100 días de Lasso en Ecuador: una reforma neoliberal en suspenso

 Guillermo Lasso completó sus primeros 100 días como presidente de Ecuador y, a pesar de mejorar la vacunación contra el COVID-19, aún no logró atender la crisis económica. El analista Decio Machado dijo a Sputnik que Lasso debe "manejar los ritmos" ante una eventual tensión social y una mayoría opositora en el parlamento.

El Gobierno de Guillermo Lasso en Ecuador consumió sus primeros cien días centrado en contrarrestar el retraso de la administración de Lenín Moreno en materia de vacunación contra el COVID-19, sin poder iniciar las reformas de corte neoliberal que prometió en campaña electoral, dijo a Sputnik el sociólogo y analista político Decio Machado.

Para el experto, uno de los primeros elementos a reconocer de los primeros meses de Lasso en el Palacio de Carondelet, tras su asunción el 24 de mayo de 2021, es que marcó "un cambio sustancial con el Gobierno anterior" de Lenín Moreno, que según Machado "fue la expresión del antigobierno, no hubo capacidad de gestión y no se cumplía ningún compromiso".

Machado aclaró que, "independientemente de que uno sintonice o no con la ideología" propuesta por Lasso —al que definió como "neoliberal, en términos clásicos"—, la gestión del exbanquero demostró en sus primeros meses "una mayor capacidad de gestión" que su antecesor, vinculada específicamente a masificar el proceso de vacunación contra el COVID-19.

Sin embargo, el analista consideró que el desafío para Lasso llegará una vez el proceso de vacunación esté cumplido, cuando el Gobierno deba afrontar los problemas de fondo que afectan a los ecuatorianos. "La siguiente lógica es la crisis que está ahí, una crisis grande que se desarrolla desde la caída del precio de los commodities, desde la caída en 2015 del precio del crudo, principal fuente de ingreso de Ecuador".

Tras un período durante el cual Moreno no logró dinamizar la economía ecuatoriana, Lasso heredó el Gobierno con la necesidad de reactivar el país como su problema fundamental. Según Machado, la emergencia sanitaria motivada por la pandemia logró aplacar esta urgencia, al colocar a la salud como primera demanda de la población en estos primeros meses.

"La sociedad ecuatoriana le dio un respiro al Gobierno de Lasso en este primer momento, donde la salud es la primera demanda", reflexionó el analista. Sin embargo, a medida que la cobertura de vacunas es mayor, comenzarán a aflorar otras demandas de tipo social, como "el empleo, el trabajo digno, la capacidad adquisitiva". Cuestiones que, tras estos cien días de Lasso, aún "están por resolverse".

"Creo que ha habido un período, no de enamoramiento pero sí de permisividad con el Gobierno, que avanzó con las vacunas. Esto permitió que los sectores no afines establecieran una especie de paz, de consenso político durante ese período. Pero esto se acabó", advirtió el analista.

En efecto, Machado hizo énfasis en que Lasso debe comenzar a ocuparse del mercado laboral ecuatoriano, que se encuentra "destrozado" incluso desde antes de la pandemia. "Se han generado muchísimos despidos, hubo una reducción del Estado con funcionarios públicos despedidos, al igual que en el sector privado", comentó.

Bajo este panorama, el analista consideró que crece entre los ecuatorianos un clima de "tensión" que puede enfrentar a Lasso a las demandas populares.

"En poco tiempo asistiremos a una lógica de conflictos en torno a reclamos de base de la sociedad, de sindicatos, organizaciones estudiantiles, trabajadores, mujeres, etc", pronosticó.

Las reformas neoliberales de Lasso, en suspenso

Caracterizar al Gobierno de Lasso no es una tarea difícil para Machado ya que "sus objetivos son claros y los ha anunciado" en la campaña electoral. "Ahí no hay trampa, a diferencia de Lenín Moreno, que aplicó un programa que no se correspondía con el programa electoral", diferenció.

En ese sentido, remarcó que Lasso propone para Ecuador "una hoja de ruta neoliberal" compuesta por medidas arquetípicas de este tipo de modelos. En ese sentido, Machado enumeró las siguientes prioridades de Lasso:

Flexibilización del mercado laboral.

Desmantelamiento del sistema de protección de la economía nacional respecto a economías internacionales.

Firma de Tratados de Libre Comercio (TLC) con otros países.

Privatización del patrimonio público nacional.

Ampliación de la frontera extractivista, tanto minera como petrolera.

Machado remarcó que estas prioridades fueron efectivamente anunciadas por Lasso, aunque el presidente "no ha podido ponerlas en marcha" durante los cien primeros días de Gobierno.

La prioridad que tuvo la vacunación anti COVID no es la única razón para ello, señaló el analista, quien recordó que Lasso ganó las elecciones tras obtener sólo un 19% de votos en la primera vuelta y 700.000 votos menos que en 2017, cuando también había pugnado por la Presidencia.

Para el analista, la coyuntura política que le dio el triunfo a Lasso está marcada por la resistencia al correísmo —movimiento político de izquierda cuyo líder es el expresidente Rafael Correa (2007-2017)—, lo que hace que, en realidad, "no haya una identificación con el Gobierno de Lasso por parte de muchos de quienes votaron a Lasso".

La falta de respaldo masivo se expresa en que el presidente tampoco tiene una bancada mayoritaria en la Asamblea Nacional, el órgano legislativo unicameral de Ecuador. Por tanto, el Ejecutivo "necesita consensos y no la tiene nada fácil para sacar las leyes que pretende".

"El Gobierno no ha renunciado a sus objetivos en materia económica, que son las privatizaciones y la reducción del Estado, pero está manejando los ritmos porque es consciente de que tiene dificultades para implementar ese programa de Gobierno", sintetizó el analista.

¿Elecciones anticipadas en Ecuador?

Para Machado, el Gobierno de Lasso no debe descuidar lo que sucede en la Asamblea Nacional durante este período, caracterizado por un alto fraccionamiento de partidos que "complejiza las políticas de alianzas, tanto de oposición como de Gobierno" para dar curso a los proyectos de Lasso o resistirlos desde el legislativo.

En efecto, mientras el oficialista movimiento CREO (Creando Oportunidades) de Lasso cuenta con 12 escaños, sectores opositores como la Unión por la Esperanza (UNES) —que contiene al correísmo—acumula 49 bancas. El Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik (MUPP), que representa a los pueblos originarios, suma 25 legisladores y la Izquierda Democrática, 12.

El analista advirtió que esta coyuntura podría dar lugar a que estas fuerzas políticas que no integran el Gobierno, confluyan "en un interés común desde diferentes sensibilidades o posiciones ideológicas, de que este Gobierno termine su gestión antes de tiempo".

Machado respaldó esta proyección en el hecho de que liderazgos construidos tras los comicios de 2021 —Andrés Arauz en UNES, Yaku Pérez en Pachakutik o Xavier Hervas en la ID— no son parte de la Asamblea Nacional por lo que perdieron terreno en el escenario político. Según el analista, solamente unas elecciones anticipadas podría volverlos a poner en el ruedo, lo que podría abonar la tentación de promover el final anticipado del Gobierno.

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Fotografía cedida por la Agencia Andina que muestra al primer ministro peruano, Guido Bellido, este viernes 27 de agosto de 2021 en el Congreso. — EFE

Un discurso pronunciado en quechua fue interrumpido en el Congreso peruano por ser un idioma "no predominante" en dicho espacio. La Academia Mayor de la Lengua Quechua ha anunciado una denuncia por discriminación.

 

Perú cuenta con 48 lenguas originarias reconocidas de manera oficial, 41 de ellas tienen un alfabeto, pero ninguna de ellas es permitida en el Congreso del país andino. O al menos fue ese el mensaje que se dejó entrever el jueves pasado, cuando la presidenta de la mesa directiva, la derechista Maricarmen Alva, cortó un discurso del primer ministro Guido Bellido, que inició su intervención en aimara y en quechua, dos de las lenguas nativas más vivas del país.

"Premier, como se acordó con la mesa (directiva), le agradecería que traduzca inmediatamente y que no sea tan larga su exposición en quechua", dijo Alva, del partido de centroderecha Acción Popular, en el primer día del debate del pleno del Congreso, de mayoría opositora de derechas, para la obtención del voto de confianza al primer gabinete del izquierdista y maestro rural Pedro Castillo (2021-).

