Norma McCorvey (izq.), quien fue Jane Roe en el caso Roe v. Wade de 1973, con su abogada, Gloria Allred, en 1989.

El equilibrio de poderes entre Washington y los Estados se ve amenazado en EE.UU., donde la ultraderecha religiosa se ha unido a la élite conservadora para poner límites a unas libertades civiles que tachan de libertinaje

 

De los tres poderes –Ejecutivo, la espada; Legislativo; la cartera; y Judicial, los jueces–, el encargado de administrar justicia nació como el hijo tonto de la joven democracia estadounidense. Alexander Hamilton ya lo advirtió a primera hora: “el [poder] judicial carece de influencia sobre la espada o la cartera. No tiene capacidad de acción sobre la fuerza o sobre la riqueza de la sociedad, por lo que no puede actuar decididamente sobre ningún asunto de importancia”. Es decir: no puede imponer sus decisiones. Corría el año de 1789.

La vista del número uno de la First St NE de Washington D.C. es imponente: primero la escalinata flanqueada por dos estatuas: a la izquierda una mujer, Contemplation of Justice; a la derecha, una figura masculina, The Guardian or the Authority of Law, también llamado The Executor of Law, ambas obras de James Earle Fraser. Después, las dieciséis columnas corintias que sostienen el frontón; y finalmente impresas sobre el arquitrabe, cinco palabras: Equal Justice Under the Law. El Tribunal Supremo de Estados Unidos (SCOTUS en sus siglas en inglés) ocupa este impresionante edificio desde 1935, 146 años después de que fuera establecido como máxima autoridad judicial de la nación mediante la ratificación de la Constitución de los Estados Unidos en 1789. 

Hasta 1935, la historia de SCOTUS es singular y accidentada: desde constituirse en una especie de consejo de sabios nómada, atendiendo casos de ciudad en ciudad en los primeros años de la nueva nación, hasta la oscuridad de los sótanos del Capitolio, pasando por breves periodos en Nueva York o Filadelfia. Su originario papel secundario y sus más de doscientos años de historia son la lucha continuada por consolidar su poder sobre la tierra; esto es: constituirse en the law of the land, el último órgano de decisión, no solo capaz de decir qué es constitucional sino de imponerse sobre sus hermanos. 

Primer acto: SCOTUS 1-mujeres 0. La sede de SCOTUS, también llamada El palacio de mármol, se levanta sobre el solar que ocupaba el Old Brick Capitol, histórico cuartel hasta 1929 del National Woman’s Party –la compró el Gobierno federal a insistencia del expresidente William Howard Taft, en ese momento primer magistrado del Alto Tribunal–, el partido que abogó incansablemente por el sufragio femenino en EE.UU. hasta su consecución en 1920 (Enmienda 19 de la Constitución) y que, desde entonces, se entregó a las luchas por los derechos civiles desde su feminismo militante. Fue una compra, sí. Pero digamos que aquellas primeras feministas fueron invitadas a abandonar su casa. Las ironías de la historia.

Segundo acto: SCOTUS 0-mujeres 1. 1973, Roe v. Wade. La archiconocida sentencia por la que el máximo órgano judicial estadounidense declaraba inconstitucional cualquier restricción al acceso de la mujer a la posibilidad de abortar en condiciones sanitarias adecuadas y de forma legal. La argumentación sobre la que se basaba Roe contra Wade poco tenía que ver con la moral y mucho menos con la biología (ambos pilares que sostienen las posiciones de los autodenominados pro-vida): se trataba única y exclusivamente de salvaguardar el “derecho a la intimidad” de cada persona en relación a una de las cláusulas de la 14º Enmienda de la Constitución. Es decir: el gobierno (ninguno) no es quien para decidir qué puede hacer cada uno con su cuerpo. Ese uno era una mujer, Norma McCorvey, la camarera de Texas que se escondía bajo el pseudónimo de Jane Roe, quien tras quedarse embarazada de su tercer hijo en 1969 quiso abortar. El problema era que en Texas, donde residía, el aborto era ilegal salvo riesgo para la vida de la madre. No era la primera vez, pero sí una de las más importantes en las que SCOTUS volvía a poner de manifiesto la fuente de su poder: la confirmación del concepto de judicial review del que emana su supremacía judicial. En resumen: la decisión sobre un caso específico se aplica y afecta a todos los demás casos semejantes en cualquier lugar del país. Una vez más, SCOTUS marcaba la única distancia posible entre el suelo y el techo de la casa común estadounidense. 

En realidad, Roe contra Wade fue el canto del cisne de una época que en 1969 estaba a punto de cerrarse con la llegada de Nixon a la presidencia: la gran expansión de los Derechos Civiles iniciada una década antes y que había sido consecuencia de la madre de todas las batallas en EE.UU.: el enfrentamiento entre la Casa Blanca (con o sin el Capitolio) y SCOTUS, es decir, la espada contra la toga. Una batalla ganada por los liberales, cuyo punto culminante habían sido las grandes sentencias en favor de los Derechos Civiles auspiciadas bajo un Tribunal (la llamada Warren Court Era) que había empezado a perfilarse bajo la presidencia de Franklin Delano Roosevelt. En la mente del Partido Republicano solo era cuestión de tiempo, de paciencia. Y de colocar en la Casa Blanca al hombre adecuado. La derecha y la ultraderecha estadounidense habían entendido por fin que la política de un país no se cambia tanto en el Capitolio como desde la sala noble del Palacio de Mármol.

Por eso no es casualidad que este tercer acto empiece precisamente por Roe contra Wade. La filtración del borrador publicado en la noche del pasado lunes por el diario Politicoy firmada por el juez Samuel Alito (conservador) reflejaba una opinión predominante de cinco de los nueve magistrados que integran la Corte a favor de la revocación del derecho a la interrupción del embarazo. Hacía meses que había sospechas de que esto ocurriría, no es ningún secreto que el propio tribunal vive tiempos convulsos con acusaciones de corrupción sobre algunos de sus miembros y enemistades personales entre otros. Incluso la pandemia y su politización ha sido motivo de discordia entre el grupo patricios togados: algunos de los jueces más jóvenes y conservadores se han mostrado reticentes a ponerse mascarillas en las reuniones con sus compañeros más veteranos.

La única sorpresa aquí ha sido que la bomba explotara vía filtración, acto sin precedentes en la historia de la institución y que ha desatado una caza de brujas con los ojos puestos en los magistrados liberales y, especialmente, su staff. El martes, el presidente de la Corte Suprema, el conservador –fue nombrado por George W. Bush, y últimamente se posiciona con sus compañeros más progresistas, lo que indica hacia dónde se ha movido el tribunal en los últimos cuatro años– John Roberts confirmó el contenido del documento de 98 páginas conocido el lunes, aunque señaló que se trataba de un “primer borrador”. Hay que indicar que la filtración en sí no es delito, pero si se descubre a su autor supondría el final de su carrera, amén de otro tipo de actos disciplinarios. 

El texto no deja lugar a dudas: según el voto privado emitido el pasado febrero, la mayoría conservadora cree necesario derogar el precedente sentado por la sentencia de 1973 (y confirmado en el caso Planned Parenthood contra Casey, de 1992): “[La sentencia de] Roe estaba terriblemente equivocada desde el principio”, escribe Alito, para el que “su motivación fue excepcionalmente endeble y aquella decisión ha tenido consecuencias perjudiciales. Lejos de lograr un consenso nacional en torno al tema del aborto, Roe y Casey atizaron el debate y profundizaron en la división”. Decenas de personas se han concentrado a las puertas del edificio del Alto Tribunal desde la publicación del borrador para protestar. Según un estudio reciente del Pew Research Center, seis de cada diez estadounidenses creen que el aborto debería ser legal en todas o casi todas las circunstancias, mientras que un 54% se manifiesta contrario a la derogación de Roe contra Wade.

“La Constitución no hace ninguna referencia al aborto, y ningún derecho de este tipo está protegido implícitamente por ninguna disposición constitucional”, argumenta Alito en una posición que secundan los magistrados Clarence Thomas, Brett Kavanaugh, Amy Coney Barrett y Neil Gorsuch, estos tres últimos nombrados durante la presidencia de Donald Trump. El fallo definitivo no se espera hasta finales de junio o principios de julio. La mayoría conservadora, seis contra tres, hace poco probable un cambio en la argumentación de la misma.

Una aclaración: si finalmente Roe contra Wade es revocada, eso no significa que el aborto se vuelva ilegal en EE.UU.. Solo que el poder de decisión tornará a los Estados y, por tanto, los más conservadores ya no tendrán obstáculo federal para prohibirlo en su territorio. La distancia entre las dos Américas, una liberal y otra conservadora, se agrandará todavía más.

El GOP y Trump, historia de un amor de conveniencia

Para entender un poco el origen de lo que está ocurriendo hay que irse al último año de legislatura de Obama. A un año de las elecciones, Obama pretendió llenar la vacante dejada por el fallecimiento del juez Anthony Scalia con el moderado Merrick Garland (hoy Fiscal General de Joe Biden). El entonces líder del GOP en el Senado, Mitch McConnell se negó incluso a reunirse con Garland y bloqueó cualquier intento de nominación durante 293 días. El tiempo justo para que Donald Trump se hiciera con la presidencia de EE.UU..

