Caso Diego Felipe Becerra: Condenan a 22 años de prisión a coronel de la Policía por manipulación de la escena del crimen

El excomandante tendrá que responder por los delitos de favorecimiento en homicidio agravado y fabricación, porte y tenencia de armas

Este lunes 25 de octubre, un juez condenó al coronel Nelson de Jesús Arévalo, excomandante de la Estación de Policía de Suba, a 22 años de prisión por su responsabilidad en la manipulación de la escena del crimen para desviar la investigación que se adelantaba por la muerte del joven Diego Felipe Becerra Lizarazo, el 19 de agosto de 2011.

El excomandante tendrá que responder por los delitos de favorecimiento en homicidio agravado y fabricación, porte y tenencia de armas. De acuerdo con la investigación, Arévalo llegó al lugar de los hechos a la medianoche y habló durante varios minutos con los agentes de la Policía que estaban en el sector.

“Supo de la obtención del arma y la escenificación”, precisó la jueza, quien señaló además que en base a las declaraciones de varios testigos, desde el primer minuto, Arévalo sabía de la estrategia de los policías para inculpar a Becerra.

De igual forma, el teniente Rosember Madrid Orozco recibió una pena de 11 años de prisión, mientras que el patrullero Wilmer Antonio Alarcón, quien ya había sido condenado a 37 años de prisión por el homicidio del joven, fue sentenciado a 22 años. El abogado Héctor Hernando Ruiz también recibió una pena de 20 años.

Dentro del proceso judicial quedaron absueltos de sus cargos los coroneles José Javier Vivas y John Harbey Peña. Esto porque, según la juez, la Fiscalía General de la Nación no encontró pruebas de que los uniformados tuvieran conocimiento sobre la intención de plantar un arma para alterar la escena del crimen.

La juez también absolvió del delito de favorecimiento de homicidio a los civiles Jorge Narváez, el conductor del bus que atestiguó que Becerra subió para atracarlo, algunos instantes antes del supuesto cruce de disparos con la Policía; y a Nubia Mahecha, la esposa del mencionado.

Cabe recordar que en 2017, el subintendente Nelson Giovanni Tovar fue condenado a ocho años de prisión, en un preacuerdo con la Fiscalía, por ser quien puso el arma de fuego junto al cuerpo sin vida de Diego Becerra, al norte de Bogotá. A este se le permitió cumplir su sentencia bajo casa por cárcel, tras haber colaborado con la justicia. Los delitos por los que responde son fraude procesal, falsedad ideológica en documento público, ocultamiento, alteración de material probatorio, favorecimiento, porte ilegal de armas de fuego y falsa denuncia.

A estos sucesos también se suma Wilmer Alarcón, quien le disparó al joven grafitero, y cuyo procedimiento de captura fue legalizado en Yopal, Casanare, a finales de agosto, por parte del Cuerpo Técnico de Investigaciones y el Gaula. Este fue trasladado en su momento a la cárcel La Picota, de Bogotá, donde cumplirá su condena pendiente a 37 años, 6 meses y 1 día. Cabe destacar que esta pena había sido impuesta en agosto de 2016, cinco años después del homicidio

Diego Felipe Becerra rechazó una salida a cine con sus papás para ir con sus amigos a pintar un grafiti. En esas estaba la noche del 19 de agosto de 2011, bajo el puente de la calle 116 con avenida Boyacá, dejando grabada la imagen del Gato Félix, cuando fueron sorprendidos por policías.

Los jóvenes corrieron porque, como era común, los uniformados los golpeaban y les quitaban las pinturas. Pero el patrullero, entonces adscrito al CAI Andes, Wilmer Alarcón alcanzó a Diego Felipe y le disparó. El menor de entonces 16 años fue llevado a la Clínica Shaio con un disparo en el área lumbar de la espalda y un orificio en un hombro que le causaron la muerte, después de llegar al centro asistencial.

Su padre llegó a la clínica, conoció el fallecimiento, y un uniformado le dijo que había encontrado un arma. En la escena del crimen vio a los policías en una dudosa conversación y decidió alertar que había una alteración de los hechos, pues su hijo estaba pintando un grafiti, no era un criminal. A partir de ese momento, se empezó a ‘desenmascarar’ el entramado que buscaba inculpar al menor de edad.

25 de Octubre de 2021

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Protestas contra el golpe de Estado en Sudán el lunes 25 de octubre de 2021. — MOHAMMED ABU OBAID / EFE

Hay más de 140 heridos. El Comité Central de Médicos de Sudán (CCDS) denuncia que los militares "impiden al personal del banco central de sangre realizar su trabajo".

 

 Al menos siete personas han muerto y 140 han resultado heridas este lunes durante las manifestaciones en contra del golpe de Estado urdido por los militares en Sudán, según ha informado un agente del Ministerio de Sanidad del país a Reuters. El grupo de militares ha arrestado al primer ministro sudanés Abdalá Hamdok, después de que este rechazara "apoyar el golpe" de Estado. Se desconoce el paradero del primer ministro.

Se pone fin al proceso de transición democrática que se inició tras la caída del dictador Omar al Bashir, en abril de 2019. "Se ha confirmado la muerte de un tercer mártir por disparos de las fuerzas del consejo militar golpista. Gloria eterna a los mártires y victoria a nuestro pueblo que resiste", ha informado el Comité Central de Médicos de Sudán (CCDS), que informa que hay más de 80 heridos.

El CCDS también denuncia que los militares "impiden al personal del banco central de sangre realizar su trabajo y preparar sangre para los heridos". Organismos como la ONU, la Unión Africana, la Liga Árabe o la Unión Europea han condenado el golpe de Estado.

La Unión Europea ha condenado la detención del primer ministro. El Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, ha afirmado que "las acciones de los militares representan una traición a la revolución, la transición y las legítimas solicitudes del pueblo sudanés de paz, justicia y desarrollo económico". Pide, además, a los militares que pongan "en libertad de inmediato a las personas que han detenido ilegalmente".

Por su parte, la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, afirmó que "Estados Unidos está profundamente alarmado por las informaciones sobre una toma de control militar del Gobierno de transición". "Rechazamos las acciones de los militares y pedimos la liberación inmediata del primer ministro y de los otros que han sido puestos bajo arresto domiciliario. Las acciones de hoy son completamente opuestas a la voluntad del pueblo sudanés y sus aspiraciones de paz, libertad y Justicia", añadió.

El Ministerio de Información ha denunciado que "las fuerzas militares están disparando con munición real contra los manifestantes que rechazan el golpe militar en Jartum", según recoge Europa Press. El Ministerio asegura que "decenas de miles" de personas han salido a las calles y han intentado llegar a la sede del Mando General del Ejército.

25/10/2021 17:51 Actualizado: 26/10/2021 10:22

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Calles vacías por el paro en la maltratada nación caribeña.. Imagen: AFP

La banda armada que secuestró a 17 misioneros estadounidenses y canadienses en Haití pidió un rescate de un millón de dólares por cada una de las personas captivas, según informó el ministro de Justicia, Litz Quitel. Mientras que en el país caribeño, especialmente en Puerto Príncipe, las calles amanecieron casi vacías por segundo día consecutivo debido a una huelga promovida por organizaciones patronales y sector transportista en reclamo por la inseguridad, raptos y asesinatos tras el reciente secuestro. Cerca del mediodía comenzaron a reanudarse algunas actividades en la capital.

"La banda haitiana que secuestró a un grupo de misioneros estadounidenses y canadienses está pidiendo 1 millón por cada uno para su liberación, un total de 17 millones de dólares", aseguró Quitel, que luego indicó que los secuestradores exigen habitualmente grandes sumas que luego son rebajadas durante las negociaciones.

El ministro de Justicia subrayó que el FBI y la policía de Haití están en contacto con los secuestradores, y que las negociaciones podrían durar días o semanas. "Estamos intentando lograr su liberación sin pagar un rescate. Esta es la primera vía de acción. Seamos honestos: Cuando les demos ese dinero, ese dinero será usado para (comprar) más armas y municiones”, afirmó Quitel.

El ministro además señaló que su equipo no participa en las negociaciones. "No tengo los datos específicos, no quiero interferir con quien está negociando y los secuestradores. Cada caso es diferente", dijo al diario The Washington Post.

Quitel añadió que las autoridades del país buscan llegar a un desenlace similar al del secuestro en abril pasado de un grupo de sacerdotes y monjas católicos por parte de la misma banda, 400 Mawozo. En esa negociación los cinco curas, dos monjas y tres de sus familiares fueron liberados a finales del mismo mes con el pago de rescate únicamente por dos de los sacerdotes, aseguró el ministro de Justicia.

En abril, 10 personas, entre ellos dos religiosos franceses, estuvieron secuestrados 20 días por la banda 400 Mawozo en la misma región situada entre Puerto Príncipe y la frontera con República Dominicana. Gédéon Jean, director del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos de Puerto Príncipe, afirmó que la banda 400 Mawozo estuvo detrás de cerca del 80 por ciento de los secuestros del tercer trimestre de 2021, según consigna el matutino estadounidense.

Según indicó Quitel, las 17 personas están siendo retenidas en una casa justo afuera de Croix-des-Bouquets, donde lsos misioneros fueron secuestrados cuando viajaban en autobus al este de Puerto Príncipe. La zona está controlada por la banda 400 Mawozo.

Por su parte, Estados Unidos reiteró que no negociará con quien secuestra a sus ciudadanos. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó que Washington mantiene su política de no negociar con secuestradores remarcó que el objetivo continúa siendo "traerles a casa". En el grupo de víctimas figuran cinco niños, el menor de ellos de ocho meses y otros de 3, 6, 14 y 15 años.

La Policía Montada de Canadá confirmó este martes que está trabajando con las fuerzas policiales de Haití y Estados Unidos en el caso de los misioneros secuestrados. En una declaración a los medios, la policía canadiense señaló que "está tomando muy en serio esta situación y está colaborando con las autoridades policiales de Haití y Estados Unidos en este incidente". Por otra parte, afirmaron que no harán más comentarios sobre investigaciones en marcha en otros países.

En tanto la cancillería canadiense señaló que está recabando más información junto a las autoridades locales y Christian Aid Ministries tras conocerse el secuestro de los misioneros. Las autoridades canadienses no han revelado la identidad del ciudadano de ese país que hace parte del grupo de rehenes.

Reclaman acción al gobierno

En las calles de la capital haitiana habían unos pocos vendedores ambulantes. Sólo algunos grandes mercados abrieron las puertas, pero la mayoría de las escuelas, instituciones financieras y de la administración pública se adhirieron a la huelga.

El presidente de la Asociación de Propietarios y Conductores de Haití, Mehu Changeux, explica que el paro reclama la acción del Gobierno para combatir a las pandillas y critica una supuesta campaña de las autoridades para ahogar las demandas de la población. "Les decimos que no es el dinero lo que hace que los conductores y los ciudadanos se queden en casa, es la convicción", tuiteó el sindicalista.

Sin embargo, cerca del mediodía comenzaron a reanudarse algunas actividades en la capital, y en algunas zonas se experimentaba una reactivación del transporte colectivo, mientras que en otros departamentos más alejados de la capital los sectores no acataron la huelga, precisaron medios locales.

20 de octubre de 2021

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Presidente de Ecuador decreta estado de excepción para enfrentar delincuencia

El presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, decretó el estado de excepción en todo el país, como una medida para enfrentar el incremento de la delincuencia en varias ciudades del país andino.