"Señora presidenta y señores vicepresidentes, esto es una muestra de que aún todavía nuestro país no ha entendido que hay pueblos profundos que tienen cultura, que tienen idioma (…). Cuando nosotros no hablamos el quechua y nuestros hermanos no hablan castellano y solo hablan el quechua, estamos prácticamente dejándolos de lado. Ustedes, el día de hoy, han sentido como muchos que solo hablan quechua y no hablan castellano. Lo único que hemos hecho es saludarle en aimara, en quechua, y ahora pasaremos a intervenir en castellano", respondió Bellido.

Una situación tensa que avivó la división de la sociedad peruana, profundamente fracturada desde el último recuento en las elecciones presidenciales, en las que Castillo ganó a la derechista Keiko Fujimori por apenas 44.263 votos, entre acusaciones sin pruebas de fraude en mesa y vínculos de Castillo y su entorno con grupos de remanentes terroristas. Por un lado, estuvieron quienes señalaban el uso que el oficialismo hacía del idioma más extendido por los incas, como una "provocación" o una "estrategia" para "distraer" a la opinión pública de sus propuestas de Gobierno. Mientras que, por el otro, quienes calificaron la conducta de Alva de "discriminadora" y "racista".

"El hecho de que genere tanta controversia que un político hable quechua en el Parlamento es un indicador de que definitivamente somos una nación bastante dividida", sostuvo a Público la politóloga Alexandra Ames, quien criticó la falta de herramientas para que se haya logrado una traducción simultánea del aimara y el quechua en el Congreso.

El quechua en el discurso público

En el gabinete de Bellido, que obtuvo finalmente la confianza del Congreso por 73 votos a favor, 50 en contra y 0 abstenciones, al menos cuatro de sus integrantes son quechuablantes. Algo que algunos de ellos pusieron de manifiesto desde el día de la jura de su cargo, en julio, entre voces opositoras que criticaban la inclusión de integrantes con investigaciones fiscales que van desde delitos como apología al terrorismo (entre ellos el propio presidente del Consejo de Ministros), lavado de dinero y denuncias por acoso sexual.

Una discusión a la que el oficialismo ha restado importancia y ha pedido que sea observada bajo el prisma del racismo y el clasismo que le atribuye a la derecha peruana y a los medios de comunicación que apoyaron abiertamente a Fujimori en la segunda vuelta.

Este desencuentro entre periodistas políticos y el Ejecutivo se agudizó después de que Bellido se despidiera de una entrevista televisiva en vivo en quechua, con una burla sobre su interlocutor: "Hermanos y hermanas, hasta otro día que nos encontremos. A nuestro hermanito (al periodista), hasta sus plumitas hicimos que se plieguen", refirió. Una conducta que causó polémica y que llevó a que en dos entrevistas posteriores a otro de los integrantes quechuahblantes del gabinete, el ministro de Cultura Ciro Gálvez, las dos presentadoras de televisión exigieran una traducción inmediata.

Para Ames, el periodismo político "está cayendo en la trampa de sus propios sesgos centralistas limeños y esto impide que se pueda hacer las preguntas correctas" sobre las políticas del Gobierno, que reconoce que "el periodismo más independiente sí está haciendo". "Nos estamos distrayendo con símbolos que deberían ser prácticas normales para nosotros. Por ejemplo, chacchar coca es tan normal como tomar una taza de café en el Parlamento", señaló la politóloga en relación a masticar hojas de coca, una costumbre ancestral que Bellido realizó el jueves después de culminar su discurso por el voto de confianza.

El círculo vicioso de la predominancia

Pese a que Perú cuenta ya doscientos años de Independencia de España, las lenguas originarias fueron reconocidas como oficiales en 1975, con la instauración del "Día del Idioma Nativo en el Perú", creado mediante un decreto ley durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975), cuyo gobierno militar incluyó diversas políticas de reivindicación del indígena, como la reforma agraria más radical de la historia peruana, que significó -en la práctica- la eliminación de un régimen semifeudal en el campo.

A partir de entonces y con el avance global de políticas públicas con enfoque multicultural e intercultural, la vigente Constitución de 1993, que el gobierno de Castillo busca cambiar mediante un proceso de consulta popular, incluye en su artículo 48 que "son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes, según la ley".

"En este Congreso nadie discrimina a nadie. Ninguno de los que están acá presentes y menos la mesa directiva. Por favor, relator, lea el artículo 48 de la Constitución", pidió Alva a modo de justificar los "límites" que le impuso al uso del quechua en el Congreso, y ante el reclamo de congresistas oficialistas por haber "herido" a los miles de quechuahablantes en el país.

"La Constitución dice que todas las lenguas son oficiales en los lugares donde predominan. Esto es algo bastante cuestionable porque esa frase te da a entender que no hay forma de que una lengua originaria peruana pueda ser oficial en la mayoría del territorio porque es evidente, en cifras, que el castellano predomina siempre. Y si no le vamos a abrir espacios a otras lenguas, cómo así se podría lograr que predominara. Es como un círculo vicioso", explicó a Público la sociolingüista Claudia Crespo.

De la controversia social a la acción judicial

Una interpretación de la ley sobre la que se discutirá probablemente también en algún juzgado peruano, pues la Academia Mayor de la Lengua Quechua del Cusco ha anunciado una denuncia contra la presidenta del Congreso y demás congresistas "que han tenido la osadía de decir ‘nosotros no sabemos o no entendemos esta lengua’, haciendo una marginación a los pueblos originarios", apuntó Fernando Hermosa, representante de dicha institución en declaraciones a La República.

"En el bicentenario, nos han restregado que los quechuahablantes seguimos siendo excluidos. De un porrazo, y en cuestión de segundos, los que se hacen llamar los padres de la patria han destruido el trabajo de años a favor de las culturas", expresó Hermosa.

Una denuncia que sería válida, según la interpretación de la expresidenta del Congreso y abogada Mirtha Vásquez. "Jurídica y legalmente, el artículo 2, inciso 19 de la Constitución habla del derecho a la identidad étnica y cultural de las personas. Eso significa incluso usar su idioma o lengua originaria ante cualquier autoridad. Lo dice explícitamente", apuntó a Público.

"Se puede tomar como un acto de discriminación el hecho de que censures a una persona o, como se hizo en el Congreso, se intente evitar que siga expresándose en su lengua", agregó Vásquez.

Los vetos del Congreso

Si bien el veto del quechua en el Congreso ha cobrado una dimensión simbólica importante en el debate público la última semana, no se trata de un hecho aislado. En el 2006, la entonces congresista cusqueña María Sumire (2006-2011) fue víctima de discriminación lingüística al ser obligada a jurar a su cargo en castellano, pese a que lo hizo tres veces en quechua.

Asimismo, en el 2017, la excongresista izquierdista Tania Pariona, denunció que el Congreso no admitió a trámite un proyecto de ley que buscaba oficializar el 27 de mayo como el Día de las Lenguas Originarias, por estar enteramente en idioma quechua. Solo tras hacer el caso público, y cinco días después, este fue admitido a trámite.

Una muestra de que las políticas públicas de reconocimiento lingúistico son importantes no solo en la Educación y en la Salud, sino también donde precisamente se crean las políticas

LIMA (PERÚ)

29/08/2021 21:49

Mercedes Palomino@mercepalm

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Una reivindicación de nuestras raíces

En el Perú estamos atravesando una suerte de "nudo histórico" en el que se encuentran el inicio de un gobierno de cambio, una crisis múltiple (política, social, económica y climática), y la conmemoración del bicentenario de una República que aún no nos incluye a todos. Por eso, no es casualidad que en este último proceso electoral hayan hablado de manera tan explícita sectores que durante siglos fueron silenciados y han clamado por un cambio que no implica solo mayor redistribución o mejores servicios, sino sobre todo reconocimiento y participación.

Se abre entonces un periodo de cambios no solo institucionales sino también culturales. Y la élite que estaba acostumbrada a turnarse en el poder se resiste a dejar atrás la lógica colonial, clasista y racista según la cual decidían por sus súbditos, esos que ahora los miran a los ojos de frente, los desafían y hablan en lenguas que no entienden. Y les incomoda, como les incomoda que haya campesinos, Maitas y Quispes en los ministerios o un profesor rural en el Palacio de Gobierno.