Con Trump en la Casa Blanca, fue el ultraconservador Neil Gorsuch quien ocuparía la vacante de Scalia en el Alto Tribunal. No sería el único. En solo cuatro años, Trump colocaría dos jueces conservadores más: Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett. Los tres en la cincuentena, para una posición que, recordemos, es vitalicia salvo renuncia voluntaria –es el caso de Stephen Breyer cuyo asiento será ocupado por la jueza Ketanji Brown Jackson (51 años) en algún momento de este verano y confirmada por el Senado a propuesta del presidente Biden el pasado 7 de abril. 

Aquel fue el verdadero legado de Trump, un presidente que para hacerse con el poder en el GOP se alió con el ala más conservadora del movimiento republicano estadounidense, la misma que llevaba décadas esperando la oportunidad para asaltar SCOTUS. Un quid pro quo necesario para iniciar la estrategia de demolición de lo conseguido desde la década de los Derechos Civiles. En definitiva, una partida de póker en la que en Estados Unidos siempre se apuesta en una doble vertiente. Por un lado, a medida que crece el poder de SCOTUS decrece el de la Casa Blanca, y viceversa. Por el otro, a medida que decrece el poder del Gobierno federal, crece el de los Estados; también y viceversa. 

Y aquí estamos otra vez: “Es hora de hacer caso a la norma fundamental y devolver el tema a los representantes elegidos por el pueblo”, sentencia el borrador de Alito, en una clara referencia a los gobiernos estatales. En la práctica, la derogación de Roe contra Wade supondría la libertad de los Estados para decidir sobre los derechos reproductivos de 166 millones de mujeres. Insisto, el GOP lleva décadas fraguando esto, y la derrota de Trump hace dos años simplemente potenció el cambio de paradigma en los estados controlados por los republicanos donde sus gobernadores han preparado leyes restrictivas que entrarán en vigor inmediatamente.

Dos países y una puerta hacia el abismo

Hay un país azul demócrata a punto de convertirse en santuario de los derechos de las mujeres y preparándose para acoger una ola de turismo reproductivo. Hay otro rojo republicano, en el que más de una veintena de estados aguardan la confirmación de lo filtrado esta semana. Estados como Oklahoma, cuya Cámara de Representantes aprobó la semana pasada una estricta norma que prohíbe las intervenciones después de la sexta semana de gestación, antes incluso de que la mayoría de las mujeres sepan de su embarazo. O Texas, siempre a la vanguardia de la reacción y no solo en el ámbito sanitario, cuya nueva legislación, promulgada en septiembre y conocida como la “Ley del latido”, propone la persecución de los ciudadanos particulares que ayuden a una persona a poner fin a un embarazo no deseado. Se trataría de una puerta hacia un abismo: según sea interpretada la norma, un taxista que lleve a una mujer a una clínica abortiva, aunque sea en otro Estado, podría ser perseguido judicialmente con penas de hasta 10 años de prisión. Tras Texas y Oklahoma, Florida, Ohio y otros Estados del sur anuncian su intención de convertirse en “santuarios de la vida”. 

Este abismo no tendría por qué circunscribirse a las cuestiones reproductivas. Por ejemplo: en Lawrence contra Texas (2003), SCOTUS usó el mismo argumento de Roe contra Wade (derecho a la privacidad) para determinar que era inconstitucional castigar a las personas por cometer sodomía. Obergefell contra Hodges (2015), que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo y utilizó el derecho a la privacidad y la cláusula de igual protección para hacerlo. Esto podría abrir la puerta para que un Estado trate de desafiar las leyes de matrimonio entre personas del mismo sexo y las distintas legislaciones en relación a la comunidad LGTBQ, que ya están en el punto de mira de los legisladores republicanos. De nuevo Texas, donde se ha llegado a plantear la posibilidad de poner a cargo de las autoridades a los niños trans si estos son apoyados por sus padres en su proceso de transición. Pero hay más: Griswold contra Connecticut (1965), que protege la capacidad de los matrimonios para comprar anticonceptivos sin restricciones gubernamentales. No se trata solo del aborto. O Meyer contra Nebraska (1923), que permite que las familias decidan si quieren que sus hijos aprendan un idioma que no sea inglés. Esto podría abrir la puerta para que Estados antinmigración intenten prohibir el aprendizaje de otros idiomas que no sean el inglés en las escuelas públicas. Incluso, la obligación estatal de ofrecer un sistema público de enseñanza (Plyler contra Doe, 1982), como ha anunciado que va a estudiar el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott. La educación pública nunca ha dejado de estar en el punto de mira republicano. 

También Skinner contra Oklahoma (1942), el fallo que declaró inconstitucional la esterilización forzosa de personas (se hizo con miles de mujeres afroamericanas). Hay quien ha señalado estos días que la caída de Roe contra Wade podría abrir la puerta para que algunos Estados determinaran la esterilización de delincuentes, personas discapacitadas o minorías de todo tipo. Sin duda, también el derecho al voto en un momento en el que en muchos Estados republicanos están aprobándose legislaciones encaminadas a restringir o dificultar el sufragio y que tienen a minorías raciales como principal objetivo.

En el origen de todo está la condición del juez Alito como ‘originalista’ constitucional. Con ese término se conoce a los magistrados que defienden que la Constitución debe interpretarse tal y como fue pensada por sus creadores hace más de dos siglos. Originalistas son también los jueces Thomas, Barrett, Gorsuch e, incluso, Kavanaugh también son originalistas. Los tres nominados por Trump.

Biden contra la Corte Suprema 

Muchos dicen que los senadores son los patricios del imperio americano. No es del todo cierto. Son los miembros de la Corte Suprema, depositarios de un poder casi omnipotente y sin aparente fecha de caducidad. Una situación sin paralelismo en ninguna otra democracia occidental.

El número de asientos en el Alto Tribunal permanece inalterado desde la presidencia de Ulysses S. Grant (1864-1865), y ante la herencia de Trump, no pocas voces llevan defendiendo la idea de que ha llegado el momento de ir a una nueva guerra contra la máxima institución judicial del país. En política estadounidense esto se conoce como Court Packing: que un presidente trate de incrementar –a veces reducir– el número de jueces del Supremo para lograr un tribunal con cierto equilibrio ideológico. En la práctica lo que se busca es una Corte más alineada con la Casa Blanca o el mismo Capitolio. En 1801, John Adams redujo el número de miembros de seis a cinco para evitar que su sucesor, Thomas Jefferson, pudiera nombrar a su propio magistrado. Poco después, el Congreso incrementó de cinco a siete el número de asientos. Andrew Jackson sumó dos más hasta conformar un Tribunal con nueve sillas. Más tarde, Lincoln añadiría una más; mientras que su sucesor, Andrew Johnson, volvería a reducir la alineación a siete, hasta que el mencionado Grant conformara los nueve actuales. 

La posibilidad de sumar nuevos jueces al actual SCOTUS, es algo que cuenta con la oposición frontal del GOP, muy cómodo con la situación actual, mientras que tampoco se ve claro en los círculos de poder más cercanos al presidente. No tanto por su problemática, es completamente legal y hay precedentes, sino porque supondría que la Administración Biden abriera un nuevo frente de batalla –sin cuartel y a todos los niveles, Partido Demócrata incluido–, y con la cita electoral de las elecciones de medio mandato –legislativas– el próximo noviembre. 

El enfrentamiento más sonado entre SCOTUS y la Casa Blanca data de 1933. EE.UU. vivía inmerso en la Gran Depresión y el entonces presidente, Franklin Delano Roosevelt, puso encima de la mesa su primer New Deal, la mayor expansión del Gobierno Federal de la historia de EE.UU. hasta la fecha. Su agenda populista(como fue calificada entonces, algunos dirían hoy socialista) chocó con la oposición frontal de un Tribunal muy conservador y receloso de un poder de Washington en expansión a costa del de los Estados. Todas las iniciativas contenidas en aquel primer New Deal fueron tumbadas por los togados, una tras otra. SCOTUS acababa de mudarse a su nueva y flamante sede y, en 1935, en un editorial publicado por The New Yorker se podía leer: “el nuevo edificio [de SCOTUS] dispone de unas grandes y maravillosas ventanas desde las que arrojar el New Deal”. 

Franklin Delano Roosevelt decidió cambiar de estrategia y reescribir las reglas del juego: amenazó con nominar un nuevo juez por cada miembro mayor de 70 años que se negara a retirarse. Esto suponía añadir seis nuevos magistrados hasta un total de quince. Todos ellos, claro, receptivos, cuando no directamente favorables, a las políticas del presidente. No fue necesario. El Alto Tribunal aflojó, y para 1937 un segundo paquete del New Deal pasó el dictamen de SCOTUS. Fruto de aquella victoria, los ciudadanos de EE.UU. contaron por vez primera con salario mínimo federal, seguridad social (nada que ver con la española) o el derecho de los trabajadores a formar sindicatos. En los siguientes dos años, la mayor parte de los jueces más conservadores optó por retirarse y Roosevelt fue sustituyéndolos. Un nuevo SCOTUS se centraría desde entonces en el ámbito de los llamados “derechos individuales”, un rincón al que nadie había hecho demasiado caso desde el punto de vista constitucional. Este sería el germen de lo que se consumaría en los años sesenta, y cuyas bases comenzaron a asentarse en 1952 con la sentencia de Brown contra Board of Education, que supuso el inicio del fin de la segregación racial en el sistema educativo y, por extensión, en todo el país. 

