Jueves, 23 Agosto 2018 14:44

Erotizar el consentimiento

Erotizar el consentimiento

Si dices: “oye, ¿te gustaría tomar una taza de té?” y te responde: “¡oh, sí, por supuesto, me encantaría tomar una taza de té, gracias”, entonces sabes que aceptó la taza de té. Pero, si no quieren té, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen.

 

Si dices: “¿Te gustaría una taza de té?” y te responden: “Mmm, no sabría decirte.” Entonces, puedes preparar el té sin saber si se lo van a tomar. Pero, si no quieren, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen. Solo porque lo preparaste no tienes derecho a obligar a nadie a que se lo tome.

 

Si te responde: “no quiero, gracias”, ni siquiera prepares la taza de té. No lo hagas. No hagas que se lo tome. Tampoco te enojes con la persona si rechaza el té. Simplemente no lo quieren, ¿vale?

 

También puede pasar que te digan: “sí, por favor, eres muy amable”, y cuando esté en la mesa ya no quieran el té. Seguro que es molesto después del esfuerzo empleado en preparar el té, pero aun así no está obligado a tomarlo. Las personas cambian de opinión desde que hierve el agua, agregas el té, la leche y lo sirves. Querían. Ahora no. Está bien que las personas cambien de opinión. Aun así, no tienes derecho a obligarles a que se lo tomen.

 

Si se desmayan, no les prepares té. No quieren té. No pueden responder, están inconscientes. Bien, tal vez estaban conscientes cuando quisieron el té, pero mientras lo preparabas se desmayaron. Deja el té. Asegúrate de que la persona está bien. Y una vez más, no hagas que se tomen el té. Te dijeron que sí en ese momento, pero una persona inconsciente no quiere tomar té.

 

Imagina que la persona quiere té, lo toma, pero se desmaya antes de terminarlo. No le des más. Deja el té y asegúrate de que está bien. Porque la persona que está inconsciente no quiere té. Tenlo por aseguro.

 

Si alguien aceptó tomar té en tu casa el sábado pasado, no quiere decir que lo quiera todo el tiempo. Tampoco quieren que le visites de forma sorpresiva para tomar el té diciéndole: “pero sí querías té la semana pasada.” Mucho menos quieren despertar porque les estás dando de tomar té, diciéndole: “pero si querías té anoche”.

 

Si puedes entender lo ridículo que es forzar a alguien a que tome té cuando no lo quiere, y ser capaz de entender cuando la gente no quiere té… entonces, por qué es tan difícil entenderlo cuando se trata de tener sexo. Ya sea preparar té o tener sexo, el consentimiento lo es todo. (1)

 

Al comparar una propuesta de compartir té o cualquier otra cosa con tener sexo, se hace evidente la extraña concepción que solemos tener del sexo. Recordemos que el sexo se ha convertido en la norma jurídica como “deber conyugal” y si la jurisprudencia condena hoy el abuso sexual en las parejas, la línea del abuso termina siendo delgada.

 

Des-educarse

 

Nos educaron pensando que el acto sexual, en general entendido como coito (penetración del pene en la vagina), es prueba del amor, lo que ha podido llevar incluso a querer tener sexo para sentirse amados o amadas más que por gusto sexual. Cuántas veces una persona ha accedido a tener relaciones o prácticas sexuales, sin desearlas; porque tocaba o se pensaba que era lo que tenía que hacer para satisfacer a la otra persona. Al pensarlo, parece obvio que la falta de entusiasmo, de deseo o de voluntad clara de la otra persona debería quitarnos las ganas. Sin embargo, erotizar el consentimiento es un proceso que supone una toma de conciencia.

 

Preguntémonos, ¿cómo nos puede excitar una situación confusa en la que no se sabe si la otra persona está bien? Aunque hasta diga que sí o si dudamos que al día siguiente no se arrepienta. Todas estas situaciones fuera del consentimiento explícito y entusiasta deberían despertar nuestras alarmas.

 

Insistir, cuando la otra persona dijo que no, es otro de estos curiosos aprendizajes que debemos cuestionar. ¿Cómo puede ser que al tener a una persona que nos gusta o que amamos a nuestro lado, pero que en ese momento expresa la ausencia de deseo, sin tener que inventar excusas o explicitar motivos, nos invada una frustración tan grande que nos lleve a hacer sentir culpables la otra persona? ¿Por qué algunas personas sienten la necesidad de pedir disculpas por no tener ganas de sexo? ¿Por qué no imaginar un mundo en el cual la ausencia de deseo de la otra persona, automáticamente baje el nuestro?

 

Si salimos con ganas de comer hamburguesa con nuestra pareja, que prefiere ir a comer postre, lógicamente buscaremos un antojo común y no culparemos a nadie por querer comer hamburguesa o postre.

 

El consentimiento se valida y se puede revocar en cualquier momento. Tal vez bailamos delicioso, nos fuimos juntos a casa, nos besamos, nos acariciamos, pero una de las personas prefiere finalmente dormir, ¿por qué no nos podemos alegrar del delicioso baile, de las deliciosas caricias, y en cambio la frustración de una expectativa no cumplida nos trasnocha?

 

El mito de la agresión

 

Solemos imaginar la agresión sexual, incluso la violación, como un hecho perpetrado por seres malvados en callejones oscuros. Sin embargo, se estima que 75 por ciento de las agresiones sexuales son cometidas por un ser cercano con quien había algún grado de confianza. Y en muchos casos el agresor no expresa la intención de hacer un daño, ni reconoce haber cometido un abuso.

 

“Dijo que no, pero su cuerpo dijo que sí”, “se lo buscó”, “qué hacía vestida así”, “por qué vino a la casa entonces” son algunos ejemplos de frases que justifican las agresiones y que escuchamos a menudo. Si los sociópatas, que cometen agresiones conscientemente existen, no constituyen la mayoría de los agresores, un muchacho angustiado, un hombre demasiado seguro de sí mismo, o centrado en sí mismo pueden fácilmente convertirse en agresor, sin darse ni cuenta, legitimado por una educación sentimental que menos precia el consentimiento.

 

En los recientes casos de denuncia, que llevaron a la campaña en redes #YoTambién, se abrieron discusiones interesantes. Algunos comentaristas no entendían cómo algunas mujeres pueden seguir en contacto con su violador y denunciarlo años después. Sencillamente porque ellas también habían interiorizado su culpa y se demoraron años en entender que lo que sucedió fue una agresión.

 

Todas las personas nos podemos convertir en un agresor, ignorar ese hecho puede tener desastrosas consecuencias para nuestras potenciales víctimas y para nosotras mismas. Lo que define la agresión no es nuestra intención, sino la percepción de quien la vive. Por lo tanto, si no queremos agredir a las personas debemos tener plena seguridad del consentimiento libre e informado continuo de las personas.

 

Preguntar no debería dañar nada

 

Muchas veces podemos pensar que no hay que hablar en el sexo, que eso rompe el encanto. Sin embargo, con palabras o gestos podemos guiar a las personas con quienes exploramos nuestros cuerpos, para garantizar que todo lo que sucede sea agradable.

 

Si no nos gusta hablar mucho, podemos guiar, por ejemplo, una mano tímida hacia donde queramos ser tocadas, levemente dejando la opción a esta mano de cambiar de ruta, si por ahí no iba. Podemos susurrar, muéstrame, guíame, y hacer de esa exploración un momento de intimidad y de confianza.

 

Y podemos ir perdiéndole el miedo a la palabra. Una pregunta abierta, tipo: ¿qué quieres? puede obligar a pensar demasiado, pero propuestas claras que pueden responderse con un sí o un no, siempre sirven. Preguntar: ¿te gusta más aquí o acá, más rápido, más lento? Y dejar claro que siempre se puede parar, no decir nada más, sin que esto sea un problema o deba ser explicado. Nos puede sorprender escucharlo, pero más que reprocharlo se puede agradecer la sinceridad y el cuidado.

 

Por eso, se trata de escuchar el cuerpo, al nuestro y al del otro hablar. Y cuando tengamos dudas, preguntar. Es mejor reírse de una frase torpe que vivir experiencias no deseadas, que por ello mismo dejarán consecuencias en nuestras vidas y relaciones.

 

Y recordar algo clave: “No es No”, “No sé, es No”, “Hoy no, es No”, “Ahorita no, es No”, “Estás borracha, es No”, cualquier cosa que no es un sí entusiasta y erótico es No. Sí es sólo sí cuando el No siempre es posible (2).

 

1 Texto del video “Analogía entre abuso sexual y taza de té”, en: https://www.youtube.com/watch?v=FSleY0yTrM4
2 Puede visitar la sección “Desde Abajo, la otra posición para el placer” para conocer algunos consejos sexuales en www.desdeabajo.info

 

Publicado enEdición Nº249
Aborto Legal, Ley en las calles pero no en el Senado

El miércoles 8 de agosto se cumplió una jornada histórica en la Argentina, ya que dos millones de mujeres salieron a las calles para colmar los alrededores del Congreso de la nación para escuchar un debate esperado por más de 40 años y que por fin lograba ser debatido por los 72 senadores. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por el No mayoritario, rechazando así la posibilidad de que las mujeres pudieran decidir libremente sobre sus cuerpos y su sexualidad.

 

La plaza del Congreso, la Avenida Callao, la Calle Rivadavia, la histórica Corrientes, la 9 de julio, todas abarrotadas de mujeres portando pañuelos verdes. Por todo lado se divisaba alegría, fuerza, diversidad, unidad en la lucha, en la libertad y la desobediencia. Un mar de generaciones se mezclaron para acompañar una jornada que marcará un antes y un después del feminismo en Argentina, a pesar de la negativa del Senado, pero lo hecho, hecho está, en tanto que la partida más importante no se jugó dentro del Senado sino en las calles, en donde ni la Iglesia por intermedio del papa Francisco y la represión policial, pudo invisibilizar al movimiento de mujeres que venía fortalecido de la reciente jornada del 13 de junio.

 

72 senadores se congregaron a debatir la media sanción aprobada por la Cámara de Diputados el día 13 de junio, sin embargo, los votos no cambiaron durante la jornada que se extendió por más 16 horas, dejando una votación de 38 votos en contra, 31 a favor y 3 abstenciones, lo que marcaría el destino de la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

 

30 minutos fue el tiempo estimado que tuvo cada senador para exponer los pros y los contra respecto a la ley. De todo se escuchó en ese recinto, desde los argumentos más lúcidos, hasta las más terribles apologías al patriarcado, el machismo y la religión. Ejemplo de esto fue la exposición del senador Rodolfo Urtubey del Partido Justicialista quien afirmó: “hay casos en los que la violación no tiene violencia sobre la mujer”1.

