Perú: el Congreso opositor traba el cambio constitucional

La derecha bloquea la posibilidad de un referéndum

 

El Congreso controlado por la derecha ha promulgando una ley que bloquea la posibilidad de un referéndum para cambiar la Constitución neoliberal heredada de la dictadura fujimorista, cambio que es una de las principales banderas del presidente Pedro Castillo y de los sectores progresistas en su conjunto. La norma, aprobada con 72 votos de los 130 legisladores, establece que para convocar un referéndum para cambiar la Constitución se necesita la aprobación de la mayoría del Congreso, donde la derecha tiene los voto para impedirlo. Esto cierra la puerta para un referéndum convocado con las firmas del diez por ciento del padrón electoral, 2,5 millones de firmas, que era a lo que apostaba el gobierno. 

Una ley que revela el temor de la derecha a una consulta popular que decida si se debe convocar una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución de Fujimori. El gobierno ha reaccionado con indignación y ha anunciado que recurrirá al Tribunal Constitucional (TC) para pedir la derogatoria de esta ley por ser inconstitucional. En el TC se necesitan cinco votos de seis, lo que por la composición del tribunal se estima poco probable.

“El Congreso con el objetivo de atentar contra la voluntad popular obtuvo una ley que mutila el derecho al referéndum y que reclama una Asamblea Constituyente. Como gobierno recurriremos al TC en vista de que esta ley es antidemocrática e inconstitucional. No permitiremos que se vulnere la participación política de los peruanos, menospreciando, condicionando y sometiendo su voluntad a merced del parecer único del Congreso. Este atentado contra la población que ha exigido por años el cambio de una Constitución concebida en la dictadura, olvida que el poder del Estado emana del pueblo y se debe a su representatividad. Recae en los ciudadanos el derecho de apostar por su propio bienestar”, ha dicho Castillo.  

24 de enero de 2022

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Prepotencia, silencio y muerte: rasgos del dominio paramilitar

El asesinato de Huber Velásquez, el pasado 17 de diciembre de 2021, en la vereda La Balsa de San José de Apartadó, tiene características que revelan la extrema gravedad a que ha llegado el dominio paramilitar en la región y sus relaciones con las instituciones, con el Acuerdo de Paz, con el modelo de desarrollo y el modelo de sociedad dominante. No fue un simple episodio de violencia a los que la población de la región se ha acostumbrado tras muchas décadas de terror.

El contexto inmediato fue la pantomima de pavimentación de dos kilómetros de vía entre Apartadó y San José. Un grupo de pobladores de la vereda La Balsa decidieron hacer la Veeduría ciudadana y descubrieron horrores de corrupción: viviendas averiadas y no reparadas, materiales ineptos, calidad muy baja de la obra no obstante su elevadísimo costo que escandalizó a un diputado de la región. Esta veeduría no fue aceptada porque ya existía una veeduría registrada en la Personería; sin embargo, el grupo de Veeduría de La Balsa decidió continuar su trabajo investigativo ya que la otra veeduría no les daba suficiente confianza al aceptar muchas irregularidades que se estaban cometiendo.

Si se tiene en cuenta que la financiación de esa obra fue cubierta con los fondos del Acuerdo de Paz, asumiéndola como un PDET [Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial] para lo cual la Comunidad Internacional aportó enormes sumas de dinero, es de elemental honestidad solicitarle a los organismos internacionales un examen exhaustivo de los gastos, lo cual debe incluir una examen minucioso a los contratos de METRO-PLUS. También la Alcaldía debe ser sometida a rigurosos exámenes de sus egresos. Corre entre la población de la zona el rumor sobre la participación del alcalde Cañizalez en el crimen de Huber, pues sus simpatías por las estructuras paramilitares son de conocimiento público. Una entidad internacional independiente debe investigar esos rumores, pues los órganos de control del Estado hoy día están cooptados, a la luz del día, por el alto gobierno.

Muchos habitantes de La Balsa no salían de su estupor cuando vieron que muchachos muy jóvenes de su misma vereda paralizaron el tráfico, tanto hacia arriba (San José) como hacia abajo (Apartadó) mientras se consumaba el asesinato de Huber, permitiendo que 8 hombres armados penetraran en su vivienda y le arrancaran violentamente la vida. Sin embargo, los pobladores sabían que romper el silencio equivalía a correr un riesgo muy seguro de muerte. Varios asesinatos ocurridos en la zona en el último año se explicaron por la desobediencia de las víctimas a órdenes de los paramilitares. El terror selló el silencio que cubrió y sigue cubriendo este crimen. Adicionalmente hay otro rumor que corre entre los pobladores de La Balsa, según el cual la Junta Comunal ha ordenado destruir la casa construida por Huber en su finca; parece que el afán de arrasar la memoria de las víctimas, como costumbre de los regímenes más crueles, sigue haciendo carrera.

Los mensajes no pueden ser más contundentes: aquí mandan los paramilitares y el que les desobedezca compromete su misma vida; la población debe optar así entre la vida y la muerte.

Con pocos días de distancia, la junta comunal de la vereda La Esperanza decidió introducir a la fuerza una maquinaria en el asentamiento de nuestra Comunidad de Paz, con el fin de iniciar la construcción de una carretera ilegal que nuestra Comunidad ha denunciado repetidas veces, pues no ha respetado ningún requisito de planeación participativa, es planeada y construida por estructuras paramilitares con maquinarias de la fuerza pública y busca servir a la introducción de maquinarias de empresas multinacionales extractivistas que van en contravía de una desarrollo humano y ecológico. Los líderes de la Acción Comunal de la Esperanza han afirmado que construirán la carretera a las buenas o a las malas, sin importarles violar cualquier propiedad privada y cualquier interés que se oponga a su concepción del desarrollo y del progreso que va en contravía de lo humano.

Los métodos de coordinación y de aquiescencia entre la fuerza pública y los paramilitares son ya muy conocidos y rutinarios: el negativismo; la evasión; la ficción de ignorancia; los acuerdos verbales para no encontrarse en los mismos territorios en coincidencia. Así, cuando las evidencias son ineludibles, es aún posible engañar a la sociedad.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Enero 12 de 2022

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Fuentes: Sin permiso [Crédit Photo Almaas Masood / People’s Archive of Rural India.]

Desde hace más de un año, en uno de los movimientos más largos y masivos que ha conocido el país desde la independencia, los campesinos indios han luchado contra la contrarreforma agraria aprobada por el gobierno nacionalista hindú de Modi en medio de la pandemia. El 19 de noviembre los campesinos consiguieron una enorme victoria al obtener la retirada de las tres leyes impugnadas. En este artículo, escrito sobre el terreno, el periodista y activista P. Sainath, especialista en cuestiones agrarias y autor de una obra de referencia sobre la pobreza rural en India, ofrece su análisis de esta histórica victoria.

Lo que los medios de comunicación nunca podrán admitir abiertamente es que el movimiento democrático y pacífico más importante que ha conocido el mundo en años, sin duda el más grande organizado en el apogeo de la pandemia, ha obtenido una tremenda victoria, una victoria que perpetúa un legado. Agricultores de todas clases, hombres y mujeres, incluidos los de las comunidades adivasi y dalit  [ 1 ], han desempeñado un papel crucial en la lucha de este país por la libertad. Y en este 75 º aniversario de nuestra independencia, los agricultores, a las puertas Delhi, han reavivado el espíritu de esa gran lucha.

El primer ministro Modi ha anunciado que dará marcha atrás y derogará las leyes agrícolas durante la próxima sesión de invierno del Parlamento, que comienza el 29 de este mes [de noviembre de 2021]. Dice que lo hace después de no poder persuadir a «algunos agricultores, a pesar de todos sus esfuerzos». Sólo una parte, tomese nota, no estaba convencida de que estas tres leyes agrícolas desacreditadas fueran realmente buenas para ellos. Ni una palabra sobre, o para, los más de 600 agricultores que han muerto en esta lucha histórica. Su fracaso, lo dice claramente, radica únicamente en su capacidad de persuasión, en el hecho de que no logró convencer a esa «parte de los agricultores» de los méritos de su proyecto.El fracaso no es de las leyes en sí ni de cómo su gobierno las hizo aprobar en medio de una pandemia.

Así que no tenemos más remedio que creer que los partidarios de Khalistan  [ 2 ], los «antinacionales» [ 3 ], Los activistas ocultos que se hacen pasar por agricultores, se han convertido en «parte de los agricultores» que se negaron a dejarse convencer por los aterradores encantos del Sr. Modi. ¿Se negaron a ser persuadido? Pero, ¿cuáles fueron las maneras y los métodos de persuasión empleados? ¿Negarles la entrada a la capital para exponer sus quejas? ¿Bloquearlos con trincheras y alambre de púas? ¿Dispersarlos con cañones de agua? ¿Transformar sus campamentos en pequeños gulags? ¿Asegurarse de que los medios de comunicación coludidos difamen a los campesinos todos los días? ¿Atropellarlos con vehículos, pertenezcan a un ministro del gobierno central o a su hijo? ¿Es esta la idea de persuasión que tiene este gobierno? Si estos son sus «mejores esfuerzos», nos estremece la perspectiva de saber cuales puedan ser los peores.

El Primer Ministro ha realizado al menos siete visitas al extranjero solo este año, la última para la COP26. Pero nunca tuvo tiempo de desplazarse unos kilómetros desde su residencia para visitar, a las puertas de Delhi, a decenas de miles de campesinos cuyos sufrimientos han afectado a tanta gente en todo el país. ¿No habría sido un verdadero esfuerzo de persuasión?

Desde el primer mes de la actual movilización, fui bombardeado con preguntas de los medios que se preguntaban «¿cómo pueden durar tanto?». Los campesinos respondieron a esta pregunta. Pero también saben que su formidable victoria es solo el primer paso. La derogación significa que la bota de las grandes empresas no aplastará el cuello de los agricultores por ahora. Pero aún deben resolverse una serie de otras cuestiones, que van desde el precio mínimo de sostenimiento  [ 4 ] y la contratación pública hasta cuestiones de política económica mucho más amplias.

Los presentadores de televisión nos dicen, como si fuera una revelación asombrosa, que esta retirada del gobierno tiene algo que ver con las próximas elecciones parlamentarias que se celebrarán en cinco estados el próximo mes de febrero.

