado, Alberto Casillas, convertido en héroe de la movilización después de su intervención del pasado martes, cuando se interpuso entre un comando de policías dispuesto a entrar a su bar y golpear a más de 200 personas. Casillas sufrió un desvanecimiento por el empujón y una bajada de tensión, al tiempo que advirtió que el jefe del operativo fue el responsable de la agresión y de la amenaza. Además lamentó el acoso que sufre desde hace un par de días por grupos de extrema derecha y neonazis, que lo esperan a la puerta de su café para insultarlo y llamarle “rojo de mierda”.


Así lo contó el conocido como “héroe” del Café El Prado: “Le he pedido de forma educada su número de placa, que están obligados a facilitar si cualquier ciudadano se lo pide. El hombre se ha encarado conmigo, se ha negado a dármelo, me ha empujado y la verdad es que me he asustado y me he desmayado. Es intolerable que estén acosando y amedrentando a los españoles así, ¡es absurdo! El policía me decía que yo estaba alterando el orden público y que me iban a imponer una sanción... ¡A mí, que solamente le pedía que se identificara! Mi hijo se ha quedado discutiendo con él, pero ha sido un momento dramático porque cuando me he dado cuenta estaba tirado en el suelo, y me estaban dando aire. No puede ser lo que está pasando en este país... Yo voté por Rajoy, pero esto no puede ser”.


Mientras en la calle miles de personas rodearon el Parlamento, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentó los presupuestos generales del Estado, en los que se confirmó el aumento del déficit público por las ayudas a la banca, que pasó de 8.96 por ciento a 9.44 por ciento, a pesar de que en la presentación del pasado jueves lo negó rotundamente. En las cuentas del Estado también se confirmó la reducción de 6.3 por ciento de la partida destinada al fondo de ayuda a los desempleados, una nueva bajada al presupuesto de las políticas de igualdad, 24 por ciento más; además de una mutilación de 15 por ciento para la inversión en infraestructuras. Educación y Sanidad, 22 por ciento menos, también vuelven a sufrir cuantiosas reducciones.

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Jueves, 27 Septiembre 2012 06:21

Los nuevos recortes incendian Grecia

Los nuevos recortes incendian Grecia
Una huelga general que ha paralizado el país y ha dejado un centenar largo de detenidos y varios heridos. Nuevos recortes que amenazan con ahondar la recesión que dura ya cinco años. Disensiones entre los que han prestado dinero al Estado… Cunde la sensación de que Grecia afronta una de sus últimas oportunidades si quiere escapar de los augurios más negros, que le sitúan fuera del euro y en una situación muchísimo peor de la que ya vive. “Si la economía no mejora corto plazo, el apoyo al Gobierno se evaporará rápido y el país puede caer en el caos político. En este caso, veo muy difícil que los acreedores europeos estén dispuestos a seguir con el programa de ayudas”, resume Zsolt Darvas, analista del centro de estudios belga Bruegel.


“Fuera la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional”, gritaban este miércoles las decenas de miles de personas que se manifestaban en Atenas, en la primera huelga contra el Gobierno del conservador Andonis Samarás, que llegó al poder hace tan solo tres meses. En una protesta convocada por los mayores sindicatos del país, la policía usó gases lacrimógenos contra unos manifestantes que lanzaban piedras y artefactos incendiarios en el centro de la capital mientras llamaban a los agentes “traidores” o “cerdos de Merkel”. Pero los problemas del primer ministro no acaban en las calles. También abundan en los enmoquetados pasillos de los centros de poder.

 
Samarás y su ministro de Finanzas, Yannis Sturnaras, cerraron el enésimo plan de ahorro con el que tratarán de satisfacer las exigencias de Europa y del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Alcanzaron un acuerdo por la noche”, señaló una fuente gubernamental a la agencia Efe, que explicó que el pacto aún no es oficial. El plan consiste, según esta fuente anónima, en recortes presupuestarios por valor de 11.500 millones de euros y en aumentos de impuestos con los que pretenden recaudar 2.000 millones más.

 
El Gobierno prevé presentar el acuerdo el viernes para que los ministros de Finanzas de la zona euro den su visto bueno en la reunión que tendrán el próximo 8 de octubre en Luxemburgo. Las tensiones entre los dos bandos negociadores han llegado a tal punto que los inspectores europeos, que querían más recortes en salarios y pensiones, abandonaron Atenas ante la negativa que les dio el ministro a sus exigencias. Fuentes europeas apuntan que regresarán a Grecia a finales de esta semana o la próxima.
 