 

Por su parte la escritora Verónica Gago, en ensayo publicado por la revista Anfibia acertaba al decir que “Lo que el senador Urtubey (a quien hay que exigir desafuero ya) explicitó sin tapujos: que el hogar, en el sentido patriarcal, es el lugar donde la violación está permitida. Porque el hogar se constituye como “privado” cuando legitima el acceso violento y privilegiado por parte de los varones al cuerpo de las mujeres y a los cuerpos feminizados (lo cual incluye niñxs). Lo privado acá es lo que garantiza el secreto y la legitimidad (lo que el senador llama “no violencia”) de la violencia”2.

 

Otras intervenciones a favor de la ley, como la del director de cine y hoy senador de la nación Pino Solanas, demostraron a través de sus argumentos todo el entramado que existe respecto al disciplinamiento de los cuerpos y el goce, poniendo en evidencia el desprecio que sufren las mujeres al decidir sobre sus cuerpos y su sexualidad en una cultura patriarcal.

 

La senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien en su periodo presidencial se negó a dar el debate sobre el aborto legal –porque estaba en contra de esta ley–, en esta ocasión no tuvo reparos al presentar su exposición a favor y anotó lo siguiente: “Algunos dicen que fue mi hija la que me hizo cambiar de opinión. No. La verdad, señores legisladores y legisladoras, me abrió la cabeza a abordar la cuestión feminista desde un lugar diferente”

 

En otro aparte de su discurso, concluyó: “Si quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a las calles. Verlas abordar la cuestión femenina, criticar, pero también describir la realidad de una sociedad patriarcal, nos debe colocar a todos en un lugar distinto”3.

 

La mano oscura de la Iglesia apretó los hilos

 

La Iglesia argentina nunca mostró una posición a favor del debate sobre la interrupción del aborto en Argentina, mucho más cuando su cabeza está representada por el papa Francisco, quien después de saber sobre la media sanción aprobada el 13 de junio por la Cámara de Diputados, empezó a mover los hilos de las maquinarias políticas dentro del Senado para ganar la mayoría de legisladores para votar en rechazo a la media sanción y el proyecto de ley que había llegado de la Cámara de Diputados.

 

Ante este escenario, diputados y legisladores que estaban a favor de la ley y la campaña por el aborto seguro legal y gratuito, aceptaron introducir algunas modificaciones para que el proyecto ganará más votos a favor dentro del Senado y así poderle ganar a la Iglesia en su carrera por conseguir adeptos. Esas modificaciones fueron: bajar las semanas de interrupción del embarazo de 14 a 12; la introducción de un artículo para permitir la objeción de conciencia; el tratamiento de una asesoría profesional entre el pedido de la práctica del aborto y su realización; la modificación respecto de cómo funcionaría la ley en embarazos de adolescentes de entre 13 y 16 años.

 

Sin embargo, y a pesar de estos esfuerzos, esa mayoría no pudo conseguirse, ratificando así la votación negativa del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y poniendo como ganadora a la Iglesia, quien ratificó una vez más su poderío dentro de las bancadas del senado y afuera de este recinto, ya que varias senadoras y senadores sufrieron diversos ataques, desde llamadas telefónicas clandestinas, amenazas en redes sociales y hasta algunos episodios de violencia en contra de sus familias. Por otro lado, esas mismas escenas de violencia se replicaron al conjunto de mujeres que se actuaban en favor del aborto, desde insultos –en su mayoría por hombres en contra del aborto–, hasta hechos de violencia y agresión por parte de la fanaticada de católicos y religiosos que enfilaron a sus feligreses a no permitir que se siga replicando los mensajes del feminismo, ni sus símbolos en ningunas de las calles argentinas.

 

Simbólicamente la avanzada por parte de la Iglesia y su discurso de defender a las dos vidas, empezó a ocupar lugares en las calles con pañuelos azules que también servían como una apología al nacionalismo, los medios de comunicación agrietaron el debate y terminaron haciéndose descaradamente más cercanos a los discursos pro vida, poniendo a circular en sus canales, emisoras y redes sociales mensajes aleccionadores hacia las mujeres que portaban el pañuelo verde y seguían a favor del aborto legal.

 

Este capítulo, ya es frecuente en Latinoamérica, ejemplo de esto es lo ocurrido en Colombia cuando sectores de la ultraderecha conservadora organizaron una serie de movilizaciones en contra de la supuesta ideología de género que estaba al interior de los acuerdos de paz de La Habana y que en la votación del plebiscito se expresaron con el NO, dejando a un lado la necesidad de formar a futuras generaciones en relación a la educación sexual.

 

Estos discursos se imponen, sobre todo en clases más populares, pues la mayoría de personas que portaban el pañuelo azul y que defendían el discurso de la Iglesia eran los mismos que hoy están sufriendo la fuerte crisis económica, el ajuste establecido por el FMI, la subida del dólar; los mismos que hoy protagonizan las escenas de discriminación, xenofobia y explotación por parte de la clase que se supone defiende la vida de un feto pero que después no se hace cargo en defender las vida de los que ellos mismos someten.

 

La lucha se multiplica

 

En el otro lado se vio un discurso muy otro, el cual se expresó en las calles de Argentina. Todos los espacios estaban colmados de verde, color que simbolizaba y defendía la decisión de los cuerpos de las mujeres para no ser tratadas como mercancías o como simples vientres dispuestos a la maternidad. Pañuelos que no solo defienden el feminismo sino la condición de clase de las que se han visto sometidas por el sistema capitalista –donde son doblemente explotadas por su condición de género– y en donde dominan los discursos patriarcales que tratan de limitar la libertad de la mujer al designio del patriarcado; esas mujeres fueron 2 millones en la calle.

 

No es casual que la escena global se haya dado cuenta del enorme acontecimiento al que asistimos durante este último periodo en la argentina, en la lucha de las mujeres por los derechos sexuales y reproductivos, acontecimiento recogido en portadas como las del New York Times y The Guardian, y reportajes como los de la revista Time4, dan cuenta de la magnitud de la movilización y del llamado masivo de las mujeres a ser escuchadas.

 

A pesar de no haber sido aprobada la legalización del aborto por el Senado, lo que demostraron las mujeres en las calles durante toda la noche de vigilia es que la lucha continúa en 2019, y que éste tan solo fue uno de los escalones que puso a soñar a las mujeres y que hizo posible la unidad en las calles en la disputa de los derechos sexuales y reproductivos.

 

El 2019 será un año de carácter electoral en donde es posible que veamos el tema del aborto como uno de los ejes de las distintas campañas de las/os candidatos presidenciales para tratar de ganar adeptos, ya que la organización feminista que acompañó en los debates y en las plazas hace que esta población se convierta en un grupo atractivo de interpelar por el número de personas, sobre todo de mujeres, que atrae y aglutina.

 

Aunque no se logró el propósito central que llevó a millones de mujeres a las calles, la votación negativa no puede leerse como una derrota absoluta para el movimiento feminista, sin duda es un gran triunfo porque luego de 40 años de haber sido construida esta ley, es la primera vez que se logra que el poder político la discuta, pero además es la primera que masivamente logró interpelar a la sociedad en su conjunto: medios de comunicación, Iglesia, escenarios académicos, artísticos, partidos políticos, movimientos sociales, etcétera.

 

Vienen nuevos escenarios para retomar fuerza y orientar propósitos. En octubre 12-15, en la provincia de Chubur, se realizará el XXXIII encuentro nacional de mujeres, un escenario que aglutina anualmente 170.000 mujeres y donde será el escenario para construir la ruta de movilización y acción a trabajar en los meses y años venideros respecto al aborto seguro, legal y gratuito, y otros 72 temas en relación a los cuerpos y la vida de las mujeres y las disidencias sexuales.

 

1 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=-TqgzqzhakM
2 Ver en Revista Anfibia: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/nos-tienen-miedo/
3 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=Vo_POL_nXvc
4 Ver en: http://time.com/5358823/argentina-abortion-vote-latin-america/

Publicado enEdición Nº249
Una breve historia de los deleites sexuales

Más de 28.000 años de búsqueda de placer sexual, muestran a todas luces que el goce del cuerpo ha sido una reivindicación, desde siempre, de las mujeres. Aquí un recorrido en la historia con el ojo puesto en el presente y la reivindicación femenina.

 

A veces creemos que el placer es un imaginario burgués y elitista, construido desde las comodidades de la modernidad. A veces pensamos que es más urgente sobrevivir y entonces olvidamos que la vida digna también implica una vida placentera y, como parte de ello, que la búsqueda de placer sexual data de miles de años atrás.



Una búsqueda constante, materializada en el presente, con el favor de la técnica y la transformación de materias primas, en este caso del polietileno y la silicona quirúrgica, de los juguetes sexuales, algunos de ellos conocidos desde mucho antes. Estos, dependiendo de su costo, llevan pilas y son de diferentes formas para estimular distintas partes del cuerpo; estas características no son otra cosa que el resultado de miles de años en desarrollo, a veces con más libertad, a veces con menos, a veces para la liberación, a veces para patologizar los cuerpos de las mujeres.

 

¿Desde cuándo hay juguetes sexuales?

 

El objeto más antiguo que se piensa fue usado para el placer sexual, fue encontrado en una cueva en Ulm, Alemania; se trata de una piedra tallada en forma de falo de 20 centímetros de largo y 3 de ancho. Dicen que pudo haber sido usado como “ayuda sexual” hace unos 28.000 años, en la Edad de hielo1. Aunque resulta imposible saberlo con certeza, se especula, por la manera como están elaborados, que estos objetos fueron utilizados como representaciones religiosas, pero también para el placer sexual. En China se han encontrado dildos con 12.000 años de antigüedad, de materiales como madera, jade y marfil, y en una tumba de la dinastía Han se encontraron siete dildos de bronce2.

 

La mayoría de los hallazgos, sin embargo, han sido realizados por arqueólogos hombres, así que nos preguntamos, ¿es posible que hubiera otros objetos, que no reprodujeran la figura del falo, y que sirvieran para estimular los cuerpos? ¿Es posible que la representación fálica de placer sexual esté más presente en la mirada académica que en la experiencia corporal de hace miles de años? ¿Acaso nuestra lectura del placer antiguo es falocéntrca? ¿Podemos imaginarnos otras figuras del placer? Estamos ansiosas por conocer los análisis de las arqueólogas feministas al respecto.

 

De forma explícita podemos remontarnos a la Antigua Grecia, pues de esa época datan ya textos que tematizan la utilización de juguetes sexuales por parte de las mujeres, además de haber sido una sociedad occidental que tematizaba el placer y el sexo de forma explícita, tanto en los dioses que adoraban como en la cotidianidad de las personas. El argumento central de Lisístrata, la obra teatral de Aristófanes, es que si los hombres hacen la guerra las mujeres no hacen el amor, así que las mujeres se encuentran en huelga sexual. En esta obra se encuentran fragmentos donde las mujeres hablan de usar y compartir dildos para mantener su huelga. Aunque es un texto literario, muestra que en esa época ya existían objetos utilizados para el placer sexual3.

