Tropas rusas llevan a cabo este miércoles ataques sobre el centro de Járkov y en Mariúpol, entre otros lugares, a la espera de ver si se confirma para hoy una nueva ronda negociadora, para la que Moscú se dice dispuesta y que Ucrania no confirma.

 

Ataques sobre Járkov y Mariúpol, e ingreso a la ciudad de Jerson. Las tropas rusas siguen sin entrar en la capital, Kiev, pero intensificaron los ataques sobre otros centros urbanos en medio de nuevas rondas de negociaciones. La UE por su parte dio luz verde al ingreso de Ucrania al bloque, que ha empezado a rearmarse en un militarismo inédito desde la segunda guerra.

 

Járkov, la segunda ciudad de Ucrania con 1,4 millones de habitantes y situada al este del país, fue atacada por las fuerzas rusas con misiles contra varios edificios oficiales y una universidad, señaló el centro operativo de las Fuerzas Armadas ucranianas.

Mientras tanto, prosiguen los combates entre las fuerzas ucranianas y rusa por el control de la ciudad ucraniana de Mariúpol, en el sur del país, según afirmó este miércoles el Ministerio del Interior.

Los grupos prorrusos de la región de Donetsk aseguraron horas antes haber bloqueado Mariúpol, a orillas del mar de Azov, según el representante de la milicia, Eduard Basurín.

Aparte, las tropas rusas se han hecho con el control de la ciudad de Jersón, en el sur de Ucrania, según un comunicado del Ministerio de Defensa de Rusia.

Según los militares rusos, en Jersón, con cerca de 300.000 habitantes y situada en el río Dniéper y a orillas del mar Negro, "la infraestructura civil y el transporte público funcionan con normalidad".

Las ciudades más atacadas forman parte de una región que abarca desde el este al sur del país, conocida como Novorossiya (Novarossia o Nueva Rusia), con una parte importante de población rusoparlante y donde muchos analistas señalaron que Putin podía avanzar de forma más rápida y con menos resistencia.

Estas incursiónes tienen lugar cuando se espera una nueva ronda de negociaciones. La primera terminó sin novedades ante las exigencias rusas. Y el avance de Moscú tiene el claro objetivo de llegar a la mesa de diálogo lo más fortalecido posible y mostrando a Zelensky la soga de las ciudades tomadas o rodeadas.

Nueva ronda de negociaciones

La segunda ronda de las negociaciones entre las delegaciones rusa y ucraniana sobre un posible alto el fuego en Ucrania podría celebrarse este miércoles, según anunció el Kremlin.

"Hoy, en la segunda mitad del día, por la tarde, nuestra delegación estará en el lugar (de la reunión), esperando a los negociadores ucranianos", dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.

Pero el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmitro Kuleba, evitó confirmar que la segunda ronda de las negociaciones con Rusia se vaya a celebrar este mismo miércoles.

"De momento no se sabe cuándo se van a celebrar nuevas negociaciones", dijo Kuleba en un mensaje de vídeo difundido en Facebook.

La primera ronda tuvo lugar el pasado 28 de febrero en la frontera bielorruso-ucraniana.

Por su parte, China reiteró hoy que apoya la continuidad de las negociaciones entre Rusia y Ucrania para "solucionar el conflicto", pero evitó especificar qué papel podría jugar Pekín como mediador para alcanzar un alto el fuego.

A la pregunta de qué medidas tomaría China para facilitar ese alto el fuego, el portavoz de Exteriores, Wang Wenbin, se limitó este miércoles a responder que "China siempre apoya y alienta todo esfuerzo diplomático para resolver la crisis de forma pacífica".

Además, pidió hoy que se respeten los "intereses legítimos" de China, en especial en materia económica y comercial y reiteró que se opone "firmemente" a cualquier tipo de "sanción unilateral" contra Rusia, país con el que mantendrá sus intercambios económicos.

China se abstuvo el pasado viernes en la votación de una resolución de condena contra Rusia en las Naciones Unidas, y se ha opuesto a sanciones porque considera que "no ayudan a resolver los problemas sino a crear otros nuevos".

Sanciones y rearme

Mientras tanto, Estados Unidos aunció nuevas sanciones a las ya aplicadas. En el discurso del Estado de la Unión realizado en Washington este martes a la noche, Biden dijo que prohibirá el uso del espacio aereo estadounidense a aviones rusos y nuevas medidas que terminaran afectando a la población rusa, como ya lo hace la devaluación del rublo y la inflación.

La Unión Europea por su parte, este martes anunció que aceptaría el pedido de Ucrania para unirse al bloque. Pero el movimiento más importante y sin precedente en las últimas décadas es el rearme histórico del imperialismo alemán que acaba de anunciar una partida presupuestaria extraordinaria para triplicar el gasto militar en la modernización de sus Fuerzas Armadas, además de empezar a gastar más del 2% de su PBI con ese objetivo. Un giro militarista que no ocurría desde la segunda guerra mundial, que va de la mano con un mayor militarismo del resto de las potencias europeas e incluso que rompen con la histórica "neutralidad" Suiza en cuanto a las sanciones y a la de Suecia en cuanto a enviar material bélico a otros países.

Miércoles 2 de marzo

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Rusia intensifica su ofensiva sobre Kiev y trata de crear corredores desde Crimea ante la férrea resistencia ucraniana

 

Los pasos fronterizos de Polonia y Hungría están colapsados por la llegada masiva de refugiados que huyen de la guerra en Ucrania, mientras la comunidad internacional impulsa más sanciones a Rusia.

 

Sobre las ocho de la mañana, un misil impactaba en un edificio residencial ubicado a las afueras de Kiev, a escasa distancia del aeropuerto internacional de Sikorsky. El proyectil, que dejaba un estruendo más en la capital ucraniana, desvestía la fachada del edificio y anunciaba un nuevo día marcado por bombardeos y disparos. Este sábado, las ráfagas de rifles de asalto se han intensificado y la capital se ha sumergido en una batalla urbana en la que rusos y ucranianos pelean cada centímetro de calle.

La guerra relámpago que dominó durante el primer día de invasión parece haberse ralentizado en una jornada de asedio en la que Putin ha ordenado a sus tropas intensificar los ataques sobre Kiev, mientras los militares ucranianos, reforzados por civiles armados, han volado varios puentes de acceso al centro de la ciudad y colocado barricadas en las calles para retrasar la marcha de los rusos.

Con la mayor parte de la población civil evacuada de la capital, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha hecho un llamamiento para armar a quienes aún permanecen en Kiev. "Daremos armas a quienes quieran ayudarnos", ha dicho en un discurso a la nación, respaldando así esta suerte de leva popular que desde el viernes empezó a dejar imágenes de ciudadanos con fusiles de asalto y cócteles molotov en las calles.

Fuera de Kiev, Rusia ha lanzado una ofensiva con proyectiles y artillería pesada contra Simi, Poltava y Mariupol, ubicada en el mar de Azov, donde la guerra también se ha recrudecido en las últimas horas. Esta última ciudad es un enclave crucial para Moscú, pues tomarla supondría disponer de un corredor amplio que conecte Crimea con las regiones del Donbás. 

En la ciudad de Jersón (Kherson), también al sur del país, se está librando una batalla importante con intensos bombardeos rusos que permitieron a una columna de blindados tomar la ciudad el viernes. Este sábado las defensas de Ucrania han conseguido reconquistar la urbe, según las autoridades. Paralelamente, se han desarrollado intensos combates en Járkov (Kharkiv), donde las tropas rusas se han encontrado con una férrea resistencia. Estas dos ciudades son los otros dos grandes objetivos de Moscú, en tanto que su ocupación permitiría abrir otro corredor para avanzar desde Crimea hacia el oeste.

Durante la jornada se han vivido cruces de acusaciones entre ambas partes. El anuncio de Rusia de intensificar los ataques llegaba luego de que Ígor Konashénkov, portavoz del Ministerio de Defensa, acusara a Zelenski de dar la espalda a un acercamiento diplomático. "Después de que la parte ucraniana rechazara el proceso de conversaciones, hoy se le dio a todas las unidades la orden de iniciar la ofensiva en todas las direcciones en correspondencia con el plan de operación", dijo. Estas palabras, sin embargo, fueron desmentidas por la Oficina de la Presidencia de Ucrania, que acusó a Vladimir Putin de "llevar las negociaciones a un callejón sin salida incluso antes de que comiencen".

Éxodo de refugiados hacia las fronteras del oeste

La guerra ya ha dejado un éxodo multitudinario de refugiados que huyen hacia las fronteras del oeste. Según ACNUR, entre 50.000 y 100.000 personas han salido del país en sólo 24 horas y la ONU cree que esa cifra podría elevarse hasta los 5 millones de personas si la guerra prosigue.

Este sábado ha sido la frontera con Hungría la que más trasiego ha registrado, con miles de ucranianos, en su mayoría mujeres y niños, que llegan a pie con maletas y carritos. La mayoría ha accedido por Beregsurány y la entrada a coche se ha convertido en una tarea imposible, con largas colas que alcanzan un día de espera. Muchos deciden abandonar sus turismos en la carretera y caminar los últimos metros hasta el otro lado.