Estos mismos medios no dijeron nada sobre la trascendencia de los resultados de las elecciones parciales, convocadas el 3 de noviembre, en 29 distritos electorales de las Asambleas [de los estados regionales] y 3 distritos electorales del Parlamento [del estado central]. Lea los editoriales de ese período; vea lo que se analizó en la televisión en ese momento. Hablaban de que los partidos gobernantes generalmente ganaban elecciones parciales, algo de indignación a nivel local, y no solo contra el BJP [el partido de Modi], y cosas así. Pocos editoriales han dicho algo sobre los dos factores que influyen en los resultados de estas encuestas: las protestas campesinas y la mala gestión del Covid-19.

El anuncio de hoy del Sr. Modi muestra que al menos, y finalmente, ha entendido la importancia de estos dos factores. Sabe que ha sufrido enormes derrotas en estados donde el movimiento campesino es fuerte. Estados como Rajasthan e Himachal, pero cuyos medios, que repiten una y otra vez a sus audiencias que todo se desarrolla en Punjab y Haryana, no lo han tenido en cuenta en sus análisis.

Pero, ¿cuándo fue la última vez que vimos al BJP o a una formación de Sangh Parivar  [ 5 ] en tercer y cuarto lugar en dos distritos electorales en Rajasthan? ¿O la paliza que recibieron en Himachal, donde perdieron los tres escaños en la Asamblea y un escaño en el Parlamento?

En Haryana, como denunciaron los manifestantes, «todo el gobierno, desde el CM [Ministro Principal] hasta el DM [Magistrado de Distrito]» estuvo presente para hacer campaña por el BJP. Incluso donde el Congreso presentó estúpidamente un candidato contra Abhay Chautala  [ 6 ], quien había renunciado por la cuestión campesina, incluso donde los ministros del gobierno central estuvieron presentes, el BJP perdió. El candidato del Congreso perdió su respaldo, pero logró reducir un poco el margen de Chautala, que sin embargo ganó por más de 6.000 votos.

En los tres estados, el efecto de las protestas de los agricultores se ha sentido y, a diferencia de los vulgares lacayos  de las grandes empresas, el Primer Ministro lo ha entendido. Combinado con el efecto de las protestas en el oeste de Uttar-Pradesh, a las que se sumaron los espantosos asesinatos de Lakhimpur Kheri  [ 7 ], que tuvieron el efecto de una bala en el pie para su campo, y con elecciones en este estado en tan solo 90 días, ha visto la luz.

En tres meses, el gobierno del BJP tendrá que responder una pregunta, si la oposición tiene suficiente sentido común para plantearla: ¿qué pasó con la promesa de duplicar los ingresos de los agricultores en 2022? La 77a edición de la NSS ( National Sample Survey, 2018-19) muestra una disminución en la participación de los ingresos del cultivo para las mujeres agricultoras; estamos lejos de duplicar los ingresos generales de las mujeres agricultoras. También muestra una disminución absoluta de los ingresos reales de la agricultura.

De hecho, los agricultores han logrado mucho más que su firme exigencia de derogar las leyes agrícolas. Su lucha tuvo una profunda influencia en la política de ese país, al igual que su difícil situación en las elecciones generales de 2004 [que terminaron con la derrota del entonces gobernante BJP].

Este no es en absoluto el final de la crisis agraria. Es el comienzo de una nueva fase en la batalla por los problemas más amplios que plantea esta crisis. Las protestas de los agricultores no son nuevas, y han sido aún más importantes desde 2018, cuando los agricultores adivasi de Maharashtra electrizaron a la nación con su asombrosa marcha desde Nashik a Mumbai, recorriendo 182 kilómetros a pie. Allí también fueron acusados ​​inicialmente de «naxalitas urbanos  [ 8 ]», acusados ​​de no ser «verdaderos agricultores», etc. Su marcha derrotó a sus calumniadores.

El acontecimiento de hoy contiene varias victorias. Una de ellas, y no la menos importante, es que ganaron los campesinos en los medios controlados por los poderes financieros. En la cuestión agrícola (como en tantas otras), estos medios funcionaron como pilas AAA (Amplifying Ambani Adani +  [ 9 ] ).

Entre diciembre de este año y abril del próximo, celebraremos el bicentenario de la creación de dos grandes periódicos (ambos bajo la dirección de Raja Rammohan Roy  [ 10 ]) que se podría decir que marcaron el comienzo de una verdadera prensa india, percibida como tal y propiedad de indios. Uno de ellos – Mirat-ul-Akhbar [Espejo de noticias] – denunció brillantemente a la administración Angrezi (británica)

durante el asesinato de Pratap Narayan Das tras ser condenado al látigo por un juez en Comilla (ahora Chittagong, Bangladesh). El editorial contundente de Roy resultó en el arresto del juez y su juicio por el tribunal más alto entonces.

El gobernador general  [ 11 ] reaccionó aterrorizando a la prensa. Al promulgar una nueva ordenanza draconiana, trató de aplicarla. Negándose a someterse a ella, Roy anunció que cerraba Mirat-ul-Akhbar en lugar de subordinarse a lo que llamó leyes y circunstancias degradantes y humillantes. (Y siguió liderando su lucha en otros periódicos).

Fue un periodismo valiente. No el periodismo de connivencia y capitulación que hemos visto en el tema agrícola. Periodismo realizado con un barniz de «preocupación» por las mujeres campesinas en editoriales sin firmar, mientras las denuncia en las páginas de opinión como unas campesinas adineradas que «exigen socialismo para los ricos».

El Indian Express, el Times of India, casi todos los periódicos, básicamente decían que eran unos chiflados con los que había que hablar amablemente. Los editoriales invariablemente terminaban con este llamamiento: no deroguen estas leyes, son realmente buenas. Lo mismo sucedió con gran parte del resto de los medios de comunicación.

¿Alguna de estas publicaciones le dijo a sus lectores alguna vez -sobre el conflicto entre las mujeres agricultoras y las grandes empresas- que la fortuna personal de Mukesh Ambani (84.5 mil millones de euros según Forbes 2021), se acerca mucho  al PIB del Estado de Punjab ( alrededor de 85,5 mil millones)? ¿Alguna vez dijeron que la riqueza combinada de Ambani y Adani (que alcanzó los $ 50.5 mil millones) es mayor que el PIB de Punjab o Haryana?

O existen circunstancias atenuantes. Ambani es el propietario de medios más grande de la India. Y, en los medios que no le pertenecen, probablemente sea el mayor anunciante. No está prohibido evocar la riqueza de estos dos barones de la industria, pero suele ser, generalmente, en tono de alabanza. Este es el periodismo de los lacayos del capital.

Ya hay rumores de que esta inteligente estrategia, la retirada de las leyes, tendrá un efecto significativo en las próximas elecciones a la Asamblea de Punjab. Amarinder Singh [primer ministro saliente de Punjab y líder local del Partido del Congreso] lo presenta como una victoria que orquestó al dimitir del partido del Congreso y negociar con Modi. Y asegura que cambiará los resultados electorales en esta región.

Pero los cientos de miles de personas en este estado que participaron en esta lucha saben de quién es la victoria. Los corazones de la gente de Punjab están con aquellos que en los campamentos de protesta soportaron uno de los peores inviernos de Delhi en décadas, un verano abrasador, luego el monzón y el trato miserable que les ha dispensado Modi y sus medios de prensa vendidos.

Quizás lo más importante que han logrado los manifestantes es esto: inculcar la resistencia también en otras esferas ante un gobierno que simplemente arroja a sus detractores a la cárcel, los persigue y los acosa. Este gobierno detiene arbitrariamente a ciudadanos, incluidos periodistas, en virtud de la ley UAPA [la ley de «prevención de actividades ilícitas» aprobada en 2019], sanciona a los medios independientes por presuntos «delitos económicos». Hoy no es solo una victoria para los agricultores. Es una victoria en la batalla por las libertades civiles y los derechos humanos. Una victoria para la democracia en India.

11/01/2022

Notas

1 ] El término «adivasi» se refiere a las comunidades tribales del subcontinente indio y el término «dalit» (literalmente «oprimidos») las comunidades designadas como intocables.

2 ] Nota del editor: Khalistán es el nombre del estado que el movimiento separatista sij le gustaría crear en Punjab (región norte de la India).

3 ] Nota del editor: los nacionalistas hindúes utilizan con frecuencia este calificativo para desacreditar cualquier crítica a su política. Esta lista incluye todas las calificaciones utilizadas por estos últimos y más ampliamente por los principales medios de comunicación para descalificar al movimiento campesino.

4 ] Sobre este punto, consulte el artículo: http://www.contretemps.eu/inde-modi-bjp-capitalisme-agrobusiness-mouvement-paysan/

5 ] Nota del editor: Sangh Parivar (literalmente «la familia») se refiere a una nebulosa de organizaciones nacionalistas hindúes. Vea el artículo: https://www.contretemps.eu/catastrophe-indienne-bjp-modi/

6 ] NdT: Abhay Chautala, diputado de un partido regional, ha renunciado a su cargo para retirar su apoyo al BJP y mostrar su solidaridad con el movimiento campesino.

7 ] Nota del editor: en octubre de 2021, durante una protesta de campesinos en el distrito de Lakhimpur Kheri (Uttar Pradesh), una caravana de tres autos volcó y mató a cuatro manifestantes y un periodista; uno de los conductores y dos activistas del BJP fueron muertos por la multitud en represalia. Se cree que dos de los coches pertenecen a uno de los ministros del gobierno central.

8 ] NdT. : El término «naxalita» se refiere a una insurgencia maoísta que comenzó en la década de 1960 contra el gobierno indio, en las zonas rurales. El término «naxalita urbano» es utilizado por los nacionalistas hindúes para desacreditar a sus críticos, especialmente en la esfera intelectual.

9 ] Nota del editor: M. Ambani y G. Adani son dos empresarios indios, muy cercanos al BJP, y que se han aprovechado en gran medida del ascenso al poder de Modi para aumentar su influencia y su fortuna.

10 ] NdT: Reformador de principios del siglo XIX.

11 ] Nota del editor: Durante el período del dominio británico, el gobernador general fue uno de los cargos más importantes de la administración colonial.

Palagummi Sainath es el editor de temas rurales de The Hindu y autor de Everybody Loves a Good Drought: Stories From India’s Poorest Districts.