 

También se conoce, que tanto mujeres como hombres entregaban a las mujeres, cuyos esposos se iban a la guerra, objetos llamados “Olisbos; existen envases del siglo VI a.C. con imágenes de objetos fálicos usados para el placer sexual4. Acá vale la pena reconocer que las fuentes usadas para referirse a los Olisbos son fuentes escritas por hombres y es difícil saber si el placer sexual en la vida cotidiana estaba solo relacionado con matrimonio y los genitales masculinos. Una vez más, las experiencias de las mujeres –y especialmente de las mujeres que no pertenecían a la clase alta– no se han analizado. Sin embargo, es interesante ver que los juguetes sexuales eran asunto de las mujeres, era a ellas a quienes los entregaban, ¿acaso la autonomía del placer es una práctica tradicional olvidada?

 

Tenemos también el Kamasutra, que fue desarrollado entre el siglo I y VI d.C. o los huevos de jade, usados en China desde hace más de 2000 años. Este es un tema para analizar, y sería interesante entender por qué el mundo Occidental, en vez de apreciar y retomar los conocimientos sobre sexualidad presentes en otras culturas, se dedicó siglos enteros a reprimirla e invisibilizar las formas ya desarrolladas de vivir el placer.

 

 

Dildos y vibradores

 

Se cree que Cleopatra fue la inventora del vibrador: en una época sin electricidad, se dice que llenó cascabeles con avispas para que vibrara. Aunque esto no sea cierto, ¿cómo saberlo? Existe registro de Julio César dándole a Cleopatra una escultura de un pene, muy elaborada y tallada en oro. Durante diferentes épocas y en distintos lugares se usaron objetos tallados o naturales, como frutas, para la satisfacción sexual de las mujeres. Sin embargo, en Europa durante la Edad Media y el Renacimiento, los dildos se volvieron más ornamentales, y en general sobre esta información hay escasas fuentes. No sabemos muy bien qué hacían las mujeres en sus casas, y lo que se ha estudiado es que los dildos eran admirados artísticamente y en algunos casos usados como ayudas durante las orgías. En el siglo XII d.C. se conocen dos palabras para el dildo, en Francia “Godemichè” (pene artificial) y en italiano “delitto” que significa deleite y es la raíz de la que se usa ahora “dildo”5. Sin embargo, pocos estudios hay sobre otros tipos de juguetes, y la aparición más clara es en “Justine” del Marqués de Sade, novela publicada en 1791 donde se usaban cadenas y látigos.

 

En el siglo XVII, la “histeria” fue una enfermedad comúnmente diagnosticada a mujeres de las clases altas europeas y estadounidenses. Aunque las razones de esta supuesta enfermedad psiquiátrica no eran muy claras, ni tampoco sus síntomas, que eran descritos como espasmos corporales, falta de apetito, insomnio e irritabilidad, los médicos de la época desarrollaron masajes pélvicos para tratarla. Es a partir de este tratamiento que en 1869 el médico George Taylor creó el primer vibrador a vapor, que con la frotación del clítoris buscaba calmar los síntomas de la “histeria”. Lo llamó “Manipulator”. El tema de la “histeria” fue estudiado y los médicos que trataban a las mujeres diagnosticadas debían hacerles masajes pélvicos hasta que ellas llegaran al orgasmo y así se “calmaran”. Más adelante, cuando comenzó a utilizarse energía eléctrica tomaron forma los vibradores eléctricos en 18836.

 

En la Exposición Universal de 1900, en París, fueron presentados más de una docena de modelos de vibradores eléctricos para el hogar, argumentando que mantendría a las esposas jóvenes y bellas. En 1902 la empresa Hamilton Beach lanzó su colección de vibradores eléctricos para la venta comercial, con lo que este objeto se convirtió en el sexto electrodoméstico creado, antes que la aspiradora y la plancha. Un dato interesante en la historia de los electrodomésticos, pero más interesante aún, en la historia de la gestión social y política de los cuerpos femeninos. ¿En qué momento la insatisfacción sexual de las mujeres se convirtió en un asunto de interés para la medicina y para la industria?

 

Los vibradores no se vendían como juguetes sexuales, eran comercializados como un electrodoméstico para el tratamiento de esta supuesta enfermedad. Por otra parte, ya para la segunda década del siglo XX había catálogos y se hablaba de la estimulación prostática para hombres. Además, durante la Segunda Guerra Mundial las tropas de los alemanes y los japoneses comenzaron a adquirir muñecas inflables para que los soldados se masturbaran. Curiosamente, según lo que nos cuentan los documentos existentes, a diferencia de los dildos y otras representaciones fálicas, la estimulación erótica de los soldados no estuvo centrada en el placer anatómico genital, sino que se basó en la representación del cuerpo femenino en su totalidad. ¿Es a través de esta representación que se ha construido el cuerpo de las mujeres como objeto erótico, atractivo y susceptible de ser poseído?

 

Durante el siglo XX, los vibradores y los dildos se transformaron radicalmente. Hasta entonces los materiales habían sido madera, metal, pasta, cuero, vidrio y piedras minerales, y se fueron introduciendo otros como la silicona (que es hipoalergénica). Además, luego de la popularización del vibrador como electrodoméstico, en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría dejó de considerar a la histeria como una enfermedad. Aunque no es muy claro el motivo, hay especulaciones que van desde la importancia de los estudios de Freud sobre el inconsciente, la imposibilidad de acordar unos síntomas claros de la histeria y los movimientos feministas que ya estaban poniendo en jaque las aseveraciones no fundamentadas sobre el cuerpo de las mujeres7. Además, al popularizarse la industria del porno, los dildos y vibradores fueron relegados a fetiches sexuales y por esto dejaron de aparecer en las revistas femeninas y los catálogos del hogar. Ahora se consiguen en tiendas especializadas o por internet.

 

Buscar la historia y seguirla escribiendo con nuestro propio placer y creatividad

 

Los diferentes desarrollos, objetivos y usos de los juguetes sexuales más conocidos, como el dildo y el vibrador, muestran una doble moral: el desconocimiento del cuerpo de las mujeres y la búsqueda del control por parte de los discursos médicos, pero también la búsqueda del placer y el deleite sexual. Esta historia que conocemos es la posible de encontrar por análisis arqueológicos de hombres y fuentes creadas en su mayoría por hombres, como los análisis médicos. Habrá que buscar cómo las distintas mujeres de diferentes lugares crearon juguetes para el placer sexual. Es una tarea por venir: buscar la historia y seguirla escribiendo con nuestro propio placer y creatividad.

 

Mientras tanto, lo que conocemos ahora nos muestra más de 28.000 años de búsqueda de placer sexual. También que su desarrollo en Occidente fue acompañado por teorías misóginas sobre el comportamiento de las mujeres y que luego, con la revolución sexual en los 1960 y las imposiciones capitalistas, los vibradores empiezan a ser patentados y distribuidos por empresas grandes. Así, en vez de mayor acceso y disfrute de los juguetes, se obtuvo una diversa gama de juguetes de lujo, que pueden costar millones de pesos. Además, el mercado se ha centrado fuertemente en la continuidad de las representaciones fálicas y la construcción de imaginarios de belleza mediante la homogeneización de un “deber ser” del cuerpo, tanto de los femeninos como de los masculinos, en su tamaño, forma, color, olor, lubricación. Aunque, claro, hay otras opciones y en esas es que nos inscribimos.

 

Las mujeres seguimos construyendo espacios y formas de vivir el placer: escondidas, paralelas y disidentes de las impuestas por el mercado, la medicina y la moda. Por eso los juguetes sexuales no son necesariamente los vibradores de silicona, sino cualquier otro objeto, cosa, fruta, tela con que podamos explorar sus texturas, formas y tamaños, con erotismo y con el objetivo de vivir libre y placenteramente la sexualidad.

 


 

1 http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/
nature/4713323.stm
2 https://www.ur.se/mb/pdf/arbetsblad/176000-176999/176374-1_63010272409_arb.pdf
3 https://www.alternet.org/sex-amp-relationships/sex-toy
4 https://www.acast.com/secretcabinet/episode11-the-electrifying-cultural-history-of-dildos
5 https://www.alternet.org/sex-amp-relationships/sex-toy
6 https://gizmodo.com/5466997/the-steam-powered-vibrator-and-other-terrifying-early-sex-machines-nsfw
7 https://rua.ua.es/dspace/bitstream/
10045/40068/3/Cultura_Cuidados_39_08.pdf

Links... en inglés
https://eugesta-revue.univ-lille3.fr//pdf/2011/King.pdf
https://web.archive.org/web/20150426234531/http://usatoday30.usatoday.com/news/health/wellness/story/2012-05-29/
vibrators-and-sex-toys-sales/55289424/1
http://bigthink.com/videos/
big-think-interview-with-rachel-maines

Publicado enColombia
Bolas chinas vaginales: Las vaginas tienen mucha fuerza.

Se conocen como bolas chinas, bolas geisha, bolas vaginales, bolas Ben Wa, bolas de kegel. Su historia explica algunos de los nombres, pues se considera que son el resultado del uso de los huevos de Jade, que tienen su origen hace más de 2000 años en la cultura taoísta. Piedras de jade en forma de huevo que se introducían las mujeres en la vagina y mediante la contracción de músculos pélvicos las subían y bajaban.

Con el tiempo se han desarrollado de otra forma y la denominación más común es bolas chinas, que además se diferencian un poco de los huevos de jade pues, primero, no son de la piedra jade, segundo, pueden venir dos unidas y, tercero, tienen otra bola dentro que genera una vibración. Otro de sus nombres, bolas de kegel, aparece bastante tiempo después, relacionado con un científico que a mediados de siglo XX crea unos ejercicios para tratar la incontinencia luego de los partos.

Más allá de su historia o de la forma correcta de nombrarlas, estas bolas son accesorios bastante interesantes, cuando se trata de hablar de vaginas. Con diferentes beneficios médicos, como efectivamente ayudar a tratar la incontinencia, fortalecer los músculos y el suelo pélvico luego de operaciones o también en casos de vaginismo, estas bolas también permiten ejercitar los músculos pélvicos para tener un mayor placer sexual. Los músculos vaginales no son músculos que estén directamente controlados y por eso puede ser difícil aprender a hacerlo, pero estas bolas nos permiten empezar a sentirlos y desarrollarlos, mediante su dilatación y contracción.

Funcionan bastante fácil, simplemente las introduces con cuidado a la vagina, pueden ser una o dos bolas, puedes introducir las dos o dejar una afuera y otra dentro. Estas bolas tienen dentro otra bola que genera un sentimiento de vibración. Su uso no produce necesariamente placer sexual, sino que busca ejercitar los músculos para tener un mejor manejo de los mismos, lo que ayuda a que en la masturbación o la relación sexual exista mayor placer; su uso también puede llegar a ser placentero.

Introducirlas para salir a caminar, arreglar la casa o montar bicicleta, permite que los músculos se ejerciten y que haya mayor conciencia de cómo se mueven estos músculos, tratando de subirlas o bajarlas mientras están adentro. Esta conciencia, como toda autoconsciencia del cuerpo, es placentera y saludable. Al introducirlas puedes mirar tu vagina, ser consciente de qué sientes y en dónde lo sientes.