En Polonia, la estación fronteriza de Przemysl se ha convertido en un enclave importante para los refugiados que huyen de la guerra. Allí se están organizando convoyes de autobuses para repartir a los ucranianos por otras ciudades del país. El flujo de personas, sin embargo, es incesante y grupos de voluntarios se concentran a las puertas para ayudar a llevar en sus coches a quienes han conseguido cruzar el paso fronterizo. 

La presión de las sanciones 

La comunidad internacional mantiene las presiones. Este sábado han sido los países bálticos quienes han decidido cerrar el espacio aéreo a todas las aerolíneas rusas. Una línea de actuación que ha sido respaldada por Lituania, Letonia, Estonia y Rumanía, además de Polonia, República Checa, Bulgaria y Reino Unido, que ya aprobaron estas sanciones en la jornada del viernes. 

Desde el Kremlin han respondido con reciprocidad y, por el momento, han cerrado el espacio aéreo a las aerolíneas de Bulgaria, Polonia y República Checa, tres países con una postura crítica a la escalada bélica. "Las compañías aéreas de estos estados o las registradas en ellos están sujetas a restricciones en los vuelos a territorio ruso", ha informado la Agencia Federal de Transporte Aéreo de Rusia.

La Unión Europea, por su parte, anunció en la noche del viernes que extendería a Vladímir Putin y a Serguei Lavrov, responsable de Exteriores, las sanciones económicas que ya habían aprobado para el resto de la cúpula rusa. De esta forma se han congelado los activos y las cuentas bancarias que estas personas tengan en los países de la zona europea.

Bruselas no ha conseguido arrancar un acuerdo para excluir a Rusia del SWIFT, el sistema de comunicación para las transacciones financieras. Esta medida tendría repercusiones importantes para Moscú, pues le impediría realizar transferencias bancarias internacionales. Algunos países como Alemania sólo contemplan una sanción parcial de este sistema financiero para los jerarcas del régimen ruso, mientras que Italia ha reclamado una actuación contundente para obligar a Putin a parar la guerra. Y EEUU ha anunciado que se prohibirá el uso de dólares para transacciones internacionales con los principales bancos rusos, al tiempo que limitará la importación de bienes y servicios procedentes de Rusia.

Por el momento, la OTAN y la UE solo contemplan actuaciones basadas en la diplomacia y las sanciones ejemplares para Rusia y la intervención militar, pese a las peticiones de Zelenski, no están sobre la mesa, más allá de las armas y el equipamiento bélico que se ha enviado en las últimas horas.


Rusia entra en la segunda ciudad de Ucrania y ataca instalaciones petroleras

En el cuarto día de guerra, Rusia choca con la resistencia ucraniana y empieza a hacerse a la idea de que la invasión no será un paseo militar.

Redacción El Salto

27 feb 2022

Tras una “noche dura”, según palabras del presidente Volodímir Zelenski, de combates y grandes explosiones que iluminaron el cielo de Kiev, ha quedado claro que la invasión no va ser el paseo militar que se imaginaba su homólogo ruso, Vladimir Putin. 

A pesar de que el grueso de las tropas rusas se encuentra a pocos kilómetros de Kiev y ya hay combates y tiroteos en sus barrios periféricos, el asalto definitivo todavía no se ha producido, como tampoco la rendición de Ucrania.

Según el Gobierno ucraniano, su ejército ha conseguido hasta ahora contener “al agresor en todas las áreas operativas” y asegura haber causado 3.000 bajas y destruido 100 tanques y 540 blindados, unas cifras tan difíciles de comprobar como los 821 “objetivos militares” que este sábado el Kremlin aseguraba haber aniquilado. La guerra por el relato y la propaganda bélica se ha centrado en la propiedad del misil que impactó en un bloque de viviendas del centro de Kiev el pasado viernes: Ucrania afirma que el misil es ruso y Moscú defiende que se trata de un misil antiáreo ucraniano que impactó por error en el edificio.

El presidente francés, Emmanuel Macron, lo decía este sábado y el tablero en el cuarto día de guerra parece confirmarlo: la guerra va para largo y sus consecuencias son imprevisibles. Periodistas sobre el terreno informaban de feroces combates en la capital que conseguían frenar el avance ruso, de colas en los centros de alistamiento y reparto de armas entre civiles. Ya el 24 de febrero, el Gobierno ucraniano había prohibido a los hombres entre 18 y 60 años abandonar el país. Mientras, Zelenski hacía este domingo un llamamiento a los “ciudadanos del mundo” para “unirse a la defensa de Ucrania”. 

Más allá de un Kiev desierto, en toque de queda continuado hasta la mañana del lunes, el ejército ruso ha atacado las instalaciones petroleras de Vasylkov, a pocos kilómetros de Kiev, provocando un incendio en la terminal petrolera de la zona que pudo verse durante la noche en la capital. Los misiles alcanzaron uno de sus diez depósitos, que estalló en llamas. Las autoridades locales advirtieron de que si el fuego se propaga a los otros depósitos podría producirse una catástrofe ecológica y pidieron a los vecinos que no salieran de sus casas y cerraran las ventanas para evitar los tóxicos.

Por la mañana del domingo, las tropas rusas entraban en la segunda ciudad más grande del país, Járkov, con 1,4 millones de habitantes, situada en el noreste del país, a pocos kilómetros de la frontera de Rusia. Los combates calle a calle estuvieron acompañados de un ataque de misiles que impactaron en un gasoducto cercano a la localidad.


La Izqioera Diario

Sanciones.EE. UU. y la Unión Europea desconectan del sistema financiero internacional Swift a bancos rusos

Un alto cargo estadounidense dijo que "Rusia se ha convertido en un paria económico y financiero mundial", y ahora su banco central "no puede apoyar al rublo".

La Izquierda Diario@izquierdadiario

Sábado 26 de febrero  

Estados Unidos y la Unión Europea (UE), junto a otros socios occidentales, acordaron este sábado sacar a "determinados" bancos rusos del sistema internacional Swift, una medida económica en respuesta a la invasión militar de Ucrania por parte de Rusia, que golpeará sobre la población rusa.

"Nos comprometemos a asegurar que determinados bancos de Rusia son sacados del sistema de mensajes Swift. Esto garantizará que estos bancos quedan desconectados del sistema financiero internacional y alteran su capacidad para operar globalmente", señaló un comunicado conjunto difundido por la Casa Blanca, y también suscrito por Canadá y el Reino Unido.

Si bien queda definir el alcance y la implementación de la medida, se trata de la respuesta “no bélica más importante que se pueda tener” y podría afectar al PBI ruso haciéndolo caer al menos 5 por ciento.

La expulsión de este sistema financiero tiene un antecedente como herramienta de castigo utilizado en 2012, a través de una directiva de la UE que permitió apartar a Irán como represalia por el desarrollo de su programa nuclear.

¿Qué es el SWIFT?

La Society for World Interbank Financial Telecommunication, más conocida por sus siglas Swift, es una cooperativa de sociedades financieras, fundamentalmente bancos, a los que presta servicio y que dirige desde el 1 de julio de 2019 el español Javier Pérez-Tasso.

El sistema de transacciones Swift es la base del sistema financiero global y lo usan 11.000 bancos en 200 países o territorios para poder hacer transferencias.

Junto a esa medida, Estados Unidos y la UE pactaron "imponer medidas restrictivas" contra el Banco Central de Rusia con el objetivo de "prevenir el uso de sus reservas internacionales para socavar el impacto" de las sanciones.

En una llamada telefónica con periodistas para explicar estas sanciones, un funcionario de la Casa Blanca aseguró a la agencia EFE, que "los efectos de estas medidas serán sentidos de manera inmediata en los mercados financieros rusos" y apuntó que como consecuencia la divisa rusa, el rublo, "entrará en caída libre", lo que significará un golpe a los trabajadores y el pueblo ruso.

Si las entidades financieras de Rusia quedaran fuera del sistema Swift, la operativa de su banca se vería seriamente complicada porque no podrían hacer ni cobros ni pagos internacionales con el resto de entidades que utilizan este sistema.

A todos los efectos se produciría un bloqueo de las transferencias bancarias con el país, lo que tendría a su vez efectos colaterales, ya que cualquier empresa extranjera que necesite hacer pagos en Rusia no tendría opciones de hacerlo por esta vía.

Algunos expertos señalan que Rusia podría recurrir al Sistema de Pagos Internacional de China, conocido como CIPS, que empezó a funcionar en 2015 con 19 bancos tanto chinos como extranjeros que se establecieron en China continental y 176 participantes indirectos que cubrían 6 continentes y 47 países y regiones.

El gobierno ucraniano celebró la medida, aunque originalmente había solicitado que se sacara a toda la economía rusa del sistema. Un pedido que habrió brechas dentro de los países de la Unión Europea por sus diversos lazos y negocios con Rusia.

Por otra parte al ser Swift con consorcio privado, también tiene sus reparos ya que eliminar a Rusia del sistema podría hacer que los sistemas de mensajería rivales, como el CIPS chino, ganen usuarios de forma que también podría llegar a erosionar el poder del dólar estadounidense si las transacciones se empiezan a realizar en otras monedas.