Texto original: https://lanticapitaliste.org/actualite/international/victoire-historique-des-paysannes-indiennes

Traducción: Enrique García

Fuente: https://sinpermiso.info/textos/victoria-historica-de-los-campesinos-indios

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Fabio Manosalva, El tiempo cósmico, 29 x 22cm. (Cortesía del autor)

El poder político de las elites de origen criminal en Colombia se afianza en la redefinición del monopolio de la fuerza del Estado para favorecer intereses privados y en la captura del tributo nacional para su enriquecimiento particular. Todo con el visto bueno de las distintas fracciones del bloque dominante que también se beneficia de esos arreglos y con el aval de uno de los guardianes del orden mundial. La guerra contra las drogas y las narrativas sobre el narcotráfico se han afinado para favorecer la hegemonía de órdenes privados de claro origen criminal y que soslayan la vigencia de la sociedad civil, que fundamenta las viejas aspiraciones democráticas liberales.

 

El informe reafirma la realidad de una política antidrogas fracasada: Durante el 2020 Colombia mantuvo una dinámica de crecimiento de su capacidad de refinamiento de cocaína (1) y de exportación hacia mercados internacionales distintos a Estados Unidos principalmente Europa, Asia, Australia y África como puente hacia Europa y Suramérica región donde se incrementa el consumo problemático (2).


No obstante, distintos instancias del Estado colombiano como la Fiscalía, el Ministerio de Justicia, así como los organismos de seguridad responsables de este tipo de tráfico, carecen de un diagnóstico asertivo sobre las estructuras criminales y sus aliados responsables del manejo del potencial productivo de cocaína hacia su exportación. En su lugar, son recurrentes las narrativas facilistas que oscilan entre una producción para el consumo interno colombiano cuya evidencia es extremadamente limitada y de otro, que los narcotraficantes colombianos han sido reemplazados por mexicanos, llegando a controlar porciones del territorio nacional, explicación que igual carece de datos contundentes.


En síntesis, mientras las autoridades colombianas se mantienen en la elaboración de informaciones que miran las zonas de producción de hoja de coca con un nivel de detalle sorprendente (usando indicadores como la permanencia, desplazamiento, presencia de nuevas áreas, resiembras, amenazas, zonas libres de cultivos, etcétera), las dinámicas de estructuración de empresas criminales, el crecimiento de mercados, la configuración de rutas de tráfico ilícito, el lavado de activos, el uso de soborno a funcionarios estatales, la corrupción asociada a dicha cadena de valor, permanecen en un desconocimiento insólito.


Esta es una característica y una paradoja muy notoria en el diagnóstico del problema de drogas de Colombia: mientras el afán de conocimiento gira casi de manera obsesiva alrededor de los cultivos y del comportamiento de las áreas de producción y sus tendencias, el nivel del tráfico en el que se asienta la mayor criminalidad, se caracteriza por vacíos de información sobre todo de los organismos de investigación judicial.


Esta paradoja no es gratuita. La actual estrategia contra drogas pone todo el énfasis en la reducción de áreas de cultivos de uso ilícito, indicador que incluye a los programas de sustitución, soslayando el origen socio económico del problema en ese nivel inicial de la cadena ilegal. Esta distorsión compromete seriamente también a la política bilateral de Colombia con EU, país que condiciona el éxito del comportamiento de Colombia en materia de drogas si muestra la reducción de sus áreas de producción de materia prima. De allí que la cooperación militar se centre principalmente en la logística para desarrollar acciones de erradicación forzosa, con lo cual terminan desconociéndose los factores estructurales que más inciden en la permanencia del problema.


Por problemas estructurales entendemos aquellos asociados a la crisis de las economías campesinas, así como de los elementos que intervienen en la vigencia y sostenibilidad de la producción y comercialización tanto en territorios indígenas como de comunidades negras; crisis a la que contribuye un modelo basado en la concentración desproporcionada de la propiedad de la tierra acelerada por la usurpación violenta de más de 6 millones de hectáreas por parte de grupos paramilitares en alianza con elites políticas y económicas principalmente del orden regional (3), a la desfinanciación del agro colombiano en relación con la pequeña producción; a la expulsión de campesinos hacia los puntos de la frontera agrícola y lo que es mucho más grave, a la presencia de un lavado de activos del mismo narcotráfico acumulando tierras a través del despojo, ventas forzadas y en general mediante el uso de la violencia, situación facilitada por las distorsiones del uso de la seguridad estatal, del poder político de grandes terratenientes y en general por la protección política y legal de esos procesos (4).

 

Figura 1. Serie histórica del área sembrada con coca, 2001-2020, según Parques Nacionales Naturales, Resguardos indígenas y Tierras de las comunidades negras

Fuente: UNODC. Monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos 2020. Julio de 2021.

 


En otras palabras, la actual estructura agraria colombiana es el principal factor que estimula la persistencia de los cultivos de uso ilícito convirtiéndose esta economía en un mecanismo recurrente para la obtención de ingresos para los productores empobrecidos y desarraigados de sus territorios.
Esta situación se buscó corregir en el marco del Acuerdo de Paz (5), en el que se estableció la relación de causalidad entre el cultivo de uso ilícito y la estructura agraria colombiana, al punto de señalar expresamente que el manejo de los cultivos ilícitos constituía un capítulo del punto uno de los acuerdos relacionado con la Reforma Rural Integral que el país demanda y en consecuencia, buscó incorporar una serie de medidas de transformación del agro que procuran fortalecer a esos sectores rurales empobrecidos y vulnerados por la guerra en Colombia. No obstante, precisamente es el punto 1 de los Acuerdos de Paz el considerado como el que menos desarrollo ha tenido en su implementación, tanto a nivel legislativo, como presupuestalmente y en términos de su ejecución concreta.


Adicionalmente y como otra consecuencia perversa de las distorsiones tanto del diagnóstico como de los énfasis de la política sobre drogas frente a los agricultores, es el crecimiento exponencial de la instalación de cultivos de uso ilícito en zonas de protección especial, áreas protegidas por su importancia ambiental como los parques nacionales naturales y zonas de reserva forestal, así como en territorios colectivos de comunidades negras y resguardos indígenas.


Para el año 2020, casi la mitad de todos los cultivos de coca estaban en estas zonas consideradas de manejo especial. Aunque entre 2019 y 2020 el área de cultivos de uso ilícito bajó en los consejos comunitarios afrodescendientes y resguardos indígenas, el 48 por ciento de los consejos y el 20 por ciento de los resguardos mantienen actualmente cultivos de coca (6), tendencia registrada en el gráfico adjunto.


Previendo impactos negativos por el modelo dominante en relación con el manejo de los cultivos de uso ilícito, las comunidades negras e indígenas lograron incorporar en el Acuerdo de Paz un capítulo étnico donde fue consignada la protección de los derechos ya adquiridos por esas comunidades y se salvaguarda la autonomía de los territorios bajo su jurisdicción.


No obstante, el Estado colombiano tanto el gobierno de Juan Manuel Santos como el actual presidente Duque han llevado a cabo intervenciones alrededor de la presencia de cultivos de uso ilícito en esos territorios, incluyendo la política de erradicación forzada, con tratamientos homogéneos, como si se tratase de un mismo fenómeno sin especificar la condición diferencial. Así mismo se implementó el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito –Pnis–, sin que en sentido estricto se reconozca la especificidad territorial de esas comunidades, ni se reconozca en la práctica el gobierno y derecho propios, la ley de origen junto con la institucionalidad y autoridades propias de los territorios étnicos.


En consecuencia el capítulo étnico, o ha sido incumplido sistemáticamente en la mayor parte de los casos, o en aquellas zonas donde su implementación ha tenido desarrollos incipientes no se han incorporado las especificidades de las apuestas socio culturales y económicas de este tipo de territorios (planes de vida por ejemplo) pero también sin que se haya llevado a cabo procesos de consulta previa tal y como lo demandan Convenios internacionales y la Constitución colombiana para esta clase de áreas (7).


Las expectativas de grandes inversiones en minería o explotación de recursos naturales o simplemente en tierras que permitan seguir afianzando el proceso de concentración, explica de alguna manera la inacción del Estado frente a las amenazas y hechos graves de seguridad para los territorios que giran alrededor de la vigencia de la economía ilegal de los cultivos de uso ilícito. Los territorios colectivos e indígenas resisten el ejercicio de soberanía de los grupos armados que ofrecen seguridad de protección a los beneficiarios de la transformación de la materia prima producida en esas zonas, controlan rutas de comercio ilegal dentro de sus territorios, a la vez que disponen de la juventud para incrementar sus filas, imponen tributos, debilitan el ejercicio de la autonomía con disposiciones respaldadas por las armas y asesinan líderes sociales como si su guerra fuese contra las comunidades. Es así como el tejido comunitario de los pueblos indígenas ha sufrido un duro golpe con el asesinato de 376 de sus líderes en lo corrido entre la firma del Acuerdo de Paz y el 2021. En ese mismo período sólo en el norte del Cauca 51 suman las mujeres y hombres indígenas asesinados y que desarrollaban un ejercicio de liderazgo (8).


Mientras tanto, en diversas zonas con presencia de cultivos de uso ilícito se desarrollan las acciones de erradicación forzosa acarreando una serie de violaciones en derechos humanos y de los mínimos de protección a la población civil previstos en el Derecho Internacional Humanitario. Medidas de fuerza que se implementan sin considerar previamente lo consignado en el Acuerdo de Paz, en el sentido de que la erradicación forzosa sería una última medida para quienes se negasen a entrar en programas de sustitución y persistiesen en la economía ilegal de la coca.
En ese sentido y a instancias de Washington alrededor de la ‘lucha antidrogas” se siguen construyendo bases militares y policiales, llevando más dotación de infraestructura y adquiriendo pertrechos para garantizar los operativos de erradicación forzosa con dineros de cooperación provenientes de los contribuyentes de EEUU (9).


El dispositivo establecido por el Ministerio de Defensa, ha conllevado una militarización de la erradicación de cultivos de coca, mediante el empleo de tropas del Ejército o de una Policía antinarcóticos cada vez más militarizada, no solo en su vestimenta sino especialmente en su armamento y en sus prácticas, acompañadas del Escuadrón Móvil Antidisturbios –Esmad–, unidad cuestionada por el uso excesivo de su fuerza en la disolución de protestas sociales. Es de considerar que estas operaciones se adelantan en lugares a los que nunca ha llegado el Estado social y donde la presencia institucional territorial se caracteriza por su nula o débil presencia (10).