"De inmediato nuestras Fuerzas Armadas y Policiales se sentirán con fuerza en las calles porque estamos decretando el estado de excepción en todo el territorio nacional, con especial énfasis en aquellas provincias donde los indicadores de violencia lo justifican", dijo Lasso en un mensaje difundido por la Secretaría de Comunicación a través de varios medios.

El presidente añadió que durante el estado de excepción se realizarán controles de armas, inspecciones, patrullajes las 24 horas del día y requisas de droga, entre otras acciones.

"Daremos a las fuerzas del orden el respaldo necesario para llevar a cabo su lucha contra el crimen", dijo el presidente.

Como parte de esas acciones, el Gobierno planea crear una Unidad de Defensa Legal de la Fuerza Pública, "entidad que se dedicará a la protección exclusiva de los miembros de la Policía y de las Fuerzas Armadas, que sean demandados por cumplir con su deber".

El presidente añadió que ningún miembro de las fuerzas del orden tendrá que endeudarse para defenderse ante la justicia, que debe intimidar al delincuente y no a la Policía.

El Gobierno también indultará a policías y militares que hayan sido injustamente condenados por cumplir con su labor.

"Juntos llevaremos la batalla al hampa, donde sea que se esconda", sentenció el Presidente.

El presidente añadió que ningún miembro de las fuerzas del orden tendrá que endeudarse para defenderse ante la justicia, que debe intimidar al delincuente y no a la Policía.

El anuncio de Lasso se da luego de que el domingo, en la ciudad costera de Guayaquil (oeste), un niño de 11 años murió durante un asalto en un restaurante de un centro comercial.

Los delincuentes amenazaban con pistolas a los comensales para obligarles a entregar sus pertenencias.

Según comentaron testigos a medios locales, el niño murió por el impacto de una bala perdida, tras producirse un enfrentamiento entre los asaltantes y un Policía que se encontraba en el local.

El mandatario dijo que si bien nadie podrá reparar la pérdida de esa vida, hay que implementar acciones para terminar con la violencia que arrebató la vida a ese niño y a muchos ecuatorianos.

Lasso afirmó que Ecuador dejó de ser un país de tránsito de drogas para ser también un país de consumo, lo que se refleja en la cantidad de crímenes, que tienen relación directa o indirecta, con ese delito, así como con actos de sicariato y diversas formas de violencia.

"Más del 70% de las muertes violentas que hoy ocurren en Guayas están relacionadas con el tráfico de drogas", aseguró el mandatario.

La violencia que viven varias ciudades ecuatorianas también se siente en las cárceles ecuatorianas, entre las que enfrentamientos de diversas bandas delincuenciales dejan en lo que va del año más de 230 muertes y decenas de heridos.

El gobierno y analistas locales atribuyen esa violencia a luchas entre bandas ligadas a cárteles internacionales del narcotráfico, que se disputan territorio y poder.

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Sin gasto militar otro mundo bien distinto sería posible

Coincidiendo con el Día Global sobre el Gasto Militar (GDAMS en Inglés), el pasado mes de Abril, el International Peace Bureau y el Centra Delas de estudios por la Paz, dieron a conocer algunos datos que resultan espeluznantes. Vayan aquí como muestra algunas pinceladas:

  • El Gasto Militar Mundial asciende a 1,98 billones de dólares (fuente SIPRI, Stockholm International PeaceResearchInstitute). Un Gasto claramente en aumento (un 50% más alto que al final de la guerra fría y un 2,4% más alto en 2020, en plena pandemia).
  • Con el 9% de ese Gasto, se podría financiar en 10 años la adaptación al cambio climático que propone la " Global Comisión OnAdaptatión".
  • Con el 7% del Gasto Militar mundial, bastaría para cubrir el gasto de vacunación universal contra la pandemia (Oxfam).
  • Con 26 horas sin gastar dinero en armas a nivel mundial, se podría salvar del hambre a 34 millones de personas…

Terrorífico sin duda. Solo el hecho de pensar que los dirigentes que rigen el destino de la humanidad prefieren hacer negocio que salvar vidas humanas. Porque a estas alturas creo que poca gente habrá que piense que la finalidad de la guerra sea la paz, sin lugar a dudas, la finalidad de la guerra es el negocio. Un negocio regido por lo que se denomina " El Complejo Industrial Militar ".

En el libro Economía ( de guerra), Pere Ortega del Centre Delas nos lo define así: " conjunto de organizaciones y personas empresariales, políticos y altos mandos militares que rodean los Ministerios de Defensa, con el deseo de influir en las decisiones sobre política militar relacionadas con las adquisiciones de armamentos. Este entramado es el beneficiario directo de las decisiones adoptadas por los gobiernos sobre los presupuestos militares de los estados, la industria de armas y su comercio; como también influyen en las decisiones sobre intervenciones militares o en las guerras fuera de sus fronteras, que ineludiblemente conducirán al consumo de armamentos y a una mayor producción de estos en las empresas".

En una de sus conferencias, el mismo investigador del Delás, nos puso un pequeño pero gráfico ejemplo, para entenderlo muy bien: " Al día siguiente de que Trump decidiera atacar Siria, en Wall Street, la empresa fabricante Tomahawk subía un 3% en las acciones y ganaba 3000 millones de dólares. Esto es el Complejo Militar Industrial".

Ya en 1960, al dejar el cargo, el Presidente Eisenhower alertaba de que " en los consejos de gobierno, tenemos que protegernos de la influencia injustificada, sea buscada o no, del complejo militar industrial ", y añadía de que " cada arma que se fabrica, cada buque de guerra que se bota, cada misil que se lanza, significa, en última instancia, un robo a aquellos que pasan hambre, a aquellos que pasan frío y no tienen con qué vestirse. "

3 de cada 4 armas que se fabrican en el mundo no existirían si no fuera por el apoyo de la Banca. La Banca Armada Española ha destinado 8686 millones de dólares a 9 compañías que han fabricado armamento exportado a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. BBVA y Banco de Santander, son los Bancos Españoles que más financiación han destinado a las empresas de armas suministradoras de los principales ejércitos involucrados, en la Guerra de Yemen, con 5201 millones de dólares durante el periodo 2015-2019.

Y luego claro está, las consecuencias son nefastas. Según datos del ACNUR, en Yemen, el 80% de la población necesita ayuda humanitaria para sobrevivir, hay cerca de 4 millones de desplazados internos y más de 7 millones de personas necesitan asistencia nutricional. La ONU afirma que más de 233.000 personas, en su inmensa mayoría civiles, han perdido la vida en Yemen.

La industria militar es una industria estratégica que existe por decisión política, igual que lo son las exportaciones de armas. Esas decisiones políticas, son las que hacen posible que por ejemplo, la venta de armas en España a Países involucrados en guerras en las que se cometen crímenes contra la población civil, se ocultan de manera sistemática por parte de los aparatos del Estado, y se incumple de esa manera, tanto la legislación Española como la Europea, que prohíben expresamente enviar material bélico cuando existan " indicios racionales" de que pueda ser usado para " perturbar la paz" o " exacerbar tensiones o conflictos latentes". La guerra del Yemen, es un ejemplo claro de esto, y las exportaciones de material bélico a la coalición que lidera Arabia Saudi, han sido denunciadas por numerosas organizaciones de todo tipo.

Queda claro que la industria armamentística es una cuestión de Estado que ha contado en España con el apoyo de los Gobiernos del PP y del PSOE y con la intervención directa de la Casa Real.

En la última década, las exportaciones de armas españolas crecieron un 300%.

Siguiendo con el ejemplo del Estado Español, vemos como más de una treintena de militares y políticos utilizaron las llamadas " puertas giratorias" para aterrizar en empresas armamentísticas, dichas empresas valoran de manera muy positiva el poder contratar a personal que cuente con influencia en los aparatos del Estado, ya que en última instancia, será este quién deba autorizar  las operaciones en el exterior. Asimismo pueden ser una pieza clave a la hora de vender sus productos armamentísticos tanto al ministerio de defensa como al de exterior. Pedro Morenes y Eduardo Serra, ambos ministros de defensa en gobiernos del PP y que después han pasado a formar parte de consejos de dirección de fábricas de armas, son un claro ejemplo de estas " puertas giratorias ". Como es de imaginar, este no es un problema solo a nivel estatal," en Estados Unidos, en 2016, un 80% de generales que habían abandonado el servicio activo en las fuerzas armadas se incorporaron como consejeros en las industrias militares."( Economía de guerra, Pere Ortega ).

En plena pandemia, el gobierno español anunció que iba a poner en marcha nuevos programas especiales de armamento que alcanzaban la cifra de 13.356 millones de euros. He de mencionar aquí que el Gasto Militar del Estado Español para 2021 será de 21623 millones de euros, más de 59 millones de euros al día, un auténtico despropósito.

Un Estado este, que ocupa el Séptimo puesto como exportador de armas a nivel mundial y el puesto diecisiete en cuanto a Gasto Militar se refiere.

Algunas comparaciones sobre el Gasto Militar y el Gasto en Seguridad Humana, son muy ilustrativas:

  • Frente a los 861 millones de euros que se invierten en I+D Militar, se invierten 287 millones en I+D Sanitaria y 24,52 millones en I+D Medioambiental.
  • En 2021 se destinarán 2341 millones de euros a realizar los Pagos Especiales de Armamento y 2378 millones a la ayuda oficial al Desarrollo.
  • Se emplearán 514 millones de euros a la compra de helicópteros militares, una cifra similar a la del presupuesto anual del Hospital Clínico de Barcelona.
  • Con los 245 millones que cuesta el Blindado 8×8 Dragón, se podría contratar a 6485 profesionales médicos durante un año.

Desde las organizaciones pacifistas se nos advierte de que los gobiernos tienden a minimizar al máximo posible el Gasto Militar para evitar posibles críticas de la opinión pública y tienden a intentar camuflarlo mediante partidas en otros ministerios y organismos.

Cada vez que se presentan los presupuestos de defensa de los estados ( que son los verdaderos financiadores de todo el ciclo económico militar),los ministros de defensa correspondientes, intentan argumentar sin ninguna consideración de tipo ético, que la inversión en Gasto Militar, " genera empleo"....

Un estudio elaborado por Heidi Garre-Peltier y publicado por el Watson Institute de la Brown University, asegura que por cada millón de dólares de inversión en el sector militar, se generarían 6,9 puestos de trabajo. En cambio si la misma inversión se realizará en el sector de las energías renovables, se crearían un total de 8,4 puestos de trabajo en el caso de la energía eólica y de 9,5 en el caso de la energía solar. La modernización para mejorar la eficiencia energética reportaría 10,6 puestos de trabajo.

La creación de empleo en los sectores de educación y sanidad es aún mayor. Así, por cada millón de dólares de inversión se generarían 14,3 puestos de trabajo en el caso de que la inversión fuese dirigida a la sanidad y de 19,2 si la inversión se realizará en enseñanza primaria y secundaria.

Es decir, una determinada inversión realizada en el sector sanitario, genera un empleo 2,8 veces superior( casi el triple), a la misma cantidad invertida en el sector militar.

Como se sabe, después de la Segunda Guerra Mundial, a Alemania y a Japón se les prohibió realizar investigación en I+D Militar, de esta manera pasaron a ser las 2 industrias más competitivas de la segunda mitad del siglo XX.