Además, Swift comparte datos con el Departamento del Tesoro de los EE. UU. relacionados con "cuestiones antiterroristas" que, según señala Brian O’Toole, miembro sénior del Atlantic Council y ex funcionario del Tesoro "han demostrado ser enormemente valiosos". En otras palabras, Estados Unidos obtiene información mediante Swift de las transacciones que se realizan en todo el mundo, y al prohibir a Rusia estaría perdiendo esa información.

La medida presentada como un "golpe" contra el gobierno rusa, tendrá otro efecto golpeando a la economía del país, un efecto que recaerá sobre la mayoría de la población.

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Miembros de Hizbola ondean sus banderas.- AFP.

Las actividades de Hizbolá son una permanente penitencia para Israel. La organización chií posee una creciente capacidad militar con la que practica una disuasión equivalente a la del estado judío. En el incidente más reciente ha lanzado un dron de reconocimiento que durante cuarenta minutos ha recorrido el espacio aéreo enemigo sin que los cazas y helicópteros israelíes fueran capaces de interceptarlo.

 

Hace unos días un dron despegó de la región oriental del sur del Líbano, cruzó la frontera, sobrevoló Israel durante 40 minutos y regresó a Líbano sano y salvo después de completar una prolongada operación de reconocimiento del terreno que el ejército israelí no pudo desbaratar pese a intentarlo repetidamente.

El desafío ha suscitado un debate en el estado judío. Expertos militares pronostican que incidentes como este se repetirán con frecuencia a partir de ahora dado que los drones son armas baratas que están al alcance de cualquiera y han dejado de ser patrimonio de los estados, una tendencia que también se observa en otros lugares de Oriente Próximo.

El general Eitan ben Eliahu, exjefe del ejército del aire, explicó al Canal 12 que existen tres maneras de derribar a un dron: mediante el sistema antiaéreo Cúpula de Hierro, mediante helicópteros o mediante aviones, aunque tanto con helicópteros como con aviones es bastante complicado. Aparentemente Israel utilizó los tres sistemas pero ni Cúpula de Hierro ni los helicópteros ni los cazas consiguieron derribar su objetivo.

Hizbolá se ha convertido en el mayor incordio para la seguridad de Israel, y su líder, Hasan Nasrallah, aparece regularmente en los medios hebreos, especialmente cuando realiza declaraciones que enervan a la clase política y militar israelí, lanzando amenazas a las que Tel Aviv responde con sus propias amenazas, a la espera de que la situación no conduzca a una guerra, como ocurre con cierta periodicidad.

Después del incidente del dron, Hizbolá aclaró que el aparato penetró hasta una profundidad de 30 kilómetros en el espacio aéreo enemigo. Había despegado a las 11:40 horas de la mañana y, según el mapa publicado por distintos medios libaneses, bajó por la Galilea oriental hasta el mar de Galilea, donde giró hacia occidente, llegó hasta las proximidades de la ciudad de Safed y desde ahí volvió a subir a Líbano.

Para realizar su recorrido, consiguió eludir los avanzados sistemas de alerta temprana que hay a lo largo de la frontera, así como los radares del sistema de defensa aéreo Cúpula de Hierro. Los medios hebreos que informaron sobre el incidente señalaron que esos sistemas no estuvieron operativos probablemente porque el dron era "demasiado pequeño" para ser detectado.

Según Hizbolá, la detección del intruso solo se produjo a las 12:10, es decir media hora después de que hubiera entrado en el cielo israelí, cuando ya se encontraba a 30 kilómetros de la frontera, aunque según Israel, la detección ocurrió a las 11:52, y a las 11:58 el sistema Cúpula de Hierro disparó un misil que no alcanzó el objetivo.

El ejército dijo que varios helicópteros y cazas despegaron para hacer frente a la amenaza una vez que el misil de Cúpula de Hierro no logró derribar el aparato. Pero tampoco los helicópteros y los aviones pudieron hacer nada. Hizbolá dijo que los cazas F-16 viajaban demasiado rápido para detectar el dron.

Mucho más tarde, a las 12:47 el ejército anunció que había perdido contacto con el dron después de que Cúpula de Hierro disparara el misil. Y tuvo que pasar otra hora y media para que los militares confirmaran que el dron había regresado a Líbano.

Al día siguiente Hizbolá reveló que el aparato operaba en una misión de reconocimiento, si bien no explicó si había estado grabando el territorio israelí, algo que tampoco los israelíes fueron capaces de determinar.

El mismo miércoles, Hasan Nasrallah señaló que desde hace tiempo Hizbolá está fabricando sus propios drones. "Hemos estado fabricando drones en Líbano desde hace mucho tiempo, y quien quiera comprarlos puede hacer un pedido", dijo desafiante.

En enero Nasrallah manifestó que Hizbolá posee tecnología que le permite destruir los drones que regularmente envía Israel a Líbano, de manera que Israel ha tenido que suspender la mayoría de esos vuelos. El ejército hebreo no se refirió a esta circunstancia aunque algunos responsables confirmaron que Hizbolá ya dispone de capacidad antiaérea para derribar drones.

Distintos medios hebreos refirieron que el ejército está preocupado por las acciones de estos drones, algunos de los cuales realizan operaciones de vigilancia, pero otros, más avanzados, son capaces de realizar "ataques complejos" incluso usando explosivos.

Según el diario Haaretz, tanto los responsables militares como los responsables políticos son conscientes de la singularidad de Hizbolá en relación con el conjunto de los países de Oriente Próximo, y admiten que la situación no es fácil de gestionar.

Fuentes militares estiman que Hizbolá dispone de "cientos de miles" de cohetes y misiles que cada vez son más avanzados, una circunstancia que actúa como elemento de disuasión y hace que Israel se lo piense dos veces antes de lanzar un ataque contra la organización chií, especialmente porque podría desencadenar una guerra que aunque Israel ganaría, le causaría enormes pérdidas.

La evolución de los hechos ha creado una situación en la que las dos partes poseen una capacidad de disuasión equivalente, un cuadro que no tiene comparación con otros países que Israel considera enemigos, como Siria o Irán, donde los israelíes operan con mayor libertad que en Líbano.

Frente a Hizbolá, Israel se halla en una posición incómoda puesto que no puede utilizar su superioridad militar ya que una guerra abierta sería bastante costosa para el estado judío. En lugar de ello, prefiere agitar la política libanesa lanzando contra Hizbolá a las fuerzas antichiíes que cuentan con el respaldo de países como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.

madrid

27/02/2022 09:20

 

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Domingo, 27 Febrero 2022 05:14

¿No a la guerra?

Manifestación contra la guerra de Irak en Madrid, 15 de febrero de 2003.Telemadrid

La consigna “no a la guerra, no a la OTAN” es completamente inapropiada para el momento y para el acontecimiento. Ese eslogan hoy solo puede interpretarse o como regüeldo de la Guerra Fría o como mera yuxtaposición de males

 

No tengo nada que objetar al eslogan “no a la guerra”, a condición de que quede completamente claro de qué estamos hablando. En 2003, en vísperas de la invasión estadounidense de Iraq, su poder movilizador residía en el hecho de que España formaba parte de la coalición agresora en un contexto geopolítico en el que, omnipotencia solitaria, todas las guerras las desencadenaba EE.UU. Ese “no a la guerra” no ofrecía dudas: era una denuncia del horror que estaba a punto de abatirse desde la Casa Blanca sobre el pueblo iraquí indefenso. En 2022 la realidad es muy distinta. La guerra se ha descentralizado; hay otras potencias y subpotencias dejando su propia denominación de origen en diferentes infiernos locales: Arabia Saudí en Yemen, Rusia e Irán en Siria, Turquía en el Kurdistán, etc. La mayor parte de los humanos estamos en contra de la guerra todos los días del año, pero si solo nos manifestamos hoy conviene que se sepa por qué lo hacemos, qué ha despertado en nosotros esta necesidad de movilizarnos, a quién acusamos –en definitiva– con nuestra protesta.

Así que no me parece mal la consigna “no a la guerra”, a condición, por ejemplo, de que todas las manifestaciones se convoquen delante de las embajadas y consulados rusos. Y no me parece mal, a condición, además, de que no se añada en los carteles ese absurda jaculatoria sin sentido: “No a la OTAN”, rutinario reflejo izquierdista de un mundo que no existe y que, con razón, dejará fuera de las manifestaciones a miles de personas que solo reconocen ahí el sello de una vieja izquierda cerrada y autocomplaciente, más antiamericana que anti-imperialista, más pendiente de sí misma que del sufrimiento de los ucranianos (o de la valentía de los rusos que -estos sí con fundamento- se manifiestan en Moscú “contra la guerra” desencadenada por su gobierno). Cuidado: no es que la OTAN no exista o que no tenga ninguna responsabilidad en lo que está ocurriendo; nos lo ha contado muy bien Rafael Poch, por ejemplo, desde estas mismas páginas. La OTAN es dañina para Europa y para el mundo. Todos los días del año son buenos para manifestarse contra ella; todos, sí, menos éste. Ucrania no pertenece a la OTAN; no hay soldados de la OTAN combatiendo en Ucrania; y no hay, desde luego, aviones de la OTAN bombardeando Moscú; ni intención alguna, por parte de la OTAN, de frenar militarmente la agresión rusa. A la OTAN se la puede –y debe– incluir en un artículo de análisis o en un ensayo histórico sobre la cronología del conflicto, pero no en una manifestación de protesta contra una guerra cuya responsabilidad señala con el dedo una sola fuente: Putin. En 2003 todos sabíamos que Sadam Hussein era un dictador, que había matado chíies y utilizado armas químicas contra los kurdos; y a nadie se le ocurría pensar que los cientos de miles de españoles que se manifestaban contra la inminente invasión de Irak fueran sus cómplices. ¿Por qué hablar hoy de la OTAN? Nadie puede pensar tampoco que los manifestantes contra Putin son por ello partidarios de la OTAN. ¿Nadie? Solo paradójicamente ese sector de la izquierda que o bien busca mitigar la responsabilidad del gobierno ruso o tiene miedo de que sus propios compañeros los acusen de ser complacientes con el “único y verdadero” imperialismo, que es, ha sido y será siempre el de EE.UU..