Finalmente, este panorama desolador se ve fuertemente contrastado por el silencio que caracteriza a los organismos de investigación como la Fiscalía, Procuraduría, el Consejo Electoral, alrededor de alarmas que se encendieron por las múltiples fotos, audios, versiones de informantes de primer orden, entre otras, que dan cuenta del compromiso del narcotraficante José Guillermo Hernández, alias “el Ñene” con la financiación, acompañamiento y compra de votos a favor del candidato Iván Duque, en la campaña del 2018, tal y como lo ilustran varias investigaciones periodísticas (11), situación que compromete también a representantes de organismos de seguridad del Estado. Este contexto de denuncias periodísticas también se vio complementado por la divulgación sobre presencia de pilotos de reconocidos narcotraficantes en la campaña presidencial, transportando al candidato Duque, al expresidente Uribe y miembros de su partido en correrías de dicha campaña (12).


El silencio sobre todos estos hechos sigue creando mucha confusión puesto que se observan prácticas esquizofrénicas entre la proclamación de la lucha antidrogas y la ausencia de demandas claras de solución frente a la impunidad del sistema institucional colombiano en aquellos aspectos más complejos de la economía ilegal de las drogas. Allí se refleja el control del Estado por parte de elites que se mueven en zonas grises de lo legal e ilegal, con nexos claros con el narcotráfico, blindando la oscuridad en los procedimientos y montos del lavado de activos provenientes de esa economía, así como en un manejo sin transparencia de los bienes incautados de origen ilegal y que excluye a las víctimas de la guerra contra las drogas por parte de la Sociedad de Activos Especiales. No obstante, Washington y las élites políticas colombianas radicalizan las acciones contra los cultivadores que, como ya fue relacionado en este artículo, son un producto de las distorsiones concentradoras de la riqueza que caracteriza la estructura económica y particularmente la agropecuaria en Colombia.


Junto a los sectores fundamentalistas de la guerra contra las drogas del Departamento de Estado y del Departamento de Justicia (DEA), el Departamento de Defensa de los EU (DoD por sus siglas en inglés) mantiene la asociación inusitada del caso colombiano con el grave problema de muertes por sobredosis en EU y que como se sabe, son parte de las “muertes por desesperación” y a la vez son un producto de la bancarrota de su política de prevención y manejo de los opiáceos de todo tipo incluido el fentanilo. Los beneficios que obtienen en materia de seguridad para la región (principalmente zona Andina, Caribe y Pacífico) ayudan a sostener su compromiso en la guerra contra las drogas, así Colombia tenga muy poco que ver en esa crisis. La debilidad del presidente Biden y la puja de las posiciones de extrema derecha para restablecer la conducción de ese país tanto a nivel doméstico como en el plano internacional, contribuyen a detener o neutralizar cualquier intento de replanteamiento razonable de la política de drogas.


Bajo este contexto impredecible, seguimos navegando con el ángel de la historia de Paul Klee, Ángelus Novus, con sus ojos desorbitados, su boca entreabierta, sus alas desplegadas avanzando impulsado por las explosiones de muerte detrás y que el ángel ve como “una única catástrofe que amontona incansablemente ruina tras ruina y se las va arrojando a los pies. Bien le gustaría detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero, soplando desde el Paraíso, una tempestad se enreda en sus alas, y es tan fuerte que el ángel no puede cerrarlas. Esta tempestad lo empuja incontenible hacia el futuro, al cual vuelve la espalda mientras el cúmulo de ruinas ante él va creciendo hasta el cielo. Lo que llamamos progreso, es justamente esta tempestad” (13). Debe ser sobre esa visión de progreso que el jefe de la Consejería Presidencial para la Consolidación y la Estabilización sermonea repetitivamente: “hay que construir sobre lo construido”.

1. UNODC Monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos 2020. Julio de 2021.
2. Vargas, Ricardo “Narcotráfico, poder mafioso y democracia en Colombia. ¿Hay una salida? Transnational Institute TNI https://www.tni.org/es/articulo/narcotrafico-poder-mafioso-y-democracia-en-colombia
3. Salinas Abdala, Yamile; César Molinares D. Ricardo Cruz, “Macrocriminalidad con licencia legal Urabá-Darién 1980-2014”, Indepaz, 2020, Bogotá.
4. Véase Ballvé, Teo. “Grassroots masquerades: Development, paramilitaries, and land laundering in Colombia”, GEOFORUM 50 (2013) 62–75 y Teo Ballbé, “The Frontier effect: State formation and the violence in Colombia”, Cornell University Press March 15 2020.
5. Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, https://www.jep.gov.co/Marco%20Normativo/Normativa_v2/01%20ACUERDOS/Texto-Nuevo-Acuerdo-Final.pdf?csf=1&e=0fpYA0
6. El consejo comunitario Pro-Defensa del Río Tapaje en Nariño continúa siendo con mayor afectación. UNODC Monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos 2020. Julio de 2021.
7. Entre otros, el Artículo 7 del Convenio 169 de la OIT; la sentencia SU-039/97 y que señaló los parámetros para la realización de las consultas previas con los grupos étnicos del país donde se encuentran aportes legales para la protección y garantía de los derechos de las comunidades o la sentencia de la Corte Constitucional, T-382 de 2006 y que también salvaguarda derechos fundamentales para los grupos étnicos. Véase, Rodríguez Gloria Amparo, “La consulta previa, un derecho fundamental de los pueblos indígenas y grupos étnicos de Colombia”. Revista Semillas, Septiembre 23 de 2008. https://www.semillas.org.co/es/la-consulta-previa-un-derecho-fundamental-de-los-pueblos-indgenas-y-grupos-tnicos-de-colombia
8. ACIN Pronunciamiento “Rechazamos el asesinato de Marco Camayo y llamamos a defender la vida y la armonía territorial”, 22 de noviembre de 2021.
9. Vargas Ricardo y Pedro Arenas, “Erradicaciones Forzosas de cultivos de uso ilícito y Derechos Humanos en Colombia”, Corporación Viso Mutop, junio de 2020.
10. Ibídem.
11. Gonzalo Guillén y Julián Martínez, “La Ñeñepolítica” en La Nueva Prensa, https://www.lanuevaprensa.com.co/. Agencia EFE “Supuesta compra de votos en Campaña de 2018. Colombia: piden abrir una investigación a Duque y a Uribe por delitos electorales” en El Confidencia https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-03-10/colombia-investigacion-duque-uribe-expresidente-delitos-electorales_2489428/ . Julián Martínez Vallejo, “La narcoempresa vinculada a campaña de Iván Duque”, Especial para La Nueva Prensa, 10 de Marzo de 2020. https://www.pares.com.co/post/la-narcoempresa-vinculada-a-campa%C3%B1a-de-iv%C3%A1n-duque
12. Véase Guillén, Gonzalo y Julián Martínez, “Líder de los narco-pilotos de las campañas de Uribe y Duque fue condenado en 2015 por quien fuera Fiscal General de Barack Obama”, La Nueva Prensa, 22 Julio e 2021. Guillén Gonzalo y Julián Martínez, “Piloto de campaña de Iván Duque y de confianza de Álvaro Uribe desapareció en Guatemala transportando cocaína del cartel de Sinaloa”, La Nueva Prensa, agosto 3 de 2020.
13. Walter Benjamin, “Tesis de Fiolosofía de la Historia” (Tesis 9), versión de Maira Herrero “Paul Klee -Angelus Novus- Walter Benjamin”, Alejandra de Argos, 12 Mayo 2020. https://www.alejandradeargos.com/index.php/es/completas/8-arte/41803-paul-klee-angelus-novus-walter-benjamin

*Corporación Viso Mutop.

 

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Caminar con el zapatismo, construir comunidad y esperanza
 
 
 Compartimos el libro «Caminar con el zapatismo, construir comunidad y esperanza», escrito por la activista y académica Inés Durán Matute y la historiadora y defensora del pueblo coca Rocío Moreno, en el marco del próximo 28 aniversario del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Caminar con el zapatismo, construir comunidad y esperanza

Al recordar la aparición pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, comprendemos cómo este momento fue crucial y esperanzador para los pueblos originarios y para gran parte del México de abajo. Muchos pueblos y personas vimos en la lucha zapatista la nuestra, al igual que nuestras problemáticas, demandas, palabra e historia. Ustedes, zapatistas, lograron desnudar el racismo institucional que corre por las venas del Estado “moderno” mexicano desde su origen.


Nos “recordaron” la existencia de “los indios” y nos “expusieron” las condiciones en las que millones vivimos día a día frente a un Estado represor, depredador y explotador. Las iniciativas, declaratorias, comunicados, acciones y propuestas que han promovido desde hace más de 27 años de vida pública, nos enseñan la diversidad y magnitud de sus esfuerzos colectivos ante los embates que se sufren en el campo y la ciudad, aquí y allá, hoy y ayer. Desde aquel 1° de enero han llenado de esperanza a un pueblo hambriento de justicia y han demostrado que la creación revolucionaria es una potente herramienta para la construcción de otros mundos. Ustedes, zapatistas, no piensan únicamente en la realidad de sus pueblos o de Chiapas, sino que se entienden como parte de algo más grande. De esta manera, generan iniciativas haciéndonos, a la diversidad que somos, parte de ellas.

Una de estas es el Congreso Nacional Indígena (CNI) creado el 12 de octubre de 1996. Este espacio nació aquel día, cuando en el zócalo de la Ciudad de México, la comandanta Ramona pronunció estas palabras: “Llegamos hasta aquí para gritar, junto con todos, los ya no, que nunca más un México sin nosotros”.2 De esta manera, se constituyó el CNI como “La Casa de Todos los Pueblos”. Se trata de un espacio al margen de los partidos políticos donde se construyen posicionamientos ético-políticos para poder avanzar en la autonomía y autogestión en cada una de las comunidades. No es un lugar físico, sino más bien un espacio de encuentro, reflexión y articulación de luchas. Ahí confluyen las resistencias de los pueblos originarios y se organizan en red, donde cada una construye y camina con su historia, su tiempo y problemáticas. Podemos observar a lxs yaquis defendiendo su río, a lxs seris protegiendo el paraíso de Isla Tiburón, a lxs nahua de Ostula recuperando Xayakalan, a lxs binnizá frenando eólicas y denunciando al Corredor Interoceánico, a lxs purépecha en Cherán organizándose a través de sus fogatas, a lxs nahua en el centro del país enfrentando al Proyecto Integral Morelos, a lxs wixárika cuidando Wirikuta y los demás sitios sagrados, a lxs coca posicionadxs desde su isla Tlaltequepeque, a lxs mayas impidiendo el paso al mal llamado Tren Maya o a las propias comunidades zapatistas y los tantos pueblos más que defienden la vida. Ya son 25 años de hacer comunidad con esta diversidad de pueblos y aliados para detener el racismo, el despojo, la explotación y la muerte.