Los cinco Países que más gastan en gasto militar son EEUU, China, India, Rusia y Reino Unido. Estados Unidos es por mucho la nación con mayor Gasto Militar del mundo, con 649.000 millones de dólares, y como dijo el Ex-Presidente Jimy Carter, " la nación más predispuesta a la guerra, dado que solo ha tenido 16 años de Paz, de los 242 de su historia como nación".

En el libro " Gasto Militar y seguridad global", coordinado por Jordi Calvo del Centre Delás y en el que participan diversxs investigadorxs, se nos cuenta cómo funciona el sistema: " En 2018, el contribuyente medio envió 3456 dólares al Pentágono y sólo 39 dólares a la agencia de Protección Medioambiental…., los ciudadanos Estadounidenses están pagando los incrementos del Gasto Militar de la Administración Trump con un recorte del 36% de los programas medioambientales, un 35% de los programas de vivienda y comunitarios, un 41% en el Departamento de Estado y ayuda exterior y 700.000 familias han perdido ayudas para la alimentación".

Y seguimos leyendo al equipo comandado por Jordi Calvo cuando hace referencia al Gasto Militar y su impacto en el Cambio Climático: " Las actividades militares tienen un impacto significativo en el Cambio Climático. Siendo el mayor usuario mundial de petróleo y el principal productor de gases de efecto invernadero en todo el mundo, el ejército es una causa determinante del calentamiento global..., en este contexto, consideramos que una reducción mundial de los Gastos Militares, junto con una reorientación de esos fondos para cubrir las necesidades humanas y mejorar la seguridad humana mundial, sería una herramienta para reducir el calentamiento global y mitigar los efectos del cambio climático".

Interesante asimismo, la reflexión que hace este grupo de investigadorxs cuando hablan sobre la relación entre el comercio de armas y los conflictos: "....a medida que aumenta el Gasto Militar, las exportaciones de armas tienden a aumentar en una proporción similar…., cuanto mayor la intensidad de un conflicto, más elevado el Gasto Militar el año anterior a la observación del conflicto…, cuanto mayor el volumen de importaciones de armas de un gobierno, mayor la intensidad del conflicto en el que interviene el año posterior".

El mercado armamentístico a nivel global mueve 640 millones de armas y cada año se fabrican 8 millones más.

A nivel mundial, más de 500.000 científicos realizan investigación militar.

Cada año se fabrican más de 12.000 millones de balas…

Cada minuto muere una persona como consecuencia de la violencia armada.

Solo las guerras de Afganistán e Irak han producido más muertos que el Covid 19 a nivel mundial.

Desde 1989, mueren una media de 250.000 personas cada año víctimas de los conflictos armados y cientos de miles son desplazados, heridos, lisiados…

Cada día miles de personas refugiadas se hacinan en las fronteras o se echan al mar, huyendo de las guerras y de las miserias que estas producen.

En la actualidad existen más de 14.000 armas nucleares en el mundo, aunque son suficientes para destruir nuestro planeta más de 50 veces, parece que esto no será un impedimento para que se gasten al año más de 125.000 millones de dólares.

Según el informe " The Military Balance 2017 ", en el mundo existían 19,8 millones de soldados. Para la ONU, para realizar labores de " Paz Mundial", serían suficientes entre 400.000 y 500.000 soldados.

En el 2020, 88.000.000 de personas sufrían de hambre aguda como consecuencia de conflictos e inestabilidad.

Con el dinero empleado en Gasto Militar a nivel Mundial, habría suficiente dinero como para terminar con el hambre en el mundo 32 veces.

El rechazo al Gasto Militar nos llevaría sin duda hacia otra distribución mucho mas justa de los servicios públicos y haría que estos irían destinados en muchísima mayor medida, a la sanidad, al medio ambiente, a la educación, a la lucha contra la pobreza y la desigualdad, a la construcciòn de la Paz…, en definitiva harían posible que comenzaramos a dar forma a otro mundo bien distinto, uno que se pareciera mucho más al que llevamos en nuestros corazones...

" A lo largo de la Historia, los ejércitos sólo han servido para oprimir a los pobres en favor de los ricos, y el único soldado que merece un aplauso es el desertor."

                                        ( Arcadi Oliveres )

*Bernard Lopez Uranga es miembro de Bake-Ekintza Antimilitarista

Sin gasto militar otro mundo bien distinto sería posible

Bernard López Uranga

18 octubre 2021 | Antimilitarismo

Coincidiendo con el Día Global sobre el Gasto Militar (GDAMS en Inglés), el pasado mes de Abril, el International Peace Bureau y el Centra Delas de estudios por la Paz, dieron a conocer algunos datos que resultan espeluznantes. Vayan aquí como muestra algunas pinceladas:

  • El Gasto Militar Mundial asciende a 1,98 billones de dólares (fuente SIPRI, Stockholm International PeaceResearchInstitute). Un Gasto claramente en aumento (un 50% más alto que al final de la guerra fría y un 2,4% más alto en 2020, en plena pandemia).
  • Con el 9% de ese Gasto, se podría financiar en 10 años la adaptación al cambio climático que propone la " Global Comisión OnAdaptatión".
  • Con el 7% del Gasto Militar mundial, bastaría para cubrir el gasto de vacunación universal contra la pandemia (Oxfam).
  • Con 26 horas sin gastar dinero en armas a nivel mundial, se podría salvar del hambre a 34 millones de personas…

Terrorífico sin duda. Solo el hecho de pensar que los dirigentes que rigen el destino de la humanidad prefieren hacer negocio que salvar vidas humanas. Porque a estas alturas creo que poca gente habrá que piense que la finalidad de la guerra sea la paz, sin lugar a dudas, la finalidad de la guerra es el negocio. Un negocio regido por lo que se denomina " El Complejo Industrial Militar ".

En el libro Economía ( de guerra), Pere Ortega del Centre Delas nos lo define así: " conjunto de organizaciones y personas empresariales, políticos y altos mandos militares que rodean los Ministerios de Defensa, con el deseo de influir en las decisiones sobre política militar relacionadas con las adquisiciones de armamentos. Este entramado es el beneficiario directo de las decisiones adoptadas por los gobiernos sobre los presupuestos militares de los estados, la industria de armas y su comercio; como también influyen en las decisiones sobre intervenciones militares o en las guerras fuera de sus fronteras, que ineludiblemente conducirán al consumo de armamentos y a una mayor producción de estos en las empresas".

En una de sus conferencias, el mismo investigador del Delás, nos puso un pequeño pero gráfico ejemplo, para entenderlo muy bien: " Al día siguiente de que Trump decidiera atacar Siria, en Wall Street, la empresa fabricante Tomahawk subía un 3% en las acciones y ganaba 3000 millones de dólares. Esto es el Complejo Militar Industrial".

Ya en 1960, al dejar el cargo, el Presidente Eisenhower alertaba de que " en los consejos de gobierno, tenemos que protegernos de la influencia injustificada, sea buscada o no, del complejo militar industrial ", y añadía de que " cada arma que se fabrica, cada buque de guerra que se bota, cada misil que se lanza, significa, en última instancia, un robo a aquellos que pasan hambre, a aquellos que pasan frío y no tienen con qué vestirse. "

3 de cada 4 armas que se fabrican en el mundo no existirían si no fuera por el apoyo de la Banca. La Banca Armada Española ha destinado 8686 millones de dólares a 9 compañías que han fabricado armamento exportado a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. BBVA y Banco de Santander, son los Bancos Españoles que más financiación han destinado a las empresas de armas suministradoras de los principales ejércitos involucrados, en la Guerra de Yemen, con 5201 millones de dólares durante el periodo 2015-2019.

Y luego claro está, las consecuencias son nefastas. Según datos del ACNUR, en Yemen, el 80% de la población necesita ayuda humanitaria para sobrevivir, hay cerca de 4 millones de desplazados internos y más de 7 millones de personas necesitan asistencia nutricional. La ONU afirma que más de 233.000 personas, en su inmensa mayoría civiles, han perdido la vida en Yemen.

La industria militar es una industria estratégica que existe por decisión política, igual que lo son las exportaciones de armas. Esas decisiones políticas, son las que hacen posible que por ejemplo, la venta de armas en España a Países involucrados en guerras en las que se cometen crímenes contra la población civil, se ocultan de manera sistemática por parte de los aparatos del Estado, y se incumple de esa manera, tanto la legislación Española como la Europea, que prohíben expresamente enviar material bélico cuando existan " indicios racionales" de que pueda ser usado para " perturbar la paz" o " exacerbar tensiones o conflictos latentes". La guerra del Yemen, es un ejemplo claro de esto, y las exportaciones de material bélico a la coalición que lidera Arabia Saudi, han sido denunciadas por numerosas organizaciones de todo tipo.

Queda claro que la industria armamentística es una cuestión de Estado que ha contado en España con el apoyo de los Gobiernos del PP y del PSOE y con la intervención directa de la Casa Real.

En la última década, las exportaciones de armas españolas crecieron un 300%.

Siguiendo con el ejemplo del Estado Español, vemos como más de una treintena de militares y políticos utilizaron las llamadas " puertas giratorias" para aterrizar en empresas armamentísticas, dichas empresas valoran de manera muy positiva el poder contratar a personal que cuente con influencia en los aparatos del Estado, ya que en última instancia, será este quién deba autorizar  las operaciones en el exterior. Asimismo pueden ser una pieza clave a la hora de vender sus productos armamentísticos tanto al ministerio de defensa como al de exterior. Pedro Morenes y Eduardo Serra, ambos ministros de defensa en gobiernos del PP y que después han pasado a formar parte de consejos de dirección de fábricas de armas, son un claro ejemplo de estas " puertas giratorias ". Como es de imaginar, este no es un problema solo a nivel estatal," en Estados Unidos, en 2016, un 80% de generales que habían abandonado el servicio activo en las fuerzas armadas se incorporaron como consejeros en las industrias militares."( Economía de guerra, Pere Ortega ).

En plena pandemia, el gobierno español anunció que iba a poner en marcha nuevos programas especiales de armamento que alcanzaban la cifra de 13.356 millones de euros. He de mencionar aquí que el Gasto Militar del Estado Español para 2021 será de 21623 millones de euros, más de 59 millones de euros al día, un auténtico despropósito.

Un Estado este, que ocupa el Séptimo puesto como exportador de armas a nivel mundial y el puesto diecisiete en cuanto a Gasto Militar se refiere.

Algunas comparaciones sobre el Gasto Militar y el Gasto en Seguridad Humana, son muy ilustrativas:

  • Frente a los 861 millones de euros que se invierten en I+D Militar, se invierten 287 millones en I+D Sanitaria y 24,52 millones en I+D Medioambiental.
  • En 2021 se destinarán 2341 millones de euros a realizar los Pagos Especiales de Armamento y 2378 millones a la ayuda oficial al Desarrollo.
  • Se emplearán 514 millones de euros a la compra de helicópteros militares, una cifra similar a la del presupuesto anual del Hospital Clínico de Barcelona.
  • Con los 245 millones que cuesta el Blindado 8×8 Dragón, se podría contratar a 6485 profesionales médicos durante un año.

Desde las organizaciones pacifistas se nos advierte de que los gobiernos tienden a minimizar al máximo posible el Gasto Militar para evitar posibles críticas de la opinión pública y tienden a intentar camuflarlo mediante partidas en otros ministerios y organismos.