La consigna “no a la guerra, no a la OTAN” es completamente inapropiada para el momento y para el acontecimiento. Ese eslogan hoy solo puede interpretarse de una de estas dos formas: o como regüeldo de la Guerra Fría o como mera yuxtaposición de males. Si no se menciona a Putin y sí se nombra a la OTAN, se está insinuando que esa guerra, una vez más, es responsabilidad de EE.UU. y de sus socios atlantistas. “Guerra” ahí, con ese subtítulo, deja de evocar por eso el caso concreto de Ucrania. ¿O es que nos estamos limitando a yuxtaponer dos de los males de este mundo (la guerra en abstracto y una organización inútil y criminal)? Pero entonces podríamos preguntarnos por qué no añadimos al cartel de la convocatoria otras lacras y amenazas más o menos conectadas: no a la guerra, no a la OTAN, no a las drogas, no al fascismo, no a las pandemias, no a las farmacéuticas. Una manifestación en la que la guerra en Ucrania se identifica con la OTAN se transforma en una manifestación de apoyo a Putin; una pan-manifestación contra todos los males del mundo es un completo absurdo.

Los pacifistas, que consideramos malas todas las guerras (ver este bello artículo de Vanesa Jiménez), y los anti-imperialistas, que consideramos criminales todas las invasiones, no hemos podido evitar la invasión de Ucrania como no pudimos evitar la invasión de Irak. Ahora bien, una vez consumada la agresión, por decencia y militancia, en favor de la paz futura, contra los imperialismos de toda laya, no debemos vacilar en denunciar a Putin como responsable imperialista de un crimen de lesa humanidad (pues recordemos que para la ONU el mayor crimen imaginable es precisamente la activación de la guerra, madre de todos los crímenes), tal y como hicimos en 2003 con EE.UU. en Irak. No sacrifiquemos mentalmente, como peones de ajedrez, a los civiles ucranianos que perecen bajo las bombas de Putin; solidaricémonos con los rusos que protestan contra ellas; dejemos sonoramente claro que queremos un mundo en el que los conflictos se solucionen por la vía diplomática y que, por lo tanto, nos manifestaremos contra cualquiera (¡cualquiera!) que viole la ley internacional e invada países soberanos, generando con ello muertes, desplazamientos y destrucción. Otras veces lo hicimos –y tendremos que volver a hacerlo, me temo– contra EE.UU. y la OTAN. El problema de un eslogan no es que sea breve y un poco de brocha gorda; tiene que serlo por fuerza; lo que no puede ser es ambiguo. Podemos elegir no convocar manifestaciones y dedicarnos a escribir y leer buenos análisis; pero si nos manifestamos hoy no lo hagamos con consignas de ayer o con pusilánimes consignas sectarias. Estar contra la guerra hoy es denunciar sin ambages la invasión rusa de Ucrania. Mañana ya veremos. 

25/02/2022

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Sábado, 26 Febrero 2022 05:55

Sobre victorias y derrotas

Sobre victorias y derrotas

En la cultura política hegemónica las nociones sobre triunfos y fracasos, victorias y derrotas, suelen aludir a situaciones muy concretas, en general vinculadas a los objetivos finales de los actores en juego.

El concepto de victoria se aplica al amplio abanico que va del triunfo electoral hasta la toma del poder como consecuencia de un levantamiento o una guerra popular, como sucedió en 1979 en Nicaragua, y antes en muchos otros países. Sin embargo, en no pocas ocasiones se celebran victorias, digamos tácticas o puntuales, cuando se aprueban determinadas leyes o se superan dificultades importantes.

Las derrotas, en cambio, gozan de tan mala reputación, que pocas veces suelen ser asumidas por los responsables de las mismas que, por el contrario, suelen atribuirlas a factores externos fuera de su competencia.

La derrota electoral del Frente Sandinista en 1990, por seguir con el mismo ejemplo, fue tan brutal que paralizó a sus actores antes que propiciar una reflexión profunda sobre sus razones. Del mismo modo puede leerse el triunfo de la revolución rusa, en 1917 y la disolución de la Unión Soviética en 1991, que en no pocos análisis suele atribuirse a la "traición" del entonces presidente Boris Yeltsin.

En este momento no es la trayectoria del sandinismo o de otras victorias/derrotas lo que me mueve a escribir estas líneas, sino algo mucho más reciente y, creo, trascendente: el desalojo de la Casa de los Pueblos, Altepelmecalli, en Puebla, por la Guardia Nacional y la policía estatal para entregarla a la multinacional Bonafont/Danone.

Si nos guiamos por la cultura política al uso, estamos ante una clara derrota de las 22 comunidades y de la organización Pueblos Unidos que impulsaron la recuperación de la planta, y ante un triunfo de los gobiernos federal y estatal. Por el contrario, la clausura de la planta, el 22 de marzo de 2021, Día Internacional del Agua, debió haber sido considerada una victoria.

Creo que las cosas son completamente diferentes. Propongo dejar de utilizar argumentos y conceptos que, siendo adecuados para reflexionar sobre los conflictos interestatales, o para quienes tienen por objetivo ocupar el Estado, no los son en absoluto para abordar las resistencias de los movimientos sociales y los pueblos en movimiento.

¿Qué sería la victoria para un pueblo originario? ¿Y la derrota? Es evidente que no se relacionan con lo que festejan, o lamentan, los políticos del sistema, y aún sus ­seguidores.

Los objetivos de los pueblos no tienen relación básica con agendas "externas", ya sea con los calendarios electorales, las revueltas para tomar el poder o para bajar a alguien del mismo, sino con lo más "interno" y profundo de un pueblo: su sobrevivencia como tal, la persistencia de lo que hace que sigan siendo pueblos. O sea, su diferencia respecto de la cultura y los modos hegemónicos, o de arriba.

La gran derrota de un pueblo sería su desaparición como pueblo, la pérdida de territorios, lengua, modos de vivir y de relacionarse entre sus miembros y con los entornos. Claro que necesitan frenar las obras de infraestructura en curso y poner límites al saqueo. Pero no lo hacen para conseguir mayor visibilidad en los medios de arriba o más poder de negociación, sino porque la economía extractiva del saqueo los coloca en riesgo como pueblos.

Quiero insistir en que los modos de acercarnos a las resistencias de los pueblos originarios, y los abajos que resisten, implica dejar de lado la cultura hegemónica (mediática, caudillista, colonial y patriarcal) para comprender las razones y los objetivos de cada acción. El gran "triunfo" del cierre del pozo de Bonafont fue que los pozos de los campesinos volvieron a llenarse de agua y que ese espacio de muerte se convirtió en espacio de vida para todos los que quieren frenar el saqueo.

Más que de triunfos o derrotas podemos hablar de pasos adelante, pasos al costado, o retrocesos, en el largo caminar de los pueblos sobre sí mismos. La resistencia de los pueblos nahuas de la región cholulteca, tiene décadas en su fase actual y siglos si seguimos el rastro de su tiempo largo.

Hacen falta otras varas para medir avances o retrocesos de los abajos: cómo está la organización, cómo están los corazones y el estado de ánimo; qué tanto participan las mujeres y las jóvenes en las actividades; siguen siendo diferentes porque respetan sus modos o se empiezan a recostar en lo mercantil y abren sus territorios a la lógica del capital.

Son éstos algunos de los aspectos que les permitirán seguir caminando, durante el tiempo que sea necesario.

En la política hegemónica, se trata de caminar en línea más o menos recta hacia un objetivo, a veces atravesando enormes sacrificios, para comenzar a descansar (así se lo imagina) cuando se llega al poder.

En la lógica de los pueblos, como ya enseñó el Viejo Antonio, se camina en redondo y nunca se deja de caminar, porque resistir y luchar no es un "medio para", sino la forma de vida elegida para seguir siendo.

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Puerto Rico: el pobre subsidiando al millonario

Protestas callejeras multitudinarias llevaron este mes a más de 35 mil maestros, bomberos y otros trabajadores a inundar las calles de San Juan. En relación al estallido, la senadora del Partido Independentista de Puerto Rico, María de Lourdes Santiago Negrón, declara a la agencia MCM en nota que resumimos: "Ante la entrada de más de mil inversionistas aventureros para apuntalar la dominación colonial de Puerto Rico por parte de Estados Unidos, los puertorriqueños tienen dos caminos, que son, la pasividad y el exilio, o, la reacción política de desafío".