Las bolas chinas las consigues en tiendas de juguetes sexuales o por internet; seguro encontrarás algún manual de cómo hacerlas de forma casera. Es importante tener en cuenta que si lo buscado es un juguete sexual, no será necesariamente la opción más recomendada, pero si lo buscado es una herramienta para conocerte y fortalecerte, estas son excelentes aliadas. Si usas la copa menstrual o tampones, si estás acostumbrada a mirar y tocar tu vagina, vale la pena que compres las dobles, pero si no estás muy acostumbrada a introducir algo en tu vagina, pero te interesa o quieres trabajar un vaginismo, las individuales también son una opción. Porque, recordemos, las vaginas también chupan, agarran, empujan y sacan lo que quieran de ellas.

Acá puedes verlas y también encontrar más información sobre otros juguetes, como también otros temas de sexualidad:

http://ventecomoeres.strikingly.com/


https://centradaenti.es/bolas-chinas-instrucciones-de-uso/


http://www.mujerhoy.com/psico-sexo/sexo/bolas-chinas-usos-colocacion-724480042013.html

 

 

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Una breve historia de los deleites sexuales

Más de 28.000 años de búsqueda de placer sexual, muestran a todas luces que el goce del cuerpo ha sido una reivindicación, desde siempre, de las mujeres. Aquí un recorrido en la historia con el ojo puesto en el presente y la reivindicación femenina.

 

A veces creemos que el placer es un imaginario burgués y elitista, construido desde las comodidades de la modernidad. A veces pensamos que es más urgente sobrevivir y entonces olvidamos que la vida digna también implica una vida placentera y, como parte de ello, que la búsqueda de placer sexual data de miles de años atrás.



Una búsqueda constante, materializada en el presente, con el favor de la técnica y la transformación de materias primas, en este caso del polietileno y la silicona quirúrgica, de los juguetes sexuales, algunos de ellos conocidos desde mucho antes. Estos, dependiendo de su costo, llevan pilas y son de diferentes formas para estimular distintas partes del cuerpo; estas características no son otra cosa que el resultado de miles de años en desarrollo, a veces con más libertad, a veces con menos, a veces para la liberación, a veces para patologizar los cuerpos de las mujeres.

 

¿Desde cuándo hay juguetes sexuales?

 

El objeto más antiguo que se piensa fue usado para el placer sexual, fue encontrado en una cueva en Ulm, Alemania; se trata de una piedra tallada en forma de falo de 20 centímetros de largo y 3 de ancho. Dicen que pudo haber sido usado como “ayuda sexual” hace unos 28.000 años, en la Edad de hielo1. Aunque resulta imposible saberlo con certeza, se especula, por la manera como están elaborados, que estos objetos fueron utilizados como representaciones religiosas, pero también para el placer sexual. En China se han encontrado dildos con 12.000 años de antigüedad, de materiales como madera, jade y marfil, y en una tumba de la dinastía Han se encontraron siete dildos de bronce2.

 

La mayoría de los hallazgos, sin embargo, han sido realizados por arqueólogos hombres, así que nos preguntamos, ¿es posible que hubiera otros objetos, que no reprodujeran la figura del falo, y que sirvieran para estimular los cuerpos? ¿Es posible que la representación fálica de placer sexual esté más presente en la mirada académica que en la experiencia corporal de hace miles de años? ¿Acaso nuestra lectura del placer antiguo es falocéntrca? ¿Podemos imaginarnos otras figuras del placer? Estamos ansiosas por conocer los análisis de las arqueólogas feministas al respecto.

 

De forma explícita podemos remontarnos a la Antigua Grecia, pues de esa época datan ya textos que tematizan la utilización de juguetes sexuales por parte de las mujeres, además de haber sido una sociedad occidental que tematizaba el placer y el sexo de forma explícita, tanto en los dioses que adoraban como en la cotidianidad de las personas. El argumento central de Lisístrata, la obra teatral de Aristófanes, es que si los hombres hacen la guerra las mujeres no hacen el amor, así que las mujeres se encuentran en huelga sexual. En esta obra se encuentran fragmentos donde las mujeres hablan de usar y compartir dildos para mantener su huelga. Aunque es un texto literario, muestra que en esa época ya existían objetos utilizados para el placer sexual3.

 

También se conoce, que tanto mujeres como hombres entregaban a las mujeres, cuyos esposos se iban a la guerra, objetos llamados “Olisbos; existen envases del siglo VI a.C. con imágenes de objetos fálicos usados para el placer sexual4. Acá vale la pena reconocer que las fuentes usadas para referirse a los Olisbos son fuentes escritas por hombres y es difícil saber si el placer sexual en la vida cotidiana estaba solo relacionado con matrimonio y los genitales masculinos. Una vez más, las experiencias de las mujeres –y especialmente de las mujeres que no pertenecían a la clase alta– no se han analizado. Sin embargo, es interesante ver que los juguetes sexuales eran asunto de las mujeres, era a ellas a quienes los entregaban, ¿acaso la autonomía del placer es una práctica tradicional olvidada?

 

Tenemos también el Kamasutra, que fue desarrollado entre el siglo I y VI d.C. o los huevos de jade, usados en China desde hace más de 2000 años. Este es un tema para analizar, y sería interesante entender por qué el mundo Occidental, en vez de apreciar y retomar los conocimientos sobre sexualidad presentes en otras culturas, se dedicó siglos enteros a reprimirla e invisibilizar las formas ya desarrolladas de vivir el placer.

 

Dildos y vibradores

 

Se cree que Cleopatra fue la inventora del vibrador: en una época sin electricidad, se dice que llenó cascabeles con avispas para que vibrara. Aunque esto no sea cierto, ¿cómo saberlo? Existe registro de Julio César dándole a Cleopatra una escultura de un pene, muy elaborada y tallada en oro. Durante diferentes épocas y en distintos lugares se usaron objetos tallados o naturales, como frutas, para la satisfacción sexual de las mujeres. Sin embargo, en Europa durante la Edad Media y el Renacimiento, los dildos se volvieron más ornamentales, y en general sobre esta información hay escasas fuentes. No sabemos muy bien qué hacían las mujeres en sus casas, y lo que se ha estudiado es que los dildos eran admirados artísticamente y en algunos casos usados como ayudas durante las orgías. En el siglo XII d.C. se conocen dos palabras para el dildo, en Francia “Godemichè” (pene artificial) y en italiano “delitto” que significa deleite y es la raíz de la que se usa ahora “dildo”5. Sin embargo, pocos estudios hay sobre otros tipos de juguetes, y la aparición más clara es en “Justine” del Marqués de Sade, novela publicada en 1791 donde se usaban cadenas y látigos.

 

En el siglo XVII, la “histeria” fue una enfermedad comúnmente diagnosticada a mujeres de las clases altas europeas y estadounidenses. Aunque las razones de esta supuesta enfermedad psiquiátrica no eran muy claras, ni tampoco sus síntomas, que eran descritos como espasmos corporales, falta de apetito, insomnio e irritabilidad, los médicos de la época desarrollaron masajes pélvicos para tratarla. Es a partir de este tratamiento que en 1869 el médico George Taylor creó el primer vibrador a vapor, que con la frotación del clítoris buscaba calmar los síntomas de la “histeria”. Lo llamó “Manipulator”. El tema de la “histeria” fue estudiado y los médicos que trataban a las mujeres diagnosticadas debían hacerles masajes pélvicos hasta que ellas llegaran al orgasmo y así se “calmaran”. Más adelante, cuando comenzó a utilizarse energía eléctrica tomaron forma los vibradores eléctricos en 18836.

 

En la Exposición Universal de 1900, en París, fueron presentados más de una docena de modelos de vibradores eléctricos para el hogar, argumentando que mantendría a las esposas jóvenes y bellas. En 1902 la empresa Hamilton Beach lanzó su colección de vibradores eléctricos para la venta comercial, con lo que este objeto se convirtió en el sexto electrodoméstico creado, antes que la aspiradora y la plancha. Un dato interesante en la historia de los electrodomésticos, pero más interesante aún, en la historia de la gestión social y política de los cuerpos femeninos. ¿En qué momento la insatisfacción sexual de las mujeres se convirtió en un asunto de interés para la medicina y para la industria?

 

Los vibradores no se vendían como juguetes sexuales, eran comercializados como un electrodoméstico para el tratamiento de esta supuesta enfermedad. Por otra parte, ya para la segunda década del siglo XX había catálogos y se hablaba de la estimulación prostática para hombres. Además, durante la Segunda Guerra Mundial las tropas de los alemanes y los japoneses comenzaron a adquirir muñecas inflables para que los soldados se masturbaran. Curiosamente, según lo que nos cuentan los documentos existentes, a diferencia de los dildos y otras representaciones fálicas, la estimulación erótica de los soldados no estuvo centrada en el placer anatómico genital, sino que se basó en la representación del cuerpo femenino en su totalidad. ¿Es a través de esta representación que se ha construido el cuerpo de las mujeres como objeto erótico, atractivo y susceptible de ser poseído?

 

Durante el siglo XX, los vibradores y los dildos se transformaron radicalmente. Hasta entonces los materiales habían sido madera, metal, pasta, cuero, vidrio y piedras minerales, y se fueron introduciendo otros como la silicona (que es hipoalergénica). Además, luego de la popularización del vibrador como electrodoméstico, en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría dejó de considerar a la histeria como una enfermedad. Aunque no es muy claro el motivo, hay especulaciones que van desde la importancia de los estudios de Freud sobre el inconsciente, la imposibilidad de acordar unos síntomas claros de la histeria y los movimientos feministas que ya estaban poniendo en jaque las aseveraciones no fundamentadas sobre el cuerpo de las mujeres7. Además, al popularizarse la industria del porno, los dildos y vibradores fueron relegados a fetiches sexuales y por esto dejaron de aparecer en las revistas femeninas y los catálogos del hogar. Ahora se consiguen en tiendas especializadas o por internet.

 

Buscar la historia y seguirla escribiendo con nuestro propio placer y creatividad

 

Los diferentes desarrollos, objetivos y usos de los juguetes sexuales más conocidos, como el dildo y el vibrador, muestran una doble moral: el desconocimiento del cuerpo de las mujeres y la búsqueda del control por parte de los discursos médicos, pero también la búsqueda del placer y el deleite sexual. Esta historia que conocemos es la posible de encontrar por análisis arqueológicos de hombres y fuentes creadas en su mayoría por hombres, como los análisis médicos. Habrá que buscar cómo las distintas mujeres de diferentes lugares crearon juguetes para el placer sexual. Es una tarea por venir: buscar la historia y seguirla escribiendo con nuestro propio placer y creatividad.