Cada vez que se presentan los presupuestos de defensa de los estados ( que son los verdaderos financiadores de todo el ciclo económico militar),los ministros de defensa correspondientes, intentan argumentar sin ninguna consideración de tipo ético, que la inversión en Gasto Militar, " genera empleo"....

Un estudio elaborado por Heidi Garre-Peltier y publicado por el Watson Institute de la Brown University, asegura que por cada millón de dólares de inversión en el sector militar, se generarían 6,9 puestos de trabajo. En cambio si la misma inversión se realizará en el sector de las energías renovables, se crearían un total de 8,4 puestos de trabajo en el caso de la energía eólica y de 9,5 en el caso de la energía solar. La modernización para mejorar la eficiencia energética reportaría 10,6 puestos de trabajo.

La creación de empleo en los sectores de educación y sanidad es aún mayor. Así, por cada millón de dólares de inversión se generarían 14,3 puestos de trabajo en el caso de que la inversión fuese dirigida a la sanidad y de 19,2 si la inversión se realizará en enseñanza primaria y secundaria.

Es decir, una determinada inversión realizada en el sector sanitario, genera un empleo 2,8 veces superior( casi el triple), a la misma cantidad invertida en el sector militar.

Como se sabe, después de la Segunda Guerra Mundial, a Alemania y a Japón se les prohibió realizar investigación en I+D Militar, de esta manera pasaron a ser las 2 industrias más competitivas de la segunda mitad del siglo XX.

Los cinco Países que más gastan en gasto militar son EEUU, China, India, Rusia y Reino Unido. Estados Unidos es por mucho la nación con mayor Gasto Militar del mundo, con 649.000 millones de dólares, y como dijo el Ex-Presidente Jimy Carter, " la nación más predispuesta a la guerra, dado que solo ha tenido 16 años de Paz, de los 242 de su historia como nación".

En el libro " Gasto Militar y seguridad global", coordinado por Jordi Calvo del Centre Delás y en el que participan diversxs investigadorxs, se nos cuenta cómo funciona el sistema: " En 2018, el contribuyente medio envió 3456 dólares al Pentágono y sólo 39 dólares a la agencia de Protección Medioambiental…., los ciudadanos Estadounidenses están pagando los incrementos del Gasto Militar de la Administración Trump con un recorte del 36% de los programas medioambientales, un 35% de los programas de vivienda y comunitarios, un 41% en el Departamento de Estado y ayuda exterior y 700.000 familias han perdido ayudas para la alimentación".

Y seguimos leyendo al equipo comandado por Jordi Calvo cuando hace referencia al Gasto Militar y su impacto en el Cambio Climático: " Las actividades militares tienen un impacto significativo en el Cambio Climático. Siendo el mayor usuario mundial de petróleo y el principal productor de gases de efecto invernadero en todo el mundo, el ejército es una causa determinante del calentamiento global..., en este contexto, consideramos que una reducción mundial de los Gastos Militares, junto con una reorientación de esos fondos para cubrir las necesidades humanas y mejorar la seguridad humana mundial, sería una herramienta para reducir el calentamiento global y mitigar los efectos del cambio climático".

Interesante asimismo, la reflexión que hace este grupo de investigadorxs cuando hablan sobre la relación entre el comercio de armas y los conflictos: "....a medida que aumenta el Gasto Militar, las exportaciones de armas tienden a aumentar en una proporción similar…., cuanto mayor la intensidad de un conflicto, más elevado el Gasto Militar el año anterior a la observación del conflicto…, cuanto mayor el volumen de importaciones de armas de un gobierno, mayor la intensidad del conflicto en el que interviene el año posterior".

El mercado armamentístico a nivel global mueve 640 millones de armas y cada año se fabrican 8 millones más.

A nivel mundial, más de 500.000 científicos realizan investigación militar.

Cada año se fabrican más de 12.000 millones de balas…

Cada minuto muere una persona como consecuencia de la violencia armada.

Solo las guerras de Afganistán e Irak han producido más muertos que el Covid 19 a nivel mundial.

Desde 1989, mueren una media de 250.000 personas cada año víctimas de los conflictos armados y cientos de miles son desplazados, heridos, lisiados…

Cada día miles de personas refugiadas se hacinan en las fronteras o se echan al mar, huyendo de las guerras y de las miserias que estas producen.

En la actualidad existen más de 14.000 armas nucleares en el mundo, aunque son suficientes para destruir nuestro planeta más de 50 veces, parece que esto no será un impedimento para que se gasten al año más de 125.000 millones de dólares.

Según el informe " The Military Balance 2017 ", en el mundo existían 19,8 millones de soldados. Para la ONU, para realizar labores de " Paz Mundial", serían suficientes entre 400.000 y 500.000 soldados.

En el 2020, 88.000.000 de personas sufrían de hambre aguda como consecuencia de conflictos e inestabilidad.

Con el dinero empleado en Gasto Militar a nivel Mundial, habría suficiente dinero como para terminar con el hambre en el mundo 32 veces.

El rechazo al Gasto Militar nos llevaría sin duda hacia otra distribución mucho mas justa de los servicios públicos y haría que estos irían destinados en muchísima mayor medida, a la sanidad, al medio ambiente, a la educación, a la lucha contra la pobreza y la desigualdad, a la construcciòn de la Paz…, en definitiva harían posible que comenzaramos a dar forma a otro mundo bien distinto, uno que se pareciera mucho más al que llevamos en nuestros corazones...

" A lo largo de la Historia, los ejércitos sólo han servido para oprimir a los pobres en favor de los ricos, y el único soldado que merece un aplauso es el desertor."

                                        ( Arcadi Oliveres )

Por Bernard López Uranga

18 octubre 2021 | Antimilitarismo

*Bernard Lopez Uranga es miembro de Bake-Ekintza Antimilitarista

Publicado enInternacional
Hervé Le Corre: “Para la policía, el fin siempre ha justificado los medios”

La violencia es el tema que más motiva al escritor Hervé Le Corre. Lo trabaja mediante novelas policiacas que le permiten explorar sus orígenes, desarrollo, manifestaciones y consecuencias. ‘Después de la guerra’ se sitúa en una ciudad de Burdeos que aún sufre la resaca de la Segunda Guerra Mundial transcurrida una década desde su conclusión.

 

@j_duran_r

18 oct 2021 06:00

Suena raro escucharlo en boca de un escritor y profesor de Literatura en la universidad, pero tiene cierto sentido. Las novelas no sirven de nada, dice Hervé Le Corre (Burdeos, 1955) al ser preguntado por la utilidad de la ficción literaria a la hora de desvelar y dejar al descubierto los mecanismos que permiten la perpetuación de la violencia, en todas sus variantes, por parte del poder. Él asume que su respuesta es pesimista y también duda de que la literatura pueda ser un instrumento efectivo para la toma de conciencia.

En las páginas de su novela Después de la guerra, traducida ahora por Reservoir Books en la serie Roja & Negra, Le Corre toma fotos de Burdeos en los años 50 para narrar una historia en la que la violencia y el poder se entrecruzan en la ciudad, la comisaría, la casa y el campo de batalla. La guerra es siempre la guerra, la policía siempre está del lado de quien manda y nunca se cuestiona sus métodos, afirma el autor para explicar que, en el fondo, su intención era escribir un relato universal, más allá de la concreción local y temporal en la que lo sitúa.

El comisario de la Policía Judicial de Burdeos Albert Darlac, un fascista violento dentro y fuera de su jornada de trabajo; Daniel, un joven aprendiz de mecánico llamado a filas contra su voluntad para combatir en Argelia; y André Vaillant, un enigmático motorista que persigue venganza, son los tres personajes que protagonizan Después de la guerra. Un trío de viejas masculinidades con el que Le Corre ejemplifica la destrucción física y mental ocasionada por el ejercicio de la violencia.

Después de la guerra se publica ahora en España. ¿Es raro volver a hablar de un libro publicado originalmente en 2014?
Sí, es raro (risas). Siguen siendo temas muy candentes para mí. Evocar el Holocausto, la ocupación alemana en Francia, mencionar la guerra de Argelia,... son temas históricos que me interesan, me apasionan, me cuestionan y me impresionan.

¿Hasta qué punto hablar de una obra, hacer entrevistas, comentar, es parte del trabajo del escritor, algo que completa lo que es el escribir?
Es una pregunta que siempre me hago. Tengo la impresión de que el libro debería bastarse a sí mismo y que quien lo lee debería satisfacerse del libro y configurar su propia opinión solo y exclusivamente a partir del contenido literario del libro. Sin embargo, vivimos en una sociedad mediatizada y un autor se siente un poco obligado, por los servicios de prensa, por los editores, a hacer lo que llamamos un servicio postventa, es decir, acompañar la salida del libro. Pero idealmente debería existir solo el libro y el autor debería mantenerse al margen. A veces es excesivo el tema de la promoción. Hay autores que hacen realmente giras de promoción que son una locura, con centenares de fechas en librerías, y a mí eso me parece excesivo.

¿Qué aporta a la lectura de un libro el hecho de que su autor ofrezca sus opiniones?
Lo que aporta es un intento de explicar sus intenciones en el momento en que empieza a escribir el libro, cuál era su proyecto literario, qué personajes tenía en mente,... Y poner todo esto en perspectiva con el resultado. Se pueden tener muy buenas ideas al inicio, pero la escritura puede modificarlo y acabar arrojando un resultado distinto. Entre el punto a, la concepción del libro, y el b, el resultado, puede haber diferencias. Las buenas intenciones no acaban en una buena novela.

¿Cómo ves hoy este libro, Después de la guerra?
Para mí es un libro importante. Trata de temas que me preocupan desde hace tiempo, temas históricos que siempre me han implicado. Convertirlo en una novela que espero sea coherente, interesante, con suficiente profundidad, que no sea caricaturesca,... Haber conseguido realmente hacer un buen libro encaja con lo que quiero hacer. No clasifico mis libros en un ranking, pero este fue importante para mí. En Francia funcionó muy bien.

En el libro hay una advertencia de que los personajes son producto de la imaginación del autor y que cualquier parecido con personas vivas o muertas es una coincidencia. ¿Por qué hay que seguir haciendo explícito esto, no es algo obvio?
No, no es evidente en absoluto. En Francia, como supongo que también en España, hay leyes que prohíben que se utilice a personas vivas en una ficción sin su consentimiento. El personaje del policía, concretamente, lo fabriqué a partir de ejemplos que existieron y como es un personaje que, en ciertos aspectos, se podría llegar a reconocer a la persona real, un policía de Burdeos en los años 50, preferí protegerme a nivel jurídico con esta advertencia.

Estos temas como la ocupación alemana, la colaboración con los nazis o la guerra de Argelia no están cerrados ni apagados en Francia. Conllevan polémica, confrontación, son temas complicados. Lo hemos visto estos días con una de las últimas decisiones del presidente francés que ha provocado polémica en Argelia.

¿No debería estar ya capacitada la sociedad para asumir que el marco de la novela es un marco de ficción?
Creo que no lo está. Muchos lectores buscan en una novela ecos directos de la realidad, buscan reconocer, no solo leer, elementos que podrían identificar, a los que podrían aferrarse. Hay muchos lectores que se enfrentan así a las novelas, a la ficción histórica. Las leen como un documento en el que hay que discernir lo que es verdad y lo que no lo es y también verificar si el autor no está contando tonterías.