Pero está por ver que este acuerdo vea la luz. Por una parte, Samarás tendrá que convencer a sus compañeros de coalición, los socialistas del Pasok y el partido de izquierda moderada Dimar. Aun en el caso de que el primer ministro venza este obstáculo, le quedará aún arrancar el visto bueno a la troika. La Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo esperaban unos recortes superiores (de 15.000 millones) para desbloquear el pago de los 40.7000 millones que el país necesita urgentemente si no quiere caer en bancarrota.

 
Por si fueran pocas las dificultades, aún quedan más. Porque en el bando de los acreedores también crecen las tensiones. El FMI, según señala la agencia Reuters, pretende que los países de la eurozona y el BCE asuman pérdidas en los préstamos que hicieron a Grecia para rebajar la deuda helena, algo que muchos expertos consideran imprescindible para que su economía salga del agujero.
 

Pero la receta de Washington no convence ni en Bruselas ni en Fráncfort. Los europeos prefieren dar más tiempo a Atenas para cumplir su objetivo de déficit, una flexibilidad que ya han aplicado a los casos de España y Portugal. Pero los europeos no quieren ni oír hablar de una quita como la que se impuso al sector privado cuando diseñaron el segundo rescate a Grecia. Bruselas y Berlín se niegan a esta posibilidad por lo menos hasta el próximo año, cuando se celebren las elecciones legislativas en Alemania. “Si queremos evitar que Grecia salga del euro de forma inminente no bastará con concederle más tiempo. Habrá que reducir el peso de su deuda, ya sea con quitas o con aplazamientos en el pago. Y es imprescindible también un ambicioso plan de inversión para que despegue la economía”, señala Darvas, el analista de Bruegel.
 

Samarás, que ganó las elecciones con la promesa de relajar las condiciones impuestas por los prestamistas europeos, ha sufrido un rápido desgaste tras su llegada al poder. Las sucesivas oleadas de recortes, que ahora amenazan con ir a más, no han cumplido su objetivo de sanear las cuentas públicas ni de enderezar la economía de un país que ya tiene a un 55% de sus jóvenes en paro. “Los españoles salieron ayer a la calle. Hoy lo hacemos nosotros; mañana serán los italianos y al día siguiente, todos los ciudadanos de Europa”, arengaba ayer a los manifestantes un sindicalista desde las calles de Atenas.


Por Luis Doncel Bruselas 26 SEP 2012 - 20:45 CET

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Una huelga general contra la austeridad paraliza Grecia
Grecia se enfrenta hoy a una huelga general convocada por las principales confederaciones sindicales del país en contra de los nuevos recortes que prepara el Gobierno del conservador Andonis Samarás a instancia de sus prestamistas internacionales. Al menos 5.000 policías han sido desplegados en Atenas ante las diferentes marchas que han sido convocadas esta tarde y que se prevén masivas.
 

La huelga, la primera desde la llegada al poder de la coalición conservadora en junio, afecta tanto a la educación como al sistema sanitario, por la participación de profesores de centros públicos, desde primaria hasta la Universidad; médicos y personal de hospitales y centros de salud estatales; y trabajadores del servicio de ambulancias, algunas de las profesiones que más afectadas se pueden ver por los nuevos recortes.

 
La huelga ha afectado tanto al transporte como al pequeño comercio: la mayoría de las tiendas del centro de la capital estaban este miércoles cerradas.

 
Además, también participarán en la huelga los empleados de la administración local y provincial, de aduanas, Hacienda y otras oficinas públicas. Los museos también permanecerán cerrados por participar en la huelga el personal del ministerio de Turismo y el personal contratado en estas instituciones.

 
"Las nuevas medidas son injustas y solo van a empeorar la crisis", aseguró Costas Tsikrikas, presidente del sindicato ADEDY, que representa a la función pública. "Estamos dispuestos a luchar hasta que ganemos", agregó. Justamente este miércoles, el Gobierno griego anunció que ha aprobado un nuevo paquete de recortes, de 11.500 millones de euros que serán sometidos tanto a los socios de la coalición como a la troika (la UE, el Banco Central Europeo y al FMI). Una misión de la troika es esperada en Atenas el próximo domingo para ultimar las negociaciones sobre el nuevo plan, que permitirá desbloquear una ayuda de 31.500 millones de euros.
 