Para ustedes, desde un inicio, la organización desde abajo y a la izquierda ha sido su objetivo. Sin embargo, el año pasado, nos sorprendieron queriendo llevar esta acción más lejos. Cuando el Subcomandante Moisés anunció que emprenderían una Travesía por la Vida recorriendo los cinco continentes, nos recordaron que las soluciones —no solo a una pandemia, sino a todo lo que nos aqueja— se construyen en colectivo, por lo que hay que depositar nuestras energías para encontrarnos, conocernos y enlazarnos. Esta travesía busca crecer las redes de resistencia y rebeldía mediante la escucha, el diálogo, la denuncia y la organización. Convocan a todxs aquellxs que estén dispuestos a luchar por la vida, sin importar nacionalidad, color, creencias, cultura o lengua. En pocas palabras, nos muestran la urgencia de organizarse globalmente, abrazando la diferencia, para colocar la vida en el centro y no bajo el dominio del mercado. Aún sabiendo lo que ustedes, zapatistas, han abonado a la construcción de otros mundos, quisimos como homenaje escribir sobre la forma en que han inspirado durante años a las comunidades organizadas del CNI. Nos motivó mostrar la forma en que desde un ini­cio han caminado y estimulado la comunidad y la es­pe­ran­za. Esto con el fin de vislumbrar cómo hoy cultivar la vida requiere que rompamos los tiempos y espacios del capital planetariamente.

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2021: un año de resistencias por la vida en AL

El parlamento de la provincia de Chubut, sur de Argentina, aprobó una ley a favor de la minería en diciembre, pero debió anularla una semana después ante la insurrección masiva de la población. Es uno de los mayores triunfos de los sectores populares latinoamericanos, frente al gobierno provincial y al nacional, ambos progresistas y extractivistas.

En cuatro días de rabia, una enorme pueblada (insurrección) que llegó a incendiar la casa de gobierno de Rawson, la capital provincial, forzó al gobernador a anular lo aprobado por el parlamento para calmar la protesta.

De este modo, Chubut se suma a la provincia de Mendoza que en 2019 también consiguió frenar la minería. Desde agosto pasado, Chubut se encuentra en emergencia hídrica y en las principales ciudades hay cortes de agua por la escasez.

En Chile, el año comenzó con un sostenido aumento de la insurgencia pacífica mapuche, que no se ha dejado desgastar por los procesos electorales. En la región de Temuco, se registra un crecimiento exponencial de la recuperación de tierras que llevó al gobierno de Sebastián Piñera a decretar la ocupación militar de Wall Mapu, en un inútil intento por contener la lucha.

Para tener una idea de la magnitud del movimiento, vale decir que entre enero y abril de 2020 hubo 35 recuperaciones de tierras por comunidades, pero en los mismos meses de 2021 la cifra trepó a 134 tomas.

El hecho más significativo del año fue la gigantesca movilización lanzada por el pueblo colombiano el 28 de abril. En esa fecha fue convocada una huelga de 24 horas por las centrales sindicales, pero las y los jóvenes desbordaron la convocatoria. En los hechos, la paralización duró más de dos meses; con carreteras cortadas durante semanas, como la estratégica Panamericana que regula el tránsito de mercancías.

Las manifestaciones de millones de personas abarcaron cientos de municipios, paralizando el país con acciones masivas y con la creación de “puntos de resistencia”, donde se concentraban jóvenes para liberar zonas y hacer una vida cotidiana segura, ante la brutal represión del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).

La ciudad de Cali, cuya población es mayoritariamente afrodescendiente, fue el epicentro de la protesta con 25 “puntos de resistencia”, con el derribo de estatuas de conquistadores y la edificación de antimonumentos como Resiste, emblema del levantamiento popular.

Hubo decenas de muertos y desaparecidos por la acción represiva. Pero la verdadera sorpresa vino de abajo: en Cali estuvo presente la guardia indígena Nasa, que recorrió más de 100 kilómetros para apoyar a los manifestantes, acosados también por civiles que fueron armados por la policía. Se crearon también las “primeras líneas” de autodefensas urbanas juveniles, pero también las hubo de madres para proteger a sus hijos e hijas, de sacerdotes y hasta de militares retirados.

Las sucesivas ondas de protestas se continúan hasta diciembre, con la llegada de la Minga indígena a Cali, en protesta por el continuo asesinato de sus integrantes y en renovado apoyo a sus habitantes.

Las protestas y rebeliones enterraron al uribismo (la ultraderecha militarista de Álvaro Uribe) que gobierna Colombia con mano de hierro desde comienzos del siglo XX; trasladaron el centro de la resistencia desde las áreas rurales hacia las urbanas; colocaron a la juventud sin futuro en el centro del escenario político y generaron una intensa politización de la sociedad, cuya inmensa mayoría reclama cambios urgentes.

A mediano plazo, la confraternización entre indígenas y jóvenes urbanos puede abrir las puertas a nuevas relaciones entre sectores clave para el diseño de prácticas emancipatorias en la nación.

Debe destacarse que en plena pandemia, el EZLN tomó la iniciativa al convocar la Travesía por la Vida, con la que abrazó las resistencias de Europa durante los meses de setiembre a diciembre.

Sostengo que esta gira representa un viraje en la solidaridad internacional y en el modo como se relacionan los movimientos. Hasta ahora predominaban los grandes encuentros, como hicieron las cuatro internacionales, y espacios como el Foro de Sao Paulo, protagonizados por varones, blancos y académicos, dirigentes de partidos y movimientos, reunidos en hoteles de lujo o en universidades.

En el norte del Perú se formó en diciembre el Gobierno Territorial Autónomo Awajún, con lo que son ya seis pueblos amazónicos, y unas 150 mil personas, las que decidieron recorrer el camino de la autonomía.

Este año hemos comprobado cómo los pueblos se van sobreponiendo a los estragos de la pandemia del Covid-19 y de los gobiernos que, a derecha e izquierda, aprovechan la crisis para profundizar el modelo. La gobernabilidad neoliberal se está esfumando por el activismo de abajo.

Todo indica que 2022 será un año decisivo. Creo que el gran desafío de los movimientos consiste en superar la dinámica de subida y bajada de la movilización, para construir organizaciones capaces de darle continuidad a las resistencias.

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MÁS LEÍDOS 2021: Cali, Resiste. El antimonumento de Puerto Resistencia

Los monumentos se levantaban para recordar sucesos magnos, por ejemplo, batallas trascendentales o personajes centrales para una sociedad. Iconografía siempre instalada por las elites para profundizar su concepto de memoria y festejar a sus héroes. Todo esto cuestionado ahora en muchas partes del mundo por los pueblos que rechazan a quienes los violentaron y oprimieron. Las comunidades de la ciudad de Cali van más allá, quieren rescatar a sus propios héroes, algunos de ellos asesinados, por eso la obra construida como “Resiste” es el monumento del paro nacional.

 

Uno de los puntos más movidos en Cali durante estos meses de paro nacional es el conocido como Puerto Resistencia, lugar donde se levanta una imponente mano zurda que sostiene una valla con el letrero “Resiste”. De casi diez metros de altura es una construcción de hierro y cemento reforzado con acronal, recubierta con sika como impermeabilizante. La administración caleña dice que la va a respetar pero que va a revisar la estabilidad de la estructura. Si bien la obra fue levantada en pocas semanas, no significa improvisación. El monumento cuenta con una ventanilla de servicio y al interior una escalera para asegurar el mantenimiento frente a filtraciones, por lo menos las que genera la lluvia. El trabajo de sellante con coraza se tomó tres días, pero la obra de pintura fue en una noche tras intensa jornada colectiva para que la comunidad despertara con la obra terminada. 

Lejos de parecerse a las ya centenarias ecuestres convencionales erigidas para alimentar la historia oficial de nación, este antimonumento construido en 21 días surge desde las comunidades y para ellas mismas, sin necesidad de protocolos ni decretos institucionales. En el sitio nuestro anónimo curador cuenta que el primer día de construcción fue bajo lluvia que complicaba aún más el arduo proceso de soldadura. Una labor y un producto final que no cuenta con autor porque la obra es colectiva, con la participaron de medio centenar de artistas. 

Una expresión del saber colectivo que emergió con toda potencia a lo largo de las semanas de paro, en la cual el autor desaparece entre la participación de la comunidad. Decenas de personas que de manera desinteresada, sin esperar remuneración ni placa alguna, aportaron su saber a lo largo de intensas jornadas de labor. Personas que si no llegaban en la mañana, aparecían en la tarde o lo hacían en la noche, para trasnochar. Todas ellas gentes chéveres y no “de bien” como aclara nuestro curador popular “como en todo proceso hubo bajas, discusiones y peleas que desmotivaban, pero entre nosotros mismos animábamos el trabajo. Aquí todo fue donación, no hubo dineros”. Dicen tener planeada otra obra que acompañe al monumento, una obra de formato aún más grande pero que aún no han decidido erigir, y puede ser que el tiempo oportuno para hacerla realidad ya pasó. 

 

 

Simbología del antimonumento 

 

En la base del monumento aparece el #13J pues son las raíces del día en que comenzó el proceso de construir esta obra. Se ven unas semillas que dan vida a una enredadera. También destacan las huellas de manos de niños asistentes, pues son la base para una esperanza de cambio. Las piedras y rocas que están en la base son las mismas que utilizaron para defenderse de la “fuerza pública” o como dicen para “volear piedra”. El valor de la comida es fundamental, y está representada entre mazorcas y papas, para revindicar el campesinado colombiano, que alimenta a toda una nación a pesar de un modelo económico que no lo reconoce ni valora su trabajo, pagando por sus productos mucho menos de lo que valen.

El paro valora con suma importancia las ollas comunitarias y en particular a quien cocinó para quienes trabajaron en la obra, allí está doña Rosa quien decidió aparecer retratada con su olla. Se hace la mención a la palabra minga para recordar la forma de organización indígena que revindica el trabajo colectivo, pero la mención es directa al Consejo Regional Indígena del Cauca –CRIC– a quien reconocen en su acompañamiento solidario. 

La obra cuenta con las figuras de un trabajador, que representa a todos aquellos que participaron en su construcción, junto con un indígena que indica el coraje positivo en medio de la adversidad, acompañados en la parte superior por una abuela que refleja la ancestralidad cuando se adquiere conocimiento por medio de la experiencia y no por academia. Por eso dicen, en esta obra está impregnada por un universo de saber. También aparece una persona mestiza, porque todos somos hijos del mestizaje. Al lado una lechuza, animal que ve muy bien en noche, capaz de enfocarse y trabajar en la penumbra. Y la noche porque ha sido tiempo de lucha por la vida y en ocasiones se ha tenido que correr para conservarla. En esa cortina de oscuridad cayeron algunos de los compañeros. 