¿Escribir ficción es recordar lo que nunca pasó?
Es inventar cosas que no han existido en realidad… (duda) Es inventar personajes que nunca han existido pero que, sin embargo, son composiciones realizadas a partir de la verdad. Cuando escribes una novela realista o naturalista, la realidad se impone. Y es a partir de esa realidad que yo fabrico la ficción. Es como un escultor que trabaja a partir de una masa, un metal, una piedra… La piedra está ahí, existirá siempre, pero es él quien la conforma a su manera, en función de lo que quiere contar. Se establece un compromiso entre el trabajo artístico y la realidad bruta.

¿Qué historia quisiste contar en Después de la guerra?
Diversas historias. La de un joven que se va a la guerra de Argelia sin querer ir y que, sin embargo, al final va a encontrar un gusto, entre comillas, un cierto bienestar con el uso de las armas porque se convierte en tirador de élite. También quería contar la historia de un superviviente de los campos de la muerte en Auschwitz. Y también contar cómo la policía francesa participó en la deportación de los resistentes. Diría que estos son los tres ejes narrativos, tres historias distintas que intento hacer converger porque hay vínculos de amistad, y por los hechos, entre los personajes. Es lo que he intentado hacer, que personajes de ficción entren en la realidad tal como la tengo en mente, y que en función de esa realidad actúen y reaccionen.

¿Hasta qué punto son historias universales, que podrían estar ambientadas en el presente y no a mediados de los años 50?
Espero realmente que este libro se pueda leer más allá de la historia que cuenta de forma estricta, más allá de su marco histórico estricto. Creo que puede ser universal en la medida en que la guerra es siempre la guerra, se vive de la misma manera, con los mismos excesos, con los mismos elementos de opresión y de represión. Aquí hablamos de una guerra de independencia en Argelia, una guerra de represión militar que llevan a cabo los franceses.

Es universal también en la medida en que la policía, diga lo que diga, siempre ha estado del lado del poder, del más fuerte, y nunca se ha cuestionado sus propios métodos. Para la policía, el fin siempre ha justificado los medios, cuando la policía está a las órdenes del poder. Y deportará a los judíos cuando se le pide que deporte judíos, matará argelinos sin problema cuando se manifiestan en octubre de 1961. Y hoy reprimirá radicalmente manifestaciones en Francia, o en cualquier lugar.

Por lo que respecta al Holocausto, nos damos cuenta de que pensábamos que esto no se repetiría, pero continúa: sigue habiendo campos de concentración, se mantiene la idea de deshumanizar mediante la represión,... El Holocausto no ha sido una lección, desde entonces ha habido grandes masacres, exterminios —estoy pensando en Ruanda, por ejemplo—, y me temo que seguirá habiendo.

¿Hasta qué punto la novela, como género literario, puede servir para desmontar esos engranajes que permiten la brutalidad policial, la brutalidad del poder?
Voy a dar una respuesta un tanto pesimista. Creo que las novelas no sirven de nada, francamente. Las novelas tienen un papel de civilización en la medida en que plantean preguntas a los lectores, más que aportar respuestas. Aportan preguntas y podemos esperar que el lector se acabe planteando las buenas preguntas y que por sí mismo llegue a fabricar las respuestas que ayudarán a un mejor equilibrio social, a una justicia social. Pero las novelas son muy limitadas. No tengo ni ejemplos que pueda darte de novelas que tengan una utilidad clara. Los miserables de Víctor Hugo fue considerada en su época un retrato fantástico de la población francesa en 1830, pero creo que la novela es algo íntimo, intelectualmente íntimo. Cada obra literaria es una pequeña piedra que se añade a la humanización de las personas, pero no creo que funcione con respecto a la toma de conciencia.

Hablando del contexto espacial y temporal de tus libros, Bajo las llamas (Reservoir Books, 2020), una novela posterior a Después de la guerra, está ambientada en la Comuna de París en 1871. ¿Es un decorado en esa novela?
No, no. La Comuna de París es un acontecimiento global, civil, la única guerra civil que ha conocido Francia. Quería imaginar esta historia que se desarrollaba durante la Comuna, no podría haber situado la novela en otro lugar o momento. Fueron aquellos 72 días en París. No me impido situar otras intrigas en otros lugares pero en este caso la historia era la propia Comuna. Tenía esa limitación de tiempo. Fue un momento muy interesante, sobre todo los últimos diez días cuando la Comuna fue derrotada pero la gente siguió luchando con valor y desesperanza.

¿Podrías contar lo que cuentas en las novelas utilizando otros géneros literarios más allá de la novela negra o la ficción histórica?
Sí. Utilizo el género policiaco porque me parece más fácil. Lo primero que me interesa es la violencia, cómo se exprime y se manifiesta bajo todas sus formas, también la violencia simbólica, la injusticia… La novela policiaca trata de esa violencia, sus orígenes, consecuencias, desarrollo, pero es verdad que tengo ganas de escribir una novela que no sea para nada policiaca sino polifónica, coral. Estoy pensando en Amores perros de Guillermo Arriaga, me encantaría trabajar en ese tipo de construcción. Ahora estoy escribiendo una especie de western, una historia de persecución y de venganza.

¿Has recibido propuestas para llevar al cine tus novelas?
Tengo una propuesta respecto al último libro publicado, Traverser la nuit, pero es difícil. Los productores no quieren dar mucho dinero, dudan, y con la epidemia el cine francés está pasando por momentos de dificultad. No sé si se concretará. Me encantaría haber visto Después de la guerra adaptada en una serie de televisión, creo que es una historia potente que se puede contar en capítulos. Pero creo que sería demasiado caro y ahora mismo lo que se quiere son películas baratas, con pocos personajes y actores muy conocidos que puedan garantizar una cierta rentabilidad.

Después de la guerra ganó varios premios en Francia. ¿Qué son los premios literarios, más allá de una parte más de ese engranaje promocional del que hablábamos antes?
Es algo que te complace, te satisface y muestra que igual no te has equivocado demasiado, que has trabajado bien. Respecto a la promoción del libro, no sirve mucho. Recibir un premio es realmente el placer que obtienes por ese reconocimiento, nada más.

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«Las venas abiertas de América Latina», un libro vivo

“Para mí es una satisfacción enorme haber escrito un libro que sobrevivió a más de una generación y que sigue estando vigente, pero a la vez me genera una enorme tristeza porque el mundo no ha cambiado en nada. Para mí sería mejor que ese libro estuviera en un museo de arqueología junto a las momias egipcias, pero no es así”. Eduardo Galeano, 2011.

 

El que un libro de ciencias sociales llegué a la cifra de diez mil o veinte mil ejemplares es ya sorprendente, y resulta extraordinario que alcancé, al cabo de medio siglo, cien ediciones legales y otras tantas piratas, con un tiraje de más de un millón de ejemplares en idioma castellano, junto con su traducción a diversas lenguas. Este es el caso de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, cuya primera edición se publicó en 1971 y del cual estamos celebrando con regocijo cincuenta años.

Síntesis magistral de nuestra historia de dependencia

¿A qué se debe ese inusitado despliegue de un libro que no es ficción literaria? La razón fundamental radica en que allí se expresa en forma viva la truculenta historia del continente con un lenguaje sencillo, pero profundo, y hablando siempre en presente. No se emplean insoportables métodos eruditos ni se separa tajantemente el pasado y el presente. Se analiza la historia de nuestro continente a partir del saqueo y la expoliación permanentes que han caracterizado nuestro azaroso devenir durante más de cinco siglos. No se evoca el pasado como una realidad muerta y petrificada, sino como un mosaico aterrador que la dependencia que ha desangrado a Latinoamérica.

Es la historia de los “personajes” que han desfilado efímeramente por el escenario de la división internacional del trabajo: el azúcar, cuya blancura y dulzor empalagó a las cortes europeas a costa del sudor y la sangre de los negros de las plantaciones; el caucho, que enriqueció a los nacientes magnates de la industria automovilística, a la par que exterminó a comunidades milenarias de la selva amazónica; el oro y la plata, que fortalecieron a los parásitos hidalgos, empobreciendo de paso al pueblo español y contribuyendo a desarrollar la acumulación originaria de capital en Inglaterra a costa del trabajo forzado de cientos de miles de indígenas y de esclavos negros; el estaño, materia prima de la industria de enlatados desechables del mundo industrializado, enlatados que nunca ven los mineros bolivianos que mueren con los pulmones destrozados por la silicosis que los hace ver viejos a los 35 años; el petróleo, la más importante de las materias primas y que en la mayor parte de nuestros países solo ha dejado malos recuerdos, huecos con hollín y contaminación…

La riqueza del suelo con su variedad de bienes comunes, fauna y flora, y los territorios que habitan pueblos de una amplia diversidad étnica y cultural solo ha servido en este continente para facilitar nuestra inserción en la división internacional del trabajo, cuya esencia final no se apoya, como pensaba el economista ingles David Ricardo, en la ventaja comparativa, sino en la formula que postula Eduardo Galeano: la especialización, para que unos ganen mientras que otros pierden. Y nosotros, los latinoamericanos, siempre hemos sido los perdedores. No solo perdimos bienes naturales, sino lo más importante radica en que esos bienes tienen trabajo coagulado, que se nos roba, y se materializa en bienes primarios y mercancías que se van a los centros capitalistas, y a cambio de los cuales se nos envía menos trabajo.

A esa realidad cotidiana que se expresa en que, por ejemplo, cada vez necesitamos más bultos de café para comprar menos tractores, es lo que los economistas de la Cepal llamaban el deterioro de los términos de intercambio, y que Galeano describe magistralmente en su obra.

Algunas de las materias primas que se mencionan en el libro siguen estando presente en la historia extractivista de nuestro continente, sobre todo el petróleo, pero han aparecido otras, tales como la carne de res y de pollo, la soja, el aguacate…, todas las cuales siguen sujetas a la misma lógica de dependencia, de deterioro de términos de intercambio, de expolio, de despojo, de destrucción ambiental, de super explotación de trabajadores ‒aunque sean menos los que se empleen en las nuevas ramas exportadoras con respecto a lo que sucedía en las minas y en los enclaves clásicos‒, de aniquilación de indígenas y campesinos. Como lo sintetizaba magistralmente en su obra póstuma El cazador de historias [2016], refiriéndose al espinoso asunto de las drogas de uso ilícito: “Así funciona el gran negocio de la cocaína en la división internacional del trabajo: unos ponen la nariz y otros ponen los muertos”.

En esa perspectiva, la contra historia que se relata en Las venas abiertas no es cosa del pasado, es de gran actualidad y, por desgracia, para los habitantes de ese continente, sigue estando al orden del día. Por eso, decía Galeano en 2009: «Lo que describía sigue siendo cierto. El sistema internacional de poder hace que la riqueza se siga alimentando de la pobreza ajena. Sí, las venas de América Latina todavía siguen abiertas».

Los agentes internos de la dominación

En esta obra también se cuenta la historia de los testaferros de la dominación interna, que son los agentes que generan y fomentan la dependencia. Es la historia de las dictaduras, las guerras sangrientas, el robo territorial, las disputas fronterizas la consolidación de las oligarquías locales. En el libro, Galeano nos describe a personajes tan pintorescos como el dictador salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez, “héroe” de la matanza anticomunista de treinta mil campesinos en El Salvador en 1932, quien argumentó que era más criminal matar a una hormiga que a un hombre, porque al fin y al cabo este último sobrevive en el más allá, mientras que la primera no.