 

Mientras tanto, lo que conocemos ahora nos muestra más de 28.000 años de búsqueda de placer sexual. También que su desarrollo en Occidente fue acompañado por teorías misóginas sobre el comportamiento de las mujeres y que luego, con la revolución sexual en los 1960 y las imposiciones capitalistas, los vibradores empiezan a ser patentados y distribuidos por empresas grandes. Así, en vez de mayor acceso y disfrute de los juguetes, se obtuvo una diversa gama de juguetes de lujo, que pueden costar millones de pesos. Además, el mercado se ha centrado fuertemente en la continuidad de las representaciones fálicas y la construcción de imaginarios de belleza mediante la homogeneización de un “deber ser” del cuerpo, tanto de los femeninos como de los masculinos, en su tamaño, forma, color, olor, lubricación. Aunque, claro, hay otras opciones y en esas es que nos inscribimos.

 

Las mujeres seguimos construyendo espacios y formas de vivir el placer: escondidas, paralelas y disidentes de las impuestas por el mercado, la medicina y la moda. Por eso los juguetes sexuales no son necesariamente los vibradores de silicona, sino cualquier otro objeto, cosa, fruta, tela con que podamos explorar sus texturas, formas y tamaños, con erotismo y con el objetivo de vivir libre y placenteramente la sexualidad.

 


 

1 http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/
nature/4713323.stm
2 https://www.ur.se/mb/pdf/arbetsblad/176000-176999/176374-1_63010272409_arb.pdf
3 https://www.alternet.org/sex-amp-relationships/sex-toy
4 https://www.acast.com/secretcabinet/episode11-the-electrifying-cultural-history-of-dildos
5 https://www.alternet.org/sex-amp-relationships/sex-toy
6 https://gizmodo.com/5466997/the-steam-powered-vibrator-and-other-terrifying-early-sex-machines-nsfw
7 https://rua.ua.es/dspace/bitstream/
10045/40068/3/Cultura_Cuidados_39_08.pdf

Links... en inglés
https://eugesta-revue.univ-lille3.fr//pdf/2011/King.pdf
https://web.archive.org/web/20150426234531/http://usatoday30.usatoday.com/news/health/wellness/story/2012-05-29/
vibrators-and-sex-toys-sales/55289424/1
http://bigthink.com/videos/
big-think-interview-with-rachel-maines

Publicado enEdición Nº248
Jueves, 19 Julio 2018 07:01

¿Por qué los jóvenes no se cuidan?

¿Por qué los jóvenes no se cuidan?

En la práctica del psicoanálisis con jóvenes, dos fenómenos se han vuelto preocupantes en el último tiempo. Por un lado, el incremento de enfermedades de transmisión sexual; no sólo la infección de VIH sino el retorno de las “venéreas” del siglo XIX como la gonorrea y la sífilis. En este punto, según una estadística reciente, el de las adolescentes es un grupo cuya vulnerabilidad crece cada vez más.

Por otro lado, entre los varones se destaca la tendencia a no cuidarse con preservativos. Algunos dicen que “no les gusta”, otros “que sienten menos”, varios “que les molesta”. Al mismo tiempo, entre los adolescentes varones se concentra uno de los principales grupos consumidores de Viagra. ¿Por qué los jóvenes recurren a la pastilla azul más que los adultos mayores que parecieran tener una dificultad más concreta con el órgano?


Para responder a este tipo de cuestiones, es preciso partir de una consideración básica: cada quien se defiende mucho más de la fantasía que de la realidad. Y la fantasía por excelencia en la juventud de las mujeres, es la de embarazo. El miedo a quedar embarazada es todavía un relato frecuente en mujeres que cuentan cómo hasta la adultez no pudieron tener relaciones sin presentir esa consecuencia como algo penoso; al punto de que muchas de ellas recién cuando el reloj biológico comenzó a apremiar, empezaron a vincularse de otra forma con la idea de la maternidad, es decir, sólo pudieron acceder al deseo de tener un hijo cuando el embarazo ya casi no es posible.


En diferentes ocasiones recuerdo haber conversado con pacientes jóvenes que me contaban que, como estaban menstruando, no se habían cuidado y preguntarles: “Pero, ¿vos para qué pensás que sirve el preservativo?”. Más de una vez me respondieron que es para no quedar embarazada; esto es algo que corroboramos de modo más amplio junto con las autoridades de una institución educativa cuando hicimos una actividad para concientizar sobre las enfermedades de transmisión sexual.


¿Cuál es el origen de la fantasía de embarazo? En principio, lo que habría que destacar es que se trata de una de las fantasías que inscribe la sexualidad en términos de culpa para la mujer. Cuando a principios del siglo XX Freud estableció la diferencia sexuada en términos de fálico y castrado, situó que cuando el varón reconoce la falta de pene en la niña considera que ahí antes hubo uno, sólo que se lo cortaron porque algo malo habría hecho. De este modo, para la interpretación fálica de la sexualidad, la diferencia entre varones y mujeres es también la diferencia entre varones y culpables. Una corroboración directa de esta cuestión se advierte cuando después de un femicidio muchas veces aparecen notas que cuentan la vida privada de la víctima, como si aspectos de su intimidad justificaran que se la hubiese matado. En el inconsciente, la mujer es culpable. Y los discursos sociales reproducen muchas veces este principio.


Ahora bien, para la joven el modo en que se inscribe la culpabilidad inconsciente es a través de la fantasía de embarazo. Esta es una consecuencia de que el sexo embarace a la mujer y no al varón. Al mismo tiempo, esta diferencia también explica por qué muchos varones se desentienden completamente de las consecuencias del acto sexual con una mujer, como si eso no les concerniera.


En estos días, de intensa discusión en torno al proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, sería interesante pensar que mucho más que una práctica, lo que también se está pensando es la posibilidad de una subjetivación distinta para las mujeres, que como hijas no las deje solas con una culpa que, muchas veces, las lleva a la muerte. Una de las consignas más impactantes que leí fue la que sostenía una muchacha en un cartel que decía: “El varón aborta cuando se borra”.


Pienso que por este mismo motivo el proyecto conmueve tanto a las jóvenes, a muchas de las cuales veo por la calle con su pañuelo en la mochila o cartera. Porque si bien se habla de “la mujer” en abstracto, el destinatario es más concreto, como si se trata de una poner en juego una autorización de sexo diferente para las jóvenes. El derecho a decidir puede ser la ocasión de que las hijas ya no padezcan la tutela sexual que hace que los varones que están con muchas mujeres sean valorados, mientras que una conducta semejante en las mujeres es estigmatizada. El derecho a decidir puede estar en el lugar de la culpa, por eso antes que un proyecto a favor del aborto, acompañar en esta dirección puede ser la vía para que las jóvenes tengan una posición más agenciada respecto de su sexualidad. Acompañar el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo puede ser también una medida en contra de los abortos.


Por otro lado, respecto de los varones y sus diversos motivos sensibles para no usar preservativo, se trata más bien de una justificación para esconder el síntoma de impotencia. Muchos no se ponen preservativo por temor a perder la erección, es decir, donde se les para penetran porque el tiempo que lleva la profilaxis, aunque sea mínimo, los “desconcentra” (como alguna vez me dijo un muchacho). La pregunta, en este punto, debería ser entonces: ¿por qué muchos jóvenes recurren al Viagra, donde falta la capacidad para simbolizar la potencia? Responder a esta pregunta sería extenso, pero puedo dar una indicación lateral: entre los conflictos de la masculinidad se destacan el conflicto de celos (que confronta con un deseo posesivo) y el de vergüenza (que confronta con una imagen degradada de sí, tal como cuentan muchos jóvenes que consultan porque no pueden hablar con una chica porque tienen “miedo de quedar en ridículo”). Como ya desarrollé en el libro titulado Ya no hay hombres, nuestra época se caracteriza por una destitución masculina que hace que a los conflictos de la masculinidad se responda con regresiones narcisistas que no permiten que el falo sea símbolo de la castración, es decir, que potencia e impotencia no sean opuestos sino que la potencia se consume con la detumescencia. De acuerdo con una afirmación de Lacan que me gusta mucho, podría decir que para los jóvenes de nuestra época “el falo queda reducido al órgano”; y la falla del órgano que, en otro contexto podría ser leída como signo de deseo (como le ocurre al muchacho que no tuvo problemas de erección sino con la chica que más le interesaba), hoy se ha vuelto insoportable.


Para concluir, debatir e intercambiar en torno a las fantasías que viven los jóvenes y los desafíos que hoy presenta la sexualidad adolescente es una tarea que sería importante apuntalar desde diferentes posiciones y disciplinas, especialmente porque no estamos pensando aspectos de coyuntura, sino posibles modificaciones de la subjetividad.


* Psicoanalista, doctor en Psicología y Filosofía por la UBA. Coordinador de la Licenciatura en Filosofía de UCES. Autor de diversos libros, entre ellos Más crianza, menos terapia. Ser padres en el siglo XXI (Paidós, 2018).

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Por una pornografía subversiva, contra el sexismo cotidiano

La industria de la pornografía es una de las más lucrativas del mundo, en ella encontramos representaciones estereotipadas de la sexualidad que generalmente son machistas y muchas veces violentas hacía las mujeres. Pero como cualquier espacio de nuestra sociedad, la pornografía, es decir la representación de la sexualidad, es un terreno en disputa.

La pornografía feminista puede ubicarse como una de las propuestas que entran a disputar al interior de tal industria. Sus orígenes suelen ubicarse en las prácticas de la actriz porno y activista feminista Annie Sprinkle, quien, desde la década del 70, realiza performances como la del Cervix (https://vimeo.com/184135882), donde hacía pasar el público ante ella para que pudieran observar su vagina como un especulo; otro de sus aportes pueden ser películas como “Profundo dentro”, donde ponía su placer en el centro de la historia.

En la actualidad, otras actrices y directoras de porno desarrollan una práctica subversiva dentro de la misma industria, es el caso de Nina Hartley y Tristan Taormino, conocidas por su género de la porno educativa. De Nina Hartley recomendamos su guía para la eyaculación femenina, y la obra maestra de Tristan Taormino “Guía experta al placer anal para hombres heterosexuales”.

A esta tendencia, que se mantiene en la industria porno, se suman otros géneros, como el indie porn o la porno queer, con directoras como Shine Louise Houston (pinkwhite.biz) o Courntey trouble (courtneytrouble.com) que al margen de esta industria abrieron un mercado para otro tipo de producciones que subvierten el género y el sexo, y ofrecen una diversidad de representaciones de sexualidades.

 

¿Pornografía fuera del capitalismo o del patriarcado?

 

Desde las activistas feministas y queer, hace unos 15 años que se desarrolla el post-porno, se diferencia por lo que no implica relaciones comerciales, no vende sus películas ni paga a quienes la producen, es un trabajo político de producción de pornografía, para la denuncia o el placer. El post porno tiene su epicentro en Europa y Norte América con Girls who like porn y María Llopis en Barcelona (https://girlswholikeporno.com, https://www.mariallopis.com), o Diana “la porno terrorista” (https://pornoterrorismo.com/) y muchas otras colectivas representadas en el documental “Mi sexualidad es una creación artística” (https://vimeo.com/133348262).