El problema hoy es que Biden no es Roosevelt, y sí un presidente mucho más débil, con un partido más dividido y una oposición mucho más escorada hacia la derecha. 

No se trata del aborto, insisto. Se trata, una vez más, de derechos civiles y en último término del equilibrio de poderes entre Washington y los Estados. Un sector de la sociedad estadounidense, la ultraderecha religiosa, ha unido sus fuerzas a la élite más conservadora y libertaria a nivel económico, y ha decidido que ya basta. Que hay que poner orden en unas libertades civiles que tachan de libertinaje, contrarias incluso al modo de vida americano. El derecho al aborto es el primer asalto. 

McCorvey, la Jane Roe original, no pudo beneficiarse de su lucha: fue madre de una niña en junio de 1970 que acabaría dando en adopción. Se convirtió, sin quererlo, en un símbolo de la lucha por los derechos reproductivos de las mujeres en Estados Unidos. Con posterioridad cambió de idea, y se convirtió en una convencida antiabortista. Ello no impidió que su caso garantizase constitucionalmente el derecho a interrumpir un embarazo hasta la semana número 23, en la que se fija la viabilidad del feto, y el derecho de millones de mujeres a decidir sobre su propio cuerpo en condiciones de legalidad y salubridad. 

“En muchas otras ocasiones, este Tribunal ha anulado importantes decisiones constitucionales…”, dice el texto de Alito. “Sin esas decisiones, la ley constitucional estadounidense tal y como la conocemos sería irreconocible, y este sería un país diferente”. Lo que nadie podría sospechar es que el país podría regresar en 2022 a un tiempo en el que una mujer debía cambiar de Estado o jugarse la vida y la libertad en la clandestinidad si decidía no ser madre.

Por Diego E. Barros 8/05/2022

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En Moscú, el Ministerio de Defensa ruso llevó a cabo los ensayos preliminares del tradicional desfile militar del 9 de mayo, en el que se recuerda la victoria sobre la Alemania nazi en 1945.Foto Afp

Washington. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, cree que no puede darse el lujo de perder en Ucrania y está doblando su apuesta en la guerra, pero no muestra signos de planear el uso de armas nucleares tácticas, comentó ayer Bill Burns, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, siglas en inglés).

A pesar del fracaso de las fuerzas rusas en capturar Kiev y sus dificultades en los principales frentes en la región sureste del Donbás, el líder ruso persiste en su opinión de que sus tropas pueden derrotar a las de Ucrania, afirmó Burns, a pesar de derrotas clave en el campo de batalla, afirmó el jefe del espionaje estadunidense en una conferencia del diario Financial Times. Creo que tiene un estado de ánimo en el que no cree que pueda darse el lujo de perder.

De acuerdo con Burns, Putin está preocupado desde hace años por Ucrania, que fuera parte de la Unión Soviética, en una “combinación ‘inflamable’ de agravio, ambición e inseguridad”.

Apostó mucho por sus decisiones para lanzar esta invasión. Creo que en este momento está convencido de que redoblar su esfuerzo le permitirá progresar.

Burns, ex embajador de Estados Unidos en Rusia que estudió a Putin, afirmó que ni la CIA ni otras agencias de inteligencia occidentales ven señales de que Moscú esté preparado para desplegar armas nucleares tácticas para obtener una victoria en Ucrania o atacar a los partidarios de Kiev.

El Kremlin puso sus fuerzas nucleares en alerta máxima poco después de lanzar la ofensiva el 24 de febrero. Desde entonces, Putin ha hecho amenazas apenas veladas que insinúan su voluntad de desplegar arsenal nuclear táctico si Occidente interviene directamente en el conflicto de Ucrania.

No vemos, desde el punto de vista de la comunidad de inteligencia, evidencia práctica en este punto de la planificación rusa para el despliegue o incluso el uso potencial de armas nucleares tácticas, señaló el director.

Burns no ofreció ninguna evaluación de la situación actual en el campo de batalla, pero sostuvo que China, país al que Washington ahora ve como su principal adversario, estudia de cerca las lecciones de la guerra y lo que significa para sus planes de tomar el control de Taiwán.

El presidente chino, Xi Jinping, sigue pensando en incorporar Taiwán, por la fuerza si es necesario, afirmó Burns. Pero Pekín se ha sorprendido por el mal desempeño de las fuerzas militares rusas, así como por la dura resistencia de la sociedad ucrania y el fuerte apoyo que Occidente ha brindado a Kiev, añadió el número uno de la CIA. La experiencia rusa en Ucrania probablemente esté afectando el cálculo de China sobre cómo y cuándo intentará hacerse con la isla, que considera una provincia renegada.

El secretario de Estado estadunidense, Antony Blinken, acusó a Putin, de efectuar un ejercicio de manipulación histórica para justificar lo que describió como la brutal guerra que el mandatario ha emprendido contra Ucrania sin mediar provocación.

En un mensaje emitido con motivo del aniversario de la victoria aliada contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, Blinken pidió a la comunidad internacional que “se resista ante aquellos que persiguen manipular la memoria histórica para alcanzar sus propias ambiciones. El presidente Putin intenta tergiversar la historia para intentar justificar su guerra brutal contra Ucrania, en la cual no medió provocación, señaló.

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Viernes, 06 Mayo 2022 05:47

Detrás del cartel

Detrás del cartel

Cómo las empresas estadounidenses financian la prohibición del aborto

Estados Unidos está a pocos días de perder su histórica protección federal al derecho al aborto legal. Detrás de la retórica feminista de sus megaempresas se esconde el dinero que estas compañías destinan a los políticos ultraconservadores.

Un borrador interno de la Corte Suprema de Estados Unidos, publicado por Politico el lunes 2, indica que el máximo tribunal anularía la jurisprudencia sentada por el célebre caso Roe versus Wade, lo que eliminará las protecciones constitucionales para el aborto legal, que han estado vigentes en ese país durante 48 años. «La sentencia de Roe versus Wade estaba terriblemente equivocada desde un comienzo», escribe en el borrador filtrado el juez Samuel Alito. Según los informes, la posición de Alito cuenta con el apoyo de otros cuatro jueces conservadores del tribunal. El grupo incluye a tres jueces designados recientemente por el expresidente Donald Trump: Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett.

Es técnicamente posible que uno o más de estos jueces cambien de opinión antes de que se publique oficialmente la decisión. Pero parece muy probable que las protecciones federales para el aborto legal se evaporen en unas semanas. Dieciocho estados estadounidenses ya tienen preparadas leyes que en la práctica prohibirán el aborto en todos los casos tan pronto como Roe sea revocado (aunque algunos de estos estados tienen excepciones por violación, incesto o la vida de la madre). Otros cuatro estados prohibirán el aborto después de las seis semanas: antes, incluso, de que muchas mujeres sepan que están embarazadas.

Las fuerzas contrarias al aborto legal han estado presionando para lograr este resultado desde el momento mismo en que se zanjó el caso Roe versus Wade, en 1973. Pero el esfuerzo ha cobrado un impulso significativo desde 2016, con la elección de Trump. Requirió de la acumulación y el ejercicio de poder tanto a escala federal como estatal, con tres objetivos claros.

  1. EL CONTROL REPUBLICANO DEL SENADO

Después de que el juez de la Corte Suprema Antonin Scalia muriera en febrero de 2016, el líder de la mayoría en la Cámara Alta, Mitch McConnell, republicano por Kentucky, se negó a permitir que el Senado considerara siquiera el candidato a reemplazar a Scalia, elegido por el entonces presidente, Barack Obama, a pesar de que a Obama le quedaba casi un año de mandato. Sin embargo, después de que Trump fuera elegido en 2016, McConnell modificó las reglas obstruccionistas de la cámara para aprobar la nominación de Gorsuch y Kavanaugh, y, aunque la magistrada progresista Ruth Bader Ginsburg murió pocas semanas antes de que Trump perdiera su reelección, McConnell forzó la nominación de la ultraconservadora Coney Barrett como reemplazo de Bader Ginsburg. Lo cierto es que ninguna de estas nominaciones hubiera sido posible sin el control republicano del Senado, y el grupo más importante involucrado en asesorar y financiar la elección de candidatos republicanos para ese órgano es el Comité Senatorial Republicano Nacional (NRSC, por sus siglas en inglés).

  1. EL CONTROL REPUBLICANO DE LAS LEGISLATURAS ESTATALES

Animadas por este nombramiento en la Corte Suprema de magistrados que eran abiertamente hostiles a la jurisprudencia sentada por Roe versus Wade, las legislaturas estatales controladas por políticos contrarios al aborto legal se dedicaron a aprobar prohibiciones a nivel estatal. El grupo más importante involucrado en asesorar y financiar la elección de candidatos republicanos para las legislaturas estatales es el Comité de Liderazgo Estatal Republicano (RSLC, por sus siglas en inglés).