Galeano también nos habla de la primera violencia colombiana que asoló campos y ciudades en la década de 1950, enriqueciendo aún más a la burguesía cafetera e industrial y dejando a su paso 300 mil colombianos muertos. Nos recuerda la guerra de la Triple Alianza, que desangró a Paraguay y terminó con casi todos sus hombres adultos, generando un desbalance demográfico que afectó a ese país durante todo el siglo XX. En fin, una gran cantidad de acciones infames, que deleitan a eruditos europeos o estadounidenses, fueron recreadas por Galeano, pero no en aras de la curiosidad del coleccionista, sino del pensador preocupado por la suerte actual de un continente, que sigue desangrándose con nuevos y sofisticados métodos de saqueo y expolio. Eso es lo que Galeano denomina la estructura contemporánea del despojo, la cual no necesita recurrir, salvo en casos excepcionales, a la invasión directa, pues para eso están las multinacionales, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Esa estructura actual del despojo extrae los bienes naturales con nuevos procedimientos tecnológicos y recurre a la tecnocracia interna para garantizar la entrada del capital financiero y la apropiación de los bienes comunes que se encuentran en nuestros tierras y mares. Y cuando esa entrega no es “voluntaria”, y en un país emerge cierta dosis de nacionalismo, el imperialismo acude a los métodos clásicos de saboteo, bloqueo, guerra abierta, para apropiarse del petróleo, el oro, el coltán, el litio o lo que sea necesario para garantizar el funcionamiento material del capitalismo, aunque ese saqueo lo encubra ahora con nuevos términos como defensa de los derechos humanos, promoción de la democracia y la libertad. Si, para Estados Unidos y la Unión Europea derechos humanos quiere decir petróleo, democracia y libertad son nuevos eufemismos para referirse a la riqueza mineral y forestal de nuestros países y así sucesivamente.

Un libro siempre actual

Las venas abiertas de América Latina es un libro escrito con indignación y pasión, apoyado en la más importante literatura histórica y social de su tiempo e influido notablemente por el paradigma teórico predominante por entonces en el continente: la teoría de la dependencia. Partiendo del material investigativo sobre diversas épocas y realidades, Galeano recreó literariamente nuestra historia en 400 páginas, llenas de vida, para presentar el cuadro más dramático, desgarrador e impactante que se pueda conseguir en un libro.

Pese a los cincuenta años transcurridos desde su publicación original, a los cambios mundiales, así como a la derechización o socialdemocratizacion de los estudios sociales e históricos, el libro sigue siendo permanentemente actual. Eso resulta muy incómodo a muchos académicos del continente que antes compartieron los planteamientos de Galeano, pero que hoy en día forman parte de los ejércitos burocráticos, estatales y privados, que alimentan la explotación y desigualdad y se niegan a pronunciar los términos de dependencia, imperialismo, desigualdad, capitalismo, lucha de clases… como si dejando de usar los conceptos críticos desapareciera la quemante realidad de la injusticia y la opresión.

Cinco décadas después el libro de Eduardo Galeano está más vivo que nunca, por un sinnúmero de razones: las dictaduras de la década de 1970, las torturas y desapariciones de todos esos años; el endeudamiento eterno del continente en la década perdida de 1980; los planes de ajuste inhumanos del Fondo Monetario Internacional; el deterioro constante de los precios internacionales de nuestras materias primas (café, banano, azúcar, carne, estaño, cobre, petróleo); las democracias de papel; los millones de niños que viven en condiciones infrahumanas; la arrogancia imperialista de los Estados Unidos con sus acuerdos de libre comercio; la militarización del continente por las tropas imperiales y sus ejércitos locales de ocupación para mantener la expropiación y el despojo….Todos estos fenómenos que mantienen nuestras venas abiertas, en lugar de superarse en los últimos cincuenta años tienden a agravarse.

De ahí la vitalidad de un libro cuya lectura equivale a recibir una bofetada en el rostro, que produce rabia y dolor. Pese a que transcurran los decenios y el libro, como histórico y relativo que es, por ser resultado de la acción crítica de un individuo, pierda vigencia en algunos pasajes, esencialmente seguirá vivo durante mucho tiempo, por lo menos hasta el momento en que se cierren las heridas del continente y termine el desangre material, económico, social y cultural de los millones de indígenas, negros, mestizos, mujeres pobres, niños humildes que habitamos en Nuestra América.

Galeano nunca renegó de Las venas abiertas

En la II Bienal del Libro y la Lectura de Brasilia, en abril de 2014, Eduardo Galeano afirmó sobre Las venas abiertas que «no sería capaz de leerlo de nuevo», porque le parecía que «esa prosa de izquierda tradicional es aburridísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital». Agregó que, cuando escribió el libro, «no tenía los suficientes conocimientos de economía ni de política”, para rematar la tarea que en ese momento se propuso, cuando tenía 30 años. Después señaló, y es lo importante de resaltar: «No estoy arrepentido de haberlo escrito, pero ya es una etapa que para mí está superada».

Estas declaraciones fueron tomadas por falsimedia mundial y sus telectuales (es decir, aquellos que presumen de ser pensadores y solo desean figurar en las pantallas de televisión) como una prueba de que Galeano había abjurado y renegado de Las venas abiertas. The New York Times, El País de España, Washington Post y sus sucursales mediáticas de baja estofa en las capitales de los países latinoamericanos se apresuraron a replicar las palabras de Galeano, afirmando que estaba arrepentido, renegaba de sus ideas de izquierda, repudiaba su propio libro y dejaba a los revolucionarios de nuestro continente sin una de sus obras emblemáticas. Incluso, algunos en forma osada llegaron a afirmar que Galeano había entrado a forma parte de los pragmáticos y conversos, siguiendo la senda de Mario Vargas Llosa.

Durante semanas enteras falsimedia en español, principalmente, se encargó de difundir la noticia sobre el enterramiento de Las venas abiertas por parte de su propio autor. Neoliberales y neoconservadores saltaban de la dicha al considerar que Galeano había reconocido sus errores y eso significaba el entierro definitivo de ese libro y, sobre todo, el abandono de cualquier crítica radical al capitalismo e imperialismo que ha asolado durante siglos a nuestro continente, como se expresa en la mencionada obra. Ante los gritos destemplados de la dicha de los corifeos del capitalismo e imperialismo, Galeano se vio obligado a aclarar su postura, y por supuesto estas declaraciones no fueron replicadas por aquellos que aplaudían la pretendida defunción de Las venas abiertas: “Ladran, Sancho. Es la prueba de que escribir sirve, al menos para despertar celebraciones y protestas, aplausos y también indignaciones. El libro, escrito hace siglos, sigue vivo y coleando. Simplemente tengo la honestidad de reconocer que a esta altura me resulta un estilo pesado en el que me cuesta reconocerme ahora que quiero ser cada vez más breve y volandero. Con Vargas Llosa nada que ver”. […]. Y, concluyó, para que no quedaran dudas de lo que pensaba: “Las voces que se han lanzado contra mí y contra Las venas abiertas están gravemente enfermas de mala fe”.

Y esto nos sirve para señalar que hoy es necesario “actualizar” Las venas abiertas, no porque esté desfasada, ni mucho menos. El libro fue publicado hace medio siglo y desde entonces dos elementos deben ser considerados: la dura realidad transcurrida desde 1971, que confirma lo dicho por Galeano en términos de explotación, sometimiento y dependencia, realidad que debe ser incorporada en esa actualización del libro; y los avances en el conocimiento social de diversas latitudes que han aportado al conocimiento de la historia del despojo de nuestro continente. Esto es necesario en términos de nueva información, que no niega ni desdice lo planteado en Las venas abiertas, sino que debe incluirse, siempre en la perspectiva de escribir una contra historia de nuestros países, en un esfuerzo de pensar a contracorriente, de leer la historia a contrapelo como lo propuso Walter Benjamin, siempre rescatando a los vencidos y sus luchas. En esta dirección, si algún libro se acerca a esa perspectiva de la historia a contrapelo, para darle voz a los vencidos de nuestro continente, ese es el de Las venas abiertas y, por eso, medio siglo después de su primera edición sigue siendo tan vivo como en 1971, porque esa obra demuestra que no puede existir una historia de América Latina que no sea al mismo tiempo una historia del colonialismo y el imperialismo, si se tiene en cuenta que la riqueza de los europeos, y sus hijos putativos, los estadounidenses, es la contracara del expolio de los pueblos latinoamericanos desde hace 530 años.  

 

ANEXO

EL RELATO DE EDUARDO GALEANO SOBRE EL EJEMPLAR MAS QUERIDO DE LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA

James Cantero, uruguayo como yo soy, jugador de fútbol como yo hubiera querido ser, me escribió una carta, en el año 2009. Yo no lo conocía. Él me dijo que tenía algo para darme. Y me lo dio. Una vieja edición de Las venas. Un capitán del ejército de El Salvador se lo había dado, hacía ya unos cuantos años. El libro había viajado medio mundo, acompañando a James y sus andanzas futboleras.

-Él te buscó. Te estaba esperando -me dijo, cuando me lo entregó.

El libro estaba atravesado por un balazo, herido de muerte: un agujero en la tapa, otro en la contratapa. El capitán había encontrado el libro en la mochila de un guerrillero muerto entre los muchos caídos en la batalla de Chalatenango, a fines de 1984. Nada más había en la mochila.

El capitán nunca supo por qué lo recogió, ni por qué lo guardó. Y James tampoco pudo explicar, ni explicarse, por qué lo llevó con él durante un cuarto de siglo, de país en país.

El hecho es que a la larga, después de mucho andar, el libro llegó a mis manos. Y en mis manos está. Es lo único que queda de aquel muchacho sin nombre. Este libro fusilado es su cuerpo.

18/10/2021

Publicado enCultura
Por abusos sexuales a menores, piden la renuncia de 120 obispos franceses

Es a partir del informe publicado hace días por la Comisión Independiente sobre Abuso Sexual en la Iglesia donde certifican al menos 330 000 abusos sexuales y violaciones, así como el encubrimiento institucional de estos crímenes.

 

La Iglesia católica de Francia se ha convertido en la punta de iceberg de los escándalos de pedofilia que atraviesan desde hace años a la milenaria institución a nivel mundial. Tres importantes personalidades se manifestaron por la renuncia en conjunto de la cúpula eclesiástica de este país. Se trata de la teóloga Anne Soupa, la directora editorial del semanario Témoignage chretien, Christine Pedotti y del ex presidente de la asociación de víctimas “La Palabra Liberada”, François Devaux.

El informe de la Comisión Independiente sobre Abuso Sexual en la Iglesia (Ciase) publicado el 5 de octubre fue lapidario: 216 000 menores de edad fueron víctimas de violencia sexual por religiosos desde el año 1950. El 32% de estos crímenes fueron violaciones. Y a esto se agregan crímenes similares cometidos por laicos vinculados a la Iglesia como directores de coros o líderes grupos de boy scouts, entre otros.

Así, las víctimas ascienden a 330 000 menores. Esto equivale a 12 niños abusados todos los días desde aquel año. En ese terrorífico contexto, el informe señala que la Iglesia encubrió a más de 3 000 pedófilos. Y hay que tener en cuenta que muchos abusadores ya murieron, con lo cual los números globales podrían ser mucho mayores.