Ese nuevo paquete de ahorro es una de las condiciones impuestas por la troika al país mediterráneo para seguir entregándole ayuda financiera.
 

Los controladores aéreos también llevarán a cabo un paro, aunque solo de tres horas, lo que ha obligado a cancelar numerosos vuelos con destino o salida en Atenas. Igualmente, los barcos transbordadores y los buques de carga quedaron amarrados a puerto, puesto que entre los marineros domina la representación sindical comunista, favorable a la huelga.
 

En cuanto al transporte urbano, los servicios funcionarán dentro de Atenas con cierta normalidad para permitir que los manifestantes puedan llegar al centro, pero dejarán de trabajar al caer la tarde.

 
En la capital, la marcha principal se dirigirá hacia la Plaza de Syntagma, donde se ubica el Parlamento, mientras que el Partido Comunista ha organizado su propia concentración en la Plaza Omonia, también en el centro de Atenas.


Agencias Atenas 26 SEP 2012 - 12:07 CET
 



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Sábado, 22 Septiembre 2012 07:14

La cuestión de La inocencia

Matt Olsen
El miércoles pasado, EE.UU. reconoció por primera vez oficialmente que el ataque a su consulado en Benghazi –que culminó con el asesinato del embajador Chris Stevens y otros tres miembros de su equipo– era de carácter terrorista. Lo hizo por boca de un funcionario de alto nivel: Matt Olsen, director del Centro Nacional Antiterrorista, declaró ese día en una sesión del Comité de Seguridad Interior del Senado que las víctimas “fueron asesinadas en el curso de un ataque terrorista” y señaló la participación de miembros de Al Qaida (//thecable.foreignpolicy.com, 19-9-12). Es una admisión de mucho peso.


La administración de Obama insistió una y otra vez durante la semana transcurrida desde el hecho en que se trataba de una reacción espontánea, producto de la película anti-Islam La inocencia de los musulmanes filmada en EE.UU. Hasta el martes mismo, el secretario de Prensa del Departamento de Estado, Jay Carney, reiteraba que la Casa Blanca no tenía elementos para juzgar que se trataba de un ataque planeado con antelación y previsto para el 11/9, aniversario del brutal atentado terrorista contra las Torres Gemelas.


El gobierno libio piensa lo contrario: “La idea de que este acto cobarde y criminal fue una protesta espontánea fuera de control es completamente infundada y aun ridícula”, declaró el presidente interino Mohammed el Megarif (www.libertynewsonline.com, 17-9-12). Agregó que su gobierno tenía información sobre el ataque al consulado. Los diplomáticos de EE.UU. estacionados en Trípoli fueron advertidos tres días antes de que se produjera (www.independent.com, 18-9-12).


La posición negadora de EE.UU. tiene al menos dos sustancias. La primera: ¿cómo explicar que hubo una falla gravísima de los servicios de Inteligencia porque no descubrieron el complot? ¿Cómo explicar, si tal falla no existió, es decir, si hubo información fiable del ataque (ver Página/12, 20-9-12), que el Departamento de Estado no alertara al personal diplomático en Libia, como lo hizo con el de la embajada en Egipto, y no enviara efectivos para garantizar su seguridad? (www.timesofisrael.com, 19-9-12). Mejor afirmar que fue un hecho espontáneo.


La segunda es de orden político. Obama ha introducido en su campaña electoral el tema del derrocamiento de Gadafi y la creación de “una Libia segura” y libre de la guerra civil como uno de los logros más importantes de su gobierno. Lo acaecido en Benghazi es un golpe a su credibilidad. Por lo demás, no escasean elementos que apoyan la conclusión de que el ataque fue, en efecto, preparado.


En realidad, no hubo una manifestación frente al consulado de Benghazi aprovechada por los terroristas para dar su golpe, como dijeron funcionarios de la Casa Blanca a fin de abonar la tesis de la espontaneidad. El propietario de la zona residencial donde se encuentra el consulado, Mohammed al Bishari, y un guardián de 27 años que fue herido y guardó el anonimato, informaron a un periodista de la cadena informativa McClatchy que “ninguna protesta se estaba realizando (frente al consulado) cuando se lanzó el ataque a las 21.35 hora local. Describieron el asalto como un hecho repentino y bien coordinado” (www.mcclatchy.com, 17-9-12). Los terroristas enarbolaban la bandera negra del grupo islámico extremista local Ansar al Shariah.