Si  bien el post-porno puede dar resultados excitantes como Piernas lungas de Maria Llopis, un vídeo típico realizado en el contexto de un taller de creación por mujeres feministas (https://www.mariallopis.com/shortfilms/piernas-lungas/), el trabajo de colectivas como las francesas de Urbanporn ( http://erelevilstyle.free.fr/wordpress/) dejan claro que el propósito de los videos post porno no es necesariamente la excitación sexual, como en su vídeo Raped carrot, una denuncia de la violencia en un vídeo conceptual (http://erelevilstyle.free.fr/wordpress/?p=644)

También existen experiencias desde el Sur, como La colectivas, como sub-porno en Chile (http://subporno.blogspot.com.co), por ejemplo "Eso es chile" (https://vimeo.com/16643427 Contraseña vamosajugar) que describe Chile mientras una compañera del colectivo se masturba con un dildo hecho en forma de Chile. Más cerca aún, en Colombia, La fulminante (http://www.lafulminante.com/) quien habla en un idioma desconocido denunciando la exotización de las extranjeras, en este caso pueden ser las latinas. En su vídeo Las recetas del poder (https://vimeo.com/268290014) nos comparte su análisis de la política colombiana.


Son muchos más los ejemplos de esa práctica política subversiva, donde activistas critican, dan la vuelta, se apropian de la pornografía, reinventándola y abriendo espacio para nuevas representaciones, sean feministas o libertarias del deseo.


Entre las categorías de post porno, porno feminista, porno femenina o queer, existen muchos intersticios difíciles de ubicar, y que pueden surgir de varios contextos ideológicos y hasta en el caso de Dirty Diaries, en Suecia, recibir financiación gubernamental (http://www.dailymotion.com/video/xdvowl), o Buck Angel, un hombre transexual que entró en la industria del prono gay con su pene trans (un clítoris que creció por las hormonas).


Todos estos ejemplos son prácticas que tiene en común la intención de subvertir la porno hegemónica y abrir nuevos campos, pocas veces salen de la sexualidad coital, y no pueden ser interpretadas como el resultado acabado de una pornografía fuera del capitalismo o del patriarcado, son actos de resistencia en toda su complejidad y contradicciones.

 

Manifiesto contra el squirt, averigua en 7 pasos cómo obtenerlo

Cuando llevas la bandera del placer como lucha, parece una locura escribir un manifiesto en contra del squirt. Yo misma me he cuestionado si el título es un tanto exagerado o si estaré cayendo en las tentadoras redes del clickbait. Lo que con convicción puedo afirmar, es que acá no leerás sobre eyaculaciones dulces como la miel, ni tampoco inventaré legendarias recompensas por cazar orgasmos mitológicos. Hoy me dedicaré a describir esa mancha de squirt en la alfombra, de la que nadie habla, pero con la que todos se resbalan al idealizar un chorro de orina diluida.

 

¿Qué y quién define la eyaculación femenina?

 

 A inicios de los ochenta, un concepto antiguo volvió a ponerse sobre la mesa; el Best Seller “The G Spot: And Other Discoveries about Human Sexuality” llegó a popularizar el punto Gräfenberg bajo un alias más chic que le daría fama internacional. Beverly Wipple, la sexóloga que lo bautizó como “Punto-G”, difundió este trabajo con la firme convicción de que ayudaría a las mujeres a sentir más seguridad en su placer, especialmente aquellas que de manera culposa y errónea creían que la eyaculación femenina se trataba de incontinencia.

El mundo abrazó con éxito este nuevo concepto, y aunque la intención de Wipple era buena, sus efectos han sido contradictorios. La descripción que realizó de este líquido, común habitante sorpresa de las sábanas, con un volumen no mayor a una cucharadita de té; poco a poco creció hasta transformarse en un producto comercializable que genera a chorros ventas millonarias con base en la inseguridad y el desconocimiento de las mujeres sobre sus propios cuerpos y las formas de sentir y obtener placer.

Mientras la especulación de los medios y el mercado que reclaman cada vez nuevos puntos G, nosotras como espectadoras nos vemos ajenas a toda esta divagación sobre nuestras vaginas. Intentamos no quedarnos fuera de la onda mainstream del placer femenino y buscamos alcanzar un poco de esta información a través de tutoriales como este, comprando la revista o el libro que revela cómo conseguirlo y como nada parece ser suficiente para llenar la inseguridad sobre nuestros orgasmos, también compramos ese dildo innovador que fue diseñado específicamente para ese punto. Vivimos en la ironía de burlarnos sobre cómo la masculinidad tóxica lleva a los hombres a hacer click en falsas publicidades agranda penes, cuando nosotras también tenemos un equiparable.

Sin adornos de unicornios y tesoros escondidos, el squirt es un reflejo físico provocado cuando nuestras vaginas son hurgadas de una manera repetitiva y específica. Si ponemos un equiparable realista, es más cercano a la reacción provocada cuando recibes un golpe en la rodilla y das una patada que a la eyaculación masculina con la que se le suele asociar.

 

¡Detente! tengo ganas de orinar; y la ausencia de consentimiento

 

Este erróneo paralelo con la eyaculación masculina ha llevado a que muchas personas asuman que entre más líquido salga, o que entre más ganas de orinar tenga su pareja, mejor se están haciendo las cosas. Lamento decepcionar, pero no hay nada más lejano de la realidad. El squirt no es indicativo de cuánto placer o goce se siente, puedes estar teniendo el sexo más incómodo que puedas imaginar, el peor polvo de tu vida; pero siempre que tengas una vagina y recibas la presión exacta en el momento justo, puede haber un squirt.

El idealizar el squirt conlleva a uno de los casos más comunes de abuso, que es fácilmente identificable si pensamos en la siguiente situación: entre charlas con amigas, conocidas, y rincones de chats abundan historias/relatos de hombres orgullosos de no detenerse cuando su pareja les pidió que parara, cuando ellas dijeron explícitamente que se sentían incómodas, que tenían ganas de orinar (No quiero ni imaginarme las que se quedaron quietas o hicieron cara de incomodidad– otra forma de comunicar que no se está a gusto!); ellos no se detuvieron, incluso continuaron con más fuerza presionando este punto. ¿Por qué lo hacen? La explicación que encuentro es que están ciegamente convencidos de que ellas van a tener un orgasmo diferente, una explosión de líquido similar a la que ellos experimentan, obviando las sensaciones o llamados a detenerse de sus parejas porque estamos en una cultura que les hace pensar que siempre tienen la razón, incluso por encima de lo que sentimos nosotras.

Frente a mujeres que prefieren callar esta incomodidad o fingir un orgasmo en lugar de herir los sentimientos de su amante, tenemos como resultado un grupo de idiotas que asegura haber capturado la legendaria criatura, conseguida a partir de una serie de métodos que han creado con otras fieles testigos de su efectividad. Una táctica efectiva para conseguir sexo entre mujeres inseguras y carentes de conocimiento propio. A la mayoría de estos hombres poco les importará si te sientes cómoda o no o si realmente obtienes placer. Esta nueva especie de mansplaining sexual va a pasar por encima de cualquier sentimiento y conocimiento propio que expreses sobre tu sexualidad, te va a decir clarito que, aunque te incomode, tienes que aguantar o si no, no vas a conseguir el squirt.

Considero que la única manera de combatir esta manipulación es con la exploración propia, el empoderamiento sexual y una relación más comprensiva de nuestro placer. La serie de tutoriales que acompaña este manifiesto, busca que no nos vendan más alargadores de pene, que ya no compremos ese vibrador de cien dólares buscando encontrar algo que creemos nos falta, espero –al igual que Wipple–, que contribuya a explorar y disfrutar sin culpas ni cuestionamientos esos orgasmos que nos gustan, vengan de donde vengan.

Tutorial para realizar squirt

  1. Beber de una botella entera de agua –entra más cantidad bebas más rápido será el efecto–
  2. Ir a la ducha o un lugar donde te sientas cómoda de mojarlo todo.
  3. Estimularte con tus juegos e ideas sexuales favoritas.
  4. Penetrarte la vagina y presionar repetitivamente su pared frontal, a unos dos o tres centímetros. Allí está la próstata y la vejiga.
  5. Presionar con golpeteos constantes, encontrar el ritmo mientras sentimos como se llena la vejiga y determinar si es placentera o no la sensación. ¡Puedes parar si no te agrada!
  6. En caso de que decidas continuar, debes persistir con el golpeteo hasta tener la sensación de orinar.
  7. Cuando hayas acumulado suficientes ganas y quieras relajar, hazlo. También puedes pujar con fuerza y ¡voila! habemus squirt (Si te suena familiar, es porque la sensación es similar a orinar, ¡aunque no es enteramente orina!).

Alguna gente decide relajar a la vez que tienen un orgasmo. Puedes probar si consigues hacerlo simultáneamente estimulando tu clítoris. Cuando llevas la bandera del placer como lucha, parece una locura escribir un manifiesto en contra del squirt. Yo misma me he cuestionado si el título es un tanto exagerado o si estaré cayendo en las tentadoras redes del clickbait. Lo que con convicción puedo afirmar, es que acá no leerás sobre eyaculaciones dulces como la miel, ni tampoco inventaré legendarias recompensas por cazar orgasmos mitológicos. Hoy me dedicaré a describir esa mancha de squirt en la alfombra, de la que nadie habla, pero con la que todos se resbalan al idealizar un chorro de orina diluida.

 

Final alternativo:

 

Si no disfrutaste la sensación, te detuviste durante el camino de este tutorial o te diste la oportunidad de completarlo y definitivamente fue un ¡Meh!, no tiene nada de malo, no estas incompleta, no significa que desconozcas tu cuerpo o hayas fallado al cortar el cable que apagaba la explosión. El placer es tan diverso como la humanidad, y más que un punto y una instrucción de contacto genital, puedes darte la oportunidad de explorar cualquier sensación que estimule tus sentidos. El resultado ideal es que descubras que hay montón de sensaciones que rebasan la potencia visual de un modelo masculino de clímax.

 

Tutorial para desbloquear el verdadero final de este manifiesto:

 

Recuerda o imagina el olor dulce del sudor que produce alguien que deseas, el tacto de tu piel con la humedad, la sensación de los vellitos al calor de un suspiro, algunas caricias suaves en un lugar que siempre te pareció prohibido, o el sonido seco seguido del ardor que produce una bofetada. Piensa en una voz con palabras acaloradas, o varias voces que te arrullan en halagos y fantasías confesas. Una canción que se balancea entre ritmos y acepta que no necesita mapa, ni ruta, ni una frecuencia precisa que permita conquistar placer a nombre del capital. o zonas erógenas favoritas. Ten en cuenta que también a algunas personas la sensación de tener la vejiga llena no les va para nada con correrse.

Si te gusta la sensación vuelve a ella cada vez que quieras, con mucha convicción. Aceptando que hay un poco de orina diluida y no tiene nada de malo. Tu placer no tiene que corresponder al imaginario sexual propio de un quirófano, tampoco hace falta que escribas otro de los muchos tratados que persisten en maquillar este placer como modelo perfecto de antisepsia.