El escándalo llega a tal nivel que incluso personalidades de la propia Iglesia salen a marcar distancia y pedir medidas concretas para salvar la institución. "Nunca sabremos el alcance de esta tragedia absoluta", señaló en tono crítico Véronique Margron, teóloga y presidenta de la Conferencia de religiosos y religiosas en Francia.
Pierre Vignon, sacerdote del departamento de Drôme y reconocido crítico de las prácticas criminales de miembros de la Iglesia, dijo por su parte que “una renuncia colectiva tendría sentido. Sería un gesto fuerte que impactaría en el público” y que “aunque no todos los obispos lo hayan cubierto, sería una forma de ser solidarios con sus antecesores, y de asumir colectivamente esta responsabilidad”.

Estos referentes son parte de lo que podríamos llamar el sector renovador o reformista de la Iglesia cuya principal figura es el papa Francisco, quien desde el Vaticano señaló que este tipo de hechos le causan “vergüenza”. Pero no hay que llamarse a engaño. Este ala de la Iglesia no difiere en lo esencial de la doctrina ultraconservadora y antiderechos que es la base ideológica de los abusadores pedófilos. Están en contra del elemental derecho democrático al aborto para las mujeres, incluso en casos de violación o del uso del preservativo, entre otras barbaridades oscurantistas propias del medioevo.

La realidad es que la Iglesia en su conjunto es responsable. Como señala el informe de la Ciase, "Los actos cometidos, caratulados como delitos de derecho común, han sido a menudo calificados por sus autores o por funcionarios eclesiásticos como simples ‘gestos inapropiados’, ‘desviación’, ‘torpeza’ o incluso ‘imprudencia’”. Simplemente indignante.

Pero hay más. Luego de conocerse el informe, el presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, Eric de Moulins-Beaufort, dijo que “la confesión se impone a los religiosos y el secreto es más fuerte que las leyes de la República; abre un espacio de libertad de expresión, que se hace ante Dios”. Por si no queda claro, para la Iglesia las normas confesionales están por encima de las leyes y los religiosos pueden guardar silencio (o sea ser cómplices) sobre las aberraciones que cometen sus pares.

El propio gobierno del derechista Emmanuel Macron tuvo que separarse de semejantes declaraciones que violan la propia legalidad del Estado capitalista. El 12 de octubre ante la Asamblea Nacional, el ministro de Interior, Gérald Darmanin, señaló: “Quiero reiterar aquí las leyes de la República: el secreto de la confesión se conoce desde hace casi doscientos años en nuestro derecho como secreto profesional al igual que los médicos o los abogados. Sin embargo, adolece de excepciones cuando se trata, en particular, de delitos cometidos contra niños menores de 15 años."

La Iglesia como institución tiene que pagar por esas prácticas aberrantes y en particular todos los responsables directos y sus cómplices con cárcel común. Como había señalado François Devaux, cuya asociación destapó escándalos de pederastia en la iglesia de Lyon en 2018, "Ustedes deben pagar por todos estos crímenes". Devaux también denunció que el papa Francisco "está ausente" ante esta realidad y que la iglesia francesa se escuda en "una estrategia fétida" de indemnizaciones a las víctimas.

Sábado 16 de octubre

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Raúl Zibechi. Fuentes: Rebelión [Imagen: colectivo Manifiesto; publicada en la revista La Tinta]

Entrevista al periodista Raúl Zibechi, coordinador del libro Las luchas del pueblo mapuche (Eds. Baladre y Zambra)

 

 “Hoy será un día histórico del actuar racista y terrorista del Estado chileno y del gobierno del criminal Sebastián Piñera”, manifestaba el pasado 12 de octubre la Comunidad Mapuche Autónoma del territorio de Temucuicui, en respuesta al “Estado de Excepción” de 15 días decretado por el presidente, que incrementa el uso de las Fuerzas Armadas. Asimismo se demuestra, según la declaración comunitaria “el rotundo fracaso del Estado” y “la falta de voluntad política”.

La explicación de los mecanismos de represión figuran, entre otros contenidos, en el libro colectivo Las luchas del pueblo mapuche, coordinado por el periodista e investigador Raúl Zibechi, y el antropólogo Edgars Martínez. Publicado por Coordinación Baladre e Iniciativas sociales Zambra, en la edición han colaborado Ecologistas en Acción, CGT y el Centro de Documentación sobre Zapatismo (CEDOZ). Recientemente Baladre y Zambra han publicado ensayos de Zibechi como Los pueblos rompen el cerco. Tiempos de colapso. La siguiente entrevista se realiza por correo electrónico.

-¿En qué consistió la denominada Pacificación de la Auraucanía, desplegada por el Estado chileno entre 1861 y 1883? ¿Qué consecuencias tuvo?

Fue una invasión militar al territorio mapuche cuya autonomía había sido reconocida incluso por la Corona española, porque nunca pudieron conquistarlos ni dominarlos. Cuando la independencia Chile era un pequeño país cuya burguesía comenzó a expandirse militarmente hacia el norte y el sur, atacando a los pueblos originarios.

En el caso de Wall Mapu, las consecuencias fueron desastrosas para el pueblo mapuche: perdieron la mayor parte de sus tierras, la población se redujo como consecuencia del genocidio y de la dispersión, se empobrecieron y fueron confinados en espacios acotados donde la sobrevivencia se hizo muy difícil.

-El libro comienza con una referencia al asesinato de Camilo Catrillanca, en noviembre de 2018; la confirmación de la sentencia por parte de la Corte Suprema contra siete excarabineros por el crimen, en mayo de 2021; y la represión en la Comunidad de Temucuicui. ¿Qué trascendencia tuvo el asesinato del joven comunero?

El asesinato de Camilo fue el momento de mayor expansión del movimiento mapuche entre el pueblo chileno, mucho mayor que ante crímenes anteriores o ante las huelgas de hambre del bicentenario.

Miles de chilenos, de norte a sur, salieron a las calles, montaron barricadas, hicieron sonar cacerolas, en una muestra inédita de apoyo al pueblo mapuche. En Santiago, por ejemplo, durante 15 días hubo cortes de calles con quemas en varios barrios. La importancia de este apoyo al pueblo mapuche recién la comprendimos, por lo menos en mi caso, cuando en la revuelta de 2019 la bandera mapuche fue la que flameó en todas las manifestaciones, desplazando otras banderas, incluso la del Estado de Chile. 

-¿Consideras que la izquierda política y el movimiento social chileno han asumido las reivindicaciones de los pueblos originarios?

Para nada. En este mismo momento, con una Convención Constituyente presidida por una mujer mapuche y cuando estamos a semanas de las elecciones presidenciales, el gobierno decreta el estado de emergencia y envía soldados y tanques a Wall Mapu. La reacción de la izquierda es simbólica, cuando no debería ser otra que abandonar las instituciones que, de ese modo, se convierten en cómplices de la militarización de todo un pueblo.

Deberían darse hechos concretos, no sólo declaraciones. Para la izquierda hegemónica el tema mapuche es apenas un punto electoral, su población un posible caudal de votos, y poco más. Pero esto no sucede sólo en Chile, en toda la región latinoamericana las izquierdas no toman en serio a los pueblos originarios. Apoyar el nombramiento de una mujer mapuche al frente de la Convención Constituyente, no se condice con la pasividad ante la militarización.

-En los periódicos La Jornada y Desinformémonos has escrito sobre los riesgos para el movimiento mapuche que implica la Convención Constituyente. ¿Dónde está el peligro?

El principal peligro, como estamos viendo, es el vaciamiento del movimiento popular que se escora hacia las instituciones y abandona la calle y la organización autónoma. Lo hace porque cree que con una buena Constitución y un gobierno progresista, las cosas van a cambiar. Sin embargo, no quieren ver que las experiencias anteriores en la región nos enseñan que el modelo de despojo sigue en pie y se profundiza, que la militarización continúa, que la violencia contra los pueblos y contra las mujeres no se consigue frenar.

En suma, el peligro es el aislamiento de los pueblos y de las y los que luchan, por parte de gobiernos que apenas muestran un discurso –y sólo un discurso- diferente al de la derecha, sin cambios estructurales y con políticas sociales que no resuelven la pobreza sino la alivian durante un tiempo.

-El 12 de octubre el presidente Piñera decretó el Estado de Emergencia en el Wallmapu ¿Qué mecanismos de represión utiliza habitualmente el Estado de Chile contra las comunidades y organizaciones?

Desde la represión dura y pura hasta montajes judiciales para criminalizar a las comunidades rebeldes, pasando por el secuestro de personas, la invasión armada de los lof para intimidar y hacer retroceder la lucha. Además se arman civiles para atacar a las comunidades, usando toda la gama de medidas de contrainsurgencia. Se militariza Wall Mapu porque hay un crecimiento tremendo de las recuperaciones de tierras, que en un año se multiplicaron por cuatro o cinco, en un proceso imparable. Lo que está haciendo el Estado de Chile, es usar el terrorismo para seguir sometiendo a un pueblo que se levanta.

-¿Pueden citarse ejemplos de sectores económicos y empresas beneficiarias de la acumulación por desposesión en los territorios mapuche?

En particular, las grandes empresas forestales, grupos empresariales muy poderosos que hicieron su agosto durante la dictadura de Pinochet. Esas empresas invadieron el territorio mapuche con plantaciones de pinos, al punto que llegas a un lof y te encuentras con que las comunidades están apretadas entre pinos y no tienen tierra suficiente para vivir. Esas plantaciones desplazaron los árboles nativos, sobre explotan el agua y la tierra, y la madera es chipeada para explotarla al norte, en general a varios países de Asia.

A esto deben sumarse las grandes obras de infraestructura, en particular las hidroeléctricas, los monocultivos de salmones que contaminan el océano y ponen obstáculos a las comunidades de pesca.

-El libro colectivodedica un capítulo a la huelgas de hambre de los presos políticos, por ejemplo la llevada a término por el machi Celestino Córdova. ¿Por qué es importante esta forma de lucha?

Las huelgas de hambre han sido el modo de dar a conocer la resistencia de los presos mapuche, de visibilizar la criminalización y los montajes judiciales y de recabar solidaridad entre el propio pueblo mapuche, los otros pueblos originarios y los chilenos y chilenas de abajo. A mi modo de ver, las huelgas de hambre han sido fundamentales en este largo proceso de ruptura del cerco informativo, que finalmente se ha conseguido, porque el pueblo mapuche es un símbolo de dignidad y resistencia muy potentes en el sur de este continente.

-Por último, ¿consideras que existe alguna relación entre las resistencias zapatista y mapuche?

Lo que existe es una potente resonancia de las dignidades rebeldes. No se trata de si existen lazos orgánicos o relaciones políticas. Sabemos que el EZLN ha asumido la consigna mapuche “Marichiwew” (cien veces venceremos), y que entre organizaciones mapuche hay mucho interés por lo que sucede en Chiapas.

Pero lo más importante es la resonancia de dignidades, de rebeldías en resistencia, de la terca voluntad de seguir adelante pese a todas las represiones, sean de la derecha o de la izquierda, porque en Chile fue la progresista Bachelet una de las que aplicó la ley antiterrorista durante su gobierno, contra el pueblo mapuche.

 

 | 16/10/2021

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Viernes, 15 Octubre 2021 06:13

Tortura indetenible

Tortura indetenible

La violencia estatal en Venezuela

Desapariciones, golpes, culatazos, asfixia, quemaduras, descargas eléctricas, violencia sexual y, a veces, la muerte. Un mal que ha sido endémico en el país se ha agravado en los últimos años y dispara cada vez más alarmas.