La senadora más votada en los pasados comicios y presa durante las protestas por la retirada de la marina yanqui de Vieques, afirma que "estos ricos aventureros individuales vienen a sustituir lo que en otra época fue la exención de impuestos en Estados Unidos de que gozaban las subsidiarias de corporaciones estadunidenses en la isla. Así, el privilegio pasa de grandes corporaciones productivas a particulares que no tienen que producir algo".

La política estadunidense se encuentra atascada luego de fracasar los anteriores modelos de Washington y la élite política puertorriqueña. Los puntales de la estrategia actual son la emisión por el gobierno de Puerto Rico de una nueva deuda impagable con los inversionistas buitres de Wall Street y la protección de más de un millar de ricos aventureros que llegan a comprar las tierras y las propiedades de los puertorriqueños "a sobreprecio", porque no tienen que pagar ni un centavo de impuestos por sus ganancias personales, además de otros beneficios.

Santiago rechazó que eso sea un desarrollo propio del capitalismo y dijo que el gobierno colonial, con tal de buscar una manera de estabilizar el dominio estadunidense, está "distorsionando las reglas del mercado" para favorecer a los capitalistas que llegan del extranjero.

"Esto no es la libre empresa", dijo Santiago, "es el desbalance que, a conciencia, crea el Estado en contra de los pobres". El resultado: "la gente pobre subsidiando al millonario"( https://bit.ly/3JEtf5B).

Twitter: @aguerraguerra

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Sábado, 19 Febrero 2022 05:19

El horror nuestro

Foto tomada el 1 de julio de 1986 del General retirado del Ejército de Nicaragua Hugo Torres, exmiembro del Movimiento Renovador Sandinista. El exguerrillero murió el 12 de febrero de 2022, dijeron sus familiares en un comunicado, sin dar más detalles. Óscar Navarrete / AFP

"Cada uno es dueño de su propio miedo" es una frase célebre en Nicaragua. La dijo el periodista Pedro Joaquín Chamorro, director del diario opositor La Prensa durante la dictadura de Anastasio Somoza en los años 70. Fue su respuesta cuando le preguntaron si temía ser asesinado, como lo fue el 10 de enero de 1978.

Su muerte fue la gota que colmó la copa de la iniquidad que el pueblo nicaragüense sufrió de parte de la dinastía de los Somoza. Ya no hubo ejército que detuviera a la guerrilla sandinista y sobre todo al pueblo harto de ese régimen violento y corrupto.

Igual que cada uno es dueño de su miedo, cada pueblo es dueño de su horror. Hay muchos y muy diversos en el mundo y cada pueblo lo vive de su propia manera. Llega un momento incluso en que el horror se incorpora a la vida, se vuelve parte de la cotidianeidad. La mente desarrolla mecanismos de defensa para hacerlo tolerable, pero hay hechos repentinos que reviven ese horror e impiden que lo intolerable se normalice.

Este pasado domingo 12 de febrero, uno de los guerrilleros más admirados y conocidos del sandinismo murió tras ocho meses en prisión. Hugo Torres, que fue comandante guerrillero y luego general de brigada, fue uno de los pocos que logró ejecutar acciones heroicas y sobrevivir. En 1974 participó en una acción armada para liberar a los presos políticos sandinistas que Somoza mantenía en sus mazmorras. Uno de esos presos liberados fue Daniel Ortega.  En 1978, Torres fue el número uno de la toma del Palacio Nacional, una acción audaz que logró otra vez la liberación de numerosos presos políticos de Somoza. Edén Pastora fue el número Cero. Dora María Téllez fue el número dos.

Pastora falleció el año pasado, presumiblemente de Covid-19. Hugo Torres y Dora María Téllez, que abandonaron el Frente Sandinista cuando Ortega lo empezó a manejar como un feudo personal, fueron encarcelados en julio de 2021 por su antiguo compañero de lucha devenido en tirano. Junto a ellos han sido encarcelados, desde junio del año pasado, cuarenta personalidades de la política nacional. Tras la revuelta popular de 2018 y las acciones del régimen para aplastarla a sangre y fuego, Ortega temía que sus acciones le cobraran el precio en las elecciones de noviembre de 2021. Era un temor bien fundado: habría perdido esas elecciones. Prefirió el costo político de eliminar a cualquiera que amenazara su permanencia en la silla presidencial. Siete candidatos electorales fueron detenidos bajo cargos fabricados y el único partido independiente fue despojado de su personería jurídica. Sin oposición, Ortega y su esposa se reeligieron como presidente y vicepresidenta. Fue la cuarta reelección de un hombre que debió haberse retirado en 2012, según la Constitución que la Revolución Sandinista promulgó y que él enmendó para instaurar su reelección indefinida.

La muerte de Hugo Torres muestra el espíritu desalmado que rige Nicaragua en estos días. Vilipendiado y sometido a interrogatorios, a magra alimentación, a una celda con la luz encendida 24 horas, pasó ocho meses sin que le permitieran una frazada, un libro. A su familia no la vio sino tres meses después de ser detenido. Enfermó y no lo atendieron. En diciembre su estado se agravó y perdió el conocimiento. Entonces los carceleros los trasladaron en secreto a un hospital donde ahora el gobierno, en un cínico comunicado, afirma que murió acompañado de su familia. Hugo era un héroe de la revolución sandinista cuya rectitud lo hizo cuestionar a Ortega-Murillo y su estilo de gobierno. En una grabación que hizo antes de ser detenido sus últimas palabras son las de un hombre cabal que vivió de acuerdo con sus principios.

La muerte de Hugo sucede mientras en juicios secretos, celebrados en la misma prisión donde él estuvo detenido, se juzga a líderes políticos, campesinos, empresarios, a los candidatos electorales, periodistas y personas honorables acusados de "menoscabo a la integridad nacional" por una fiscalía que los declaró criminales a priori. Ninguno de ellos ha tenido oportunidad de preparar su defensa pues apenas han visto a sus abogados. Varios de estas personas tienen más de setenta años; uno de ellos, ochenta. Sufren de enfermedades crónicas. Tendrían que estar en prisión domiciliaria como está establecido para las personas mayores. Las penas que les han impuesto a la docena que ya fueron enjuiciados van de los ocho a los trece años de prisión.

Paralelo a estos juicios, la Asamblea Nacional dominada por Ortega se ha dedicado a descabezar e ilegalizar a universidades privadas -doce en las últimas semanas- y a noventa ONG que funcionan en el país desde la época de la revolución o desde hace más de veinticinco años. El centro nicaragüense de PEN Internacional, dedicado a la promoción de la literatura y la defensa de la libertad de expresión, del que yo fui presidente, fue desprovisto de la personería jurídica obtenida en 2005, sin ninguna justificación. Se aduce que no se presentaron informes a la oficina encargada de ONG del gobierno. Desde mayo de 2018 esa oficina se ha rehusado a recibir los documentos de PEN y los de la mayoría de ONG condenadas a desaparecer.

Se creía que, al asegurarse el trono presidencial, la pareja de Ortega y Murillo intentaría recuperar una mínima legitimidad reduciendo la ilegal agresividad de sus actuaciones. Se especulaba que contarían con la prodigalidad que a menudo la comunidad internacional concede a las naciones descarriadas si dan señales de corregir su rumbo. Sin embargo, no hay visos de que optarán por ese camino. Por el contrario, diríase que han decidido continuar con la confrontación frente a quienes siguen siendo los principales mercados para los productos nicaragüenses y el origen de las remesas que mantienen la economía del país a flote. Su reacción ante las sanciones con que Europa y Estados Unidos han intentado presionarlos para que retomen la senda democrática, es una actitud desafiante. Si tal tesitura fue válida en los años ochenta cuando la Administración Reagan condujo una guerra contrarrevolucionaria contra el sandinismo, en la actualidad es claramente una pose para evadir su crisis de credibilidad.

En las últimas décadas, la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica está marcada por la indiferencia. Su involucramiento se ha concentrado en parar el tráfico de drogas y migrantes e interesarse por el petróleo venezolano. Los nexos y las conspiraciones de antaño han sido sustituidas por amonestaciones diplomáticas. Ortega sólo convence a pequeños grupos de izquierda y a sus más radicalizados seguidores cuando pretende ser víctima de injerencia extranjera. Su afán es revivir la estatura que alcanzaron Nicaragua y él mismo en la confrontación de los 80.  Dentro de ese mismo esquema, el viejo guerrillero de antaño y su excéntrica esposa primera dama vicepresidenta, parecen decididos a ser actores en su teatro del absurdo e imaginarse otra vez factores en una supuesta Guerra Fría, cortejando a China y a Rusia. A manotazos y empellones buscan un lugar en la historia, sin percatarse que en la única historia en la que cabrán será en la del horror.

Gioconda Belli, poeta y novelista nicaragüense.


Dora María Téllez, la comandante guerrillera que desafió a Ortega

A sus 66 años, Téllez acaba de ser condenada a ocho años de cárcel por un delito de "conspiración" por el régimen que preside un antiguo compañero de lucha revolucionaria, Daniel Ortega.