En la parte superior del antimonumento destaca una whipala, bandera de los pueblos originarios cada uno de cuyos colores representa un factor fundamental de vida: tierra, cultura, energía, tiempo, espacio, comunidad, etcétera. Se impone un cóndor de los Andes, seguido por una pantera a la que todas las primeras líneas quisieron allí integrar por su agilidad. A la que se suma el jaguar de nuestra Amazonía. En el dedo gordo de la mano se encuentran estampadas las palabras unidad, amistad, lealtad y respeto. Entre la enredadera mencionada aparece la misión médica y la comisión internacional de derechos humanos. Especial mención tiene el carro de bomberos, con su vital para proteger la vida de centenares de  infantes expuestos a los gases lanzados, hasta envenenar, por el Esmad.

 

 

Aparece un capucho entre un paisaje de esperanza que dice en su cabeza PR Lucha, haciendo referencia a Puerto Resistencia, junto al título del libro de Ariel Avila “Por qué nos matan” y el histórico año 2021, complementado con la cifra de los 6402 ‘falsos positivos’, y también el número 1312 –que según nuestro expositor era un código de radio patrulla, pero se desconoce su significado. Sin embargo, dicho número indica lo mismo que A.C.A.B: All cops are bastards “Todos los policías son bastardos”: También aparece el año 1977, en memoria del gran paro cívico y la palabra historia, pues se exige no olvidar. En la parte central del monumento, donde aparece la capucha, la mirada representa a la berraquera del pueblo colombiano, pero también a la incertidumbre. Las palabras unión y paz, junto a la pregunta ¿Y los desaparecidos? Adornado con un colibrí, ave importante para polinizar las plantas y que recuerda que esta es la ciudad de las aves y los ríos. De nuevo la luna y la palabra Colombia Resiste. En los escudos, que no están adornados con rostros, están las frases: Somos colectivo y arte sobre la guerra.

Aparecen los rostros en esténcil de algunos jóvenes caídos: Miguel Ángel Pinto, John Erick Larrahondo, Daniel Steven Sánchez, Dylan Barbosa León, Joan Nicolas Guerrero, Angie Yohana Valencia, Luis Eduardo López Solano, Kevin Agudelo Jiménez, Jhon Alexander Chaguendo que siempre decía “Yo tengo” al punto de apodarlo así, Yinson Andrés Angulo, David Steven Sánchez, Santiago Moreno, Jaime Rojas, Michael Andrés Aranda Pérez, Dadimir Daza Correa, Elvis Vivas, Lucas Villa, María Jovita Osorio, y a quienes fueron omitidos por el olvido, pero no por la desmemoria, a todos los recordamos en nuestro corazones señala nuestro expositor. 

 

 

Muchos de los escudos allí instalados son originarios de los puntos de resistencia, y en algunos se conserva el tiro de fusil; pero no todos los asesinados cargaban escudos, como es el caso del pelado que andaba con un megáfono y venia de la loma. 

Una vez terminada la obra llegó un colectivo de negritudes que querían aportar, pero no encontraron espacio afirmativo entre las docenas que habían sumado sus manos, porque la obra ya había terminado ¿y si no estuvieron desde el comienzo por qué hacerlo al final? Pero pesando en la inclusión les dejaron una parte donde estaba pintada doña Ana, persona en silla de ruedas que viene todos los días al sitio. El casco en lo alto no fue un olvido, allá lo dejó a propósito su antiguo dueño para representar a la clase obrera, ya que esto es del pueblo.

Así, con esta multiplicidad de reivindicaciones, este antimonumento rompe las convenciones típicas de antaño que vanagloriaban signos de barbarie, guerra y colonización. Esta construcción de las propias comunidades les recuerda lo acontecido, un presente vivo. Erigido en acción libertaria, no necesitan de ninguna ley para cuidarlo o decreto para explicar su significado. Puede ser que ahora la institución quiera romperlo o vandalizarlo hasta la destrucción, pero semejante obra demuestra el poder de la memoria que no pueden demoler en la resistencia de nuestros corazones. 

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«Ni con la derecha ni con el progresismo servil»: CAM frente a victoria de Boric

Ciudad de México | Desinformémonos. Tras la elección de Gabriel Boric para presidente de Chile, la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) del pueblo mapuche aseguró que su posición no se encuentra «ni con la derecha ni con el progresismo servil», sino que se mantiene en la lucha por la reconstrucción de la Nación Mapuche y su ordenamiento.

«En el actual panorama donde surgen voces intentando direccionar nuestra autonomía bajo su institucionalidad y paternalismo, le respondemos a esa nueva izquierda «hippie, progre y buena onda” y que hoy celebra un gobierno socialdemócrata o, para ser más precisos, de centro-izquierda, que el pueblo mapuche tiene su propio ordenamiento político-militar desde antes de la formación del estado chileno», señaló la CAM en un comunicado.

La Coordinadora indicó que la Convención Constituyente y el ahora presidente, Gabriel Boric, están destinados a mantener «como sea» el sistema que ha reprimido y militarizado el territorio mapuche, donde la presencia militar se agravó este año con el estado de excepción decretado por el entonces mandatario Sebastián Piñera.

«Pareciera ser que cuando tocan los intereses del gran capital no existen diferencias entre “izquierda y derecha”, ya que ambos sectores sostienen un discurso homogéneo ante los avances políticos y materiales de nuestras reivindicaciones», destacó la CAM.

Frente al nuevo panorama en la lucha mapuche revolucionaria, la Coordinadora llamó al pueblo a continuar con la defensa del Wallmapu, «a no dejarse engañar por falsas promesas y a no caer en la visión cortoplacista y mezquina de la seudo izquierda».

A continuación el comunicado completo:

NI CON LA DERECHA NI CON EL PROGRESISMO SERVIL: LA CAM FRENTE AL ESCENARIO ACTUAL DE LA LUCHA MAPUCHE REVOLUCIONARIA

Respecto a los acontecimientos actuales gestados bajo la institucionalidad del Estado de Chile, la convención constituyente y el ciclo de gobierno liderado por Gabriel Boric que nace pactado en el marco de la relación inter-burguesa nacional e internacional, manifestamos lo siguiente:

Kiñe.- Existe un constante negacionismo, un sesgo e ignorancia masificada sobre la historia de nuestra Nación Mapuche, orquestada e impuesta por el estado Chileno para justificar la usurpación del Wallmapu. Con este discurso, se busca desconocer que como pueblo Mapuche sostuvimos una larga independencia y soberanía sobre nuestro territorio ancestral, a tal grado que las estructuras coloniales y republicanas se mantuvieron al margen de nuestras vidas por varios siglos, sin lograr imponer sus formas culturales, económicas y políticas. La única vía que encontraron los winka para hacerse de nuestro territorio fue el despojo, el engaño, el tutelaje racista y la militarización, fenómenos que hoy vuelven a repetirse.

Epu.- Más aun, en el actual panorama donde surgen voces intentando direccionar nuestra autonomía bajo su institucionalidad y paternalismo, le respondemos a esa nueva izquierda «hippie, progre y buena onda” y que hoy celebra un gobierno socialdemócrata o, para ser más precisos, de centro-izquierda, que el pueblo mapuche tiene su propio ordenamiento político-militar desde antes de la formación del estado chileno. Esto, a través del koyang, el weychan y la presencia de nuestras autoridades ancestrales como machi, lonko, werken, weychafe; roles que se mantienen vigentes en nuestro movimiento, fuera de ideologías foráneas y activos en los procesos de reconstrucción y liberación nacional hacia el kizügunewün.

Küla. Entendemos que aunque las formas del poder y la dominación pueden variar, en su fondo siguen siendo las mismas estructuras contra las que hemos luchado durante mucho tiempo, por tanto, nadie nos enseñará a confrontarlas; ha sido nuestra historia de lucha, nuestros aciertos y errores, la palabra de nuestras autoridades culturales, lo que nos ha fogueado como pueblo en resistencia y nos motiva a seguir combatiendo a las expresiones del capitalismo en el Wallmapu. El poder colonial que nos sometió hace más de un siglo sigue la misma lógica en la actualidad. Así, Saavedra, Pinochet y Kast representan la continuidad histórica como proyecto de dominación fascista y racista a ultranza. Ya lo sabemos nosotros que convivimos con esa casta de dominación a lo largo y ancho del territorio en disputa. Ante esto, volvemos a destacar el ejemplo de nuestros antepasados, los futakechekuifi, y reafirmamos que seguiremos luchando por la reconstrucción Nacional Mapuche sin variar un centímetro en nuestra línea y principios de lucha.

Meli.- Que, en la actualidad y como expresión concreta de estas estructuras de dominación, la supuesta lucha contra la “violencia en La Araucanía” se configura como una táctica transversal que sostiene el empresariado, la derecha, los medios de comunicación, e incluso la Convención Constituyente y Gabriel Boric, destinada a mantener como sea el sistema al punto de justificar la represión y la militarización para hacer frente al movimiento mapuche autonomista revolucionario que ejerce el control territorial. Pareciera ser que cuando tocan los intereses del gran capital no existen diferencias entre “izquierda y derecha”, ya que ambos sectores sostienen un discurso homogéneo ante los avances políticos y materiales de nuestras reivindicaciones. Estos sectores olvidan que en nuestro horizonte histórico fue la violencia política y la resistencia la que nos hizo un pueblo soberano y es nuestro legítimo derecho utilizarla para mantenernos dignos como pueblo nación.

Kechu.- Que la táctica anterior forma parte de una estrategia contrainsurgente que se abre camino en el escenario político actual mediante la instalación de una narrativa narcoterrorista, dirigida a arrinconar y desprestigiar política, económica y mediáticamente a nuestras expresiones de lucha revolucionaria. Son las arremetidas desesperadas de las clases dominantes y el fascismo para salvaguardar sus intereses ante el fortalecimiento del weychan. A la vez, de la misma forma, en este contexto nos deslindamos categóricamente de ciertas desviaciones que se han producido al interior del movimiento mapuche en general y que han resultado ser funcionales al poder de dominación como el narcotráfico, las mafias vinculadas a la extracción de madera, el paramilitarismo yanacona y la servidumbre de los “nuevos microempresarios” mapuche. En estos momentos históricos es fundamental asfixiar a estas expresiones funcionales al capital, y como organización lo haremos reafirmando la ética política que conlleva nuestra tradición de lucha.