 

La noche del 28 de junio de 2019, el capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, de 50 años, retirado de la Armada en 2006 y considerado opositor político, fue llevado ante un tribunal castrense por efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar de Venezuela (DGCIM) para oír cargos de conspiración contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Horas antes lo habían llevado al hospital militar de Caracas, donde el médico certificó que tenía traumatismos en el tórax, la nariz, un dedo, un tobillo, infección en la piel y deshidratación. Acosta ni siquiera pudo articular palabra. Por señas pidió ayuda a su abogado, asintió con la cabeza cuando este le preguntó si había sido torturado y el juez lo vio en tal mal estado que ordenó devolverlo al hospital.

Acosta se desmayó y, según algunos testigos, murió allí mismo, en el estrado. Llegó al hospital sin signos vitales. Un informe forense dio cuenta de que presentaba 38 lesiones, como las fracturas del tabique nasal y un pie, quemaduras, hematomas en varias partes del cuerpo y escoriaciones en hombros, codos y rodillas.

Una semana antes de su muerte, cuando viajaba desde Caracas hacia Guatire, 30 quilómetros al este, su familia perdió todo contacto con él y solo supieron de su paradero cuando se informó que era llevado al tribunal.

Dos oficiales de menor rango, un teniente y un sargento, fueron procesados por homicidio preterintencional y la fiscalía no investigó evidencias de tortura ni responsabilidades mayores en la cadena de mando. El Tribunal Supremo de Justicia ordenó una nueva investigación y un nuevo juicio, con resultados aún esperados, pero solo se responsabiliza a los subalternos.

Este es el corazón del caso Acosta tal como lo recogen informes de la Misión Independiente de Determinación de Hechos sobre el caso Venezuela constituida por el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y reportes sucesivos en los dos últimos años de la alta comisionada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet. Esos informes están nutridos de casos, señalamientos y recomendaciones con respecto al tema de la violación de derechos humanos fundamentales en Venezuela, sistemáticamente rechazadas por el gobierno de Maduro, la fiscalía y demás instituciones en la cúpula del Estado.

En paralelo, la fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI), que la gambiana Fatou Bensouda traspasó en julio al británico Karim Khan, hizo un examen preliminar de la situación de los derechos humanos en Venezuela y llegó «a la conclusión de que la información disponible proporciona una base razonable para creer que desde, al menos, abril de 2017 autoridades civiles, miembros de las Fuerzas Armadas y personas progubernamentales han cometido crímenes de lesa humanidad», entre ellos, la tortura. Ese reporte abre puertas para un posible encausamiento, ante la justicia penal internacional, de responsables del Estado venezolano y de sus aparatos armados.

VIEJA PRÁCTICA

La tortura en Venezuela «es una práctica que tiene muchos años, y no solo la comete la DGCIM, uno de los organismos más señalados en los últimos cuatro años, sino también el Servicio Bolivariano de Información (la Policía política), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (la Policía judicial), que tiene muchos años practicándola, y se han sumado Policías regionales y municipales», dijo a Brecha Marino Alvarado, quien ha sido coordinador del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), posiblemente la más reconocida ONG de derechos humanos en el país.

En el siglo XX, las dictaduras militares de Juan Vicente Gómez (1908-1935) y Marcos Pérez Jiménez (1948-1958) practicaron la tortura contra los detenidos políticos y, en los años sesenta y setenta, lo hicieron unidades militares y policiales que combatían a las guerrillas izquierdistas. En paralelo, fue avanzando la práctica, por parte de las Policías a cargo de combatir los delitos comunes, de torturar a los detenidos para arrancarles confesiones o para infligirles castigos, lo que, junto con los tratos inhumanos y degradantes, se hizo pan de cada día en las prisiones y comisarías. El resultado fue una suerte de institucionalización de esa práctica, que acompañó muchas veces a las ejecuciones extrajudiciales en las redadas o razias policiales y a la represión en las cárceles, que condujo a motines, varias veces saldados con decenas de muertes.

Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999, la represión por razones políticas amainó, pero resurgió después de las manifestaciones estudiantiles de 2007. Y, tras la muerte del carismático líder, en 2013, se incrementaron las facultades, la organización, el número de efectivos y el equipamiento de las fuerzas del orden, y se crearon unidades de comandos señalados por ONG humanitarias como perpetradoras de múltiples violaciones a los derechos humanos.

Maduro, quien gobierna desde entonces, ha denunciado, develado y superado complots para derrocarlo o asesinarlo, y en ese contexto se mantiene a cientos de civiles y militares como presos políticos –con frecuencia salen algunos y se aprehende a otros, en una especie de puerta giratoria–. De allí emanan constantes denuncias de torturas y tratos inhumanos (como no permitirles a los presos políticos el acceso a una oportuna atención médica en plena pandemia, por ejemplo), a las que las entidades internacionales de derechos humanos agregan las denuncias de los crímenes perpetrados contra los presos «comunes».

CIFRAS Y GOLPIZAS

Entre 2013 y 2020, el Provea contabilizó 1.267 casos de tortura y la muerte de 76 personas por haber sido torturadas. De estos fallecimientos, 23 ocurrieron en 2019 y cuatro en 2020, cuando también disminuyeron las cifras de otras violaciones a la integridad personal (lesiones, tratos crueles, amenazas, allanamientos ilegales de hogares), que afectaron a 2.700 víctimas en vez de a las 5.200 de 2019. Pero el Provea advierte la probabilidad de un subregistro, porque, junto con las situaciones derivadas de la pandemia y el persistente miedo de las víctimas a denunciar, están la opacidad oficial y el desplome de la prensa independiente para ventilar las denuncias. Por ello, la organización considera que, en general, se mantienen para estas violaciones «los promedios de la era Maduro».

La mayoría de las lesiones infligidas a las víctimas consisten en golpes, patadas, culatazos, descargas eléctricas, crucifixión, violación, peinillazos (golpes con la hoja de un machete) e insultos, según el Provea. Familiares de internos en una cárcel de Barquisimeto, en el centrooeste del país, denunciaron que a los presos se los castiga de madrugada con palizas y colgándolos cabeza abajo con un artefacto que denominan la grúa. Las listas de ejecutores de violaciones las encabezaron el año pasado el cuerpo de vigilantes penitenciarios y los comandos de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana. En 2016 y 2017, el mayor número de casos se atribuyó a organismos militares y comandos policiales. A comienzos de julio, Bachelet dijo que este año su oficina «continúa recibiendo denuncias de torturas y tratos crueles» contra personas detenidas en Venezuela.

LAS MUJERES

A la fecha, según el Foro Penal, una red de abogados que defiende a presos políticos, en Venezuela hay 259 detenidos por razones políticas, de los que 133 son militares. Hay un adolescente y 15 son mujeres. Los familiares denuncian que, como muchas otras detenidas, las presas por razones políticas han sido víctimas de agresiones, amenazas e insultos. Un caso destacado es el de Emirlendris Benítez, detenida en las llanuras al suroeste de Caracas en agosto de 2018, acusada de participar en un intento de magnicidio contra Maduro. Estuvo presa en la DGCIM y permanece en la cárcel de mujeres de Los Teques, cerca de Caracas. Una hermana denunció que «sufrió torturas que le provocaron un aborto», según se enteró al cabo de meses sin saber de la detenida, quien ahora también padece de una hernia y otras dolencias.

En marzo, Marta Valiñas, presidenta de la Misión Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU, dijo que su equipo investigaba «denuncias de tortura y tratos y penas crueles, incluidas las de actos de violencia sexual y de género contra las personas detenidas». Estudios de la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones señalan que las mujeres –2.300 de los 57 mil presos en este país de 28 millones de habitantes– a menudo son víctimas de extorsión por parte de custodios y lideresas negativas en las cárceles, forzándoselas a intercambiar sexo por protección o acceso a suministros esenciales como agua, alimentos, productos de higiene o atención médica.

RÉPLICA

En febrero, ante la Asamblea Nacional (Parlamento), el fiscal general de Venezuela, Tarek Saab, defendió el trabajo de su despacho para encarar los crímenes que padecen los detenidos, pues en el período 2017-2020, dijo, «fueron acusados 1.019 funcionarios y 136 civiles por casos de homicidio, tortura, tratos crueles, tratos inhumanos o degradantes, privación ilegítima de libertad y violaciones de domicilio. En el 16 por ciento de los casos hubo condenas». Además, Saab ofreció colaboración a la CPI. En cambio, calificó como un «panfleto» ofensivo a la institucionalidad venezolana los informes de la Misión de Determinación de Hechos y acusó a sus integrantes de recibir sobornos de gobiernos enemigos del de Caracas.

En 2013, la Asamblea Nacional, entonces dominada por el oficialista Partido Socialista Unido, adoptó la Ley Especial para Prevenir y Sancionar la Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes, promulgada por Maduro. Creó una comisión nacional estatal para prevenir la tortura, adscrita a la Defensoría del Pueblo (que integra uno de los cinco poderes a la cabeza del Estado), le asignó amplias funciones en ese campo y dispuso penas de entre 15 y 25 años para los funcionarios que fueran hallados culpables de tortura.

Evidentemente, la norma ha quedado en el papel. La oficina de Bachelet señaló hace tres meses, por ejemplo, que entre junio de 2020 y abril de 2021 no logró conocer ninguna acción de esa comisión nacional. La Defensoría del Pueblo tampoco se moviliza ante las denuncias de tortura, según organizaciones de derechos humanos, a pesar de que su titular, Alfredo Ruiz, condujo durante años la ONG Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, impulsora de la ley contra la tortura.

EL DRAMA SIGUE

«La mejor prevención es sancionar a los responsables de la tortura, lo que prácticamente no se hace», lamenta Alvarado. Pero, además, señala que ese lunar en la vida venezolana se expande con hechos como la existencia, según denuncias recogidas por organizaciones de derechos humanos, de centros o casas clandestinas para la práctica de la tortura por parte de algunos organismos de seguridad. Otras denuncias refieren, con por lo menos un caso documentado, que algunos grupos paraestatales alineados con el oficialismo, los autodenominados colectivos, han practicado por su cuenta detenciones arbitrarias durante semanas, acompañadas de torturas, de personas de tendencias políticas rivales. Muchos de estos colectivos son agrupaciones solo de trabajo político y comunitario, pero algunos exhiben su condición de grupos armados y controlan la vida de vecindarios enteros en Caracas y otras ciudades.

Alvarado también lamentó recibir denuncias de casos en los que fiscales y jueces presencian torturas a detenidos o se enteran de ellas y hacen la vista gorda, a despecho de que la ley dispone castigar con entre 13 y 23 años de cárcel al funcionario que sea cómplice de ese delito. Y, finalmente, reconoce que la tortura adquiere visibilidad cuando sus víctimas son detenidas por razones políticas, pero casi nunca cuando lo son por delitos comunes, lo que explica de forma parcial la indiferencia de gran parte de la población –por lo demás, en el caso de Venezuela, sumida y absorta en una superposición de crisis económica, política, social y migratoria– a este drama.

Sin embargo, el tema ya se ha instalado en los radares de los sistemas internacionales de derechos humanos. Se trata de delitos que no prescriben y pueden dar lugar a un proceso penal contra responsables del Estado venezolano.

Por Humberto Márquezdesde Caracas 
14 octubre, 2021

Publicado enInternacional