Se había decidido que la reunión en la que participaba el embajador Stevens y su gente se iba a llevar a cabo en una casa de seguridad del consulado, pero finalmente se resolvió hacerla en el edificio del consulado mismo y los dos locales fueron atacados. El periódico británico The Independent (18-9-12) recogió el testimonio del capitán Fathi al Obeidi, quien se refugió en la casa de seguridad junto con un equipo de rescate integrado por ocho estadounidenses: “No sé cómo encontraron el lugar –dijo—, fue planificado, la precisión de los tiros de mortero era demasiado buena para un revolucionario corriente”. Hubo, sin duda, una filtración. Además: preocupa al Departamento de Estado el robo de documentos clasificados, entre otros, el que contiene la lista de los agentes secretos libios que trabajan para la embajada y, por ende, para el Departamento. Una multitud enardecida no se ocupa precisamente de esa clase de delito.

Es temprano para medir todas las consecuencia del acto terrorista. Por lo pronto, se han suspendido las maniobras militares conjuntas EE.UU./Afganistán, así como las conversaciones EE.UU./Egipto en materia de ayuda. Se acentuó el desprestigio estadounidense en el mundo árabe y la influencia de los movimientos islamistas radicales avanza en detrimento de los moderados, especialmente en Egipto (www.sfgate.com, 12-9-12).Se verá qué sigue.
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Cientos de manifestantes se rebelan en Bengasi contra las milicias armadas
Centenares de habitantes de Bengasi, al este de Libia, se han rebelado este viernes contra las milicias armadas que imponen su ley en la ciudad y han conseguido echar al principal grupo extremista, de su cuartel general situado en el centro. Al menos cuatro personas han muerto y otras 40 han resultado heridas durante los enfrentamientos.

 
Al grito de "la sangre de los mártires no ha sido derramada en vano", los manifestantes han entrado en el cuartel de los salafistas Ansar al-Charia, que ha sido saqueado e incendiado después. A continuación se han dirigido al cuartel general de la brigada Raf Allah al-Sahati, grupo islamista que depende del Ministerio de Defensa, donde han combatido alrededor de dos horas. Durante los enfrentamientos, al menos cuatro personas han fallecido y otras cuarenta han resultado heridas, según el balance facilitado por los tres hospitales de la ciudad.

 
Los asaltantes han entrado entonces en esa instalación militar, situada a 15 kilómetros de Bengasi en la región de Hawari, donde se han apropiado de armas, municiones y material informático, según informa un corresponsal de AFP.

 
Las autoridades libias han advertido entonces contra el "caos" y han llamado a los manifestantes a diferenciar entre las brigadas ilegítimas y las que están bajo la autoridad del Estado. En este sentido, el presidente de la Asamblea Nacional, Mohamed al-Megaryef, felicitó la reacción de la población contra las "brigadas sin legitimidad", pero ha llamado a los manifestantes a retirarse inmediatamente de los lugares ocupados por brigadas del Ministerio de Defensa, citando expresamente a Raf Allah al-Sahati.

 
Durante la jornada, decenas de miles de libios se habían manifestado de forma pacífica en Bengasi contra las milicias armadas, diez días después del ataque al consulado americano que costó la vida al embajador de los EE UU Chris Stevens y a otros tres ciudadanos.
 

Según algunos testigos, la presión de los manifestantes ha provocado que Ansar al-Charia  haya evacuado también el hospital de al-Jala, que estaba bajo su control. La policía militar ha podido tomar posesión del edificio inmediatamente. Al menos otras cuatro instalaciones públicas han sido abandonadas por las milicias con la llegada de los manifestantes.


AFP 22 SEP 2012 - 05:34 CET

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Ocupas celebran aniversario con Wall Street bajo sitio

Nueva York, 17 de septiembre. Wall Street fue puesto bajo sitio en un día de acciones de protesta, desobediencia civil, baile y música de Ocupa Wall Street para celebrar el aniversario de su nacimiento, aunque quien ocupó la periferia completa de Wall Street fue la policía, para impedir que los manifestantes “ocuparan” esa famosa calle, símbolo del mundo financiero de este país.