Hablar en quechua o aimara o en alguna lengua amazónica en los espacios de poder es reivindicar nuestras raíces, nuestra historia, reivindicar a nuestros padres o abuelos que fueron duramente discriminados y violentados por vestir como vestían, por hablar en sus lenguas, es reconciliarnos con nuestro pasado, con nosotros mismos, con una parte de nosotros que muchas veces hemos tenido que negar, esconder o de la que nos hemos avergonzado en silencio. Es abrirnos al encuentro y el diálogo con la diversidad de nuestro país, ya no desde jerarquías absurdas sino desde un piso parejo, mirándonos los unos a los otros a los ojos, sin agachar más la cabeza. Es empezar a construir un Perú que nos reconozca y abrace a todas y a todos.

Por Verónika Mendoza

Excandidata presidencial de Perú y política quechuahablante

29/08/2021  

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Davide Costanzo, , https://www.flickr.com/photos/badswan/50653753261/

La vivencia de la actual pandemia ha sido una experiencia excepcional. Y su enfrentamiento evidenció muchas dinámicas sociales que, por cotidianas, habían dejado de ser visibles o, por lo menos, quedaban ocultas bajo el manto de la aparente normalidad. Por ejemplo, la desgarradora desigualdad social existente en nuestras sociedades, los voraces intereses comerciales presentes en el ámbito de la salud, los estremecedores desequilibrios regionales en un planeta ambientalmente amenazado, las profundas tensiones geopolíticas en un contexto de cambio de la hegemonía mundial, la impactante diversidad de la acción comunitaria, la enorme capacidad de colaboración científica entre grupos de investigación, y el despliegue de complejas redes de solidaridad en los espacios locales, por sólo mencionar algunas.

Entre estas dinámicas, sobresalen aquellas asociadas al impresionante desarrollo científico-técnico que, por demás, nos ha permitido conocer, en muy poco tiempo, las intimidades de un inédito agente viral; describir el comportamiento clínico y epidemiológico de una nueva enfermedad y hacer uso de un recurso terapéutico eficaz, como las vacunas, ante la acción devastadora de la pandemia.

Por supuesto, aún es mucho lo que se desconoce, pero cabe recordar que hacia finales del año 2019, cuando aparecieron los primeros brotes de esa desconocida neumonía que afectó a la población china, en la ciudad de Wuhan, no se tenía la menor idea de lo que eso representaba ni de la envergadura que adquiriría. En pocas semanas se logró aislar el virus y secuenciar el código genético; en algunos meses se logró darle un nombre a la enfermedad y describir, con moderada precisión, su cuadro clínico y su comportamiento epidemiológico; y en un poco más de un año ya estaba en curso un proceso masivo de vacunación que, paulatinamente, adquirió el rango de campaña mundial, aunque la inequidad ha sido una de sus características.

Actualmente los procesos de vacunación son un hecho y si bien, como era esperable, han suscitado gran discusión y alguna que otra polémica, en general se considera que son un gran avance para afrontar la pandemia. Como ha sido ampliamente difundido por los medios de comunicación, y las redes sociales, son varias las vacunas desarrolladas y, hoy en día, al menos seis de ellas se están usando ampliamente en las campañas masivas.

Si bien el desarrollo de las vacunas se ha llevado a cabo a una velocidad sorprendente, simplificando o sobreponiendo fases en la investigación, los estudios emprendidos han contado con un muy importante acumulado de saber, y con potentes plataformas tecnológicas que, en la mayoría de los casos, ya habían sido usadas previamente. Pero, claro, también existen algunas vacunas cuya tecnología es nueva (1).


Por eso la inquietud frente a la seguridad y eficacia de las vacunas contra covid-19 ha estado muy presente y ha sido un asunto ampliamente debatido. En general, los estudios efectuados han mostrado unos porcentajes de eficacia altos y una muy buena seguridad, pero el asunto está bajo el escrutinio de la farmacovigilancia actual, dado que la aplicación de dosis de vacunas a millones de personas conlleva un terreno de observación diferente al que se pudo tener en los análisis previos.

Los datos frente a la aplicación de dosis de vacunas son impactantes, así como preocupantes son los datos comparativos entre regiones y países. Según los registros de Our World in Data, publicación en línea de la Universidad de Oxford, para finales de julio del presente año se habían aplicado 4.18 mil millones de dosis de vacunas lo cual ha permitido que el 28 por ciento de la población mundial haya recibido al menos una dosis, y el 14 por ciento haya recibido el esquema completo de vacunación (que, para la mayoría de las vacunas, incluye dos dosis) (2).

Sin embargo, la misma fuente permite observar que sólo el 1 por ciento de las personas en países de bajos ingresos han recibido al menos una dosis y que si bien en Canadá la proporción de personas completamente vacunadas es de 59 por ciento y en el Reino Unido es de 56, en otros países como Mozambique, Nigeria y Sudan este porcentaje no llega al 1 por ciento. En Colombia se estima que esta proporción está en el 23 por ciento.

Ante ello, los llamados para agilizar los procesos de vacunación y superar las barreras existentes han sido constantes. Y uno de los temas más candentes reposa en la propuesta para el retiro o postergación de los derechos de patente de las vacunas, aunque no ha sido posible doblegar los férreos intereses mercantiles de las empresas biotecnológicas (3). De ahí que la lentitud en el proceso de vacunación y su inequidad se hayan tornado preocupaciones permanentes (4).

Pero si bien existen estas inquietudes, y algunas otras referidas al tiempo de protección de las vacunas y la capacidad de enfrentar las rápidas mutaciones del virus, el acuerdo mayoritario entre expertos es que la vacunación es fundamental, debe ser continuada y acelerada. Y si bien se espera que ella minimice la propagación del contagio, lo cual ayudará a que se detenga la pandemia, por ahora puede afirmarse que la vacunación disminuye las consecuencias más graves de la enfermedad y, por tanto, disminuye la mortalidad debida a el covid-19. Así lo plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS) (5).

Al mismo tiempo, las recomendaciones para prevenir la enfermedad insisten en que hay que mantener algunas otras medidas de bioseguridad como el distanciamiento físico, el uso de mascarillas, el lavado de manos y la ventilación de espacios cerrados, e intensificar los procesos de seguimiento de casos y aislamiento selectivo. Sobre todo de cara a la presencia de nuevas variantes del virus Sars-Cov-2, algunas de ellas más contagiosas que las versiones previas del virus (6). Por ello se empieza a comprender que la vacunación es esencial pero no es suficiente (sobre todo si no tiene un despliegue realmente universal) y se requiere cambiar la estrategia de mitigación que tienen muchos países, incluida Colombia, por otra estrategia más contundente (7).

Esto es muy importante y realza la importancia de no limitar la acción en salud pública a la aplicación masiva de las vacunas. Pero existe, adicionalmente, otro argumento potente que refuerza esta idea de la insuficiencia de la vacunación, y tiene que ver con el reconocimiento del entramado de causas que participan en la génesis de la pandemia.


La acción sobre las causas socioambientales de la pandemia


Si bien el Sars-Cov-2 actúa como agente causal de la enfermedad covid-19, en una mirada más amplia frente a la génesis de la pandemia este sólo es un aspecto que hace referencia a las causas próximas de la enfermedad. Existe otro conjunto de causas, de índole más remota, que actúan en el origen de la pandemia y configuran las llamadas «causas socioambientales» de la misma (8). Cabe recordar que la actual pandemia se da en un contexto caracterizado por la emergencia de epidemias previas, algunas de ellas también pandemias, que han inquietado a las autoridades sanitarias alrededor del mundo.

Desde los años 80 del siglo XX, la humanidad ha experimentado el temor producido por, al menos, otras dos pandemias y algunas epidemias más, algunas de ellas también debidas a la acción de coronavirus. Aquí cabe tener presente las pandemias de VIH-Sida e influenza A(H1N1), así como las epidemias de Ébola, influenza aviar A(H5N1), Sars y Mers. Estas dos últimas causadas por virus de la familia Coronaviridae y de la subfamilia Orthocoronavirinae (9).

El análisis agrupado de estas epidemias, a la que se suma el covid-19, muestra un panorama de agitación epidemiológica que lleva a pensar en que las condiciones de vida actuales favorecen el desarrollo de las epidemias y el incremento de la virulencia de los agentes patógenos. Y dado que las aquí mencionadas son enfermedades zoonóticas, esto es, enfermedades que se transmiten de animales a humanos, el panorama también hace pensar en que las condiciones en que los humanos nos relacionamos con los animales permiten explicar más ampliamente las causas de estas epidemias.