  1. EL CONTROL REPUBLICANO DE LAS GOBERNACIONES

No es suficiente que las legislaturas estatales aprueben la prohibición del aborto. Necesitan un gobernador contrario al aborto legal que convierta esas prohibiciones en ley. El grupo más importante involucrado en asesorar y financiar la elección de candidatos republicanos para las legislaturas estatales es la Asociación de Gobernadores Republicanos (RGA, por sus siglas en inglés).

Acumular tanto poder no es fácil y, en Estados Unidos, es tremendamente caro. Pero las fuerzas contrarias al aborto legal tuvieron un aliado fundamental: las grandes empresas. Un análisis de Popular Information sobre donaciones políticas corporativas encontró que 13 empresas importantes han donado más de 15 millones de dólares al NRSC, el RSLC y la RGA desde 2016.

Esta cifra es apenas una pequeñísima muestra del papel que las grandes empresas estadounidenses han desempeñado para poner fin a las protecciones constitucionales al derecho al aborto. Primero, solo incluye a 13 grandes compañías e, incluso dentro de ese reducido grupo, no incluye las contribuciones PAC (sigla de Comité de Acción Política, en español), que se donan directamente a las campañas individuales de los políticos. No incluye tampoco dinero donado al NRSC, el RSLC y la RGA por cámaras empresariales. También excluye el apoyo empresarial a organizaciones sin fines de lucro contrarias al aborto legal, como la Heritage Foundation y la Federalist Society, porque esas contribuciones no están obligadas por la ley a ser de naturaleza pública.

Pero esta cifra limitada deja en claro el papel central del dinero de las grandes empresas en la reversión inminente de Roe versus Wade, incluido el dinero de muchas corporaciones que dicen ser campeonas de los derechos y la igualdad de las mujeres, como las que aparecen en la siguiente lista.

Amazon: El CEO de Amazon, Andy Jassy, afirma que la compañía promueve «la igualdad de género y el empoderamiento en el lugar de trabajo, el mercado y las comunidades». El lunes, Amazon anunció que «pagará anualmente [a sus empleados] hasta 4 mil dólares en gastos de viaje por tratamientos médicos que no impliquen riesgo de vida, incluidos abortos». La asignación se aplicará «si una operación no está disponible en un radio de 160 quilómetros de la casa de un empleado». Pero desde 2016, Amazon ha donado 974.718 dólares a comités políticos contrarios al aborto legal, incluidos 75 mil al NRSC, 789.718 a la RGA y 110 mil al RSLC.

AT&T: En el Informe de Diversidad, Igualdad e Inclusión 2020 de AT&T, su CEO, John Stankey, dijo que uno de los «valores centrales» de la compañía es «la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres». El 26 de agosto, AT&T celebró el Día de la Igualdad de la Mujer, diciendo que era «un día para reflexionar sobre los muchos desafíos que aún enfrentan las mujeres en nuestra sociedad para lograr la equidad». La compañía dijo públicamente que «las mujeres empoderadas son claves para el éxito de sus comunidades». Pero, desde 2016, AT&T ha donado 1.472.827 dólares a comités políticos contrarios al aborto legal, incluidos 330 mil al NRSC, 984.827 a la RGA y 158 mil al RSLC. AT&T también ha sido uno de los principales donantes PAC de políticos estatales individuales que impulsan la prohibición del aborto.

Citi: La compañía financiera dice que «está tomando medidas para promover la equidad de género dentro de sus oficinas y en las comunidades de todo el mundo». En un informe de 2017, Citi dijo que uno de los obstáculos que frenan a las mujeres en la economía son las «restricciones a sus derechos reproductivos». La compañía dice querer crear un mundo donde «los derechos de las mujeres sean reconocidos y las mujeres estén empoderadas para ser participantes libres e iguales en una economía global robusta, sostenible e inclusiva». En marzo, Citi anunció que «cubriría los costos de viaje de los miembros del personal radicado en Estados Unidos que tienen que viajar fuera de su estado de origen para practicarse un aborto». Pero, desde 2016, Citi ha donado 685 mil dólares a comités políticos contrarios al aborto legal, incluidos 90 mil al NRSC y 595 mil al RSLC.

Coca-Cola: La empresa dice que «existe evidencia abrumadora de que lograr la igualdad y el empoderamiento de las mujeres tiene amplios efectos buenos para la sociedad». Pero, desde 2016, Coca-Cola ha donado 2.624.000 dólares a comités políticos contrarios al aborto legal, incluidos 105 mil al NRSC, 2.325.000 a la RGA y 194 mil al RSLC.

Google: «Luchamos por un futuro donde haya equidad en todo el mundo, igualdad de oportunidades para el éxito en todos los campos y donde las mujeres estén seguras tanto online como en el mundo físico», ha dicho la compañía. El 8 de marzo, Google tuiteó que está «trabajando para ayudar a las mujeres a priorizar sus necesidades, poniendo énfasis en su seguridad y salud, creando oportunidades equitativas y celebrando sus logros». Pero, desde 2016, Google ha donado 525.702 dólares a comités políticos contrarios al aborto legal, incluidos 195 mil al RSLC, 225.702 a la RGA y 105 mil al NRSC.

Walmart: La cadena de retail dice estar comprometida «a celebrar, desarrollar y animar a las mujeres de todo el mundo, tanto dentro de la empresa como en las comunidades a las que esta sirve». En 2019, la compañía tuiteó que «empoderar a las mujeres crea valor compartido: es bueno para la sociedad y es bueno para los negocios». Pero, desde 2016, Walmart ha donado 1.140.000 dólares a comités políticos contrarios al aborto legal, incluidos 755 mil a la RGA, 195 mil al NRSC y 190 mil al RSLC.

Otros grandes contribuyentes a comités partidarios contrarios al aborto legal incluyen a General Motors (2.405.900), Comcast (1.869.604), CVS (1.380.000), Verizon (901.150), Walgreens (496.700), Wells Fargo (471.800) y T-Mobile (343.400).

Por Judd LegumRebecca Crosby
6 mayo, 2022

(Publicado originalmente en Popular Information. Traducción de Brecha.)

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Mueren un palestino y un guardia israelí en nuevos enfrentamientos en Cisjordania

En la Explanada de las Mezquitas, 57 musulmanes heridos; temen que el conflicto se recrudezca

Cisjordania. Un guardia israelí y un joven palestino murieron en hechos separados registrados entre la noche de ayer y la madrugada de hoy en Cisjordania ocupada, informaron fuentes de ambas partes.

En el primer incidente, un guardia estacionado en la entrada de la colonia cisjordana de Ariel murió tras ser blanco de disparos por parte de dos asaltantes que se dieron a la fuga en auto, indicaron el ejército y socorristas israelíes. Mientras el palestino de unos 20 años fue alcanzado en el pecho "por una bala viva" durante una operación del ejército israelí en la ciudad de Azzun, señaló el ministerio palestino.

Además, al menos 57 fieles musulmanes resultaron heridos ayer en enfrentamientos con la policía israelí en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, informaron fuentes médicas, mientras persiste la violencia durante el mes sagrado musulmán del Ramadán en un lugar también venerado por los judíos en la Explanada de las Mezquitas.

La policía israelí reportó que sus fuerzas intervinieron cuando cientos de personas empezaron a lanzar piedras y fuegos artificiales y se acercaron al Muro de los Lamentos, donde se celebraba un culto judío. Una oficial resultó herida por una piedra y un árbol fue incendiado por los fuegos artificiales, indicó la fuerza pública.

Testigos de Reuters dijeron que los uniformados de Tel Aviv entraron en el recinto después de las oraciones de la mañana del Ramadán y dispararon balas de goma y granadas aturdidoras contra una multitud de unos 200 palestinos, algunos de los cuales estaban lanzando piedras. Los uniformados también utilizaron un dron para lanzar gas lacrimógeno.

El aumento de la violencia ha hecho temer un recrudecimiento en un conflicto más amplio como la guerra del año pasado entre Israel y el movimiento palestino Hamas, que gobiernan la franja de Gaza.

Los combatientes "tienen los dedos en los gatillos de los rifles y defenderemos la mezquita de Al-Aqsa con todas nuestras fuerzas", expresó el funcionario del grupo Hamas, Mushir al-Masri, durante un mitin en el norte de Gaza.

Desde marzo, las fuerzas israelíes han matado al menos a 29 palestinos en redadas en la ocupada Cisjordania y otras 14 personas han muerto en ataques callejeros árabes dentro de Israel, según los médicos. A lo largo de las recientes dos semanas, unos 300 palestinos han resultado heridos en enfrentamientos con tropas de Tel Aviv en este lugar de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

En tanto, miles participaron ayer en manifestaciones en Teherán, capital de Irán, para conmemorar el Día de Jerusalén, una fecha que según Irán es una ocasión para mostrar apoyo a los palestinos.