Justo como ocurrió hace un año, incluso antes de iniciar sus acciones, esta mañana a las siete, el movimiento Ocupa ya había logrado su objetivo gracias a la policía y las autoridades: Wall Street quedó ocupado.


Durante toda la mañana contingentes organizados en torno a los grandes temas de Ocupa –deuda, medio ambiente, educación y salud–, formados por todo tipo de integrantes (Ocupa Fe –de religiosos–, veteranos de guerra por la paz, sindicalistas y trabajadores, estudiantes, entre otros) realizaron lo que llamaron “remolinos” alrededor del perímetro de seguridad con la bolsa de valores en el centro, avanzando de manera simultánea desde diversos puntos, a paso veloz, para encontrarse entre sí (y mostrar simbólicamente las interrelaciones entre temas y sectores), lo que provocó cierta alarma entre miles de policías.


Algunos estaban encabezados por bandas de percusión y metal, otros por títeres y banderas de todo tipo, pero, como fue un cumpleaños, también había globos, mantas con mensajes de felicitación y hasta una gran piñata que decía: “las entrañas de la bestia”.


Ahí también estaba la brigada de las abuelas por la paz, otros que se identifican como “pacifistas encabronados”, los que iban bailando por las calles, y pancartas en las que se leía: “yo soy Espartaco” y “ayuden a despertar a todos los demás”.


También había integrantes de los Ocupa de Vermont, de Virginia, de Oakland, Los Ángeles, Houston y más. Con ellos llegaban mensajes de cumpleaños desde varias partes del país. A la vez, varios recordaron que esta lucha se inspira y forma parte de otras luchas en Europa, el mundo árabe, Chile, México, Canadá. De hecho, la Fundación Don Sergio Méndez Arceo envió un saludo a los Ocupa en ocasión de su primer aniversario.


Al final del día ya había unos 180 arrestos, muchos realizados de manera arbitraria, que se ejecutaron con acciones policiacas diseñadas más bien para intimidar que para detener a “delincuentes” o para mantener el “orden” (había policías de una “unidad para control del desorden”).


La abrumadora presencia de elementos de la policía a pie, a caballo, en motos, patrullas, camiones y helicópteros para proteger las sedes de bancos, de la bolsa de valores, de empresas financieras de Wall Street –o sea, las instituciones del uno por ciento– ante varios cientos de civiles desarmados, comprometidos con actos de no violencia (no se reportó ninguna actuación violenta de ellos) manifestándose a nombre del “99 por ciento”, fue tal vez la imagen que más captura lo que sucedió hoy.


Hasta el símbolo de la fortaleza de la industria financiera, el toro de Wall Street (que está al final de Broadway) estaba cercado por completo con barreras de seguridad resguardadas por policías asignados a su protección ante bandas de metal, globos, bailarinas, estudiantes, trabajadores, clero, veteranos y otras “amenazas” que circulaban por esa zona.


Entre los primeros arrestados esta mañana se encuentra el ex obispo George Packer, de la famosa y poderosa Iglesia Trinity, que vigila la boca de Wall Street, con muchos más clérigos, veteranos de la paz y otros activistas detenidos en momentos de desobediencia civil para cerrar Broadway y otras calles.


Algunas de estas escenas evocaron una imagen del mural de Diego Rivera en Bellas Artes: El hombre controlador del universo, creada hace 80 años para colocarse en el Rockefeller Center de esta ciudad, señaló a La Jornada el antropólogo Charles Goff, de Cuernavaca, quien documentaba el día de protestas en Nueva York. En su parte superior izquierda el mural muestra policías a caballo reprimiendo una manifestación de trabajadores que demandan justicia económica en Wall Street, con el pico de la Iglesia Trinity al fondo.


Esta noche, Plaza Libertad (parque Zuccotti), sede de la famosa acampada de los Ocupa, un año después se volvió a llenar bajo estricta seguridad para asegurar que no pasaran materiales para acampar. En ese lugar se celebraron asambleas populares y foros con la utilización del “micrófono del pueblo” o “micrófono humano” para evaluar el día y considerar el futuro de este movimiento, mientras esperaban ser expulsados del parque por la policía.