Kayu.- Hacemos un llamado a nuestro pueblo Mapuche rebelde a seguir resistiendo y a reivindicar la violencia política como un instrumento legítimo de nuestra lucha, sea quien sea que esté gobernando y que mantenga el patrón de acumulación capitalista y su andamiaje colonial. A frenar la destrucción del Wallmapu, a crear las bases para la emancipación definitiva multiplicando los chem e intensificando el control territorial para lograr zonas liberadas del poder winka. A no olvidar de nuestra memoria colectiva los costos de este nuevo resurgir autonomista, que se han pagado con persecución política y pu weychafe caídos, motivados con un amplio sentimiento de entrega por nuestro pueblo. A no dejarse engañar por falsas promesas y a no caer en la visión cortoplacista y mezquina de la seudo izquierda.

¡¡Con Matías y Toñito en la memoria siempre!!
¡¡La resistencia no es terrorismo!!
¡¡Kizugūnewtun para la Nación Mapuche!!
¡¡Libertad a Daniel Canío y a todos los PPM!!
Amulepe taiñ weichan
Weuwaiñ – Marrichiweu
CAM

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Biblioteca Popular La Dignidad,antes CAI Loma de la Cruz.

En La Loma de La Dignidad, en el centro de Cali, convergen distintos procesos, recién organizados por la comunidad en el marco del Paro Nacional que desde el 28A alcanza eco en Colombia. Aunque las personas tienen temor ante el riesgo de ser asesinados o desaparecidos, su motivación y organización está proyectada para largo aliento.

 

Resignificar espacios de poder en medio de las recientes movilizaciones en Colombia ha sido una de las expresiones espontáneas de los y las manifestantes. Tomas culturales y artísticas que durante los más de 50 días que suma el llamado a paro iniciado el 28A toman forma y con mayor fuerza.

En particular, en la ciudad de Cali ya se han resignificado 4 distintos Comandos de Atención Inmediata (CAI), así: el situado en el Barrio Metropolitano del Norte, ahora Biblioteca Popular Nicolás Guerrero, el de Puerto Rellena, renombrado como Biblioteca Popular Marcelo Agredo, el ubicado en el Paso del Comercio conocido por quienes habitan el sector como La biblio-huerta del Aguante, y el correspondiente a la Loma de la Cruz llamado Biblioteca Popular de La Dignidad. Y también está la Biblioteca Móvil Mil Caras de la Literatura - Punto de Resistencia Meléndez.

La Biblioteca Popular La Dignidad fue la primera que resignificó un espacio de poder en Cali. El espacio donde está ubicad es el mismo donde antes funcionaba el CAI de La Loma, y el cual fue tomado luego de dos días de duros enfrentamientos acaecidos entre los días 28 y 29 de abril.

 

Biblioteca Popular La Dignidad, una re-significación de espacios de poder

 

El 1 de Mayo, con el deseo de compartir saberes y disposiciones, llegó Jonathan Valencia con demás integrantes del Colectivo La Dignidad, limpiaron y barrieron el lugar y empezaron a colocar libros. El colectivo está integrado por 14 personas entre hombres y mujeres, que espontáneamente fueron llegando y se fueron quedando. La mayoría tienen formación humanística.

“Creemos que esa re-significación artística y cultural que se le ha dado a un espacio de poder es digno. Digno en el momento en el que estamos tratando de visibilizar los cuerpos, que somos las personas, que integran el Colectivo La Dignidad pronunciándose políticamente ante un aparato represor y cuerpos de poder, como los policías y militares. Cuerpos de poder que nos han intimidado persiguiendo a algunxs compañerxs”, contó Jonathan, uno de los voceros de la Biblioteca Popular La Dignidad e integrante del equipo dinamizador del paro de La Loma de La Dignidad.

En La Loma de La Dignidad convergen distintos procesos como poesía al viento, danza, el mercado comunitario, la primera línea y el cabildo abierto. Además, desde la primera semana de mayo en La Dignidad se reúnen una vez por semana y delegan las tareas de las varias comisiones: insumos, agenda cultural, biblioteca, gobernanza, punto violeta, ambiental y comunicaciones. El equipo desdeabajo con el apoyo periodístico de Sebastián N. entabló una entrevista con Jonathan en torno al proceso de la Biblioteca Popular y esto fue lo que nos contó:

desdeabajo (da): ¿Por qué el nombre de Biblioteca Popular La Dignidad?
Jonathan Valencia (JV): Ese nombre no lo dimos nosotros, tiene una relación muy cercana al inicio del Paro Nacional del 28 de abril. Se empezó a re-significar los espacios. Ya no se llama Loma de La Cruz sino Loma de La Dignidad. Entonces, como el concepto ya estaba la Biblioteca se llamó igual para darle consecutividad. Lo mismo pasó con la zona Paso del Comercio que ahora es Paso del Aguante, o el Puente de los Mil Días ahora conocido como el Puente de las Mil Luchas, o Puerto Rellena se resignificó como Puerto Resistencia y así.

da: ¿Qué ha dicho la comunidad?
JV: La comunidad no se ha pronunciado.Este CAI tiene la particularidad de ser un punto de atención turístico. Entonces, un sector de la comunidad siempre ha querido la biblioteca y otro sector tiene una relación simbólica con la presencia del CAI y la sensación de seguridad. Realizamos una Asamblea Popular el día 11 de mayo a las 5 de la tarde, en la que intervino la comunidad, la Secretaría de Cultura, la Sub-Secretaría de Artes y la Red de Bibliotecas Públicas y el consenso general que arrojó la misma fue que quieren tanto la biblioteca como el CAI.

da: ¿Cuál ha sido la respuesta de la Policía después de la toma del CAI y la apertura de la biblioteca popular?
JV: La Policía no se ha pronunciado al respecto. Nos ha intimidado. El viernes 14 de mayo vinieron 8 policías, sin identificación en sus chalecos o placas de las motos, y nos tomaron fotos y vídeos. No se ha establecido con la Policía ningún diálogo. Con los militares sí tuvimos un encuentro el 2 de mayo. Llegamos y estaban en la Biblioteca Popular con armas y explosivos. Les dijimos que íbamos a entrar y no nos dejaron. Sin embargo, colocamos los libros afuera del CAI y convivimos con ellos toda una tarde.

da: ¿Qué actividades desarrollan en la Biblioteca?
JV: Hacemos recitales de poesía, circo, talleres de dibujo para infantes o lecturas con la primera línea. Como las bibliotecas públicas están cerradas, promotores de lectura han venido a realizar eventos. Hemos creado un Comité Pedagógico, articulado con el Comité del Paro de La Loma, espacio a partir del cual hemos logrado entablar conversación con la comunidad, sin condicionar a que estén de acuerdo con el proceso, para invitarlos a participar en la Asamblea Popular que se realiza todos los sábados en la rotonda de la Loma de La Dignidad y conversar sobre quiénes somos, cuáles han sido los aciertos y desaciertos del proceso.

da: ¿Hasta cuándo creen que esta situación dure?
JV: Esto lo respondo como miembro del Comité del Paro de La Loma, y es que no sabemos. No sabemos hasta cuándo va el bloqueo, ni sabemos hasta cuándo va el decreto que expidió el Alcalde Jorge Iván Ospina con la Unión de Resistencias de Cali. No sabemos a quiénes de los que estamos acá nos van a desaparecer o matar. Nada de eso está claro, ni tampoco para las otras compañeras y compañeros de las demás bibliotecas con quiénes hemos creado la Unión de Bibliotecas de la Resistencia Caleña. En ese sentido estamos pensado en actividades colectivas a corto plazo, sin embargo tanto el Comité del Paro de La Loma como la Biblioteca Popular la Dignidad son de largo aliento, sin importar que el Paro Nacional siga o termine. Creo que es muy importante proyectarse para las próximas elecciones, para que todo este proceso tenga una calada en el incremento de la conciencia política de las personas.

da: Cuéntenos más de esta Unión de Bibliotecas de la Resistencia Caleña
JV: Estas no son actividades aisladas, sino que es un movimiento artístico y cultural que sin articularse en un principio todas las bibliotecas, nos hemos dado cuenta que la espontaneidad ha llevado a reconsiderar las bibliotecas como un espacio pre-dilecto para la democratización del conocimiento. Una ciudad como Cali, golpeada por tanta desigualdad, los sectores populares están en un alto nivel de inasistencia escolar, y creemos que a través de estas bibliotecas se puede impactar positivamente en la asistencia, para bien.

En los primeros días de funcionamiento de la Biblioteca Popular la Dignidad nos percatamos que estábamos pensando muy individual, y tocaba darle tuerca al asunto a un sentido más colectivo, por lo cual buscamos y entablamos conversación con las demás bibliotecas y así creamos la Unión. Entonces, así después nos saquen a todas las bibliotecas de los CAI, la Unión de Bibliotecas de la Resistencia Caleña seguirá actuando. Yo siento, puede ser uno de los caminos, que a largo plazo se terminará concretando una co-acción con la institucionalidad, porque la Red de Bibliotecas Públicas de Cali, a diferencia de la de Medellín o Bogotá, nació fruto de procesos de bibliotecas comunitarias y populares que luego se convirtieron en bibliotecas públicas.

 

Integrantes Colectivo Mal-Hablar, Universidad Pa’l Barrio y Biblioteca Popular la Dignidad
 


Universidad Pa’l Barrio y Colectivo Mal-Hablar

Al terminar la entrevista, al frente de la Biblioteca empezó un evento de Universidad Pa’l Barrio, un proyecto en alianza con colectivos y profesores de distintas universidades que llevan las clases a las calles. Karen Sofía Camacho, estudiante de la Universidad del Valle, contó que este proceso tiene como intención aportar con actividades pedagógicas y académicas a la movilización social en el marco del Paro Nacional en los distintos puntos de resistencia en Cali. “Nos articulamos con los voceros de cada punto y con las bibliotecas populares. Creemos que como ciudadanos y academia podemos tener un papel protagónico en la construcción de un país. Y estamos aprovechando el despertar de la conciencia colectiva. La idea es también trascender después de la coyuntura que estamos viviendo”, puntualizó Karen.