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El misil balístico intercontinental de propulsión nuclear Satan-2. — Ministerio de Defensa ruso / Reuters

La tensión entre Occidente y Rusia aumenta las amenazas del eventual uso por parte de Moscú de armas nucleares para conseguir sus objetivos en la invasión del país vecino. Pero, ¿son creíbles las advertencias rusas sobre un conflicto nuclear en Europa? ¿O quizá forma parte de la retórica de Moscú para detener el imparable apoyo exterior a Ucrania?

 

La ofensiva rusa en el este de Ucrania se ha acelerado en esta última semana, cuando se han cumplido ya dos meses desde el comienzo de la invasión y se acerca la fecha simbólica del 9 de mayo. Esa jornada, Rusia celebra el Día de la Victoria sobre el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial y en Moscú se apuntaba como un posible hito en la guerra contra Ucrania, con algún importante anuncio triunfal por parte del presidente Vladímir Putin en la Plaza Roja. Sin embargo, y aunque el avance ruso continúa en la zona del Donbás y el sur ucraniano, los miles de millones de dólares añadidos por Estados Unidos a la ayuda militar a Ucrania y el anuncio del envío de carros de combate con capacidad antiaérea y de artillería pesada por Alemania y otros países auguran una guerra aún larga y un mayor desgaste que quizá sea imposible de asumir por el ejército ruso.

Esta semana, Rusia realizó con éxito la prueba de un misil balístico RS-28 Sarmat, también conocido en la terminología de la OTAN como Satán 2. El misil fue disparado desde el cosmódromo de Plesetsk, a orillas del Mar Blanco, e impactó en un blanco del polígono militar de Kura, en Kamchatka, este de Rusia y a más de 6.000 kilómetros. Este misil intercontinental, capaz de portar hasta quince ojivas nucleares, fue presentado por Putin hace cuatro años como una de las armas más poderosas del arsenal ruso, capaz de destruir un objetivo en cualquier punto del planeta.

Si bien la prueba con éxito del Satán 2 sube muchos grados la tensión en un mundo en el que los acuerdos regulares de contención atómica parecen solo un mito del pasado, la amenaza principal en estos momentos reside en las armas nucleares tácticas, cuyo uso no había pesado de forma realista en los planes estratégicos de las grandes potencias desde la caída de la Unión Soviética en 1991. Rusia podría disponer de dos mil armas de este tipo, que tienen un alcance mucho menor y pueden ser utilizadas para eliminar bastiones concretos de resistencia, columnas de tanques y unidades estacionadas del ejército enemigo. También pueden aniquilar áreas de poblaciones y los puestos de mando y decisión del contrincante. Una de estas armas tácticas podría, en este sentido, descabezar el Gobierno ucraniano y dar un giro inesperado a la guerra en cuestión de horas.

La primera alarma nuclear en torno al conflicto armado de Ucrania la dio Putin el pasado 27 de febrero, apenas tres días después de comenzar la invasión. El jefe de Estado ordenó poner "las fuerzas de contención del Ejército ruso en un modo especial de servicio de combate". Ese contingente incluye precisamente las armas nucleares rusas. Dos meses después de comenzar la contienda fue de nuevo tajante: "Si alguien, quiero subrayarlo, pretende interferir en los acontecimientos en marcha y crear amenazas estratégicas inadmisibles para Rusia, responderemos con ataques relámpago y demoledores".

La amenaza de utilizar armas atómicas por parte de Rusia ha sido tomada como una muestra de vana retórica por el Gobierno ucraniano, como dijo el ministro de Asuntos Exteriores Dmitro Kuleba, para quien las afirmaciones realizadas por Putin y otros miembros de la cúpula de poder rusas son solo una baladronada y una muestra de que "Moscú siente la derrota en Ucrania".

Pero después de que el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, insistiera también esta semana en que el peligro de una guerra nuclear "es serio y real", una pregunta más concreta sobrevuela los centros de decisión en Washington, Londres y Bruselas aunque sea de momento una hipótesis poco creíble: ¿Cuál debería ser la respuesta occidental ante un ataque nuclear táctico ruso en Ucrania? ¿Llevaría inmediatamente a una escalada nuclear irremediable o hay previstas otras formas de contención ante un desarrollo bélico de esas características?

Las armas nucleares tácticas figuraron en los manuales de combate básicos tanto de la OTAN como del Pacto de Varsovia durante toda la Guerra Fría como parte de los planes de avance rápido en territorio enemigo y descartando el uso de bombas atómicas estratégicas, de mayor capacidad de destrucción. Las armas nucleares tácticas tienen una fuerza destructiva que oscila entre el kilotón y los 50 kilotones (aunque hay alguna de hasta cien kilotones). La bomba que destruyó Hiroshima estaba en torno a los quince kilotones.

No hay una hoja de ruta clara que marque el rumbo a seguir si una de las partes enfrentadas utiliza una cabeza nuclear táctica en un teatro de operaciones específico, especialmente porque en estos momentos no hay un solo comando único en Europa que pueda tomar esa decisión. En tiempos de la Guerra Fría, el llamado "balance de terror" que garantizaba la paz consideraba como un tema a evitar el del uso de las bombas atómicas, pues el resultado parecía evidente: la "total destrucción mutua asegurada", otro de los conceptos de la época.

La guerra de Ucrania parece haber acabado con estas consideraciones. Hay dos líderes, Putin y el presidente estadounidense Joe Biden, el principal aliado de Ucrania, que han manifestado en diversas ocasiones desde que empezó el conflicto su intención de ver al enemigo arrodillado y desarmado. El panorama es muy preocupante en este sentido, pues la retórica de guerra ha superado en algunos casos aquella vertida en los trece días de la Crisis de los misiles soviéticos llevados a Cuba, que, en 1962, puso al mundo al borde de la hecatombe nuclear.

No solo es Rusia la que tiene en sus documentos sobre disuasión nuclear, el último de 2020, la previsión de utilizar armas atómicas en caso de que se ponga en juego su "supervivencia". El propio Biden ha firmado un memorándum que contempla el uso de armas atómicas por Estados Unidos en respuesta a un ataque nuclear o químico. ¿Qué sucedería, por ejemplo, si Rusia atacara un blanco militar en Ucrania, por ejemplo, la siderúrgica de Azovstal, en Mariúpol, donde aún resisten cientos o quizá miles de soldados ucranianos y que impide el control efectivo ruso de esa ciudad del Mar Negro? Ucrania no pertenece a la OTAN y el artículo 5 no podría ser invocado. ¿Pero cuál sería la reacción de Washington y Bruselas, que han prometido hasta la saciedad llevar hasta el final la defensa de Ucrania en el marco de una guerra convencional?

¿Y en qué condiciones estaría Putin dispuesto a utilizar un arma que seguramente le daría una superioridad demoledora sobre el ejército ucraniano? No parece estar en juego la supervivencia de Rusia, pero ¿emplearía Putin esas armas para garantizar su propia supervivencia política? Y una pregunta clave e independiente de la respuesta que pudieran dar Estados Unidos y la OTAN a la detonación de una de estas ojivas nucleares: ¿Cuál sería la reacción de China? Este es uno de los mayores riesgos que podría tener Moscú a la hora de emplear un arma nuclear del tipo que sea. Parece poco probable que Pekín siguiera respaldando a Moscú, aunque fuera indirectamente. El ejemplo del uso de un arma de este tipo pondría a China en un compromiso inasumible. La tensa rivalidad entre sus vecinos India y Pakistán, y las propias diferencias chinas con Nueva Delhi, con la posibilidad de que pudiera ser detonado uno de estos artefactos en las fronteras del Himalaya, hacen poco probable una aquiescencia de China con semejante decisión por parte de Moscú en Ucrania y posiblemente llevarían a una ruptura clara con sus socios rusos.

Serguéi Karagánov, quien fuera asesor de Putin y del presidente Borís Yeltsin, señaló en una reciente entrevista al diario digital indio The Statesman que, para la élite rusa, la guerra de Ucrania es "una guerra existencial" y, por eso, "Putin no puede permitirse una derrota". Karagánov, presidente honorario del Consejo para la Política Exterior y de Defensa, uno de los principales centros de análisis rusos, dijo que, si se observa la historia de la estrategia nuclear estadounidense, parece poco probable que Washington defendiera Europa, y menos aún Ucrania, con armas atómicas. Sin embargo, precisó, en este conflicto "existe la posibilidad de una escalada militar y ese es un escenario abismal. Confío en que se pueda alcanzar algún tipo de acuerdo de paz entre nosotros y los Estados Unidos, y entre nosotros y Ucrania, antes de que se avance más en esa peligrosa dirección".