18/02/2022 21:29 Actualizado: 18/02/2022 21:36

Por César G. Calero

A Gabriel García Márquez, aquella joven guerrillera de tan solo 22 años le pareció "una muchacha muy bella, tímida y absorta, con una inteligencia y un buen juicio que le habrían servido para cualquier cosa grande en la vida". Asalto al Palacio, una extensa crónica de Gabo sobre la espectacular toma de la Asamblea Legislativa de Nicaragua por parte de un comando sandinista en 1978, descubrió al mundo las dotes insurgentes de Dora María Téllez, la Comandante Dos de aquella audaz operación que supuso el principio del fin de la dictadura de Somoza. Hoy, a sus 66 años, Téllez acaba de ser condenada a ocho años de cárcel por un delito de "conspiración" por el régimen que preside un antiguo compañero de lucha revolucionaria, Daniel Ortega, reelecto en noviembre pasado con más del 75% de los votos tras haber vetado a sus principales adversarios políticos.

Dora María Téllez (Matagalpa, 1955) ocupaba el tercer puesto en la cadena de mando del grupo de 25 guerrilleros que secuestró en el Palacio Nacional a decenas de diputados y otros civiles, a los que acabaría canjeando por varios presos políticos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la guerrilla alzada en armas contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. El éxito militar y propagandístico de la operación despertó la admiración de toda la izquierda latinoamericana. El asalto estuvo dirigido por Edén Pastora (Comandante Cero) y Hugo Torres (Comandante Uno). Torres fue detenido hace unos meses en Nicaragua junto a Téllez y otros dirigentes de la oposición bajo la misma acusación de "conspiración". General de brigada en retiro y excomandante del FSLN, Torres falleció la semana pasada en el penal de El Chipote, donde esperaba juicio. Tenía 73 años y un largo historial revolucionario. En 1974 participó en una acción insurgente que se saldaría con la liberación de varios presos sandinistas, entre ellos Daniel Ortega, quien gobierna Nicaragua de forma ininterrumpida desde 2007 y ha ido quitándose de encima a casi todos sus antiguos correligionarios.

Hubo un tiempo en que Téllez fue una persona cercana a Ortega. Se conocieron en un campamento sandinista de la frontera con Honduras en 1977, y lucharon juntos en octubre de ese año contra la Guardia Nacional somocista en el asedio a San Fabián. Al contrario que Daniel, Dora estuvo siempre en la primera línea de los frentes de guerra. Se había integrado en el clandestino FSLN con 17 años tras abandonar sus estudios de Medicina en la contestataria ciudad de León. En el libro Los días de Somoza, del escritor Fabián Medina, ella se retrata como una niña inquieta, desafiante y rebelde en el colegio: "En mi casa no era visto como un problema; pero en el colegio, sí. Sobre todo, en un colegio de monjas".

Tras pasar una temporada en México, recibió entrenamiento militar en Cuba en 1976 y de vuelta a Nicaragua comenzó a forjar su leyenda de guerrillera tenaz. En la denominada Operación Chanchera (el asalto al Palacio Nacional), la Comandante Dos llevaría personalmente la negociación con Somoza para el canje de los diputados secuestrados por más de 60 presos políticos. Téllez siguió después en primera línea del combate en el Frente Occidental. Bajo su mando, las fuerzas sandinistas tomarían León en junio de 1979, un mes antes de la entrada triunfal de los muchachos en Managua. Académica de Historia y activista feminista, asumiría varios cargos en la década de los 80 bajo el gobierno de Ortega. Fue ministra de Salud, vicepresidenta del Consejo de Estado y diputada.

La guerra impuesta por Estados Unidos contra la joven revolución sandinista al entrenar y financiar a la Contra fue mermando la acción política del gobierno de Ortega. Pese a ello, el Frente se impuso en las elecciones de 1984. La derrota se produciría seis años más tarde. A partir de entonces, los sandinistas, en la oposición, entraron en una dinámica de enfrentamientos internos y lucha fratricida por el control del partido. Téllez y otros dirigentes, como el exvicepresidente y escritor Sergio Ramírez, se alejarían definitivamente de Ortega y fundarían en 1995 el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), un experimento político fallido que apenas obtuvo un puñado de votos en las elecciones de 1996. Cuando Ortega retomó el poder en 2007, fruto de sus oscuros acuerdos con la derecha más corrupta, el sector más conservador de la Iglesia y las élites empresariales, se ensañó con sus antiguos compañeros de armas. Proscribió el MRS en 2008, lo que provocaría una huelga de hambre de Téllez en protesta.

Sobre el ascenso fulgurante de aquel comandante retraído, Téllez opinaba así en un extenso artículo publicado en la revista nicaragüense Envío en julio de 2013: "Creo que él [Ortega] llegó por eliminación. Cuando en 1978 se juntaron las tres tendencias del Frente Sandinista, se dio un gran debate sobre cuántos miembros de cada una de las tres tendencias (Guerra Popular Prolongada, Proletaria y Tercerista) serían parte de la dirección conjunta que íbamos a formar (…) Se pensó en Daniel Ortega, de la tendencia tercerista (la más numerosa por su condición multiclasista y a la que también pertenecía Téllez), porque era un hombre tímido, callado, hábil en la maniobra, pero carente de liderazgo público. Daniel Ortega era la persona ideal. Daba la impresión de que no sería una amenaza para nadie".

La involución

Las desavenencias entre algunos dirigentes críticos del FSLN y Ortega fueron aumentando con el paso del tiempo, a medida que se iba generando una involución dentro del partido que afectaba gravemente a la huella transformadora que había dejado el sandinismo en Nicaragua: "La revolución sandinista -escribía Téllez en 2013- cambió profundamente el diseño de esta sociedad. Desde la perspectiva de historiadora veo que nada de lo que existe ahora puede entenderse sin la revolución sandinista. Pero la hora de la involución (...) llegó. Y hemos visto, por ejemplo, cómo en un modelo de prebendas como el actual, una policía que diseñamos para que estuviera al servicio de la comunidad (...) se ha convertido ahora en una policía política, en una policía al servicio del engranaje de poder de una familia".

Las protestas sociales de 2018 mostraron la cara más autoritaria del régimen de Ortega. Varios cientos de estudiantes murieron durante ese estallido social, según organizaciones de derechos humanos. La represión no ha cesado desde entonces. A mediados del año pasado, varios precandidatos presidenciales eran vetados y detenidos. La policía apresó a Téllez (como dirigente del partido Unamos) el 13 de junio de 2021. Desde entonces, ha estado presa en la cárcel de El Chipote. Su hermano, Óscar Téllez, le visitó en septiembre. Recluida en una celda de aislamiento, interrogada a diario por la policía, había perdido cinco kilos y no se le permitía hablar con ningún otro preso. Como a otros opositores, se le acusó de "traición a la patria y conspiración", según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Aquel 22 de agosto de 1978 Dora María se había cortado su cabellera para hacerse pasar, como el resto de guerrilleros, por un miembro de la Guardia Nacional somocista. Después de esa acción no necesitó volver a disfrazarse de hombre para empuñar las armas contra la dictadura. Aquella joven revolucionaria se convirtió en una experta historiadora, una referente del feminismo y un cuadro político prominente del sandinismo. La Administración de George W. Bush le vetó en 2005 por su trayectoria revolucionaria, tildándola de "terrorista" e impidiéndole que ocupara una cátedra de profesora visitante propuesta por la Universidad de Harvard. En Nicaragua hace tiempo que su retrato, como el de otros históricos guerrilleros, no aparece en la historiografía oficial del FSLN.

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Jueves, 17 Febrero 2022 05:12

S.O.S Nicaragua

S.O.S Nicaragua

La agitada frecuencia con que ocurren los acontecimientos en Nicaragua y la inusitada rapidez con que la nueva noticia se superpone a la anterior, dificulta escribir una crónica o sintetizarlos, pero cada suceso ratifica la decisión de la dictadura Ortega-Murillo de atornillarse en el poder y perennizarse a punta de armas, represión y miedo. El régimen no es solo dictatorial, mucho menos autoritario a secas. Es sultánico, despótico, barbárico y fascista, como lo han calificado diversos politólogos.

Presos y presas de conciencia: hijos de perra del imperialismo

En comparecencia pública, el mismo día que el Consejo Supremo Electoral lo proclamó “ganador”, Ortega calificó a todos los presos políticos de hijos de perra del imperialismo.1 En consecuencia, ellas y ellos no solo están privados de su libertad, sino que permanecen en precarias condiciones carcelarias. Hasta el 31 de enero se listaban 167 en el contexto de abril 2018 y diez antes de ese año, entre ellos Marvin Vargas, primer reo de conciencia de esta dictadura.2

La brutal ola represiva inició en mayo de 2021 con el allanamiento de la Policía del local y segunda confiscación de equipos de trabajo periodístico de Confidencial; continuó con las capturas de siete precandidatos a la presidencia de la república, además, dirigentes políticos, empresarios, campesinos e integrantes de la Articulación de Movimientos Sociales, dejando más de 40 presos, quienes, por más de 90 días, fueron sometidos a condición de desaparición forzada, sin ningún contacto con su familia y ahora enjuiciados por conspiración para cometer menoscabo de la integridad nacional.3No se les ha permitido recibir alimentos, libros, frazadas. Nada, violándoles sus más elementales derechos.