 

 

Y esto es aplicable, por lo pronto, al covid-19, aunque el asunto del origen de la propagación del virus Sars-Cov-2 sigue estando en debate. Si bien desde un comienzo se planteó que lo más probable era que el origen estuviera relacionado con la transmisión natural del virus desde animales (murciélagos, pangolines o alguna otra especie) a humanos, más recientemente se ha fortalecido la hipótesis del accidente de laboratorio (10). La discusión entre los defensores de las dos hipótesis está lejos de dirimirse aunque la opinión mayoritaria de los expertos, y de la propia OMS, es que es poco probable que haya ocurrido ese accidente (11).

Sea como sea, el vínculo estrecho entre animales y humanos y las formas en que nos relacionamos con ellos sigue siendo crucial para entender el comportamiento de las recientes epidemias, incluida la actual. Por ello, podemos afirmar que las epidemias no son un simple fenómeno natural que relaciona un agente patógeno (en este caso, un virus) con una especie biológica susceptible. Claro que dicha relación está presente, pero el asunto va más allá, toda vez que las epidemias mencionadas se vinculan, de manera íntima, con amplios procesos sociales.

Por eso se ha señalado con cierta insistencia, por parte de voces críticas (12), que las formas de producción actual aceleran la evolución de la virulencia de los patógenos y su posterior transmisión, dado que aglomeran en espacios reducidos varias especies biológicas, estimulan el uso de monocultivos genéticos, colocan en situación de gran estrés inmunológico a los animales, facilitan la infección recurrente, proporcionan un suministro continuo de animales susceptibles y posibilitan que los virus salten la barrera entre especies. Adicionalmente, entran en juego factores importantes como la hipermovilidad de los agentes comerciales, la rapidez de los sistemas de transporte, la masificación de las urbes y la enorme desigualdad social existente.

Si esto es así, y en la actual pandemia operan estas causas socioambientales, el manejo de la pandemia debe involucrar muchas más acciones que la aplicación de la vacuna. Por más importancia que tengan los procesos de vacunación, y es indudable que la tienen, estos resultan insuficientes para afectar las causas más estructurales de la pandemia. Y su acción también es limitada para afrontar las interacciones que se establecen entre epidemias presentes de manera simultánea, aspecto que ha sido resaltado bajo la noción de sindemia (13).

Así que un manejo integral de la pandemia debe pensar en la acción combinada de diversas actividades y dinámicas. De tal manera que los procesos de vacunación deben complementarse con el mantenimiento de otras medidas de bioseguridad, el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica (y farmacovigilancia), la reorganización de los sistemas asistenciales, el fortalecimiento de las redes de solidaridad comunitaria, la garantía del soporte social necesario para mantener las medidas de bioseguridad, el compromiso para enfrentar los mecanismos que producen inequidad sanitaria y el cambio en los procesos agroalimentarios y en las formas como nos relacionamos con los animales en los diferentes ecosistemas. Todo un reto que apunta a superar la crisis civilizatoria que nos aqueja.

 

1 https://www.bbc.com/mundo/noticias-55027519;https://es.statista.com/estadisticas/1207705/covid-19-vacunas-en-uso-en-el-mundo-por-numero-de-paises/
2 https://ourworldindata.org/covid-vaccinations
3 https://www.bbc.com/mundo/noticias-56433141;https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/06/14/para-resolver-la-pandemia-hay-que-ir-mas-alla-que-la-eliminacion-de-las-patentes/
4 http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/inequidad-y-demora-grandes-motivos-de-preocupacion-en-la-vacunacion-contra-covid-19/;http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/la-permanente-preocupacion-frente-a-la-vacunacion-contra-el-covid-19/
5 https://www.who.int/es/news/item/11-06-2021-statement-for-healthcare-professionals-how-covid-19-vaccines-are-regulated-for-safety-and-effectiveness
6 https://www.bbc.com/mundo/noticias-57527964
https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S0140-6736%2821%2900978-8
7 https://revistas.udea.edu.co/index.php/fnsp/article/view/342049
8 https://www.bbc.com/mundo/noticias-51843449;
9 https://www.bbc.com/mundo/noticias-51962135
10 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57277406;https://thebulletin.org/2021/05/the-origin-of-covid-did-people-or-nature-open-pandoras-box-at-wuhan/
11 https://www.nytimes.com/es/2021/03/30/espanol/china-origen-coronavirus-OMS.html;https://www.bbc.com/mundo/noticias-56580748
12 https://www.laizquierdadiario.com/El-COVID-19-y-los-circuitos-del-capital#nh29
13 http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/una-sindemia-es-mejor-o-peor-que-una-pandemia/


* Profesor asociado. Departamento de Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad Nacional de Colombia|

 

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Publicado enEdición Nº283
Davide Costanzo, , https://www.flickr.com/photos/badswan/50653753261/

La vivencia de la actual pandemia ha sido una experiencia excepcional. Y su enfrentamiento evidenció muchas dinámicas sociales que, por cotidianas, habían dejado de ser visibles o, por lo menos, quedaban ocultas bajo el manto de la aparente normalidad. Por ejemplo, la desgarradora desigualdad social existente en nuestras sociedades, los voraces intereses comerciales presentes en el ámbito de la salud, los estremecedores desequilibrios regionales en un planeta ambientalmente amenazado, las profundas tensiones geopolíticas en un contexto de cambio de la hegemonía mundial, la impactante diversidad de la acción comunitaria, la enorme capacidad de colaboración científica entre grupos de investigación, y el despliegue de complejas redes de solidaridad en los espacios locales, por sólo mencionar algunas.

Entre estas dinámicas, sobresalen aquellas asociadas al impresionante desarrollo científico-técnico que, por demás, nos ha permitido conocer, en muy poco tiempo, las intimidades de un inédito agente viral; describir el comportamiento clínico y epidemiológico de una nueva enfermedad y hacer uso de un recurso terapéutico eficaz, como las vacunas, ante la acción devastadora de la pandemia.

Por supuesto, aún es mucho lo que se desconoce, pero cabe recordar que hacia finales del año 2019, cuando aparecieron los primeros brotes de esa desconocida neumonía que afectó a la población china, en la ciudad de Wuhan, no se tenía la menor idea de lo que eso representaba ni de la envergadura que adquiriría. En pocas semanas se logró aislar el virus y secuenciar el código genético; en algunos meses se logró darle un nombre a la enfermedad y describir, con moderada precisión, su cuadro clínico y su comportamiento epidemiológico; y en un poco más de un año ya estaba en curso un proceso masivo de vacunación que, paulatinamente, adquirió el rango de campaña mundial, aunque la inequidad ha sido una de sus características.

Actualmente los procesos de vacunación son un hecho y si bien, como era esperable, han suscitado gran discusión y alguna que otra polémica, en general se considera que son un gran avance para afrontar la pandemia. Como ha sido ampliamente difundido por los medios de comunicación, y las redes sociales, son varias las vacunas desarrolladas y, hoy en día, al menos seis de ellas se están usando ampliamente en las campañas masivas.

Si bien el desarrollo de las vacunas se ha llevado a cabo a una velocidad sorprendente, simplificando o sobreponiendo fases en la investigación, los estudios emprendidos han contado con un muy importante acumulado de saber, y con potentes plataformas tecnológicas que, en la mayoría de los casos, ya habían sido usadas previamente. Pero, claro, también existen algunas vacunas cuya tecnología es nueva (1).


Por eso la inquietud frente a la seguridad y eficacia de las vacunas contra covid-19 ha estado muy presente y ha sido un asunto ampliamente debatido. En general, los estudios efectuados han mostrado unos porcentajes de eficacia altos y una muy buena seguridad, pero el asunto está bajo el escrutinio de la farmacovigilancia actual, dado que la aplicación de dosis de vacunas a millones de personas conlleva un terreno de observación diferente al que se pudo tener en los análisis previos.

Los datos frente a la aplicación de dosis de vacunas son impactantes, así como preocupantes son los datos comparativos entre regiones y países. Según los registros de Our World in Data, publicación en línea de la Universidad de Oxford, para finales de julio del presente año se habían aplicado 4.18 mil millones de dosis de vacunas lo cual ha permitido que el 28 por ciento de la población mundial haya recibido al menos una dosis, y el 14 por ciento haya recibido el esquema completo de vacunación (que, para la mayoría de las vacunas, incluye dos dosis) (2).