29/04/2022 23:21

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Sábado, 30 Abril 2022 06:33

Ucrania: guerra larga, guerra corta

Vista de una agenda y un libro entre la destrucción causada por los bombardeos, en Borodianka (Ucrania).- EFE

Han pasado más de dos meses desde que comenzara la invasión rusa de Ucrania. Durante estas semanas la guerra ha pasado por distintas etapas. La primera de ellas, el cerco a Kiev, pretendía la caída del gobierno de Zelenski y la toma del control del poder político en Ucrania por parte de Kremlin. Esto es la implantación de un gobierno títere que obedeciera órdenes de Moscú y que no tuviera tendencias pro-occidentales. Es decir, construir una relación con Kiev similar a la que existe con Minsk. El fracaso en la consecución de este objetivo provocó un cambio de planes en el despliegue del ejército ruso que le han llevado a centrarse, no ya en el control del país, sino en la parte oriental del mismo, la región del Donbás. Algo a todas luces mucho más factible dadas las pérdidas sin resultado obtenidas en el frente de Kiev. Esta segunda fase anunciada por el Estado Mayor ruso vuelve a centrarse en el control del territorio que sirvió como excusa para iniciar las hostilidades contra Ucrania.  De hecho, la virulencia con que la artillería rusa se ha ensañado contra las ciudades de Kharkiv/Jarkov y Mariupol muestra la necesidad que tiene el Kremlin de ofrecer algún tipo de victoria ante su propia población cuando se aproxima el 9 de mayo, Día de la Victoria en Rusia.

Esta guerra está dejando ver las costuras de tres errores estratégicos que ha cometido Moscú. El primero, pensar que Zelenski no aguantaría y que se generaría un vacío de poder que le permitiría controlar a una descarriada Ucrania de su deriva occidentalizadora. También contaba la inteligencia rusa con que una buena parte de la opinión pública ucraniana, al menos la rusófona, estaría de acuerdo en que Moscú tomará el control del poder en Kiev y que aquellos que opusieran resistencia serían fácilmente derrotados. Pero ni los rusófonos querían ser conquistados por Rusia, ni la derrota se ha conseguido frente a, una mayoría, de ucranianos, que están oponiendo una resistencia feroz ante el ejército invasor.

El tercero sería, sin duda, la firmeza en la respuesta del eje transatlántico liderado, como no, por Estados Unidos. Las previsiones el Kremlin con contaban con una respuesta de unidad frente a la invasión. Se observaba, por el contrario, este momento como propicio al percibir una fuerte debilidad en el liderazgo de EEUU y de una creciente división en el seno de la UE. Sin embargo, de nuevo aquí se equivocaron las previsiones. De hecho, la reacción de los miembros del Consejo Europeo y las medidas adoptadas han sorprendido a propios y extraños, no sólo por la contundencia de estas, sino también porque han incorporado acciones nunca vistas en el marco de la Unión. Varios son los instrumentos utilizados por el bloque occidental agrupados en dos bloques, las sanciones y el envío de armas a Ucrania.

Este pivote tiene una doble lectura. Por un lado, permite mostrar unidad frente al Kremlin. Pero además tiene por objeto debilitar económicamente a Rusia y reforzar a Ucrania militarmente para permitirla resistir frente a un enemigo mucho más poderoso. Por otro, impulsa una política de bloques, en este caso liderado por Washington, lo que hace que la UE pierda (más) capacidad estratégica. También ataca a la totalidad de la sociedad rusa y, por tanto, hace recaer la responsabilidad de la guerra no sobre Putin, sino sobre todo el pueblo ruso generando rusofobia y también victimizando a la propia sociedad que se cierra en torno a su líder que sale reforzado de la situación.  Pero, además, el envío de armas a Ucrania para que pueda ejercer su derecho a la legítima defensa, lo que hace es prolongar el conflicto y convierte la guerra en una de desgaste.

El debate ante el que nos encontramos no es menor. Se trata de optar, de elegir, entre una guerra corta o una guerra larga. Una guerra corta equivaldría a una victoria parcial rusa y a una pérdida territorial sustantiva por parte de Kiev, ya que a Crimea se sumarían también, al menos, las regiones del Donbas. Un alto el fuego a propuesta de Moscú una vez tenga controlado este territorio y el corredor que lo une hasta Crimea no es descartable. La cuestión entonces es, ¿aceptarían Zelenski y los aliados un alto el fuego en estos términos?  En caso de acceder a un acuerdo de esta naturaleza a buen seguro el mandato del presidente ucraniano estaría en el punto de mira de parte de las posiciones ucranianas más nacionalistas. Por su parte los aliados dan por descartada, al menos por el momento, esta opción, pero no se conocen que harían si se diera el caso. La alternativa a lo anterior es una guerra larga. Una guerra de desgaste alimentada por occidente gracias al envío de armas a Ucrania que se prolongaría durante meses o incluso años con la esperanza de ir debilitando al régimen de Putin y eventualmente hacerle caer tal y como han manifestado altos funcionarios norteamericanos.

Ante este binarismo en los escenarios posibles es imprescindible la articulación de propuestas políticas que intenten abordar la situación de manera compleja. Es falso el dicho de que las guerras se ganan solo en el campo de batalla. Un alto el fuego planteado como victoria parcial de Rusia no resolverá la situación creada, tampoco la prolongación de la guerra en el tiempo lo hará. Por tanto, a pesar de las dificultades se hace imprescindible templar las posiciones y los discursos, al menos los que estén en nuestra mano, huir de la demagogia que incita a pensar que no se negociará con Rusia y ser conscientes de que todas las guerras han terminado porque alguien se ha sentado a hablar con otro alguien. Y, por último, quizás lo más importante de todo, saber que piensan y que quieren los ucranianos y ucranianas porque ellos son los principales perdedores de esa guerra.

Por Ruth Ferrero-Turrión, profesora de Ciencia Política y Estudios Europeos en la UCM

29/04/2022

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Estados Unidos cree que Ucrania puede derrotar a Rusia con el "equipamiento adecuado"

Moscú declaró este lunes "persona non grata" a 40 diplomáticos alemanes en respuesta a una medida similar adoptada por Berlín, y el canciller Serguei Lavrov aseguró que su país sigue abierto a negociar con Ucrania para esquivar el peligro "real" de una Tercera Guerra Mundial.

 

Estados Unidos cree que Ucrania puede ganar la guerra contra Rusia si cuenta con el "equipamiento adecuado", dijo el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, luego de un histórico viaje a Kiev junto al secretario de Estado Antony Blinken. Rusia declaró este lunes "persona non grata" a 40 diplomáticos alemanes en respuesta a una medida similar adoptada por Berlín el pasado cuatro de abril, y el canciller Serguei Lavrov aseguró que su país sigue abierto a negociar con Ucrania para esquivar el peligro "real" de una Tercera Guerra Mundial. Por su parte el secretario general de la ONU, António Guterres, le expresó al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, su apoyo a la mediación que Ankara está llevando a cabo para tratar de detener el conflicto.

"Están convencidos de que pueden ganar"

"La primera cosa para ganar es creer que se puede ganar. Y ellos están convencidos de que pueden ganar", le dijo Austin a periodistas después de que él y Blinken se reunieran con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. "Pueden ganar si tienen buenos equipamientos y el apoyo adecuado", subrayó el secretario de Defensa estadounidense. 

Luego de las discusiones, Austin afirmó que Estados Unidos espera que la capacidad militar de Rusia quede debilitada "al punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania". Austin y Blinken anunciaron en concreto que los diplomáticos estadounidenses iniciarán esta semana un regreso gradual a Ucrania y el envío de 700 millones de dólares en ayuda militar adicional

Desde hace meses Zelenski le viene pidiendo a los países occidentales armas pesadas, incluyendo artillería y aviones de combate, asegurando que las fuerzas ucranianas podrían cambiar el rumbo de la guerra con más potencia de fuego. Los llamamientos parecen tener eco: varios países de la OTAN se comprometieron en los últimos días a proporcionar armas pesadas y equipos a Ucrania, pese a la protesta de Moscú.

Rusia expulsa a 40 diplomáticos alemanes 

En Rusia, el presidente Vladimir Putin acusó a Estados Unidos y sus aliados de tratar de "partir a la sociedad rusa y destruir a Rusia desde adentro" con una batería de "sanciones sin precedentes". En paralelo un comunicado oficial del ministerio de Relaciones Exteriores expresó que "al embajador de Alemania se le entregó una nota sobre la declaración de 'persona non grata' a 40 miembros de las representaciones diplomáticas alemanas en Rusia".

Al embajador alemán, Geza Andreas von Geyr, se le expresó la "enérgica protesta" de Moscú por la decisión "abiertamente hostil" de expulsar a 40 diplomáticos rusos. De acuerdo con la Cancillería, ese paso de las autoridades alemanas "está motivado por una afirmación absolutamente falsa" de que los diplomáticos rusos "tenían como objetivo socavar la libertad de Alemania" y la "cohesión de la sociedad alemana", así como por "especulaciones sobre lo que está sucediendo en Ucrania".

El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, aseguró este lunes que su país continuará las negociaciones de paz con Ucrania pero acusó a Kiev de "aparentar" que las lleva a cabo, y advirtió del peligro "real" de una Tercera Guerra Mundial. "La buena voluntad tiene límites. Y si no es recíproca, no contribuye al proceso de de negociaciones", declaró Lavrov, citado por agencias de noticias rusas. 

Guterres respalda la mediación turca

Mientras tanto el secretario general de la ONU, António Guterres, coincidió con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en la necesidad de un inmediato alto el fuego en Ucrania, en una escala previa a sus encuentros de este martes con el presidente Putin, y luego con Zelenski. Aunque no hubo encuentro con los medios después de la reunión, Naciones Unidas informó que el objetivo común de ambos líderes es "poner fin a la guerra cuanto antes y crear las condiciones para terminar con el sufrimiento de los civiles".