Hay, además, una saña particular con las mujeres de Unamos. A la mítica comandante guerrillera Dora María Téllez, Suyén Barahona, Ana Margarita Vigil y Tamara Dávila, se les ha mantenido en régimen brutal de aislamiento, en pequeñas celdas oscuras, sin ventanas y sin ninguna comunicación con los otros prisioneros.

En noviembre 2021, mes de la farsa electoral, ocurrieron más capturas. En esta ocasión, vinculadas al uso de redes sociales. Varios presos y presas fueron acusados usando la recién creada Ley de Ciberdelitos, conocida como Ley Putin.

El 25 de enero 2022, familiares de los presos de conciencia emitieron un pronunciamiento intentando tender puentes con el gobierno, por medio de lo que calificaron Proceso de unificación ciudadana, que iniciaría con la liberación de sus presos. Su declaración fue apoyada de inmediato por el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), que hasta entonces se había mantenido en total mutismo.

El régimen respondió a esta iniciativa con absoluto silencio y el 1º de febrero inició juicios con causas inventadas contra los detenidos. Fusilamiento judicial, los adjetivan algunos y simulación de juicios, los llama la defensora de DD.HH., Dra. Vilma Núñez, pues los procesos han sido realizados en centros de detención, sin que los abogados defensores hayan entrevistado a sus representados. Además, fueron enjuiciados a puertas cerradas, violando todas las normas jurídicas, actuando contra ley expresa, usando de testigos a policías y presentando como pruebas: Tuits, declaraciones en medios de comunicación y publicaciones en redes sociales.

Hasta el momento se han realizado más de diecisiete de estas mascaradas, y todos han sido declarados culpables. A ocho ya les dictaron sentencia. El periodista y precandidato presidencial, Miguel Mora, dueño del Canal 100% Noticias, fue condenado a 13 años de cárcel, al igual que el dirigente estudiantil, Lester Alemán. Ana Margarita Vigil fue condenada a 10 años y Dora María Téllez a 8 años de cárcel. El martes serán víctimas de esta parodia otros siete presos políticos.

En medio de estos juicios, la opinión pública fue conmocionada por la muerte del héroe de la lucha antisomocista, Comandante Guerrillero y General de Brigada (R) Hugo Torres, sacado de su celda el 17 de diciembre, después de varias semanas de estar muy enfermo, con un deterioro que fue creciendo al punto de no poder moverse ni alimentarse por sí mismo. Ese día, Hugo sufrió un largo desmayo y, a gritos de sus compañeros, fue sacado de la cárcel y llevado con rumbo desconocido. Así permaneció en manos de las autoridades policiales, hasta que el día 12 de febrero se conoció de su muerte. Durante dos meses no hubo respuesta a la pregunta: ¿dónde y cómo está Hugo? Después de su muerte no hubo ningún reporte oficial del día, hora, lugar y circunstancias en que ocurrió su deceso. Murió en condición de preso, en manos de las autoridades, sin que ninguna se pronunciara sobre el hecho.

Resulta paradójico, y hasta cruel, el hecho que su carcelero, Daniel Ortega, fue uno de los prisioneros políticos rescatados de la cárcel del somocismo por un comando sandinista del que Hugo fue uno de sus principales protagonistas. Hoy se está demandando que los organismos de DD.HH. puedan volver a Nicaragua, y sea creada una instancia independiente que investigue las circunstancias de la muerte de Hugo Torres, de quien no se sabía que tuviese ninguna enfermedad precedente.4

Por todo lo que está pasando con los presos, es correcto afirmar que Ortega ha superado en destrucción de la institucionalidad de la justicia, en brutalidad y en crueldad, al dictador Somoza.

Forzando espacios en la geopolítica

En diciembre 2021, una misión presidida por dos hijos de Ortega —Laureano y Rafael—se reunió en Rusia con el vicecanciller de ese país, Sergei Ryabkov, y firmaron acuerdos de cooperación en representación del gobierno de Nicaragua. Luego viajaron a China. En esos días, y de forma abrupta, el Estado de Nicaragua rompió relaciones con Taiwán y abrió relaciones con la República Popular China. Acto seguido, el gobierno expropió ilegalmente todos los bienes muebles e inmuebles de Taiwán, de quien durante 15 años recibió donaciones y otros beneficios. En un traspaso arbitrario y bochornoso, todos los bienes fueron entregados a China.

La visita a Rusia coincidió con declaraciones de Vladimir Putin, quien afirmó que Nicaragua es un socio “muy importante” de Rusia, y felicitó a Ortega por su “victoria abrumadora” en las elecciones del 7 de noviembre, mundialmente declaradas una farsa. Con estos eventos, el régimen enviaba claras señales de búsqueda de nuevos accionistas para su empresa, en un concierto internacional que le es definitivamente adverso.

En enero 2022, en medio del aislamiento internacional, Daniel Ortega escenificó un acto carente de decencia al auto colocarse la banda presidencial. Con un desabrido y repetitivo discurso antinorteamericano, y con la presencia de solo dos jefes de Estado —Díaz Canel y Maduro— e invitados cuestionados como responsables de crímenes perseguidos por Interpol, Ortega y Murillo iniciaron un nuevo período presidencial que pretenden sea de cinco largos años más.

Cierre y confiscación de universidades5

Este proceso comenzó en diciembre 2021, con la supresión de la personería jurídica del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conimipyme), y de la Universidad Hispanoamericana, ambas del mismo dueño y durante muchos años conocido como orteguista. Sobre estos cierres se ha especulado que están relacionados con conflictos internos en las propias filas del régimen. Lo cierto es que, de la noche a la mañana, los bienes de esa universidad pasaron al Estado.

Después fueron canceladas cinco personerías jurídicas vinculadas a otras universidades, entre ellas, la emblemática Universidad Nacional Politécnica de Nicaragua (UPOLI), fundada durante el somocismo, cuyos recintos fueron centros de resistencia en la sublevación popular de abril 2018.6 De inmediato y de manera arbitraria, la Asamblea Nacional confiscó todos sus bienes sin el debido proceso ni la indemnización que manda la Constitución, aprobó la creación de otras universidades y les otorgó los bienes de las canceladas. Luego siguieron las vinculadas con sedes norteamericanas, como Thomas More y Mobile.

La razia orteguista no se ha detenido ahí, pues han sido incrementadas las cancelaciones de personería jurídicas de otras organizaciones sin fines de lucro, incluida la Asociación de Mujeres “María Elena Cuadra”, importante organización social dedicada a la defensa de los derechos laborales de las mujeres que trabajan en las maquilas o zonas francas.

Volveremos sobre el impacto del cierre y confiscación de seis universidades y centros de formación superior. La dictadura apunta a dejar, como única alternativa de educación universitaria, los espacios e instituciones férreamente controlados por Ortega y Murillo. De esta manera, en Nicaragua se pone fin a la autonomía universitaria y al derecho de los estudiantes a una educación autónoma, no partidaria y, mucho menos, proselitista.

15 de febrero 2022

1https://www.infobae.com/america/america-latina/2021/11/09/daniel-ortega-llamó-hijos-de-perra-a-los-presos-politicos-y-dijo-que-dejaron-de-ser-nicaragüenses/

2https://desinformemonos.org/los-gulags-de-la-dictadura-de-ortega/

3 Ley dictada en diciembre del 2020 con el propósito de tipificar ese nuevo delito.

4 Una semblanza de Hugo Torres aparece en https://www.confidencial.com.ni/opinion/hugo-torres-jimenez-heroe-de-la-lucha-contra-la-dictadura-somocista/

5 Por necesidad de espacio, solo adelantamos la confiscación de algunas universidades. Después serán objeto de un artículo especial.

6https://obreradelatecla.com/cinco-universidades-privadas-obligadas-al-cierre-tras-cancelacion-de-personalidad-juridica/

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Martes, 15 Febrero 2022 05:04

Volver a tejernos y movilizarnos

Volver a tejernos y movilizarnos

En muchos rincones del continente se multiplican encuentros de colectivos autónomos y comunitarios, dejando atrás los momentos más duros del aislamiento, dispuestos a reencontrase y moverse otra vez para romper el aislamiento y seguir resistiendo los megaproyectos de muerte.

La Teia dos Povos (Red de Pueblos) de Brasil realiza en marzo un encuentro estatal en Rio Grande del Sur, donde pueblos originarios vienen recuperando tierras para asegurar la sobrevivencia de las comunidades. La convocatoria de la 1ª Jornada de Agroecología de ese estado, señala: “Sin la territorialización de las comunidades indígenas, campesinas, quilombolas y tradicionales es imposible tener una vida digna y que podamos vencer los dos principales desafíos que tenemos los de abajo: el hambre y el ecocidio que afecta a la tierra toda”.

La Teia tenia prevista su 7ª Jornada Nacional de Agroecología en Bahia, un gran encuentro nacional que organizan desde 2013, pero las grandes inundaciones que afectaron a ese estado, hicieron imposible el encuentro por el enorme daño que sufrieron las comunidades. Sin embargo, pusieron en marcha jornadas de solidaridad y ayuda mutua (mutirões solidarios) en los que volvieron a cultivar maíz, frijoles, bananos y los cultivos que había perdido por las inundaciones.