Sin embargo, la misma fuente permite observar que sólo el 1 por ciento de las personas en países de bajos ingresos han recibido al menos una dosis y que si bien en Canadá la proporción de personas completamente vacunadas es de 59 por ciento y en el Reino Unido es de 56, en otros países como Mozambique, Nigeria y Sudan este porcentaje no llega al 1 por ciento. En Colombia se estima que esta proporción está en el 23 por ciento.

Ante ello, los llamados para agilizar los procesos de vacunación y superar las barreras existentes han sido constantes. Y uno de los temas más candentes reposa en la propuesta para el retiro o postergación de los derechos de patente de las vacunas, aunque no ha sido posible doblegar los férreos intereses mercantiles de las empresas biotecnológicas (3). De ahí que la lentitud en el proceso de vacunación y su inequidad se hayan tornado preocupaciones permanentes (4).

Pero si bien existen estas inquietudes, y algunas otras referidas al tiempo de protección de las vacunas y la capacidad de enfrentar las rápidas mutaciones del virus, el acuerdo mayoritario entre expertos es que la vacunación es fundamental, debe ser continuada y acelerada. Y si bien se espera que ella minimice la propagación del contagio, lo cual ayudará a que se detenga la pandemia, por ahora puede afirmarse que la vacunación disminuye las consecuencias más graves de la enfermedad y, por tanto, disminuye la mortalidad debida a el covid-19. Así lo plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS) (5).

Al mismo tiempo, las recomendaciones para prevenir la enfermedad insisten en que hay que mantener algunas otras medidas de bioseguridad como el distanciamiento físico, el uso de mascarillas, el lavado de manos y la ventilación de espacios cerrados, e intensificar los procesos de seguimiento de casos y aislamiento selectivo. Sobre todo de cara a la presencia de nuevas variantes del virus Sars-Cov-2, algunas de ellas más contagiosas que las versiones previas del virus (6). Por ello se empieza a comprender que la vacunación es esencial pero no es suficiente (sobre todo si no tiene un despliegue realmente universal) y se requiere cambiar la estrategia de mitigación que tienen muchos países, incluida Colombia, por otra estrategia más contundente (7).

Esto es muy importante y realza la importancia de no limitar la acción en salud pública a la aplicación masiva de las vacunas. Pero existe, adicionalmente, otro argumento potente que refuerza esta idea de la insuficiencia de la vacunación, y tiene que ver con el reconocimiento del entramado de causas que participan en la génesis de la pandemia.


La acción sobre las causas socioambientales de la pandemia


Si bien el Sars-Cov-2 actúa como agente causal de la enfermedad covid-19, en una mirada más amplia frente a la génesis de la pandemia este sólo es un aspecto que hace referencia a las causas próximas de la enfermedad. Existe otro conjunto de causas, de índole más remota, que actúan en el origen de la pandemia y configuran las llamadas «causas socioambientales» de la misma (8). Cabe recordar que la actual pandemia se da en un contexto caracterizado por la emergencia de epidemias previas, algunas de ellas también pandemias, que han inquietado a las autoridades sanitarias alrededor del mundo.

Desde los años 80 del siglo XX, la humanidad ha experimentado el temor producido por, al menos, otras dos pandemias y algunas epidemias más, algunas de ellas también debidas a la acción de coronavirus. Aquí cabe tener presente las pandemias de VIH-Sida e influenza A(H1N1), así como las epidemias de Ébola, influenza aviar A(H5N1), Sars y Mers. Estas dos últimas causadas por virus de la familia Coronaviridae y de la subfamilia Orthocoronavirinae (9).

El análisis agrupado de estas epidemias, a la que se suma el covid-19, muestra un panorama de agitación epidemiológica que lleva a pensar en que las condiciones de vida actuales favorecen el desarrollo de las epidemias y el incremento de la virulencia de los agentes patógenos. Y dado que las aquí mencionadas son enfermedades zoonóticas, esto es, enfermedades que se transmiten de animales a humanos, el panorama también hace pensar en que las condiciones en que los humanos nos relacionamos con los animales permiten explicar más ampliamente las causas de estas epidemias.

 

 

Y esto es aplicable, por lo pronto, al covid-19, aunque el asunto del origen de la propagación del virus Sars-Cov-2 sigue estando en debate. Si bien desde un comienzo se planteó que lo más probable era que el origen estuviera relacionado con la transmisión natural del virus desde animales (murciélagos, pangolines o alguna otra especie) a humanos, más recientemente se ha fortalecido la hipótesis del accidente de laboratorio (10). La discusión entre los defensores de las dos hipótesis está lejos de dirimirse aunque la opinión mayoritaria de los expertos, y de la propia OMS, es que es poco probable que haya ocurrido ese accidente (11).

Sea como sea, el vínculo estrecho entre animales y humanos y las formas en que nos relacionamos con ellos sigue siendo crucial para entender el comportamiento de las recientes epidemias, incluida la actual. Por ello, podemos afirmar que las epidemias no son un simple fenómeno natural que relaciona un agente patógeno (en este caso, un virus) con una especie biológica susceptible. Claro que dicha relación está presente, pero el asunto va más allá, toda vez que las epidemias mencionadas se vinculan, de manera íntima, con amplios procesos sociales.

Por eso se ha señalado con cierta insistencia, por parte de voces críticas (12), que las formas de producción actual aceleran la evolución de la virulencia de los patógenos y su posterior transmisión, dado que aglomeran en espacios reducidos varias especies biológicas, estimulan el uso de monocultivos genéticos, colocan en situación de gran estrés inmunológico a los animales, facilitan la infección recurrente, proporcionan un suministro continuo de animales susceptibles y posibilitan que los virus salten la barrera entre especies. Adicionalmente, entran en juego factores importantes como la hipermovilidad de los agentes comerciales, la rapidez de los sistemas de transporte, la masificación de las urbes y la enorme desigualdad social existente.

Si esto es así, y en la actual pandemia operan estas causas socioambientales, el manejo de la pandemia debe involucrar muchas más acciones que la aplicación de la vacuna. Por más importancia que tengan los procesos de vacunación, y es indudable que la tienen, estos resultan insuficientes para afectar las causas más estructurales de la pandemia. Y su acción también es limitada para afrontar las interacciones que se establecen entre epidemias presentes de manera simultánea, aspecto que ha sido resaltado bajo la noción de sindemia (13).

Así que un manejo integral de la pandemia debe pensar en la acción combinada de diversas actividades y dinámicas. De tal manera que los procesos de vacunación deben complementarse con el mantenimiento de otras medidas de bioseguridad, el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica (y farmacovigilancia), la reorganización de los sistemas asistenciales, el fortalecimiento de las redes de solidaridad comunitaria, la garantía del soporte social necesario para mantener las medidas de bioseguridad, el compromiso para enfrentar los mecanismos que producen inequidad sanitaria y el cambio en los procesos agroalimentarios y en las formas como nos relacionamos con los animales en los diferentes ecosistemas. Todo un reto que apunta a superar la crisis civilizatoria que nos aqueja.

 

1 https://www.bbc.com/mundo/noticias-55027519;https://es.statista.com/estadisticas/1207705/covid-19-vacunas-en-uso-en-el-mundo-por-numero-de-paises/
2 https://ourworldindata.org/covid-vaccinations
3 https://www.bbc.com/mundo/noticias-56433141;https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/06/14/para-resolver-la-pandemia-hay-que-ir-mas-alla-que-la-eliminacion-de-las-patentes/
4 http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/inequidad-y-demora-grandes-motivos-de-preocupacion-en-la-vacunacion-contra-covid-19/;http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/la-permanente-preocupacion-frente-a-la-vacunacion-contra-el-covid-19/
5 https://www.who.int/es/news/item/11-06-2021-statement-for-healthcare-professionals-how-covid-19-vaccines-are-regulated-for-safety-and-effectiveness
6 https://www.bbc.com/mundo/noticias-57527964
https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S0140-6736%2821%2900978-8
7 https://revistas.udea.edu.co/index.php/fnsp/article/view/342049
8 https://www.bbc.com/mundo/noticias-51843449;
9 https://www.bbc.com/mundo/noticias-51962135
10 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57277406;https://thebulletin.org/2021/05/the-origin-of-covid-did-people-or-nature-open-pandoras-box-at-wuhan/
11 https://www.nytimes.com/es/2021/03/30/espanol/china-origen-coronavirus-OMS.html;https://www.bbc.com/mundo/noticias-56580748
12 https://www.laizquierdadiario.com/El-COVID-19-y-los-circuitos-del-capital#nh29
13 http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/una-sindemia-es-mejor-o-peor-que-una-pandemia/


* Profesor asociado. Departamento de Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad Nacional de Colombia|

 

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Publicado enColombia
Desde la resistencia en la frontera paquistaní los talibanes tomaron control de todo Afganistán.. Imagen: EFE

"Estados Unidos está escribiendo con sus bombas nuestra gran victoria futura"

Rodeada de grupos tribales musulmanes dotados de un código moral, social y de honor muy férreo y con un espíritu y una voluntad de combatir poco común, Peshawar fueel reductoideal de los talibanes.