Guterres y Erdogan remarcaron además la "necesidad urgente" de que haya "acceso efectivo" a través de corredores humanitarios para evacuar a civiles y suministrar ayuda a las comunidades afectadas por el conflicto, siempre según la versión de la ONU. El gobierno turco ha protagonizado hasta ahora el principal esfuerzo de mediaciónentre Rusia y Ucrania, con varias reuniones entre las dos partes en las que llegó a discutirse un posible plan de paz, pero ahora mismo las negociaciones permanecen congelada.

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Viernes, 22 Abril 2022 06:02

La economía política de la revuelta

La economía política de la revuelta

Oaxaca 2006, Quito 2019, Cali 2021. Son apenas algunas de las ciudades latinoamericanas que protagonizaron revueltas que duraron semanas y hasta meses. Cuando la rebelión supera los tiempos breves de la insurrección y se instala aferrándose a espacios que las insurgencias convierten en territorios de la liberación, apremian las preguntas.

¿Cómo se sostienen los rebeldes, que por momentos suman porciones importantes de la población? ¿Qué hacen para reproducir su vida material, desde la alimentación hasta la salud, cuando la vida económica ha sido paralizada?

En recientes estancias en Cali y Bogotá pude conocer en detalle cómo se organizaba la vida cotidiana durante la revuelta, un periodo que abarcó entre 60 y 90 días según las ciudades. Las personas no acudían a sus empleos o no podían trabajar en la economía informal porque no funcionaban el transporte y el comercio.

La actividad para asegurar la sobrevivencia se había volcado hacia la protesta, sobre todo en los barrios populares. No se abandonaron los intercambios ni la actividad productiva, se redireccionaron para alimentar la revuelta. La economía formal capitalista, tanto la que paga salario como la llamada "informal", quedó desarticulada y sus energías se volcaron hacia la resistencia al despojo.

Esas energías hicieron posible que miles de personas vivieran solidariamente durante semanas y que cubrieran sus necesidades, materiales y espirituales, viviendo en común. Los 28 puntos de resistencia que funcionaron en Cali aseguraron la alimentación, la salud, el cuidado, la cultura y el ocio deportivo.

Se instalaron cientos de ollas comunitarias con alimentos donados por las familias y los pequeños comercios, en las cuales muchos jóvenes obtuvieron tres comidas diarias, algo imposible en la pobreza urbana. Las cinco líneas de defensa, o también primeras líneas, se dividían el trabajo: la más frontal ponía límites con escudos a los escuadrones antidisturbios y la segunda apoyaba a la primera.

Las siguientes líneas cuidaban heridos y en algunos puntos crearon espacios para los primeros auxilios. La última la formaban amas de casa que sacaban agua con bicarbonato para que sus hijos e hijas soporten los gases. Hubo tiempos y espacios para hacer deporte, para exhibir arte y música, para pintar murales y hacer teatro en la calle.

Encuentro cuatro aspectos centrales que hicieron posible la continuidad de la vida durante la revuelta, que conforman una "economía política de la revuelta" o de la resistencia. En rigor, debería decirse que se trata de que la vida material se organiza en torno a la resistencia y la defensa de la vida.

El primero son los trabajos colectivos que están presentes en todas las actividades, desde las ollas comunes hasta la autodefensa. Estos trabajos son el motor y el sostén de la revuelta. Sin ellos no habría la menor posibilidad de sostenerla más que durante algunas horas y se convierten en el sentido común de la revuelta.

El segundo es la autodefensa que ocupa también un lugar central, entendida en un sentido más amplio de cuidados colectivos comunitarios, que incluyen la preservación de la vida, la salud, la dignidad y los espacios propios.

El tercer aspecto son los territorios. La creación de "puntos de resistencia" es un dato mayor, ya que fueron a la vez espacios libres de represión estatal, pero también de protección colectiva y de creación de nuevas relaciones sociales fundadas en el valor de uso, como la comida, la atención sanitaria, y las artes y el deporte.

El cuarto es el papel destacado de mujeres y jóvenes, que sigue siendo un rasgo distintivo de las movilizaciones de los sectores populares que no está presente ni en el sindicalismo ni en los partidos progresistas.

Además de estos cuatro rasgos quisiera destacar el antirracismo y el anticolonialismo que se desprenden de la movilización de las mayorías negras, indígenas y mestizas –de forma muy particular en los tres casos citados al principio–, que son a la vez expresiones de la resistencia al extractivismo depredador que caracteriza al capitalismo actual.

Esta "economía en lucha", como la nombró el subcomandante insurgente Moisés en el encuentro "El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista", se apoya en los trabajos colectivos y en las diversas autonomías realmente existentes, y no podría existir sin territorios propios como fueron los puntos de resistencia.

Los sectores populares en las grandes ciudades, durante la revuelta ponen en común lo que hacen en la vida cotidiana: autogestionar sus vidas porque el capitalismo del despojo los condena a la marginalidad, la muerte y la sobrevivencia en la precariedad.

Creo que puede ser buen momento para reflexionar sobre estas economías en lucha, de profundizar su comprensión, sus modos y formas concretas. No para hacer alguna tesis académica sino para algo más urgente y profundo: contribuir a fortalecer las resistencias y separar las prácticas emancipadoras de las que reproducen el sistema opresor.

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Rusia anuncia la toma de Mariupol, pero Ucrania insiste en que la ciudad sigue bajo su control

Las autoridades rusas descartan tomar por asalto la planta metalúrgica de Azovstal

El presidente Vladimir Putin consideró que "el fin de la misión de combate para la liberación de Mariupol es un éxito". Pero su par estadounidense, Joe Biden, dijo en línea con Kiev que todavía no hay pruebas de que la ciudad portuaria haya caído por completo.

 

Rusia anunció la toma de Mariupol y descartó tomar por asalto la planta metalúrgica de Azovstal, el último reducto de los defensores ucranianos de la ciudad portuaria, mientras que Kiev asegura que la urbe "sigue siendo ucraniana". Moscú le prohibió ingresar en su territorio a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y al presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, así como a decenas de personalidades estadounidenses y canadienses, en represalia a las sanciones impuestas por los países occidentales. Mientras tanto, la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó la suspensión de Rusia como observador permanente en el organismo.

"La misión es un éxito"

"Mariupol se encuentra bajo el control del Ejército ruso y las milicias de la república popular de Donetsk. Y el territorio de la planta de Azovstal con el reducto de los nacionalistas y mercenarios está bien bloqueado", dijo el ministro de Defensa ruso Serguei Shoigú, al presidente ruso, Vladimir Putin, quien consideró: "El fin de la misión de combate para la liberación de Mariupol es un éxito".

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó sin embargo que "todavía no hay pruebas de que Mariupol haya caído por completo" en manos rusas y aseguró que Putin "nunca tendrá éxito" en la ocupación de Ucrania. En la misma línea Vadym Boychenko, el alcalde de la castigada ciudad, destruida casi en su totalidad tras seis semanas de asedio, aseguró que Mariupol "sigue siendo ucraniana".

Una victoria incompleta

El anuncio ruso se produce dos semanas antes del "Día de la Victoria" que conmemora cada nueve de mayo la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial por parte del Ejército Rojo. Esto lo predijo la inteligencia británica este jueves al afirmar horas antes que "Rusia probablemente desea mostrar éxitos importantes antes de las celebraciones del Día de la Victoria". Londres remarcó que ello "podría influir en la rapidez y la fuerza de las operaciones rusas de cara a esta fecha".

En lo que sería el primer gran éxito en la campaña militar rusa en Ucrania, el ministro Shoigú admitió que la toma no es absoluta, ya que más de dos mil soldados ucranianos, mercenarios y combatientes del batallón ultranacionalista Azov resisten aún en la zona industrial de la planta metalúrgica Azovstal, además de unos mil civiles, según las autoridades de Ucrania.

Kiev temía un ataque final que redujera a cenizas la planta, pero Putin ordenó cancelar la orden de asalto a la fábrica. "No hay necesidad de meterse a estas catacumbas y arrastrarse en el subterráneo por esas instalaciones industriales", sostuvo el mandatario ruso, al advertir las bajas entre los soldados rusos que supondría el asalto a una zona fortificada como esa. Oleksiy Arestovych, asesor del presidente ucraniano Volodmir Zelenski, consideró que la declaración del líder del Kremlin "significa que el Ejército ruso no está en condiciones físicas de tomarla, ya que sufrirían inmensas bajas".

Pocas horas después del anuncio de la toma de Mariupol, el canal de televisión Zvezda, perteneciente al ministerio de Defensa de Rusia, publicó un video del movimiento de parte de las tropas rusas que combatieron en esta ciudad rumbo a otras zonas del frente. En el nordeste del país, las fuerzas prorrusas de Lugansk llegaron a la frontera de la vecina región ucraniana de Jarkov y tomaron la ruta estratégica que une las ciudades de Statovo y Kupiansk, según autoridades locales.