La Red Trashumante de Argentina vuelve a realizar encuentros presenciales, como tantos otros movimientos que han sido duramente golpeados por el aislamiento de la pandemia y por las políticas de cooptación del gobierno progresista. Se trata de un campamento nacional que es un primer paso para retomar los trabajos más allá de lo local, que se han mantenido durante estos meses.

También se está comenzando a tejer una red de colectivos autónomos, que empieza a dar sus primeros pasos para retomar la política de autonomía que se ha desgastado mucho en estos tiempos. Pequeños avances en momentos en los cuales arrecian las movilizaciones contra el acuerdo que firmó el gobierno con el FMI y contra los nuevos y viejos emprendimientos extractivos.

En Colombia se realizarán en marzo los primeros encuentros directos de la Alianza de Medios Independientes (AMI), conformada por cuatro colectivos de comunicación colombianos (Desde Abajo, Contagio Radio, Canal 2 de Cali y Kavilando), en la que también participa Desinformémonos. La alianza surgió en medio de la rebelión popular lanzada el 28 de abril, tuvo un punto alto en el seguimiento de las movilizaciones en Cali y en otras ciudades, y ahora se propone incluir a más medios alternativos y críticos.

También en Uruguay se realizan encuentros de comunidades entre febrero y abril, retomando una práctica de encuentros de abajo que había quedado suspendida durante la pandemia.

En este breve y muy incompleto resumen, quizá el logro mayor haya sido el “Encuentro nacional contra gasoductos y proyectos de muerte”, realizado el 15 y 16 de enero en Altepelmecalli, la antigua fábrica Bonafont recuperada por los habitantes de 22 comunidades organizados como Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los Volcanes, en Puebla. Más de 15 movimientos del país se reunieron y pronunciaron contra el “decreto presidencial del 22 de noviembre de 2021” que legaliza el despojo y la imposición de megaproyectos.

Para conmemorar el aniversario de la clausura del pozo que les robaba el agua, las organizaciones que luchan contra hidroeléctricas, gasoductos y la extracción de agua y minerales, anunciaron una “Caravana de los pueblos por la vida y contra megaproyectos”, que partirá el 22 de marzo y llegará el 22 de abril al istmo de Tehuantepec, donde confraternizarán con los pueblos que resisten megaproyectos.

Como señalaron los zapatistas a convocar la Gira por la Vida, en octubre de 2020: “Que es tiempo de nuevo para que bailen los corazones, y que no sean ni su música ni sus pasos, los del lamento y la resignación”.

14 febrero 2022

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Marcha en apoyo a los trabajadores de Amazon y Starbucks, realizada en Nueva York en noviembre. Foto Afp

Nueva York. Por primera vez se logró sindicalizar una tienda de Starbucks, y continúa la pugna para realizar lo mismo en un almacén de Amazon, mientras enfermeras, mineros, maestros, trabajadores académicos y de medios, choferes, así como trabajadores "esenciales", sobre todo inmigrantes, han realizado huelgas y otras acciones que parecen indicar un renacimiento del movimiento laboral en Estados Unidos en una coyuntura económica que resalta la mayor desigualdad económica en un siglo.

Decenas de miles de trabajadores participaron en huelgas y acciones de protesta en meses recientes, con los medios describiendo una nueva ola laboral. Entre mediados de 2021 y principios de 2022, 10 mil trabajadores de John Deere estallaron una huelga, 60 mil trabajadores de producción de cine amenazaron con un paro y 50 mil aprobaron suspender labores en una cadena de hospitales. Además de otrso movimientos en Nabisco y Kellogg’s.

Sin embargo, no es algo tan nuevo, ni empezó, como algunos afirman, con la llegada del gobierno de Joe Biden. De hecho, en 2018 –en la presidencia de Donald Trump– más de 485 mil trabajadores realizaron 20 grandes huelgas (más de mil trabajadores en cada una) y otros 65 mil participaron en 123 en plantas pequeñas, una cifra mucho más que alta que el total de 76 mil trabajadores en 39 disputas durante 2021, reportó The Nation.

Aun con estas movilizaciones y aunque Biden llegó declarando su compromiso con los trabajadores y los derechos sindicales, la ofensiva empresarial y las políticas laborales y económicas impulsadas bajo el consenso neoliberal bipartidista de los últimos 40 años –el cual incluye los tratados de libre comercio– el movimiento sindical continuó en deterioro con una tasa de sindicalización de sólo 6.1 por ciento en el sector privado en 2021, el nivel más bajo desde 1900. La tasa es de 10.3 por ciento si se incluye el sector público, a la mitad de hace 30 años y dos tercios menos que en los 50 cuando fue de 35 por ciento.

Con la reducción del poder colectivo de los trabajadores y la anulación de sus derechos, se registró el nivel más alto de desigualdad económica en un siglo. La remuneración de los ejecutivos se ha incrementado mil 322 por ciento desde 1978, mientras el ingreso de un trabajador típico aumentó sólo 18 por ciento en el mismo periodo, calcula el Economic Policy Institute.

La riqueza de 745 multimillonarios estadunidenses, 5 billones, es dos tercios más que la riqueza total de 50 por ciento de los hogares del país, según el Proyecto sobre Desigualdad del Institute for Policy Studies.

Justo en el momento de mayor debilidad del movimiento laboral, y ante la concentración de poder económico y político del llamado uno por ciento más rico, están presentándose viejas y nuevas formas de acción en las filas de los trabajadores. Entre las sorpresas recientes en el movimiento laboral, que fue noticia nacional, trabajadores de Starbucks lograron sindicalizar la primera tienda de su cadena de 8 mil cafés (la más grande del mundo) en Buffalo, Nueva York, en diciembre de 2021; poco después una segunda tienda en esa misma ciudad hizo lo mismo. Desde entonces, unas 70 tiendas de Starbucks en 20 estados han solicitado procesos de elección para sindicalizarse.

En Memphis, Starbucks acaba de despedir a siete líderes de otro esfuerzo sindical en uno de sus locales. "Si Starbucks cree que nos podrán silenciar, están equivocados. Nuestro movimiento apenas se está fortaleciendo ganaremos nuestro sindicato y nuestros derechos humanos y civiles de organizarnos. Despierten y huelan el poder", afirmó Starbucks Workers United, el gremio que ganó en Buffalo y que ahora está apoyando iniciativas sindicales en otras tiendas alrededor del país. Su símbolo es una versión del famoso logotipo de la empresa de una sirena, pero con el puño en alto.

En Amazon, cuyo dueño es el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, trabajadores de un enorme centro de distribución en Bessemer, Alabama, y el sindicato nacional RWDSU han librado una larga lucha para sindicalizar por primera vez una planta de esta trasnacional.

Después de una campaña masiva con el apoyo de otros sindicatos de éste y otros países, organizaciones del movimiento de Black Lives Matter, figuras progresistas nacionales como el senador Bernie Sanders, músicos y actores y hasta el propio presidente Joe Biden, el voto para aprobar un sindicato fracasó en una aparente derrota. A fines de noviembre del año pasado la Junta Nacional de Relaciones Laborales anuló la primera elección por la intromisión ilegal de la empresa en el proceso y ordenó una segunda votación, la cual ya arrancó y culminará el 28 de marzo cuando se iniciará el conteo.

Hay luchas sindicales tradicionales, como la huelga de más de mil mineros de carbón en Alabama, que ya cumple su undécimo mes y paros que culminaron en triunfos como el de más de dos meses de trabajadores de la Kellogg’s en diciembre, entre diversas acciones de sindicatos de varias ramas, entre ellos de los gremios nacionales progresistas de enfermeras, maestros y sobrecargos y hasta de trabajadores académicos en la Universidad de California y Columbia (https://striketracker.ilr.cornell.edu).

Hay también otras expresiones de organización más allá de los sindicatos tradicionales (aunque a veces con su apoyo) como la extraordinaria Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW), la cual continúa trasformando las condiciones laborales de inmigrantes en los campos de cultivo en el sureste del país, frenando por primera vez el hostigamiento de las jornaleras y liberado a miles de condiciones de esclavitud, impulsando campañas para elevar el salario mínimo de los trabajadores de comida rápida, redes nacionales como las trabajadoras domésticas (National Domestic Workers Alliance) y la de jornaleros urbanos (National Day Laborer Organizing Network) junto con nuevas expresiones de organización de miles de trabajadores de mensajería y entrega de alimentos como Los Deliveristas Unidos, en Nueva York, y de taxistas y choferes de Uber, así como la expansión de cooperativas en el país.

Muchas de las luchas laborales giran en torno no sólo a salarios, sino de condiciones de sobreexplotación en largas jornadas obligatorias, falta de protección ante patrones y robo de sueldos (por miles de millones de dólares), entre otras. Los inmigrantes, sobre todo los indocumentados, son los más indefensos ante estos abusos.

Muchos de los organizadores han comentado a La Jornada que lo que enfrentan no es sólo empresas dispuestas a gastar millones para combatir la sindicalización, sino que bajo las leyes actuales no existe en la práctica ninguna protección del derecho a organizar un sindicato en Estados Unidos. Ante esta situación, se siguen detonando acciones laborales en lo que algunos esperan podría ser un renacimiento del movimiento social más grande del país.

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