 

Todavía recuerdo la expresión irónica y sobradora de los comandantes talibanes que cruzaban la frontera entre Afganistán y Pakistán a través de las zonas tribales para llegar a la ciudad pakistaní de Peshawar. Algunos venían con la barba afeitaba para disimular así su pertenencia a los cuadros que combatían del otro lado de la frontera. El comandante Ahmid decía en todo burlón: “esta guerra de los gringos contra nuestra tierra es un episodio temporal, negativo en este momento, pero augura nuestra victoria final del mañana. Estados Unidos está escribiendo con sus bombas nuestra gran victoria futura”. Peshawar era para ellos el reducto ideal. Allí se compraban armas y se llevaban a cabo todas las transacciones políticas detrás del telón. Peshawar fue, también, la ciudad donde Osama Bin Laden instituyó Al Qaeda y a partir de la cual pactó su asociación inicial con Estados Unidos. Fundada en el Siglo II D. C por el rey Kaniska perteneciente a la dinastía Kushán, Peshawar es una de las ciudades más antiguas y legendarias de Asia del Sur. Está pegada a la frontera afgana y linda con las zonas tribales de Pakistán habitadas por los pastunes, una de los grupos tribales musulmanes más importantes del mundo, dotado de un código moral, social y de honor muy férreo y con un espíritu y una voluntad de combatir poco común. A ellos se enfrentó Occidente cuando, en 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre, la administración de George W. Bush lideró la ofensiva contra las bases de Bin Laden y el régimen de los talibanes al que Washington había respaldado con los honores de un aliado útil en su confrontación con la Unión Soviética.

Afiches

La historia retendrá que los talibanes fueron descubiertos como fuerza local de gran influencia no por el imperio sino por el argentino Carlos Bulgheroni (Bridas) cuando, en la década de los 90, se le ocurrió extraer gas de Turkmenistán pasando por Pakistán. El proyecto requería que el gasoducto atravesara Afganistán y con ese objetivo entabló una negociación con los talibanes. El movimiento talibán se había estructurado como tal durante la lucha contra la invasión soviética de Afganistán y en 1996, al cabo de una guerra contra otras facciones afganas, asumieron el gobierno. A nadie le importaba entonces la instauración de un “Talibanistán”, ni los abusos o las violaciones a los derechos humanos. Los talibanes eran una garantía de estabilidad y una ventana hacia los grandes negocios después de años y años de guerra. Hoy se puede mirar con horror y hacia atrás esa historia: los grupos y movimientos afganos descendientes de la lucha contra la URSS (1979) respaldados con armas y dinero por las sucesivas administraciones norteamericanas son los mismos que originaron luego el islamismo radical que se expandió por el mundo. Pasé varios meses en Pakistán y una buena parte de ese tiempo en Peshawar. Los afiches que el ejército norteamericano largaba en paracaídas con los nombres y las fotos de las personas buscadas no eran desconocidos: eran los mismos a los que Washington había financiado antes (armas, entrenamiento, escuelas coránicas, etc). El imperio convirtió a Afganistán en la tierra original de la guerra santa (yihad).

Paradojas

No faltan las paradojas en este episodio que se tragó decenas de miles de vidas ("The Costs of War", de la Universidad de Brown, evaluó en 241.000 el número de muertos) y 145.000 millones de dólares gastados por Estados Unidos en la “reconstrucción” de Afganistán: el 27 de 1996, los talibanes tomaron el control de Kabul luego de que una de las figuras más míticas de la resistencia afgana, el comandante Masud, abandonara la capital afgana bajo la presión militar de los talibanes. Ahmad Shah Masud fue una de las piezas claves de la derrota de los soviéticos en Afganistán (1979-1989), pero nunca se asoció con los talibán. Fueron sus “adversarios del interior”. Masud era un enemigo mordaz de la interpretación fundamentalista del Islam y por ello encarnó la oposición armada. Fue un guerrero sin igual al mando del Frente Islámico Unido (también conocido como Alianza del Norte). Occidente encontró en Masud un aliado “interior” y lo amparó en la nueva lucha contra la teocracia de los talibán. El 9 de septiembre de 2001, es decir, dos días antes de los atentados contra las torres gemelas, Masud fue asesinado en el curso de un atentado suicida perpetrado por Al Qaeda con el fin de sacar del medio a un líder político y militar de mucho relevancia.

Espejo

En la novela "Kim", el escritor británico Rudyard Kipling empleó la formula « el gran juego » para sintetizar el enfrentamiento entre el imperio británico y la Rusia de los Zares durante el siglo XIX y parte del XX en las regiones de Asia Central. En Peshawar los comandantes talibán decían que “el Gran Juego continuaba” y prometían que Afganistán volvería a ser "la tumba de los imperios". 20 años después del derrocamiento de los talibán por la coalición internacional, los insurrectos islamistas regresan al poder tal y como lo prometían en 2001. Corrupción, ignorancia, errores operativos, estrategias militares improvisadas, ambiciones irrealistas, apoyo a burguesías locales corruptas y occidentalizadas, doble juego de Pakistán (sostén invisible a los talibán y alianza con Estados Unidos) condujeron a la estrepitosa derrota de Estados Unidos y de quienes, desde 2001, se unieron a la cruzada en esa región del mundo. El "Estado afgano" atornillado por Occidente en los últimos 20 años fue incapaz de aportar estabilidad, paz o prosperidad. Por tercera vez en el Siglo XXI, la incongruencia occidental deja a un un país postrado: en 2001 se empezó a gestar el Afganistán de hoy: en 2003, Estados Unidos invadió Irak y derrocó a su gran socio comercial y militar (confrontación con Irán), Saddam Hussein, en 2011, de la mano del ex presidente francés Nicolas Sarkozy y con mandato de la ONU, una coalición internacional derrocó a otro ex gran amigo, el presidente libio Muamar Khadafi. Las tres catástrofes importadas dejaron un tendal de muertos, huérfanos, mutilados y desplazados. Irak, Libia o Afganistán son un espejo que refleja hacia el fin de los tiempos la barbarie que se esconde bajo el manto de la civilización occidental.

28/08/2021

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Publicado enInternacional
Sábado, 28 Agosto 2021 07:13

Alarma máxima

Alarma máxima

La vergonzosa retirada de Estados Unidos, tras fracasar durante 20 años en su intento de crear en Afganistán, a punta de miles de millones de dólares y soldados vistos por los locales como invasores, una democracia a imagen y semejanza de la suya, ajena a las tradiciones y costumbres de una sociedad que nunca ha dejado de ser tribal, puso al indomable país centroasiático al borde de la guerra civil.

La llegada al poder del movimiento Talibán, proclamado gobierno de facto en la mayor parte del territorio, convierte Afganistán en fuente potencial de conflictos en toda la región. Muchos integrantes de sus milicias son islamitas radicales originarios de los países ex soviéticos colindantes, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, donde se extiende el descontento de la población hacia los clanes que gobiernan y adquieren impulso las corrientes más drásticas del Islam.

A la vez, no todas las facciones del movimiento aceptan supeditarse al sector –entre comillas– moderado del Talibán, y mucho armamento de Estados Unidos y sus aliados cayó en manos de quienes ocuparon sus bases abandonadas. Además, el Talibán representa sólo a los pastunes, que son 42 por ciento de la población del país, y si no forma un gobierno de coalición con los tayikos (27 por ciento), los uzbekos (9 por ciento) y otras minorías, habrá nuevos combates entre afganos que, con ayuda foránea, pueden propiciar la creación de una Alianza del Norte-2 y reditar la guerra civil de los años 90.

Son algunos factores que por sí solos –ya no se diga combinados– generan alarma máxima en los gobernantes de los países del espacio postsoviético que tienen frontera con Afganistán, temerosos de que el caos que empieza a reinar en Kabul –los atentados en las cercanías del aeropuerto sólo acentúan el descontrol– se extienda a sus dominios.