Antón Gueráschenko, asesor del ministro del Interior ucraniano, aseguró que su país fundó una organización dedicada a asesinar a los militares rusos y a residentes locales que colaboren con ellos en territorios ucranianos bajo el control de Moscú. Durante una entrevista con el canal Ukraína 24, el funcionario aseguró: "Ya tenemos un montón de gente lista para matar a los ocupantes, incluso son conscientes de que ellos mismos pueden enfrentar una muerte muy difícil. Nuestro 'Mossad ucraniano' ya está funcionando".

Nueva ayuda militar de EEUU

Mientras Moscú refuerza sus posiciones al norte, Ucrania recibe de la ayuda de los países occidentales. El presidente Joe Biden anunció una nueva ayuda militar de 800 millones de dólares, un paquete que incluye "armas de artillería pesada, decenas de obuses, 144 mil municiones y drones", según Washington. Estados Unidos también propuso una asistencia económica adicional de 500 millones de dólares para permitir a Ucrania mantener el funcionamiento del gobierno, informó un funcionario del Tesoro.

Para compensar las pérdidas económicas causadas por la guerra, Ucrania necesita "alrededor de siete mil millones de dólares" mensuales, dijo el presidente Zelenski. En tanto el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció en Kiev que un barco de la armada española zarpó con destino a Polonia con "200 toneladas de munición moderna". El barco lleva también "30 camiones, varios vehículos especiales de transporte pesado y diez vehículos pequeños cargados con el material militar que se trasladará a Ucrania", detalló Sánchez. 

La OEA apuesta por aislar a Rusia

El Consejo Permanente de la OEA aprobó este jueves suspender a Rusia como observador permanente, en castigo por la invasión de Ucrania y en una apuesta por aislar aún más a Moscú en el plano internacional. Reunido en un encuentro extraordinario, que tuvo un formato híbrido, el Consejo Permanente de la organización, con sede en Washington, dio luz verde a una resolución contra Rusia con 25 votos a favor, cero en contra, ocho abstenciones y una ausencia.

Las abstenciones fueron de Honduras, México, El Salvador, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Argentina, Bolivia y Brasil. La ausencia fue de Nicaragua. La suspensión tiene efecto inmediato y se prolongará "hasta que el gobierno ruso cese sus hostilidades, retire todas sus fuerzas y equipos militares de Ucrania, dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas y vuelva a la senda del diálogo y la diplomacia", señala el texto de la resolución.

Rusia prohíbe el ingreso al país de Harris y Zuckerberg

Por su parte Rusia prohibió el ingreso al país a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y al dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, junto con decenas de reconocidos ciudadanos estadounidenses y canadienses, como represalia por las sanciones que le impusieron a raíz de la ofensiva militar. El ministerio de Relaciones Exteriores ruso dijo que las restricciones de viaje a 29 estadounidenses y 61 canadienses, que también incluyen a funcionarios de Defensa, líderes empresariales y periodistas de ambas naciones, estarán vigentes indefinidamente.

La lista de Estados Unidos incluye al presentador televisivo de ABC News George Stephanopoulos; al columnista del Washington Post David Ignatius; y al editor del sitio de noticias Meduza, centrado en Rusia, Kevin Rothrock. También figuran el portavoz del Pentágono, John Kirby; la subsecretaria de Defensa, Kathleen Hicks; y el vocero del Departamento de estado, Ned Price. La nómina rusa agrega a los que están "directamente implicados en el desarrollo, el establecimiento y la aplicación del rumbo rusófobo del régimen gobernante en Canadá".

22 de abril de 2022

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Lviv fue bombardeada con misiles rusos al mismo tiempo que comenzaba la ofensiva.. Imagen: AFP

El presidente Zelenski anunció "el inicio de la batalla por el Donbass"

"Esto es un infierno. Ha comenzado la ofensiva de la que llevamos semanas hablando", dijo el gobernador ucraniano de la región de Lugansk, Serguei Gaidai.

Rusia inició el lunes su largamente anunciada ofensiva terrestre en la región del este de Ucrania conocida como Donbass, según autoridades ucranianas. La avanzada se produce a casi dos meses del inicio de la invasión y en medio de intensos combates y de bombardeos rusos en localidades de esa parte del país europeo, con un saldo de al menos ocho civiles muertos.

La batalla por el Donbass

"Ahora podemos decir que las tropas rusas han iniciado la batalla por el Donbass, para la que se estuvieron preparando durante mucho tiempo. Una gran parte de todo el Ejército ruso se dedica ahora a esta ofensiva", dijo el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en un discurso difundido en Telegram. "No importa cuántos soldados rusos se traigan hasta aquí, lucharemos. Nos defenderemos", aseguró Zelenski.

Poco antes el gobernador ucraniano de la región de Lugansk, Serguei Gaidai, también anunció el inicio de la ofensiva rusa contra el este de Ucrania. "Esto es un infierno. Ha comenzado la ofensiva de la que llevamos semanas hablando", dijo en su cuenta de Facebook. "Hay combates en Rubizhne y Popasna, combates incesantes en otras localidades pacíficas", afirmó Gaidai.

Al menos ocho civiles murieron el lunes por disparos y ataques rusos, según las autoridades regionales. Cuatro personas murieron en Kreminna, una pequeña ciudad de la región de Lugansk que cayó en manos de los rusos el lunes, dijo Gaidai en Telegram. Y cuatro más en la cercana región de Donetsk, según el gobernador ucraniano de esa región, Pavlo Kyrylenko.

Desde que Rusia anunció la retirada de sus tropas de la región de Kiev, concentra sus fuerzas armadas en el este de Ucrania, objeto de frecuentes bombardeos desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero. El Ejército ucraniano anunció hace varias semanas una gran ofensiva de Moscú contra la región del Donbass, gran parte de la cual está bajo el control de los separatistas prorrusos de las autoproclamadas repúblicas de Lugansk y Donetsk.

Resistencia en Mariupol

En la ciudad de Mariupol los últimos combatientes, atrincherados en el complejo metalúrgico de Azovstal, desoyeron el ultimátum de Moscú para que cesen el fuego y evacúen el lugar. "La ciudad aún no ha caído", sostuvo el primer ministro Denys Shmyhal. "Aún tenemos fuerzas militares, soldados, ellos lucharán hasta el final", aseguró a la cadena estadounidense ABC.

Mariupol, con 440 mil habitantes antes de la guerra, es un objetivo clave para Moscú y el último obstáculo para garantizar su control en la franja marítima que va desde los territorios separatistas prorrusos del Donbass hasta la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU señaló que más de 100 mil civiles de Mariupol están al borde del hambre y sin agua ni calefacción.

16 objetivos militares atacados

En paralelo el ministerio de Defensa ruso indicó que 16 objetivos militares de Ucrania fueron atacados. Según el Ejército ruso, sus fuerzas destruyeron con "misiles de alta precisión" un importante "centro logístico e importantes lotes de armamento extranjero, entregados a Ucrania en los últimos seis días por Estados Unidos y países europeos, que se almacenaban allí" cerca de Leópolis, en el oeste del país.

Por su parte el gobernador regional de Leópolis, Maksym Kozitsky, indicó que en esa ciudad se registraron cuatro ataques con misiles de crucero, disparados desde el mar Caspio: tres sobre infraestructuras militares y una en un garaje de neumáticos. Todos los objetivos quedaron "gravemente dañados", según Kozitsky, quien dio cuenta de un balance de "siete muertos" y "once heridos, entre ellos un niño".

Leópolis, situada lejos del frente y cerca de frontera con Polonia, se ha convertido en refugio para los desplazados. En ella se encuentran además varias embajadas occidentales, trasladadas desde Kiev. Por su parte, la Unión Europea (UE) condenó "los continuados bombardeos indiscriminados e ilegales de civiles y de infraestructuras civiles por parte de las fuerzas armadas rusas".

Más de 14 mil personas murieron en este conflicto, según la ONU, y el presidente ruso, Vladimir Putin, dice que uno de los fines de la ofensiva en Ucrania es proteger a la población rusoparlante del Donbass del "genocidio" que, según él, cometieron allí las nuevas autoridades prooccidentales de Kiev, a las que tilda de "neonazis", en los últimos ocho años.

Rusia objetó las negociaciones de paz con Ucrania

El gobierno de Rusia sostuvo el lunes que la dinámica de las negociaciones de paz para poner fin al conflicto bélico en Ucrania "deja mucho que desear" y afirmó que la invasión "va de acuerdo al plan". En declaraciones ante la prensa recogidas por la agencia de noticias rusa Interfax, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, expresó que la parte ucraniana "no demuestra una constancia especial" en los puntos que acuerdan las partes.

"La posición cambia a menudo y, por supuesto, la dinámica del progreso en el proceso de negociación deja mucho que desear", aseguró Peskov, quien recordó que la "operación militar especial" continúa y, según Putin, "va de acuerdo al plan".

Más tarde, el número dos de la delegación rusa en la ONU, Dimitri Polianski, reiteró que "no hay perspectiva" de negociación con Ucrania "en las actuales condiciones" y denunció "flagrantes actos de espionaje" por parte del personal de la misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en la región del Donbass.

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