No se sabe cuál será el futuro de Ocupa, tema de gran debate dentro y fuera de sus filas, pero no cabe duda de que fue el nacimiento de una nueva generación de activistas y un renacimiento para otras generaciones de luchadores sociales, que tendrá un efecto multiplicador a lo largo y ancho del país de aquí en adelante.


El eco de este movimiento retumba contra los viejos muros y edificios de la zona financiera, y obviamente –midiendo el despliegue de seguridad pública– continúa provocando alarma entre los más poderosos de este país.

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Lunes, 17 Septiembre 2012 06:10

Clases

Clases

Ocupa Wall Street festeja su primer aniversario este lunes, mientras las condiciones que detonaron el movimiento –desigualdad económica; corrupción del sistema político por los dueños del dinero; anulación del futuro para los jóvenes por los negocios especulativos y engañosos de Wall Street y sus consecuencias para comunidades; desarrollo y medio ambiente– no han mejorado, sino, en algunos casos, empeorado. Pero algo curioso también sucedió en la transformación del diálogo nacional (uno por ciento y 99 por ciento) provocado por Ocupa: de pronto reapareció ese término supuestamente anticuado en este país: clase.


En Estados Unidos ha habido un enorme esfuerzo durante décadas por pronunciar que es un país de clase media (o sea, no hay clases, sólo ésa). En las dos convenciones de los partidos nacionales el discurso de todos los políticos se enfocó en defender, recuperar, promover y festejar a la clase media y sus “valores”. Incluso cualquier político que se atreva a hablar de ricos y pobres es acusado de promover “una guerra de clases”, es decir, casi es denunciarlo como marxista.


Hasta los supuestos representantes de intereses de clase se subordinan a esta lógica. Algunos sindicatos, desde hace décadas, a propósito no usan la palabra trabajador, ni en sus nombres, sino más bien “empleados”. Cuando mucho se atreven de hablar de “familias trabajadoras”, pero casi siempre seguido por la demanda de que los trabajadores son y deberán ser incluidos en la “clase media”.


Pero la realidad es chistosa cuando rehúsa comportarse según los intereses y objetivos de ciertos políticos, intelectuales y otros que buscan –o están pagados para– promover una ilusión. Aquí los ricos se han vuelto más ricos, los pobres se han quedado pobres, y en términos de ingreso la clase media se está derrumbando de manera acelerada.


Los propios estadunidenses ya están dejando de mantener su ilusión de ser integrantes de una sociedad de clase media. El porcentaje de estadunidenses que ahora se identifican como de “clase baja” o “clase media baja” ha pasado de 25 por ciento a 32 en los últimos cuatro años, según una encuesta nacional del Centro de Investigación Pew. Setenta y siete por ciento de éstos consideran que es mucho más difícil salir de la clase baja que hace 10 años. Resulta interesante que la cifra de quienes se definen como de “clase alta” ha disminuido también, de 19 por ciento en 2008 a 15 hoy día. El número de quienes se consideran de clase media ha bajado de 53 a 49 por ciento en el mismo periodo.


Todo ello está basado en la realidad: la Oficina del Censo de Estados Unidos reportó la semana pasada que la clase media se ha reducido a su nivel más bajo desde que esa agencia comenzó las mediciones, mientras la desigualdad de ingreso se incrementó 1.6 por ciento, el alza más grande de un año a otro, registrada en casi dos décadas.


En 2011, 60 por ciento de hogares con ingresos entre 20 mil a 101 mil dólares anuales captaron 46.6 del ingreso total, reducción de 1.5 por ciento. Mientras, el 20 por ciento más rico incrementó su ingreso 1.6. El 5 por ciento más rico (fondos superiores a 186 mil) gozó de un incremento de 5 por ciento en sus percepciones. O sea, la recuperación económica, anémica como es, ha beneficiado casi sólo a los más ricos. Mientras tanto, la tasa de pobreza, 15 por ciento o 46.2 millones de personas, permaneció sin cambio desde el año anterior, pero ese número registra una cifra récord de pobres.


La supuesta recuperación ha sido igual que la recesión. El ingreso medio de los hogares se desplomó en los dos años posteriores al término de la gran recesión en el mismo porcentaje que durante los dos años de esa crisis, con un desplome de 4.1 por ciento, según cifras del censo.


La mayoría de los empleos perdidos durante la recesión eran de salarios de nivel medio en la escala, mientras la mayoría de los trabajos generados durante la supuesta recuperación han sido de sueldos bajos, según un informe del New York Times.