Rusia y China, que buscan entenderse con el Talibán sin reconocerlo aún como gobierno legítimo, refuerzan su cooperación militar, el primero con los países que forman parte de su flanco meridional, incluido Kirguistán, que no colinda con Afganistán, y el segundo con el fronterizo Tayikistán. Mientras están dispuestos a contribuir a que Afganistán no se vuelva un dolor de cabeza para ellos, comparten con los gobernantes ex soviéticos de Asia central la sensación de preocupación extrema.

Publicado enMedio Ambiente
Bolivia: Jeanine Áñez irá a juicio político por genocidio

El Tribunal Supremo de Justicia la acusó en el Parlamento

La acusación surge de la denuncia de familiares de las víctimas de las masacres de Sacaba y Senkata.

 

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Bolivia envió al Parlamento una acusación por "genocidio" y otros delitos contra la expresidenta de facto Jeanine Áñez (2019-2020), por el asesinato de manifestantes opositores en 2019 tras la renuncia de Evo Morales.

"Se ha dispuesto la remisión a la Asamblea Legislativa Plurinacional del requerimiento acusatorio (...) con los fines de que pueda autorizar o no el juicio de responsabilidades a la ciudadana Jeanine Áñez", informó anoche el presidente del TSJ, Ricardo Torres.

Cuarta acusación 

La acusación había sido presentada el 20 de agosto por la Fiscalía General de Bolivia ante el máximo órgano judicial para su remisión al Legislativo. De acuerdo con Torres, esta es la cuarta proposición acusatoria enviada al parlamento contra Áñez, que está en prisión preventiva desde marzo.

Las anteriores se deben, entre otros motivos, a la autorización de un crédito con el Fondo Monetario Internacional sin aval del Legislativo y la aprobación de un decreto contra la libertad de expresión. Ahora, la Asamblea Legislativa Plurinacional deberá decidir si se realizará un juicio de responsabilidades contra la exmandataria.

La aprobación del juicio solo es posible con el voto de dos tercios de los miembros del Congreso presentes durante la votación y, aunque el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales controla el parlamento, no tiene la mayoría especial necesaria.

Masacres

La acusación contra Áñez surge de la denuncia de familiares de las víctimas de la represión el 15 de noviembre de 2019 en el poblado de Sacaba, cercano a la ciudad central de Cochabamba, y el 19 de noviembre en la planta de gas de Senkata en la ciudad de El Alto, vecina a La Paz.


En un informe presentado el 18 de agosto, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), totalizó 22 fallecidos en ambos incidentes, que calificó de "masacres". "La policía y las fuerzas armadas, de modo separado o en operativos conjuntos, usaron la fuerza de modo excesivo y desproporcionado," dice el informe.

Sedición

También hay otros dos juicios en curso contra la expresidenta, aunque por la vía penal y ordinaria: uno por los supuestos delitos de sedición, terrorismo y conspiración, y el otro por presunto incumplimiento de deberes de funcionaria pública.

La conservadora Áñez se proclamó presidenta interina el 12 de noviembre de 2019, dos días después de que su antecesor, Morales, renunciara presionado por la Central Obrera Boliviana, mandos militares, partidos opositores y movimientos indigenistas y se viera obligado a exiliarse en México y luego en Argentina tras ganar unas elecciones denunciadas como fraudulentas por la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea.

Tras la contienda electoral, 37 personas fallecieron en enfrentamientos entre seguidores y opositores de Morales y por la represión de las fuerzas de seguridad de marchas de partidarios del derrocado mandatario de izquierda.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contabilizó 22 fallecidos represiones a las que calificó de "masacres". Áñez dejó el poder en noviembre tras la elección del presidente Luis Arce, delfín de Morales, y en marzo fue detenida.

Macri y Almagro

Junto a varios de sus ministros y ex jefes militares y policiales, es acusada como coautora de un golpe de Estado contra Morales en 2019, con apoyo de la Iglesia católica, la Unión Europea, políticos bolivianos de derecha y centro, así como los Gobiernos del expresidente argentino Mauricio Macri y del exmandatario ecuatoriano Lenín Moreno.
También el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, es cuestionado por su papel en la revisión de los resultados de esas elecciones.

Mientras tanto la oposición denuncia que las acciones judiciales contra Áñez se tratan de un ajuste de cuentas. Asimismo, la CIDH puso el ojo sobre la Justicia boliviana al destacar su "falta de independencia" y la "ausencia de garantías del debido proceso", además del "uso excesivo de la detención preventiva".

Intento de suicidio

Áñez, de 54 años, intentó suicidarse el sábado tras conocer los cargos de genocidio en su contra. Según un comunicado oficial la expresidenta de facto sufrió "lesiones leves autoinfligidas y recibió tratamiento en la enfermería del penal donde se encuentra recluida. 

27/08/2021

Publicado enInternacional
El Reino y la avanzada del poder evangélico en América Latina

La historia de una familia a cargo de un templo evangélico, inmersa en una oscura trama de poder que entrelaza la política más turbia, la Justicia, el empresariado y los servicios de inteligencia, hizo de El Reino la serie furor del momento. Pero más allá de sus destacadas virtudes cinéfilas, el thriller logró poner en debate un fenómeno clave: la acelerada incursión de las iglesias evangélicas en la política latinoamericana.

En las últimas décadas se dio una transformación demográfica en la religiosidad del continente, marcada por la debacle de la Iglesia católica y el vertiginoso ascenso de la población evangélica, que pasó del 3% a más del 20% en 60 años. Si bien el mundo evangélico abarca diversidad de corrientes y denominaciones, son las neopentecostales las protagonistas de este auge y de la apuesta a copar la institucionalidad.

Su principal acierto fue la penetración en las barriadas populares y la capacidad de contención a personas vulneradas, canalizando desesperos y desesperanzas. Lo mismo en las cárceles. Interpelan con la oratoria de líderes carismáticos generando un vínculo emocional y un sentido de pertenencia envidiable. Complementan su despliegue territorial con esas mega-iglesias en suntuosos edificios en centros urbanos, emisoras de radio y televisión, colegios, bandas musicales, indumentaria y más. Toda una industria cultural que potencia su masividad.

Desde esa masividad y ese magnetismo de sus pastores y telepredicadores, sus dirigentes percibieron la eficacia del “voto evangélico” y comenzaron a meterse en cargos legislativos o locales, casi siempre desde espacios de derecha y ultraderecha. Ante el creciente desprestigio de los partidos tradicionales, aparecen como la cara renovada de las fuerzas conservadoras para combatir la ampliación de derechos como el aborto legal o el matrimonio igualitario.

Las fronteras entre religión y política siempre fueron difusas. Pero la ambición de esta rama eclesiástica por dominar estructuras de poder, como soportes del credo neoliberal y primera línea de la tropa anti-derechos, da cuenta de un fuerte reimpulso de la religión como herramienta política.

Alerta que caminan

Los evangélicos se escindieron de la Iglesia Católica con la reforma protestante del siglo XVI. A comienzos del siglo XX surge en Estados Unidos la corriente Pentecostal, que se expande en América Latina en la década de 1970 para hacer un contrapeso al avance de la Teología de la Liberación. En 1982 llega a la presidencia de Guatemala -mediante un golpe de Estado- el militar y pastor evangélico José Efraín Ríos Montt, años después condenado por genocida.

Otro antecedente lleva el sello de otro devenido dictador, el peruano-japonés Alberto Fujimori, quien ganó las presidenciales de 1990 gracias al apoyo de algunas iglesias evangélicas. Luego puso de vicepresidente a Carlos García, un pastor de la Iglesia Bautista, y unos 50 fieles evangélicos fueron candidatos al Congreso por su partido. Treinta años después, la Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas jugó fuerte para el tercer -y frustrado- intento de su hija Keiko por llegar a la presidencia.

Pero sin dudas fue Brasil el núcleo de expansión de las iglesias evangélicas en Suramérica, diseminando pastores por toda la región. También es el país con mayor involucramiento político, sobre todo desde la Iglesia Universal del Reino de Dios y su poderoso multimedio Grupo Record.