Publicado enEdición Nº246
Lunes, 28 Mayo 2018 10:01

Eyacular: venirse a chorros

La idea de venirse a chorros se ha vuelto un fetiche cada vez más presente en círculos feministas, pero también en la estética porno y en los consejos de sexualidad de las revistas. Sin embargo, hay tendencias que sostienen que no es posible una eyaculación femenina. ¿Mito o realidad? ¿Alguna vez ha experimentado una eyaculación o sabe cómo producirla?

 

Si le preguntamos a Wikipedia qué es la eyaculación femenina, nos dirá que es un asunto controversial. La literatura científica emite dudas de la probabilidad fisiológica que posibilita la eyaculación y argumentará que sin completa certeza no se puede hablar de un patrón, aunque algunas mujeres dicen eyacular y, en efecto, expulsan grandes cantidades de líquido durante el acto sexual, el cual tiene componentes que están presentes también en la orina, por lo que hay cierta correlación, que puede llevar a la duda y, sobre todo, a tener un momento incómodo durante el acto sexual.

 

Para hablar de eyaculación femenina debemos adentrarnos en los terrenos desconocidos de nuestra propia anatomía, en primer lugar porque suele decirse que la eyaculación ocurre durante el orgasmo de una mujer, lo que no es cierto. Tanto hombres como mujeres pueden vivir estos dos fenómenos simultáneos –más común en los hombres–, pero también en momentos distintos.

 

¿De dónde proviene la eyaculación?

 

El orgasmo femenino es provocado por el clítoris, un órgano más grande de lo que se piensa, pues además de la cabecita visible arriba de los orificios vaginales y de la uretra tiene dos patas con tejidos eréctiles (ver imagen). El clítoris tiene erecciones cuando esta excitado, es decir se hincha, se hinchan los labios y toda la zona. Puede estimularse este órgano tocando la parte visible, directa o indirectamente, pero también desde las paredes de la vagina, especialmente desde la parte superior, dos centímetros hacia dentro, como empujando hacia el hueso púbico. Ahí, en ese tejido rugoso se encuentra lo que llaman próstata femenina, glándulas de skene o punto G, dependiendo en dónde se indague. Estas glándulas son las que producen el fluido que se eyacula.

 

¿Cómo se eyacula?

 

Todas somos distintas, pero hay mecanismos que ayudan. Una vez excitada –después de unos orgasmos, por ejemplo– se sigue estimulando la punta del clítoris y puede presionarse la próstata; se siente hinchada y rugosa, y cuando nos dan ganas de orinar, en vez de contraer los músculos para detener el fluido, se expulsa. Puede necesitarse mucha práctica, y hacerlo fuera de la cama donde nos da miedo hacer reguero (ver imagen paso a paso para masturbarse).

 

¿Qué se eyacula?

 

Estudios tuvieron que reconocer el fenómeno, pero siguen insistiendo en que a veces, o más bien, la mayoría de los casos, es orina, aunque ya se sabe que contiene –como el esperma masculina– alta concentración de antígeno prostático específico, fosfato ácido prostático, fosfatasa ácida específica de próstata y glucosa. Intentan separar la verdadera eyaculación que sería de poca cantidad con el “squirting” –el chorro– que sería mezclado o totalmente hecho de orina, según las versiones.

 

Sin embargo, lo más contundente son los numerosos testimonios de su sabor dulce, su textura y su olor que dejan claro a quienes nos conocemos que no es orina. El fluido puede tener aspecto mucoso, de color claro, lechoso o amarillento, o puede ser tan claro como el agua. Esto depende de varios factores, como la cantidad de líquido eyaculado, el momento del ciclo menstrual o los diferentes tipos de excitación.

 

¿Y nadie nos dice nada?

 

Algunas mujeres eyaculamos porque queremos, pero para otras ha sido un fenómeno incontrolable. Muchas mujeres sufren al pensar que se están orinando, incluso hay médicos que sugieren la ablación del clítoris como remedio a lo que llaman incontinencia. Diana T. es una de estas mujeres que tras descubrir en el 2005 que aquel liquido no era orina, escribió un libro donde cuenta ese largo camino de descubrimiento “coño potens”, en España, y “Putcha Potens”, en América Latina. Otras, antes de ella, se dedicaron desde los márgenes de la sociedad a difundir esa maravilla, como lo ha hecho en sus películas porno-educativas Nina Hartley.

 

La eyaculación femenina es un aspecto más para explorar dentro de la sexualidad y los placeres femeninos, querer hacerlo, poder hacerlo o no, son posibilidades abiertas, no debe ser visto como una obligación o como tabú. Vamos conociéndonos para que nuestros cuerpos disfruten la sexualidad de la manera más plena y placentera posible.

Publicado enEdición Nº246
Polyamor, más que acostarse con varias personas

El polyamor, la no monogamia y todas las palabras que se usan para ello, suelen ser malinterpretadas o ser sometidas a usos irresponsables. El polyamor como lo llamaremos es mucho más que acostarse con varias personas, es una apuesta por romper las fronteras que han sido impuestas a nuestros sentimientos, nuestros cuerpos y deseos.


Es preguntarnos por qué amistad, enamoramiento y deseo deben vivir separados. Para algunas personas implica preguntarnos por qué nuestra sexualidad solo se puede vivir cuando nos enamoramos y, para todas, por qué amar y tener sexo solo se podría con una sola persona. Tener varias relaciones no supone desprendimiento sino, al contrario, en el mundo actual significa asumir mayores responsabilidades ante las relaciones con las cuales nos comprometemos.


Para ver más del tema:

 

 

¿Abrirse ... *



“Desde variedad sexual y fantasías al crecimiento personal, hay muchas razones distintas por las que la gente decide meterse a relaciones abiertas. Antes de dar algunas de las razones más comunes para hacerlo, deja que te avise que evites algunas problemáticas.


Si estás considerando el expandir tu relación monógama a una no-monógama, no lo hagas por no estar a gusto con tu actual relación, creyendo que metiendo otras personas se arreglará. Ese es el camino seguro al desastre —abrir la pareja sólo hará que destaquen más los problemas.


No la pruebes porque pienses que es cool, que está de moda o porque todo el mundo a tu alrededor está en una. Tampoco debes sentirte bajo coacción o presión por parte de tu pareja para explorar la no-monogamia. Las dos personas debéis estar en el mismo punto de partida para que tenga alguna posibilidad de salir bien.”


“Si estás pensándote lo de iniciar una relación abierta, primero autoevalúate a fondo y honestamente para determinar si aventurarse más allá de la monogamia es algo para ti. Aquí tienes algunas preguntas para valorarlo, contéstalas en un diario o habla de ellas con un/a amigo/a, pareja o terapeuta.



¿Qué piensas de la monogamia?


Si has estado en relaciones monógamas antes ¿cómo te sentías en esas relaciones y cómo funcionaron, o no, para ti?
¿Crees que una persona puede querer/estar enamoradx de más de una persona a la vez?
¿Qué papel juega el sexo en vuestra relación? ¿Cómo es de importante para ti?¿Qué significa para ti?
¿Puedes tener sexo sin una conexión emocional?¿Como están relacionados, o no, sexo y amor?
¿Has tenido alguna vez “amigxs con derecho a roce”? (fuck buddy, friend with benefits)?¿Qué funcionaba y qué no en esa relación?


¿Y el enamoratontamiento ?


“Cuando te encuentras con alguien con quien salta alguna chispa —sea porque quieres follar, enamorarte o ambos— normalmente sientes un subidón de excitación. Te sientes volando, que te estrellas, enamorándote. Algunxs científicxs sociales se refieren a este estado como limerencia.


(…) Cuando encuentras a alguien que te gusta, cuando tu “cuelgue” es recíproco, cuando persigues una relación, te sientes flotando. No puedes quitarte a esa persona de la cabeza. No puedes esperar hasta la próxima vez que la verás. Te concentras en vosotrxs dos: Es fácil cerrarse al resto del mundo. Cuando estáis juntxs, no podéis quitaros las manos de encima. Las investigaciones han mostrado que muchos de estos sentimientos vienen de cambios químicos en el cerebro. Cuando sientes atracción por primera vez, comienzas una relación y te enamoras, los niveles de dopamina y norepinefrina [noradrenalina] (estimulantes naturales) suben en tu sistema límbico; a eso se suma que la actividad sube en las partes de tu cerebro envueltas en la excitación y placer.


Cuando pones juntos lo físico (cambios químicos del cuerpo) y lo emocional y psicológico (intensos sentimientos y pensamientos), tienes lo que alguna gente llama Energía de una Nueva Relación [en realidad la gente la suele usar como NRE o New Relationship Energy también en España]. El término fue acuñado por Zhahai Stewart a mediados de los 80, y ha sido comúnmente usado por personas polyamorosas desde los años 90.


NRE es ese estado eufórico de amor o deseo en el que el mundo parece girar en torno a la nueva persona. Es maravilloso y peligroso a la vez. Es maravilloso, porque nos sentimos llenxs de energía, vivxs, excitadxs y emocionadxs de haber encontrado una conexión mutua con alguien. Se lo quieres contar a todo el mundo, tiendes a verle todo positivo y ninguna de sus pegas. Uno de los beneficios de una relación abierta es que puedes experimentar la NRE sin tener que terminar una relación existente. ¿Cómo pueden ser esos maravillosos sentimientos peligrosos para las personas en relaciones abiertas?. Durante ese período, tu capacidad de juicio está alterada: Está alimentada por hormonas y deseo y está nublada con abrumadores sentimientos de amor y deseo. Muchas personas cuenta que cuando una de sus parejas está experimentando NRE, se centran sólo en sí mismxs y su nueva pareja; se olvidan de otras parejas, se hacen indiferentes, y actúan con poca consideración. NRE puede causar intenso sufrimiento en el corazón de nuestra pareja, y se sabe de casos en que ha roto la pareja.”

“Las personas veteranas en no-monogamia conocen la NRE (Energía de la nueva relación ). Saben que es una fase que acabará pasándose, y muchxs lo sobrellevan hasta que se acaba. Incluso las personas con más experiencia entre nosotrxs pueden sentir frustración cuando su pareja es atrapada por el vertiginoso mundo de una nueva aventura o relación. La clave para mantener tu salud mental es paciencia. Permítele a la persona que está en NRE la libertad de subirse a ella, pero recomiéndale no hacer ninguna decisión importante durante ese período. Recuérdale que tiene otros compromisos y que no los incumpla por esta nueva persona.


Un conflicto habitual es cuando la pareja de la persona que se ha enamorado intenta dar una visión con algo de perspectiva, quizás expresando alguna preocupación, sobre la nueva persona. Esa parte de la pareja lo tiene claro, tiene experiencia y puede ver el drama aproximándose desde bien lejos. La persona enamorada no es capaz de ver nada negativo y acusa a su pareja de estar siendo celosa y posesiva. Esa es la razón por la que es importante saber que estás en medio de la niebla de la NRE.