“El sueño americano es un mito, ha muerto”, afirma el economista Joseph Stiglitz, premio Nobel, en su libro The price of inequality (El precio de la desigualdad).


Todo esto ha resucitado un intenso debate sobre pobreza, clase y subclases, todo en torno a la intensificación de la desigualdad económica y, junto con ello, la consolidación de clases cada vez más distantes, tanto en términos económicos como sociales y culturales.


“La creciente división de clases de Estados Unidos tiene influencia ineludible sobre todas las facetas de nuestras vidas, no sólo sobre cuánto dinero ganamos o qué tan saludables somos, sino también sobre qué pensamos y creemos”, escribió el profesor e investigador Richard Florida, de la Universidad de Nueva York, en el USA Today.


Los políticos, incluidos los candidatos presidenciales, siguen hablando de algo que deja de existir: ese Estados Unidos donde la mayoría se consideraba de clase media pero aceptaba toda contribución de los más ricos para mantener ese statu quo. Y, como denunció con gran efecto Ocupa hace un año, los dueños de ese dinero, sobre todo el financiero, amenazan lo que queda de la democracia.


La semana pasada el ex presidente Jimmy Carter denunció la “corrupción financiera” en el proceso electoral estadunidense. “Tenemos uno de los peores procesos electorales en el mundo y es casi completamente así por el flujo excesivo de dinero”, expresó en el Centro Carter, reportó Ap.


Algunos reconocen que este conflicto entre clases no es nuevo, sino algo que nació con este sistema, pero que durante muchos años se logró disfrazar y ocultar. Ocupa Wall Street, al llegar a su primer cumpleaños, logró detonar un nuevo debate nacional, centrado en ese conflicto entre la cúpula y los demás con su propio vocabulario.


Al poder no le gusta que lo vean tan desnudo. Con razón hay tanta policía cada vez que salen los que se atrevieron a hablar de clases. Como siempre, son un peligro por nombrar las cosas como son.

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Se extienden a Irán, Kuwait, Líbano, Túnez, Gaza y Yemen protestas por filme antislamita
Saná, 13 de septiembre. Las protestas contra la película Innocence of muslims (La inocencia de los musulmanes) continuaron en Egipto y se extendieron este jueves a Irán, Kuwait, Líbano, Túnez, Gaza y Yemen, país este último donde cuatro personas murieron y 35 resultaron heridas en enfrentamientos entre policías y manifestantes cerca de la embajada de Estados Unidos en esta capital.


Cientos de personas escalaron el muro de la legación diplomática en Saná y remplazaron la bandera estadunidense por una blanca, al tiempo que incendiaron automóviles antes de que las fuerzas de seguridad pudieran desalojarlos.


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó a su par yemení, Abed Rabbo Mansur, para expresarle su preocupación por la seguridad del personal diplomático estadunidense. El gobernante local lamentó el brote de violencia y criticó la irresponsabilidad de los manifestantes.


En El Cairo las manifestaciones que continuaron hoy ante la embajada de Estados Unidos devinieron enfrentamientos con la policía con saldo de más de 200 heridos, entre ellos decenas de uniformados.


Desde Bruselas, donde se encuentra de visita, el presidente egipcio, Mohamed Mursi, condenó “cualquier agresión o insulto a nuestro profeta”, pero llamó a no atacar las embajadas.


En Teherán 500 personas se manifestaron cerca de la embajada de Suiza, que representa los intereses de Estados Unidos en Irán, y reclamaron la muerte del autor de la película.


Arabia Saudita criticó la producción de la “insultante película” de un grupo de “irresponsable en Estados Unidos”, pero condenó las reacciones violentas contra los intereses estadunidenses en varios países.


En Irak miles de simpatizantes del líder chiíta Moqtada Sadr también protestaron en las ciudades de Nayaf, Bagdad y Kirkuk, mientras el grupo extremista iraquí Asaib Haq, que llevó a cabo algunos de los ataques más importantes contra extranjeros durante la invasión a este país, lanzaron una amenaza contra los intereses estadunidenses.


Afganistán, Pakistán e Indonesia, el país con la mayor población musulmana del mundo, bloquearon el acceso a YouTube para que la gente no vea el filme.


Afp, Dpa y Reuters

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