Al instante empezó una mesa de escucha del Colectivo Mal-Hablar, un evento articulado con Universidad Pa’l Barrio. Con el ejercicio de escucha colectiva se trata de que las personas reaccionen creativamente a ello e identifiquen dónde se aloja corporalmente su escucha y también reflexionen sobre las preguntas que les genera el Paro Nacional.

Andrea Martínez, una de sus integrantes, contó que la idea del colectivo es romper los significados de los conceptos que se utilizan en el cotidiano del Paro Nacional. El colectivo escoge una palabra que les parece pertinente y recogen las definiciones que sobre la misma les da la gente.La idea es hablar con todo tipo de personas: infantes, personas de acuerdo y en desacuerdo con la movilización. Y después, procesar esta información, ponerle música, y a circular.

“Nos sucede con frecuencia que hablamos mucho y casi no nos escuchamos. Reconocer la diferencia es muy importante para la transformación que queremos en Colombia. Hasta el momento nuestras series de palabras han sido: paro, vándalo y desaparecidos. Palabras que empiezan a habitar en nuestra cotidianidad, no tradicionalmente sino reformuladas por la gente” concluyó Andrea.

Diversas personas participaron de esta mesa de escucha. Ciclistas de paso, artesanas, estudiantes y adultos mayores. Una vendedora informal, que no sabía escribir, le pidió el favor a una mujer que le escribiera una carta para la primera línea. Amarraron una cuerda de un poste a un tubo anclado en el suelo, y colgaron las cartas. “Que Dios los proteja y ojalá todo cambie para una Colombia mejor”,terminabadiciendo la carta de la señora.

* Texto y fotografías.

 

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MÁS LEÍDOS 2021: A propósito de las protestas sociales en Colombia. Autoorganización y acción colectiva

La crisis no se debe a las debilidades o torpezas de Iván Duque; tampoco a las propuestas de algún ministro, por colocar dos referencias que no son las únicas. La crisis es en realidad el resultado de un sistema de gobierno y de una historia de indolencia y falta de compromiso con el pueblo colombiano. La historia marca un derrotero por vida digna y democracia real que es necesario asumir como reto por lograr entre todas y todos.

 

Soprendente. Por varios días la noticia en el mundo dejó de ser la pandemia o los temas y problemas relacionados con las vacunas. Por la violencia estatal desatada, el tema alcanzó a ser el de las protestas en Colombia, con un número, hasta la fecha, de varias decenas de muertos, varias centenas de desaparecidos, numerosos casos de violaciones y la violencia sin límites del paramilitarismo aunado a las fuerzas de seguridad oficiales. La comunidad internacional está tan escandalizada como la propia sociedad civil en el país. Literalmente, el famoso episodio de “La noche de los lápices” –el dramático episodio que tuvo lugar durante la última dictadura argentina en la noche del 16 de septiembre de 1976 y sobre el cuál Héctor Olivera dirige la extraordinaria y escandalosa película con el mismo nombre–; pues bien, lo acontecido en Colombia es infinitamente peor que lo vivido con la dictadura, en Argentina.

La historia es una ciencia políticamente incorrecta. Pues bien, digámoslo sin ambages: de todas las élites de América Latina, de lejos, la más sanguinaria, la más violenta y asesina ha sido la colombiana, ya desde el siglo XIX hasta el presente*. Incluso sin haber vivido dictaduras a la manera de Chile, Brasil, Uruguay o Argentina, por ejemplo; incluso a pesar de no haber vivido las guerras de Guatemala y El Salvador; y además, asimismo de las masacres perpetradas en el Zócalo de México en 1968, no hay absolutamente ninguna élite nacional que haya sido tan violenta como la colombiana. Veamos.


Colombia: una olla de presión

La crisis emerge a raíz de la propuesta de una nefasta Reforma Tributaria por parte de Iván Duque. Digamos entonces: a fin de entender las protestas, la acción colectiva y todas sus derivaciones desde levantamientos hasta revoluciones, no son inicialmente las ideas las que mueven a los pueblos y a la historia: es el hambre, el sufrimiento, las penurias y las necesidades el motor de la protesta social en toda la línea de la palabra. Ayer, en la Colonia y los levantamientos de Los Comuneros, y hoy con ese engendro que es la Dian. (Entre paréntesis, con acierto, los movimientos sociales y políticos han puesto como causante de la crisis al grupo Aval, pero hace falta incluir a la Dian: una institución más que cuestionable en la historia reciente del país).

La crisis ya se venía cocinando mucho antes de la pandemia. Los ritmos de la historia se tejen con sutileza a través de los tiempos y siempre en la vida cotidiana.

Lo verdaderamente significativo es que el motor de las protestas sociales son los jóvenes. Al fin y al cabo, Colombia es un país demográficamente joven. Pues bien, el significado del fenómeno es elemental: los jóvenes no ven futuro en las actuales condiciones políticas, sociales y económicas. Y ante la ausencia de futuro lo natural es levantarse para abrir espacios, para construirlo y echar abajo todas las condiciones que lo impiden.


Colombia es el único país en América Latina, a excepción de Chile como resultado de la dictadura de Pinochet, en el que el 70 por ciento de la educación –colegios y universidades– es privada. Y la universidad pública, a su vez, se ha privatizado sutilmente. No hay educación. Adicionalmente, el sistema de seguridad social, independientemente de que se pertenezca al régimen subsidiado o al régimen contributivo, es 100 por ciento privado. Ese fue el resultado de la Ley 100 promovida e implementada por Álvaro Uribe. La pandemia puso en evidencia no la crisis de un virus, ni tampoco la necesidad de las vacunas, sino la crisis estructural del sistema de seguridad social.

Adicionalmente, las oportunidades de trabajo disminuyen. Durante el casi año y media de pandemia la pobreza se acerca al 50 por ciento de la población: un escándalo social, pero un drama humano.

Y mientras tanto, las estructuras y las causas de la violencia no desaparecen y por el contrario se fortalecen. El asesinato selectivo de líderes sociales, de excombatientes de las Farc, de ambientalistas y líderes de Ongs, queda en la impunidad y aumenta con el tiempo. Ni el Estado, ni el gobierno hacen nada real al respecto. En una palabra, se trata de la matanza sistemática y estratégica de jóvenes. El diagnóstico de la crisis se puede y debe ampliar sin dificultad. Hasta que la olla de presión explotó.


La acción precede a la organización

Siempre, en la historia, es la acción la que antecede a la organización; nunca al revés. La organización emerge al calor de las acciones, las cuales son esencialmente espontáneas y autoorganizadas. Así las cosas, la primera enseñanza fundamental de las protestas en estos días es que la acción colectiva ni pidió permiso, ni fue el resultado de partidos políticos –por ejemplo, Colombia Humana o el Polo Democrático–, como tampoco de sindicatos (CGT, CTC y otros) u organizaciones estudiantiles (la Mesa Estudiantil). Estas formas de organización fueron desbordadas y, desde luego, lo mejor que pudieron hacer fue interpretar correctamente el momento y adaptarse a él. Es lo que ha acontecido recientemente.

Sin embargo, al mismo tiempo, como resultados de dinámicas autoorganizativas –esto es, literalmente, de abajo hacia arriba–, emergen medios alternativos de comunicación, canales alternativos de participación, en fin, asambleas populares en barrios, veredas, en el campo y en la ciudad como jamás había sucedido en mucho tiempo en la historia del país. Esta es una historia en proceso, y lo mejor de la misma habrá de venir en el futuro inmediato y a largo plazo.

Mientras tanto, es evidente el descrédito de la gran prensa; con nombre propio, Rcn, Caracol, Semana, El tiempo, El País, y otros más, nacionales o regionales. Las gentes ya han aprendido a desconfiar de los medios, canales y estructuras tradicionales del poder. El mayor temor de la Institutionalidad consiste justamente en esto: en que los pueblos y las sociedades aprendan, y entonces cambien sus formas de acción y sus estilos de vida.


La más importante lección de las protestas sociales actualmente

 

De lejos, el más importante aprendizaje de los procesos en marcha que deberán seguir siendo objeto, entre otros, de sociólogos y politólogos, de comunicadores y antropólogos, de psicólogos e historiadores, por ejemplo, es el hecho de que la gente ha perdido el miedo.

Tradicionalmente, el país estuvo manejado por tácticas y estrategias de miedo: miedo a las guerrillas, miedo a los comunistas, miedo a los sindicalistas, miedo a la pobreza, miedo al desempleo, miedo a la soledad y al desamor, incluso miedo al miedo, por ejemplo. Pues bien, el pueblo colombiano ha perdido el miedo, ya sabe que no tiene nada qué perder y sí todo por ganar. Nos encontramos, sin grandilocuencias, en una bisagra de la historia. Sólo que la historia de mide en densidades temporales que si bien anidan en la cotidianeidad la desbordan ampliamente.

Un pueblo que pierde el miedo sólo puede esperar la libertad. Ningún estudio al respecto es tan ilustrativo como la Ética de Spinoza; específicamente el tránsito del libro IV al Libro V. Un texto de obligada referencia para todos los amantes de la libertad. Spinoza, quien por libre fue recusado por católicos, judíos y protestantes a la vez. Hay que decir cosas muy importantes para ganarse odios semejantes. Spinoza jamás cedió, fue un espíritu libre, como muy pocos.


***

La crisis no se debe a las debilidades o torpezas de Iván Duque; tampoco a las propuestas de algún ministro; ciertamente, no es el resultado de los desmanes del Esmad y toda la ideología fascista que los soporta; tampoco es el resultado del uribismo y las acciones, desde el Congreso, del Centro Democrático y los partidos de gobierno. Afirmar algo semejante es olvidar que la política como las economía, las finanzas como los asuntos militares. se manejan sistemática y estratégicamente. La crisis es en realidad el resultado de un sistema de gobierno y de una historia de indolencia y falta de compromiso con el pueblo colombiano. Así las cosas, lo que emerge ante la mirada sensible no es únicamente el cambio del Congreso en las elecciones del 2022 y el cambio de gobierno. El tema de fondo es un cambio en la historia. Pero la historia nace y se alimenta de la vida cotidiana. Esa que el sistema imperante siempre desconoció y negó. La historia es el ámbito macro de la vida cotidiana, que es, en realidad, el mundo de la vida; el único mundo existente y posible.

* Al respecto, basta con una mirada a la amplia bibliografía sobre la historia de América Latina, incluyendo los estudios de los “violentólogos”. Una referencia reciente al respecto es: González Ibarra, J. de D., Maldonado, C. E., La complejidad y su entorno. Experiencias de México y Colombia, Morelos: Ed. Colegio de Morelos, 2021.

 

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