(…) Si estás experimentando NRE, date cuenta de qué está sucediendo y sé consciente del estado enloquecido en el que estás. Presta atención a tu partner y relaciones actuales: Sé consciente de no descuidarlas o darlas por hechas, y sé sensible sobre cómo se sienten. Enfoca tu nueva explosión de amor y energía para beneficiar a todas tus relaciones, no sólo a la nueva. No tomes decisiones importantes en medio de la NRE como: Vámonos a vivir juntxs! Te presto 1.000 €! Empecemos un negocio juntxs! Quiero viajar por todo el país! Respira hondo y recuerda que hay tiempo de sobra para tomar decisiones importantes sobre tu vida más adelante. Escucha a tus seres queridos.”

Y los celos...


Los celos son en realidad una palabra “paraguas” para una constelación de sentimientos, que incluyen envidia, rivalidad, inseguridad, incompetencia, posesividad, miedo al abandono, sentir que no nos quieren y sentir que nos excluyen. Decir simplemente “tengo celos” es algo muy vago, puesto que significa cosas diferentes según para quién y se manifiesta de tantas maneras diferentes. (…) Es más útil pensar en los celos como un aviso de que algo no está bien. Intenta averiguar cual es la raiz de tu sensación y qué necesitas para sentirte mejor. El explorar el tema puede abrir una caja de Pandora, pero mientras no seas capaz de averiguar por qué sientes celos, no serás capaz de resolver los problemas que causan esa sensación. Una vez identifiques el origen de los celos, serás más capaz de manejarlos, de sentir que te controlan menos y puede que seas capaz de que desaparezcan. A continuación hablo sobre cuatro emociones específicas como los componentes de los celos: Envidia, inseguridad, posesividad y sentir que nos excluyen.”


La inseguridad o la baja auto-estima está entremezclada con la envidia y es el centro de los sentimientos mas fuertes de celos. Puede aparecer como falta de confianaza en nosotrxs mismxs, como auto-juzgarnos, como comparaciones constantes con otras personas (especialmente las parejas de nuestra/s pareja/s) o sentir que no somos lo suficientemente buenxs. Si no te sientes bien respecto a ti o a tu relación, alguien nuevo que aparece en la relación despierta todo tipo de dudas e inseguridades. Igual que la envidia, la inseguridad es esa voz interior que se burla de ti: “Ella es más guapa que yo. El apetito sexual de él es mayor que el mío. Ella es más del tipo de las que le gustan mi pareja. Él tiene más en común con mi marido”.


La inseguridad viene de muchas fuentes y se manifiesta de muchas maneras, es un problema difícil de manejar. Primero, debes creer firmemente en la posibilidad de una relación abierta: que tú puedes tener sexo con más de una persona o querer a varias personas al mismo tiempo. Si no lo crees, SIEMPRE verás las otras personas y las otras relaciones como sobrepasando tus límites y amenazando tu relación. Segundo, necesitas separarte a ti de los deseos y las relaciones de tu pareja que no te incluyen a ti, porque realmente NO SON SOBRE TI. (…) Si tu pareja elige un amante a quien le gusta el spanking y que lo hace muy bien, no significa que desea que TÚ fueses una persona conocedora y experta del spanking. Esa relación no representa un déficit en vuestra relación, no es un comentario sobre vuestra relación y no va a reemplazarte. (…)


Si no sientes seguridad sobre quién eres y la fuerza de tu relación, examina por qué sucede eso. Por ejemplo, puedes experimentar tus propios problemas de incapacidad o miedo al abandono. Si es tu caso, necesitas trabajar en resolver la raíz de esos deseos. El trabajar sobre la propia autoestima no es algo que se hace de hoy para mañana; requiere mucho tiempo, dedicación y perseverancia. Dicho eso, no es lo mismo no sentir que se nos puede amar (no somos lo suficientemente buenxs, no mereces amor) y sentirse no queridxs. Tu sensación de inseguridad puede venir de no estár recibiendo algo que necesitas de tu pareja para sentir seguridad. Quizás él no ha sido lo suficientemente cariñoso o no ha hecho el esfuerzo de reservar tiempo de calidad contigo. En ese caso necesitas sentarte con tu pareja y hablar del tema.


A veces la inseguridad viene alimentada por la imaginación.: imaginamos a la nueva relación de nuestra pareja como el más perfecto ser humano que hay en el mundo. Esta manera de pensar —basada no en hechos si no en nuestros peores miedos— puede a menudo corregirse con una simple prueba de la realidad: Queda con la nueva pareja. Cuando la conoces en persona, es más complicado el sospechar irracionalmente, desagradar, demonizar a alguien o el ponerla en un pedestal.


Si es tu pareja quien está insegura, no tú, tu trabajo número uno es dar apoyo. Todo el mundo necesita reafirmar que su pareja, le quiere, está comprometida y no va a abandonarnos. El apoyo es especialmente importante en las relaciones no-monogamas, porque pueden aparecer chispas de infidelidad entre nosotrxs tan fácilmente. Dile claramente a tu pareja que la quieres y la valoras y que no estás intentando reemplazarla.”


Sentirse excluídos



Cuando algunas personas dice que sienten celos, lo que sienten en el fondo es que se les ha excluído. Desean que pudiesen participar en las actividades y aventuras de su pareja. Por ejemplo: Tengo celos de que mi amante Jenny vaya a ir a una fiesta sexual y que yo tenga que quedarme en casa y estudiar. O que la pareja de Jenny la lleve de vacaciones, y que yo desee que pudiese ir con ellxs y ver todos los sitios exóticos que ellxs ven. O Jenny va a conocer a muchísima gente interesante en el congreso poliamor de este fin de semana, y yo deseo que ojalá pudiese estar allí.

A veces, el deseo de ser incluídas puede ser satisfecho: Puedes llegar a un acuerdo con tu pareja para tener sexo o citas siempre juntxs. En otros casos, cuando no es posible tomar parte, o no es realista, o deseable, se puede buscar maneras de manejar esos sentimientos. Una solución bastante sencilla: Cuando tu pareja se va a una cita, haz planes para hacer algo con amigxs: Estar ocupadxs es mejor que estar a solas en casa, revolcándose en los celos. O pídele a tu pareja que planee las citas para una noche cuando tu tienes una clase o alguna actividad regular. Para algunas personas, el oir los detalles de la cita de su pareja puede ser otra manera de sentirse incluidas e informadas. Aunque estas estrategias te pueden ayudar a manejar la sensación, para llegar al corazón del problema trabaja en este objetivo: Debes creer firmemente en tu pareja y apoyarle para que tenga espacio físico y emocional para experimentar cosas sin ti.”


Ser capaz de manejar los celos



Si tú eres la persona que se siente celosa, el primer paso es permitirte sentir los celos. Incluso si sabes, intelectualmente, que tu emoción es irracional, puedes sentir los celos como algo real, visceral, que te supera. Así que permítete sentirlos: admite que los estás sintiendo. No te critiques por ello o te avergüences y critiques por esos celos, sólo empeorará las cosas.

Recuerda que los celos pueden ser una reacción aprendida, que vemos representada y reforzada a nuestro alrededor. Recuerda que puedes estar actuando inconscientemente de la manera en que crees que debes reaccionar.

(…) Cuando sientas cualquier tipo de celos, primero pregúntate qué hay bajo ese sentimiento. ¿Sientes que te han excluido, sentido de la propiedad, envidia?¿Te estás comparando con otra persona?¿Sientes una amenaza, una falta de respeto, enfado?.¿Fue algo específico lo que disparó tus celos? Recuerda que a menudo no podemos predecir que algo nos molestará hasta que sucede y nos entristecemos.

Después busca apoyo de tus amistades, familia o terapeuta. Tu red de apoyo te ayudará a valorar la realidad de la situación así como cualquier sospecha o miedo que puedas tener. Las personas que te quieren y apoyan te pueden ayudar a ver que la nueva relación de tu pareja no es el mejor invento desde el pan de molde (o lo que sea que has imaginado que son) y tranquilizarte diciendo que tu relación es sólida.

Por último, piensa en qué necesitas para sentirte mejor; puede que sea tiempo para ti, consuelo dada por tu pareja o compromiso de tener algún tiempo “de calidad”.

Algunas personas descubren que sus celos no tienen nada que ver con las acciones de su pareja, así que eligen trabajar esos sentimientos. Los auto-cuidados —que simplemente es ser capaz de calmar, consolar y cuidar de nosotrxs mismxs cuando nos sentimos mal— es una habilidad necesaria cuando se lucha contra los celos. Esto puede incluir meditación, escribir un diario, pasar tiempo con amistades, hacer ejercicio, hacer algo creativo o mimarte. Otra gente necesita compartir sus sentimientos con una pareja para que les ayuden a resolverlos. Cuando te expreses, responsabilízate de como te sientes. Tus sentimientos son tuyos, así que no los proyectes en la otra persona.

Una manera útil de hacer esto es una herramienta de la comunicación no-violenta que se llama «usar el lenguaje del “yo”». Usando el lenguaje del “yo” te ayuda a admitir tus sentimientos y no culpar a otros por ellos.


“El que llevases a Sara al zoo hirió mis sentimientos” (pongo la culpa en ti)


“Me sentí heridx cuando llevaste a Sara al zoo en lugar de a mí”. (así me siento)


Antes de compartir cómo te sientes, habla sobre qué necesitas para sentirte mejor. Recuerda que tus sentimientos puede hacer surgir un nuevo acuerdo o regla entre vosotrxs, que puede ayudar a evitar o aliviar los celos en el futuro. Por ejemplo: (…) Preferiría que no llevases a tu otra pareja al grupo de calceta, porque están muchas de mis amistades allí.


Si tu pareja te dice que siente celos, tu responsabilidad es escuchar sin juzgar. Admite sus sentimientos incluso si no los entiendes. Muestrate presente y disponible para procesarlo con tu pareja. Si tu pareja te llega sintiéndose mal, nunca la rechaces diciendo: “Yo seguí nuestro acuerdo, es tu problema, manéjalo tú”. Alguna gente cree en este sistema de “mano dura”, haciendo que cada persona sea responsable de sus sentimientos a solas.


Aunque que creo que somos responsables de nuestros sentimientos, no creo que eso tenga que significar dejar a tu pareja abandonada para que lo procese ella sola. No tienes por qué admitir la culpa por cómo se siente otra persona o tomar sus problemas como si fueran tuyos. De todos modos, si estás en una relación, has hecho un compromiso; debes trabajar en el problema, o curando o arreglándolo de la manera que puedas. Además de escuchar, tranquiliza a tu pareja con celos sobre tu deseo, amor y compromiso. Dale cómo son las cosas realmente si ves que sus miedos no son razonables.

 

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*Traducción de Opening Up (Tristan Taormino)

http://ventecomoeres.strikingly.com/blog/polyamor-y-relaciones-abiertas

 

 

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