Un poder que se estructuró en torno a la “bancada de la Biblia”, con decenas de legisladores, y que logró colocar al pastor Marcelo Crivella como alcalde de Río de Janeiro, destituido y preso en 2020 por corrupción. El mayor hito de la potencia evangélica fue su rol en el triunfo de Jair Messias Bolsonaro, quien fuera bautizado en el Río Jordán por un pastor evangélico. La semana pasada, Bolsonaro propuso a un pastor para la Corte Suprema y así cumplir su promesa de poner un juez “terriblemente evangélico”.

El factor eclesiástico también fue protagonista en el golpe de Estado en Bolivia en 2019. “La Biblia vuelve a entrar al Palacio”, gritaba sonriente la presidenta de facto Jeanine Áñez levantando un ejemplar gigante mientras asumía rodeada de militares. El día anterior, el empresario Luis Fernando Camacho, principal promotor del golpe, posaba arrodillado en la misma Casa de Gobierno también con Biblia en mano: “La Pachamama nunca volverá al Palacio. Bolivia es de Cristo”. La trama golpista había contado con el apoyo de la Iglesia y de los líderes evangélicos.

Centroamérica es otro epicentro de la incursión evangélica en la arena política. Guatemala tuvo como presidente entre 2016 y 2020 al teólogo evangélico Jimmy Morales, en Costa Rica llegó al balotagge de 2018 el predicador evangélico Fabricio Alvarado y en El Salvador gobierna Nayib Bukele, otro exponente de esa iglesia que llegó a militarizar el Congreso vociferando oraciones y prédicas.

En Colombia, los pastores evangélicos -aliados del expresidente Álvaro Uribe- mostraron su peso en las urnas cuando impulsaron el NO en el plebiscito para ratificar el Acuerdo de Paz entre el gobierno y las FARC en 2016.

Si bien algunos líderes progresistas como Lula o Andrés Manuel López Obrador también han hecho alianzas con sectores evangélicos, es nítida la hegemonía de la orientación reaccionaria, con el caso del apoyo a Donald Trump como máxima expresión.

La cruzada es integral y apunta a la disputa de sentidos. “El explosivo crecimiento de la corriente neopentecostal en América Latina constituye una emergencia conservadora de gran eficacia en el plano de la micropolítica, es decir en la lucha por la constitución de las subjetividades contemporáneas”, analiza un completo informe del Instituto Tricontinental.

Argentina: el futuro llegó

El Reino es una ficción. “Pero una ficción que contiene elementos tomados de realidades”, explica su director Marcelo Piñeyro. Realidades que en Argentina aún no muestran una dimensión superlativa. Por Ahora. La apuesta más fuerte fue la movilización callejera contra la legalización del aborto, además de un fallido intento por posicionar en 2018 al diputado salteño Alfredo Olmedo.

La Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas (ACIERA), que salió con los tapones de punta contra la serie, supo tejer buenos vínculos con varios dirigentes de Juntos por el Cambio; en 2019 el macrismo postuló a seis evangélicos para el Congreso y el exmilitar Juan José Gómez Centurión tuvo como compañera de fórmula a la referente evangélica Cynthia Hotton. Para las legislativas de este año se presentan decenas de candidaturas evangélicas, tanto en JXC como en espacios nuevos como el Frente +Valores o el Partido Celeste. Como en otras latitudes, el salto a la política del poder evangélico viene por derecha.

27/08/2021

Gerardo Szalkowicz es editor de NODAL. Autor del libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”. Conduce el programa radial “Al sur del Río Bravo”.

Publicado enSociedad
El empresario Baldomero Falcones, nuevo fichaje de Bit2Me.

Baldomero Falcones, ex alto cargo en empresas como el Banco Santander o FCC, ficha por la plataforma Bit2Me para hacer crecer su división de tarjetas de débito

 

 Baldomero Falcones aún no ha invertido ahorros en criptomonedas. Dice que está aprendiendo sobre el tema, pero parece confiar en el crecimiento del sector tanto como en que mañana saldrá el sol. El empresario mallorquín de 75 años ha formado parte durante décadas de la élite económica española desde cargos como el de consejero delegado de la constructora FCC o director general del Banco Santander. Y llegó a ser durante cuatro años presidente mundial del gigante de las tarjetas de crédito Mastercard. Su próxima aventura rompe con esa trayectoria más o menos tradicional: la plataforma española de criptomonedas Bit2Me lo ha fichado como consejero externo para que canalice esos años de experiencia y una agenda bien surtida de contactos hacia el desafío de hacer arrancar a finales de año su segmento de tarjetas de débito.

El objetivo es que cualquiera de sus clientes pueda pagar con criptomonedas en el supermercado o en el bar de la esquina utilizando una tarjeta Mastercard o incluso sacar dinero en el cajero. Falcones, que también forma parte de varios consejos de administración de grandes empresas, ya difunde el evangelio de su nueva casa. “Las criptomonedas son una revolución mayor que las tarjetas de crédito”, asegura por teléfono desde su retiro vacacional en Sotogrande (Cádiz).

En un mundo como el de las criptomonedas, habitualmente asociado a jóvenes ansiosos por poner patas arriba las finanzas tradicionales y arrebatar a los bancos centrales el patrimonio de la emisión del dinero, el perfil de Falcones no es común. Sin embargo, las dificultades regulatorias que afrontan este tipo de firmas, unidas a una cierta desconfianza sobre su uso, hacen que contrataciones como esta puedan servir para ganar legitimidad y abrir puertas. “Baldomero nos ayudará a conectar a Bit2Me con el sistema financiero más tradicional. Principalmente tenemos que llevar de manera exponencial las tarjetas de toda la vida al mundo cripto”, explica Leif Ferreira, fundador y consejero delegado de Bit2Me.

La firma lanzará el 6 de septiembre una ICO (siglas en inglés de Oferta Inicial de Monedas), el equivalente en el universo de las criptomonedas a las OPV bursátiles. Tras captar 2,5 millones de euros de inversores privados en una ronda de financiación previa, el objetivo de Bit2Me al salir al mercado es obtener más recursos distribuyendo su propia criptomoneda, en la que afirman será la mayor operación de este tipo celebrada nunca en España.

La iniciativa llega en un momento dulce para las criptomonedas, con el bitcoin rondando los 50.000 dólares, no muy lejos de sus máximos históricos. Pero las reticencias de los reguladores financieros sobre este tipo de activos no han desaparecido. El Banco de España y la CNMV advirtieron en febrero del “alto riesgo” de las criptomonedas por su complejidad, alta volatilidad, y falta de transparencia. Falcones admite la crítica, pero cree que esos problemas se irán corrigiendo con el tiempo. “Me parece correcta esa advertencia, es lo que tienen que hacer, pero vamos a ir a un mercado más transparente y más regulado. Las criptomonedas tiene una ventaja enorme: tienes la trazabilidad, sabes de dónde viene la inversión, y no siempre será tan inestable”, apunta.

Las entidades financieras tienen en las criptomonedas un claro competidor. Si estas prosperaran, su modelo de negocio puede verse afectado, dado que no se necesitarían intermediarios para hacer transferencias, compras o ventas. Falcones cree que se unirán a la nueva ola para no verse desplazados. “Por lo que he podido hablar con gente de la banca, las entidades tradicionales ya están invirtiendo en el sector de las criptomonedas. Los bancos comerciales y de inversión saben que se tienen que mover, como lo han hecho en otros momentos”, señala.

En su intento por destacar en el todavía incipiente ecosistema español de criptomonedas, Bit2Me no ha dudado en recurrir a golpes de efecto. La mañana del 16 de febrero Madrid amaneció con centenares de carteles repartidos por algunos de sus lugares más emblemáticos. Su lema principal: “La revolución acaba de empezar. Bienvenidos a bitcoin”, parte de una campaña publicitaria para atraer clientes, se vio junto a enclaves de la capital como el Banco de España, las cinco torres del distrito financiero o el Paseo del Prado. Ferreira explica que la idea era “aterrizar el mundo de las criptomonedas a pie de calle, materializar de forma visual que están entre nosotros”.

Baldomero Falcones defiende que siempre hay cierta resistencia a una innovación cuando esta aparece, pero luego se va diluyendo si funciona. “Cuando se introdujo la tarjeta de crédito la gente decía “caray, pagar con un plástico”. Luego se introdujo el pago sin contacto, y hoy estoy viendo pagar con tarjeta incluso cantidades mínimas. Mis hijos no llevan dinero en el bolsillo nunca. Claramente con las criptomonedas va a ser lo mismo: hay una aceptación impresionante como inversión y la habrá como medio de pago”, predice.

Madrid - 25 AGO 2021 - 22:45 COT

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